ECONOMIA
Mora en récord: un jubilado denunció “sobreendeudamiento inducido” y amenaza con declarar su quiebra personal

En un contexto de fuerte suba de la morosidad, un jubilado con domicilio en Posadas, Misiones, presentó ante la Justicia Federal una demanda por “sobreendeudamiento inducido” contra dos bancos, organismos de crédito, una billetera digital y una agencia de cobranzas, y dejó planteada la posibilidad de declararse en quiebra si el tribunal rechaza la reestructuración de sus deudas, que superan los $150 millones frente a un ingreso neto mensual inferior a 1.500.000 pesos.
La acción fue impulsada por una consultora legal misionera e involucra a dos instituciones bancarias, dos organismos de crédito vinculados a las Fuerzas Armadas, un proveedor de servicios financieros digitales, una agencia de cobro extrajudicial y tres administradoras de tarjetas de crédito. El planteo central sostiene que el hombre no incurrió en morosidad voluntaria: fue víctima de un circuito de refinanciación encadenada que, con el tiempo, lo condujo a una cesación de pagos de la que no puede salir por sus propios medios.
De acuerdo al escrito presentado, el jubilado tenía un historial crediticio sin antecedentes negativos. Había cancelado un crédito hipotecario en 2017 y no registraba deudas relevantes al momento de iniciar el proceso de endeudamiento.
Sin embargo, todo cambió en enero de 2024, cuando tomó un primer préstamo bajo la modalidad UVA para realizar refacciones en su vivienda. A partir de ese momento, la dinámica financiera se convirtió en una espiral difícil de detener y cada nuevo crédito se destinaba, en su mayor parte, a cancelar el anterior, a cubrir cuotas de tarjetas de crédito o a sostener los gastos cotidianos del grupo familiar.
A lo largo de 2024 y los primeros meses de 2025, el denunciante contrató nueve préstamos sucesivos con una de las entidades bancarias demandadas, bajo la modalidad UVA. El capital total otorgado ascendió a $49.312.068, pero por efecto de la indexación y la capitalización de intereses, la deuda con esa sola entidad trepó a 83.168.321,75 pesos.
Al sumar los pasivos con los restantes acreedores —tarjetas de crédito, organismos de crédito con descuento directo sobre el haber previsional y una billetera digital—, el total supera los $150.000.000, monto acumulado, exigible y ejecutable que la demanda califica de materialmente imposible de afrontar.
La carga mensual estimada para cubrir el conjunto de las obligaciones supera $1.600.000, cifra que excede el haber previsional neto del jubilado. La demanda señala que todos los créditos fueron contratados de forma digital, sin instancia presencial ni asesoramiento personalizado, y sin que el actor recibiera información clara sobre el costo financiero total, la evolución de las cuotas bajo el sistema UVA ni el impacto acumulativo del endeudamiento sobre sus ingresos.
Uno de los ejes del reclamo apunta a la entidad bancaria señalada como “agente originante del endeudamiento”, a quien se le atribuye responsabilidad principal, directa e integral. La acusación incluye haber otorgado los nueve créditos UVA sin evaluación real de solvencia, haber montado una refinanciación estructural encubierta mediante nuevos préstamos destinados a cancelar los anteriores, haber incumplido el deber de informar sobre el costo financiero real y los riesgos del sistema UVA, y haber cerrado unilateralmente la cuenta bancaria del actor, privándolo de acceso a información esencial sobre sus deudas.

A esa misma entidad se le atribuye un hecho autónomo de particular gravedad: haber inducido al jubilado a destinar parte de los fondos crediticios a fondos comunes de inversión bajo promesas de rentabilidad que nunca se materializaron. Según la demanda, el banco no solo omitió informar adecuadamente los riesgos de esa operatoria, sino que luego bloqueó el acceso al homebanking, impidiendo al actor conocer el estado de esas inversiones, verificar movimientos o ejercer cualquier control sobre su propio patrimonio.
La demanda también denuncia prácticas de cobranza abusivas: una agencia que actúa en nombre de esa entidad bancaria habría contactado a familiares del jubilado por correo electrónico para informarles la existencia de la deuda y solicitarles que transmitieran el mensaje. Esa conducta, según el escrito, configura una violación del secreto bancario, una práctica abusiva de cobranza y una afectación directa al honor y la dignidad del consumidor, en contravención del artículo 8 bis de la Ley de Defensa del Consumidor.
La segunda entidad bancaria demandada responde, según el escrito, por haber extendido financiamiento y tarjetas de crédito a un consumidor ya sobreendeudado. El análisis preliminar de la documentación aportada revela un costo financiero total que alcanza el 129,08% de tasa efectiva anual en una de sus tarjetas, y la existencia de capitalización de intereses que la demanda califica de “anatocismo indirecto”: aunque formalmente se prohíbe la capitalización, en la práctica los intereses se incorporan al saldo y generan nuevos intereses. Además, se señala que el banco absorbía automáticamente más del 50% del haber previsional del actor para cubrir sus propios productos, dejando al jubilado en cesación de pagos frente al resto de sus acreedores.
Los organismos de crédito vinculados a las Fuerzas Armadas son señalados por haber concedido créditos con descuento directo sobre el haber previsional sin analizar la capacidad de pago residual del actor. Uno de ellos otorgó en enero de 2026 una refinanciación por $21.339.000, con descuento automático sobre la jubilación.

El proveedor de servicios financieros digitales, por su parte, es acusado de haber otorgado financiamiento en un contexto de insolvencia verificable y de haber implementado planes de refinanciación que, lejos de resolver la situación, prolongaron el ciclo de deuda. La agencia de cobro extrajudicial responde por haber brindado información inconsistente sobre la composición de la deuda y por haber ofrecido planes de pago materialmente inviables.
Qué pide la demanda
El reclamo solicita a la Justicia Federal la nulidad parcial de los contratos y de las cláusulas consideradas abusivas, la sustitución del índice UVA por el Coeficiente de Variación Salarial (CVS) —un indicador atado a la evolución de los ingresos y no a la inflación—, la reliquidación integral de todas las deudas y la limitación de las cuotas futuras a un máximo del 30% del ingreso neto previsional.
También pide la suspensión inmediata de los descuentos automáticos sobre el haber, el cese del devengamiento de intereses y cargos, la eliminación de los reportes negativos en bases de datos crediticias como Veraz y Nosis, y la reapertura de la cuenta bancaria del actor para garantizarle el cobro íntegro de su jubilación.
Se reclaman, además, daños patrimoniales por la capitalización desproporcionada de la deuda y la pérdida de disponibilidad de ingresos, daño moral por el estrés financiero y la asfixia económica padecidos, daño a la dignidad del consumidor, daño existencial por la alteración del proyecto de vida del actor y su familia, y daño punitivo contra todas las entidades demandadas, bajo el argumento de que existe un esquema sistemático de lucro basado en el endeudamiento permanente de consumidores de ingresos fijos.

La demanda también solicita una medida cautelar urgente que incluye la suspensión de todos los débitos automáticos y acciones de cobro mientras dure el proceso, y la prohibición de nuevas ejecuciones individuales.
En forma subsidiaria, y únicamente para el caso de que la Justicia rechace la reestructuración solicitada, la presentación deja planteada la eventual apertura de un proceso de quiebra de persona humana no comerciante, en los términos de la Ley 24.522. La quiebra se plantea como una salida ordenada y universal que evitaría ejecuciones individuales descoordinadas, garantizaría la igualdad entre acreedores y permitiría organizar el pasivo del actor de forma equitativa.
Los abogados que impulsan la acción advierten que el caso no constituye un hecho aislado, sino que expone una problemática social más amplia vinculada al crecimiento de la mora bancaria, el endeudamiento digital y la utilización de mecanismos financieros complejos sobre sectores de ingresos fijos. El expediente, señalan, podría transformarse en un antecedente sobre el control judicial de las prácticas de crédito al consumo y la responsabilidad de las entidades financieras frente al sobreendeudamiento masivo de jubilados y trabajadores pasivos.
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ECONOMIA
Argentina ya no adopta stablecoins por necesidad: las está integrando a su vida financiera


Hace cinco años, hablar de stablecoins en Argentina era hablar de refugio ante la inflación. Hoy es hablar de infraestructura.
La lectura tradicional ya es conocida: inflación persistente, un peso que se deprecia y trabas para acceder a monedas fuertes empujaron a millones de argentinos hacia activos digitales atados al dólar. Pero quedarse en esa explicación es quedarse corto. El fenómeno mutó, y lo hizo rápido.
Ya no se trata solo de resguardar valor. Hoy estos instrumentos se usan para cobrar desde el exterior, transferir fondos, pagar servicios y operar dentro de plataformas financieras digitales. Dejaron de ser una respuesta defensiva ante la inestabilidad para convertirse en parte de la rutina financiera de trabajadores independientes, empresas regionales y cualquiera que reciba dinero desde otro país. Lo vemos en casos muy concretos: un freelancer que cobra en dólares y hoy puede llevar esos fondos a nuestra plataforma para ponerlos a rendir, con la misma facilidad con la que después los retira de nuevo a su cuenta bancaria. Esa ida y vuelta, que hace apenas un tiempo implicaba fricción y costos, ya empieza a resolverse con buenas tasas para quien deposita y sin las barreras de siempre.
Hoy estos instrumentos se usan para cobrar desde el exterior, transferir fondos, pagar servicios y operar dentro de plataformas financieras digitales
La razón es simple: disponibilidad las 24 horas, un valor previsible en dólares y la posibilidad de mover dinero sin quedar atado a los tiempos ni a los costos del sistema bancario tradicional.
Argentina no inventó esta lógica, pero la perfeccionó por necesidad y se consolidó como uno de los mercados más relevantes para la adopción de stablecoins. Turquía, Nigeria y Líbano cuentan historias parecidas: cuando el acceso a una moneda estable escasea, la tecnología ocupa ese vacío.
Lo que sí es nuevo es que el crecimiento del sector dejó de depender exclusivamente de países con problemas monetarios. Redes de pago globales y compañías tecnológicas y financieras de primer nivel están entrando al terreno de las monedas digitales estables, y eso cambia la pregunta de fondo.
Ya no se discute si van a tener un lugar en el sistema financiero global. Se discute qué infraestructura va a emitirlas, custodiarlas, moverlas y conectarlas con el dinero tradicional.
Lo que sí es nuevo es que el crecimiento del sector dejó de depender exclusivamente de países con problemas monetarios
Las cifras dan una idea de la magnitud. Citi proyecta que el mercado podría llegar a 1,9 billones de dólares en 2030 en su escenario base, y hasta 4 billones en uno más optimista. Standard Chartered, por su parte, ubica el techo en 2 billones para 2028. Pagos internacionales, comercio digital, operaciones entre empresas y transacciones automatizadas serían los motores de ese salto.
Con semejante proyección sobre la mesa, conviene preguntarse qué es lo que realmente va a definir quién gana esta carrera. Y acá está el punto que casi nadie discute lo suficiente: el futuro del sector no se define únicamente por qué activo gana terreno, sino por la infraestructura que lo rodea. Las plataformas de emisión, los sistemas de custodia, las herramientas de cumplimiento normativo y los puentes entre el dinero tradicional y el digital van a pesar tanto, o más, que las monedas mismas. Ahí se va a jugar la competencia real de los próximos años.
Y esto exige una conversación más madura sobre riesgo. Que un activo busque estabilidad de precio no lo vuelve automáticamente seguro. La solidez de las reservas, la transparencia del emisor y la calidad regulatoria son variables que todavía muchos usuarios no evalúan antes de operar. Más adopción sin más educación financiera es una fórmula incompleta. El objetivo no es masificar el uso a cualquier costo, sino construir un ecosistema que la gente entienda y en el que pueda confiar.
El usuario argentino promedio entiende de wallets, tipos de cambio y transferencias on-chain con una naturalidad que en otros mercados todavía es incipiente
En esta carrera por construir esos cimientos, Argentina llega con una ventaja poco común: una comunidad ya familiarizada con activos digitales, talento técnico de primer nivel y un ecosistema fintech que aprendió a resolver problemas en condiciones adversas. Pocos países acumularon tanta experiencia práctica en tan poco tiempo.
Lo veo todos los días: el usuario argentino promedio entiende de wallets, tipos de cambio y transferencias on-chain con una naturalidad que en otros mercados todavía es incipiente. Esa curva de aprendizaje, ganada a fuerza de necesidad, hoy es un activo estratégico.
El desafío ahora no es de adopción, eso ya está resuelto. Es de conversión: transformar una respuesta nacida de la urgencia en una infraestructura financiera de largo plazo, con mejores productos, reglas claras y transparencia real. Argentina tiene todo para liderar esa transición en la región. La pregunta es si va a capitalizar esa ventaja antes de que otros lo hagan primero.
El autor es Gerente General de Nexo Argentina
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ECONOMIA
Cuánto cuesta construir una vivienda de 100 m2 y qué cantidad de salarios se necesitan para pagarla

- Valor del metro cuadrado en pesos: $2.383.862,97
- Valor del metro cuadrado en dólares: u$s 1.553,01
- Costo de una vivienda de 100 m² en pesos: $238.386.297
- Costo de una vivienda de 100 m² en dólares: u$s 155.301
- Salario neto promedio (Ripte): $1.946.028,12
- Salarios necesarios para cubrir la obra: 122,49
- Años de ingresos necesarios: 10,2
- Mano de obra: subió 8,32% en el mes.
- Materiales: aumentaron 2,04% en el mismo período.

- Ladrillos comunes: 6,29%
- Carpintería de madera: 5,24%
- Ascensores: 4,92%
- En el extremo opuesto, los principales retrocesos fueron:
- Artefactos sanitarios: -10,11%
- Cerámicos y porcelanato: -7,51%
- Griferías: -7,41%
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ECONOMIA
De comprar en cuotas a pagar el supermercado: cómo los argentinos llegaron a estos niveles de endeudamiento




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