ECONOMIA
Las semifinales las juegan los equipos y las marcas deportivas que compiten para liderar el Mundial

El Mundial 2026 no solo consagra al campeón de fútbol; es también la mayor vitrina del planeta para la industria del sportswear. A horas de que se definan los dos finalistas del torneo, la disputa comercial en la cima del negocio de la indumentaria deportiva ha quedado reducida a un enfrentamiento clásico y absoluto entre los dos colosos del mercado global: Adidas y Nike.
Tras el cierre de los cuartos de final, las marcas secundarias o emergentes quedaron en el camino, dejando una llave semifinalista perfectamente simétrica en términos de sponsoreo técnico: dos selecciones vestidas por la marca de las tres tiras y dos amparadas por el swoosh estadounidense.
El mapa de patrocinios en las semifinales del Mundial 2026
Las cuatro selecciones clasificadas entre las mejores del mundo dividen sus patrocinios técnicos en partes exactamente iguales entre la firma alemana y la norteamericana.
En el choque estelar de semifinales entre Argentina e Inglaterra, la Selección albiceleste vestirá la indumentaria de la firma alemana Adidas, utilizando para este encuentro su camiseta alternativa de color azul, mientras que el conjunto británico saltará al campo con su tradicional casaca titular blanca provista por la firma estadounidense Nike.
Por su parte, en la otra llave semifinalista disputada por Francia y España, el seleccionado francés lucirá su uniforme titular azul patrocinado por Nike, en tanto que la plantilla española competirá vistiendo su indumentaria alternativa de color blanco provista por la marca Adidas.
En cuanto al origen corporativo de los patrocinadores, la casa alemana Adidas viste a dos de los semifinalistas (Argentina y España), al tiempo que la compañía estadounidense Nike patrocina a los otros dos contendientes (Inglaterra y Francia), garantizando un duelo de marcas perfectamente simétrico en ambas llaves.
Argentina vs. Inglaterra: el cruce de marcas y el factor «camiseta azul»
En el cruce del miércoles en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, la disputa en las oficinas corporativas reflejará el choque en el césped.
Argentina (Adidas): la AFA mantiene uno de los contratos más longevos y codiciados con la marca alemana. La indumentaria albiceleste supera históricamente el millón de camisetas vendidas por año a nivel global, cifra que se triplicó tras la consagración en Qatar. Para este partido crucial ante los británicos, la FIFA confirmó que la Selección utilizará su casaca alternativa de color azul, un modelo que despierta inevitables reminiscencias históricas (como en México ’86 o Francia ’98).
Inglaterra (Nike): los británicos vistieron durante décadas la tradicional firma inglesa Umbro, pero desde 2013 están contractualmente ligados a Nike. La firma estadounidense desembolsó sumas récord para retener al conjunto inglés como uno de sus principales activos en el fútbol europeo, garantizando una penetración masiva en el mercado anglosajón.
Francia vs. España: el otro duelo simétrico de la industria
En la otra llave de semifinales, disputada en el estadio de Dallas, el choque técnico replica exactamente la contienda comercial. Y es la siguiente:
Francia (Nike): la Federación Francesa de Fútbol (FFF) cuenta con uno de los acuerdos de patrocinio técnico más costosos del mundo firmado con la marca de Oregón, consolidado tras el título de 2018 y el subcampeonato en 2022.
España (Adidas): «La Roja» representa el bastión continental más sólido de Adidas en Europa junto a la selección alemana, sosteniendo una alianza histórica que se mantiene firme desde finales de la década del noventa.
La batalla por el trono global
El diseño de las semifinales le garantiza a la industria una certeza financiera: habrá al menos un representante de Adidas y uno de Nike en la gran final, reeditando la clásica disputa publicitaria para definir qué logotipo levantará el trofeo.
En términos de retorno de inversión (ROI), la llegada a estas instancias asegura a ambas compañías una exposición televisiva ante miles de millones de espectadores, impulsando la venta de indumentaria oficial, productos retro y colecciones especiales en el tramo final del torneo.
¿Cómo impacta el Mundial en las ventas?
El Mundial de Fútbol es el evento comercial y publicitario más importante para la industria de la indumentaria deportiva. Durante los meses previos y durante la competencia, las ventas de camisetas, calzado y ropa urbana inspirada en el torneo experimentan un pico masivo de demanda, impulsando tanto los ingresos como la valoración global de las marcas.
• Picos de consumo masivo: la venta de indumentaria oficial (especialmente camisetas titulares y suplentes) aumenta exponencialmente. Selecciones de primer nivel o con grandes figuras pueden vender de 1.5 a más de 3 millones de camisetas durante un ciclo mundialista.
• Efecto derrame (Sportswear y Lifestyle): el interés no se limita a las prendas de juego; la atención mediática catapulta la venta de zapatillas, buzos, pantalones de entrenamiento y colecciones urbanas asociadas a los seleccionados.
• Posicionamiento y exposición de marca: el torneo funciona como una vidriera global donde las marcas compiten por captar millones de espectadores, reforzando la fidelidad de sus consumidores y ampliando su alcance digital.
Las marcas preferidas y dominantes del torneo
El mercado de indumentaria en la Copa del Mundo se encuentra ampliamente concentrado en un «Big Three», aunque marcas emergentes han ganado terreno:
1. Adidas.
Participación y presencia: viste a federaciones clave como Argentina (actual campeona), España, Alemania, México, Japón y Colombia.
Impacto comercial: históricamente lidera en volumen de camisetas vendidas gracias a la enorme tracción de la Selección Argentina y Lionel Messi, con la indumentaria albiceleste figurando entre los productos más vendidos de su portafolio global.
2. Nike.
Participación y presencia: viste a potencias y mercados estratégicos de alto consumo como Brasil, Francia, Estados Unidos, Inglaterra, Países Bajos y Canadá.
Impacto comercial: es el líder global en participación de mercado en ropa deportiva. Camisetas icónicas como la de Brasil suelen encabezar los rankings de demanda global y búsquedas digitales en vísperas del torneo.
3. Puma.
Participación y presencia: mantiene un patrocinio fuerte en selecciones de Europa y África, vistiendo a Portugal, Marruecos, Senegal, Suiza y Austria.
Impacto comercial: se consolida como la tercera fuerza, destacándose por capturar mercados emergentes y posicionar figuras individuales clave dentro del torneo.
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ECONOMIA
El Banco Central compró USD 532 millones, la mayor cifra en la era Milei

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) compró USD 532 millones este martes, la mayor cifra en la era Milei y desde diciembre de 2022. De esta manera, hilvanó 126 jornadas consecutivas con saldo comprador dentro y fuera del mercado cambiario y ya adquirió más de USD 12.000 millones en lo que va de 2026.
Desde el BCRA indicaron a Infobae que la abultada compra de dólares responde a la liquidación de una obligación negociable (ON) y a una mayor oferta en el Mercado Libre de Cambios (MLC). Ambos factores fueron aprovechados por la autoridad monetaria para apuntalar la acumulación de reservas internacionales.
Fuentes del mercado interpretaron que la adquisición tuvo lugar mediante una operación “en bloque”. Esto significa que la entidad conducida por Santiago Bausili acuerda con una contraparte, que puede ser privada o institucional, la compra al margen de lo negociado en el MLC.
Desde el comienzo de la fase cuatro del programa monetario y cambiario, en enero de este año, el Banco Central acumula adquisiciones por 12.267 millones de dólares. El objetivo inicial fijado por el equipo económico había sido de entre USD 10.000 y USD 17.000 millones para todo 2026.
Tanto las liquidaciones de los sectores agroexportador, energético y minero como la colocación de deuda por parte de las empresas locales y las provincias argentinas en los mercados internacionales abastecieron la oferta de divisas en los primeros siete meses del año y permitieron que el BCRA se haga de buena parte de esas divisas.
Los USD 532 millones que sumó esta jornada destronaron a los USD 468 millones adquiridos por la actual gestión en abril de 2024. Es necesario retrotraerse al 29 de diciembre de 2022 para observar una cifra mayor. Por ese entonces, se encontraba operativo el Programa de Incremento Exportador (PIE), coloquialmente conocido como “dólar soja”, que había lanzado el gobierno de Alberto Fernández para incentivar la liquidación de divisas por parte del campo.
La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) informaron que en junio las empresas del sector liquidaron USD 3.007 millones, un aumento del 12% respecto de mayo de 2026. El acumulado anual asciende a USD 13.378 millones, cifra que representa una caída del 13% frente al mismo período de 2025.
En junio, la intervención de la autoridad monetaria disminuyó, buscando limitar la presión sobre el dólar. Ese mes, la demanda por la divisa creció, generando una suba superior al 5% en el tipo de cambio mayorista, que por primera vez desde octubre de 2025 avanzó a un ritmo mayor que la inflación.
En ese lapso, las compras del Central totalizaron USD 1.418 millones, por debajo de los USD 2.596 millones registrados en mayo y constituyendo el segundo monto más bajo del año, solo superando a enero. En julio, el monto adquirido suma hasta el momento 1.102 millones de dólares.
La meta de acumulación de reservas prevista para 2026 ya fue alcanzada por la autoridad monetaria. Durante el primer trimestre, las dificultades para acumular reservas respondió en parte a las necesidades de financiamiento del Ministerio de Economía.
Para sostener las compras, el BCRA amplió la emisión de pesos sin realizar operaciones de esterilización, mientras que el Tesoro absorbió parte de ese excedente a través de deuda en moneda local, con la intención de estabilizar tanto el tipo de cambio como la inflación.
De acuerdo a las cifras oficiales, las reservas del Central finalizaron en USD 48.687 millones, lo que implica un aumento de USD 482 millones en la jornada. Esta suba está vinculada a la compra de divisas que efectuó la entidad monetaria.
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ECONOMIA
La inflación en junio fue de 1,9% y acumuló 33,5% en los últimos doce meses

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicó el dato de inflación correspondiente a junio, que reflejó una variación mensual de 1,9%, un avance de 33,5% en la comparación interanual y una suba acumulada de 16,8% en lo que va del año. De esta manera, se profundizó el proceso de desaceleración inflacionaria que comenzó en abril.
En mayo, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) había alcanzado el 2,1%, lo que implica un retroceso de 0,2 puntos porcentuales. En ese contexto, la expectativa para junio giraba en torno a la posibilidad de que el índice mensual cayera por debajo del 2% por primera vez desde agosto de 2025.

A través de su cuenta oficial de X, el ministro de Economía, Luis Caputo, expresó que el dato del mes pasado fue el más bajo en diez meses. “La variación del nivel general fue la más baja desde agosto de 2025, en tanto la inflación núcleo fue la menor desde julio del año pasado”, observó.
A la vez, Caputo remarcó que “a nivel de divisiones, la variación en Alimentos y bebidas no alcohólicas fue de 1,3%, en tanto Prendas de vestir y calzado registró una suba de 0,4%”. “Esta última división exhibió una variación de 11,9% interanual. La media móvil de 3 meses disminuyó 0,5 p.p. en relación a mayo, ubicándose en el nivel más bajo desde octubre del año pasado y reflejando la fortaleza del proceso de desinflación”, acotó.
El IPC Núcleo registró un incremento de 1,6%, impulsado principalmente por subas en productos como pan y cereales, medicamentos y alquileres. Dentro de los precios estacionales, que subieron 3,4%, se destacaron los aumentos en verduras y servicios turísticos, mientras que las frutas mostraron una caída. Los precios regulados avanzaron 2,3%, con alzas en electricidad y transporte público.

La división de Recreación y cultura encabezó los aumentos mensuales con una suba de 4,2%, impulsada por los mayores costos en paquetes turísticos. Le siguió Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con una variación de 3,3 por ciento. Comunicaciones y Prendas de vestir y calzado fueron las divisiones con menores variaciones, con incrementos de 0,9% y 0,4% respectivamente.
Por regiones, en la Pampeana, Noroeste y Cuyo, la mayor incidencia en la suba mensual correspondió a Alimentos y bebidas no alcohólicas, debido a los incrementos en verduras y en pan y cereales. En el Gran Buenos Aires, Noreste y Patagonia, la incidencia principal se observó en Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, por los aumentos en electricidad y alquileres. En el Noreste también se registró un alza en el gas en garrafa, mientras que en el GBA impactaron las expensas, afectadas por sumas no remunerativas para encargados de edificios y por el adicional del 20% establecido en la normativa vigente.
Las consultoras relevadas por el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina (BCRA) habían proyectado un 2% para junio, aunque varias firmas privadas ubicaron sus estimaciones entre 1,8% y 1,9 por ciento. Entre ellas, la Fundación Libertad y Progreso y Analytica calcularon 1,8%, mientras que C&T Asesores Económicos, EconViews y Eco Go estimaron 1,9 por ciento.

Como antecedente, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), el Índice de Precios al Consumidor (IPCBA) había subido 1,8% en junio, según el Instituto de Estadística y Censos porteño. La cifra marcó la tercera baja mensual consecutiva y un aumento interanual de 32,6%. El informe porteño detalló que los bienes subieron 1,5% y los servicios 2%. Entre los bienes, los mayores incrementos se observaron en alimentos –con subas destacadas en verduras, panificados y lácteos–, además de medicamentos, automóviles, combustibles y productos de limpieza.
En el segmento de servicios, el principal impulso provino de aumentos en alquileres, remuneraciones del servicio doméstico y precios en restaurantes, bares y casas de comida. También sumaron los gastos comunes de vivienda y las cuotas de medicina prepaga. El rubro vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles subió 2,2% y aportó casi medio punto al resultado mensual. Alimentos y bebidas no alcohólicas subió 1,6%, con las verduras aumentando 5,9% y los panificados 2%. La inflación acumulada en 2026 asciende al 16% en la Capital del país.
El informe porteño remarcó que los rubros que más incidieron en el aumento general en los últimos doce meses fueron vivienda, alimentos, transporte y restaurantes y hoteles, con un aporte conjunto del 63,7% a la variación global. En el detalle de alimentos, carnes y derivados subieron 40,6% en doce meses, verduras 36,2% y panificados 28,3%. El alquiler promedio de una unidad habitacional en la Ciudad se ubicó en 2.320,25 pesos por metro cuadrado, el suministro de agua en 5.564,28 pesos y los gastos comunes de vivienda en 2.672,41 pesos. Entre los productos de limpieza, el jabón en polvo para ropa se vendió a 3.219,82 pesos el paquete de 800 gramos y la lavandina a 1.413,69 pesos el litro.
Un reporte de Eco Go esperaba que la desaceleración de junio se relacionara principalmente con el comportamiento de alimentos y bebidas, que habría mostrado una variación de 1,4% en el mes. En este rubro, -según las mediciones de la consultora que conduce Marina Dal Pogetto. Los precios de la carne se habían mantenido estables y los movimientos de frutas y verduras se habían compensado. Además, la indumentaria había registrado una baja de 0,9% por liquidaciones de invierno. Esparcimiento había subido 1,0%, con una posible aceleración en el receso invernal, de acuerdo a las estimaciones de esta firma de análisis macroeconómico.
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ECONOMIA
Gurú argentino en Wall Street tiene la receta para blindar al dólar antes de las elecciones

El principal riesgo para la estabilidad cambiaria ya no es conseguir los dólares que faltan para cerrar las necesidades financieras del 2027.
Justamente, Luis Caputo presentó hace una semana el programa financiero para los próximos 18 meses, con el objetivo de mostrarle al mercado que las divisas para enfrentar los duros vencimientos de ese período ya están en la mira. Y que no hay motivos para asustarse.
Sin embargo, la preocupación de los grandes inversores se trasladó un año más adelante, hacia el 2028.
Guillermo Mondino, uno de los economistas argentinos más escuchados en Wall Street, allí es donde el Gobierno debería concentrar desde ahora su estrategia financiera.
La propuesta rompe con buena parte de la discusión actual.
En lugar de seguir enfocándose en garantizar el financiamiento del próximo año, Mondino sostiene que el equipo económico debería comenzar a prefinanciar los vencimientos de 2028.
No porque exista una urgencia inmediata, sino porque esa decisión podría convertirse en la herramienta más eficaz para bajar el riesgo país, reducir la presión sobre el dólar y desactivar el temor que hoy condiciona a los mercados de cara al proceso electoral.
La prioridad del mercado
Mondino habló con el programa «Serrucho Económico», en el canal de YouTube de «Ahora Play». Allí destacó la idea del equipo económico de presentar un programa financiero contemplando las necesidades de dólares para los próximos 18 meses.
Sin embargo, el economista dice que eso no es suficiente para calmar la ansiedad del mercado, a medida que se acerquen las elecciones presidenciales.
Mondino parte de una idea que, según afirma, ya domina las mesas financieras internacionales: el mercado supone que Luis Caputo lográ reunir los recursos necesarios para atravesar 2027.
«El verdadero interrogante aparece después. Es allí donde empiezan a pesar los fuertes vencimientos de deuda, la incertidumbre política y la posibilidad de que un eventual cambio de gobierno vuelva a instalar dudas sobre el cumplimiento de los compromisos financieros», afirma.
Ese escenario es el que, según Mondino, explica buena parte de lo que el ministro suele resumir bajo una expresión que ya se volvió habitual: el «riesgo kuka».
Para el economista, sin embargo, detrás de esa definición existe una lectura mucho más financiera que política. Lo que preocupa a Wall Street no es solamente quién gane las próximas elecciones, sino qué incentivos tendrá el gobierno que asuma frente a una montaña de vencimientos concentrados entre 2028 y los años siguientes.
Por eso plantea una estrategia concreta. Aprovechar el actual contexto financiero para «comprar tiempo». Es decir, utilizar distintas herramientas de ingeniería financiera para dejar cubiertos una parte de los compromisos de 2028 antes de que comience la campaña electoral.
La receta de Mondino: el «stripping de bonos»
Mondino propone una estrategia de ingeniería financiera centrada en despejar el horizonte de pagos más allá del mandato actual para reducir la incertidumbre en el mercado financiero.
El mecanismo técnico que sugiere se basa en los siguientes pasos:
- Identificación de los activos: El gobierno debería enfocarse en los bonos soberanos que ya están en el mercado y que tienen esquemas de amortización gradual, específicamente mencionando los bonos con vencimiento en 2029 y 2030
- Operación de «Stripping» (desmembramiento de bonos): Mondino propone pedir a los bancos con los que opera el Estado realizar un «stripping» de esos bonos. Esto consiste en descomponer un bono que amortiza en varios años en un portafolio de «bonitos» más pequeños, donde cada uno equivale a un vencimiento específico (por ejemplo, el pago de enero o el de julio de un año determinado)
- Compra selectiva del riesgo 2028: Una vez descompuestos los bonos, el gobierno no debería intentar recomprar todo el título, sino concentrar sus excedentes financieros actuales en comprar y retirar del mercado únicamente los vencimientos correspondientes al año 2028
- Aprovechamiento del precio: El economista señala que el gobierno debe aprovechar que los bonos están relativamente baratos debido a que el mercado actualmente sobreestima el riesgo de default («riesgo kuka») para realizar estas recompras de manera eficiente
Según Mondino, esta maniobra sería mucho más potente que cualquier «plan platita» porque, al dejar prefinanciado el 2028, se eliminaría el incentivo para que un futuro gobierno (sea cual sea su signo político) recurra a una reestructuración de deuda o mantenga restricciones cambiarias extremas por falta de dólares.
Rumbo a la baja del riesgo país y la salida a Wall Street
La lógica, explica, sería la siguiente. Si el próximo gobierno encuentra buena parte de esos vencimientos ya financiados, disminuirán los incentivos para reestructurar la deuda, reinstalar controles cambiarios o alimentar expectativas de default. «Si baja ese riesgo, también debería caer el riesgo país, mejorar el precio de los bonos y facilitar el regreso de la Argentina al mercado voluntario de crédito en Wall Street», asegura.
Sin embargo, advierte que todavía existe financiamiento por conseguir y que el verdadero desafío comienza cuando el mercado deja de mirar el corto plazo y proyecta qué ocurrirá después de las elecciones presidenciales.
El «valle» de la economía
Su visión se enmarca en su diagnóstico sobre la economía. El economista, hoy en día catedrático de la universidad de Columbia, describe la situación actual como «un valle».
«La actividad dejó de caer, la desaceleración de la inflación permitió recuperar parcialmente el salario real y eso generó un clima de mayor tranquilidad entre empresarios e inversores. Pero todavía no aparece un motor claro que permita hablar de un ciclo expansivo», describe.
Según su análisis, «el Gobierno compró tiempo. Ahora debería aprovecharlo para fortalecer la credibilidad de largo plazo».
No habrá tantos dólares
En ese punto también marca diferencias con otra de las ideas instaladas por el equipo económico: que gracias a Vaca Muerta, la minería y las exportaciones energéticas «van a salir dólares por las orejas».
Mondino cree que ese diagnóstico es exagerado. Recuerda que las inversiones que hoy ingresan al país por el sector energético también generarán, en un futuro cercano, remisión de utilidades y una demanda creciente de divisas, que compensarán en gran medida el ingreso de dólares por las exportaciones.
Por eso sostiene que no habrá una abundancia permanente de dólares, sino un equilibrio mucho más parecido al que exhiben otras economías abiertas.
Su conclusión deja un mensaje que seguramente será seguido de cerca por el Gobierno. Para blindar al dólar antes de las elecciones no alcanza con acumular reservas ni con conseguir nuevos préstamos. La clave pasa por convencer a los mercados de que, cualquiera que sea el resultado electoral, la Argentina podrá atravesar 2028 sin volver a discutir una reestructuración de la deuda.
Ese, según Mondino, es el verdadero examen que hoy empieza a tomar Wall Street.
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