INTERNACIONAL
Honduras: Teniente coronel Ever Maldonado vuelve al Estadio Nacional un año después del accidente que sufrió durante un show de paracaidismo

Un año después de sufrir una aparatoso accidente durante las celebraciones patrias, el militar hondureño Ever David Maldonado Chacón regresó al Estadio Nacional de Tegucigalpa. Esta vez no lo hizo suspendido de un paracaídas ni como parte de una demostración aérea, sino para recibir un reconocimiento por su valentía, trayectoria y espíritu de superación.
Maldonado Chacón se convirtió en un ejemplo de resiliencia luego de sobrevivir a la grave caída que sufrió durante las actividades del 204 aniversario de la independencia patria. El accidente ocurrió frente a miles de personas que presenciaban la celebración en el Estadio Nacional.
Aquel día, el entonces oficial realizaba un salto en paracaídas como parte de las actividades programadas. Sin embargo, durante el descenso ocurrió el accidente que cambiaría radicalmente los siguientes meses de su vida.
El militar cayó pesadamente de espaldas sobre el césped y quedó inmovilizado de inmediato, mientras los asistentes observaban con preocupación la escena. Compañeros de su unidad y cuerpos de socorro acudieron rápidamente para brindarle los primeros auxilios.

La gravedad de las lesiones obligó a realizar un traslado aéreo de emergencia en helicóptero hacia un centro hospitalario de Tegucigalpa. Su condición era delicada y, tras su ingreso, fue llevado directamente a la sala de operaciones.
Los estudios médicos confirmaron la magnitud de las lesiones. Ever Maldonado sufrió una fractura fragmentada en la vértebra T12 y un aplastamiento en la T11, daños que requerían una compleja intervención quirúrgica y abrían un período de incertidumbre sobre su recuperación.
Después de la cirugía comenzó una etapa marcada por la rehabilitación física, el esfuerzo y la esperanza. La recuperación no fue inmediata y demandó meses de terapias para intentar recuperar su movilidad y avanzar después de las severas secuelas provocadas por la caída.
Parte de ese proceso se desarrolló en Estados Unidos, donde recibió atención y continuó con su rehabilitación. Posteriormente, regresó a Honduras para seguir con las terapias y el proceso médico que le permitiría avanzar gradualmente en su recuperación.

Durante ese tiempo, el respaldo de sus familiares y seres queridos se convirtió en una parte fundamental del proceso. El accidente había puesto a prueba no solo la condición física del militar, sino también su capacidad para enfrentar una recuperación prolongada y llena de desafíos.
Con el paso de los meses, Maldonado Chacón comenzó a mostrar avances. Su historia pasó de ser la de un accidente que generó preocupación durante una celebración nacional a convertirse en un ejemplo de perseverancia frente a la adversidad.
Un año después de aquella jornada, el militar regresó precisamente al lugar donde ocurrió el accidente.
En el marco de las celebraciones por el 205 aniversario de la Independencia Patria, el presidente Nasry Asfura, junto al ministro de Defensa, Enrique Rodríguez Burchart, y la cúpula de las Fuerzas Armadas, encabezada por el general de división Héctor Benjamín Valerio Ardón, otorgaron un reconocimiento al ahora teniente coronel Ever David Maldonado Chacón.
El homenaje destacó su coraje, valor y trayectoria militar, así como el proceso de recuperación que ha enfrentado desde el accidente ocurrido durante las celebraciones patrias del año anterior.

Las Fuerzas Armadas también resaltaron su experiencia como paracaidista de salto libre “Cinco Estrellas”, una distinción que forma parte de su trayectoria dentro de la institución militar.
Pero el reconocimiento tuvo un significado especial por el lugar donde fue entregado. Maldonado Chacón volvió al mismo estadio en el que, apenas un año antes, había sufrido la caída que obligó a una intervención quirúrgica de emergencia y dio inicio a un largo proceso de rehabilitación.
En esta ocasión, estuvo acompañado por sus compañeros de salto libre, quienes también formaron parte de un momento cargado de simbolismo para el oficial y para quienes siguieron de cerca su recuperación.
Su presencia en el Estadio Nacional representó el cierre de un año marcado por uno de los episodios más difíciles de su vida.
Para las Fuerzas Armadas, el homenaje también buscó destacar su historia como un mensaje dirigido a las futuras generaciones, resaltando valores como la perseverancia, el compromiso y la capacidad de continuar adelante después de enfrentar circunstancias adversas.

El regreso de Maldonado Chacón al estadio donde sufrió el accidente se convirtió así en una imagen de fortaleza y determinación.
Un año después de caer durante un salto y enfrentar lesiones que amenazaron con dejarle secuelas permanentes, el ahora teniente coronel volvió al mismo lugar, acompañado por sus compañeros y reconocido por las máximas autoridades del país.
Su historia dejó de estar marcada únicamente por aquella caída ocurrida durante el 204 aniversario de la independencia. En el 205 aniversario, Ever David Maldonado Chacón regresó para recibir un homenaje y demostrar que, detrás de un largo proceso de recuperación, también hubo una historia de esfuerzo, disciplina y perseverancia.
Para el militar, el Estadio Nacional dejó de ser solamente el escenario de uno de los momentos más difíciles de su vida. Un año después, volvió al mismo césped convertido en símbolo de superación.
corresponsal:Desde Tegucigalpa, Honduras
INTERNACIONAL
Cuánto destinará El Salvador a subsidios de energía, gas y transporte en 2027, según el anteproyecto de Hacienda remitido a la Asamblea

Más de un millón de familias salvadoreñas seguirán recibiendo el subsidio al gas propano el próximo año, uno de los beneficios con mayor arraigo social en el país. Así lo confirma el anteproyecto de Presupuesto General del Estado 2027, que el Ministerio de Hacienda remitió a la Asamblea Legislativa el 30 de septiembre, según informó Diario El Mundo.
El documento consigna USD 188.26 millones para los subsidios de energía eléctrica y de gas licuado de petróleo (GLP) el próximo año. La cifra representa un incremento de 5.3% frente a los USD 178.77 millones aprobados para 2026.
El refuerzo al gas propano explica la mayor parte del aumento
El salto en la partida combinada se concentra casi por completo en el subsidio al GLP. Hacienda reservó USD 124.14 millones para esta obligación, que consiste en administrar el padrón de beneficiarios y atender las solicitudes de quienes buscan incorporarse al programa.
El monto supera en USD 9.49 millones a los USD 114.64 millones destinados al mismo rubro en el presupuesto de 2026, según Diario El Mundo. Ese refuerzo es el único movimiento al alza dentro del conjunto de subvenciones energéticas del próximo ejercicio fiscal.

Para el subsidio de gas propano funcionan dos esquemas paralelos. Uno es directo y llega a más de un millón de familias salvadoreñas. El otro estabiliza los precios del producto mediante una ley transitoria que vence en mayo de 2027, luego de acumular varias prórrogas desde su entrada en vigor.
El subsidio eléctrico que Hacienda mantiene sin cambios para 2027 es una transferencia de hasta USD 5 mensuales que se descuenta de forma automática en la factura de luz de los hogares beneficiarios, sin que el usuario deba realizar ningún trámite adicional.
El Finet repite la asignación del año pasado
Mientras el gas propano recibe el refuerzo presupuestario, el subsidio a la energía eléctrica queda congelado. Hacienda mantuvo la asignación en USD 64.12 millones, el mismo nivel que en 2026, de acuerdo con el diario.
Ese monto se transfiere íntegramente al Fondo de Inversión Nacional en Electricidad y Telefonía (Finet), organismo encargado de ejecutar la subvención a través del descuento automático en la factura mensual.
La combinación de ambas cifras explica el total de USD 188.26 millones que maneja la cartera para el próximo ejercicio fiscal. El crecimiento de 5,3% respecto al año anterior queda atribuido en su totalidad al refuerzo del padrón de beneficiarios del GLP, según Diario El Mundo.

El presupuesto global de 2027 roza los USD 12,421 millones
El anteproyecto de subsidios energéticos se inscribe en un presupuesto general más amplio. La Asamblea Legislativa recibió a comienzos de octubre una propuesta de gasto total por USD 12,421 millones para 2027, un 17.7% más que el presupuesto vigente.
Ese documento reserva USD 258.9 millones para el conjunto de subsidios sociales del país. Dentro de esa cifra se incluyen los USD 124 millones para gas propano y los USD 64.1 millones para energía eléctrica que detalla el diario, junto a una partida adicional de USD 70.7 millones para transporte colectivo.
El ministro de Hacienda, Jerson Posada, presentó la iniciativa ante los legisladores y explicó que el presupuesto contempla una brecha fiscal de USD 515 millones, según consignó YSUCA, emisora salvadoreña. Esa diferencia responde, según el funcionario, a la necesidad de dar mayor cobertura al gasto prioritario incorporado en áreas como educación.
El transporte público recibe el mayor incremento porcentual
Entre las tres subvenciones que más siguen los salvadoreños, la de transporte es la que más crece en términos relativos. La partida corresponde al Ministerio de Obras Públicas y de Transporte (MOPT), bajo el programa de Registro y Regulación del Transporte.
Ese esquema busca modernizar el transporte público de pasajeros para ofrecer mayor comodidad a la población usuaria, según el documento citado por el diario. Para 2027, Hacienda contempla un desembolso de USD 73.01 millones desde esa cartera.

La cifra implica USD 10.67 millones adicionales frente a los USD 62.33 millones aprobados para transporte en el presupuesto de 2026. El incremento resulta porcentualmente el más pronunciado entre las tres subvenciones de mayor consumo popular, aunque en el detalle del proyecto global remitido a la Asamblea la misma partida aparece contabilizada en USD 70.7 millones.
El proyecto de presupuesto quedó en manos de la Comisión de Hacienda y Especial del Presupuesto de la Asamblea Legislativa, que deberá someterlo a estudio y análisis antes de su eventual aprobación para el ejercicio fiscal 2027.
cilindro de gas,hornilla,cocina tradicional,combustible
INTERNACIONAL
Emerging tech has new Army leaders warning troops can’t ‘AI’ their way to victory on the battlefield

Amid a rapid rise in technological developments, the U.S. Army’s new leadership is looking to pull back on using artificial intelligence and other tools it feels forced the branch to transform too much all at once.
Gen. Christopher LaNeve, the Army vice chief serving as acting chief of staff, outlined on Monday how he hopes to narrow the service’s sweeping modernization push after years of experimentation with drones, artificial intelligence and other emerging technology.
«There was a lot, a lot of motion,» LaNeve told a small group of reporters. «It was almost like everything was being transformed at once.»
«You can’t AI yourself to be the best maneuver brigade commander out there,» LaNeve said.
The Army Transformation Initiative pushed new technology rapidly into formations and encouraged experimentation across the board. Army leaders credited that effort with accelerating change but acknowledged Monday that its breadth created enormous activity across the force.
INSIDE AMERICA’S LASER REVOLUTION AS THE MILITARY NEARS BIG BATTLEFIELD BREAKTHROUGH
The branch is now preparing to unveil «How the Army Fights,» a new framework intended to turn years of experimentation into a more focused set of decisions about what technology the service will prioritize, where it belongs in Army formations and how the force will organize and spend for future wars.
«The Army cannot and should not modernize everything at once,» the new blueprint states. «The answer is focused modernization.»
Sgt. Maj. of the Army Michael Weimer said experimentation through the technology push produced necessary learning, but insisted that the service had reached a point where it needed to «drop the chalk line and actually start making some decisions.»
Those decisions include which technologies warrant investment, where they belong in Army formations and which theaters take priority — with the service acknowledging it cannot afford to transform everything simultaneously.
Army leaders aren’t yet saying what will fall by the wayside.
Asked what was being left «on the cutting room floor» as the service narrows its focus, LaNeve said, «I’m not sure we’re prepared to say what we’re cutting out now.»
But one investment is moving unmistakably to the front of the line.
«If you ask me what my number one modernization priority would be, I would say command and control,» LaNeve said.
The shift is unfolding amid a broader leadership shake-up at the Army.
Acting Army Secretary Adam Telle took over after his predecessor, Dan Driscoll, resigned last month following months of reported friction with War Secretary Pete Hegseth, who had earlier ousted Army Chief of Staff Gen. Randy George, a close Driscoll ally who helped lead the service’s transformation push.
Telle, a former Trump White House aide, was tapped days later to lead the Army in an acting capacity and was publicly praised by Hegseth as «strong and whip smart.»
In his first press interview since taking the job, Telle described «How the Army Fights» as a way to impose greater coherence on the service’s modernization efforts as technology rapidly changes the battlefield.
TRUMP NAMES ADAM TELLE ACTING SECRETARY OF THE ARMY FOLLOWING DAN DRISCOLL’S RESIGNATION
That battlefield is envisioned as one in which troops operate alongside autonomous systems and under persistent drone surveillance, while AI helps commanders sift through massive amounts of sensor data and identify targets in «seconds and minutes rather than hours.»
The Army also wants autonomous systems taking on some of the most dangerous jobs that are currently performed by soldiers — this includes reconnaissance, resupply and breaching enemy obstacles.
But Army leaders are resisting the idea that advances in drones and AI have diminished the importance of traditional ground forces.
«Autonomous systems enable Soldiers to destroy and disrupt, but they can never replace the human judgment, leadership, and physical presence of Soldiers required to control the land and consolidate gains,» the blueprint states.
The Army is drawing heavily from recent conflicts, including Ukraine, Gaza and the India-Pakistan conflict, while building the new framework around its most demanding potential adversary: China.
HTAF identifies China’s People’s Liberation Army as the «pacing threat» and says the Army must organize, train and equip against it with the same institutional focus Cold War-era leaders brought to the Soviet Union.
The blueprint also assumes a future major war could reach much closer to home. It warns the U.S. homeland can no longer be treated as a sanctuary, with adversaries potentially using cyberattacks, sabotage and drones to disrupt the ports, airfields and other infrastructure needed to deploy American forces.
For Telle, the challenge is fitting rapidly evolving technology into a coherent Army rather than chasing every new system that emerges.
He compared individual weapons and technologies to ornaments on a Christmas tree.
«How the Army Fights is really the tree to hang those ornaments on,» Telle said.
military, us army, defense, leadership, military tech, politics
INTERNACIONAL
Violencia racial, duelos al amanecer y una guerra estatal contra los pueblos indígenas: el lado oscuro de la fiebre del oro que nadie cuenta

La fiebre del oro siempre ha sido mi punto débil. Incluso hoy, leer sobre el descubrimiento casual de un enorme yacimiento de oro en California casi en el preciso momento de su anexión a Estados Unidos, en 1848, basta para convertir a este observador, por lo demás bastante crítico de la vida estadounidense, en un ferviente creyente del Destino Manifiesto, aunque solo sea durante un grato instante de irreflexión.
Como sostiene Nathaniel Philbrick en The Rush, su relato de lectura compulsiva sobre aquel período, la carrera febril por hacerse rico en un lugar desconocido parece ofrecer una versión condensada de la historia nacional y encierra la idea de que la reinvención, para los individuos y quizá para el país en su conjunto, está siempre a un golpe de suerte de distancia.
The Rush complejiza el relato conocido de buscadores de oro esperanzados y proveedores astutos: contrapone el romanticismo a la realidad e incorpora más personajes a la historia. Philbrick, un cronista experimentado y popular del pasado estadounidense, se ocupa tanto de quienes quedaron aplastados por la fiebre como de quienes la aprovecharon para alcanzar niveles asombrosos de riqueza e influencia. Le interesan en particular las consecuencias políticas. “Empecé a comprender que el descubrimiento de oro en California formaba parte de una fiebre mucho mayor —y, en última instancia, más trascendental—: la carrera hacia la Guerra Civil”, escribe.
El libro comienza con una descripción sugerente de San Francisco en los meses posteriores a que un carpintero divisara algunas escamas brillantes en las estribaciones de Sierra Nevada, en enero de 1848: la cabalgata de buscadores de tesoros llegados de todos los rincones del mundo y las fortunas enormes que se ganaban y perdían en cuestión de minutos. “El propio aire está preñado del magnetismo de una acción audaz, enérgica e incansable”, observó un periodista.

Persiguiendo rumores, los marineros abandonaron cientos de barcos en el puerto. Empresarios sagaces llevaron las embarcaciones a la costa y reclamaron aquellos restos ensamblados con clavos como terrenos comercializables. Seis veces en 18 meses, los incendios devastaron la ciudad; sin embargo, sus dirigentes hicieron poco para detenerlos, pues podían beneficiarse de la destrucción.
Philbrick recuerda que los estadounidenses del este no fueron los primeros en llegar a California en busca de oro: “The Rush” retrata los primeros días a través de los ojos de Vicente Rosales, un inquieto periodista chileno y contrabandista de caballos. Muchos de sus compatriotas de la costa se enteraron de la noticia del hallazgo antes que la mayor parte del mundo y se apresuraron a aprovecharla.
Cuando los estadounidenses blancos de Massachusetts y Nueva York finalmente llegaron —el viaje por mar de Boston a San Francisco tomaba unos seis meses—, estaban ansiosos por recurrir a la experiencia de los chilenos. Su gratitud duró poco. “Con un peculiar mal gusto y un sentimiento mezquino”, según lo expresó Rosales, esos “gringos envidiosos” organizaron partidas armadas para expulsar a sus benefactores.
La violencia racial también estalló contra las comunidades indígenas locales. En 1851, el primer gobernador de California anunció que el estado libraba una “guerra de exterminio” contra los pueblos nativos. Más tarde ese año, aunque el gobierno estatal ya se había apartado en gran medida de esa postura extrema, milicianos blancos invadieron lo que hoy se conoce como el valle de Yosemite para perseguir a sus habitantes. Algunos estaban tan entusiasmados con su misión que no repararon en el paisaje. “Si hubiera sabido que el valle iba a ser tan famoso”, dijo después uno de ellos, camino a expulsar a los ahwahnechee, “lo habría mirado”.

Philbrick, quien ha dedicado buena parte de las últimas dos décadas a escribir sobre George Washington y su época, se siente atraído por las historias de quienes fueron a California no en busca de oro, sino de poder. La mayoría de las disputas de poder en el futuro estado giraban en torno al porvenir de la esclavitud. El excongresista de Misisipi William Gwin dejó a sus 200 sirvientes esclavizados en casa cuando viajó al oeste en 1849. Lideró “la Caballería”, una maquinaria política favorable a la esclavitud que pretendía incorporar California a la órbita sureña, incluso si para ello debía dividirla en dos.
El rival de origen humilde de Gwin, David Broderick, lideraba “la Palería”, una facción de mineros y trabajadores en general favorable al Norte. La influencia en California pasaba a menudo por el Congreso federal, y Broderick dijo una vez que aceptaría “ser asado a fuego lento” por el privilegio de ocupar un escaño en el Senado durante un día. Cumplió su sueño durante dos años y medio antes de morir asesinado en un duelo en 1859.
Al describir estas batallas y otras similares, Philbrick da vida a los dramas políticos ásperos de la época con detalles convincentes y una confianza admirable en la disposición de sus lectores para seguir las cambiantes facciones y alianzas. Sin embargo, en comparación con sus libros más concentrados sobre el Mayflower y la historia real detrás de “Moby-Dick”, “The Rush” parece algo disperso y sin un centro claro.
No siempre queda claro por qué conocemos unas historias y no otras. Philbrick define el libro como “íntimo y panorámico a la vez”, y lo es, pero también se parece más a un compendio de relatos entrelazados, ensamblados unos con otros, que a una narración coherente. Un epílogo sigue las vidas y desventuras posteriores a la fiebre del oro de nada menos que 34 personas.

No obstante, el libro funciona porque Philbrick es un narrador de gran talento y maestro de la viñeta cinematográfica. Conocemos a personas tan extrañas y vívidas que amenazan con robarse el protagonismo, como Mary Ellen Pleasant, una empresaria antes esclavizada, conductora del Ferrocarril Subterráneo y supuesta hechicera vudú que tomó su fortuna de California y llenó las arcas del abolicionista John Brown para financiar su incursión de 1859 en Harpers Ferry.
Historias como la suya constituyen los elementos de una afirmación más amplia. En algún momento alrededor de 1849, sugiere Philbrick, el carácter estadounidense cambió. Ese es el significado final de la fiebre: una transición acelerada de la realidad física y material hacia algo más fluido y abstracto, del mundo del metal duro a un “ámbito etéreo” en el que todavía vivimos.
Philbrick traza un hilo algo sinuoso desde el oro de las estribaciones hasta Leland Stanford, el magnate ferroviario y gobernador de California cuya finca de Palo Alto se convirtió en la Universidad Stanford y en el lugar de nacimiento de Silicon Valley. Su financiamiento de los primeros experimentos con imágenes en movimiento en la década de 1870 representa, según Philbrick, el momento en que la modernidad se afianzó. Después de la fiebre del oro, escribe, “el fracaso era el costo de la innovación. Uno se movía rápido. Rompía cosas. Lo intentaba otra vez. Y, cuando funcionaba, los resultados eran transformadores”.

El planteamiento resulta intrigante más que plenamente convincente y habría podido fortalecerse con más análisis y argumentos de los que suele permitir la ligera intervención autoral de Philbrick. Al ceñirse al enfoque de una cosa tras otra, el autor corre el riesgo de repetir el mismo truco que Stanford y sus colegas magnates intentaron ejecutar: blanquear todo el fraude, la violencia y el saqueo de la fiebre del oro hasta convertirlos en algo más reluciente y fácil de vender como mitología nacional.
Después de cada incendio de finales de las décadas de 1840 y 1850, escribe Philbrick, los habitantes de San Francisco apenas se detenían antes de reconstruir sobre “los restos todavía humeantes de su antigua ciudad, demasiado obsesionados con perseguir ganancias como para tomar las precauciones que podrían impedir otro desastre”. Al llevar la historia hasta el presente, Philbrick advierte la persistente capacidad de los californianos, y de todos los estadounidenses, para concebir nuevas ilusiones mientras viven al borde de la destrucción.
Sin embargo, algunas de sus fuentes eran un poco menos optimistas. “A menudo me pregunto si este gran pueblo volverá por completo a la barbarie”, reflexionó hacia 1851 un buscador de fortuna nacido en el extranjero. “Toda la ciudad apesta a degradación”.
Fuente: The New York Times
California,fiebre del oro,Joseph B. Starkweather,minero
INTERNACIONAL3 días agoDHS exposes dilemma behind SCOTUS deportation fight: ‘We have two choices’
POLITICA18 horas ago¡Precios de Manhattan con sueldos de Argentina! Cómo los créditos hipotecarios inflaron las propiedades y congelaron el sueño de la casa propia
POLITICA3 días agoEl Reino Unido anunció que las nuevas licencias de hidrocarburos en las Islas Malvinas requerirán su autorización final



















