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POLITICA

El laboratorio de Milei y el test final que está pendiente

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La Argentina tiene un problema central, y es complicado, hasta ahora sin solución: es el problema de la falta de un consenso macroeconómico transversal a la política, no importa quién esté en el poder. Es decir, es el riesgo permanente de que los logros necesarios, aunque no suficientes, de la racionalidad macroeconómica de las gestiones no peronistas se licuen en las alternancias peronistas y sus variantes kirchneristas o filokirchneristas. Este 2026 ya empieza a anticipar ambiciones electorales de la oposición más dura: las deudas que va dejando pendientes la gestión mileísta le abren rendijas al kirchnerismo, de Axel Kicillof a Máximo Kirchner, por donde busca colar su sueño de regreso al poder.

Desde el cuadrante de centro derecha se plantean dos salidas para gambetear ese riesgo. Una, la reelección presidencial de Javier Milei como garantía de continuidad del rumbo económico. La segunda, un consenso transversal interpartidario con eje en la racionalidad macro. El exdiputado de Pro y actual presidente del think tank Cippec, Luciano Laspina, lo llama “consenso preideológico” que incluya “el compromiso de respetar contratos, sostener el equilibrio fiscal y eliminar el financiamiento monetario del déficit”.

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Esas dos opciones disparan preguntas. En relación al consenso macro a la Laspina, la pregunta dice así: ¿es posible un “moncloísmo” macroeconómico con una oposición kirchnerista que en su ADN tiene codificado la desestabilización macro? La pregunta se vuelve más pertinente en medio de las investigaciones judiciales por las SIRA y el dólar blue durante la gestión económica de Sergio Massa, presidencia de Alberto Fernández y Cristina Kirchner.

Esa maquinaria de corrupción parece representar una escalada en la clásica corrupción del Estado protagonizada por el kirchnerismo. Se trata de la misma apropiación ilegal de los recursos del Estado pero ya no vía la obra pública. Ahora se da a través de la creación de un nuevo mercado regulado: el mercado del dólar con el cepo y las SIRA generando discrecionalidad, peajes y apropiación ilegal de riqueza para el poder kirchnerista y el empresariado funcional. Las decisiones macroeconómicas kirchneristas como plataforma para la corrupción. ¿Es posible un consenso macro con un kirchnerismo que usa la política macroeconómica y los incentivos cambiarios y de comercio exterior como oportunidad para la corrupción?

En relación a la renovación del mandato de Milei, ¿la única manera de sostener los cimientos macroeconómicos racionales que intenta consolidar el Plan Milei-Luis Caputo es garantizando un triunfo electoral mileísta? ¿La hegemonía electoral sostenida y eterna del mileísmo o de otra variante de la centro derecha económica es una salida realista, o habla de una limitación del plan y sus efectos? El desafío de la sostenibilidad macroeconómica interpela a todos: en el caso del oficialismo libertario, porque expone sus debilidades. Agitar “el riesgo kuka” es un indicio de algún tipo de debilidad del plan económico: para ganar una elección, debería bastar con éxitos incuestionables del plan.

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El miedo a la alternancia pone signos de interrogación respecto de la viabilidad y sostenibilidad social del plan económico. Si un triunfo electoral es lo único que garantiza la continuidad de la estabilización macroeconómica, el futuro está complicado: en algún momento, las hegemonías políticas se terminan y llega la hora de la alternancia. Una macroeconomía sostenible debería ser a prueba de derrotas electorales. Es decir, que aún cuando haya alternancia política, el éxito del plan económico del partido saliente genere incentivos para continuarlo.

El problema actual del plan Milei-Caputo pasa por ahí: el riesgo es que los efectos colaterales negativos que hoy pesan sobre el salario real, el empleo, la actividad económica y la industria produzcan un rechazo electoral de la estabilización macro necesaria y frenen su consolidación.

El Gobierno atraviesa meses críticos en la consideración de la opinión pública. El último Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), que acaba de publicar la Universidad Di Tella, muestra una caída del 12,1 por ciento respecto de marzo, lo que representa cuatro meses de caída ICG del ICG en lo que va de 2026. La caída interanual es del 13,2 por ciento.

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La economía real sigue mostrando datos que cuestionan directamente al plan económico. El porcentaje de pymes que redujo personal en los últimos seis meses subió al 41,9 por ciento, según la encuesta semestral de expectativas pyme del IAE Business School. Respecto de las expectativas, el 31,1 por ciento de las pymes dice que “probablemente” reducirá personal en los próximos seis meses y un 18,5 por ciento asegura tener la decisión tomada. “Un salto relevante respecto de mediciones anteriores”, señala el informe.

La Argentina de Milei es un caso testigo respecto de los dos desafíos que enfrenta la racionalidad macroeconómica cuando intenta desembarcar en la Argentina. El primero se da en relación a las chances electorales de la promesa macro-racional. Milei ya tiene un punto en su haber: demostró que con la promesa de la racionalidad macroeconómica se puede ganar elecciones. En 2023 prometió ajuste, y la gente votó ajuste. El segundo desafío de las experiencias macroeconómicas racionales en la Argentina es el testeo definitivo que todavía está pendiente en el laboratorio Milei: demostrar que la racionalidad macroeconómica se instala como sentido común y logra renovar mandatos.

El gobierno de Macri es el caso testigo de lo contrario: cuatro años de un interregno macro-racional que no alcanzaron para rearmar el juguete de una economía dañada por décadas de una política distributiva sin responsabilidad fiscal.

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Desde la llegada del kirchnerismo al poder, los gobiernos no peronistas ni kirchneristas, el de Mauricio Macri y ahora el de Milei, corren contra reloj para revertir las distorsiones económicas que el kirchnerismo consolidó durante veinte años. Macri no pudo reelegir por los efectos colaterales de una racionalización macroeconómica que no se produce sin contramarchas, obstáculos y errores. La promesa de racionalización macro perdió legitimidad con una inflación del 54 por ciento y un aumento de la pobreza. Macri llegó al déficit cero cuando estaba a punto de dejar el Gobierno. No alcanzó: la sociedad hizo su balance y optó por el retorno al kirchnerismo.

El problema es la repetición de patrón político-económico: que las dificultades de la sostenibilidad micro se conviertan en la deuda pendiente de las experiencias de macroeconómica racional. Es decir, que el gobierno de Milei sufra los mismos avatares que el de Macri y la ciudadanía vuelva a condenar un destino económico racional por los desgastes microeconómicos del presente.

Por eso, el desafío de la estabilización también interpela a los votantes y a la racionalidad de su impaciencia histórica: ¿hoy hay incentivos suficientes como para que la ciudadanía renueve el voto en favor de un plan económico que está cambiando los reflejos de la macro argentina, pero todavía tiene pendientes beneficios concretos en el bolsillo de los votantes? ¿La ciudadanía puede pasar de la “paciencia” a secas a la “paciencia estratégica” a la espera de la llegada de resultados de la macro racional, que harán realmente sostenibles los beneficios micro? Cuando se impone la impaciencia, no sale bien: la experiencia del gobierno de los Fernández-Massa volvió a mostrar los problemas de una opción macroeconómica irracional. Milei 2023 y 2025 es el resultado del miedo al “riesgo kuka”, el fantasma electoral que agita el Gobierno.

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El desideratum de la racionalidad macro también hace mella en la oposición. Desde las filas del kirchnerismo y aledaños empiezan a preguntarse cómo escapar al “riesgo kuka”. En ese caso se refiere a la necesidad de evitar que los votantes perciban un riesgo de desestabilización económica en la alternancia en el poder: el miedo a que vuelva la inflación de la mano del kirchnerismo que se dispara en buena parte de los argentinos, y en los mercados, cada vez que hay chances de que gane el kirchnerismo.

Es un dato político que está empezando a tallar en algunos círculos del kirchnerismo. El politólogo José Natanson, director de Le Monde Diplomatique, lo formuló en relación a una candidatura de Axel Kicillof: si quiere enamorar al electorado de la zona núcleo, tiene que hablarle con el lenguaje de la estabilidad macro. Ante el “lunes negro” que se espera con un triunfo kirchnerista, la promesa electoral de Kicillof debería responder con aplomo macro. La idea es un “giro pragmático” que desactive una de las municiones centrales del cuadrante de centro derecha: el miedo al regreso de los desequilibrios kirchneristas como antídoto electoral.

Natanson lo explicita claramente: “Una operación interesante sería que el peronismo o un candidato progresista y popular en el peronismo diga Horacio Rodríguez Larreta va a ser mi ministro de Economía”, según sintetiza Natanson. Emmanuel Álvarez y Carlos Melconian fueron otras de las posibilidades mencionadas.

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La cuestión central es si la búsqueda de una corrección de la identidad kirchnerista o kicillofista es puramente táctica, para volver al poder, o estratégica, como resultado de un aprendizaje ideológico-económico. Ese giro macro-racional parece imposible en la identidad política de Kicillof. ¿Hay un milagro capaz de llevar al kirchnerismo y sus variantes a abrazar la santa trinidad de la emisión cero con equilibrio fiscal e inflación a la baja, el desendeudamiento responsable y la apertura económica?

La región muestra dos ejemplos de alternancias ideológicas capaces de sostener los logros de la estabilización económica. Uruguay y su plan de estabilización de 1990. El economista uruguayo Ernesto Talvi, incorporado al equipo económico de Caputo, lo ha explicado con detalle: una transmisión transversal de esa concepción entre signos políticos distintos en base al reconocimiento de la mejora económica.

El otro ejemplo es el de Chile y la transición de la dictadura de Pinochet a los gobiernos de la Concertación: sólo porque el plan de estabilización de la segunda generación de Chicago Boys fue exitoso en la baja de la inflación, la democracia chilena de centro izquierda continuó con el mismo esquema.

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La lección es interesante para el Gobierno, y hay figura del equipo económico que llegan a esa conclusión: sólo cuando el costo de desandar un modelo macroeconómico es alto, el modelo se vuelve exitoso. Y es alto cuando la mayor parte de los actores económicos, desde los votantes hasta el empresariado, perciben más beneficios que problemas pendientes. El plan Milei-Caputo está condenado a tener un éxito reconocido no sólo en lo macro sino también en el bolsillo de la gente. Caso contrario, se convertirá en una nueva excusa para que un gobierno de signo opuesto haga lo que no le conviene a la Argentina.




Luciana Vázquez,Conforme a

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Un juez de Texas aceptó la declaración de culpabilidad de Fred Machado por lavado y fraude

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En una audiencia que duró apenas 16 minutos, Federico “Fred” Machado se declaró culpable hoy ante la Justicia de Estados Unidos de lavar activos provenientes del fraude con la venta de aeronaves y de operar un esquema de estafa millonaria, a cambio de que la Fiscalía dejara caer el cargo de narcotráfico.

La audiencia se celebró hoy, entre las 11.05 y las 11.21 de la mañana en el estado de Texas, donde Machado compareció junto a su abogada Jamie Solano ante el juez de instrucción Don D. Bush, quien lo interrogó para verificar que tenía plena comprensión de las consecuencias de la decisión que había adoptado. Ahora deberá esperar a que el juez federal de distrito Amos L. Mazzant III, titular de la causa, dicte su sentencia.

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El acuerdo representa un giro de 180 grados respecto de la estrategia inicial de Machado, quien días después de su extradición en noviembre pasado se había declarado “no culpable” ante el juez Bill Davis y apostaba a un juicio oral por jurados. Pero tras seis meses detenido en un penal de Oklahoma, el otrora financista de la campaña “Avanza Libertad” de 2019 cambió de táctica.

Fred Machado, cuando fue detenido en Río Negro, antes de ser extraditado a Estados Unidos

La declaración de culpabilidad, anticipada la semana pasada en una serie de documentos que se presentaron ante los tribunales en Texas, le permite a Machado evitar un juicio por jurados y, a cambio, eludió la acusación por narcotráfico, que arrastraba mínimos obligatorios de hasta 10 años de prisión.

La audiencia de cambio de declaración había sido fijada para hoy, en los tribunales federales de Texas, como parte de la causa “United States v. Mercer-Erwin et al.”, donde la socia de Machado, Debra Lynn Mercer-Erwin, ya fue condenada en 2023 a 16 años de prisión. Pero en su caso, por los tres cargos: lavado de activos, fraude electrónico y narcotráfico.

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Según los documentos presentados la semana pasada por la Fiscalía, donde Machado reconoció los hechos para sustentar su culpabilidad y que lleva su firma, el argentino admitió haber operado una sofisticada estafa montada sobre la venta de aeronaves “invendibles”.

El Gulfstream que Fred Machado intentó vender Jeffrey Epstein; es un avión del año 2000Petr Simacek

Machado reconoció que, junto a sus coconspiradores, captaba millonarios depósitos de inversores por aviones que, en realidad, pertenecían a aerolíneas como Air India, All Nippon Airways o una compañía privada con base en China, y que no estaban en venta. Y detalla tres casos: en septiembre de 2019, por una aeronave radicada en China; en febrero de 2019, por un avión que pertenecía a All Nippon Airways desde 2010 y estaba registrado en Japón; y en noviembre de 2020, por un avión de Air India, sobre el que se firmó un contrato por un depósito reembolsable de US$ 5.000.000.

De ese monto, US$ 550.000 fueron transferidos directamente a las cuentas de Machado para fines ajenos a la operación.

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La trama funcionaba mediante el uso de las firmas South Aviation Inc y Pampa Aircraft Financing —controladas por el argentino en Florida— en combinación con Wright Brothers Aircraft Title, una sociedad de Oklahoma City que actuaba como agente de depósito en garantía y compartía oficinas, recursos y empleados con Aircraft Guaranty Corporation de Texas, propiedad de Mercer-Erwin.

Aunque el acuerdo se centra en los delitos económicos en Estados Unidos, la sombra de la política local permanece. La Fiscalía Federal en Texas mantiene incorporada como evidencia la transferencia de US$ 200.000 a favor de Espert en enero de 2020. Documentada a través del Bank of America como “further credit to” —es decir, una instrucción bancaria que fragmenta el recorrido del dinero a través de cuentas intermedias antes de llegar al beneficiario final— y vinculada a la aeronave con matrícula N28FM, la operación es utilizada por los investigadores para probar la ruta del dinero que utilizó Machado para sus delitos.

José Luis Espert en su casa de San IsidroMartín Cossarini

Según Espert, esa operación se trató de una consultoría vinculada a una mina en Guatemala, por un contrato de US$ 1 millón del que solo habría cobrado una cuota, pero la investigación del fiscal federal de San Isidro, Fernando Domínguez, no halló pruebas concretas de que Espert haya realizado esa consultoría. De acuerdo al ex diputado nacional, su servicio no se concretó por la pandemia de Covid-19 que sacudió al mundo durante 2020.

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Los cargos que Machado asumió en Texas, en tanto, conllevan una presión punitiva considerable. Por la conspiración para lavar activos enfrenta una pena máxima de 20 años de prisión, multas de hasta US$ 250.000 o el doble del beneficio obtenido, y hasta 3 años de libertad supervisada. Por la conspiración para cometer fraude, la escala de prisión es similar, también con hasta 3 años de libertad supervisada. A ello se suma el decomiso de bienes y activos que la fiscalía ya adelantó que perseguirá.

La defensa apuesta, sin embargo, a que el tribunal le compute los seis meses ya cumplidos en Cimarrón —cómputo automático bajo la ley federal estadounidense— y a que tenga en cuenta los cuatro años de prisión domiciliaria que cumplió en las afueras de Viedma tras su detención en Bariloche en abril de 2021, aunque esta segunda consideración queda enteramente a discreción del juez Mazzant. Su entorno especula con una liberación en meses o, a lo sumo, pocos años, y un eventual regreso a la Argentina cuando salga de prisión.

Por su parte, la fiscalía federal, representada por Heather Rattan, que estuvo presente en la audiencia de hoy en Texas, ya adelantó que avanzará con el decomiso de bienes y activos. El próximo paso procesal podría demorarse entre 60 y 90 días, y culminar con la audiencia de sentencia ante el juez Mazzant, quien determinará la condena del hombre que alguna vez proveyó la logística aérea para la campaña presidencial de Espert durante 2019.

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Hugo Alconada Mon,Conforme a

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La Justicia autorizó a Chiqui Tapia a viajar al Mundial 2026: debe depositar $30 millones como garantía

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La Justicia autorizó al presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, a viajar al exterior para asistir a la final de la Champions League y a las actividades oficiales del Mundial 2026, aunque le impuso como condición una caución real de $30 millones para garantizar su sometimiento al proceso que lo juzga por presunta apropiación indebida de tributos y aportes previsionales.

La decisión fue tomada por el juez en lo Penal Económico Diego Amarante, quien autorizó a Tapia a salir del país entre el 27 de mayo y el 21 de julio de 2026 con destino a Hungría, Estados Unidos, México y Canadá.

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Según la resolución judicial, la defensa del dirigente había solicitado permiso para que Tapia pudiera participar de distintos compromisos deportivos e institucionales en su doble rol de presidente de la AFA y miembro de organismos internacionales del fútbol. Entre ellos figuran la final de la UEFA Champions League en Budapest, prevista para el 30 de mayo, los amistosos de la Selección Argentina ante Honduras e Islandia en Estados Unidos y las actividades protocolares vinculadas al Mundial 2026.

Para respaldar el pedido, los abogados acompañaron invitaciones oficiales de la UEFA, documentación remitida por FIFA y autorizaciones emitidas por la CONMEBOL para los amistosos internacionales de la Selección. También informaron parte del itinerario y los lugares de hospedaje previstos para el viaje.

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El fiscal del caso dictaminó a favor de la autorización, aunque sostuvo que debía articularse con “medidas de sujeción al proceso adecuadas y suficientes”, de modo tal que el extenso período fuera compatible con eventuales requerimientos judiciales futuros.

Tapia está procesado desde marzo de este año en una causa que investiga una deuda de $19.300 millones por tributos y recursos de la seguridad social presuntamente retenidos y no abonados en término. El expediente también involucra a Pablo Toviggino, Cristian Malaspina y Víctor Blanco.

En esa resolución, el juez había procesado a Tapia “sin prisión preventiva” por considerarlo prima facie coautor penalmente responsable” de apropiación indebida de tributos agravada en 34 hechos y apropiación indebida de recursos de la seguridad social agravada en 17 hechos. Además, le trabó un embargo de $350 millones y mantuvo vigente la prohibición de salida del país.

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La prohibición había sido confirmada posteriormente por la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Penal Económico.

Sin embargo, al analizar el nuevo pedido, Amarante consideró que “no existen elementos objetivos que impidan la salida del territorio nacional” en las condiciones planteadas por la defensa. El magistrado también valoró que Tapia cumplió “en tiempo y forma” con las condiciones impuestas en autorizaciones de viaje anteriores y que el nuevo itinerario estaba “debidamente circunscripto” y sujeto a control judicial.

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En la resolución, el juez señaló además que el dirigente ya se presentó a declaración indagatoria y que el procesamiento sin prisión preventiva, sumado al embargo dispuesto sobre sus bienes, permiten evaluar el pedido “desde la perspectiva de una mayor sujeción del imputado al proceso”. También destacó que no hay actos procesales pendientes que requieran su presencia personal durante el período solicitado para viajar.

Tapia, tras presentarse en los tribunales federales de Comodoro Py. (Foto: Reuters)

Como condición para otorgar el permiso, el tribunal fijó una caución real de $30 millones. El juez sostuvo que la medida busca asegurar que Tapia cumpla “las obligaciones que se le impongan y las órdenes del tribunal”.

La resolución precisó que el dinero ya había sido depositado previamente en una cuenta judicial del Banco Nación por una autorización anterior, por lo que ahora será afectado a esta nueva caución, siempre que el dirigente preste conformidad expresa.

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Además, antes de viajar, Tapia deberá firmar un acta compromisoria y comprometerse formalmente a cumplir todas las condiciones impuestas por el juzgado.

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El tribunal advirtió que cualquier modificación de fechas, destinos o condiciones del viaje implicará “una violación directa a los compromisos de sujeción al proceso”, lo que podría derivar en la revocación inmediata del beneficio y en la ejecución de la caución depositada.

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También deberá informar su regreso al país dentro de las 48 horas posteriores al arribo, ya sea mediante una presentación judicial electrónica acompañando el comprobante migratorio correspondiente o compareciendo personalmente ante el tribunal. En caso de incumplimiento, el juez advirtió que podrá declararlo rebelde y ordenar su captura.

Chiqui Tapia, Claudio Tapia, AFA, Mundial 2026

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Las mil y una “locuras” de Milei

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Se le podría adjudicar, al presidente Milei, diferentes tipos de “locura”. Una, por ejemplo, muy notable, es su determinación para mantener el superávit fiscal, a pesar de las fuertes presiones de gente muy poderosa. Otra, muy negativa, es la “locura” de considerar a Débora Plager, una “asesina”, solo porque no comparte una opinión o determinado diagnóstico sobre un hecho.

Su determinación para sostener una medida tan “impopular”, como el ajuste, tiene efectos muy positivos. De hecho, es una de las herramientas que permitió bajar la inflación desde la estratósfera a un 30 por ciento anual. Pero, además, ha servido para demostrar que a la batalla cultural se la gana, primero, con hechos: ya casi ninguna fuerza política defiende la idea de un Estado que gasta más de lo que recauda.

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También parece una “locura interesante” salir a defender al Manuel Quintar, más conocido como el “Diputesla”, por haber aparecido con una Cybertruck de más de 200 mil dólares en el estacionamiento del Congreso. Porque la idea de que si se la ganó en buena ley, la puede gastar como se le dé la gana, enciende un intenso debate sobre el ser y el parecer.

Sin embargo, alguien le debería decir a Milei, después de casi dos años y medio de gestión, que si Elon Musk hubiera aceptado su sugerencia de regalarle una camioneta así, para que él fuera y viniera, pongamos, desde Olivos a la Casa Rosada, habría sido pasible de ser acusado por el delito de dádivas.

Milei, el “loco”, desprecia la intervención del Estado en casi todas sus formas.

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Sin embargo, una vez más, alguien le debería recordar que, por más distinto que sea, no debería confundir lo público con lo privado.

Dos ejemplos:

Uno: el haber autorizado que la esposa del jefe de Gabinete subiera al Tango 01 en el viaje oficial para la Semana Argentina en Nueva York.

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Y dos: el uso de su red social, aunque sea la personal, para atacar y adjetivar a economistas, empresarios y periodistas.

Porque junto a su nombre y su apellido, está su investidura.

Y son indivisibles.

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Para bien o para mal.

También hay que decir, que a Milei lo enoja, hasta límites insospechados, la “hipocresía” y “asimetría” de los medios para abordar asuntos de mayor o menor envergadura.

Se pregunta el Presidente, en público y en privado:

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¿Es justa la carnicería que están haciendo con Adorni, los mismos que se fumaron varios PBI, y que se habrían afanado miles de millones de dólares con el escandaloso sistema de las SIRA?

Pero además hay un equívoco bastante extendido entre los analistas clásicos sobre lo que implica, en términos electorales, algunas de las mil y una locuras de Milei.

Unos sostienen que Milei, en modo panelista de Intratables, exacerba más el mal humor social. Y que eso explica la caída de su imagen, hasta de un 15 por ciento, en los últimos seis meses.

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Otros, como Santiago Caputo, suponen exactamente lo contrario.

Entienden que la baja de la imagen de los dirigentes políticos es generalizada.

Y que lo que lo hace distinto y mejor a Milei es ser honesto y brutal, aunque muchos no compartan ni sus opiniones ni sus modales.

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En medio del debate sobre “la locura” de Milei y la interna oficialista hay, dentro y fuera del gobierno, discusiones apasionantes, que vale la pena poner sobre la mesa.

Una:

Si el pedido público y privado de Patricia Bullrich para que Adorni presente los papeles ya, sería la previa para dar un nuevo salto. Digamos, desde La Libertad Avanza hacia un proyecto presidencial propio.

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Respuesta inmediata:

Eso no sucederá.

Primero, porque la senadora no lo desea. Después, porque sabe que sería suicida. No solo para el oficialismo. También para su carrera política.

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Su gesto sí fue interpretado, por propios y extraños, como una jugada de Bulrich para lograr mayor autonomía, frente a “la mano de hierro” de Karina Milei.

Otra discusión de la hora es si la incómoda presencia de Adorni no terminaría diluyendo todas las buenas noticias de la administración.

Como, por ejemplo, el anuncio de la inversión privada más importante de la historia bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), y que alcanzaría los 25 mil millones de dólares.

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O, sin ir más lejos, el primer dato de desaceleración de la inflación, que pasó de 3.4 para la de marzo a 2.6 para la de abril, y con tendencia futura hacia la baja.

¿Son correctas las matemáticas políticas que hace una parte de la conducción de PRO, y que dice que, alentado por los nuevos números de las encuestas, Mauricio Macri se vería tentado a competir?

Para nosotros, en las condiciones actuales, esto no sucederá.

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Es que Macri todavía siente en la memoria y en el cuerpo lo que le pasó entre diciembre de 2017 y su derrota en las PASO de agosto de 2019.

Los define como los dos peores años de su vida.

Tampoco está viendo en el horizonte al candidato ideal.

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Solo está avisando, sin decirlo, que PRO podría ir por afuera, y que la centro derecha jugaría dividida.

De hecho, durante las últimas horas, salió a cruzarlo el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, con una frase de diez palabras.

“Si Macri quiere competir, le haría un favor al kirchnerismo”.

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Cada tanto, alguien que habla con el ex presidente a calzón quitado le sugiere que no subestimen la potencia electoral y la conducción política de Milei.

“Mauricio, el loco, entre milanesas y entrañas en la Quinta de Olivos, te durmió. Y te demostró que no es ningún b………”, le dijo, a Macri, un amigo, días después de su último encuentro con Milei, cuando el presidente le aceptó la renuncia a Guillermo Francos para reemplazarlo por Adorni.

¿Tiene margen Milei para insistir con varias de sus “locuras”, a expensas de un mayor rechazo por parte de quienes no soportan su “importante emocionalidad”?

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¿No tiene miedo que ese nivel de repudio crezca, se haga crónico y le haga perder la reelección?

Esa es la pregunta del millón.

Y también es la verdadera razón por la que el peronismo, a falta de un proyecto alternativo, se cuelga de nobles banderas ajenas, como la defensa de la universidad pública, mientras trata de despegarse, sin éxito, de Tapia, Toviggino, el “Bandido”, de Insaurralde, y los cuadernos de la corrupción y las SIRA.

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Luis Majul,Manuel Adorni,Javier Milei,LN+,,Conforme a,Manuel Adorni,,El dilema libertario. Un Tesla que va por el ripio,,Análisis. El peligro de una sociedad cansada,,Gastos millonarios. Un órgano especializado de la Justicia acelera la revisión de los números de Adorni a pedido del fiscal

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