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Eugenia Kuznetsova y Artem Chapeye, escritores ucranianos: “Rusia apoya todo lo que sea extremo, extrema izquierda y extrema derecha, para sembrar caos”

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Eugenia Kuznetsova y Artem Chapeye, escritores ucranianos que participaron en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Caminaron juntos casi ochenta mil pasos por Buenos Aires y, en algún momento del trayecto entre Recoleta y Caminito, levantaron la vista. En el cielo no había más que aviones civiles. Mirá qué suerte tiene esta gente que camina por estas calles y no lo dimensiona, se dijeron. Lo cuenta Eugenia Kuznetsova al día siguiente, en una videollamada en la que también participa Artem Chapeye desde los Países Bajos, donde tiene un festival literario antes de volver a Ucrania. Los dos vinieron a la Feria del Libro invitados por las embajadas de Austria y Ucrania, compartieron mesa con Héctor Abad Faciolince y participaron en encuentros con lectores. Hablan con la lucidez de quienes vienen escribiendo, desde lugares distintos, sobre la misma guerra.

Chapeye nació en 1981 en Kolomyia, en el oeste de Ucrania. Estudió Filosofía en la Academia Kyiv-Mohyla, tradujo al ucraniano a Mahatma Gandhi, Noam Chomsky y Edward Said, y antes de la invasión a gran escala era reportero, novelista y activista pacifista. En marzo de 2022, The New Yorker publicó su cuento The Ukraine, el primer texto ucraniano que aparecía en aquella revista. Para entonces, ya había evacuado de Kiev a su esposa y a sus dos hijos y se había alistado como soldado raso. Su libro más reciente, La gente común no carga ametralladoras (2025), reflexiona sobre esa decisión.

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Kuznetsova nació en 1987 en Krivói Rog y creció en la aldea de Khomutyntsi, en el centro del país, aunque su familia viene del este. Se doctoró en Estudios Internacionales e Interculturales en España, donde vive parte del año. Es autora de tres novelas —Pregunta a Miechka, La escalera y Las ovejas están a salvo, todos bestsellers en Ucrania— y del ensayo La lengua como espada, sobre el bilingüismo ucraniano como producto de la violencia imperial soviética. En paralelo, investiga desinformación y sistemas de medios en territorios ocupados como research fellow en la Kyiv School of Economics.

—Pasaron unos días en Buenos Aires, estuvieron en la Feria del Libro. ¿Qué impresiones se llevan?

Artem Chapeye: Tengo dos impresiones especiales. Una literaria: quedé muy impresionado por Héctor Abad Faciolince. Un escritor tan exitoso y con tanta ternura, tanta modestia. Hablás con él como si fuera tu papá o tu hermano mayor. La otra no tuvo nada que ver con la literatura: la última noche nos llevaron a una pizzería que se llama Güerrín. Nunca en mi vida vi algo parecido. Es como un estadio, pero es una pizzería.

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Eugenia Kuznetsova: Caminamos casi ochenta mil pasos, de Recoleta a Caminito. Y en un momento nos dijimos: “Mirá qué suerte tiene esta gente que camina por estas calles y no lo dimensiona, porque en el cielo solo hay aviones civiles. No hay ningún vecino que pueda invadir en algún momento”. Es muy importante valorar la suerte que es vivir en un país sin guerra y sin perspectiva de guerra.

Retrato de Eugenia Kuznetsova, mujer con cabello castaño claro y gafas oscuras, vistiendo camisa azul oscuro, frente a pared blanca con sombra
Eugenia Kuznetsova, novelista e investigadora ucraniana, autora de La escalera y del ensayo La lengua como espada, sobre el bilingüismo ucraniano como herramienta de colonización imperial. (Archivo)

—En los dos libros que trajeron a Buenos Aires aparece una figura que los obsesiona a ambos: el hombre ucraniano que, por una razón u otra, no está en el frente. Eugenia lo retrata desde la ficción en La escalera, en el personaje de Tolik. Artem lo aborda desde la no ficción. ¿Qué los llevó a meterse, cada uno a su modo, con ese personaje?

Kuznetsova: Son personajes muy distintos. Tolik es un personaje no heroico, culpable. El libro trata sobre esa sensación de culpa que lo agota, una familia enojada con él. Al final no queda muy claro qué pasa, y esa era mi intención: Tolik va hacia Ucrania, pero no sabemos qué ocurre después. No tomó una decisión clara de ir a luchar.

Chapeye: Yo escribo sobre cómo en Ucrania, hagas lo que hagas, siempre te parece que no es suficiente. Si no estás en las Fuerzas Armadas y sos varón, sentís que no es suficiente. Y si estás, también: porque alguien está en infantería y vos estabas en la policía militar. Hasta los que van a las trincheras se sienten insuficientes, porque alguien murió y ellos no. Una psiquiatra dice que el trauma se expresa de forma muy similar en los soldados y en las mujeres víctimas de violación: ellas también sienten que tuvieron la culpa.

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—¿Cómo se vive esa culpa en lo cotidiano, más allá de la decisión de alistarse o no?

Kuznetsova: Ya sabemos los precios de casi todas las armas. Cada vez que gastamos dinero en algo, siempre tengo en la cabeza “bueno, eso sería una bala de francotirador”. Eso siempre está con vos.

—Vos, Artem, venías del pacifismo más rotundo: tradujiste a Gandhi al ucraniano. ¿Qué se rompió en ese pacifismo el 24 de febrero de 2022?

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Chapeye: Hay situaciones en la vida en que el pacifismo no es suficiente. Yo era traductor de Gandhi, específicamente de su libro sobre la satyagraha, “el camino de la verdad” en sánscrito. Sigo respetando esos métodos. Pero cuando ya viene el ejército enemigo, cuando ya vienen las bombas que van a matar a tus hijos, las peticiones o las huelgas de hambre ya no alcanzan. Como dijo Eugenia, hay que valorar la suerte de no tener que enfrentar ese dilema en la práctica.

Primer plano de Artem Chapeye, un hombre de mediana edad con cabello castaño grisáceo y barba, vestido con chaqueta azul oscuro, al aire libre con follaje otoñal
Artem Chapeye, escritor y soldado ucraniano. «Hay situaciones en la vida en que el pacifismo no es suficiente», dijo en la entrevista con Infobae. (archivo)

—A más de cuatro años de la invasión, una parte de la izquierda internacional sigue pidiéndole a Ucrania que negocie. ¿Se sienten traicionados, especialmente por la izquierda latinoamericana?

Chapeye: Cuando vine a América Latina por primera vez, entré en contacto con estalinistas mexicanos. Me dijeron que el genocidio contra los ucranianos era algo necesario para concentrar la revolución. Eso es una tontería. Si alguien es de izquierda, tiene que leer Homenaje a Cataluña, de Orwell: ya en los años treinta él describió las mismas cosas, unos izquierdistas que llaman fascistas a los otros. Hoy todos los izquierdistas que conozco en Ucrania están en el ejército combatiendo contra los rusos. El problema, visto desde lejos, es que Rusia todavía se confunde con la Unión Soviética. Rusia hoy es un país bastante de derecha, con mucha desigualdad. Estar en contra del imperialismo estadounidense no debe significar apoyar otro imperialismo. Paradójicamente, los izquierdistas estalinistas terminan pensando lo mismo que Donald Trump. Eso es lo más ridículo.

Kuznetsova: Héctor Abad Faciolince escribió una frase muy buena: la Unión Soviética fue un sueño religioso de los años veinte que se convirtió en pesadilla. En América Latina hay muchos estereotipos sobre la Unión Soviética, porque en distintos períodos apoyó a algunos países en su batalla ideológica con Estados Unidos. Por eso ven a Rusia como heredera legal. Rusia también quiere verse así, y en cierto modo lo es, pero quiere heredar solo lo bueno: la cultura, la ópera, el ballet, a Kazimir Malevich, que era un pintor ucraniano. No quiere heredar los crímenes ni responsabilizarse por ellos.

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Chapeye: No reconocen el genocidio de los ucranianos, ni de los tártaros de Crimea, ni de los chechenos.

Kuznetsova: Una investigadora lituana lo escribió bien en Lo que nos hicieron, un libro sobre la ocupación soviética: solo se puede recuperar del trauma si hay justicia. Con la Unión Soviética no la hubo. Todos los pueblos ocupados, todos los crímenes cometidos: nadie respondió por nada. En mi opinión, esa es una de las razones por las que la guerra rusa es posible hoy.

Mesa “Voces desde Ucrania” en la Feria del Libro
Eugenia Kuznetsova y Artem Chapeye junto a Héctor Abad Faciolince durante su participación en la Feria del Libro de Buenos Aires. «Cuando alguien habla del caso ucraniano desde afuera, uno escucha con cierta reserva», dijo Kuznetsova. «Con Héctor y María Rosa Lojo no hubo ni un momento en que no estuviéramos de acuerdo

—Artem, en tu rol en la policía militar trabajaste con prisioneros de guerra rusos. ¿Qué te llevaste de esas conversaciones? ¿Confirmaron lo peor que pensabas de la sociedad rusa o complicaron tu mirada?

Chapeye: Cuando pensás en la invasión rusa en su totalidad, la ves como una oscuridad casi ontológica que vino sobre nuestras fronteras y trató de devorarnos. Pero cuando ves de cerca a los soldados rusos por separado, ves seres humanos y hasta sentís lástima. La mayoría decía cosas como “tenía muchas deudas” o “tenía que pagar la educación de mi familia”. Eran de clases muy pobres, por debajo de la clase obrera. En Rusia, como en Estados Unidos, hay un porcentaje altísimo de población encarcelada. A muchos les dieron la opción de quedarse diez años más en prisión o ir a la guerra y quedar libres si sobrevivían un año. Y muchos no eran ideológicos: ya no repetían la propaganda de Putin. Lo peor emocionalmente fue encontrarme con ucranianos de los territorios ocupados desde 2014 que ya habían sido movilizados en el ejército ruso para invadir Ucrania. Me acuerdo de uno, un arquitecto de unos treinta y cinco años, de mi misma clase social. Vivía en Donetsk y pensaba que a él no le iba a pasar nada porque estaba “fuera de la política”. Es como esa broma soviética: un padre y un hijo van camino a un gulag y el hijo pregunta “Papá, ¿a qué gulag vamos?”. Y el padre responde “No sé, porque a mí la política no me interesa”. Cuando Rusia empezó la movilización lo llamaron y terminó invadiendo Ucrania. Eso también responde a los que preguntan por qué los ucranianos no quieren negociar. Negociaríamos, pero ya pasó: Rusia invadió una parte del país, nadie hizo nada, y volvió a atacar. Si negociamos ahora, puede que en dos años intente atacar de nuevo.

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Kuznetsova: De hecho, los vecinos de Ucrania no nos empujan a negociar.

Chapeye: Porque ellos entienden. Los polacos, los países del Báltico: entienden todo porque también fueron parte del interior ruso en algún momento, también fueron colonizados. Y saben que no es solo ocupación: son torturas. Algo que siempre les decimos a los argentinos es que en los territorios ocupados Rusia se apropia de los niños y los reeduca, igual que en Argentina con los hijos de los desaparecidos. Es como 1984, de Orwell. Para mí es una razón más para combatir: si nos ocupan, en una generación nos pueden mandar a guerrear contra los polacos o contra los países bálticos.

Kuznetsova: Eso ya pasó con la Unión Soviética. Los ucranianos, pueblo ocupado, fueron enviados a Checoslovaquia, a Afganistán, a todas las guerras que inició la Unión Soviética. Por eso sabemos muy bien qué es.

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Un bombero trabaja en un edificio de apartamentos en Kiev tras un ataque con drones rusos, el 23 de marzo de 2025. "Si negociamos ahora, puede que en dos años Rusia intente atacar de nuevo", advierte Chapeye. (archivo/REUTERS/Vladyslav Musiienko)
Un bombero trabaja en un edificio de apartamentos en Kiev tras un ataque con drones rusos, el 23 de marzo de 2025. «Si negociamos ahora, puede que en dos años Rusia intente atacar de nuevo», advierte Chapeye. (archivo/REUTERS/Vladyslav Musiienko)

—Eugenia, una de las herramientas del poder colonial ruso fue la imposición del idioma. Vos analizaste cómo el bilingüismo fue una herramienta soviética. ¿Cómo ves el desplazamiento del ruso que está ocurriendo ahora en Ucrania?

Kuznetsova: Es el proceso normal de descolonización. Hay gente que dice “no es el momento, primero hay que ganar la guerra y después ocuparse del idioma”. Pero no es verdad: son procesos paralelos que no se pueden detener. Mucha gente se convirtió en hablante de ucraniano recién a partir de 2022, porque una crisis así te obliga a responderte preguntas: ¿Quién soy? ¿Quiénes son mis hijos? ¿Por qué yo hablo ruso, mis padres hablan ruso, pero mis abuelos hablaban ucraniano? ¿Por qué pasó eso? Por eso me gusta tanto ese título que mencioné: Lo que nos hicieron. Porque en algún momento de nuestra historia empezamos a hablar ruso.

—Algunos analistas observan que la propaganda rusa hacia adentro está colapsando, que el Kremlin ya no produce relatos eficaces y que está cortando internet en regiones enteras como último recurso. Eugenia, vos estudiás esto. ¿Lo ves así?

Kuznetsova: Estoy trabajando con ese tema. Los métodos cambiaron a partir de 2022, también en el exterior, porque en la mayoría de los países europeos perdieron el acceso al público general a través de la televisión. RT, por desgracia, todavía está disponible en Argentina y en muchos países de América Latina, pero en Europa, incluso en España, ya no. Por eso Rusia elige otras herramientas más sofisticadas: infiltrarse en partidos políticos. Y no es verdad que apoye solo movimientos de extrema derecha, como suelen decir algunos investigadores. Apoya todo lo que sea extremo: extrema izquierda, extrema derecha. Para sembrar caos. La sociedad rusa es pasiva, está acostumbrada a ser dirigida, porque tiene trescientos años de dictadura. En 2022 esperábamos que los rusos hicieran manifestaciones. Nada.

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Chapeye: La sociedad ucraniana, y muchas otras como la francesa o la argentina, están organizadas de abajo hacia arriba. La rusa está organizada de arriba hacia abajo. Hasta en la oposición rusa veo cómo están buscando a otro zar. Cuando murió Navalny, da pena ver cómo intentan convertir a Navalnaya en una nueva reina. En Ucrania no buscamos a un solo líder. Siempre estamos protestando. Después viene un líder de esa protesta y al año ya lo odiamos. Es más sano, es más anarquista. El riesgo en Rusia es que aunque haya un cambio, se convierta en otra dictadura muy rápidamente, como los bolcheviques, que después del zarismo se convirtieron en una nueva dictadura.

Kuznetsova: El embajador austriaco dijo algo interesante en la feria: si le preguntamos a la oposición rusa por qué no hay protestas en Rusia, normalmente responde que es peligroso salir a la calle. Pero salir a la calle en Berlín, en Madrid, en Barcelona, en Buenos Aires no es peligroso. Y tampoco lo hacen.

—Después de cuatro años de guerra, dejando de lado el análisis político, ¿qué es lo que más extrañan de la vida antes de la invasión?

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Chapeye: Yo extraño sobre todo poder caminar con libertad. Ahora en Ucrania casi no es posible: soy soldado y además no es seguro. Estoy ahora en los Países Bajos y caminé todo el día junto al Mar del Norte para evitar el jet lag, y me di cuenta de cuánto extrañaba esos días en que, si los chicos estaban con los abuelos, podías caminar dos o tres días como quisieras. No sé cuándo volverá a serlo para mí.

Kuznetsova: A mí los rusos me robaron la ilusión que tenía antes de la guerra: que el mundo es un lugar seguro, que los países se acercan cada vez más entre sí. Nos sentíamos hijos del mundo. Y me la robaron. Porque ahora, para ir a Ucrania, tengo que volar y después tomar un tren de diecisiete o dieciocho horas. Esa logística te regala la sensación de que Ucrania está muy, muy lejos. Mi sueño siempre fue que no hubiera fronteras, que todos estuviéramos juntos. Y los rusos me robaron eso.

Artem Chapeye (seudónimo; su nombre real es Anton Vodyanyi)

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La gente común no carga ametralladoras, de Artem Chapeye:
El pacifista que tradujo a Gandhi reflexiona sobre su decisión de alistarse tras la invasión de 2022. Publicado en inglés en 2025. Pendiente de traducción al español.
La gente común no carga ametralladoras, de Artem Chapeye:
El pacifista que tradujo a Gandhi reflexiona sobre su decisión de alistarse tras la invasión de 2022. Publicado en inglés en 2025. Pendiente de traducción al español.
  • Nació en 1981 en Kolomyia, oeste de Ucrania.
  • Estudió Filosofía en la Academia Kyiv-Mohyla. Miembro de PEN Ucrania.
  • Activista: participó en la Revolución Naranja y fue testigo de los asesinatos de manifestantes en el Maidán en 2014.
  • Tradujo al ucraniano a Mahatma Gandhi, Noam Chomsky y Edward Said.
  • Cinco veces finalista del Premio BBC Ucrania al Libro del Año.
  • Cubrió la guerra del Donbás como reportero desde 2014.
  • En febrero de 2022 evacuó a su familia y se alistó como soldado raso. Sirve en la policía militar de las Fuerzas Armadas de Ucrania.
  • Su cuento The Ukraine (2018) fue, en marzo de 2022, el primer texto ucraniano publicado por The New Yorker.
  • Libros más recientes: La gente común no carga ametralladoras (2025)

Eugenia Kuznetsova

La escalera, de Eugenia Kuznetsova:
Tolik huyó de su familia tóxica a España. Cuando empieza la invasión, toda su familia se evacúa a su casa. Premio BBC Ucrania 2023. Pendiente de traducción al español.
La escalera, de Eugenia Kuznetsova:
Tolik huyó de su familia tóxica a España. Cuando empieza la invasión, toda su familia se evacúa a su casa. Premio BBC Ucrania 2023. Pendiente de traducción al español.
  • Nació en 1987 en Krivói Rog y creció en la aldea de Khomutyntsi, en el centro de Ucrania. Su familia es del este.
  • Estudió Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional Taras Shevchenko de Kiev.
  • Se doctoró en Estudios Internacionales e Interculturales en la Universidad de Deusto (España), con una tesis sobre realismo mágico.
  • Investigadora asociada de la Kyiv School of Economics. Trabajó como consultora en medios para la OSCE y la ONU en Ucrania.
  • Traductora del inglés, alemán y español al ucraniano.
  • Habla ucraniano, español, inglés, alemán y francés.
  • Tres novelas: Pregunta a Miechka (2021), La escalera (2023) y Las ovejas están a salvo. Traducidas al inglés, polaco, georgiano, lituano, eslovaco y finlandés.
  • Ensayo: La lengua como espada, sobre el bilingüismo ucraniano como producto de la violencia imperial soviética.
  • Premios: Mención especial del Premio de Literatura de la Unión Europea (2022) y BBC Ucrania al Libro del Año (2023) por La escalera.



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INTERNACIONAL

Venezuela y los desafíos de su reconstrucción: costos en alza, viviendas temporales y aprender a convivir con la amenaza de un nuevo terremoto

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Venezuela entra en una etapa de reconstrucción en la que puede haber demanda excesiva de los recursos para reparar los daños provocados por los recientes terremotos, que dejaron, según el Gobierno, al menos 856 edificios afectados, entre ellos 190 colapsados, aunque la cifra podría ser mayor.

«Todo el mundo quiere reparar sus grietas rápido. Se están usando bloques, cemento y buscando albañiles. ¿Vamos a empezar a pelear por el cemento que quede, por los albañiles que queden?«, dijo a la agencia EFE Esteban Tenreiro, ingeniero estructural e hijo de Oscar Tenreiro, reconocido arquitecto y Premio Nacional de Arquitectura en Venezuela.

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Esa alta demanda incrementaría los costos de los materiales y de la mano de obra, recursos esenciales para quienes perdieron casas, por lo que Tenreiro instó a priorizar la atención de hospitales, escuelas y otras edificaciones con daños graves.

El Gobierno de Venezuela estima en 25.000 el número de viviendas que se necesitarán para las casi 18.000 personas que perdieron sus casas por los terremotos del 24 de junio, un número que las autoridades creen que subirá a medida que avance el proceso de inspección de las edificaciones que no se desplomaron pero que sufrieron daños.

El sistema de colores

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El Gobierno instauró un sistema de marcaje por colores para los edificios: verde (seguros), amarillo (alerta y revisión), rojo (alto riesgo-zona prohibida), aunque no todos han sido evaluados.

En el caso de los edificios marcados en rojo o amarillo, Tenreiro subrayó que tienen que ser inspeccionados, pero aclaró que esta fase es costosa y tomará tiempo, y que en algunos casos críticos la recomendación es demoler.

Por su parte, Raúl Estévez, doctor en Geofísica y profesor de la Universidad de los Andes, señaló a EFE que especialistas del Colegio de Ingenieros o del Gobierno deben evaluar los edificios afectados por los recientes terremotos, pero también las estructuras que soportaron el sismo de 1967, aunque no presenten daños a simple vista.

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Voluntarios tiran de una cuerda para retirar escombros de un edificio derrumbado por terremotos en La Guaira. Foto AP / Ariana Cubillos

La reconstrucción

El Gobierno de Venezuela esbozó este fin de semana un plan que consiste en trabajar «aceleradamente» en la creación de «campamentos unifamiliares» temporales, posiblemente con casas prefabricadas, así como en la búsqueda de espacios para construir ciudades y viviendas antisísmicas.

Según las autoridades, un sobrevuelo en la región devastada de La Guaira permitió ubicar más de 40 terrenos que suman 584.000 metros cuadrados para la construcción de edificaciones de poca altura.

En este sentido, Tenreiro anticipó que la reconstrucción tomará tiempo en Venezuela, porque todavía hay edificios colapsados que no han sido inspeccionados y la construcción de nuevas edificaciones podría llevar años.

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Francisco Soto y Deomaris Mata, sobrevivientes de los terremotos, regresan al lugar donde se ubicaba su apartamento para buscar documentos y otros objetos de valor en La Guaira. Foto Reuters /Pablo Sanhueza

Consideró que, en el futuro, se debería recurrir a técnicas modernas de ingeniería y emplear materiales más resistentes. También dijo que deberían revisarse las normativas de construcción para que las edificaciones estén mejor preparadas ante futuros terremotos.

«Los verdaderos responsables son las malas construcciones, la corrupción y la incompetencia del Estado»


Para Estévez, hay que aprender a «convivir con las amenazas» y prepararse para ellas, porque en algún momento va a ocurrir otro terremoto.

«No podemos predecir los terremotos, pero sí sabemos cómo minimizar las consecuencias dañinas que producen y tenemos que aprender a convivir con esa amenaza como aprendemos a convivir con las enfermedades crónicas», señaló Estévez.

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«Los terremotos siempre han existido y no son los responsables de todos estos desastres. Los verdaderos responsables son las malas construcciones, la corrupción y la incompetencia del Estado«, añadió.

En relación a las causas de tanta devastación, Tenreiro señaló que la ingeniería sismorresistente tiene un límite, ya que diseñar viviendas capaces de soportar cualquier terremoto implicaría construirlas como verdaderos búnkeres, lo que incrementaría los costos de construcción y encarecería el mercado inmobiliario.

Una imagen tomada con un dron muestra escombros y los restos de un edificio dañado tras los terremotos en La Guaira. Foto Reuters /Leonardo Fernández Viloria

En el caso de La Guaira, el estado más devastado por el desastre, Tenreiro consideró que los edificios fueron diseñados para soportar una determinada demanda sísmica, pero los recientes terremotos superaron su capacidad de diseño.

Descartó que las fallas de diseño expliquen por sí solas el elevado número de colapsos en La Guaira, aunque aclaró que la ingeniería forense deberá estudiar por qué hubo edificaciones que resistieron mientras otras no.

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No obstante, subrayó que cuando se construye existe una cadena de responsabilidades y que las fallas estructurales pueden deberse a un proyecto deficiente, a modificaciones del diseño original -como la incorporación de cargas superiores a las previstas-, así como al uso de materiales de baja calidad o falta de mantenimiento.

Estévez, por su parte, explicó que en las zonas más afectadas por los terremotos en Caracas y La Guaira hay suelos blandos que «amplifican las ondas sísmicas». Sin embargo, advirtió que también es probable que se hayan infringido normas de construcción.

«A partir del sismo de 1967, la norma de construcción sismorresistente consideró la interacción entre suelo y estructura. Eso no se respetó en La Guaira ni en Caracas», aseguró el también Premio Nacional de Geofísica.

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Trump-backed Daylight Saving Time bill clears key House hurdle

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

A bipartisan push to make Daylight Saving Time permanent is heading for a chamber-wide vote after clearing a key House hurdle.

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The House Rules Committee on Monday teed up a floor vote on the Sunshine Protection Act, which would allow states to enact Daylight Saving Time year-round — with an option to opt out. The committee approved the rule in a 6-4 vote.

The measure has the support of many coastal lawmakers and President Donald Trump, who has repeatedly urged Congress to make Daylight Saving Time permanent and end the twice-a-year ritual of changing clocks — a practice currently observed by every state except Hawaii and most of Arizona.

Proponents argue that resetting clocks has negative health impacts, while permanent Daylight Saving Time would boost outdoor recreation, tourism and economic activity, among other benefits.

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Rep. Vern Buchanan, a Republican from Florida, attends a House Ways and Means Committee hearing in Washington, D.C., on April 22, 2026. (Graeme Sloan/Bloomberg via Getty Images)

CONGRESS EYES RARE BIPARTISAN HOUSING WIN WITH OR WITHOUT TRUMP’S HELP

Most Americans already set their clocks forward one hour each spring to preserve more evening daylight before «falling back» one hour in November.

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«Americans are overwhelmingly supportive of this policy and want to end the practice of ‘springing forward’ and ‘falling back.’ Locking the clock all year long would have positive impacts on sleep schedules, energy conservation, motor vehicle safety, and our economy,» Chairman Brett Guthrie, R-Ky., said in an opening statement Monday.

«In practice, this change would mean more time for people to exercise outside, visit family, attend concerts and sporting events, attract customers to their retail businesses, and more.»

«Floridians and Americans across the country are tired of the biannual time change, and the evidence is clear that permanent daylight saving time can improve public health, reduce traffic accidents, lower crime and encourage more outdoor activity,» Rep. Vern Buchanan, R-Fla., who authored the measure, previously said in a May news release. 

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«Ending the clock change is a commonsense reform that will improve everyday life for millions of Americans,» he added.

The legislation’s momentum comes after the House Energy and Commerce Committee overwhelmingly passed the measure 48-1 in May.

«It’s time that people can stop worrying about the ‘Clock,’ not to mention all of the work and money that is spent on this ridiculous, twice-yearly production,» Trump wrote following the Sunshine Protection Act’s advancement out of committee. «It will also be a very nice WIN for the Republican Party. Take it! We are going with the far more popular alternative, Saving Daylight, which gives you a longer, brighter Day — And who can be against that — This is an easy one!»

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President Donald Trump speaks to the media in the U.S. Capitol

President Donald Trump speaks to the media as he arrives at the U.S. Capitol on June 24, 2026, in Washington, D.C. (Andrew Harnik/Getty Images)

SLEEP DOCTOR REVEALS THE BRUTAL HEALTH DOWNSIDE OF DAYLIGHT SAVING TIME

Roughly 20 states have already passed legislation that would make Daylight Saving Time permanent if Congress were to authorize the practice. Alabama, South Carolina, Oregon, Maine and Florida are among those places.

But opponents, including several medical organizations, argue that permanent standard time — which provides more sunlight in the morning — would be the healthier option because it would more closely align with the body’s natural circadian rhythms.

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Rep. Mary Gay Scanlon, D-Pa., proposed amending the bill with language from her co-sponsored Sunshine for Our Kids Act, which would make standard time permanent nationwide. The amendment was quickly rejected.

Scanlon argued that permanent daylight saving time would pose significant health and safety risks by leaving more Americans — particularly children — in darkness during morning hours. She also pointed to the nation’s brief experiment with year-round daylight saving time in 1974, which Congress abandoned after widespread public backlash.

Rep. Nanette Barragán, D-Calif., was also the lone lawmaker to oppose the legislation during the Energy and Commerce Committee markup in May, citing concerns that year-round daylight saving time could negatively affect children’s health and sleep schedules.

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Some conservative lawmakers have also argued that GOP leadership should be focused on what they describe as more pressing legislative issues, including legislation codifying Trump’s border security executive orders and the stalled SAVE America Act.

«Republicans are majoring in the minors — fiddling with the clocks while the country burns,» Rep. Keith Self, R-Texas, a member of the conservative House Freedom Caucus, wrote Monday.

The House has already passed versions of the SAVE America Act multiple times, but the measure has struggled to overcome the Senate’s legislative filibuster.

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A phone user looks at their clock settings on their phone

This illustration photo shows a clock in the background of a smartphone showing the time after Daylight Saving Time was implemented in Los Angeles. (Chris Delmas/Getty Images)

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The Senate unanimously passed a version of the Sunshine Protection Act in 2022, but it died in the House amid opposition, including from lawmakers who voiced concerns about darker morning hours in parts of the country during the winter.

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Trump informó que EEUU investiga la posible presencia de drones iraníes en Cuba: “Si los tienen, nos encargaremos de ello en breve”

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Trump informó que EEUU investiga la posible presencia de drones iraníes en Cuba: “Si los tienen, nos encargaremos de ello en breve” (EP)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó el lunes por la noche que su Gobierno investiga una posible presencia de drones iraníes en Cuba y advirtió que Washington actuará si confirma esa información. “Si los tienen, y es muy posible que los tengan, nos encargaremos de ello. Marco está justo en la habitación de al lado. Y si los tienen, nos encargaremos de ello en breve”, afirmó desde el Despacho Oval.

Trump respondió a preguntas de la prensa sobre una eventual presencia de drones iraníes en la isla y sostuvo que su administración no permitirá esa situación. Además, planteó la posibilidad de que Cuba también almacene armamento iraní.

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«Podría ser» que la isla caribeña estuviera «almacenando algunos» misiles iraníes, señaló el mandatario. “Lo estamos investigando ahora mismo”, expresó, antes de remarcar que su Gobierno no va a «permitir que eso ocurra“.

Las declaraciones del presidente llegaron poco después de que el secretario de Estado, Marco Rubio, anunciara que Washington continuará con el uso de «todas las herramientas a su disposición» para «impulsar» reformas «políticas y económicas» en Cuba y poner fin a «décadas de represión e incompetencia económica de su régimen comunista“.

En la víspera, el embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, sostuvo que Cuba alberga bases «tanto rusas como chinas» y atribuyó a Moscú y Beijing la presencia de «puestos de inteligencia, puestos de recolección de señales y oficiales militares en Cuba“.

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El embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz (REUTERS)
El embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz (REUTERS)

Las declaraciones se producen en un contexto de creciente presión de Washington sobre La Habana. Al embargo vigente desde hace más de seis décadas, Estados Unidos sumó desde comienzos de año un bloqueo energético que provocó, en distintas ocasiones, la interrupción total del suministro eléctrico en la isla.

El pasado viernes, las autoridades cubanas confirmaron un nuevo apagón eléctrico de alcance nacional, el cuarto registrado en lo que va del año.

El régimen cubano incorporó más de 300 drones militares de origen ruso e iraní desde 2023, según fuentes de inteligencia citadas por Axios. El informe sostiene que las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) analizan un eventual uso de estos sistemas contra objetivos militares estadounidenses, como la Base Naval de Guantánamo o instalaciones en Cayo Hueso, en medio de la creciente tensión con Estados Unidos.

Las autoridades del régimen, encabezadas por Miguel Díaz-Canel, invocaron el derecho a la legítima defensa, aunque no negaron la posesión de estos sistemas. El canciller Bruno Rodríguez advirtió que habrá un «baño de sangre» si Washington ejecuta una acción militar contra la isla.

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De acuerdo con el portal El Toque, el interés de las FAR por los drones antecede a 2023 y responde a una política de cooperación militar con Irán, Rusia, Bielorrusia, Argelia, Venezuela y Vietnam. El medio también señala que existen indicios de que la industria militar del régimen desarrolló capacidad para ensamblar y modificar estos equipos.

General cubano Bielorrusia
La dictadura cubana fortaleció su arsenal de drones militares en los últimos años (Ministerio de Defensa de Bielorrusia)

Uno de los primeros antecedentes documentados data de 2012, cuando el entonces director de la empresa bielorrusa Minsk Aircraft Overhaul Plant, Yevgeny Vaitsekhovich, informó sobre un proyecto conjunto con la dictadura cubana para ensamblar drones Sterkh-BM. En 2024, el ministro de las FAR, Álvaro López Miera, visitó instalaciones militares en Bielorrusia donde inspeccionó modelos Irkut, Orlan, Supercam, Formula, VR-12, Moskit y Busel.

Según Axios, no existe evidencia pública sobre los modelos exactos incorporados por las FAR, aunque las fuentes consultadas apuntan a sistemas similares a los utilizados en la guerra de Ucrania, entre ellos los iraníes Shahed-136, Arash-2 y Mohajer-6, además del ruso Geran-2.

El Shahed-136 posee un alcance estimado de entre 2.000 y 2.500 kilómetros y puede transportar una ojiva de 40 a 50 kilogramos. El Arash-2 ofrece una autonomía de hasta 30 horas, mientras que el Mohajer-6 incorpora sensores electroópticos e infrarrojos y puede portar municiones guiadas de precisión.

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El informe también indica que gran parte de los drones observados en Cuba corresponde a modelos comerciales chinos adaptados para tareas de vigilancia y reconocimiento. Además, las instituciones educativas de las FAR incorporaron formación específica en Vehículos Aéreos No Tripulados (VANT) y la Empresa Militar Industrial Yuri Gagarin presentó drones con capacidad para lanzar pequeñas granadas de mortero durante el ejercicio Meteoro 2025, lo que evidencia capacidad de ensamblaje, modificación y mantenimiento dentro de la isla.

Las autoridades del régimen, encabezadas por Miguel Díaz-Canel, invocaron el derecho a la legítima defensa, aunque no negaron la posesión de estos sistemas (REUTERS)
Las autoridades del régimen, encabezadas por Miguel Díaz-Canel, invocaron el derecho a la legítima defensa, aunque no negaron la posesión de estos sistemas (REUTERS)

El análisis publicado por Axios sostiene que «presentar drones armados como ‘medios defensivos’ supone una confusión conceptual sobre los principios básicos de la doctrina militar o una deliberada distorsión del lenguaje para consumo político interno“. Además, señala que la incorporación de estos sistemas respondió a un proceso de planificación de varios años y no a una reacción inmediata frente a las tensiones recientes con Estados Unidos.

(Con información de Europa Press)



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