POLITICA
Milei entró en modo Mundial, estabiliza la caída y avanza con reformas de fondo

Cara de piedra. Así se expresó sobre Javier Milei el cura de la Opción por los Pobres Domingo Bresci, uno de los últimos integrantes de la camada del padre Carlos Mugica. Fue el día después del tedeum. Lejos de subirse al clima de tensión, de batallar en el aire, el Presidente salió del laberinto por arriba, sin confrontar. Dijo coincidir con el diagnóstico eclesíastico, anunció que no se molestó por la homilía de Jorge Garcia Cuerva y sólo atinó a expresar que le había parecido “exagerado” eso de hablar de terrorismo en redes sociales.
Reconvertido en vocero de sí mismo, Milei desplegó esta semana un nuevo rol componedor, esencialmente opuesto a la mayor característica que exhibió los dos años y medio que lleva gobernando. Lo ensaya desde la debilidad, una prueba piloto de una fórmula que comenzó cuando intentó neutralizar a Patricia Bullrich, la única integrante del Gabinete en pedir mayor transparencia a Manuel Adorni, que es como pedírselo a Milei. Lo mismo hizo con la interna eterna de su gabinete. Cuando todo parecía estallar, la contuvo sin tomar partido, al punto de irritar a su propia hermana con el claro gesto de apoyo a Bullrich en el emblemático balcón de la Casa Rosada.
Después de cortar la caída, el Gobierno logró esta semana estabilizarla. No sólo dejó de descender en las encuestas de opinión sino que hasta tuvo una leve mejora. Según la última medición de AtlasIntel, la aprobación presidencial subió 3,9 puntos, alcanzando un para nada despreciable 39,9%. La desaprobación bajó a 58,3%, alta, pero en declive.

A la hora de evaluar al Gobierno los problemas se agravan. La positiva sólo alcanza el 34,6%. Un dato que se consolida es que Milei se convirtió en popular entre las clases acomodadas. Su mayor nivel de aprobación se da en los sectores de ingresos más alto, donde alcanza el 55,3%. De su votante en la segunda vuelta de 2023, el 22,9% lo evalúa de manera negativa. Si se lo mide con la última elección, Milei está obligado a recuperar votos propios. No tiene demasiado de dónde pescar. De su propio votante en octubre ahora lo desaprueba el 9,8%. ¿Y los que no votaron? Es mayoría el rechazo, pero tiene un margen: por la negativa se posicionó el 66,8% y por la aprobación el 32,7%.
Más que enojo, lo que parece ir ganando a la opinión pública es la tristeza. Eso marca el último relevamiento de Management & Fit. Aunque Milei entre en modo Mundial, todavía para la sociedad el día a día pesa. Disminuyen la preocupación y la desconfianza pero la tristeza se posiciona en segundo lugar, con el 22,6%. “Los sentimientos negativos duplican a los positivos, 65.3% vs. 33%”, establece el informe. Lo que se está imponiendo es una suerte de agotamiento, diagnóstico más peligroso, quizás por lo irreversible, de aquel que manifestaba hasta el mes pasado solamente preocupación.
Para esta encuesta, el veredicto sobre Manuel Adorni no tiene matices. El 59,2% cree que debería renunciar mientras que para el 20,3% debería tomar licencia. El caso involucra directamente al Presidente. Ante la pregunta sobre el motivo por el cual Milei lo protege, un 42,1% considera que es por poseer información sobre irregularidades internas de gestión.
Ese sigue siendo uno de los mayores frente de conflicto que Milei no resuelve. Tapa. El caso mermó en la opinión pública, pero se reactivará cuando presente finalmente la declaración jurada de bienes. El tiempo pasa y Adorni desobedece al propio Milei, que para neutralizar la movida de Bullrich de exigirle públicamente explicaciones, anunció que adelantaría los papeles. No sucedió. Cerca del jefe de Gabinete dan cuenta de que llegará poco antes del Mundial. “No falta mucho”, dicen. “Se nos fue el discurso anticasta al carajo”, apunta una voz libertaria. El capital simbólico que puso en juego en las elecciones pasadas hoy está perdido.
Los simuladores
La cuestión impacienta al Gabinete, sumido desde el lunes pasado en un simulacro de unidad. “Parecemos un programa de chimentos”, se le escuchó decir a un integrante de peso del elenco oficialista. La puesta en escena del 25 de Mayo incluyó el disfraz de Tommy Shelby de Santiago Caputo, las imágenes de su saludo a Lule Menem y posterior limpieza de manos, y las idas y vueltas sobre las ubicaciones en la catedral, el Cabildo y el balcón de la Rosada.
La reunión de Gabinete fue otra simulación. No se toman definiciones en esos ámbitos, según contó a Infobae un participante. “Discutimos sobre teorías, si hacemos alianzas o no, no se define nada, eso queda solo para Karina”, agrega uno de los presentes. Después de las emocionalidades presidenciales, lo que prevalece es el silencio. Todos escuchan. Luis Caputo es el encargado de bajar el mensaje esperanzador. “Está convencido que esto mejora, en la calle no se ve”, refleja una espada oficialista. El tiempo es la mayor desventaja que ve parte del Gabinete, el ala más política, que no visualiza el crecimiento reflejado en el bolsillo, por lo menos este año. “Es fundamental recuperar terreno con la gente”, advierten quienes marcan alguna leve diferencia con Milei.

El zigzag económico
La semana económica cerró con un riesgo país perforando los 500 puntos, algo que ya pasó, y una compra de dólares por parte del Banco Central de USD 447 millones. Este mes el Gobierno cortará la racha de recaudación a la baja, gracias al vencimiento del Impuesto a las Ganancias de las sociedad, que le hará romper 9 meses de caída. Por ahora aparece como un dato coyuntural. La otra cara de la economía es la que le genera dudas a una buena parte del círculo rojo político y empresarial, afín al modelo Milei, pero con reparos. Las ventas de autos 0 km se derrumbaron 25,6% interanual en mayo, el peor mes de 2026, según los datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores (ACARA). El consumo masivo que mide Scentia también mostró números rojos para este mes, con una caída de 3,8%. Lo mismo había marcado el Indec la semana pasada con caídas pronunciadas en supermercados, mayoristas y centros de compras. La Unión Industrial Argentina también estableció un corte a su leve recuperación anterior, con bajas de 0,4% en abril respecto del mes anterior y de 0,7% de manera interanual.
Milei habló esta semana de los tiempos, que se le acortan, y describió una economía de zigzag. Se refería a la caída que probablemente mostrará abril después del crecimiento de marzo. A eso se suma la caída del empleo privado registrado en el cuarto trimestre de 2025, de 1,2% a nivel interanual en toda la economía. Y lo más preocupante es que en el tercer trimestre habían caído los puestos laborales en términos intertrimestrales en los sectores que están creciendo: -0,4% en la agricultura, ganadería y pesca y -2,2% en minería y petróleo. Solo subieron en electricidad, gas y agua (+0,2%), mientras también cayeron en el comercio (-0,3%), la construcción (-0,8%) y la industria manufacturera (-0,9%), según relevó la consultora Epyca. Tampoco los salarios ofrecen perspectivas de alivio inmediato. Según este informe, las paritarias promediaron incrementos del 2,4% mensual en el primer cuatrimestre frente a una inflación cercana al 3%, lo que arroja una pérdida real acumulada del 3,5% para el sector privado registrado. “Aun si los ajustes convergieran con la inflación en adelante, el cierre anual implicaría una contracción del 5% real. Este cuadro salarial deprimido actúa como ancla del consumo privado y limita la transmisión del crecimiento agregado hacia el nivel de actividad de los sectores orientados al mercado interno”, resumen sus autores.

Esos datos económicos coronan una nueva caída del índice de Confianza en el Gobierno (ICG) que mide la universidad Di Tella. Volvió a caer por sexto mes consecutivo, consolidando la racha a la baja más prolongada desde el inicio del mandato
Convivir con la meseta
El Presidente se muestra dispuesto a convivir con esa meseta. Hay integrantes del Gabinete que promueven alguna política de shock que establezca un sendero más estable, que despeje las dudas. Caputo habló de que la economía se llevará puesta a la política, para venderle a los inversores la reelección asegurada, pero eso dejó de reflejarse en las encuestas. Sin discurso anti casta, al Gobierno solo le queda apostar a la recuperación de la economía doméstica. Esa meseta la podría combinar con el “nosotros o el caos”, que también es un riesgo que puede desequilibrar las variables en el año electoral.
El Gobierno se prepara para dar esta semana otro golpe de efecto en el Congreso. En medio de la tormenta política que parece empezar a superar, el Gobierno avanza en cuestiones de fondo. Lejos están los proyectos de ley que envía la Casa Rosada de ser distractivos. Sólo hay que prestarles un poquito de atención. Milei consolida su modelo. El Senado dará esta semana media sanción a la iniciativa de inviolabilidad de la propiedad privada. Si bien tuvo cambios para conseguir apoyos, fueron inofensivos. “Lo que verdaderamente está en juego es la imposibilidad de estatizar empresas”, advierte una senadora del peronismo. “No vamos a poder revertir fácilmente la venta de Aysa”, ponen como ejemplo. “Nos entretuvieron con el Renabap (que se moderó) pero lo importante quedó”, se quejan con preocupación en las filas de la oposición kirchnerista que ve desmadrarse la interna, con el voto dividido por la continuidad como camarista de Carlos Mahiques, el padre del actual ministro Juan Bautista Mahiques, y las diferencias que marcaron la imposibilidad de nombrar a la defensora del niño, María Paz Bertero, el año pasado. Con José Mayans, un pañuelo celeste al frente del bloque, se dejó caer el tratamiento en noviembre y ahora los libertarios, que manejan la bicameral, aprovecharon mediante una forzada interpretación para hacer caer el concurso que ya tenía aprobación de la Cámara de Diputados.
El peronismo no puede contener la tropa y menos aún mostrar coherencia ideológica mientras el Gobierno los acorrala con medidas estructurales. Lo mismo sucede con el RIGI, con beneficios fiscales que se extienden por 30 años y con la opción de litigar sólo en el exterior. Todos los proyectos aprobados hasta el momento optaron por ampararse en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi), donde la Argentina siempre pierde. La mayor inversión, además, la hizo YPF, la empresa de mayoría estatal. El propio Estado debería ir a quitarle beneficios a la propia empresa del Estado. Según un relevamiento que presentó el diputado Guillermo Michel, por cada USD 100.000 millones de inversión el gasto tributario proyectado es de 1 punto del PBI. Con el super RIGI se incrementa a 1,27 del PBI. Este último proyecto viene además con una caída más pronunciada de los ingresos a la seguridad social. Lo pagarán los jubilados vía la baja de contribuciones patronales. El artículo 56 establece que los nuevos puestos laborales tributarán una única alícuota del 10% cuando hoy son del 18% al 20,4%. La estructura bastante sofisticada de lo que está avanzando en el Congreso implicaría mucha pericia de desarme para un próximo gobierno de otro signo político.
El oficialismo cuenta con los votos para darle sanción esta semana al proyecto de propiedad privada. Pero se le armó un piquete y rebelión de aliados con el pliego para ser jueza de María Verónica Michelli, con dictamen aprobado, pero que Karina Milei mandó a bajar y el senador Juan Carlos Pagotto no llevará al recinto. Bullrich hace equilibrio. Cree que el Gobierno debe moderar los arrebatos de emocionalidades importantes ante el rechazo de los aliados que puedan empantanar la sesión.
La franquicia del centro
Los votos para la reforma electoral siguen sin aparecer. “No los tengo”, repite la jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza en la mesa política. Pero Karina no le da aún el permiso para negociar. La alternativa es dejar una instancia de interna abierta. La Secretaria General y armadora política de Milei no quiere saber nada con darle a la oposición algún instrumento para que se ordene. La dispersión es su ganancia.
En el Gobierno están convencidos de que Mauricio Macri busca solamente un acuerdo en la ciudad de Buenos Aires. Dicen que eso de volver a cantar no va. No afina. Patricia Bullrich es la que más intuye ese camino, por eso le va a poner un freno a su estrategia porteña por estos días ante la sospecha de que la usen para tensionar y la desechen cuando los libertarios arreglen. “Karina la pone a jugar para presionar pero después va a canjear la ciudad por la presidencial, que es lo único que le interesa. Además tienen que cerrar junto con el PRO en la provincia de Buenos Aires”, analizan laderos de Bullrich. No hay plan B para Milei. Candidato o nada.
En los últimos días volvió a cobrar fuerza la franquicia del centro representada en Jorge Brito. Emilio Monzó trabaja en su armado, solo le falta que el protagonista acepte. El escenario parece ser de polarización, aunque más dogmática, lo que hace que quede sin representar una buena porción del electorado.

Cristina Kirchner no piensa eso. Quienes conversaron con ella en el último tiempo la escucharon decir que ve un 2003, una elección de cuartos o quintos, en donde un factor relevante puede llegar a ser el voto protesta, blanco o ausente. Lo que va quedando claro de las mediciones de imagen es que Axel Kicillof pesca en el kirchnerismo. Se lo dijo Miguel Pichetto. Sin Cristina no llega. Está claro que su estrategia es de acumulación política para llegar mejor armado a la discusión con la ex presidenta, el año que viene. Kicillof incluso bajó en la medición de AtlasIntel respecto del mes anterior. Pasó de una imagen positiva de 46% a 40%. Queda casi igual que Cristina, que bajó de 41% a 39%. “Presa y todo, ahí la tenés”, refleja uno de sus interlocutores más cercanos. Quienes la frecuentan sostienen que ella buscará una alternativa de centro, como hizo siempre, con Daniel Scioli, Alberto Fernández o Sergio Massa. Kicillof todavía es visto como un producto del universo kirchnerista. La candidatura de Sergio Uñac se apagó en pocos días. Dicen quienes trabajan en los armados del peronismo que quiere volver a ser gobernador de San Juan. La última opción en la búsqueda de alternativas llegó con el nombre de Miguel Galuccio. “No quiere saber nada, se caga de risa del rumor”, se ataja un dirigente que almorzó con él la semana pasada.
Parte del cambio de tendencia que logró el Gobierno con el freno en la caída en la imagen presidencial tiene que ver con que se aceleró el tiempo electoral. Los últimos sondeos muestran una marcada definición de aquellos que antes respondían con apatía. Se ve en el sondeo de Management & Fit. Ante la pregunta de cambio vs. continuidad, pensando en una presidencia, los no definidos pasaron de 5,7% en abril a 3,4% en mayo. Parece un movimiento nítido. Milei también lo ve. Esta semana, cada vez que intervino en público, lo hizo para relanzar su reelección.
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POLITICA
Las aventuras que tienen en jaque al poder

Son días extraños en la cúpula del poder. Por la Casa Rosada deambula el jefe de Gabinete apabullado, sin poder ejercer su rol. Una patrulla desesperada corre tratando de resguardarlo de la ofensiva que opositores y aliados preparan para esta semana en el Congreso. El ministro de Economía toma distancia, cansado de que la política eclipse los indicadores positivos que busca exhibir. Los otros ministros fingen demencia y siguen su rutina como si no los arrastrara la crisis más extensa y dañina desde que llegaron al poder.
Y en la punta de la pirámide, desconcierto; impotencia; silencio. Javier Milei se encerró en Olivos y redujo al mínimo las actividades públicas en las últimas dos semanas. El martes 9 fue la última vez que pisó la Casa Rosada para una serie de actividades protocolares, y el miércoles 17 recibió en la quinta presidencial a una delegación del Banco Mundial. Recién ayer reapareció en Rosario.
En su reclusión autoimpuesta habló con pocos funcionarios y se mostró tensionado. Una persona que lo conoce de cerca describió su interacción en estos días como “espasmódica” e “incómoda”. “Javier se refugió en su intimidad, se replegó más por instinto de supervivencia. Es lo que hace cuando tiene un problema y no encuentra la solución”, describió la fuente. No está claro si en esa soledad del poder, Milei reflexiona posibles alternativas o sólo procesa su ira desde su “emocionalidad intensa” (Patricia Bullrich dixit).
Durante ese repliegue, su hermana Karina actuó como su emisaria en la tierra para mantener la consigna de que Manuel Adorni no se va, y de que hay que resistir el intento de desestabilización del periodismo y la oposición. Cada vez le resulta más difícil la misión. Absolutamente todos los actores del oficialismo, desde el conjunto de los ministros hasta los diputados y senadores de La Libertad Avanza (LLA), imploran para que se termine de una vez este calvario que los tiene paralizados, sin poder salir en los medios, sin avanzar en la agenda legislativa y sin poder instalar un debate público más favorable. Es más, sienten que se están consumiendo el bono social que siempre otorga la expectativa del Mundial. La inmolación colectiva en el altar de las convicciones del líder está generando un malestar subterráneo que no tiene otro destino que la catarsis. Todos le deben sus cargos y sus bancas al mismo Milei. Fin.
En la Casa Rosada miran el impacto del affaire Adorni desde dos perspectivas. Por un lado, el daño objetivo en la imagen del Gobierno y del propio Milei. Según sus mediciones, tocaron el piso a fin de mayo, cuando la percepción positiva cayó al 33%, un indicador que amenazaba con perforar por primera vez el tercio que siempre sostuvo su apoyo al Presidente. En las últimas semanas, ese indicador se recuperó hasta el 38%, demostrando que es una variable dinámica y modificable. Esta interpretación mantiene vigente las chances de reelección el próximo año.
Sin embargo, hay una segunda lectura más profunda, que ya arroja una dinámica irreversible. Los últimos sondeos que aterrizaron en el Gobierno exponen con crudeza que en su defensa irrestricta de Adorni, Milei está terminando de perder una de sus banderas principales, que era la lucha contra la corrupción de la vieja casta que él vino a someter. “Hay variables cualitativas rotas. La construcción de Javier Milei como un político distinto, transparente, aferrado a sus convicciones, está muy dañada. Si nuestra ventaja competitiva era ser distintos del sistema político, hoy ya nadie nos votaría por eso. Esto nos hace mucho más dependientes de lo económico, un plano en el que estamos evolucionando muy bien”, sintetiza un referente del espacio.
Frente a este panorama, el viernes se produjo la primera reacción política desde que a principios de marzo se conocieron los viajes del jefe de Gabinete y se desató el vendaval. La designación del diputado Adrián Ravier fue una decisión personal de Milei que el resto de los actores del Gobierno conoció apenas un rato antes de su difusión. Comparte con él el entusiasmo por la economía y por la escuela austríaca, aunque han sabido tener fuertes diferencias en el pasado. Prueba de ese vínculo es que fue el propio Presidente el que pidió que lo incorporaran a la Fundación Faro. Aceptado por las dos facciones de la interna oficial, su nombramiento como vocero sirvió para calmar los nervios previos. Un anticipo de la guerra que se desatará el día que haya que definir al sucesor de Adorni.
Uno de los objetivos de la elección de Ravier es que se convierta en un traductor amigable de los logros económicos para el público. Implícitamente representa la admisión de que el Gobierno se encamina hacia una narrativa más monotemática. La idea es que en el discurso oficial haya más estadísticas y menos lucha anticasta; más indicadores de inversión y balanza comercial, y menos batalla cultural. Así como el actual gabinete se volvió más endogámico y homogéneo en comparación con el original, también el discurso libertario apunta a una simplificación y depuración. Al fin de cuentas, el principal mandato que recibió Milei fue el de mejorar la economía, y será la variable por la que lo evaluarán el próximo año.
Un condenado sin verdugo
Al dilema que representa Adorni para el Gobierno, esta semana se incorporará el Congreso al juego de las paradojas: todos piensan que debería irse, pero nadie quiere aparecer como responsable de ajusticiarlo. Es como un condenado sin verdugo. Milei ya dio señales de que está dispuesto a protegerlo hasta donde pueda. En su entorno reconocen que si el Congreso avanza con una moción de censura, prefiere que sean los legisladores quienes lo tumben antes que pedirle él anticipadamente la renuncia para evitar ese vía crucis. Le permitiría acusar a la oposición y a los falsos aliados de golpistas y desestabilizadores por utilizar por primera vez desde la reforma constitucional de 1994 la facultad de apartar al jefe de Gabinete por vía legislativa.
En los bloques oficialistas, especialmente en el Senado, dicen que la ofensiva opositora tiene número suficiente para voltearlo, entonces le sugieren al Gobierno que lo desplace previamente para evitar una sangría. No es la ilusión de sus vidas tener que defender en público a un Adorni que quedó socialmente cancelado. Como reseñó un legislador libertario, “todos queremos tener existencia política después de este episodio”.
Los gobernadores aliados, contactados por la patrulla desesperada que integran Diego Santilli y Lule Menem, cavilan y dan señales indescifrables. No quieren pagar el costo de quedar pegados al kirchnerismo, pero al mismo tiempo admiten que hay dinámicas legislativas que no controlan. Y el kirchnerismo, que sumado a la izquierda, es el único convencido de avanzar, tiene sus propias diferencias internas y no cuenta con el número suficiente para un impeachment.
Esta semana en el Congreso habrá dos instancias preliminares, el martes en Diputados y el jueves en el Senado, en las que se producirá una superposición de dinámicas. Por un lado, se desatará una discusión reglamentaria del artículo 101 de la Constitución Nacional en torno de si es necesario contar con los dos tercios de los votos (48 en el Senado y 172 en Diputados) o si alcanza con la mayoría absoluta de las cámaras (37 en el Senado y 129 en Diputados) para avanzar con la interpelación y la eventual moción de censura. El oficialismo buscará imponer la primera interpretación y la oposición buscará resistir con la segunda opción.
Pero al mismo tiempo, hay una cuestión de dinámicas legislativas que son muy riesgosas para LLA. Una cosa son las conversaciones individuales y racionales que mantienen con las otras bancadas, y otra distinta se desata cuando arranca una sesión y se produce un efecto contagio a partir del rumbo que adopte el debate. “Si la discusión por la interpelación se dispara, después va a ser muy difícil frenarla para la moción de censura”, evalúan en el bloque oficialista.
Además de definir el futuro de Adorni, una derrota legislativa demostraría que el oficialismo volvió a perder el control del Congreso que había conseguido en la primera mitad del año. Hace un mes LLA obtuvo en el Senado 58 votos para avalar la extensión del pliego del camarista Carlos Mahiques. Fue la cifra más alta de acuerdo que logró para una iniciativa que podría haber generado controversia. Esta semana Patricia Bullrich recordó que integra un bloque de sólo 21 legisladores y que les cuesta mucho sumar adhesiones para esta causa. El efecto Adorni es capaz de angostar el rango de acción en 37 senadores.
Politizados y ajusticiados
Así como el caso del jefe de Gabinete pone en tensión al Gobierno con el Congreso, también desnuda el tirante entramado que ata a la Casa Rosada con la Justicia. El avance de la investigación que tiene a su cargo el fiscal Gerardo Pollicita, por delegación del juez Ariel Lijo, sigue acumulando un caudal de información que estrecha demasiado la posibilidad de que Adorni no sea citado a indagatoria, y eventualmente procesado. ¿Cómo haría el fiscal para no solicitar su comparecencia después del festival de irregularidades y contradicciones que halló? ¿Y cómo podría Lijo eludir ese pedido?
Claro, después habrá que ver los plazos en los que actúan y cómo reaccionan las instancias superiores. Los jugadores finos no se ensucian en maniobras obvias. El morbo que generó el viaje de esta semana de Lijo junto con el ministro Juan Bautista Mahiques probablemente haya sido injustificado. “Si se juntan a cenar una vez al mes; no necesitan irse a París para hablar”, comentó un operador que conoce el vínculo entre ellos.
Esta causa aterrizó en Comodoro Py en el momento de más profunda redefinición de la relación del Gobierno con la Justicia. Después de dos años de zigzagueos, Milei, pero sobre todo Karina, habilitaron una estrategia clara: no habrá revolución de las togas. Así como en otros planos el Presidente es profundamente reformista, frente a los jueces adoptó una postura conservadora. Jamás incluyó a los magistrados en sus críticas despiadadas. Quizás por desconocimiento, tal vez por desinterés, o también por temor, habilitó un entendimiento con la casta de los tribunales, candorosamente definida como la “familia judicial”. Al incorporar como ministro a uno de sus más fieles exponentes, metió a Comodoro Py adentro del Gobierno.
A partir de entonces, se pasó a una fase de cartelización de la Justicia, con dos bandos (no confundir con bandas) disputando, y al mismo tiempo negociando, un tesoro vacante como nunca antes se había acumulado: dos lugares en la Corte Suprema, la conducción de la Procuración General, cientos de juzgados y fiscalías en todo el país, cargos judiciales a granel. Lijo, Marcelo Martínez de Giorgi, Ricardo Lorenzetti, Santiago Caputo, de un lado; Mahiques, Horacio Rosatti, Karina Milei, Santiago Viola, del otro. Enfrentados, a veces; aliados, otras tantas. En conjunto están reformateando tribunales, pero con las viejas lógicas.
Esta relación se apoya sobre dos dinámicas nocivas que se han naturalizado demasiado: la judicialización de la política y la politización de la Justicia. Los jueces tienen agarrada a buena parte de la dirigencia en causas de distinto tipo, en general de corrupción. Se evidencia una aceleración de este proceso porque los gobiernos tropiezan cada vez más rápido en las escalinatas de Comodoro Py, por impericia o por codicia. También porque la política perdió la capacidad de dirimir sus diferencias mediante acuerdos, entonces se judicializan hasta los decretos y las leyes.
En paralelo, la política les arranca a los magistrados compromisos varios en su largo camino hasta los tribunales, a través del Consejo de la Magistratura, el Gobierno y el Senado. El mecanismo de controles cruzados que establece la Constitución para el nombramiento de un juez se transformó en un calvario de cuentas a saldar. Son créditos que no se anotan, pero que todos asumen. Ninguno de estos fenómenos es novedoso. Simplemente que ahora se desarrollan muy a la vista. Por eso la imagen pública de la dirigencia política está hermanada con la de los jueces en su declinación infinita.
El caso Adorni es un vector de tensión para todo el sistema. Hacia adentro de LLA, entre el oficialismo y la oposición, entre el Gobierno y el Congreso, y entre funcionarios y jueces. Expone falencias que ya regían, pero que ahora adoptan otra visibilidad.
La sociedad presencia toda esta escena con un sentido de obscenidad que le repugna. Refuerza una noción de ajenidad peligrosa que opera sobre una fractura entre la dirigencia y la gente que en 2023 se resolvió precariamente pero que aún no terminó de soldarse. Ese divorcio nunca es gratuito para un país como la Argentina.
Jorge Liotti,Conforme a
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La nueva advertencia de la Justicia a Cristina Kirchner obligó a La Cámpora a suspender las procesiones a San José 1111

El kirchnerismo evalúa por estas horas cómo desarrollar el acto del próximo sábado en Parque Lezama al cumplirse un año de la detención de la ex presidenta Cristina Kirchner. Es que la última procesión hacia el domicilio en San José 1111 fue de tal magnitud que puso en alerta al tribunal que condenó a la líder del Partido Justicialista y la intimó a cumplir con las normas de su arresto domiciliario si busca conservar el beneficio. Para el cristinismo fue otra avanzada judicial para disciplinar a la dos veces presidenta y a su militancia.
Pese a todo, la decisión del Tribunal Oral Federal 2 a cargo del control de la ejecución penal obligó a los organizadores del acto previsto para el próximo sábado en Parque Lezama a revisar la dinámica del mismo. Se esperaba que la jornada del 20 de junio fuera una demostración de fuerza en defensa de la figura de la ex presidenta y otro mojón dentro del operativo lanzado por “Cristina Libre”, la campaña desde la que el cristinismo busca poner en el centro de la escena política a CFK. Eso no cambió, pero de momento solo está garantizado que se hará el banderazo en Parque Lezama, no así la posterior marcha hacia San José 1111 para saludar a la expresidenta y que la dirigente salga al balcón. Esta última parada es materia de debate en la organización de la jornada.
Sí está confirmado que en el acto central hablará el diputado nacional e hijo de la expresidenta, Máximo Kirchner. También se espera que la dirigente envíe un audio grabado como ya lo hizo en otras ocasiones. Como contó Infobae, el gobernador de la provincia de Buenos Aires evalúa participar del mismo o al menos enviar una comitiva del Movimiento Derecho al Futuro y el PJ bonaerense, partido que preside.
Confirmaron presencia los intendentes de La Cámpora, no solo de la zona AMBA como Julián Álvarez (Lanús), Damián Selci (Hurlingham), la propia Mayra Mendoza (en uso de licencia en Quilmes); sino también los del interior bonaerense como Iván Villagrán (Colón), Juan Mancini (Suipacha), Waldemar Giordano (Colón), Fernando Raitelli (Brandsen), Nelson Sombra (Azul). Asimismo, los nombrados mediáticamente como Grupo AFA estarán en Parque Lezama. Se trata de los jefes comunales Federico Achával (Pilar), Nicolás Mantegazza (San Vicente), Federico Otermin (Lomas de Zamora) y Gastón Granados (Ezeiza). Además, habrá otras referencias como la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, cercana al Movimiento Evita.

Este miércoles se iba a realizar la jornada “La Matanza con Cristina”. Se trataba de una de las tantas procesiones que se dieron en las últimas semanas en San José 1111. La actividad era orquestada por el Ateneo Néstor Kirchner, un espacio que comanda el jefe de bloque de Fuerza Patria en la Cámara de Diputados bonaerense, Facundo Tignanelli.
El martes, luego de la intimación judicial sobre CFK que realizó el Tribunal Oral Federal 2 a cargo del control de la ejecución de la pena, se decidió suspender la actividad. “La metieron en cana por defender el bolsillo de los laburantes y transformar el país. Y para que nadie nunca más se atreva a hacer lo mismo, la inhabilitaron para cargos de por vida; después, le limitaron las visitas. Ahora metieron una nueva restricción para separarla de la gente. La Justicia corrupta la quiere aislada, La Matanza la quiere LIBRE y CANDIDATA”, argumentaron desde las cuentas del Ateneo Néstor Kirchner.
En su resolución, el Tribunal le indicó a Cristina Kirchner que, según las normas de conducta vigentes, se le exigía no realizar actos que afectaran la tranquilidad del barrio o alteraran la convivencia pacífica entre los residentes. La decisión de Giménez Uriburu se sustentó tras el acto que se llevó a cabo el domingo pasado. Estuvo organizado por la diputada provincial, Mayra Mendoza, bajo la sigla “Quilmes con Cristina”.

Se trató de una caravana desde Quilmes hasta el barrio de Constitución. Una vez allí, se montó un escenario, se instalaron luces focales sobre el balcón de CFK y se desplegó una bandera que se extendió desde un edificio frente al de Cristina Kirchner hasta el segundo piso de San José 1111. La expresidenta saludaba desde el balcón mientras que, con un sistema de poleas, sujetaba la bandera de Argentina que tenía impreso un mensaje: De San José a Casa Rosada. La instalación fue de una estética propia de La Cámpora.
Como explicó este medio, el juez entendió que CFK colaboró personalmente, se utilizó su balcón como punto de anclaje y ayudó a sujetar la estructura. De persistir con actividades de estas características, las condiciones de la detención domiciliaria seguirán ajustándose. De hecho, ya le restringieron la cantidad y el tiempo de visitas en su domicilio.
Cristina Kirchner,prisión domiciliaria
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El mensaje de Máximo Kirchner y las chicanas a Kicillof, el “candidato por default”

El acto que encabezó Máximo Kirchner en Parque Lezama en respaldo de Cristina Kirchner fue una suerte de referéndum para la interna kirchnerista respecto a la posición sobre la prisión domiciliaria que la ex mandataria cumple por la causa Vialidad.
El líder de La Cámpora fue el único orador de la jornada, donde volvió a poner como condición la premisa de “Cristina Libre” con vistas al 2027, apuntó a los dirigentes que no se pronuncian expresamente en esa dirección y habló de “exmilitantes devenidos en consultores”.
Teñido de estética “ricotera”, el encuentro no contó con la presencia de Axel Kicillof y entre la militancia se escucharon cánticos en contra del gobernador bonaerense.
“Muchas veces hemos visto y escuchado que algunos integrantes de nuestro propio partido buscan negar la figura de Cristina, transformándose en consultores y olvidándose de ser militantes; sería bueno que sepan que pedir la libertad de Cristina no es un capricho, sino que lo reclamamos porque es inocente”, apuntó Máximo Kirchner.
El hijo de la expresidenta reforzó su cruzada contra los “exmilitantes devenidos en consultores, que no pueden mantener ni una unidad básica, que no organizan ni una jornada solidaria para paliar el sufrimiento de la gente, que no marchan y que callan”.
Arriba del escenario, detrás del atril ploteado con la frase “Por Argentina, por Cristina” se montaron dos gradas que se nutrieron de dirigentes, legisladores e intendentes, entre los cuales varios ocupan cargos en el consejo directivo de un PJ Nacional que —pese a su condena— preside y nunca dejó de digitar Cristina Kirchner.
En ese sector se ubicaron los senadores nacionales Eduardo “Wado” de Pedro, Juliana Di Tullio, Mariano Recalde y Jorge Capitanich; y los diputados nacionales Paula Penacca, Vanesa Siley (Fe-SITRAJU), Raquel “Kelly” Olmos, Mario “Paco” Manrique (SMATA), María Teresa García, Juan Grabois, Agustina Propato, Eduardo Valdés y Jorge Taiana; junto con legisladores bonaerenses como Mayra Mendoza, Facundo Tignanelli y Sergio Berni, entre otros representantes del Congreso Nacional y de la Legislatura de la provincia de Buenos Aires.
Las tablas se completaron con ex funcionarios kirchneristas como Oscar Parrilli (senador mandato cumplido y ex asesor general de la Presidencia), Amado Boudou (ex vicepresidente), Juan Manuel Abal Medina (ex jefe de Gabinete), Guillermo Moreno (ex secretario de Comercio) y Martín Sabbatella (ex titular de la extinta Afsca), y los intendentes Gustavo Mendenez (Merlo), Mariel Fernández (Moreno), Federico Otermín (Lomas de Zamora), Federico Achaval (Pilar), Gastón Granados (Ezeiza) y Nicolás Mantegazza (San Vicente), estos últimos cuatro conocidos por integrar el llamado “grupo AFA” dada su cercanía con Claudio “Chiqui” Tapia.
“Ellos juegan en varias ligas a la vez”, aclaró una voz justicialista respecto a sus movimientos políticos.
Máximo Kirchner describió la convocatoria como una “enorme asamblea popular para reflexionar”, donde llenó de críticas al modelo del gobierno de Javier Milei y en la que calificó la situación penal de su madre como una causa central para la identidad política del peronismo que quiera disputarle el poder al oficialismo el año que viene.
Hernán Zenteno –
Esa posición es un punto de discordia con los sectores que hoy empujan el liderazgo y la proyección presidencial del gobernador Kicillof, junto con los matices que estos exponen a la hora de pronunciarse sobre un eventual indulto.
“Está muy claro quién tiene que ser la conductora de este proceso político. Muchas veces pusieron en duda la conducción (de Cristina) ni bien la metieron presa, pero cuando estaba libre nadie asomaba la cabeza”, lanzó en su alocución. En ese instante, en consonancia, la militancia comenzó el hit de La Cámpora contra el kicillofismo que dice “Cristina es la conducción, vamos a ver si lo entienden” y “si querés otra canción; vení, te presto la mía”.
El encuentro se produjo en medio de una nueva escalada de la interna entre la facción “dura” del kirchnerismo de Cristina y La Cámpora frente a la “transigente” de Kicillof. Tras diversos chispazos, los ánimos se caldearon mucho más en los últimos días luego de que la legisladora porteña Berenice Iañez, que milita en el MDF del gobernador bonaerense, pidiera directamente que la expresidenta deje de “hinchar las bolas” con sus condicionamientos a Kicillof y cuestionara el “balcón shakesperiano” de San José 1111.
En su defensa del liderazgo de Cristina, el único nombre propio del peronismo contra el que apuntó explícitamente esta tarde Máximo Kirchner y que utilizó como ejemplo para enviar su ultimátum fue el de Raúl Jalil, gobernador de Catamarca y socio estratégico del gobierno de Milei. “Si alguno piensa que esa mujer que le dio ocho años a la Argentina resta votos, que diga si vamos a juntar votos siendo empleados de las mineras y petroleras en el Congreso, si vamos a juntarlos con gobernadores del peronismo como Jalil de Catamarca, que le dio quórum (al oficialismo) para la reforma laboral”, arremetió.
Estética “ricotera” y ausencias
En la previa del acto, hubo un despliegue de banderas argentinas en el marco del 20 de junio que fueron entrelazadas con consignas alusivas a “la libertad de Cristina” y el “no a la proscripción”. Además, como viene ocurriendo en las últimas concentraciones kirchneristas, nuevamente hubo una marcada estética “ricotera” fusionada en pancartas partidarias, frases alusivas (“Si esta cárcel sigue así, todo preso es político”) y una musicalización que fue —en su totalidad— del repertorio de la banda que supo liderar el Indio Solari.
Semanas atrás, la organización del velatorio del emblemático cantante en Avellaneda había llevado a retomar el diálogo congelado por meses entre Máximo Kirchner y Kicillof, un punto de contacto que —dados los últimos gestos— parecería haber quedado en un hecho aislado.
Entre el público, plantaron bandera delegaciones de municipios bonaerenses de Lomas de Zamora, Quilmes, Lanús, La Matanza, José C. Paz, Berazategui, La Plata, Pilar y Moreno, que ocuparon —principalmente— la curva de las gradas del Lezama. Eso no se tradujo en la presencia de todos los intendentes o históricos líderes de esos distritos en el escenario. “Algunos mandaron las banderas de sus municipios y hasta con sus nombres, pero no estuvieron”, manifestó un dirigente justicialista al terminar el acto.
La cita, a pocos días de cumplirse un año del fallo de la Corte Suprema que ratificó en última instancia la condena de Cristina por corrupción en la obra pública, no contó casi con expresiones kicillofistas —“salvo alguna que otra remera o bandera aislada”, como contabilizaron algunos participantes— ni presencia sindical, excepto los empleados judiciales porteños de Siley, que marcaron su asistencia.
Un grupo de gremios afines al kirchnerismo ya había marchado la semana pasada frente al departamento de Constitución con críticas hacia sus pares, mientras que la CGT volvió a exhibir esta tarde su distancia de la expresidenta, en una ruptura que se remonta a casi 15 años y que tuvo como punto de quiebre el enfrentamiento entre Cristina Kirchner y el entonces líder cegetista, Hugo Moyano, durante el inicio de su segundo mandato. Tampoco se aguardaban cambios en esos lineamientos: en la movilización del 18 de junio de 2025 en Plaza de Mayo, realizada días después del fallo definitivo del máximo tribunal, la mayoría de los sindicatos más reacios de la central obrera ya había optado por mantenerse al margen en las calles.
Minutos antes de dar paso al discurso en Lezama, hubo pasajes de videos de entrevistas callejeras a gente que reivindicaba a “la década ganada” y a la figura de Cristina Kirchner, así como también las posturas de los sucesivos gobiernos democráticos desde finales de los ochenta hasta la actualidad con respecto al FMI, que luego sería otro de los temas principales de la alocución de Máximo Kirchner. Las pantallas, en ese momento, emitieron frases e imágenes de Juan Domingo Perón, Néstor y Cristina Kirchner, en contraste con las de Carlos Menem, Mauricio Macri, y del hoy presidente Milei.
“La primera condición sine qua non es decir de dónde van a salir los recursos, y la verdad que muchos dirigentes hasta esa coma llegan, porque tienen miedo de decir lo que hay que hacer. No hay manera de vivir mejor si la deuda no es reestructurada. Fue por eso que muchos peronistas, años atrás, cuando nos pusieron el acuerdo con el FMI dijimos que no. No fue un capricho; había costado mucho recuperar el gobierno en 2019, pero a muchos el poder les vino de arriba”, disparó Máximo Kirchner durante un pasaje de su discurso, en cuyo final llamó a cerrar la jornada “en San José 1111”. Y cerró: “Queremos tener una candidata y no un candidato por default”.
Manuel Casado,Conforme a
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