INTERNACIONAL
Ni una explosión ni un choque: el inesperado fallo que mató a tres astronautas cuando ya regresaban a casa

La carrera espacial es sólo para la gloria. La gran hazaña humana del siglo XX, conquistar el espacio, poner un hombre en la Luna y traerlo de regreso a la Tierra, que era lo más difícil, sólo tiene grandes héroes, sobrevivientes, condecorados, honrados de por vida, recordados en la posteridad.
Los desastres no tienen cabida en esa historia. Quienes murieron en las grandes tragedias de la era espacial, también son héroes, pero recónditos, velados, casi furtivos, con sus medallas y sus honores, pero de eso no se habla: la gloria tiene el precio de la discreción y en cierto modo del olvido. Como afirma el escritor español Eduardo Mendoza, lo último que se pierde en la vida no es la esperanza, es la vanidad.
El 29 de junio de 1971, hace ya cincuenta y cinco años, una misión espacial soviética, su nave principal, la Soyuz 11, y sus astronautas, regresaron a Tierra después de batir varios récords. La misión, difícil y riesgosa, estaba cumplida aunque había sido una calamidad desde principio hasta el final: todo lo que podía haber salido mal, había salido mal. La hazaña, la épica, el heroísmo iban a tapar yerros, riesgos, desatinos, fatalidades, desplantes y arrogancias.
Pero no. Cuando Soyuz 11 aterrizó gracias a un extraordinario alarde técnico, cohetes retropropulsores que la hicieron posarse como un pájaro en un territorio que es hoy Kazajistán; cuando aquel viaje malhadado llegó a su fin y el personal soviético de tierra abrió la escotilla de la nave para rescatar a los astronautas, los tres, su capitán, Gueorgui Dobrovolski, su segundo Vladislav Vólkov y el tripulante Viktor Patsáyev estaban muertos.
En medio de la estepa se dio entonces una frenética carrera: reanimación cardíaca, respiración boca a boca, inyecciones directas al corazón para que reaccionaran: un imposible, los tres llevaban muertos demasiado tiempo, casi desde que habían iniciado su fatal viaje de regreso a la Tierra.
Los cosmonautas soviéticos Dobrovolski, Vólkoc y Patsáyev en la ceremonia de despedida antes de la misión Soyuz 11. (Foto: AFP)
En realidad, Soyuz 11 y su tripulación estaban todos condenados al desastre y no a la epopeya que la URSS quiso darle a aquella misión planeada como una hazaña. Dos años antes, Estados Unidos, el gran y único rival de los soviéticos en la carrera espacial, había puesto a dos hombres en la Luna. La URSS, que había sido pionera en esa carrera que nació del espionaje y no del deseo de conquistar las estrellas, corría ahora lejos del puntero; necesitaba un gran éxito, costara lo que costase. Y costó mucho.
Soyuz 11 nació cercada por los problemas mecánicos, por los caprichos de los ingenieros en jefe de la misión, por graves celos internos entre sus tripulantes y por un yerro monumental, mezcla de arrogancia y tontería: los tres astronautas viajarían al espacio sin el voluminoso traje habitual. ¿Por qué? Porque era más importante que por primera vez viajaran al espacio tres astronautas y no dos, como era costumbre. Y tres cosmonautas, enfundados en ese enorme uniforme inflado, cableado, coronado por una gigantesca escafandra, no cabían en Soyuz 11. Los trajes espaciales presurizan el aire, salvaguardan la vida de quien los viste. Pero, ¿qué podía salir mal?
La Soyuz 11 tenía como misión abordar la estación espacial soviética Salyut 1, habitarla, reparar algún instrumental dañado, reorientar algún giróscopo díscolo, pasar allí la más prolongada experiencia de vida humana en el espacio y volver para contarlo. A tropezones, todo salió más o menos bien, excepto que sus protagonistas no pudieron contar nada. La tripulación soviética del Soyuz 11 antes del lanzamiento en 1971. (Foto: Roscosmos)
Antes de la partida, cuando arreciaron las dificultades técnicas en la Soyuz y los dramas humanos entre sus tripulantes, cuando la lógica aconsejaba acortar la misión o postergarla, el jefe del programa espacial soviético, Vasili Mishin gritó en el centro de control: “¡No quiero cobardes en mis naves!” Esa arenga, que pone el coraje por encima de la razón siempre y cuando el coraje sea siempre de otros, es válida para una trinchera; pero en el espacio, donde un tornillo flojo te convierte en mártir, suena a estupidez.
Soyuz venía mal de antes. Soyuz 10 había fracasado ya en abril de ese fatídico 1971 al intentar acoplarse a Salyut 1: la tripulación no pudo entrar a la estación espacial porque una pieza del sistema de acoplamiento se deformaba con una presión superior a ciento treinta kilos, mientras que la maniobra de unión desplazaba una fuerza de entre ciento sesenta y doscientos kilos. La pieza rebelde se modificó para Soyuz 11.
Otro pájaro de mal augurio sobrevoló la misión cuando la tripulación original tuvo que ser cambiada: un examen médico de rutina reveló una mancha en el pulmón de uno de sus astronautas. Los médicos le prohibieron volar y, según las reglas, quedaba descartada toda la tripulación y viajaba una nueva. Así fue como llegaron a su último viaje Dobrovolski, Vólkov y Patsáyev.
Las relaciones entre dos de los tres astronautas no eran buenas, para ser piadosos. El comandante, Dobrovolski, de cuarenta y tres años, tenía una enorme responsabilidad a cargo: era un jefe de misión espacial novato, era su primera vez en el espacio. En cambio, Vólkov, de treinta y cinco años, era un ingeniero de vuelo que ya había participado de una misión espacial; sentía que era el hombre indicado para comandar la Soyuz 11 y no pudo evitar sentirse desplazado por un jefe mayor, pero inexperto. Los dos discutieron mucho en los días previos a la partida y lo hicieron durante todo el viaje hacia el espacio. Cosmonautas soviéticos, en el simulador de la consola de la estación espacial Salyut. (Foto: Roscosmos)
Soyuz 11 despegó el 6 de junio y el 7 ya estaba acoplada a Salyut 1: cuando los tres astronautas entraron en la estación espacial, notaron de inmediato, que algo andaba mal. Sintieron un penetrante olor, un humo pesado y algo ácido ni bien encendieron el sistema de regeneración de aire. Desde el control terrestre les aconsejaron pasar aquella primera noche en el espacio en Soyuz y no en Salyut. Al día siguiente, ya con el aire normal en la estación, los astronautas se dedicaron a lo suyo: corrigieron la órbita de Salyut, orientaron sus paneles hacia el sol, repararon un telescopio rebelde, rutina pura. En la Tierra, la prensa del mundo destacaba ya la hazaña soviética: por primera vez, circulaba en el espacio una estación espacial tripulada.
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El 9 de junio, otra pequeña hazaña: los tripulantes de Salyut hicieron contacto televisivo con el centro de control de la misión. Se mostraron fatigados, así que los técnicos les recomendaron los ejercicios diseñados para atemperar en el cuerpo los efectos de la ingravidez. Los astronautas dijeron entonces que no se trataba de eso, sino de los trajes que calzaban, que eran de entrenamiento y no los habituales trajes presurizados que habían sido dejados de lado por una simple cuestión de espacio en el interior de la nave, para que cupiera en ella un tercer astronauta y batir así otro récord. ¿Era riesgoso? Sí, lo era. ¿Era una locura? También lo era.
Contra ese disparate protestaron tres altos mandos soviéticos. Leonid Smirnov, jefe de la Comisión Industrial Militar fue el primero; le siguió Illiá Lavrov, diseñador del sistema de control ambiental, que exigió que los tripulantes de Soyuz 11 llevaran al menos máscaras de oxígeno como las usadas por los pilotos de los jets de combate que, ante una emergencia, una pérdida de presión, por ejemplo, les daría un margen de maniobra de dos o tres minutos. El tercero en protestar fue Nikolai Kamanin, jefe del Cuerpo de Cosmonautas de la URSS. Todo fue en vano. Triunfaron la arenga de Mishin sobre los cobardes y la lógica de alcantarilla de Serguei Koroliov, otro de los jefes del programa, que afirmó que ningún vuelo de misiones anteriores como la Vostok, había sufrido alguna vez una pérdida de presión en vuelo. ¿Por qué iba a ocurrir esta vez con Soyuz 11?

La tripulación soviética de la misión Soyuz 11 dentro de la cápsula. (Foto: AFP)
En el espacio, en medio de las discusiones constantes entre Dobrovolski y Vólkov y el resignado silencio de Patsáyev, la Salyut 1 no daba paz. El 16 de junio volvió a llenarse de humo y todo tornó tan peligroso, que los astronautas pensaron en evacuarla y regresar a Soyuz 11. Antes, intentaron solucionar la crisis en aquella caja de sorpresas: apagaron el generador principal, conectaron el sistema secundario y cambiaron los filtros de oxígeno: después de seis horas de trabajo, la normalidad, o lo que fuese, retornó a la estación espacial.
Al día siguiente, sin ignorar la tensión entre los tripulantes de Soyuz, el control terrestre de la misión elaboró un informe sobre la relación profesional y humana de los tres astronautas. Dejaron por escrito que era Dobrovolski, el comandante, quien se hacía cargo de las decisiones, “si bien es la tripulación entera quien decide, juntos, las cosas”. Mishin, el que no quería cobardes en sus naves, justificó a Dobrovolski: “Finalmente, es el comandante el que tomas las decisiones”. Kamanin, el jefe de todos los cosmonautas de la URSS, que conocía muy bien a sus chicos, dejó asentado que Vólkov actuaba “de manera muy independiente y que no reconoce sus errores”. Aquello era toda una gran ironía: Soyuz significa unión, y si algo le faltaba a aquella misión era algo de unión.
El 20 de junio, el control de la misión evaluó la condición física de los tres astronautas que ya llevaban catorce días en el espacio. Saltaron las alarmas: la capacidad pulmonar de los viajeros había descendido un treinta y tres por ciento; los trajes de entrenamiento tampoco funcionaban bien, tal como alguien había vaticinado. Por fin, se impuso Kamanin, el jefe de los cosmonautas. Pensó, y lo dijo, que los tripulantes de Soyuz 11 no podían seguir más días en el espacio y en estado de ingravidez y exigió que todos regresaran a la Tierra antes del 30 de junio, si eso era posible.

La cápsula de descenso de Soyuz 11 tras aterrizar en Kazajistán. (Foto: Roscosmos)
Posible era, pero había un récord, otro más, a batir: el de permanencia en el espacio que Dobrovolski, Vólkov y Patsáyev cumplirían el 25. Los jefes de la misión dispusieron entonces que regresaran a Tierra entre el 27 y el 30. Los astronautas gastaron sus últimas horas en Salyut 1 mientras la acondicionaban para que subsistiera en el espacio y en soledad hasta la llegada de nuevos tripulantes, y preparaban su propio regreso a casa.
Por fin, los cosmonautas volvieron a Soyuz 11 para toparse con otra sorpresa: la luz de un sensor indicaba que la escotilla de la nave no cerraba bien. Desde tierra, aconsejaron la tontería más obvia: que repitieran la operación. ¿Qué otra cosa podían hacer? Vólkov lo hizo una, dos, diez veces hasta que por fin cerró la compuerta con todas sus fuerzas y el sensor apagó su luz de alerta.
A las 21.15 del martes 29 de junio. Soyuz 11 se separó de Salyut 1 y su comandante lanzo un augurio por radio: “Mañana nos reuniremos. Preparen el coñac”. Y entonces todo se derrumbó. ¿Qué sucedió después? Las primeras teorías dijeron que la escotilla no había cerrado bien. Pero en 1997, veintiséis años después de la tragedia, el accidente se atribuyó a un sistema de equilibrio de presión con el exterior, dos válvulas que se accionaban gracias a un leve artilugio pirotécnico y que debían abrirse cuando Soyuz estuviese a cuatro kilómetros de la Tierra. Pero las válvulas se abrieron antes, con sólo seis centésimas de segundo de diferencia entre una y otra. Por qué, es un misterio.
Sucedió cuando el módulo de descenso de Soyuz se separó de su módulo orbital. En ese momento, la presión en el interior de la cápsula era normal. Y la de los astronautas también: Dobrovolski rondaba 80 pulsaciones por minuto, Vólkov 120 y Patsáyev 100. Hasta hubo espacio, breve, para una broma: desde tierra les dijeron que, por los días de ingravidez que habían pasado, iban a tener que sacarlos poco menos que en brazos de la nave: “Muchachos, van a tener que hacer todo el trabajo ustedes”, dijo Dobrovolski. Tumbas de los cosmonautas soviéticos en la Muralla del Kremlin. (Foto: Roscosmos)
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En el momento del desacople, un sonido agudo invadió la nave y los tres notaron de inmediato que había una fuga de aire. Tal vez se supieron condenados: las pulsaciones de Dobrovolski treparon a 140 y las de Vólkov a 180. Los cosmonautas apagaron el sistema de radio para localizar la fuente del agudo sonido; es probable que la hayan localizado y que hayan intentado cerrar la válvula fallada, ubicada sobre el asiento de Patsáyev en aquella cabina estrecha en la que no cabían siquiera los trajes espaciales. Los manuales decían que una fuga de aire debía ser cortada en veinte segundos, aunque en los entrenamientos, los astronautas demoraban entre treinta y cuarenta segundos. Las máscaras de oxígeno que el diseñador Lavrov había recomendado y que los tripulantes de Soyuz 11 no llevaban, les hubiesen dado una posibilidad de maniobra de entre dos y tres minutos. Tal vez hubieran salvado sus vidas. Pero esta vez la muerte fue más veloz.
Los cálculos posteriores a la tragedia dijeron que a veinte segundos de iniciada la fuga, la presión en el interior de la Soyuz había descendido tanto que los tripulantes debían estar ya inconscientes. Cincuenta segundos después de iniciado el desastre, el pulso de Patsáyev había caído a 42. A los ciento diez segundos de iniciada la fuga de aire, los corazones de los tres astronautas se habían detenido.
Soyuz 11, como un animal amaestrado, siguió su regreso a tierra como si nada hubiese pasado. La fuga de aire que mató a su tripulación provocó apenas un lento movimiento de rotación en la cápsula. En el control de la misión no se enteraron de nada porque no tenían comunicación con la nave, que se reanudó cuando Soyuz entró en el radio de acción de las estaciones soviéticas de seguimiento: en la cápsula reinaba un completo silencio; las comunicaciones se cortaron en el momento del reingreso a la atmósfera y, cuando se reanudó el contacto, el control de la misión intentó comunicarse con los astronautas. No hubo respuesta. Entonces pensaron que el sistema de comunicación se había averiado, un nuevo percance en aquella misión mal destinada. En tierra, nunca imaginaron la tragedia.
Soyuz aterrizó como estaba previsto, eso sí salió bien, a las seis y dieciséis minutos de la mañana del 30 de junio. En la URSS recién empezaba el verano, había amanecido una hora antes y reinaba buena luz para el trabajo de los equipos de rescate. Cuando hallaron a los tripulantes muertos, se sucedieron algunas escenas de hondo patetismo que reflejaron los fotógrafos encargados de eternizar una hazaña y no un desastre. Los médicos del centro de control intentaron reanimarlos de cualquier modo, pero los tres cosmonautas llevaban muertos ya más de media hora. Las autopsias revelaron que habían muerto por la súbita despresurización de la cápsula: los cuerpos albergaban un altísimo contenido de nitrógeno en sangre, presentaban hemorragias cerebrales y sangre en los pulmones.

El astronauta estadounidense Thomas P. Stafford, a la izquierda, transportando las cenizas del comandante de la Soyuz 11. (Foto: NASA)
El escenario del drama también reveló otros dramáticos datos. Los tres supieron que iban a morir en cuanto notaron la fuga de aire y el descenso de la presión en la cabina. El cuerpo de Dobrovolski, que se había desprendido de su cinturón de seguridad, fue hallado cerca de la escotilla que no había cerrado bien en el momento de iniciar el regreso a casa: intuyó que la fuga provenía de allí. Se equivocó y perdió un tiempo vital, aunque los investigadores arriesgaron que, aún con haber dado con la válvula defectuosa, los tres astronautas habrían muerto igual. No los mató la fuga de aire, ni la repentina falta de presión en Soyuz: los mató el no haber vestido los trajes espaciales presurizados.
El programa Soyuz se canceló. La estación espacial Salyut 1, en la que Patsáyev había plantado algunas semillas para dar origen al primer jardín espacial de la humanidad, fue devuelta a la atmósfera y se hundió en el Pacífico. La aventura espacial soviética se retrasó dos años. Las reglas se modificaron para obligar a todos los astronautas del futuro a vestir trajes espaciales. Se modificaron las cabinas de las futuras naves para que mantuvieran la presión del interior en el caso de pequeñas fugas. Se redujeron las tripulaciones de los futuros viajes espaciales a dos personas.
En un giro fiel al estalinismo más recalcitrante, Kamanin, aquel que se había opuesto a que sus muchachos viajaran tan desprotegidos, fue destituido como jefe del Cuerpo de Astronautas por no haber adiestrado a sus discípulos para hacer frente a una emergencia como la de Soyuz 11.
Vólkov, Dobrovolski y Patsáyev fueron enterrados en los muros del Kremlin. Por cierto, como héroes.
Unión Soviética, Carrera espacial, desastre, Sumario, exploración espacial
INTERNACIONAL
Un enorme cartel con el presidente de EE.UU. en un ataúd fue colocado en pleno centro de Teherán: “Mataremos a Trump”

En medio de una nueva escalada de la guerra en Medio Oriente, las autoridades iraníes colocaron un afiche gigante en pleno centro de Teherán que muestra al presidente estadounidense en un ataúd con un mensaje amenazante: “Mataremos a Trump”.
El cartel apareció en una de las vías más transitadas de la capital iraní, en momentos en que Estados Unidos bloqueó los puertos iraníes y se registró el cierre del estrecho de Ormuz, lo que desbarató el protocolo de acuerdo que debía poner fin al conflicto iniciada en febrero.
Casi un mes después de que Estados Unidos e Irán firmaran un memorándum de entendimiento para poner fin a la guerra en Oriente Medio, ambas partes reanudaron los combates, con repercusiones en toda la región.
El ejército estadounidense confirmó una nueva “ola de ataques” este miércoles, que duró 90 minutos. Una mujer iraní cruza una transitada avenida de Teherán. Detras se observa un cartel que dice «Mataremos a Trump» (Foto: EFE)
Donald Trump amenaza con más ataques
El presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó con extender los ataques la próxima semana para golpear centrales eléctricas y puentes si Teherán no vuelve a la mesa de negociaciones.
La disputa por el estrecho de Ormuz, una vía navegable crucial para el tránsito mundial de petróleo y gas, es el principal detonante de los nuevos combates y la reanudación del bloqueo naval el martes.
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Los enfrentamientos reanudados el 7 de julio, después de unos ataques a barcos en el Golfo atribuidos a Irán, socavan los esfuerzos diplomáticos para aplicar el protocolo de acuerdo firmado en junio, que ratificaba el alto el fuego concluido en abril.
De momento, los ataques no afectan a la capital, Teherán, ni a las instalaciones petroleras y de gas del Golfo.
Israel, que desató la guerra junto con Estados Unidos el 28 de febrero, no se unió a las nuevas hostilidades.
“Sobreviviendo”
La ciudad portuaria de Bushehr, donde se encuentra la única central nuclear de Irán, fue nuevamente atacada por Estados Unidos el miércoles, según la agencia de noticias gubernamental Irna.
En el sureste del país murieron siete militares al ser alcanzados por misiles estadounidenses contra un cuartel situado cerca de la ciudad de Iranshahr, informó el ejército iraní. Varios buques estacionados en el estrecho de Ormuz (Foto: Amirhosein Khorgooi/ISNA/via WANA (West Asia News Agency)via REUTERS)
Más de 30 civiles murierono desde que se reanudaron los enfrentamientos, según el gobierno iraní.
Nadin, una iraní de 27 años, pide a Dios que ponga fin a la guerra y a las dificultades económicas.
“No estamos viviendo, estamos sobreviviendo”, dijo.
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En respuesta a los bombardeos, Teherán volvió a atacar instalaciones estadounidenses en varios países del Golfo y en Jordania.
Baréin, Kuwait y Jordania fueron blanco de ataques iraníes durante la noche y por la mañana y la Guardia Revolucionaria Islámica, el ejército ideológico del régimen, afirmaron haber atacado instalaciones de la Quinta Flota de Estados Unidos en Baréin y el centro logístico de Mina Abdulá utilizado por el ejército estadounidense.
Irán amenaza con cerrar otras vías
Además del impacto en el comercio mundial de hidrocarburos, la ONU se alarmó por las “graves consecuencias socioeconómicas y humanitarias” del bloqueo de esta “ruta de paso esencial de la que dependen millones de personas” para la comida, los medicamentos y otros productos de primera necesidad.
La Guardia Revolucionaria afirmó que el estrecho “permanecería cerrado hasta que Estados Unidos ponga fin a sus actos de agresión”, y mencionaron el posible cierre “de otras vías de exportación de petróleo y gas” que benefician a Estados Unidos y sus aliados.
Con la reimposición del bloqueo de los puertos iraníes, Trump quiere presionar al gobierno de Teherán por sus divergencias sobre el estrecho de Ormuz.
El gobierno teocrático lleva meses diciendo que quiere cobrar un peaje por el paso por esta vía.
Esta semana, Trump sorprendió al asegurar que cobraría una tarifa a cambio de proteger Ormuz. Luego se desdijo. Según él, se trataría más bien de “acuerdos comerciales e inversiones” con las monarquías del Golfo.
(Con información de AFP)
Irán, Donald Trump
INTERNACIONAL
Nevada Lt. Gov.: Elon Musk could make space tourism state’s next big industry

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Nevada Lt. Gov. Stavros Anthony has an unusual plan to rev up the Silver State’s entertainment business: space tourism; and with Elon Musk having significant business interests in the state, he won’t have to look far to find the man to do it.
Anthony’s background has been anything but boring: he had a nearly three-decade career in law enforcement, was a regent in the state’s higher education system, and served as a longtime Las Vegas city councilman.
He ran a spirited campaign for mayor of Las Vegas, and since 2022 has served alongside Governor Joe Lombardo, leading the Silver State. The Lombardo/Anthony ticket was the only one in America in which Republicans defeated an incumbent Democratic governor and lieutenant governor.
Recently, Anthony sat down with Fox News Digital at FreedomFest in Las Vegas to discuss his career, the Nevada economy, and electoral prospects in 2026, in what is shaping up to be one of the tightest gubernatorial races in the country.
JOE LOMBARDO CRUISES PAST SIX GOP CHALLENGERS TO SECURE NEVADA REPUBLICAN GUBERNATORIAL NOMINATION
Nevada Lieutenant Gov. Stavros Anthony delivers remarks during the U.S. Capitol Christmas Tree lighting ceremony on the West Front Lawn at the U.S. Capitol on Dec. 2, 2025, in Washington, D.C. (Andrew Harnik/Getty Images)
Anthony promotes the state as a mecca for the entertainment business, touting a light regulatory touch and a thriving climate for entrepreneurship. He’s particularly bullish on professional sports, and the nascent space tourism industry.
«If you look at 10 years ago, we didn’t have one major sporting activity here in Nevada. They actually would not come here because they thought there would be illegal gambling and corruption and bribery and so on and so forth. In 10 years, we’ve become the sports capital of the world. Baseball is coming. We have hockey. We have football. We’re going to have basketball coming. F1. NASCAR, we have women’s basketball on and on and that just kind of cropped up.
«The thing about Las Vegas is anything can happen here, so it’s really not up to me as a lieutenant governor to decide what’s the next big thing in tourism. It’s the tourist industry that has to decide what’s the next big thing.
REPUBLICAN GOVERNOR TARGETED BY DEMOCRATS LAUNCHES RE-ELECTION BID IN KEY BATTLEGROUND
«One thing that is of interest is space tourism. I think that might be a future here in Nevada because we have a lot of open land where… somebody like Elon Musk can shoot rockets up into outer space, hang out up there for a while, have some drinks. Hang out with friends.
«What an experience that would be to see the Earth from up there and actually make it a tourist kind of an adventure. So those are the kind of things that we’re constantly thinking about, but it’s the private sector that needs to do it, and I am very much in favor of allowing our entrepreneurs to come up with the next best thing and to support them.»

Elon Musk speaks at the Viva Technology conference focused on innovation and startups at the Porte de Versailles exhibition center in Paris on June 16, 2023. (Chesnot/Getty Images)
Anthony credits his lengthy career with Las Vegas Metro Police for giving him the problem-solving foundation to launch a successful political career:
«You know, most people think of the policing that they see on television. High-speed pursuits, gunfights, bar fights, chasing people down dark alleys, and arresting serious criminals. And that is a big part of policing. But really, 90% of police work is really solving problems. Going into neighborhoods, finding out what are the issues in those neighborhoods, helping those neighbors solve issues to make their quality of life a lot better.
«I’ve learned that that’s really what I should be doing as an elected official. My job is to go out there and talk to people and find out what the state can do, what a county could do, what a city could do to make their lives better: helping folks live the American dream and not causing problems like higher taxes, higher regulations, getting in their way, those sorts of things. So that’s really what I learned about police work.»

Nevada Gov. Joe Lombardo speaks onstage after a parade for Bruno Mars honoring his impact on Las Vegas entertainment at Toshiba Plaza on April 10, 2026, in Las Vegas, Nevada. (Photo by Ethan Miller/Getty Images for MGM Resorts)
President Trump has endorsed the Lombardo/Anthony ticket, and he believes that the new no tax on tips policy will prove to be a major electoral boost come November.
«Well, President Trump has endorsed the governor. President Trump has endorsed me. He was just here a couple of months ago to talk about his no taxes on tips, which was a huge thing here in Nevada.»
TRUMP ENDORSES NEIGHBORING STATE LIEUTENANT GOVERNORS FOR RE-ELECTION
«I think President Trump will be here. He’s welcome anytime to come to the great state of Nevada and talk to folks in Nevada. When he was campaigning, he would have events with 5,000 or 6,000 people attending. So we have a good relationship with him. We want to have a relationship with him, and I believe he’ll be here to talk about some of the great things his administration is doing, not only in the country, but how it’s impacting Nevada in a positive way.»

President Donald Trump speaks about the economy during an event at the Circa Resort and Casino in Las Vegas, Saturday, Jan. 25, 2025. (AP Photo/Mark Schiefelbein)
Finally, Anthony notes that his political philosophy is heavily shaped by his immigrant parents from Cyprus who instilled the values of hard work, self-reliance, and fiscal responsibility.
«When they came to the United States, and they didn’t have anything, all they could do was find a job and get married and raise a family… number one: you work hard.
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«Number two: you don’t ask the government for anything. You want them to protect you, you want to have roads. But you don’t ask them for welfare, you don’t ask them for unemployment checks, you don’t ask them for food stamps. So that’s not something that they thought the government would do.
«Their responsibility was to work hard, raise a family, buy a home and live the American dream. That taught me a lot. And that’s really how I’ve continued my public service. I am here to support Nevadans in ways that they want support, but I’m not here to carry them. They need to carry themselves, and I think they understand that.»
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“El statu quo en Nicaragua es intolerable para los Estados Unidos y sus vecinos”, afirma subsecretario Michael Kozak

El subsecretario Michael Kozak afirmó ante el Senado de Estados Unidos que el statu quo en Nicaragua “debe” cambiar “pronto”, al definir al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo como una “brutal y cleptocrática dinastía dictatorial” y ubicar al país entre las principales preocupaciones de seguridad de Washington en el hemisferio occidental.
En la misma comparecencia, el funcionario sostuvo que la política exterior de la administración de Donald Trump hacia América Latina tuvo entre sus resultados una caída del 92% en los encuentros diarios de inmigrantes ilegales en la frontera suroeste estadounidense durante los primeros 17 meses de gestión, un dato que presentó como parte del endurecimiento de la agenda regional.
Kozak declaró ante el Subcomité para el Hemisferio Occidental del Comité de Relaciones Exteriores del Senado que Nicaragua “sufre bajo una dinastía dictatorial brutal y cleptocrática que reprime todas las facetas de la Iglesia Católica, así como a sus ciudadanos comunes, y alberga a adversarios de seguridad de los Estados Unidos”, indican medios regionales.
“El statu quo en Nicaragua es intolerable para los Estados Unidos y sus vecinos, así como para el pueblo nicaragüense. Debe cambiar, y pronto”, declaró según medios como 100% Noticias.
La audiencia estuvo centrada en la Estrategia de Seguridad Nacional y en la política de Estados Unidos hacia América Latina. Citado por Centroamérica360, el subsecretario remarcó que la preocupación de su gobierno no se limita a un solo país. “Nos preocupa la inestabilidad y los actores malignos en Cuba, Nicaragua y Venezuela”, dijo durante su testimonio.
Ese señalamiento elevó el tono de las críticas de la administración Trump contra el régimen nicaragüense. De acuerdo con el medio centroamericano, se trató de una de las declaraciones públicas emitidas hasta ese momento por un funcionario de esa administración sobre la situación política del país.

Durante su intervención, Kozak también evaluó la política exterior de Washington en la región y colocó el combate a la inmigración ilegal como “primer objetivo” de la administración Trump. En ese punto, sostuvo que el enfoque de seguridad fronteriza aplicado con socios regionales “resultados sin precedentes”.
La cita textual que presentó fue la siguiente: “Nuestro primer objetivo ha sido eliminar la inmigración ilegal. El enfoque integral del presidente Trump hacia la seguridad fronteriza, trabajando con socios en toda la región, ha logrado resultados sin precedentes: los encuentros diarios de inmigrantes ilegales en la frontera suroeste de Estados Unidos han disminuido un 92%”.
El subsecretario aseguró además que su gobierno facilitó el mayor número de deportaciones de su historia para retirar a extranjeros sin derecho a permanecer en Estados Unidos. También dijo que ese liderazgo permitió a países socios mejorar el control de sus propias fronteras.
En otro tramo de su comparecencia, afirmó que varios líderes extranjeros reconocieron los efectos sociales del tráfico de personas a través de sus territorios. Sostuvo además que la reducción de la inmigración ilegal afectó una fuente importante de ingresos de los cárteles, porque, según su explicación, una parte muy significativa de sus ingresos globales provenía del traslado de migrantes hacia Estados Unidos.

Según Centroamérica360, Kozak abordó además la situación venezolana y dijo que Estados Unidos considera necesario encontrar un equilibrio para convocar elecciones después de la emergencia generada por los terremotos que afectaron al país.
En ese contexto, indicó que no deberían celebrarse comicios demasiado pronto ni demasiado tarde. “Creo que algo así como el 40% de los votantes en Venezuela no están registrados en este momento. Tienen que arreglar el padrón electoral, renovar el Consejo Electoral”, afirmó.
También señaló que la Asamblea Nacional de 2015 y las autoridades interinas habían anunciado que empezarían a trabajar el primero de agosto para activar los elementos necesarios para organizar esas elecciones.
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