ECONOMIA
¿La Argentina está cara o barata?: cuánto cuesta comprar los mismos productos en otros 9 países

La diferencia de los precios locales respecto a los de otros países genera un debate permanente, con la competitividad como telón de fondo. Un análisis reciente muestra que la Argentina ocupa posiciones de liderazgo regional en precios altos de bienes durables, mientras muestra variaciones en alimentos y servicios.
Según el nuevo trabajo de la Fundación Mediterránea-Ieral, la Argentina exhibe algunos de los precios más elevados en bienes y servicios entre países de Latinoamérica y otras regiones, especialmente en productos durables.
La ubicación del país varía en alimentos y servicios, pero suele superar los valores observados en Brasil, México, Chile, Polonia, Corea del Sur y China. El informe, cuyos autores son Marcelo Capello y Gaspar Reyna, atribuye estas diferencias a factores como la carga impositiva, el proteccionismo comercial y la presencia de subsidios estatales, en medio de una economía caracterizada por fuerte volatilidad.
La comparación internacional surge tras las recientes reformas que modificaron el panorama de precios internos y externos en Argentina. Capello resalta que “la mayor volatilidad de precios y cambiaria que ha caracterizado a Argentina en varias décadas puede producir novedades importantes en la comparación de precios dentro de un mismo año”.
El documento enfatiza la importancia de medir precios en dólares para analizar la influencia de la inflación, la devaluación y los cambios en las políticas comerciales o impositivas sobre el poder de compra. De acuerdo con la plataforma, el tipo de cambio real multilateral (TCRM) en abril de 2026 fue de 1.381 pesos, un 19% por debajo del techo superior de la banda cambiaria y un 28% por debajo del promedio 2000-2026. La entidad sostiene que la expansión proyectada de exportaciones de petróleo, gas y minería podría mantener el tipo de cambio en niveles más bajos y sostenibles.
El índice Big Mac se utiliza para comparar la competitividad cambiaria y la estabilidad de precios a escala global. En enero de 2026, el valor del Big Mac en Argentina fue de USD 5,5, lo que representa un 6% por encima del promedio de los 71 países medidos por The Economist. Según Ieral, “desde el punto de vista del índice Big Mac, en enero pasado Argentina no parecía contar con un tipo de cambio real demasiado desalineado con países comparables”.
Sin embargo, el informe advierte que la volatilidad en los precios locales es considerablemente mayor que en la mayoría de las economías relevadas. “Argentina exhibe la mayor volatilidad de precios de la Big Mac entre todos los países que conforman el índice, con un coeficiente de variación (0,4) que resulta el doble del promedio de los países (0,2)”, señala el reporte de la Fundación Mediterránea. Entre 2000 y 2026, el precio local de la hamburguesa osciló entre 0,8 y 7,4 dólares, con subas y bajas más marcadas que en Estados Unidos y otros países latinoamericanos.
El análisis de alimentos y bebidas muestra que Argentina presenta precios superiores en casi la mitad de los productos comparados. En alimentos y bebidas, la Argentina resulta “más cara en el 47% de los casos, con algún retroceso en materia de competitividad de precios», evalúan Capello y Reyna. Brasil tiene precios inferiores a los argentinos en ocho de los diez productos estudiados, y en China la diferencia favorable alcanza al 90% de los ítems.

Entre los rubros donde el país resulta más caro figuran el agua mineral y la cerveza nacional. Por el contrario, los precios más bajos corresponden al queso, las papas y el arroz blanco. El documento atribuye estos valores a una “elevada productividad agropecuaria y aplicación de derechos de exportación, que reducen los precios en el mercado interno de algunos alimentos”.
Al comparar con diciembre de 2025, la carne vacuna encareció su precio entre 40% y 60%, las papas entre 15% y 26%, y la cerveza entre 34% y 46 por ciento. El arroz blanco, en cambio, redujo su valor relativo entre 12% y 20% respecto a otros países.
En cuanto a bienes durables, indumentaria y calzado, Argentina se ubica como el país más caro en el 81% de los casos analizados. “En este grupo de productos, Argentina aparece como el país más caro en el 81% de los casos relevados”, subraya el informe. Autos, motocicletas, electrodomésticos, ropa y calzado mantienen precios superiores a los de Brasil, México, Chile, Polonia, Corea del Sur, China, Estados Unidos, Australia, Francia, Colombia y Uruguay.
El análisis explica que la diferencia de precios responde a “la combinación de protección comercial y elevada carga tributaria interna”. Derechos de importación y restricciones cuantitativas encarecen los precios locales, junto a impuestos como el IVA, Ingresos Brutos y tasas específicas. Cuatro de los diez productos revisados —freidora de aire, jeans, vestidos y zapatillas— sobresalen por tener los valores más altos en la comparación internacional.
Si bien la apertura comercial y reducciones impositivas acortaron las diferencias en los últimos meses, la política tributaria mantiene a Argentina entre los países más costosos en este segmento.

El rubro servicios presenta una posición intermedia para la Argentina, aunque con particularidades según el segmento de consumo. El país resulta más caro en un 34% de los ítems, especialmente frente a Brasil y China, donde lidera precios altos en el 80% de los productos. El informe expone que “el país aparece relativamente caro en una comida en restaurante y relativamente barato en la cuota de un gimnasio, la educación preescolar, el boleto en transporte urbano de pasajeros, el precio de la nafta, las expensas para departamento y la tarifa de taxi”.
En países desarrollados, los servicios suelen tener tarifas aún más elevadas que en territorio argentino. Sin embargo, al comparar únicamente con América Latina, los subsidios estatales en el transporte público explican parte de las diferencias favorables a Argentina en costos de movilidad urbana.
El análisis de la Fundación Mediterránea-Ieral a partir de la base de datos internacional Numbeo señala que la Argentina exhibe posiciones extremas en diversos productos. En indumentaria y calzado, encabeza el ranking global de vestido de marca internacional y figura en los primeros siete lugares en zapatillas deportivas y jeans. El agua mineral y el pan blanco también se encuentran entre los veinte más caros mundialmente.
Algunos bienes y servicios muestran ventajas relativas, como el vino de gama media (puesto 86°), la cuota mensual de gimnasio (76°) y el bife de nalga (71°), lejos de los extremos de mayores precios.
En definitiva, el perfil de precios altos en indumentaria y calzado destaca a Argentina como un caso particular dentro del ranking de costos al consumidor global.
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ECONOMIA
La suba de precios de la energía por Guerra podría hacer subir hasta 2.5% la inflación anual

Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) analiza tres posibles escenarios inflacionarios para los países de la región
12/07/2026 – 19:12hs
Las tensiones geopolíticas a nivel global volvieron a encender las alarmas sobre la estabilidad de los precios internos en América Latina. Un reciente informe técnico elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advirtió que el incremento de los precios energéticos a causa de la escalada de la guerra en Medio Oriente podría aportar hasta 2,5 puntos porcentuales adicionales a la inflación anual de la Argentina durante este año.
El reporte del organismo de Naciones Unidas expuso que, dependiendo de la magnitud del conflicto bélico y su correlato en los mercados de commodities, el encarecimiento de la energía agregará a la inflación anual de 2026 un piso de 0,3 y un techo de 4,6 puntos porcentuales en el promedio de los países de la región, ubicándose el impacto estimado para la plaza argentina en un rango fluctuante que va desde los 0,9 hasta los 2,5 puntos.
Para dar sustento técnico a las proyecciones, los economistas de la CEPAL estructuraron tres escenarios predictivos basados en una metodología de análisis provista por el banco de inversión internacional Goldman Sachs. Este modelo matemático pondera el peso específico que los productos energéticos poseen dentro de las canastas de consumo representativas de cada sociedad y asume de forma estandarizada un coeficiente de traspaso o pass-through del 60% desde las variaciones de los precios internacionales de los combustibles hacia los precios finales que abonan los consumidores en los surtidores y boletas de servicios públicos.
En el primer escenario planteado por la entidad, que supone una suba moderada del 25% interanual en el precio internacional de la energía en 2026, se estima que el índice general de inflación en la Argentina sumaría unos 0,9 puntos porcentuales adicionales. Para el segundo escenario, de carácter intermedio y que contempla un aumento del 38% en las cotizaciones de los combustibles, el impacto proyectado sobre los precios locales asciende a 1,4 puntos porcentuales. Finalmente, en la tercera hipótesis de máxima fricción internacional, que prevé un fuerte salto del 67% en el valor del barril de petróleo crudo, el efecto de arrastre sobre el indicador de inflación doméstica se consolidaría en la cifra tope de 2,5 puntos porcentuales de recargo anual.
A pesar de la rigidez de los modelos matemáticos, el organismo multilateral aclaró de forma taxativa que el impacto efectivo sobre los ciudadanos dependerá en última instancia del grado real de traspaso hacia las cadenas internas de comercialización, así como de la efectividad de las medidas de mitigación que decida implementar cada administración. Por este motivo, la presión inflacionaria real podría resultar sustancialmente menor en aquellos países que dispongan de mecanismos de amortiguación fiscal, subsidios dirigidos o fondos de estabilización energética que logren contener la indexación por debajo del supuesto técnico del 60% fijado en la investigación de base.
Al profundizar en la situación específica del mercado local, el informe de la CEPAL puntualizó que en los próximos meses el impacto del aumento del precio del petróleo en la inflación argentina quedará supeditado a tres variables críticas: la evolución de las cotizaciones internacionales en las bolsas de comercio, el nivel en que el Gobierno permita que tales variaciones se trasladen a las tarifas y combustibles domésticos, y el alcance de los denominados efectos de segunda ronda, es decir, el encarecimiento derivado en aquellos bienes y servicios de la economía real para los cuales los hidrocarburos funcionan como un insumo logístico o estructural relevante. Complementariamente, el reporte advirtió que un petróleo alto también afectará el índice de precios local por una vía indirecta, traccionando un encarecimiento generalizado en el costo de los productos importados terminados y un alza en las tarifas de los fletes internacionales de comercio exterior.
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ECONOMIA
El petróleo sube más de 3% tras la reanudación de los ataques de EEUU contra Irán y la amenaza de cierre del estrecho de Ormuz

El precio del petróleo se disparó más de un 3% este domingo tras la reanudación de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán y el anuncio de Teherán de cerrar el estrecho de Ormuz, el paso marítimo por donde circula aproximadamente el 20% del comercio mundial de crudo y gas natural licuado. El Brent para entrega en septiembre subió un 3,75%, a USD 78,86, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) para entrega en agosto escaló un 3,65%, hasta USD 74,02 al momento de cierre de esta nota.
La escalada se produce apenas semanas después de que los mercados habían celebrado un principio de acuerdo entre las partes que llevó al Brent a su piso más bajo en tres meses —USD 70,38 el 2 de julio— y que generó expectativas de una distensión duradera.
Ese escenario, sin embargo, se derrumbó este fin de semana. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó en su red Truth Social que el alto el fuego acordado el mes pasado “ha terminado”, aunque aclaró que su país accedió a continuar las conversaciones diplomáticas a pedido de Irán. «Estados Unidos les ha dejado claro, sin lugar a dudas, que el alto el fuego ha terminado“, escribió Trump.
Los movimientos en el precio del petróleo reaccionaron a la quinta ronda de ataques ordenados por Trump contra Irán, en el marco de una escalada por el control del estrecho de Ormuz. Según el Comando Central de Estados Unidos (Centcom), la ofensiva buscó degradar la capacidad iraní de atacar a marineros civiles y buques comerciales que transitan esa vía estratégica.
La agencia estatal iraní reportó explosiones en Bandar Abbas, Sirik, Jask y Qeshm, localidades distribuidas a lo largo del corredor marítimo. Centcom sostuvo que los ataques fueron una respuesta directa a acciones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) contra un buque comercial, y afirmó que aviones estadounidenses derribaron un misil de crucero iraní y un dron de ataque.
Según un funcionario estadounidense citado por el Financial Times, la jornada incluyó una segunda tanda de bombardeos luego de que más temprano se atacaran sistemas de misiles y de defensa aérea iraníes, además de pequeñas embarcaciones del IRGC en puntos cercanos al estrecho. Ambas ofensivas del domingo siguieron a una serie intensa de acciones del sábado por la noche, en las que Washington afirmó haber golpeado cerca de 140 objetivos, lo que confirmó el colapso del frágil cese del fuego que mantenían ambas partes.
A pesar de la intensidad de los bombardeos, Washington descartó este domingo que el estrecho esté bloqueado. «Irán no controla el estrecho. El tráfico está fluyendo“, señaló Centcom, que afirmó tener fuerzas posicionadas para mantener esa situación. Trump fue más directo en declaraciones a la cadena NBC: “El estrecho está abierto. Anoche los bombardeamos hasta el cansancio. Son personas muy, muy malvadas y enfermas”.
El estrecho de Ormuz, ubicado entre el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán, es el cuello de botella más sensible del sistema energético mundial. Antes del conflicto, por ese canal transitaba una quinta parte del suministro global de petróleo y gas natural licuado. Su cierre —o la amenaza latente de cierre— es suficiente para mover los mercados de forma inmediata.
Al momento del cierre de esta nota, el Brent cotizaba a USD 78,38 y el WTI, a USD 73,63. Ambas referencias acumulan una suba de más del 10% respecto de un año atrás, aunque en el último mes habían retrocedido un 8,46%, de acuerdo con datos de contratos por diferencia (CFD) que rastrean el mercado de referencia para este commodity.

Durante la etapa más intensa de las hostilidades previas, el Brent llegó a promediar cerca de USD 120 por barril, un 70% por encima de los valores anteriores al inicio de la crisis.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estimó que el precio promedio del petróleo durante 2026 podría ubicarse entre un 20% y un 25% por encima del registrado en 2025. El organismo advirtió además que los efectos sobre fertilizantes —la urea, por ejemplo, subió un 82%— y sobre combustibles para hogares, empresas y sectores estratégicos podrían tardar meses en trasladarse plenamente a los precios finales de los alimentos y el transporte.
Para Argentina, la reanudación del conflicto tiene una lectura diferente a la del resto de la región. Si bien el país importa parte del crudo que luego procesa, la dependencia es cada vez menor por la producción local en Vaca Muerta. A su vez, cuenta con un saldo exportador, por lo que la suba de los precios internacionales mejora directamente el valor de sus exportaciones energéticas.
Según los últimos datos disponibles, la balanza energética argentina cerró el primer semestre de 2026 con un superávit de USD 6.987 millones, el mayor registrado en la historia del país para ese período. Tal como consignó un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el número casi duplica el resultado del mismo período de 2025, cuando el saldo positivo había sido de USD 3.736 millones. El salto interanual fue del 87 por ciento.
Las exportaciones de combustibles y energía alcanzaron más de USD 8.118 millones en la primera mitad del año, un crecimiento del 52% frente a los USD 5.345 millones del mismo período de 2025. La energía representó más del 15% del total exportado por Argentina en lo que va del año, una participación máxima en dos décadas. Por el lado de las importaciones, la caída fue del 29% en dólares, con niveles mínimos desde 2007.
Sin embargo, hay un dato del informe de la BCR matiza el rol de los precios internacionales en ese resultado: el 79% del crecimiento del superávit corresponde a un aumento en las cantidades exportadas, no en los precios. Solo el 21% restante se explica por la suba de las cotizaciones internacionales, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Vaca Muerta produce más, y eso es lo que mueve el negocio.
Con precios internacionales nuevamente en alza, las proyecciones del sector se recalibran. Antes de la primera fase del conflicto, el sector esperaba exportaciones energéticas por más de USD 11.100 millones para todo 2026, con importaciones de unos USD 3.000 millones. Con el Brent promediando en torno a USD 82, la estimación subió a USD 11.300 millones, unos USD 3.100 millones más de lo previsto a principios de año, según datos de la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH) relevados en una nota anterior de Infobae.
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ECONOMIA
La Argentina y un superávit comercial energético histórico para un primer semestre

La balanza comercial energética de Argentina alcanzó el mayor superávit de la historia entre enero y junio, según aseguró la Bolsa de Comercio de Rosario
12/07/2026 – 19:38hs
La matriz productiva y el sector externo de la República Argentina consolidaron una profunda transformación estructural durante la primera mitad del año. La balanza comercial energética del país alcanzó un superávit superior a los 6.987 millones de dólares entre enero y junio de 2026, convirtiéndose de manera oficial en el mayor registro histórico para un primer semestre. De acuerdo con un informe técnico detallado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la cifra alcanzada representa un crecimiento exponencial del 87% en comparación con el mismo período del año anterior, un avance en el flujo de divisas donde más del 70% del salto exportador se fundamenta de forma directa en el alza real de los niveles de producción local.
El extraordinario desempeño de las ventas externas se encuentra impulsado principalmente por el desarrollo sostenido de la cuenca neuquina. El reporte puntualizó que la extracción de recursos no convencionales en el yacimiento de Vaca Muerta ya explica más del 68% del petróleo crudo y el 67% de todo el gas producido en el territorio nacional en lo que va del año. Con este panorama de alto rendimiento en los pozos, los analistas de la BCR afirmaron que se proyecta para este año un crecimiento del 16% en la extracción total de crudo del país, un incremento que llevaría a consolidar la mayor producción petrolera de la historia argentina y quebraría de forma definitiva el máximo productivo histórico que se mantenía vigente desde el año 1998.
Al analizar los factores comerciales que determinaron el salto exportador, el estudio técnico reflejó que el 79% del incremento de las ventas al exterior se explica por mayores cantidades físicas de barriles y metros cúbicos enviados a los mercados internacionales. El 21% restante de la mejora responde al alza coyuntural que registraron los precios de referencia a nivel global, una valorización derivada de la volatilidad geopolítica internacional marcada por el recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán y el cierre temporal del estratégico Estrecho de Ormuz, un canal neurálgico para el transporte de hidrocarburos a escala planetaria.
Mayor peso en las exportaciones totales y mínimos de importación
La evolución del sector energético alteró de manera positiva la composición interna del comercio exterior argentino, devolviéndole al rubro un protagonismo comercial que había perdido hacía décadas. En lo que va del año, las ventas externas totales de combustibles y energía escalaron hasta alcanzar los 8.118 millones de dólares, lo que representa un incremento neto del 52% interanual. Gracias a esta dinámica, la energía representa actualmente más del 15% del total de las exportaciones generales de la Argentina, una participación de doble dígito en la torta comercial del país que no se visualizaba en las estadísticas oficiales desde hacía dos décadas.
En la vereda opuesta, la contracara de este proceso de autoabastecimiento se reflejó en una drástica reducción de las erogaciones fiscales destinadas a la compra de insumos en el exterior. Las importaciones de combustibles y lubricantes registraron una caída del 29% durante el primer semestre, ubicándose en niveles mínimos nominales que no se reportaban desde el año 2007. De este modo, la incidencia del gasto energético sobre el total de las compras que la Argentina realiza en el exterior se redujo a apenas el 3%, consolidándose como la cifra de participación importadora más baja desde 1999, lo que descomprime de forma notable la demanda de divisas sobre las reservas del Banco Central.
Proyecciones récord para el cierre del año y el impacto de la infraestructura
Las perspectivas para la segunda mitad del año y el próximo período contable mantienen la misma tendencia favorable para las cuentas públicas. El informe de la Bolsa de Comercio de Rosario proyectó que, al cierre del presente ejercicio, las exportaciones anuales de combustibles y energía podrían superar con comodidad el techo de los 14.400 millones de dólares, calculando que la balanza energética consolidada de todo el 2026 marcará un récord histórico absoluto al situarse por encima de los 12.000 millones de dólares de saldo a favor.
En paralelo, el estudio hizo especial hincapié en el potencial económico que aportarán las obras de infraestructura que se encuentran en su etapa final de ejecución. Al respecto, se puntualizó que para el mes de noviembre se espera la puesta en marcha operativa del nuevo oleoducto VMOS, una obra estratégica que conecta a la localidad rionegrina de Allen con la terminal marítima de Punta Colorada, permitiendo evacuar inicialmente unos 190.000 barriles adicionales de petróleo por día con destino directo a los barcos de exportación. En este marco normativo y de desarrollo, desde la BCR estimaron que con la plena operatividad de los nuevos proyectos de infraestructura aprobados bajo los incentivos del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), las exportaciones totales de energía podrían escalar por encima de los 18.500 millones de dólares durante el próximo año.
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