POLITICA
La Cámara de Casación convalidó el avance de una investigación contra un operador judicial acusado de corrupción

La Cámara Federal de Casación, máximo tribunal penal, confirmó hoy el avance de una causa contra el escribano santafesino Santiago Busaniche, que está acusado de haber intervenido como operador judicial, junto con el exjuez federal Marcelo Bailaque y otros imputados, en un esquema de presiones y extorsión a empresarios.
La defensa de Busaniche había pedido que se anulara la causa en su contra, pero la Casación, por dos votos contra uno, rechazó ese planteo. Se pronuciaron por la subsistencia de la causa los camaristas Carlos Mahiques y Guillermo Yabobucci -que firmó un duro fallo contra la pretención de que el caso se cerrara-. En disidencia, Mariano Borinsky le dio la razón a Busaniche: sostuvo que la acusación en su contra era nula y que la causa, en lo que a este imputado respecta, no podía seguir adelante.
El argumento de la defensa fue que no había sido debidamente notificada de una decisión que declaró el caso como “complejo” y que amplió así el plazo que la fiscalía tenía para formalizar la acusación contra Busaniche. Alegó, por un lado, que al escribano no lo habilitaron a participar de la audiencia que trató el pedido del Ministerio Público para que el caso se declarara complejo -audiencia de la que sí participó Bailaque- y, por otro, que no le comunicaron la decisión tomada como hubiera correspondido. Relató que la fiscalía notificó a Busaniche por mail y sin las formalidades exigidas por la ley.
Mahiques, autor del primer voto del fallo, dijo que era cierto que la notificación cuestionada “no cumplió con todas las formalidades incluidas en los artículos 125 y 126 del nuevo ordenamiento procesal federal” (el caso se rige por el sistema acusatorio). Sostuvo que la comunicación debió haberla hecho la Oficina Judicial dentro de las 24 horas, con claridad y precisión, y advirtiéndole “suficientemente” al imputado que estaba en juego el ejercicio de un derecho.
Pero según Mahiques, la defensa de Busaniche reconoció que había recibido el mail de la fiscalía que le informaba lo resuelto y, sin embargo, dejó pasar meses sin cuestionar esa decisión.
Mahiques escribió: “Una notificación tardía, sin intervención de la Oficina Judicial encargada en la gestión administrativa y la utilización de locuciones más vinculadas a la urbanidad que a la técnica procesal no parece lo más adecuado a los estándares regulares en ese tipo de comunicaciones”. Advirtió, no obstante: “No puede afirmarse sin riesgo a incurrir en un exceso formal que las deficiencias expuestas hayan afectado derechos o garantías del imputado”.
El camarista estimó que la prórroga que tuvo el fiscal para formalizar su acusación no provocó una “vulnernación de derechos del imputado” y recordó los compromisos internacionales asumidos por la Argentina para “habilitar el avance en el juzgamiento de personas sospechadas de haber intervenido en presuntos hechos de corrupción”.
Para Yacobucci no hubiera correspondido siquiera tratar el recurso de Busaniche porque -afirmó- lo resuelto por el juez de garantías (que había dicho que el caso debía continuar) tuvo “fundamentos válidos y suficientes” y fue ratificado por el Colegio de Jueces de Revisión de Rosario, “garantizando en el caso la doble conformidad judicial”.
Con el recurso ya abierto por sus colegas, Yacobucci dijo que coincidía con el voto de Mahiques, pero añadió una serie de observaciones propias. Aludió al “principio de desformalización” que regula “la sistemática del Código Procesal Penal Federal” y dijo que ese cuerpo legal no prevé una nulidad como la que pretende la defensa. Yacobucci manifestó que eso “resulta de especial significación frente a hechos de notoria gravedad institucional, donde se sospechan conductas corruptas de altos magistrados del Poder Judicial, a la postre vinculadas con criminalidad organizada y narcotráfico, que son materia de compromisos internacionales del Estado argentino”.
“Una interpretación asistemática y descontextualizada de las normativas en juego -añadió el camarista- no puede ser legítimamente de recibo, además del strepitus fori que de esas consecuencias se deriva.”
Yacobucci citó en su voto una serie de fallos de la Corte Suprema y destacó lo afirmado por el ministro Ricardo Lorenzetti en el precedente “Price” en cuanto a que un muy breve plazo de caducidad que impida avanzar en el juzgamiento de hechos de corrupción “derivaría en el incumplimiento de los compromisos internacionales asumidos por el Estado Argentino”.
Borinsky, en disidencia, dijo que “por motivos exclusivamente formales” se privó “puntualmente a la defensa de Santiago Busaniche de cuestionar y recurrir la declaración de complejidad del proceso, cuando la ley expresamente establece la posibilidad de impugnar esa resolución jurisdiccional”. Sostuvo que “más allá de la discusión en torno a la comunicación efectuada por el Ministerio Público Fiscal en el mail de fecha 9 de mayo de 2025, lo cierto es que se aprecia que en el caso concreto de Busaniche, su defensa no tuvo la oportunidad útil de intervenir ni cuestionar el carácter de complejo que se le asignara al procedimiento”.
Por ende, según Borinsky, a Busaniche la fiscalía lo acusó cuando el plazo para hacerlo había vencido y, entonces, esa acusación no es válida y es algo que ya no puede subsanarse. Está en juego la garantía constitucional del plazo razonable, de acuerdo con este camarista.
Borinsky subrayó que el cierre de la causa debería regir entonces únicamente para Busaniche y no para los demás acusados, que consintieron la decisión de considerar el caso como complejo y ampliar los plazos.
“Considero que en las particulares circunstancias del caso y sólo con relación a Busaniche -y no respecto de otros imputados-, el trámite impreso al proceso, fue llevado a cabo al margen de las normas específicas aplicables”, sostuvo Borinsky en soledad.
Mahiques describió en su voto la acusación de la fiscalía contra Busaniche. Relató que le imputan “su presunta intervención en una de serie de actos que desde 2019 hasta aproximadamente noviembre de 2024, habrían coordinadamente realizado el nombrado junto a Marcelo Martín Bailaque, Fernando Elías Whpei [financista, arrepentido ante la Justicia] y Carlos Vaudagna [extitular de la AFIP de Rosario y Santa Fe]”.
Lo que hicieron -siempre según la acusación- fue iniciar y direccionar actuaciones administrativas y un expediente judicial contra empresarios “con el objetivo de presionarlos, dañar su reputación y de ese modo condicionar sus decisiones y el normal ejercicio de sus cargos directivos en diferentes empresas del grupo San Cristóbal”.
De acuerdo con la fiscalía, a través de esas conductas Bailaque, Whpei y Vaudagna comenzaron a exigir dinero a los empresarios nombrados a cambio de influir favorablemente en el desarrollo de esos procesos.
Mahiques relató en su fallo que los hechos atribuidos por la fiscalía a Busaniche “fueron originariamente subordinados legalmente a los tipos penales de prevaricato, en concurso ideal con allanamiento ilegal, a su vez en concurso material con falsedades ideológicas de documento público reiteradas, todos ellos en calidad de partícipe necesario».
Marcelo Bailaque,Conforme a
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Hacia un nuevo orden mundial

Mientras el mundo atraviesa cambios profundos sin precedentes desde principios de los años dos mil, la tendencia hacia la multipolaridad también se está acelerando. Sin embargo, en este nuevo período de turbulencia y transformación, la multipolaridad muestra nuevas características: la desigualdad y el desorden se agravan, la competencia despiadada entre las grandes potencias se hace más evidente y crecen los temores de una nueva guerra mundial.
Las superpotencias quebrantan el derecho internacional y tratan los territorios de países independientes como su “patio trasero”, por decir lo menos. La mejor solución a esta situación es promover el desarrollo de la multipolaridad en una dirección más justa y ordenada, con intentos de erigir un nuevo orden político y económico mundial.
Al mismo tiempo, un factor positivo —y la manifestación más significativa de esta transformación— es el ascenso del Sur Global y su creciente conciencia política: mayor independencia, autonomía y un desafío a las potencias hegemónicas y agresivas. El Sur Global, junto con otros países no “occidentales”, constituye el Oriente, determinando un neto desplazamiento del equilibrio de poder entre Oriente y Occidente, con el ascenso del primero y la declinación del segundo.
Sin embargo, en el marco más amplio del ascenso de Oriente y el declive de Occidente, la República Popular China y los Estados Unidos de América revisten una importancia particular. Entre las potencias globales emergentes, la RP China destaca especialmente. Aprovechando sus fortalezas como gran potencia y, sobre todo, su rápido desarrollo en los últimos cuarenta años, la fuerza nacional china ha crecido exponencialmente, convirtiéndola en la segunda economía más grande después de la estadounidense.
Mientras tanto, en el mundo occidental en declive, Estados Unidos, como potencia y líder mundial, ha registrado el declive más lento, lo que ha resultado en una ampliación de la brecha de poder con los demás países occidentales. Por lo tanto, la alternancia de momentos de fuerza y debilidad entre Pekín y Washington se ha convertido en uno de los temas más debatidos de la política internacional. Algunos estudiosos consideran que el orden mundial se ha desplazado de la multipolaridad a la bipolaridad, como lo fue alguna vez entre la Casa Blanca y el Kremlin.
Independientemente de las motivaciones de quienes sostienen la bipolaridad, la unilateralidad de este argumento es evidente.
El factor decisivo en el orden mundial es la comparación de la fuerza de las grandes potencias. Actualmente, Estados Unidos lidera en términos de fuerza integral, seguido de cerca por China, pero la brecha entre las fuerzas del “Imperio del Centro”, EE. UU. y las otras grandes potencias es mucho menos significativa que la que hubo entre Washington y Moscú durante la Guerra Fría.
Hoy es innegable que la superpotencia única de las barras y estrellas se está debilitando. Su búsqueda de nuevos teatros de guerra no es un invento del “malvado Trump” —como piensan las mentes ingenuas de algunos políticos desprevenidos— sino una exigencia del capital financiero, como fusión entre el capital bancario e industrial y la creciente injerencia del Estado en la economía para invertir en la proliferación y producción bélica. Los presidentes de EE. UU., sean del color que sean, son meramente un producto de las tesis de Hilferding.
Al mismo tiempo, las “otras” potencias (RP China, Rusia, UE y Japón) se están fortaleciendo. Con el ascenso del Sur Global, la India, con más de 1400 millones de habitantes, está sustituyendo a Japón en relevancia. Por tanto, en este orden multipolar en evolución, los miembros no occidentales están superando a los occidentales.
El tema de la 61.ª Conferencia de Seguridad de Múnich (febrero de 2025) fue la multipolaridad que cada día se vuelve más real. Es relevante que EE. UU., que siempre persiguió la hegemonía unipolar, haya comenzado a modificar su percepción. La declaración de Trump en enero de 2025, afirmando que EE. UU. ya no era la potencia líder mundial, significa reconocer que Washington ha perdido su estatus unipolar y busca recuperar terreno a través de la producción bélica.
Dado que Estados Unidos, por su posición geográfica, no conoce la guerra con extranjeros en casa (salvo en 1812 y Pearl Harbor), como talasocracia prefiere exportarla al extranjero.
¿Qué significa un mundo multipolar equitativo y ordenado? Significa:
Desde el Congreso de Viena en 1815 hasta el colapso de la URSS en 1991, los órdenes mundiales han sido seguidos por periodos de estabilidad y crisis. Tras la caída de la URSS, las “mentes simples” imaginaron un paraíso terrenal, sin comprender que la Unión Soviética era el katechon paulino (lo que frena al caos). El 11 de septiembre de 2001 demostró que, caído el katechon, los “Cuatro Jinetes del Apocalipsis” tuvieron rienda suelta.
Históricamente, un nuevo orden mundial presupone una deflagración global o un fallo estructural de un pilar. Nosotros solo podemos esperar en la voluntad de paz de los actores internacionales. Las conferencias internacionales son cruciales para, si no crear un nuevo orden, al menos prevenir el colapso del viejo establecido por la ONU. Por lo tanto: o estas conferencias, o una guerra mundial para un nuevo orden mundial. Todo depende meramente de la voluntad de quienes deciden.
*El autor es un diplomático, presidente del International World Group y profesor en diferentes universidades como Schiller International University, de Paris, y Sapienza, de Roma
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“Prefiero perder las elecciones a echar a alguien que no lo merece”: Milei respaldó a Adorni frente al Gabinete

El presidente Javier Milei abrió la reunión de Gabinete del viernes (la primera desde el 6 de abril) con una arenga de media hora en defensa de Manuel Adorni y abandonó el salón antes de que terminara.
“No voy a tirar a un honesto por la ventana” y “prefiero perder las elecciones a echar a alguien que no lo merece”, fueron sus frases más contundentes, que dejaron preocupados a varios funcionarios. Patricia Bullrich pidió la palabra pero el Presidente ya se había retirado.
Caputo defendió públicamente a Adorni y descartó que la situación judicial afecte la llegada de inversiones: “Lo de Manuel no tiene ningún efecto, de hecho venimos del viaje con el Presidente y uno de los inversores se rió en confianza y dijo ‘¿qué pasa en Argentina que creen que yo voy a decidir una inversión en función de si el jefe de Gabinete tiene una diferencia de una almohadilla de no se qué’“.
Sin embargo, en privado manifestó su preocupación por la sustentabilidad política del Gobierno. También confirmó la renuncia del secretario Carlos Frugoni, quien poseía siete propiedades en Estados Unidos sin declarar: “Presentó su renuncia y se la acepté”.
Adorni no respondió preguntas sobre su declaración jurada en la conferencia de prensa del viernes y su entorno reiteró que “está en plazo”. La situación del jefe de Gabinete complica los planes oficialistas en el Congreso, donde la oposición busca empujar una moción de censura y sesionar el 14 de mayo.
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Javier Milei,Luis Caputo,Manuel Adorni,Patricia bullrich
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Nahuel Gallo reveló nuevos detalles de su secuestro en Venezuela: “Pensé en quitarme la vida”

El gendarme argentino Nahuel Gallo, que estuvo 448 días secuestrado en Venezuela bajo el régimen del dictador Nicolás Maduro, reveló detalles estremecedores de su cautiverio en ese país y admitió que “pensó en quitarse la vida”.
En una entrevista con el canal TN, Gallo relató por primera vez públicamente cómo empezó su infierno tras ser detenido por el gobierno venezolano el 8 de diciembre de 2024.
Según contó, viajó el 6 de diciembre desde Argentina a Venezuela, pasando por Chile, Bogotá y Cúcuta, y que al llegar a migraciones le exigieron una entrevista y la revisión de sus documentos. Durante el control, agentes venezolanos sin identificación le solicitaron su celular para verificar si tenía fotos o mensajes que les parecieran sospechosos, en particular en los que hablara mal del líder venezolano.
“Cuando vino el agente a entrevistarme, yo no sabía quién era. No sabía si era el SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia), la Policía, no entendía la diferencia entre una fuerza y la otra. Estaban de civil. Tenían armas, pero no tenían placa identificatoria”, relató.
El hombre mostró toda la documentación reglamentaria para ingresar. “Tenía dólares en efectivo, pero no le dio mucha importancia. Lo que le importaba era ver mi celular”, agregó. Gallo no tenía fotos uniformado. “No soy de sacar muchas fotos, ni posando con las armas, nada. Tenía fotos del bebé, de las carreras, paisajes”, aseguró.
En ese sentido, reveló que el episodio que desencadenó su arresto tuvo lugar cuando un agente decidió revisar su teléfono y halló una conversación privada de WhatsApp en la que se mencionaba a Nicolás Maduro. En ese intercambio, mantenido con su esposa María Alexandra Gómez, habían comentado la situación política venezolana, lo cual bastó para que se le atribuyera que “hablaba mal del presidente”.
“Entró a WhatsApp. Le pregunté qué hacía y me dijo que quería ver si hablaba mal de su presidente. Puso ‘Chávez’, no salió nada. Puso ‘Maduro’ y ese fue el detonante”.
En ese momento, la tensión aumentó. “Me dijo que yo hablaba mal de su presidente, que quién era yo para decir eso. Le dije que era una conversación vieja, que no tenía nada que ver, que era una conversación privada con mi mujer”. Hasta ese momento, no imaginaba lo que iba a pasar, ya que algunos policías que estaban afuera también lo minimizaron: “Me dijeron ‘todo el mundo habla mal de Maduro’. Pero el agente no lo tomó igual”.
En un primer momento, Gallo no reveló que pertenecía a la Gendarmería Nacional. “Dije que era aduanero, que trabajaba en la Aduana en el área de Seguridad. Nunca dije que era gendarme. Volvieron a tocar mi celular, a preguntarme por qué ‘hablás mal de mi presidente, que Maduro es bueno. Mirá, nosotros estamos rebién’. Me iban a esposar. Entonces, me dijeron que me arrodille. Yo dije: ‘No me voy a arrodillar, porque si no tengo nada’. Me volvieron a empujar y bueno, en ese momento todavía no sabían que era gendarme”, detalló.
Revisaron con más profundidad el celular y encontraron una foto que lo delataba como gendarme. “Ahí ya me trataban diferente. Me esposaron los pies, me esposaron las manos. Y también se enojaron porque les había mentido, porque no era aduanero sino personal de una fuerza”. Su delito fue enviar un mensaje en el que mencionó a Maduro. “Acá en Venezuela nadie habla mal del presidente porque si no la pasa mal”, le dijeron.
“Me taparon la cabeza por primera vez. Yo decía, ¿por qué me tapan la cabeza?”, describió durante la entrevista.
El periodo de reclusión, que se extendió por más de un año sin comunicación con su familia, resultó devastador para Gallo.
El gendarme argentino relató que la fase inicial, especialmente el mes de diciembre, representó el momento más sombrío del cautiverio.
“Para mí lo peor es diciembre. No saber qué iba a pasar conmigo, no saber de María, de mi bebé. Los golpes que te pegan por ser gendarme o por ser argentino. Estar 24 horas los siete días en la celda… uno piensa muchas cosas”, dijo. “Siempre me preguntan si quise quitarme la vida. Y la respuesta es que lo había pensado”, concluyó.
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