POLITICA
El PJ evita una avanzada aislada contra Adorni y busca correrse del eje exclusivo de la corrupción

El peronismo en la Cámara de Diputados busca exponer a Manuel Adorni por sus inconsistencias patrimoniales, aunque evita que el eje exclusivo de una próxima sesión sea la corrupción. Insiste, en cambio, en avanzar en paralelo con una agenda social y económica que sus legisladores vienen trabajando desde hace semanas en la Cámara.
La postura generó roces con otros sectores opositores, que pidieron una sesión especial para el próximo jueves con el objetivo de tratar los proyectos que buscan interpelar al jefe de Gabinete de Javier Milei. Uno de esos textos, de hecho, está firmado por casi todos los integrantes de Unión por la Patria (UP).
Ninguna de las propuestas tiene dictamen de comisión, por lo que el objetivo implícito es forzar su tratamiento en comisiones.
Pero las versiones se cruzan. Los impulsores de la sesión, encabezados por el socialista Esteban Paulón, aseguran que mantuvieron conversaciones con autoridades del bloque peronista. En el PJ, en cambio, sostienen que la jugada se organizó sin consultarles.
En UP aseguran, además, que buscan impulsar un temario más amplio, que incluya temas como el incumplimiento de las leyes de emergencia en discapacidad y financiamiento universitario, los recortes en salud, la emergencia PyME, la caída del consumo, el crecimiento del endeudamiento familiar y la regulación del trabajo en plataformas digitales. Más que discutir únicamente a Adorni, el peronismo pretende discutir el rumbo del Gobierno a partir del caso Adorni.
La discusión, sin embargo, también expone distintas miradas dentro del propio peronismo. Algunos consideran que el jefe de Gabinete debe continuar expuesto al desgaste político que atraviesa desde hace semanas sin interferir. Otros creen que hay que avanzar con la interpelación cuanto antes. Y un tercer grupo rechaza quedar atrapado en una ofensiva centrada exclusivamente en un caso institucional o judicial.
Lo cierto es que la lucha contra la corrupción nunca fue un eje discursivo central en el PJ. De hecho, nadie en el bloque cuestiona a Adorni en esos términos. Hablan, más bien, de una pérdida de “idoneidad” o de “legitimidad” para ejercer el cargo. Así lo planteó el jefe de bloque, Germán Martínez, durante la última sesión: “La confianza de este Congreso en Adorni es cero. Su palabra hoy no vale”.
Algo similar expresó el diputado Santiago Cafiero, en el programa A dos voces, por TN. “Adorni no va a poder explicar nunca la situación patrimonial que tiene. Cuando vos entrás en la función pública tu vida privada queda difusa. Tenés que tener una ética y poder demostrarla en todo momento. Y esa credibilidad es la que te da legitimidad de acción. Si no tenés eso, estás perdido, y es lo que le pasa a Adorni”, sostuvo. También admitió que la oposición todavía no tiene garantizados los votos para avanzar con la interpelación.
“No queremos que sea una jugada testimonial”, explican cerca suyo. “Sin quorum victimizamos a Adorni y fortalecemos a [Martín] Menem. No sirve”.
Pero la incomodidad del peronismo va más allá de una cuestión táctica. Algunos dirigentes consideran que avanzar hacia una interpelación seguida de una eventual moción de censura podría dejar un antecedente delicado, sobre todo cuando el jefe de Gabinete ni siquiera fue procesado. En la Argentina pendular, la oposición de hoy puede gobernar mañana.
Las interpelaciones que la oposición impulsó anteriormente contra Guillermo Francos se dieron en el marco del caso $LIBRA y nunca derivaron en una discusión seria sobre una eventual moción de censura. Hubo, más bien, un fuerte interrogatorio político. La posibilidad volvió a mencionarse después de los incumplimientos del Gobierno en materia de discapacidad y financiamiento universitario, aunque el recambio de Francos y algunas concesiones parciales del oficialismo terminaron desinflando la ofensiva opositora.
En este contexto, el PJ busca cuestionar políticamente a Adorni sin aparecer promoviendo una lógica “punitivista” que antes criticó.
Así lo expresó el diputado kirchnerista Carlos Castagneto. “No estoy de acuerdo con que nosotros desde el Congreso digamos qué persona tiene que ir presa o no. Yo mantengo la independencia de poderes. Creo que tiene que actuar la Justicia”, sostuvo. Y agregó: “Lo que sí sostengo es que hubiese sido bueno, como fue la sesión en el Congreso, para que Adorni explicara frente a la sociedad de dónde sacó el dinero”. Eludió referirse a una interpelación.
Castagneto hacía referencia al pedido judicial presentado por la diputada Marcela Pagano, que solicitó la detención del jefe de Gabinete por supuestos riesgos sobre el debido proceso, una solicitud que luego fue rechazada por la Justicia.
Pese a las distintas miradas, todos los referentes peronistas consultados por aseguraron que darán quorum el próximo jueves. Aun así, su presencia difícilmente alcance para habilitar la sesión. Según un sondeo preliminar realizado por este medio, la oposición no reúne por ahora la mitad más uno para abrir la sesión. Sin el respaldo de Pro y de legisladores alineados con gobernadores dialoguistas, cualquier ofensiva contra Adorni quedará a mitad de camino.
“Funcionará como un principio de revelación”, afirman los sectores que impulsan la sesión especial. “Que queden expuestos los que apoyan a Adorni”, agregan.
En paralelo, el peronismo trabaja desde hace semanas en la construcción de una agenda propia vinculada a temas sociales y económicos. La idea, explican en el bloque, es “proponer y no solo reaccionar”.
Esa estrategia es impulsada especialmente por sectores alineados con Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires, aunque también por dirigentes que buscan ordenar al peronismo detrás de una discusión común, entre ellos Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel, Kelly Olmos y Emir Félix. Martínez y Cecilia Moreau acompañan esta mirada como autoridades del bloque.
En las últimas semanas mantuvieron reuniones con pequeñas y medianas empresas, comerciantes afectados por la apertura importadora, representantes del colectivo de discapacidad, rectores universitarios, especialistas en endeudamiento y referentes sanitarios que alertaron sobre el impacto de los recortes en el sistema de salud.
Desde el sector sindical del bloque, además, avanzaron con un proyecto para regular el trabajo en plataformas digitales. La iniciativa surgió a partir de datos sobre el mercado laboral: según un informe de la consultora Econviews elaborado sobre la base de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), de los 141.000 nuevos empleos registrados, 101.000 corresponden a trabajadores que se desempeñan en la calle, vehículos o desde sus hogares, mayormente bajo modalidades independientes.
El proyecto −presentado, entre otros, por Hugo Moyano (h.), Hugo Yasky, Juan Marino y Jorge Taiana− busca formalizar la relación entre las plataformas y los prestadores de servicios. La iniciativa presume la existencia de vínculo laboral y garantiza derechos básicos como remuneración mínima, límites de jornada y cobertura frente a riesgos de trabajo.
sesión especial,pic.twitter.com/s7HJ6RZfcx,May 7, 2026,@Diputados_UxP,pic.twitter.com/oagBylzQvi,May 6, 2026,informe de la consultora Econviews,Delfina Celichini,Cámara de Diputados,Conforme a,Cámara de Diputados,,Ofensiva en el Congreso. Diputados opositores piden una sesión especial para activar la interpelación a Adorni,,Los temas. Martín Menem reactiva la agenda legislativa y el oficialismo busca correr el eje del caso Adorni,,“Gasto menor”. La Libertad Avanza ploteó con un león violeta una sala de reuniones del anexo de Diputados
POLITICA
Las aventuras que tienen en jaque al poder

Son días extraños en la cúpula del poder. Por la Casa Rosada deambula el jefe de Gabinete apabullado, sin poder ejercer su rol. Una patrulla desesperada corre tratando de resguardarlo de la ofensiva que opositores y aliados preparan para esta semana en el Congreso. El ministro de Economía toma distancia, cansado de que la política eclipse los indicadores positivos que busca exhibir. Los otros ministros fingen demencia y siguen su rutina como si no los arrastrara la crisis más extensa y dañina desde que llegaron al poder.
Y en la punta de la pirámide, desconcierto; impotencia; silencio. Javier Milei se encerró en Olivos y redujo al mínimo las actividades públicas en las últimas dos semanas. El martes 9 fue la última vez que pisó la Casa Rosada para una serie de actividades protocolares, y el miércoles 17 recibió en la quinta presidencial a una delegación del Banco Mundial. Recién ayer reapareció en Rosario.
En su reclusión autoimpuesta habló con pocos funcionarios y se mostró tensionado. Una persona que lo conoce de cerca describió su interacción en estos días como “espasmódica” e “incómoda”. “Javier se refugió en su intimidad, se replegó más por instinto de supervivencia. Es lo que hace cuando tiene un problema y no encuentra la solución”, describió la fuente. No está claro si en esa soledad del poder, Milei reflexiona posibles alternativas o sólo procesa su ira desde su “emocionalidad intensa” (Patricia Bullrich dixit).
Durante ese repliegue, su hermana Karina actuó como su emisaria en la tierra para mantener la consigna de que Manuel Adorni no se va, y de que hay que resistir el intento de desestabilización del periodismo y la oposición. Cada vez le resulta más difícil la misión. Absolutamente todos los actores del oficialismo, desde el conjunto de los ministros hasta los diputados y senadores de La Libertad Avanza (LLA), imploran para que se termine de una vez este calvario que los tiene paralizados, sin poder salir en los medios, sin avanzar en la agenda legislativa y sin poder instalar un debate público más favorable. Es más, sienten que se están consumiendo el bono social que siempre otorga la expectativa del Mundial. La inmolación colectiva en el altar de las convicciones del líder está generando un malestar subterráneo que no tiene otro destino que la catarsis. Todos le deben sus cargos y sus bancas al mismo Milei. Fin.
En la Casa Rosada miran el impacto del affaire Adorni desde dos perspectivas. Por un lado, el daño objetivo en la imagen del Gobierno y del propio Milei. Según sus mediciones, tocaron el piso a fin de mayo, cuando la percepción positiva cayó al 33%, un indicador que amenazaba con perforar por primera vez el tercio que siempre sostuvo su apoyo al Presidente. En las últimas semanas, ese indicador se recuperó hasta el 38%, demostrando que es una variable dinámica y modificable. Esta interpretación mantiene vigente las chances de reelección el próximo año.
Sin embargo, hay una segunda lectura más profunda, que ya arroja una dinámica irreversible. Los últimos sondeos que aterrizaron en el Gobierno exponen con crudeza que en su defensa irrestricta de Adorni, Milei está terminando de perder una de sus banderas principales, que era la lucha contra la corrupción de la vieja casta que él vino a someter. “Hay variables cualitativas rotas. La construcción de Javier Milei como un político distinto, transparente, aferrado a sus convicciones, está muy dañada. Si nuestra ventaja competitiva era ser distintos del sistema político, hoy ya nadie nos votaría por eso. Esto nos hace mucho más dependientes de lo económico, un plano en el que estamos evolucionando muy bien”, sintetiza un referente del espacio.
Frente a este panorama, el viernes se produjo la primera reacción política desde que a principios de marzo se conocieron los viajes del jefe de Gabinete y se desató el vendaval. La designación del diputado Adrián Ravier fue una decisión personal de Milei que el resto de los actores del Gobierno conoció apenas un rato antes de su difusión. Comparte con él el entusiasmo por la economía y por la escuela austríaca, aunque han sabido tener fuertes diferencias en el pasado. Prueba de ese vínculo es que fue el propio Presidente el que pidió que lo incorporaran a la Fundación Faro. Aceptado por las dos facciones de la interna oficial, su nombramiento como vocero sirvió para calmar los nervios previos. Un anticipo de la guerra que se desatará el día que haya que definir al sucesor de Adorni.
Uno de los objetivos de la elección de Ravier es que se convierta en un traductor amigable de los logros económicos para el público. Implícitamente representa la admisión de que el Gobierno se encamina hacia una narrativa más monotemática. La idea es que en el discurso oficial haya más estadísticas y menos lucha anticasta; más indicadores de inversión y balanza comercial, y menos batalla cultural. Así como el actual gabinete se volvió más endogámico y homogéneo en comparación con el original, también el discurso libertario apunta a una simplificación y depuración. Al fin de cuentas, el principal mandato que recibió Milei fue el de mejorar la economía, y será la variable por la que lo evaluarán el próximo año.
Un condenado sin verdugo
Al dilema que representa Adorni para el Gobierno, esta semana se incorporará el Congreso al juego de las paradojas: todos piensan que debería irse, pero nadie quiere aparecer como responsable de ajusticiarlo. Es como un condenado sin verdugo. Milei ya dio señales de que está dispuesto a protegerlo hasta donde pueda. En su entorno reconocen que si el Congreso avanza con una moción de censura, prefiere que sean los legisladores quienes lo tumben antes que pedirle él anticipadamente la renuncia para evitar ese vía crucis. Le permitiría acusar a la oposición y a los falsos aliados de golpistas y desestabilizadores por utilizar por primera vez desde la reforma constitucional de 1994 la facultad de apartar al jefe de Gabinete por vía legislativa.
En los bloques oficialistas, especialmente en el Senado, dicen que la ofensiva opositora tiene número suficiente para voltearlo, entonces le sugieren al Gobierno que lo desplace previamente para evitar una sangría. No es la ilusión de sus vidas tener que defender en público a un Adorni que quedó socialmente cancelado. Como reseñó un legislador libertario, “todos queremos tener existencia política después de este episodio”.
Los gobernadores aliados, contactados por la patrulla desesperada que integran Diego Santilli y Lule Menem, cavilan y dan señales indescifrables. No quieren pagar el costo de quedar pegados al kirchnerismo, pero al mismo tiempo admiten que hay dinámicas legislativas que no controlan. Y el kirchnerismo, que sumado a la izquierda, es el único convencido de avanzar, tiene sus propias diferencias internas y no cuenta con el número suficiente para un impeachment.
Esta semana en el Congreso habrá dos instancias preliminares, el martes en Diputados y el jueves en el Senado, en las que se producirá una superposición de dinámicas. Por un lado, se desatará una discusión reglamentaria del artículo 101 de la Constitución Nacional en torno de si es necesario contar con los dos tercios de los votos (48 en el Senado y 172 en Diputados) o si alcanza con la mayoría absoluta de las cámaras (37 en el Senado y 129 en Diputados) para avanzar con la interpelación y la eventual moción de censura. El oficialismo buscará imponer la primera interpretación y la oposición buscará resistir con la segunda opción.
Pero al mismo tiempo, hay una cuestión de dinámicas legislativas que son muy riesgosas para LLA. Una cosa son las conversaciones individuales y racionales que mantienen con las otras bancadas, y otra distinta se desata cuando arranca una sesión y se produce un efecto contagio a partir del rumbo que adopte el debate. “Si la discusión por la interpelación se dispara, después va a ser muy difícil frenarla para la moción de censura”, evalúan en el bloque oficialista.
Además de definir el futuro de Adorni, una derrota legislativa demostraría que el oficialismo volvió a perder el control del Congreso que había conseguido en la primera mitad del año. Hace un mes LLA obtuvo en el Senado 58 votos para avalar la extensión del pliego del camarista Carlos Mahiques. Fue la cifra más alta de acuerdo que logró para una iniciativa que podría haber generado controversia. Esta semana Patricia Bullrich recordó que integra un bloque de sólo 21 legisladores y que les cuesta mucho sumar adhesiones para esta causa. El efecto Adorni es capaz de angostar el rango de acción en 37 senadores.
Politizados y ajusticiados
Así como el caso del jefe de Gabinete pone en tensión al Gobierno con el Congreso, también desnuda el tirante entramado que ata a la Casa Rosada con la Justicia. El avance de la investigación que tiene a su cargo el fiscal Gerardo Pollicita, por delegación del juez Ariel Lijo, sigue acumulando un caudal de información que estrecha demasiado la posibilidad de que Adorni no sea citado a indagatoria, y eventualmente procesado. ¿Cómo haría el fiscal para no solicitar su comparecencia después del festival de irregularidades y contradicciones que halló? ¿Y cómo podría Lijo eludir ese pedido?
Claro, después habrá que ver los plazos en los que actúan y cómo reaccionan las instancias superiores. Los jugadores finos no se ensucian en maniobras obvias. El morbo que generó el viaje de esta semana de Lijo junto con el ministro Juan Bautista Mahiques probablemente haya sido injustificado. “Si se juntan a cenar una vez al mes; no necesitan irse a París para hablar”, comentó un operador que conoce el vínculo entre ellos.
Esta causa aterrizó en Comodoro Py en el momento de más profunda redefinición de la relación del Gobierno con la Justicia. Después de dos años de zigzagueos, Milei, pero sobre todo Karina, habilitaron una estrategia clara: no habrá revolución de las togas. Así como en otros planos el Presidente es profundamente reformista, frente a los jueces adoptó una postura conservadora. Jamás incluyó a los magistrados en sus críticas despiadadas. Quizás por desconocimiento, tal vez por desinterés, o también por temor, habilitó un entendimiento con la casta de los tribunales, candorosamente definida como la “familia judicial”. Al incorporar como ministro a uno de sus más fieles exponentes, metió a Comodoro Py adentro del Gobierno.
A partir de entonces, se pasó a una fase de cartelización de la Justicia, con dos bandos (no confundir con bandas) disputando, y al mismo tiempo negociando, un tesoro vacante como nunca antes se había acumulado: dos lugares en la Corte Suprema, la conducción de la Procuración General, cientos de juzgados y fiscalías en todo el país, cargos judiciales a granel. Lijo, Marcelo Martínez de Giorgi, Ricardo Lorenzetti, Santiago Caputo, de un lado; Mahiques, Horacio Rosatti, Karina Milei, Santiago Viola, del otro. Enfrentados, a veces; aliados, otras tantas. En conjunto están reformateando tribunales, pero con las viejas lógicas.
Esta relación se apoya sobre dos dinámicas nocivas que se han naturalizado demasiado: la judicialización de la política y la politización de la Justicia. Los jueces tienen agarrada a buena parte de la dirigencia en causas de distinto tipo, en general de corrupción. Se evidencia una aceleración de este proceso porque los gobiernos tropiezan cada vez más rápido en las escalinatas de Comodoro Py, por impericia o por codicia. También porque la política perdió la capacidad de dirimir sus diferencias mediante acuerdos, entonces se judicializan hasta los decretos y las leyes.
En paralelo, la política les arranca a los magistrados compromisos varios en su largo camino hasta los tribunales, a través del Consejo de la Magistratura, el Gobierno y el Senado. El mecanismo de controles cruzados que establece la Constitución para el nombramiento de un juez se transformó en un calvario de cuentas a saldar. Son créditos que no se anotan, pero que todos asumen. Ninguno de estos fenómenos es novedoso. Simplemente que ahora se desarrollan muy a la vista. Por eso la imagen pública de la dirigencia política está hermanada con la de los jueces en su declinación infinita.
El caso Adorni es un vector de tensión para todo el sistema. Hacia adentro de LLA, entre el oficialismo y la oposición, entre el Gobierno y el Congreso, y entre funcionarios y jueces. Expone falencias que ya regían, pero que ahora adoptan otra visibilidad.
La sociedad presencia toda esta escena con un sentido de obscenidad que le repugna. Refuerza una noción de ajenidad peligrosa que opera sobre una fractura entre la dirigencia y la gente que en 2023 se resolvió precariamente pero que aún no terminó de soldarse. Ese divorcio nunca es gratuito para un país como la Argentina.
Jorge Liotti,Conforme a
POLITICA
La nueva advertencia de la Justicia a Cristina Kirchner obligó a La Cámpora a suspender las procesiones a San José 1111

El kirchnerismo evalúa por estas horas cómo desarrollar el acto del próximo sábado en Parque Lezama al cumplirse un año de la detención de la ex presidenta Cristina Kirchner. Es que la última procesión hacia el domicilio en San José 1111 fue de tal magnitud que puso en alerta al tribunal que condenó a la líder del Partido Justicialista y la intimó a cumplir con las normas de su arresto domiciliario si busca conservar el beneficio. Para el cristinismo fue otra avanzada judicial para disciplinar a la dos veces presidenta y a su militancia.
Pese a todo, la decisión del Tribunal Oral Federal 2 a cargo del control de la ejecución penal obligó a los organizadores del acto previsto para el próximo sábado en Parque Lezama a revisar la dinámica del mismo. Se esperaba que la jornada del 20 de junio fuera una demostración de fuerza en defensa de la figura de la ex presidenta y otro mojón dentro del operativo lanzado por “Cristina Libre”, la campaña desde la que el cristinismo busca poner en el centro de la escena política a CFK. Eso no cambió, pero de momento solo está garantizado que se hará el banderazo en Parque Lezama, no así la posterior marcha hacia San José 1111 para saludar a la expresidenta y que la dirigente salga al balcón. Esta última parada es materia de debate en la organización de la jornada.
Sí está confirmado que en el acto central hablará el diputado nacional e hijo de la expresidenta, Máximo Kirchner. También se espera que la dirigente envíe un audio grabado como ya lo hizo en otras ocasiones. Como contó Infobae, el gobernador de la provincia de Buenos Aires evalúa participar del mismo o al menos enviar una comitiva del Movimiento Derecho al Futuro y el PJ bonaerense, partido que preside.
Confirmaron presencia los intendentes de La Cámpora, no solo de la zona AMBA como Julián Álvarez (Lanús), Damián Selci (Hurlingham), la propia Mayra Mendoza (en uso de licencia en Quilmes); sino también los del interior bonaerense como Iván Villagrán (Colón), Juan Mancini (Suipacha), Waldemar Giordano (Colón), Fernando Raitelli (Brandsen), Nelson Sombra (Azul). Asimismo, los nombrados mediáticamente como Grupo AFA estarán en Parque Lezama. Se trata de los jefes comunales Federico Achával (Pilar), Nicolás Mantegazza (San Vicente), Federico Otermin (Lomas de Zamora) y Gastón Granados (Ezeiza). Además, habrá otras referencias como la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, cercana al Movimiento Evita.

Este miércoles se iba a realizar la jornada “La Matanza con Cristina”. Se trataba de una de las tantas procesiones que se dieron en las últimas semanas en San José 1111. La actividad era orquestada por el Ateneo Néstor Kirchner, un espacio que comanda el jefe de bloque de Fuerza Patria en la Cámara de Diputados bonaerense, Facundo Tignanelli.
El martes, luego de la intimación judicial sobre CFK que realizó el Tribunal Oral Federal 2 a cargo del control de la ejecución de la pena, se decidió suspender la actividad. “La metieron en cana por defender el bolsillo de los laburantes y transformar el país. Y para que nadie nunca más se atreva a hacer lo mismo, la inhabilitaron para cargos de por vida; después, le limitaron las visitas. Ahora metieron una nueva restricción para separarla de la gente. La Justicia corrupta la quiere aislada, La Matanza la quiere LIBRE y CANDIDATA”, argumentaron desde las cuentas del Ateneo Néstor Kirchner.
En su resolución, el Tribunal le indicó a Cristina Kirchner que, según las normas de conducta vigentes, se le exigía no realizar actos que afectaran la tranquilidad del barrio o alteraran la convivencia pacífica entre los residentes. La decisión de Giménez Uriburu se sustentó tras el acto que se llevó a cabo el domingo pasado. Estuvo organizado por la diputada provincial, Mayra Mendoza, bajo la sigla “Quilmes con Cristina”.

Se trató de una caravana desde Quilmes hasta el barrio de Constitución. Una vez allí, se montó un escenario, se instalaron luces focales sobre el balcón de CFK y se desplegó una bandera que se extendió desde un edificio frente al de Cristina Kirchner hasta el segundo piso de San José 1111. La expresidenta saludaba desde el balcón mientras que, con un sistema de poleas, sujetaba la bandera de Argentina que tenía impreso un mensaje: De San José a Casa Rosada. La instalación fue de una estética propia de La Cámpora.
Como explicó este medio, el juez entendió que CFK colaboró personalmente, se utilizó su balcón como punto de anclaje y ayudó a sujetar la estructura. De persistir con actividades de estas características, las condiciones de la detención domiciliaria seguirán ajustándose. De hecho, ya le restringieron la cantidad y el tiempo de visitas en su domicilio.
Cristina Kirchner,prisión domiciliaria
POLITICA
El mensaje de Máximo Kirchner y las chicanas a Kicillof, el “candidato por default”

El acto que encabezó Máximo Kirchner en Parque Lezama en respaldo de Cristina Kirchner fue una suerte de referéndum para la interna kirchnerista respecto a la posición sobre la prisión domiciliaria que la ex mandataria cumple por la causa Vialidad.
El líder de La Cámpora fue el único orador de la jornada, donde volvió a poner como condición la premisa de “Cristina Libre” con vistas al 2027, apuntó a los dirigentes que no se pronuncian expresamente en esa dirección y habló de “exmilitantes devenidos en consultores”.
Teñido de estética “ricotera”, el encuentro no contó con la presencia de Axel Kicillof y entre la militancia se escucharon cánticos en contra del gobernador bonaerense.
“Muchas veces hemos visto y escuchado que algunos integrantes de nuestro propio partido buscan negar la figura de Cristina, transformándose en consultores y olvidándose de ser militantes; sería bueno que sepan que pedir la libertad de Cristina no es un capricho, sino que lo reclamamos porque es inocente”, apuntó Máximo Kirchner.
El hijo de la expresidenta reforzó su cruzada contra los “exmilitantes devenidos en consultores, que no pueden mantener ni una unidad básica, que no organizan ni una jornada solidaria para paliar el sufrimiento de la gente, que no marchan y que callan”.
Arriba del escenario, detrás del atril ploteado con la frase “Por Argentina, por Cristina” se montaron dos gradas que se nutrieron de dirigentes, legisladores e intendentes, entre los cuales varios ocupan cargos en el consejo directivo de un PJ Nacional que —pese a su condena— preside y nunca dejó de digitar Cristina Kirchner.
En ese sector se ubicaron los senadores nacionales Eduardo “Wado” de Pedro, Juliana Di Tullio, Mariano Recalde y Jorge Capitanich; y los diputados nacionales Paula Penacca, Vanesa Siley (Fe-SITRAJU), Raquel “Kelly” Olmos, Mario “Paco” Manrique (SMATA), María Teresa García, Juan Grabois, Agustina Propato, Eduardo Valdés y Jorge Taiana; junto con legisladores bonaerenses como Mayra Mendoza, Facundo Tignanelli y Sergio Berni, entre otros representantes del Congreso Nacional y de la Legislatura de la provincia de Buenos Aires.
Las tablas se completaron con ex funcionarios kirchneristas como Oscar Parrilli (senador mandato cumplido y ex asesor general de la Presidencia), Amado Boudou (ex vicepresidente), Juan Manuel Abal Medina (ex jefe de Gabinete), Guillermo Moreno (ex secretario de Comercio) y Martín Sabbatella (ex titular de la extinta Afsca), y los intendentes Gustavo Mendenez (Merlo), Mariel Fernández (Moreno), Federico Otermín (Lomas de Zamora), Federico Achaval (Pilar), Gastón Granados (Ezeiza) y Nicolás Mantegazza (San Vicente), estos últimos cuatro conocidos por integrar el llamado “grupo AFA” dada su cercanía con Claudio “Chiqui” Tapia.
“Ellos juegan en varias ligas a la vez”, aclaró una voz justicialista respecto a sus movimientos políticos.
Máximo Kirchner describió la convocatoria como una “enorme asamblea popular para reflexionar”, donde llenó de críticas al modelo del gobierno de Javier Milei y en la que calificó la situación penal de su madre como una causa central para la identidad política del peronismo que quiera disputarle el poder al oficialismo el año que viene.
Hernán Zenteno –
Esa posición es un punto de discordia con los sectores que hoy empujan el liderazgo y la proyección presidencial del gobernador Kicillof, junto con los matices que estos exponen a la hora de pronunciarse sobre un eventual indulto.
“Está muy claro quién tiene que ser la conductora de este proceso político. Muchas veces pusieron en duda la conducción (de Cristina) ni bien la metieron presa, pero cuando estaba libre nadie asomaba la cabeza”, lanzó en su alocución. En ese instante, en consonancia, la militancia comenzó el hit de La Cámpora contra el kicillofismo que dice “Cristina es la conducción, vamos a ver si lo entienden” y “si querés otra canción; vení, te presto la mía”.
El encuentro se produjo en medio de una nueva escalada de la interna entre la facción “dura” del kirchnerismo de Cristina y La Cámpora frente a la “transigente” de Kicillof. Tras diversos chispazos, los ánimos se caldearon mucho más en los últimos días luego de que la legisladora porteña Berenice Iañez, que milita en el MDF del gobernador bonaerense, pidiera directamente que la expresidenta deje de “hinchar las bolas” con sus condicionamientos a Kicillof y cuestionara el “balcón shakesperiano” de San José 1111.
En su defensa del liderazgo de Cristina, el único nombre propio del peronismo contra el que apuntó explícitamente esta tarde Máximo Kirchner y que utilizó como ejemplo para enviar su ultimátum fue el de Raúl Jalil, gobernador de Catamarca y socio estratégico del gobierno de Milei. “Si alguno piensa que esa mujer que le dio ocho años a la Argentina resta votos, que diga si vamos a juntar votos siendo empleados de las mineras y petroleras en el Congreso, si vamos a juntarlos con gobernadores del peronismo como Jalil de Catamarca, que le dio quórum (al oficialismo) para la reforma laboral”, arremetió.
Estética “ricotera” y ausencias
En la previa del acto, hubo un despliegue de banderas argentinas en el marco del 20 de junio que fueron entrelazadas con consignas alusivas a “la libertad de Cristina” y el “no a la proscripción”. Además, como viene ocurriendo en las últimas concentraciones kirchneristas, nuevamente hubo una marcada estética “ricotera” fusionada en pancartas partidarias, frases alusivas (“Si esta cárcel sigue así, todo preso es político”) y una musicalización que fue —en su totalidad— del repertorio de la banda que supo liderar el Indio Solari.
Semanas atrás, la organización del velatorio del emblemático cantante en Avellaneda había llevado a retomar el diálogo congelado por meses entre Máximo Kirchner y Kicillof, un punto de contacto que —dados los últimos gestos— parecería haber quedado en un hecho aislado.
Entre el público, plantaron bandera delegaciones de municipios bonaerenses de Lomas de Zamora, Quilmes, Lanús, La Matanza, José C. Paz, Berazategui, La Plata, Pilar y Moreno, que ocuparon —principalmente— la curva de las gradas del Lezama. Eso no se tradujo en la presencia de todos los intendentes o históricos líderes de esos distritos en el escenario. “Algunos mandaron las banderas de sus municipios y hasta con sus nombres, pero no estuvieron”, manifestó un dirigente justicialista al terminar el acto.
La cita, a pocos días de cumplirse un año del fallo de la Corte Suprema que ratificó en última instancia la condena de Cristina por corrupción en la obra pública, no contó casi con expresiones kicillofistas —“salvo alguna que otra remera o bandera aislada”, como contabilizaron algunos participantes— ni presencia sindical, excepto los empleados judiciales porteños de Siley, que marcaron su asistencia.
Un grupo de gremios afines al kirchnerismo ya había marchado la semana pasada frente al departamento de Constitución con críticas hacia sus pares, mientras que la CGT volvió a exhibir esta tarde su distancia de la expresidenta, en una ruptura que se remonta a casi 15 años y que tuvo como punto de quiebre el enfrentamiento entre Cristina Kirchner y el entonces líder cegetista, Hugo Moyano, durante el inicio de su segundo mandato. Tampoco se aguardaban cambios en esos lineamientos: en la movilización del 18 de junio de 2025 en Plaza de Mayo, realizada días después del fallo definitivo del máximo tribunal, la mayoría de los sindicatos más reacios de la central obrera ya había optado por mantenerse al margen en las calles.
Minutos antes de dar paso al discurso en Lezama, hubo pasajes de videos de entrevistas callejeras a gente que reivindicaba a “la década ganada” y a la figura de Cristina Kirchner, así como también las posturas de los sucesivos gobiernos democráticos desde finales de los ochenta hasta la actualidad con respecto al FMI, que luego sería otro de los temas principales de la alocución de Máximo Kirchner. Las pantallas, en ese momento, emitieron frases e imágenes de Juan Domingo Perón, Néstor y Cristina Kirchner, en contraste con las de Carlos Menem, Mauricio Macri, y del hoy presidente Milei.
“La primera condición sine qua non es decir de dónde van a salir los recursos, y la verdad que muchos dirigentes hasta esa coma llegan, porque tienen miedo de decir lo que hay que hacer. No hay manera de vivir mejor si la deuda no es reestructurada. Fue por eso que muchos peronistas, años atrás, cuando nos pusieron el acuerdo con el FMI dijimos que no. No fue un capricho; había costado mucho recuperar el gobierno en 2019, pero a muchos el poder les vino de arriba”, disparó Máximo Kirchner durante un pasaje de su discurso, en cuyo final llamó a cerrar la jornada “en San José 1111”. Y cerró: “Queremos tener una candidata y no un candidato por default”.
Manuel Casado,Conforme a
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