POLITICA
Milei le dará la bienvenida política a Ravier con la militancia libertaria en un acto con Santiago Caputo

Los libertarios de Santiago Caputo saldrán al unísono, el martes, a reivindicar a Javier Milei, cuando el Presidente se presente en el próximo evento de la Fundación Faro junto a su nuevo vocero, Adrián Ravier. El encuentro servirá como arenga para el jefe de Estado en uno de los peores momentos del Gobierno, en medio de la embestida de la oposición contra Manuel Adorni. Pero también funcionará para poner en el centro de la escena a Santiago Caputo, el otro vértice del Triángulo de Hierro.
Mientras surgen más novedades en el caso Adorni, Milei busca relanzar la gestión de la mano de los libertarios de las Fuerzas del Cielo y se refugia en un evento de Fundación Faro. Pero representa un gesto para la fundación de recaudación del asesor, tras el impulso a la investigación de la IGJ que ordenó un funcionario de Karina Milei.
El vocero no es de nadie más que de Javier Milei, juran en el Gobierno. Y la presentación institucional de Ravier, durante la jura, se realizará en la Casa Rosada, territorio de influencia plena de Karina Milei. Pero su primera aparición política será en el espacio por excelencia de Santiago Caputo, lo cual es considerado en su sector en la interna oficialista como un punto a favor del asesor, que viene golpeado en el enfrentamiento político que mantiene con Martín y Lule Menem.
Ayer, la bienvenida que le dieron los “cielistas” a Ravier en redes fue locuaz, por lo especialmente efusiva que resultó. Exactamente al revés de la defensa, prácticamente inexistente, de Adorni la semana pasada, cuando transcurrió su peor momento.

Y en una de las redes oficiales que maneja la tropa de Caputo -“Oficina del Presidente”- usaron la misma foto de Ravier sonriente, mirando a cámara que aplicaron para el “flyer” en la cuenta de Las Fuerzas del Cielo, la agrupación política de Caputo. “Un nuevo desafío al servicio de las ideas de la libertad. Desde Fundación Faro felicitamos a Adrián Ravier por su designación como vocero presidencial y le deseamos el mayor de los éxitos en esta tarea clave para seguir transformando la Argentina”, dijeron. Y estamparon el acrónimo SPQA, la adaptación al país de la sigla romana SPQR, Senātvs Popvlvs Qve Rōmānvs, “el Senado y el Pueblo Romano”.
Hay otro condimento. La visita de Milei junto a su nuevo vocero a Faro se gestó apenas después de que la Inspección General de Justicia (IGJ) que conduce Alejandro Ramírez, un hombre de Karina Milei, inició una investigación sobre el origen de sus fondos. Una decisión política que se sintió como una daga en el cuerpo que conforman los libertarios de Santiago Caputo, líder de la fundación que conduce Agustín Laje.

En el Gobierno están apurados por que Ravier asuma y tome las riendas de la comunicación lo antes posible. Según adelantaron a Infobae fuentes oficiales, la jura del nuevo ministro ante el Presidente en el Salón Blanco se realizará el lunes. Por lo que en el momento de compartir el acto político liberal en el think tank de Santiago Caputo, el miércoles, Ravier seguramente ya habrá asumido en el cargo que tuvo Manuel Adorni antes de transformarse en jefe de Gabinete.
La celeridad se debe, también, a que Milei tiene previsto viajar el miércoles rumbo a Madrid para participar de una serie de eventos empresariales y académicos. Además, al regreso Milei se dirigirá a Estados Unidos para formar parte de los festejos de Donald Trump en Nueva York por el Día de la Independencia estadounidense.
Más allá de la interna, Milei se siente muy cómodo en los brazos de la Fundación Faro, de marcado estilo académico, a cuyas cenas de recaudación ya asistió tres veces, en noviembre de 2024, y en octubre y diciembre del año pasado. En especial esta vez, cuando participará también Alberto Benegas Lynch (h), el padre del diputado libertario “Bertie” Benegas Lynch, otro de los economistas “próceres” de Milei.
POLITICA
El plan del Gobierno para bloquear la avanzada sobre Adorni: la negociación con gobernadores aliados y un PJ dividido

La semana fue intensa y, desde el principio, el Gobierno quedó atrapado en una encrucijada. Ahora, la definición tiene fecha: 2 de julio. El mensaje de los aliados fue contundente: si Manuel Adorni no se va o Javier Milei no lo destituye para esa fecha, los senadores intentarán poner en marcha el mecanismo para removerlo.
Claro que faltan dos semanas. Es un plazo suficiente para negociar y dar vuelta la votación, especialmente si prospera la idea de un sector del peronismo de no jugar a fondo, porque no cuenta con los votos suficientes.
A esta altura, el affaire Adorni ya dejó de ser un tema judicial para convertirse en una trama política.
Ocurre que recién en agosto la Justicia le pedirá al actual jefe de Gabinete que justifique sus bienes e ingresos y, si no resulta convincente, solo después será llamado a indagatoria. Dos o tres meses, en la Argentina, equivalen al mediano plazo. Desde que el caso estalló en marzo, el Gobierno ya pagó el costo político de sostenerlo en el cargo y un eventual procesamiento difícilmente modifique la imagen que la sociedad ya se formó sobre la situación.
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El problema que el Gobierno tiene por delante es político. Está en juego su política de alianzas y su capacidad de gestionar la agenda legislativa. Por ejemplo, la posibilidad de aprobar en Diputados un nuevo régimen de inversiones, el denominado super-RIGI, y, sobre todo, el pago de US$170 millones a los bonistas, una decisión impostergable porque vence el 30 de junio.
La oposición pidió una sesión para el martes con el objetivo de votar la interpelación de Adorni. Seguramente fracase, pero Martín Menem deberá organizar otra sesión para tratar esos temas. El caso ya no involucra solo al jefe de Gabinete: también pone en entredicho la gestión política del Gobierno en el Congreso.
Una semana al borde del quiebre
El miércoles todo parecía a punto de estallar y descarrilarse. Estaba previsto que al día siguiente se realizara una sesión en el Senado. Unión por la Patria quería avanzar contra Adorni, pero no tenía los votos. El problema lo planteaban los aliados, que amenazaban con sumarse.
Finalmente, se resolvió que la sesión se realice el jueves próximo y será a suerte o verdad: si para entonces Adorni sigue en su cargo, se someterá a votación la posibilidad de interpelarlo el 2 de julio.
El PRO, con su comunicado y con las declaraciones de Fernando de Andreis —la voz de Mauricio Macri— y del senador Martín Goerling, había encendido la luz amarilla. Ambos sostuvieron que el funcionario no debería seguir un día más en el cargo. También fue contundente el radical Maximiliano Abad.
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Días antes, la libertaria Patricia Bullrich, al cuestionar a Adorni, ya había dado la voz de alarma y ahora todos se sintieron corridos por derecha. Nadie quiso quedarse atrás.
No hay que olvidarse de leer todos los movimientos en clave electoral de 2027. Bullrich deja trascender que no quiere ser jefa de Gobierno porteña y que aspira a ser la compañera de fórmula de Milei.
El PRO, por su parte, sostiene que Milei dejó de impulsar el cambio y que ese partido es el verdadero garante de la continuidad del modelo. El tema le viene como anillo al dedo, sobre todo porque Mauricio Macri cuestionó al Presidente por haber designado a Adorni y también por su insistencia en sostenerlo en el cargo.
Las cartas que todavía guarda Milei

En La Libertad Avanza, en cambio, ningún oficialista votará en contra de Adorni. El Presidente dio señales de preferir que el funcionario continúe. Milei considera que permitirle renunciar o despedirlo equivaldría a entregarlo a la oposición, a los medios y a algunos grupos empresarios que, luego, irían por su propia cabeza.
Incluso, algunos imaginan que la estrategia del Presidente debería ser atravesar la tempestad legislativa y protagonizar una gesta heroica de la que, si gana las votaciones, saldrá fortalecido.
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Hasta ahora, Milei nunca se dejó acorralar ni cedió ante las críticas. ¿Por qué lo haría esta vez? ¿Llegará a arriesgarse a una votación y sufrir una derrota? ¿Renunciará Adorni a último momento? ¿O tal vez tiene alguna chance de ganar la votación legislativa? Quedan siete días para seguir negociando.
Milei todavía puede esconder dos cartas salvadoras. Una es la visión de los gobernadores aliados. En los últimos días, hubo varias conversaciones entre mandatarios del norte y de provincias cordilleranas. Están convencidos de que la continuidad o no de Adorni es un tema del Presidente y de la Justicia, en el que ellos no deben intervenir.
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La otra carta es inesperada: el peronismo jugará en dos velocidades. El kirchnerismo dice que quiere ir a fondo e imagina la interpelación y la remoción de Adorni. Pero otro sector del peronismo, más racional y estratégico, considera que no se justifica avanzar porque no están los votos. En última instancia, entiende que no hay que darle razones a Milei para victimizarse y que resulta más conveniente dejar que sostenga a Adorni, porque eso lo desgasta frente a la opinión pública.
El trámite legislativo para remover a un jefe de Gabinete es engorroso y requiere conseguir quórum y reunir mayorías absolutas en ambas cámaras. Es decir, demanda varias votaciones que se realizan en distintos días. El escenario no es sencillo, pero el Gobierno todavía tiene margen para maniobrar.
Manuel Adorni, Javier Milei, La Libertad Avanza, Senado
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Banderazo a un año de la detención de Cristina Kirchner: la discusión que alimenta divisiones y dificulta la unidad

Hay una línea divisoria que se ha convertido en un problema para el peronismo. Por esa marca invisible camina, ida y vuelta, Cristina Kirchner. De un lado, está la guardia política de su nombre, su conducción y su lugar dentro de las fronteras peronistas. Del otro lado, están las distintas vertientes justicialistas que la respetan, la reconocen, la consideran parte de un armado nacional, pero a las que no les marca el pulso de sus actividades y expresiones.
El lugar de la ex presidenta en el tiempo actual y, sobre todo, en el que viene, se ha convertido en un debate estéril. Unos les recriminan a otros que digan lo que no van a decir. Y esos otros platean análisis e hipótesis que jamás serán convalidadas del otro lado. Entonces, la discusión empieza a convertirse en una guerrilla dialéctica en la que todos pierden. O, en el mejor de los casos, reconfirman su propia verdad.
Esta tarde, en Parque Lezama, el cristinismo convocó a un banderazo por el aniversario de la confirmación de la condena de Cristina Kirchner en la causa Vialidad y su posterior detención. Será una nueva muestra de la centralidad que el sector de la ex presidenta le quiere dar al reclamo por su inocencia y su libertad. No está estipulado que se motorice una movilización a San José 1111, aunque es probable que haya una parte de la militancia que camine hasta la puerta de ese edificio donde la líder peronista pasa sus días.
Para la gran mayoría de los que estén presentes hoy CFK tiene que ocupar un lugar central en el armado opositor. Porque es la que tiene los votos, aunque esté presa. Porque es la que está pagando los platos rotos de una gestión de gobierno de la que se benficiaron todos: la gente y la política. “Sin Cristina, Kicillof no era gobernador”, suelen decir algunos camporistas que nunca se olvidan del Gobernador.

Para poder ser competitivo el año que viene y tener la posibilidad de ganar, el peronismo necesita unidad y conformar una coalición lo suficientemente amplia para que logre hacer pie. El rival a enfrentar es el ala antiperonista, que en la última elección, con la convergencia de La Libertad Avanza y el PRO, ha demostrado su poderío en las urnas. En ese sentido, el mensaje que salga de Lezama será importante. Máximo Kirchner será el único orador.
En los últimos días hubo dos hechos que volvieron a poner a la ex presidenta en el centro del debate peronista. El primero, en el comienzo de la semana, fue la viralización de un discurso pronunciado por la legisladora porteña Benerice Iánez, cercana a Andrés “Cuervo” Larroque, y que es parte del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), que conduce Axel Kicillof.
Iáñez dijo que la ex Jefa de Estado “jode bastante las pelotas” y que “quiere ordenar desde un balcón”. Ese mensaje fue reprochado por el cristinismo, donde consideraron que lo dicho fue “una falta de respeto” y “pasó un límite”, y fue utilizado como un argumento para defender a la ex presidenta de los ataques internos. Además, y por sobre todas las cosas, rompió el clima de buena voluntad que existía para que Kicillor y Máximo Kirchner, condiciones mediante, se sentarán a hablar.
“Los peronistas de la Ciudad queremos a Cristina libre y rompiendo las pelotas”, escribió en sus redes el senador camporista Mariano Recalde, para convocar al banderazo por el aniversario de la condena de Cristina Kirchner que se realizará esta tarde en Parque Lezama. La diputada nacional Paula Penacca también utilizó esa frase de Iañez para defender a su líder. “El pueblo argentino debe ser a lo único que Cristina no le rompe las pelotas. Cristina le rompió las pelotas a los militares, a Videla y al poder económico”, sostuvo.
Son solo dos ejemplos de un discurso que se repite en otros nombres propios del cristinismo, donde resaltan que la ex mandataria tiene un alto nivel de intención de votos pese a estar presa, inhabilitada para competir y siendo víctima de un proceso de deslegitimización. “Es competitiva y la quieren sacar de la cancha a través del partido judicial”, dijo también Penacca.
El segundo hecho que amplificó el debate sobre el lugar de CFK y su causa judicial dentro de la vida del peronismo, fue lo que dijo la senadora nacional jujeña Carolina Moisés, rival interna del kirchnerismo en el extenso mundo justicialista. “Cualquier peronista que haga el razonamiento de que hay que liberar a Cristina para que sea candidata, está en Disney. Dejen de decirlo. Es imposible. Nadie va a liberar a Cristina”, sostuvo en una entrevista en el canal de streaming Gelatina.
Moisés, que es parte del esquema norteño que tiene como referentes a los gobernadores Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán), todos enfrentados al cristinismo, consideró que la posibilidad de un indulto dependerá del perfil del candidato y advirtió que si ese es el eje de la campaña electoral, quien lo cumpla, no llegará a la Casa Rosada. “Cualquier dirigente razonable va a decir que a ese perfil de candidato no lo van a votar”, explicó.
La senadora nacional dio un paso más y afirmó: “En el mundo ideal, Cristina debería estar libre y los peronistas deberíamos ganar la próxima elección. Seamos realistas. Hoy está condenada con última instancia. Es un dato de la realidad. No hay más lugar donde apelarlo. Ya está. Es injusto, hay lawfare, no corresponde, todo pasa por la corriente de la opinión”, indicó la jujeña.
“La realidad es que está presa, condenada y no puede ejercer cargos públicos. Si el peronismo no se para sobre esa realidad, y construye la opción, y seguimos pensando que hay que liberar a CFK, no llegamos. Si el candidato dice que hay que liberar a Cristina, no llega. Interpretemos a la sociedad porque sino, no construimos poder. Y el peronismo que no construye poder, no es peronismo”, fue el mensaje más fuerte que expresó Moisés.
Las respuestas públicas no tardaron en llegar. Hubo cuestionamientos de Facundo Tignanelli, Teresa García y Leila Chaher, todos cristinistas duros. Pero el salto de potencia en la confrontación fue de Mayra Mendoza. La quilmeña fue al hueso. “Buscas acomodar tu posición a que el poder del peronismo es ser más sistema y justamente es todo lo contrario. Si sos tan corajuda te espero el sábado en Parque Lezama que vamos a hacer un banderazo por Argentina (a la que está destruyendo el que vos le votas todo -Milei-) y lo charlamos ahí”, le escribió.
Moisés no se quedó atrás. “No es necesario que me invites a pelear a la plaza porque no tenes ningún argumento para responderme. A mi me encontrás siempre del mismo lado, el peronismo es algo que vos no podes entender”, le respondió en sus redes sociales. La discusión de fondo es la misma, aunque cambien las palabras, las formas o los focos. Se trata de cómo rearmar una opción competitiva y creíble del peronismo, y qué lugar ocupa Cristina Kirchner en esa estructura.

Hay dirigentes del peronismo discutiendo sobre un indulto que, según dijo el ministro de Justicia bonaerense y asesor judicial de la ex presidenta, Juan Martín Menna, Cristina Kirchner no quiere. Cada frase respecto a esa situación dispara un sobreanálisis de si el dirigente de turno que habló la quiere esconder a CFK, la quiere enaltecer o la quiere defender.
El cristinismo está en una trinchera casi en forma permanente. Confrontando contra los rivales internos, pero sin dar muestras claras de hacia donde se puede ampliar el espacio de cara al 2027. Las diferencias que existen con sus planteos sobre el lugar de CFK, el rol que debe tener en el peronismo y la fuerza de los votos que conserva, altera todas las conversaciones políticas.
Moisés, apuntada por estar en un esquema que ha jugado, y sigue jugando, como un aliado táctico de Milei en el Congreso, expresó lo que muchos dirigentes del peronismo dicen por lo bajo. Incluso, muchos que cuestionan a la dirigente jujeña en otros aspectos de su vida política. Si no lo exponen, no es porque no tengan intenciones de dar la pelea, sino porque advierten, con claridad, que esa búsqueda de la razón sobre el otro, solo genera más daño al conjunto. No hay ganadores cuando la grieta interna se agiganta. Sea por los motivos que sea.
En esa lógica se mueven los integrantes del PJ Federal, que el lunes pasado, en Concepción del Uruguay, nombraron a Cristina Kirchner en sus discursos, lo que no habían hecho en Parque Norte, con el fin de limitar y edificar su identidad. No hablaron de la consigna “Cristina libre” ni de que tiene que ser la candidata del peronismo. Pero no se olvidaron de ella.
Guillermo Michel nombró el progreso del sector avícola en Entre Ríos gracias a los prestámos del Bicentenario otorgados durante su gobierno y Juan Manuel Olmos aseguró que los sectores de poder creen que “una condena injusta contra Cristina iba a silenciar el peronismo”, postura que también ha marcado Victoria Tolosa Paz en público.

Fue una forma de bajar las tensiones y evitar cualquier tipo de confrontación. Porque, en definitiva, todos se necesitan para poder armar un gran frente y ser competitivos. Si no hay una convicción profunda, hay una necesidad segura. Cada uno por separado no tiene peso propio a nivel nacional. Lo saben todos. Desde Kicillof hasta CFK, desde Massa hasta los federales. Por eso la construcción amplia requiere de menos rencillas y más puntos de acuerdos. O de mínima, la capacidad de no plantar una pelea donde las diferencias abundan.
En el 2019, el kirchnerismo, de la mano de Máximo Kirchner y Eduardo “Wado” De Pedro, tendió los puentes para el regreso a la estructura central del peronismo de Sergio Massa. El mismo dirigente que se había ido del gobierno de CFK, había fundado su espacio, había ganado una elección de medio término, les había discutido el poder de los votos y había dicho que iba a “barrer a los ñoquis de La Cámpora”.
Ese regreso de Massa fue uno de los movimientos claves para el triunfo del peronismo en las elecciones presidenciales. El pragmatismo estuvo atado a la capacidad del olvido y el perdón. Y a la necesidad de compartir un rumbo. Después, por un sinfín de motivos, la experiencia de gobierno fracasó.
Esa misma flexibilidad y aptitud es la que en la actualidad le piden muchos dirigentes del peronismo profundo al cristinismo, para sentar las bases de un armado nacional. Empezar a cerrar las heridas o, si no es posible, no abrirlas más. Porque, como dijo el papa Francisco y resaltan a menudo en las mesas políticas del justicialismo, nadie se salva solo. Y en este complejo mapa electoral que tiene el justicialismo por delante, nadie gana solo.
Cristina Kirchner
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Qué pasará con Adorni en el Senado, cómo ser armó la foto del Gabinete en Rosario y la encuesta que preocupa a la Rosada

El viernes por la mañana, Manuel Adorni entró solo a la Quinta de Olivos para ver al Presidente. Hubo quien quiso creer que de ese encuentro surgiría un cambio en la estrategia de Milei de sostenerlo incondicionalmente. Nada de eso sucederá. Sin embargo, pasaron cosas. Por primera vez en estos tres meses de desgaste por las denuncias patrimoniales con su jefe de Gabinete, Milei hizo un movimiento contundente que reconoce que el funcionario es un artefacto de comunicación destruido.
Su mejor versión, que ya no podía ejercer sin escándalo, acaba de ser reemplazada por un amigo del Presidente, Adrián Ravier, economista, presidente de LLA en la Pampa y orador en un evento del próximo martes en la Fundación Faro. Fue, para más datos, el presentador de las charlas que viene dando Milei con Juan Carlos de Pablo, en el Palacio Libertador. Ravier recibió el llamado del Presidente para ofrecerle el puesto blanqueando la necesidad del Gobierno de oxigenar la comunicación y concentrarla en el universo que más le interesa al Presidente: la economía. Hay que mirar dos veces esta decisión. Parece ser un episodio bastante único donde acaba de surgir un nuevo vocero con vida propia. No atado a Karina Milei, tampoco dependiente de Caputo. Un convencido de las políticas económicas del Presidente con una relación personal y sin intermediarios. Al jefe de Gabinete le concedieron la potestad de comunicar él personalmente su sucesor en la comunicación.
Fue un tuit suyo el que difundió la incorporación. La que está terminando, es una semana donde el episodio Adorni traspasó todos los amortiguadores internos del Gobierno. El Gabinete entero quedó atrapado en un fastidio casi sin fisuras y frente a la inquebrantable decisión de sostenerlo, anoche se aceleró esta alternativa. Inesperada hace apenas 24 horas. Ahora todos -vocero nuevo incluido- fueron convocados a un viaje grupal a Rosario -Adorni incluido- para conmemorar el día de la Bandera en la ciudad que acuna al Monumento y que hoy inaugurará las obras de remodelación.
A Patricia Bullrich también la invitaron y confirmó que va. También Victoria Villarruel ratificó su asistencia, pero depende ahora de la buena voluntad de Karina Milei. Es la Secretaría General de Presidencia la que administra los lugares para los funcionarios de Nación y si quieren depositar a la vice en un lugar invisible, podrán hacerlo. Y hasta podrían impedirle el ingreso. En este momento, la decisión es ponerla lejos del Gabinete pero no generar más ruido.
Entre los invitados también está Santiago Caputo que recibió la convocatoria a último momento, pero la rechazó con velocidad. Hay que mirar en detalle si esta ausencia se concreta. El Presidente tenía la intención de mostrar una foto de unidad en todo el Gabinete, pero -más allá de los movimientos- las internas se sostienen con el mismo nivel de intensidad que traen desde hace meses y sin importar por dónde vaya el episodio del jefe de Gabinete. Es una dinámica instalada e irreversible entre la hermana presidencial y el estratega que parece convencido de no retirarse pero se mueve con la certeza de que el Presidente tampoco se desprenderá de él en beneficio de su hermana. Es un vínculo incondicional pero muy alterado.

Caputo participó de la decisión sobre el nuevo vocero y recibe muestras permanentes de sostén a pesar de que hace dos semanas que no ve personalmente al Presidente porque le canceló intempestivamente su último encuentro. Algunos ejemplos: mientras se conoció la intimación de la Inspección General de Justicia -bajo la tutela del ministro de Justicia Mahiques- a la Fundación Faro por opacidad en los números de las donaciones recibidas, el Presidente confirmó su presencia el martes en un evento de ese think tank libertario -motorizada por Caputo y presidida por Agustín Laje- en donde hablará David Friedman, intelectual del anarcocapitalismo e hijo de Milton (uno de los perros de Milei se llama así por este Premio Nobel de Economía). La Corte Suprema está bajo la misma dinámica esquizofrénica. Hubo reunión en Olivos entre Milei y Ricardo Lorenzetti la semana pasada donde avaló la posibilidad de completar las dos vacantes en una señal que apoya la estrategia caputista para el máximo tribunal. Pero a la par crecen los movimientos de Mahiques y Viola con el peronismo ofreciendo ampliar la Corte y consensuar candidatos. El Poder Judicial está viviendo un momento único. Un win win mientras en el Gobierno se matan entre ellos.
Dame tiempo
Karina Milei escuchó esta semana de Patricia Bullrich que lo máximo que podían conseguir en favor de Adorni era una semana de tiempo: “Están sosteniendo un cadáver”, se la escuchó decir. Ese acuerdo entre las dos se cumplió en el Senado en la reunión de labor parlamentaria. Ahora vendrá una saga que atravesará y seguramente continuará después del mundial. El próximo jueves 25 habrá sesión y se votará la interpelación del jefe de Gabinete que pidió ir a dar su informe de gestión el 2 de julio. Llegó tarde. Todo indica que rechazarán ese pedido y se producirá una interpelación.
El viernes Lule Menem y Bullrich se preguntaban si hay alguna letra en los reglamentos legislativos que permita que en esa sesión de julio, donde parece difícil imaginar una salida elegante para Adorni, no se acelere ahí mismo la moción de censura y su remoción. Para el oficialismo, a Adorni no le quedará otra que pararse e irse – como hizo Francos alguna vez- cuando la situación sea insostenible. ¿Y si ahí juntan los dos tercios para tratar la moción de censura? Es una llave que maneja el PRO. Los demás acompañan. Macri desde su periplo por Europa y por EEUU debido al mundial, presiona por definir la situación del jefe de Gabinete. Es una situación que provoca disfrute en el peronismo que no muestra ningún esmero en acelerar los tiempos con una remoción rápida. “¿Para qué? si es todo ganancia”.
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En estos días surgirán nuevas revelaciones del expediente y mientras el tiempo pasa, se acerca el momento en que el fiscal tenga los informes necesarios para pedir su justificación patrimonial. Es un trámite que garantiza que las noticias sobre la causa seguirán aún después del mundial. Mientras el ARCA acepta a Adorni en el régimen que provee la inocencia fiscal, se supo que el ARCA intimó al contratista de Indio Cuá, Matías Tavar por los 245 mil dólares que procesó pertenecientes a las refacciones de Adorni. O sea un jefe de Gabinete que se adhiere a ley de inocencia fiscal, se autogarantiza un tapón fiscal de los últimos tres años mientras blanquea 500 mil dólares y al contratista lo persiguen. Con todo, hay una preocupación por no encender más el mal humor social. Sin demasiada difusión, creció un conflicto gremial en el sistema de Medios Públicos por la actualización salarial. Recordemos, la TV Pública transmite los partidos de la Selección en el Mundial (a pesar de que esta es la primera vez que no lo hace con producción propia) y hubo en estos días previos a Argentina-Argelia, temor porque el conflicto complique la transmisión. Intervino la propia Karina: “solucionen esto porque si no se ve el partido, la culpa nos la echan a nosotros”. Son delicadezas que antes no hubieran sido consideradas.
El piso
En la Rosada ya recibieron los primeros datos del último relevamiento de Aresco sobre la imagen presidencial aún después del episodio donde el jefe de Gabinete reconoció 500 mil dólares en negro con un entramado de Bitcoins del que por ahora no hay ningún comprobante. Esa encuesta dice que la caída se sostuvo en el piso que encontró en mayo, 37 puntos de aprobación. Hay un 25 por ciento de ese total que es irrompible en su adhesión. La mirada se posa sobre el 12 que puede ir retirándose si la economía no muestra señales en su vida cotidiana. En el despacho de Santiago Caputo hay otros sondeos que preocupan más que el piso de la imagen. Son los que hacen preguntas cualitativas en tópicos donde solían mostrarse extraordinariamente exitosos. Por ejemplo: “¿cuán diferente es Milei al resto de los políticos?”. Era una consulta que solía cosechar una abrumadora mayoría de respuestas que lo describían ajeno a la casta. “Ahora en esa perdemos por goleada”, dicen los que vieron el estudio.
Son escenarios que no definen la suerte del Gobierno en el 2027, pero necesitan imperiosamente que la economía provea el año que viene algún derrame de oxígeno en los votantes que permita, al final del camino, sostener una reelección. Es todavía, pronosticar sobre lo imposible. ¿Quién sabe sobre el escenario de acá a un año? El estratega Jaime Durán Barba tuvo una reunión hace unos días frente a un posible candidato presidencial donde sostuvo lo que viene diciendo públicamente: que el próximo presidente, si no es Milei, será otro outsider. Más allá de su premonición, en esa conversación actualizó una de las verticales con las que innovó hace muchos años el diagnóstico del comportamiento de los votantes. Es la que comprobó que una enorme cantidad de la población decide a último momento a quién le pone su voto. Y lo hace con razones muchas veces impredecibles. Ahora asegura que hay que mirar un fenómeno que crece. Está estudiado -dice- que en las últimas elecciones globales, se dispara la consulta de los ciudadanos al ChatGPT para preguntarle antes de votar, a quién elegir.
Manuel Adorni, Senado
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