POLITICA
El laboratorio de Milei y el test final que está pendiente

La Argentina tiene un problema central, y es complicado, hasta ahora sin solución: es el problema de la falta de un consenso macroeconómico transversal a la política, no importa quién esté en el poder. Es decir, es el riesgo permanente de que los logros necesarios, aunque no suficientes, de la racionalidad macroeconómica de las gestiones no peronistas se licuen en las alternancias peronistas y sus variantes kirchneristas o filokirchneristas. Este 2026 ya empieza a anticipar ambiciones electorales de la oposición más dura: las deudas que va dejando pendientes la gestión mileísta le abren rendijas al kirchnerismo, de Axel Kicillof a Máximo Kirchner, por donde busca colar su sueño de regreso al poder.
Desde el cuadrante de centro derecha se plantean dos salidas para gambetear ese riesgo. Una, la reelección presidencial de Javier Milei como garantía de continuidad del rumbo económico. La segunda, un consenso transversal interpartidario con eje en la racionalidad macro. El exdiputado de Pro y actual presidente del think tank Cippec, Luciano Laspina, lo llama “consenso preideológico” que incluya “el compromiso de respetar contratos, sostener el equilibrio fiscal y eliminar el financiamiento monetario del déficit”.
Esas dos opciones disparan preguntas. En relación al consenso macro a la Laspina, la pregunta dice así: ¿es posible un “moncloísmo” macroeconómico con una oposición kirchnerista que en su ADN tiene codificado la desestabilización macro? La pregunta se vuelve más pertinente en medio de las investigaciones judiciales por las SIRA y el dólar blue durante la gestión económica de Sergio Massa, presidencia de Alberto Fernández y Cristina Kirchner.
Esa maquinaria de corrupción parece representar una escalada en la clásica corrupción del Estado protagonizada por el kirchnerismo. Se trata de la misma apropiación ilegal de los recursos del Estado pero ya no vía la obra pública. Ahora se da a través de la creación de un nuevo mercado regulado: el mercado del dólar con el cepo y las SIRA generando discrecionalidad, peajes y apropiación ilegal de riqueza para el poder kirchnerista y el empresariado funcional. Las decisiones macroeconómicas kirchneristas como plataforma para la corrupción. ¿Es posible un consenso macro con un kirchnerismo que usa la política macroeconómica y los incentivos cambiarios y de comercio exterior como oportunidad para la corrupción?
En relación a la renovación del mandato de Milei, ¿la única manera de sostener los cimientos macroeconómicos racionales que intenta consolidar el Plan Milei-Luis Caputo es garantizando un triunfo electoral mileísta? ¿La hegemonía electoral sostenida y eterna del mileísmo o de otra variante de la centro derecha económica es una salida realista, o habla de una limitación del plan y sus efectos? El desafío de la sostenibilidad macroeconómica interpela a todos: en el caso del oficialismo libertario, porque expone sus debilidades. Agitar “el riesgo kuka” es un indicio de algún tipo de debilidad del plan económico: para ganar una elección, debería bastar con éxitos incuestionables del plan.
El miedo a la alternancia pone signos de interrogación respecto de la viabilidad y sostenibilidad social del plan económico. Si un triunfo electoral es lo único que garantiza la continuidad de la estabilización macroeconómica, el futuro está complicado: en algún momento, las hegemonías políticas se terminan y llega la hora de la alternancia. Una macroeconomía sostenible debería ser a prueba de derrotas electorales. Es decir, que aún cuando haya alternancia política, el éxito del plan económico del partido saliente genere incentivos para continuarlo.
El problema actual del plan Milei-Caputo pasa por ahí: el riesgo es que los efectos colaterales negativos que hoy pesan sobre el salario real, el empleo, la actividad económica y la industria produzcan un rechazo electoral de la estabilización macro necesaria y frenen su consolidación.
El Gobierno atraviesa meses críticos en la consideración de la opinión pública. El último Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), que acaba de publicar la Universidad Di Tella, muestra una caída del 12,1 por ciento respecto de marzo, lo que representa cuatro meses de caída ICG del ICG en lo que va de 2026. La caída interanual es del 13,2 por ciento.
La economía real sigue mostrando datos que cuestionan directamente al plan económico. El porcentaje de pymes que redujo personal en los últimos seis meses subió al 41,9 por ciento, según la encuesta semestral de expectativas pyme del IAE Business School. Respecto de las expectativas, el 31,1 por ciento de las pymes dice que “probablemente” reducirá personal en los próximos seis meses y un 18,5 por ciento asegura tener la decisión tomada. “Un salto relevante respecto de mediciones anteriores”, señala el informe.
La Argentina de Milei es un caso testigo respecto de los dos desafíos que enfrenta la racionalidad macroeconómica cuando intenta desembarcar en la Argentina. El primero se da en relación a las chances electorales de la promesa macro-racional. Milei ya tiene un punto en su haber: demostró que con la promesa de la racionalidad macroeconómica se puede ganar elecciones. En 2023 prometió ajuste, y la gente votó ajuste. El segundo desafío de las experiencias macroeconómicas racionales en la Argentina es el testeo definitivo que todavía está pendiente en el laboratorio Milei: demostrar que la racionalidad macroeconómica se instala como sentido común y logra renovar mandatos.
El gobierno de Macri es el caso testigo de lo contrario: cuatro años de un interregno macro-racional que no alcanzaron para rearmar el juguete de una economía dañada por décadas de una política distributiva sin responsabilidad fiscal.
Desde la llegada del kirchnerismo al poder, los gobiernos no peronistas ni kirchneristas, el de Mauricio Macri y ahora el de Milei, corren contra reloj para revertir las distorsiones económicas que el kirchnerismo consolidó durante veinte años. Macri no pudo reelegir por los efectos colaterales de una racionalización macroeconómica que no se produce sin contramarchas, obstáculos y errores. La promesa de racionalización macro perdió legitimidad con una inflación del 54 por ciento y un aumento de la pobreza. Macri llegó al déficit cero cuando estaba a punto de dejar el Gobierno. No alcanzó: la sociedad hizo su balance y optó por el retorno al kirchnerismo.
El problema es la repetición de patrón político-económico: que las dificultades de la sostenibilidad micro se conviertan en la deuda pendiente de las experiencias de macroeconómica racional. Es decir, que el gobierno de Milei sufra los mismos avatares que el de Macri y la ciudadanía vuelva a condenar un destino económico racional por los desgastes microeconómicos del presente.
Por eso, el desafío de la estabilización también interpela a los votantes y a la racionalidad de su impaciencia histórica: ¿hoy hay incentivos suficientes como para que la ciudadanía renueve el voto en favor de un plan económico que está cambiando los reflejos de la macro argentina, pero todavía tiene pendientes beneficios concretos en el bolsillo de los votantes? ¿La ciudadanía puede pasar de la “paciencia” a secas a la “paciencia estratégica” a la espera de la llegada de resultados de la macro racional, que harán realmente sostenibles los beneficios micro? Cuando se impone la impaciencia, no sale bien: la experiencia del gobierno de los Fernández-Massa volvió a mostrar los problemas de una opción macroeconómica irracional. Milei 2023 y 2025 es el resultado del miedo al “riesgo kuka”, el fantasma electoral que agita el Gobierno.
El desideratum de la racionalidad macro también hace mella en la oposición. Desde las filas del kirchnerismo y aledaños empiezan a preguntarse cómo escapar al “riesgo kuka”. En ese caso se refiere a la necesidad de evitar que los votantes perciban un riesgo de desestabilización económica en la alternancia en el poder: el miedo a que vuelva la inflación de la mano del kirchnerismo que se dispara en buena parte de los argentinos, y en los mercados, cada vez que hay chances de que gane el kirchnerismo.
Es un dato político que está empezando a tallar en algunos círculos del kirchnerismo. El politólogo José Natanson, director de Le Monde Diplomatique, lo formuló en relación a una candidatura de Axel Kicillof: si quiere enamorar al electorado de la zona núcleo, tiene que hablarle con el lenguaje de la estabilidad macro. Ante el “lunes negro” que se espera con un triunfo kirchnerista, la promesa electoral de Kicillof debería responder con aplomo macro. La idea es un “giro pragmático” que desactive una de las municiones centrales del cuadrante de centro derecha: el miedo al regreso de los desequilibrios kirchneristas como antídoto electoral.
Natanson lo explicita claramente: “Una operación interesante sería que el peronismo o un candidato progresista y popular en el peronismo diga Horacio Rodríguez Larreta va a ser mi ministro de Economía”, según sintetiza Natanson. Emmanuel Álvarez y Carlos Melconian fueron otras de las posibilidades mencionadas.
La cuestión central es si la búsqueda de una corrección de la identidad kirchnerista o kicillofista es puramente táctica, para volver al poder, o estratégica, como resultado de un aprendizaje ideológico-económico. Ese giro macro-racional parece imposible en la identidad política de Kicillof. ¿Hay un milagro capaz de llevar al kirchnerismo y sus variantes a abrazar la santa trinidad de la emisión cero con equilibrio fiscal e inflación a la baja, el desendeudamiento responsable y la apertura económica?
La región muestra dos ejemplos de alternancias ideológicas capaces de sostener los logros de la estabilización económica. Uruguay y su plan de estabilización de 1990. El economista uruguayo Ernesto Talvi, incorporado al equipo económico de Caputo, lo ha explicado con detalle: una transmisión transversal de esa concepción entre signos políticos distintos en base al reconocimiento de la mejora económica.
El otro ejemplo es el de Chile y la transición de la dictadura de Pinochet a los gobiernos de la Concertación: sólo porque el plan de estabilización de la segunda generación de Chicago Boys fue exitoso en la baja de la inflación, la democracia chilena de centro izquierda continuó con el mismo esquema.
La lección es interesante para el Gobierno, y hay figura del equipo económico que llegan a esa conclusión: sólo cuando el costo de desandar un modelo macroeconómico es alto, el modelo se vuelve exitoso. Y es alto cuando la mayor parte de los actores económicos, desde los votantes hasta el empresariado, perciben más beneficios que problemas pendientes. El plan Milei-Caputo está condenado a tener un éxito reconocido no sólo en lo macro sino también en el bolsillo de la gente. Caso contrario, se convertirá en una nueva excusa para que un gobierno de signo opuesto haga lo que no le conviene a la Argentina.
Luciana Vázquez,Conforme a
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El hijo de Pablo Moyano viajó a la final del Mundial de fútbol

Los Moyano no podían faltar. Como en Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Qatar 2022, algún referente de la familia sindical asistió a un Mundial. Para la final de ayer en Nueva Jersey, llegó especialmente Nicolás, uno de los hijos de Pablo, el número dos del Sindicato de los Camioneros.
Nicolás Pablo Moyano tiene 23 años y es jugador de fútbol del Club Atlético Camioneros, que milita en la Primera B, la tercera división de los torneos domésticos. Estuvo acompañado en Nueva York por un amigo cuyo padre también se desempeña en el club, que es propiedad del gremio. “Aguante Argentina y camioneros”, publicó Nicolás Moyano en sus redes sociales. Acompañó el mensaje con una foto en las tribunas altas del Met Life, el estadio donde el seleccionado argentino cayó 1 a 0 en la final contra España.
En Qatar, hace tres años y medio, Nicolás Moyano también asistió a la final del Mundial y vivió en primera fila la consagración argentina. Aquella vez viajó con Jerónimo Moyano, tío suyo, y con su primo Iván Tapia, hijo del Chiqui, el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Chiqui Tapia se casó con Paola Moyano, una de las dos hijas mujeres de Hugo.
En 2022, Jerónimo Moyano, hijo menor de Hugo, escribió con tono desafiante: “Campeones del mundo y que la cuenten cómo quieran”. Ese fue el mensaje que escribió desde el estadio de Lusail. Sonriente, ubicado en una platea baja a metros del césped, el hijo menor del jefe camionero conservó la tradición familiar de estar en una Copa del Mundo, como lo hicieron sus medios hermanos Pablo y Facundo, en Sudáfrica y Brasil. Durante aquellas experiencias compartieron con barras de Independiente tribuna y hasta un safari turístico. También coincidieron en Brasil 2014 en un partido que la Argentina jugó contra Nigeria en Porto Alegre.
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Reforma laboral: a pedido de la CGT, el Gobierno modificó por decreto una restricción que afectaba la caja sindical

Como fruto de negociaciones reservadas con la CGT, el Gobierno modificó este lunes por decreto lo establecido en la reglamentación de la Ley 27.802 de Modernización Laboral, que había perjudicado el financiamiento de los sindicatos al determinar que la base de cálculo de las cuotas solidarias y otros aportes pactados en los convenios colectivos de trabajo estaría constituida por el salario básico convencional, una fórmula que reducía potencialmente el volumen económico de esos montos pactados entre empresarios y dirigentes gremiales.
Ahora, el flamante decreto 612/2026, firmado por Javier Milei y los ministros Diego Santilli y Sandra Pettovello, flexibiliza parcialmente el efecto del límite del 2% a esos ítems porque aumenta la base salarial sobre la que se aplica: agrega que para el cálculo deben sumarse las sumas remunerativas normales y habituales de frecuencia de pago mensual de origen convencional y establece que “no integrarán la base de cálculo los conceptos que no constituyan retribuciones normales, habituales y de percepción mensual correspondientes a la categoría convencional del trabajador, tales como premios, bonos, participación en las ganancias, horas extras, sueldo anual complementario, plus vacacional, sumas no remunerativas y todo otro concepto, cualquiera fuere su naturaleza jurídica, origen o denominación, que no se abone en forma normal, habitual y mensual”.
Esa mención al salario básico como base de cálculo que figura en el decreto 407 fue en contra de lo que había sido acordado previamente entre el ala política del Gobierno y la CGT cuando se sancionó la reforma laboral, donde el artículo 133, que modificó el artículo 9 de la Ley 14.250, sólo hablaba de que las contribuciones y los aportes vía convenio colectivo “no podrán superar el 2% de las remuneraciones de los trabajadores”, sin especificar que iba a afectar al salario básico.
Luego de ese sugestivo cambio en el decreto reglamentario que sorprendió a la CGT, y que fue atribuido al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, sindicalistas del sector dialoguista intensificaron sus charlas con el asesor presidencial Santiago Caputo y Martín y Eduardo “Lule” Menem para tratar de moderar ese punto mediante una resolución o dictamen administrativo de la Secretaría de Trabajo que dejara en claro que se apuntaba a las remuneraciones normales y habituales, diluyendo el concepto de salario básico convencional que afectaba la caja sindical.
Las tratativas reservadas cobraron nuevo impulso cuando Diego Santilli fue designado jefe de Gabinete: junto con los Menem, fue quien convenció a Karina Milei de dictar alguna medida, que finalmente fue un decreto, para conformar a la CGT y pacificar el frente sindical.
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Sin la Copa y sin Messi en el avión, vuelve Tapia y deberá enfrentar tres frentes de tormenta tras la pausa del Mundial

Para Claudio “Chiqui” Tapia, el subcampeonato del mundo no solo marcará el final de otro Mundial exitoso para la selección argentina. También representará el cierre del paréntesis que, durante casi dos meses, relegó a un segundo plano las investigaciones judiciales, las tensiones políticas y los desafíos deportivos y económicos que tendrá que enfrentar la conducción del fútbol argentino.
El vuelo chárter contratado por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) despegó este lunes, cerca de las cinco de la mañana, desde Nueva York y tiene previsto aterrizar alrededor de las 17 en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. A bordo viajan Claudio “Chiqui” Tapia y parte de la delegación que llevó a la Argentina hasta su segunda final consecutiva de una Copa del Mundo, en la que perdieron por 1 a 0 ante España.
El regreso, sin embargo, tendrá una composición distinta de la que soñó la dirigencia antes del comienzo del torneo.
Según pudo saber Infobae, Lionel Messi, Rodrigo De Paul, Enzo Fernández, Julián Álvarez y otros referentes principales del seleccionado argentino no integran la delegación que regresa al país. Mientras Messi y De Paul permanecerán en Miami para reincorporarse al Inter Miami, los otros futbolistas viajarán directamente a las ciudades donde continúan sus carreras deportivas.
La imagen también simboliza el inicio de una nueva etapa para la conducción de la AFA. El equipo que durante casi dos meses monopolizó la atención del país dejará paso otra vez a la agenda institucional. El Mundial terminó y con él concluyó el período en el que la actualidad deportiva desplazó del centro de la escena las investigaciones judiciales, las diferencias políticas y los desafíos institucionales y económicos que rodean a la entidad que conduce Tapia desde marzo del 2017.
El presidente de la AFA regresará, además, dentro del plazo establecido por la Justicia argentina. Es que el juez en lo Penal Económico Diego Amarante le había concedido una autorización excepcional para viajar al Mundial, con la obligación de regresar antes del 21 de julio. El permiso era indispensable porque Tapia se encuentra procesado, sin prisión preventiva, con prohibición de salida del país, en una investigación iniciada por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) por asociación ilícita y presunta apropiación indebida de tributos y recursos de la seguridad social.
De acuerdo con el expediente, la AFA habría retenido impuestos y aportes previsionales que no fueron depositados dentro de los plazos establecidos por la legislación vigente, por un monto del orden de los 20 mil millones de pesos. En esa causa también fueron procesados el tesorero Pablo Toviggino y otros directivos de la entidad. El magistrado dispuso embargos millonarios y condicionó el viaje al Mundial al regreso de Tapia dentro del plazo fijado por la resolución judicial.
Ese expediente, sin embargo, es apenas uno de los frentes abiertos que rodean actualmente a la conducción del fútbol argentino.
Las investigaciones que rodean a la AFA

Durante los últimos meses avanzaron distintas investigaciones vinculadas con el manejo económico de la AFA, operaciones comerciales realizadas por empresas relacionadas con dirigentes de la entidad y movimientos patrimoniales bajo análisis judicial. Y hasta la existencia de una mansión lujosa en Pilar, que hacía también de garaje para decenas de automóviles de alta gama.
También aparece la causa que investiga las operaciones de Sur Finanzas, una empresa vinculada al empresario Ariel Vallejo, considerado cercano a Tapia, denunciada por presuntas maniobras de lavado de activos y evasión tributaria. Existen actuaciones relacionadas con operaciones cambiarias realizadas durante la vigencia del cepo y otros expedientes que analizan movimientos económicos y societarios de dirigentes ligados a la conducción de la AFA.
La entidad rechazó sistemáticamente todas las acusaciones y sostiene que las investigaciones carecen de sustento o corresponden a controversias administrativas que deberán resolverse en sede judicial.
Sin embargo, la causa que mayor preocupación genera hoy dentro del entorno de Tapia no se desarrolla en los tribunales argentinos.
Mientras la Selección avanzaba en el Mundial, agentes del FBI y fiscales federales del Departamento de Justicia de los Estados Unidos continuaron reuniendo documentación y tomando declaraciones testimoniales en una investigación destinada a reconstruir el recorrido del dinero obtenido por la AFA a través de sus contratos internacionales.
Como reveló Infobae, el empresario Guillermo Tofoni declaró durante más de dos horas ante investigadores federales en Miami y aportó información relacionada con el esquema comercial implementado por la AFA para administrar buena parte de los ingresos internacionales generados durante los últimos años.
La pesquisa puso el foco sobre TourProdEnter LLC, la empresa de Javier Faroni y su esposa Erica Gillette -que estuvieron alentando desde las tribunas a la Argentina- que fue designada por la conducción encabezada por Tapia para administrar el cobro de contratos comerciales vinculados con la Selección Argentina.
El convenio permitió canalizar ingresos provenientes de patrocinadores internacionales, amistosos, derechos comerciales y distintos acuerdos firmados alrededor del seleccionado nacional.
La documentación reunida por los investigadores permitió reconstruir movimientos de fondos a través de cuentas abiertas en distintas entidades financieras estadounidenses, entre ellas Bank of America, Citibank, JP Morgan, Synovus y PNC Bank.
Solo en esta última institución circularon más de USD 13,5 millones en menos de un año. Pero el monto total bajo análisis supera los 300 millones de dólares.
El objetivo de los fiscales no consiste únicamente en seguir el recorrido del dinero. También buscan determinar quiénes fueron los beneficiarios finales de distintas transferencias y establecer si alguna de esas operaciones pudo haber configurado delitos bajo la legislación federal de los Estados Unidos.
Hasta el momento no existe ninguna imputación formal contra Tapia en ese país. La investigación permanece en una etapa preliminar, aunque continúa incorporando prueba documental y testimonial.
La tensión con el Gobierno, otra agenda que vuelve

La investigación estadounidense coincide con otro escenario que también volverá a cobrar protagonismo después del Mundial: la relación de tensión entre la conducción de la AFA y el Gobierno nacional.
Las diferencias que ambas partes mantuvieron durante el último año quedaron aplacadas por la Copa del Mundo. La clasificación a la final y la expectativa que generó el seleccionado hicieron que la discusión pública se concentrara casi exclusivamente en el rendimiento del equipo dirigido por Lionel Scaloni.
En ese contexto, el presidente Javier Milei también optó por separar sus cuestionamientos a la dirigencia del fútbol del respaldo a la Selección. Durante todo el torneo multiplicó los elogios hacia los jugadores, reivindicó en varias oportunidades el trabajo realizado por Scaloni y volvió a expresar públicamente su admiración por Lionel Messi, de quien llegó a definirse como “un termo”, una expresión popular utilizada en la Argentina para describir a un admirador incondicional.
La estrategia permitió mantener al seleccionado al margen de cualquier confrontación política y preservar un clima de apoyo institucional mientras duró el campeonato.
Con el regreso de la delegación, ese escenario también puede comenzar a modificarse.
El Mundial funcionó como un paréntesis. La agenda volverá a incorporar las diferencias entre la conducción de la AFA y distintos sectores del Gobierno, que durante las últimas semanas quedaron relegadas por la trascendencia deportiva del torneo.
Pero el mayor desafío que aparece por delante para Tapia probablemente sea otro.
La transición sin Messi y la incertidumbre sobre Scaloni
El ciclo iniciado en 2018 con la llegada de Lionel Scaloni convirtió a la selección argentina en uno de los activos deportivos y comerciales más importantes del fútbol mundial.
Las conquistas de las Copas América de 2021 y 2024, la Finalissima, el Mundial de Qatar y el reciente subcampeonato obtenido en los Estados Unidos transformaron a la AFA en una marca de enorme atractivo para patrocinadores internacionales, organizadores de amistosos y empresas interesadas en asociarse con el seleccionado argentino. Nunca antes la entidad había logrado semejante expansión comercial.
La presencia de Lionel Messi fue determinante para ese crecimiento. El capitán no solo representó al mejor futbolista del mundo de toda la historia. También fue el principal activo de una marca que multiplicó sus ingresos a partir del prestigio deportivo alcanzado por el seleccionado.
Ese escenario, sin embargo, comenzará a modificarse.
Messi ya había anticipado que este Mundial marcaría el final de su etapa como capitán y principal símbolo de la Selección en las grandes competencias internacionales.
Su decisión obliga a proyectar un nuevo modelo deportivo y comercial para la AFA.
La salida del emblema de la Argentina de la escena internacional no implica únicamente el retiro del jugador más importante de la historia. También significa el cierre del principal argumento comercial alrededor del cual la AFA negoció durante los últimos años contratos de patrocinio, giras internacionales, amistosos y acuerdos de explotación de la marca.
A ese proceso de transición se suma la incertidumbre sobre la continuidad del entrenador.
Después de la final frente a España, Scaloni confirmó que cumplirá el contrato que lo une con la AFA hasta diciembre, aunque dio casi por terminado el ciclo más exitoso que tuvo la Selección Argentina. “Hasta diciembre voy a seguir; después seguramente corte”, afirmó apenas concluido el partido.
La frase abrió un nuevo interrogante para la conducción encabezada por Tapia.
Scaloni no fue solamente el entrenador que ganó cuatro títulos y llevó otra vez a la Argentina a una final del mundo. También fue el arquitecto de un proyecto deportivo que devolvió estabilidad institucional al seleccionado, consolidó una relación inédita entre cuerpo técnico y futbolistas y permitió construir una identidad competitiva reconocida en todo el mundo.
Alrededor de ese ciclo también creció la AFA.
El prestigio internacional de la Selección incrementó el valor de los amistosos, atrajo nuevos patrocinadores globales, abrió mercados en Asia, Medio Oriente y Estados Unidos y fortaleció una estructura comercial que acompañó el éxito deportivo.
Por eso, el escenario que Tapia encontrará a partir de este lunes será muy distinto del que administró durante los últimos años.
Deberá conducir una transición deportiva sin Messi como capitán de las grandes competencias internacionales y, posiblemente, también sin Scaloni al frente del seleccionado.

Al mismo tiempo tendrá que administrar una investigación judicial en la Argentina, otra pesquisa abierta en los Estados Unidos y un escenario político que volverá a ocupar espacio en la agenda pública una vez terminado el Mundial.
Durante casi dos meses, la Copa del Mundo desplazó cualquier otra discusión alrededor de la AFA.
El seleccionado volvió a llegar a una final, sostuvo el prestigio deportivo construido durante el ciclo Scaloni y confirmó que continúa entre las principales potencias del fútbol mundial.
Pero el regreso a Buenos Aires marcará también el regreso a otra realidad.
La del dirigente que deberá afrontar simultáneamente causas judiciales, una investigación internacional, una relación política que puede volver a tensarse y el desafío de conducir a la AFA en el comienzo de una nueva era.
Porque, más allá del subcampeonato conseguido en los Estados Unidos, el Mundial también parece haber marcado el final del ciclo que durante casi ocho años tuvo como protagonistas a Lionel Messi dentro de la cancha, Lionel Scaloni en el banco de suplentes y Claudio Tapia al frente de la dirigencia del fútbol argentino.
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