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El desafío de abrir un teatro en la Argentina: Almagna, la apuesta de Gastón Cocchiarale en tiempos adversos

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Gastón Cocchiarale (centro), flanqueado por Juan José Campanella (izquierda) y Eduardo Blanco (derecha), celebra la apertura de su nuevo espacio cultural, el Teatro Almagna

Hay proyectos que nacen como una necesidad artística. Y hay otros que parecen responder a algo más profundo: una forma de resistir, de dejar una huella, de construir un refugio para quienes todavía creen que el teatro puede cambiar una vida. En medio de un tiempo áspero para la cultura argentina, el actor, director y maestro de actores Gastón Cocchiarale decidió dar un paso que combina riesgo, pasión y convicción: abrir las puertas de Almagna, una nueva sala teatral en el corazón de Almagro, uno de los barrios donde el teatro independiente todavía late como un corazón obstinado.

Ubicada sobre Guardia Vieja 3783, entre Bulnes y Mario Bravo, aparece como una declaración de principios en una Buenos Aires donde cada persiana que se levanta para hacer arte parece desafiar la lógica de la época. La sala, con capacidad para cien espectadores, no es únicamente un teatro: es también un espacio cultural con salas de ensayo, un punto de encuentro para artistas y la nueva casa de “Creer es Crear”, la escuela de formación actoral fundada por Cocchiarale, que hoy reúne a más de 250 alumnos.

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La inauguración tuvo un gesto cargado de simbolismo y emoción: Guillermo Francella participó del evento y le dio nombre a la sala principal. No fue un homenaje casual. Para Cocchiarale, Francella representa mucho más que un colega admirado. “Fue quien me generó el deseo de ser actor”, confesó en una charla íntima con Teleshow, con una mezcla de gratitud y emoción que atraviesa toda su historia.

“Emprender ya es difícil. Emprender en este país es todavía más difícil. Y emprender en el arte en este país es triplemente costoso”, resumió al recordar los trece meses de obra ininterrumpida que demandó levantar Almagna junto a su socio, Jorge García. Pero detrás del cansancio aparece algo que en su relato se repite como una pulsión constante: la pasión. “Cuando uno tiene vocación y está enamorado de lo que hace, ningún obstáculo termina de derrotarlo”, sostuvo.

Dos hombres, Guillermo Francella con abrigo gris y bufanda negra junto a Gastón Cocchiarale con traje negro, sonríen frente a una puerta oscura
Gastón Cocchiarale posa junto a Guillermo Francella en la inauguración de Almagna, el nuevo espacio teatral de Argentina que desafía la situación cultural.

Las palabras no suenan vacías. Durante más de un año, el actor convivió con albañiles, planos, ensayos, clases, producción y funciones mientras seguía sosteniendo su carrera actoral. “Tuvimos una línea muy clara de lo que queríamos y cómo lo queríamos”, explicó sobre el proceso que comenzó hacia fines de 2024 y terminó convirtiéndose en un nuevo polo teatral dentro del circuito independiente porteño.

“Tuvimos la fortuna de que entre los dos hicimos un gran equipo y en base a eso pudimos tener trece meses de obra en construcción desde fines del 2024, que empezamos el proyecto, hasta marzo de este año, que inauguramos de alguna manera, primero con clases de mi escuela y de a poquito se fueron incorporando las obras, las funciones que ahora, si Dios quiere, durante todo el mes de mayo y junio terminaremos de tener toda la programación ya instalada y en cartel para que la gente pueda venir a disfrutarla”, destacó

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Pero detrás del entusiasmo también aparece la preocupación por el presente cultural argentino. Cocchiarale no esquivó el tema. “Es un momento muy frágil de la cultura en la Argentina”, dijo. Y fue más allá: “Tenemos un Gobierno que ataca de manera agresiva a la cultura, al teatro, al cine y a todo lo que tiene que ver con nuestro ecosistema cultural”. Lejos de quedarse únicamente en la crítica, imaginó otro escenario posible: “Creo que el Estado, el sector privado y los sindicatos podrían trabajar en equipo para reconstruir una industria audiovisual grande como la que tuvimos durante tantos años”.

Sin embargo, incluso en ese contexto, eligió apostar. Y esa decisión tiene raíces profundas en su propia identidad artística. Desde muy joven, mientras trabajaba en producciones masivas y populares, nunca abandonó el circuito independiente. “Nunca me gustó depender del mercado ni de la industria”, aseguró. “Desde los veinte años acompañé mi recorrido comercial con mis propias obras, escribiendo, dirigiendo y produciendo”.

Interior de un teatro pequeño con butacas vacías de color vino tinto, escaleras centrales y un escenario oscuro con telones negros y luces superiores
Vista interior del teatro Almagna, la nueva propuesta cultural de Gastón Cocchiarale, listo para recibir a su público

Almagna aparece entonces como una especie de culminación natural de ese recorrido. Un lugar donde puede desarrollar proyectos sin pedir permiso. “Tener una sala propia no me limita a la hora de pensar qué quiero hacer”, explicó. Y en esa frase parece condensarse gran parte de su filosofía artística.

Cuando habla del futuro de la sala, evita pensar en términos elitistas. Su deseo es construir un espacio donde convivan prestigio y popularidad. “A mí me interesa muchísimo combinar lo prestigioso con lo popular”, afirmó. Y mencionó como referencias a salas emblemáticas del circuito como Timbre 4, El Camarín de las Musas y Dumont 4040.

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En su mirada, el teatro independiente todavía arrastra una deuda pendiente: salir de la lógica endogámica. “Muchas veces los teatristas hacemos teatro para los teatristas”, reflexionó. Y enseguida marcó su deseo de romper con eso: “Me gustaría construir un teatro independiente más masivo, que logre llegar al gran público”.

La idea de Almagna parece apoyarse justamente sobre esa búsqueda. Que pueda convivir una figura reconocida con alumnos de la escuela. Que un espectador habituado al teatro experimental comparta butaca con alguien que simplemente busca salir una noche a ver una buena obra en el barrio. “Quiero que la gente sepa que puede gustarle más o menos lo que vea, pero que siempre se va a encontrar con estándares de excelencia”, explicó.

Tres hombres sonríen y posan juntos en un escenario oscuro con focos de luz; uno de ellos sostiene un cartel que dice "SALA Guillermo Francella"
Gastón Cocchiarale celebra la apertura de Almagna, su nuevo teatro, posando con Guillermo Francella y Jorge García, su socio.

Detrás de esa estructura hay un entramado humano enorme. Cocchiarale habla de sus equipos con la misma pasión con la que habla del escenario. Nombra a Juli de Moura como su “mano derecha” en la escuela, a Thea Contreras como pieza fundamental en la producción de ALMAGNA, a Natalia Proto y Jorge García en la administración cotidiana, a Maru Blanco —su pareja— al frente de los proyectos audiovisuales y a otros colaboradores que sostienen el funcionamiento diario de cada área.

“Soy un actor que se puso un teatro”, sintetizó en una definición que parece explicarlo todo. Porque aunque hoy dirija, produzca, enseñe y gestione, sigue pensando su vida desde el lugar más íntimo: el del intérprete. “La raíz de todo esto es mi parte actoral. Y eso no pienso perderlo bajo ninguna circunstancia”.

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Mientras inaugura la sala, además, continúa girando por el país con “Empieza con D… siete letras”, la obra de Juan José Campanella que comparte junto a Eduardo Blanco, Vicky Almeida y Maru Zapata. Rosario, Mar del Plata, Mendoza, La Plata, Quilmes y Ramos Mejía son algunas de las ciudades que recorrerá en las próximas semanas.

Pero si hay un nombre que atraviesa emocionalmente toda la historia de Cocchiarale es el de Guillermo Francella. La admiración comenzó cuando era apenas un chico que veía una y otra vez películas como Extermineitors o Los bañeros más locos del mundo. Más tarde llegó la posibilidad de compartir set en El Clan, donde interpretó a uno de los hijos del clan Puccio.

Guillermo Francella sonriente y saludando con la mano levantada, sostiene un cartel que dice 'SALA Guillermo Francella' junto a Gastón Cocchiarale en un escenario oscuro
Guillermo Francella saluda al público junto a Gastón Cocchiarale en la inauguración de la Sala que lleva su nombre en el teatro Almagna, un nuevo espacio cultural en Argentina.

“Yo tenía 21 años y estaba trabajando con alguien que había sido mi gran inspiración”, recordó. De aquel rodaje nació una relación cercana que con el tiempo se transformó en mentoría. “Cuando no quedaba en un casting, él siempre tenía palabras de aliento. Y cuando me iba bien también”, contó emocionado.

Años después, el propio Francella lo recomendó para integrar el elenco de El Encargado. “Que Guillermo haya pedido por mí fue un voto de confianza enorme para mi carrera”, reconoció. Por eso, cuando llegó el momento de bautizar la sala principal de Almagna, no hubo dudas. “Fue alguien absolutamente transversal a mi carrera y a mi vida”.

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Quizás el momento más íntimo de toda la conversación apareció al final, cuando pensó en aquel chico de Ramos Mejía que soñaba con actuar. “Imaginaba poder vivir de actor. Pero jamás todo esto”, confesó. A los 34 años, Cocchiarale no solo logró consolidarse en televisión, cine y teatro: también construyó una escuela, dirigió decenas de proyectos y abrió su propia sala teatral.

Eduardo Blanco, hombre de cabello y barba gris, ríe mientras abraza por el cuello a Gastón Cocchiarale, de espalda con barba oscura
Eduardo Blanco abraza a Gastón Cocchiarale con una carcajada, celebrando la inauguración del Teatro Almagna

«Creo que ese niño que deseaba ser actor no se imaginaba ni por casualidad a esta edad haber cumplido tantos sueños y tantos deseos. Y me tiene muy feliz eso, obviamente, porque sé que es una carrera muy difícil, que es para pocos, que poder vivir de lo que uno ama es un privilegio enorme. Entonces disfruto permanentemente todo lo que me va pasando, el paso a paso de mi recorrido, de mi carrera, y estar hoy donde estoy la verdad que me llena de una enorme felicidad», explicó al mirar hacia su propio pasado.

Entonces hizo una pausa y dejó una frase que parece resumir toda su historia: “Creo que ese niño que alguna vez fui debe estar orgulloso de todo lo que fue logrando el Gastón adulto de que nunca abandoné su sueño, que contra viento y marea siempre traté de respetármelo».



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La angustia de Catherine Fulop luego del sismo en Venezuela: “Casi perdemos a mi mami”

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La actriz habló acerca de la situación que está transitando su país luego del desastre natural (Video: Lape Club Social-América TV)

Dos sismos consecutivos —de magnitud 7,2 y 7,5— sacudieron el centro de Venezuela este miércoles 24 de junio con una violencia que el país no registraba hacía décadas. Los edificios derrumbados, las familias sin noticias de sus seres queridos y una cifra oficial que ya alcanzaba los 164 muertos y 971 heridos al momento del cierre de la madrugada, según informó la presidenta encargada Delcy Rodríguez, componen un panorama que conmocionó a toda la región. La ciudad costera de La Guaira, al norte de Caracas, fue declarada “zona de desastre” por el propio gobierno.

En ese contexto, Catherine Fulop, venezolana radicada en Argentina, habló en el programa Lape Club Social de América TV con el conductor Sergio Lapegüe y dio detalles de la situación de su familia y del país. Lo primero que aclaró fue que su familia está a salvo. “Por suerte todos están bien”, dijo. Pero el alivio tuvo matices inmediatos: sus sobrinas, que viven en edificios, pasaron la noche del terremoto fuera de sus casas por miedo. Se fueron a dormir a la casa de la madre de Fulop, que también sufrió daños. “La casa de mi mamá presenta algunas grietas”, contó.

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Esa casa tiene historia propia dentro del relato de Fulop. Una estructura antigua, con años de mantenimiento postergado, tuberías colapsadas en el sótano y paredes que ya venían cediendo antes del sismo. “Las toallas están rotas, la casa está vieja y sigue vieja, las tuberías están mal”, describió. Y aclaró que no se trata de desidia personal sino de una realidad económica concreta: “Mi familia es pobre, pobre, pobre. Mis hermanas trabajan, salen. Pero son gente que antes era de clase media, ahora es clase media baja.”

La actriz compartió en sus redes sociales las organizaciones que están ayudando luego del desastre natural (Video: Instagram)

Fulop contó que manda ayuda a Venezuela con regularidad y que su madre atravesó una crisis de salud grave en el último tiempo. “Casi que perdemos a mi mami”, dijo. En ese marco, el mantenimiento de la casa quedó relegado a un segundo plano frente a otras urgencias. “Uno va a lo importante”, explicó.

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Pero el eje de su análisis no se quedó en lo familiar. Fulop fue directa al hablar del estado general del país y de por qué un terremoto de esta magnitud golpea con más fuerza en Venezuela que en cualquier otro lugar. “Son veintisiete años de abandono total al pueblo. No hay servicios, no hay hospitales. ¿Maquinaria? Te imaginarás que ni ahí”, dijo.

La falta de maquinaria pesada para remover escombros fue uno de los puntos que más se discutió en el programa. Lapegüe mencionó que un periodista en Venezuela había señalado esa carencia como uno de los problemas más urgentes. Fulop lo confirmó sin rodeos: “No sé si va a poder llegar la maquinaria a tiempo para salvar vidas. La gente está trabajando con las manos”.

Sobre la dimensión del desastre, Fulop recordó el último terremoto de magnitud comparable que vivió Venezuela: el de 1967, cuando era muy chica. “Nunca más en la vida se volvió a hablar de algo así”, dijo. Lapegüe precisó que en aquel sismo murieron alrededor de 200 personas. La diferencia con el presente es que entonces el país tenía otra infraestructura. “Hay edificios que estructuralmente hay que tirarlos abajo”, señaló Fulop. “Mucha gente que se queda sin sus casas”, dijo con dolor en la voz.

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Catherine Fulop compartió las imágenes de una cuenta que registró la destrucción que dejó el fenómeno natural en su país (Instagram)

El doblete sísmico —dos golpes separados por apenas 40 segundos, como precisó Lapegüe en el aire— es lo que le da al evento una dimensión inusual incluso para una zona con actividad sísmica conocida. “No es algo común lo que ha pasado en Venezuela”, dijo el conductor. “Por eso es de la gravedad que es”.

Fulop cerró su participación en el programa con un llamado concreto a la acción. Mencionó dos vías de ayuda que considera confiables: la We Love Foundation, con sede en Miami, y un link unificado de la Cámara de Comercio bajo el nombre “Terremotos de Venezuela”, donde también es posible buscar personas desaparecidas. “La ayuda que siempre ha llegado con esta fundación de Miami, siempre llega”, subrayó.

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Horas después de su paso por el programa, Fulop publicó un video en sus redes sociales con esa misma información. En el mensaje, puso sus cuentas a disposición para difundir los links y convocó a donar sin importar el monto. “Así sea muy poco, piensen que es poco, lo pueden hacer a través de estos dos links que les estoy poniendo en mis historias”, dijo. Y agregó: “Este es el comienzo de una reconstrucción en mi país”.

El video terminó con un pedido que resumió el tono de toda su intervención pública del día: “Todo lo que puedan ayudar a mi tierra se les va a agradecer. Dios proteja a Venezuela”.

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Es el periodista más polémico, picante y temido de la historia, se separó hace poco y ahora contaron algo muy fuerte de él: «Tiene una…»

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Dosmilventiseis puede ser el año del mundial, el del regreso del hombre a la luna y el del cierre y la reapertura casi infinitos del ahora famoso «Estrecho de Ormuz», pero difícilmente sea recordado como el de las separaciones faranduleras en la Argentina. Hubo algunas, cómo que no, siempre las hay, pero el ruido fuerte corrió por otro lado, se escuchó en otros temas, sonó en latitudes distintas.

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Una de las rupturas menos esperadas -y, por consiguiente, más sorprendentes del ambiente- fue la de Jorge Rial y la escritora-ensayista-comediante colombiana María del Mar Ramón. Bastante más joven que él (más de 20 años menos) ella parecía haberse transformado en su refugio, en el puerto al que había arribado en su búsqueda de calma, sosiego y un abrazo reconfortante.

María del Mar estuvo al lado de Rial en uno de los momentos más cruciales y difíciles de su vida: el infarto que sufrió en Bogotá, la capital colombiana, y que según él lo tuvo «10 minutos muerto». No sólo se lo bancó como una leona. Además, lo ayudó a salir adelante y a reconstruir su vida personal y profesional. Lo acompañó, por ejemplo, en su regreso a los primeros planos de la mano de Argenzuela, el programa de actualidad política, económica y social que transformó en «La Máquina de tirar títulos.

Pero eso que pintaba para amor largo y duradero llegó a su final. Ella también tenía una necesidad de crecimiento que no estaba ciento por ciento en la Argentina y él no podía seguirle el ritmo ni viajar tanto. Entonces, decidió dar un paso al costado. Y colorín colorado, este cuento de hadas se ha terminado. Rápidamente se lo vinculó «con una rubia» pero no hubo confirmación. «Serio serio», lo último fue lo de María del Mar.

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ES EL PERIODISTA MAS PICANTE Y TEMIDO DE LA HISTORIA, SE SEPARO HACE POCO Y AHORA DIERON UNA INFO FUERTE DE EL

Rial sigue siendo, para muchos, el perodista más picante, polémico y controversial de la historia de la tele. Es cierto que Lucho Avilés inventó un género, el de contar chimentos de de una forma muy picante, pero también lo es que Rial impuso un estilo con el Intrusos que creó junto a Luis Ventura. Otras aventuras no le salieron bien (el realitie «El Candidato», por ejemplo, o Tv Nostra, por ejemplo) pero es el hombre con el pico de rating más alto de los últimos 20 años con aquel histórico 50.3 que hizo con el Gran Hermano de Marianela Mirra y Diego Leonardi.

Ahora, Rial podría darle un nuevo giro a su carrera profesional. Según contó Marina Calabró en las últimas horas (trabajó con él en Intrusos e hicieron una muy buena dupla, aunque después de TV Nostra terminaron mal) le ofrecieron sumarse a Canal 9 con varias posibilidades: conducir su propio programa, ser gerente de programación del canal -el cargo «no ejecutivo» más alto al que se puede aspirar- o combinar ambos. ¿Se dará? ¿Se irá de C5N para llegar al 9? ¿Y Carnaval? En las próximas horas, cuentan, puede definirse el futuro laboral de JR.

 

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Jorge Rial, Marina Calabró

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El conmovedor posteo de María Eugenia, una de las Trillizas de Oro, a su hija Geñi a 8 años de su muerte: “Te extraño”

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La artista evocó a su hija mayor en la fecha más especial para la familia, con palabras que reflejan la permanencia del amor y el dolor de la ausencia (Instagram)

Este jueves 25 de junio marca una fecha imborrable para las Trillizas de Oro, especialmente para María Eugenia Fernández Rousse. Ocho años atrás, en 2018, la artista despidió a su hija mayor, Geñi, quien falleció a los 34 años tras enfrentar un cáncer de mama. La pérdida dejó una huella profunda en toda la familia, y la ausencia de la joven sigue presente en el día a día de quienes la amaron. En esta jornada de recuerdo, María Eugenia eligió las redes sociales para dedicarle un mensaje a su hija, compartiendo un momento íntimo que rápidamente conmovió a sus seguidores.

El homenaje apareció en la cuenta oficial de las Trillizas de Oro, donde María Eugenia publicó una imagen en la que se la ve sonriendo junto a Geñi. “Ocho años ya pasaron…”, escribió como inicio de un texto cargado de emoción y honestidad, sin artificios ni rodeos. “Te extraño cada día más. Nos dejaste a Cesitar y a Cala, que son el fiel reflejo tuyo”; reflexionó María Eugenia, expresó el vacío que dejó la partida de su hija y el consuelo que encuentra en sus nietos, frutos del matrimonio de Geñi con el arquitecto César Bustos. El texto cerró con una súplica sencilla y directa: “Seguí cuidándonos y ayudándome a seguir”.

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El dolor y el recuerdo de Geñi se manifiestan en cada fecha significativa. Hace apenas dos semanas, la familia había recordado el cumpleaños número 42 de la joven con un posteo breve y sentido: una foto de perfil acompañada por las palabras “Feliz cumple, Geñi”, un corazón verde y una paloma blanca como símbolos de amor y paz. El espacio digital de las hermanas Fernández Rousse se convirtió así en un refugio para la memoria y los sentimientos compartidos.

Fotografía de dos mujeres sonriendo, una con suéter rosa y la otra con blusa negra, junto a una publicación de Instagram con texto
María Eugenia, una de las Trillizas de Oro, comparte una imagen con su hija Geñi en el octavo aniversario de su fallecimiento

La historia personal de Geñi reveló una vida marcada por la creatividad, la enseñanza y el compromiso familiar. Graduada del colegio Nuestra Señora del Pilar, se dedicó a la pintura y a la docencia en artes plásticas. En 2006 contrajo matrimonio con Bustos, con quien formó una familia en General Rodríguez. Allí, junto a sus hijos César, conocido como Cesarito, y Cala, encontró un espacio para desarrollar su vocación artística en un taller propio, donde daba clases de pintura. La cotidianeidad de la familia se vio alterada cuando, dos años y medio antes de su muerte, a Geñi le diagnosticaron cáncer de mama. A partir de ese momento, atravesó una operación y un largo tratamiento de quimioterapia. Sin embargo, tres meses antes de su fallecimiento, nuevos estudios detectaron tres tumores en su cabeza, lo que agravó considerablemente su estado de salud.

Primer plano de una mujer joven con cabello castaño largo y sonrisa leve, vista de perfil. Interfaz de Instagram con el texto 'Feliz cumple Geni'
Dos semanas atrásm María Eugenia recordó a su hija el día que hubiera cumplido años (Instagram)

Durante los días finales, Geñi permaneció internada en el Hospital Alemán, acompañada en todo momento por su familia. Sus hijos, que en ese entonces tenían once y cinco años, compartieron con ella los últimos encuentros, al igual que su madre y sus tías. La situación se volvió aún más compleja justo veinte días después del regreso de las Trillizas de Oro a la televisión. María Eugenia, María Emilia y María Laura habían retomado la conducción de Mañanas nuestras por la pantalla de KZO apenas tres meses antes, pero la salud de Geñi se deterioró al poco tiempo del debut del ciclo.

En ese entonces, el entorno profesional de María Eugenia vivió esos días con discreción y respeto. Solo unos pocos integrantes de la producción de Mañanas nuestras conocían el delicado cuadro de la hija de la conductora, y muchos destacaron la entereza con la que ella cumplía su rol en cámara. Cuando el estado de Geñi se agravó, María Eugenia se ausentó del programa para acompañar a su hija en el hospital. El lunes posterior a la muerte de Geñi, el ciclo televisivo no salió al aire por un paro general, y al día siguiente tampoco hubo emisión, ya que la familia se encontraba en el entierro.

Eugenia Laprida, carinosamente apodada Geñi, tenía 34 años y era artista plástica (Archivo)
Eugenia Laprida, carinosamente apodada Geñi, tenía 34 años y era artista plástica (Archivo)

La despedida de Geñi dejó una marca indeleble en la familia Fernández Rousse, pero también reforzó los lazos entre sus integrantes, quienes encuentran en el recuerdo y el arte una manera de mantener viva su memoria. Ocho años después, el dolor se transforma en palabras, imágenes y gestos compartidos, como el posteo de María Eugenia, que resuena especialmente en este 25 de junio y confirma que el amor y la presencia de Geñi siguen siendo parte fundamental de su historia.



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