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Ni una explosión ni un choque: el inesperado fallo que mató a tres astronautas cuando ya regresaban a casa

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La carrera espacial es sólo para la gloria. La gran hazaña humana del siglo XX, conquistar el espacio, poner un hombre en la Luna y traerlo de regreso a la Tierra, que era lo más difícil, sólo tiene grandes héroes, sobrevivientes, condecorados, honrados de por vida, recordados en la posteridad.

Los desastres no tienen cabida en esa historia. Quienes murieron en las grandes tragedias de la era espacial, también son héroes, pero recónditos, velados, casi furtivos, con sus medallas y sus honores, pero de eso no se habla: la gloria tiene el precio de la discreción y en cierto modo del olvido. Como afirma el escritor español Eduardo Mendoza, lo último que se pierde en la vida no es la esperanza, es la vanidad.

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El 29 de junio de 1971, hace ya cincuenta y cinco años, una misión espacial soviética, su nave principal, la Soyuz 11, y sus astronautas, regresaron a Tierra después de batir varios récords. La misión, difícil y riesgosa, estaba cumplida aunque había sido una calamidad desde principio hasta el final: todo lo que podía haber salido mal, había salido mal. La hazaña, la épica, el heroísmo iban a tapar yerros, riesgos, desatinos, fatalidades, desplantes y arrogancias.

Pero no. Cuando Soyuz 11 aterrizó gracias a un extraordinario alarde técnico, cohetes retropropulsores que la hicieron posarse como un pájaro en un territorio que es hoy Kazajistán; cuando aquel viaje malhadado llegó a su fin y el personal soviético de tierra abrió la escotilla de la nave para rescatar a los astronautas, los tres, su capitán, Gueorgui Dobrovolski, su segundo Vladislav Vólkov y el tripulante Viktor Patsáyev estaban muertos.

En medio de la estepa se dio entonces una frenética carrera: reanimación cardíaca, respiración boca a boca, inyecciones directas al corazón para que reaccionaran: un imposible, los tres llevaban muertos demasiado tiempo, casi desde que habían iniciado su fatal viaje de regreso a la Tierra.

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Los cosmonautas soviéticos Dobrovolski, Vólkoc y Patsáyev en la ceremonia de despedida antes de la misión Soyuz 11. (Foto: AFP)

En realidad, Soyuz 11 y su tripulación estaban todos condenados al desastre y no a la epopeya que la URSS quiso darle a aquella misión planeada como una hazaña. Dos años antes, Estados Unidos, el gran y único rival de los soviéticos en la carrera espacial, había puesto a dos hombres en la Luna. La URSS, que había sido pionera en esa carrera que nació del espionaje y no del deseo de conquistar las estrellas, corría ahora lejos del puntero; necesitaba un gran éxito, costara lo que costase. Y costó mucho.

Soyuz 11 nació cercada por los problemas mecánicos, por los caprichos de los ingenieros en jefe de la misión, por graves celos internos entre sus tripulantes y por un yerro monumental, mezcla de arrogancia y tontería: los tres astronautas viajarían al espacio sin el voluminoso traje habitual. ¿Por qué? Porque era más importante que por primera vez viajaran al espacio tres astronautas y no dos, como era costumbre. Y tres cosmonautas, enfundados en ese enorme uniforme inflado, cableado, coronado por una gigantesca escafandra, no cabían en Soyuz 11. Los trajes espaciales presurizan el aire, salvaguardan la vida de quien los viste. Pero, ¿qué podía salir mal?

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La Soyuz 11 tenía como misión abordar la estación espacial soviética Salyut 1, habitarla, reparar algún instrumental dañado, reorientar algún giróscopo díscolo, pasar allí la más prolongada experiencia de vida humana en el espacio y volver para contarlo. A tropezones, todo salió más o menos bien, excepto que sus protagonistas no pudieron contar nada.

La tripulación soviética del Soyuz 11 antes del lanzamiento en 1971. (Foto: Roscosmos)

La tripulación soviética del Soyuz 11 antes del lanzamiento en 1971. (Foto: Roscosmos)

Antes de la partida, cuando arreciaron las dificultades técnicas en la Soyuz y los dramas humanos entre sus tripulantes, cuando la lógica aconsejaba acortar la misión o postergarla, el jefe del programa espacial soviético, Vasili Mishin gritó en el centro de control: “¡No quiero cobardes en mis naves!” Esa arenga, que pone el coraje por encima de la razón siempre y cuando el coraje sea siempre de otros, es válida para una trinchera; pero en el espacio, donde un tornillo flojo te convierte en mártir, suena a estupidez.

Soyuz venía mal de antes. Soyuz 10 había fracasado ya en abril de ese fatídico 1971 al intentar acoplarse a Salyut 1: la tripulación no pudo entrar a la estación espacial porque una pieza del sistema de acoplamiento se deformaba con una presión superior a ciento treinta kilos, mientras que la maniobra de unión desplazaba una fuerza de entre ciento sesenta y doscientos kilos. La pieza rebelde se modificó para Soyuz 11.

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Otro pájaro de mal augurio sobrevoló la misión cuando la tripulación original tuvo que ser cambiada: un examen médico de rutina reveló una mancha en el pulmón de uno de sus astronautas. Los médicos le prohibieron volar y, según las reglas, quedaba descartada toda la tripulación y viajaba una nueva. Así fue como llegaron a su último viaje Dobrovolski, Vólkov y Patsáyev.

Las relaciones entre dos de los tres astronautas no eran buenas, para ser piadosos. El comandante, Dobrovolski, de cuarenta y tres años, tenía una enorme responsabilidad a cargo: era un jefe de misión espacial novato, era su primera vez en el espacio. En cambio, Vólkov, de treinta y cinco años, era un ingeniero de vuelo que ya había participado de una misión espacial; sentía que era el hombre indicado para comandar la Soyuz 11 y no pudo evitar sentirse desplazado por un jefe mayor, pero inexperto. Los dos discutieron mucho en los días previos a la partida y lo hicieron durante todo el viaje hacia el espacio.

Cosmonautas soviéticos, en el simulador de la consola de la estación espacial Salyut. (Foto: Roscosmos)

Cosmonautas soviéticos, en el simulador de la consola de la estación espacial Salyut. (Foto: Roscosmos)

Soyuz 11 despegó el 6 de junio y el 7 ya estaba acoplada a Salyut 1: cuando los tres astronautas entraron en la estación espacial, notaron de inmediato, que algo andaba mal. Sintieron un penetrante olor, un humo pesado y algo ácido ni bien encendieron el sistema de regeneración de aire. Desde el control terrestre les aconsejaron pasar aquella primera noche en el espacio en Soyuz y no en Salyut. Al día siguiente, ya con el aire normal en la estación, los astronautas se dedicaron a lo suyo: corrigieron la órbita de Salyut, orientaron sus paneles hacia el sol, repararon un telescopio rebelde, rutina pura. En la Tierra, la prensa del mundo destacaba ya la hazaña soviética: por primera vez, circulaba en el espacio una estación espacial tripulada.

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El 9 de junio, otra pequeña hazaña: los tripulantes de Salyut hicieron contacto televisivo con el centro de control de la misión. Se mostraron fatigados, así que los técnicos les recomendaron los ejercicios diseñados para atemperar en el cuerpo los efectos de la ingravidez. Los astronautas dijeron entonces que no se trataba de eso, sino de los trajes que calzaban, que eran de entrenamiento y no los habituales trajes presurizados que habían sido dejados de lado por una simple cuestión de espacio en el interior de la nave, para que cupiera en ella un tercer astronauta y batir así otro récord. ¿Era riesgoso? Sí, lo era. ¿Era una locura? También lo era.

Contra ese disparate protestaron tres altos mandos soviéticos. Leonid Smirnov, jefe de la Comisión Industrial Militar fue el primero; le siguió Illiá Lavrov, diseñador del sistema de control ambiental, que exigió que los tripulantes de Soyuz 11 llevaran al menos máscaras de oxígeno como las usadas por los pilotos de los jets de combate que, ante una emergencia, una pérdida de presión, por ejemplo, les daría un margen de maniobra de dos o tres minutos. El tercero en protestar fue Nikolai Kamanin, jefe del Cuerpo de Cosmonautas de la URSS. Todo fue en vano. Triunfaron la arenga de Mishin sobre los cobardes y la lógica de alcantarilla de Serguei Koroliov, otro de los jefes del programa, que afirmó que ningún vuelo de misiones anteriores como la Vostok, había sufrido alguna vez una pérdida de presión en vuelo. ¿Por qué iba a ocurrir esta vez con Soyuz 11?

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La tripulación soviética de la misión Soyuz 11 dentro de la cápsula. (Foto: AFP)

La tripulación soviética de la misión Soyuz 11 dentro de la cápsula. (Foto: AFP)

En el espacio, en medio de las discusiones constantes entre Dobrovolski y Vólkov y el resignado silencio de Patsáyev, la Salyut 1 no daba paz. El 16 de junio volvió a llenarse de humo y todo tornó tan peligroso, que los astronautas pensaron en evacuarla y regresar a Soyuz 11. Antes, intentaron solucionar la crisis en aquella caja de sorpresas: apagaron el generador principal, conectaron el sistema secundario y cambiaron los filtros de oxígeno: después de seis horas de trabajo, la normalidad, o lo que fuese, retornó a la estación espacial.

Al día siguiente, sin ignorar la tensión entre los tripulantes de Soyuz, el control terrestre de la misión elaboró un informe sobre la relación profesional y humana de los tres astronautas. Dejaron por escrito que era Dobrovolski, el comandante, quien se hacía cargo de las decisiones, “si bien es la tripulación entera quien decide, juntos, las cosas”. Mishin, el que no quería cobardes en sus naves, justificó a Dobrovolski: “Finalmente, es el comandante el que tomas las decisiones”. Kamanin, el jefe de todos los cosmonautas de la URSS, que conocía muy bien a sus chicos, dejó asentado que Vólkov actuaba “de manera muy independiente y que no reconoce sus errores”. Aquello era toda una gran ironía: Soyuz significa unión, y si algo le faltaba a aquella misión era algo de unión.

El 20 de junio, el control de la misión evaluó la condición física de los tres astronautas que ya llevaban catorce días en el espacio. Saltaron las alarmas: la capacidad pulmonar de los viajeros había descendido un treinta y tres por ciento; los trajes de entrenamiento tampoco funcionaban bien, tal como alguien había vaticinado. Por fin, se impuso Kamanin, el jefe de los cosmonautas. Pensó, y lo dijo, que los tripulantes de Soyuz 11 no podían seguir más días en el espacio y en estado de ingravidez y exigió que todos regresaran a la Tierra antes del 30 de junio, si eso era posible.

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La cápsula de descenso de Soyuz 11 tras aterrizar en Kazajistán. (Foto: Roscosmos)

La cápsula de descenso de Soyuz 11 tras aterrizar en Kazajistán. (Foto: Roscosmos)

Posible era, pero había un récord, otro más, a batir: el de permanencia en el espacio que Dobrovolski, Vólkov y Patsáyev cumplirían el 25. Los jefes de la misión dispusieron entonces que regresaran a Tierra entre el 27 y el 30. Los astronautas gastaron sus últimas horas en Salyut 1 mientras la acondicionaban para que subsistiera en el espacio y en soledad hasta la llegada de nuevos tripulantes, y preparaban su propio regreso a casa.

Por fin, los cosmonautas volvieron a Soyuz 11 para toparse con otra sorpresa: la luz de un sensor indicaba que la escotilla de la nave no cerraba bien. Desde tierra, aconsejaron la tontería más obvia: que repitieran la operación. ¿Qué otra cosa podían hacer? Vólkov lo hizo una, dos, diez veces hasta que por fin cerró la compuerta con todas sus fuerzas y el sensor apagó su luz de alerta.

A las 21.15 del martes 29 de junio. Soyuz 11 se separó de Salyut 1 y su comandante lanzo un augurio por radio: “Mañana nos reuniremos. Preparen el coñac”. Y entonces todo se derrumbó. ¿Qué sucedió después? Las primeras teorías dijeron que la escotilla no había cerrado bien. Pero en 1997, veintiséis años después de la tragedia, el accidente se atribuyó a un sistema de equilibrio de presión con el exterior, dos válvulas que se accionaban gracias a un leve artilugio pirotécnico y que debían abrirse cuando Soyuz estuviese a cuatro kilómetros de la Tierra. Pero las válvulas se abrieron antes, con sólo seis centésimas de segundo de diferencia entre una y otra. Por qué, es un misterio.

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Sucedió cuando el módulo de descenso de Soyuz se separó de su módulo orbital. En ese momento, la presión en el interior de la cápsula era normal. Y la de los astronautas también: Dobrovolski rondaba 80 pulsaciones por minuto, Vólkov 120 y Patsáyev 100. Hasta hubo espacio, breve, para una broma: desde tierra les dijeron que, por los días de ingravidez que habían pasado, iban a tener que sacarlos poco menos que en brazos de la nave: “Muchachos, van a tener que hacer todo el trabajo ustedes”, dijo Dobrovolski.

Tumbas de los cosmonautas soviéticos en la Muralla del Kremlin. (Foto: Roscosmos)

Tumbas de los cosmonautas soviéticos en la Muralla del Kremlin. (Foto: Roscosmos)

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En el momento del desacople, un sonido agudo invadió la nave y los tres notaron de inmediato que había una fuga de aire. Tal vez se supieron condenados: las pulsaciones de Dobrovolski treparon a 140 y las de Vólkov a 180. Los cosmonautas apagaron el sistema de radio para localizar la fuente del agudo sonido; es probable que la hayan localizado y que hayan intentado cerrar la válvula fallada, ubicada sobre el asiento de Patsáyev en aquella cabina estrecha en la que no cabían siquiera los trajes espaciales. Los manuales decían que una fuga de aire debía ser cortada en veinte segundos, aunque en los entrenamientos, los astronautas demoraban entre treinta y cuarenta segundos. Las máscaras de oxígeno que el diseñador Lavrov había recomendado y que los tripulantes de Soyuz 11 no llevaban, les hubiesen dado una posibilidad de maniobra de entre dos y tres minutos. Tal vez hubieran salvado sus vidas. Pero esta vez la muerte fue más veloz.

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Los cálculos posteriores a la tragedia dijeron que a veinte segundos de iniciada la fuga, la presión en el interior de la Soyuz había descendido tanto que los tripulantes debían estar ya inconscientes. Cincuenta segundos después de iniciado el desastre, el pulso de Patsáyev había caído a 42. A los ciento diez segundos de iniciada la fuga de aire, los corazones de los tres astronautas se habían detenido.

Soyuz 11, como un animal amaestrado, siguió su regreso a tierra como si nada hubiese pasado. La fuga de aire que mató a su tripulación provocó apenas un lento movimiento de rotación en la cápsula. En el control de la misión no se enteraron de nada porque no tenían comunicación con la nave, que se reanudó cuando Soyuz entró en el radio de acción de las estaciones soviéticas de seguimiento: en la cápsula reinaba un completo silencio; las comunicaciones se cortaron en el momento del reingreso a la atmósfera y, cuando se reanudó el contacto, el control de la misión intentó comunicarse con los astronautas. No hubo respuesta. Entonces pensaron que el sistema de comunicación se había averiado, un nuevo percance en aquella misión mal destinada. En tierra, nunca imaginaron la tragedia.

Soyuz aterrizó como estaba previsto, eso sí salió bien, a las seis y dieciséis minutos de la mañana del 30 de junio. En la URSS recién empezaba el verano, había amanecido una hora antes y reinaba buena luz para el trabajo de los equipos de rescate. Cuando hallaron a los tripulantes muertos, se sucedieron algunas escenas de hondo patetismo que reflejaron los fotógrafos encargados de eternizar una hazaña y no un desastre. Los médicos del centro de control intentaron reanimarlos de cualquier modo, pero los tres cosmonautas llevaban muertos ya más de media hora. Las autopsias revelaron que habían muerto por la súbita despresurización de la cápsula: los cuerpos albergaban un altísimo contenido de nitrógeno en sangre, presentaban hemorragias cerebrales y sangre en los pulmones.

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El astronauta estadounidense Thomas P. Stafford, a la izquierda, transportando las cenizas del comandante de la Soyuz 11. (Foto: NASA)

El astronauta estadounidense Thomas P. Stafford, a la izquierda, transportando las cenizas del comandante de la Soyuz 11. (Foto: NASA)

El escenario del drama también reveló otros dramáticos datos. Los tres supieron que iban a morir en cuanto notaron la fuga de aire y el descenso de la presión en la cabina. El cuerpo de Dobrovolski, que se había desprendido de su cinturón de seguridad, fue hallado cerca de la escotilla que no había cerrado bien en el momento de iniciar el regreso a casa: intuyó que la fuga provenía de allí. Se equivocó y perdió un tiempo vital, aunque los investigadores arriesgaron que, aún con haber dado con la válvula defectuosa, los tres astronautas habrían muerto igual. No los mató la fuga de aire, ni la repentina falta de presión en Soyuz: los mató el no haber vestido los trajes espaciales presurizados.

El programa Soyuz se canceló. La estación espacial Salyut 1, en la que Patsáyev había plantado algunas semillas para dar origen al primer jardín espacial de la humanidad, fue devuelta a la atmósfera y se hundió en el Pacífico. La aventura espacial soviética se retrasó dos años. Las reglas se modificaron para obligar a todos los astronautas del futuro a vestir trajes espaciales. Se modificaron las cabinas de las futuras naves para que mantuvieran la presión del interior en el caso de pequeñas fugas. Se redujeron las tripulaciones de los futuros viajes espaciales a dos personas.

En un giro fiel al estalinismo más recalcitrante, Kamanin, aquel que se había opuesto a que sus muchachos viajaran tan desprotegidos, fue destituido como jefe del Cuerpo de Astronautas por no haber adiestrado a sus discípulos para hacer frente a una emergencia como la de Soyuz 11.

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Vólkov, Dobrovolski y Patsáyev fueron enterrados en los muros del Kremlin. Por cierto, como héroes.

Unión Soviética, Carrera espacial, desastre, Sumario, exploración espacial

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INTERNACIONAL

Nuclear experts urge Trump not to let Iran steer talks away from regime’s atomic threat

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

Iran’s top Revolutionary Guard commander declared Wednesday that Tehran would continue working on nuclear weapons as long as the United States and Israel possess them, intensifying concerns that Iran is using negotiations over the Strait of Hormuz to postpone concessions on its nuclear program.

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«As long as the United States and Israel possess nuclear weapons, we will continue working on them for our national security,» IRGC commander-in-chief Ahmad Vahidi said, according to a translation of remarks circulating Wednesday. «If they disarm, we will disarm.»

Israeli Prime Minister Benjamin Netanyahu responded by vowing that Israel would continue preventing Iran from obtaining a nuclear weapon, with or without a diplomatic agreement.

WHO IS AHMAD VAHIDI? IRAN’S NEW IRGC CHIEF TIED TO GLOBAL ATTACKS AND ‘DEATH TO AMERICA’ IDEOLOGY

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A map shows damage to Iran’s Fordow nuclear site after being struck by the United States in Operation Midnight Hammer on June 22, 2025. (Fox News)

«Today, we heard the commander of the Revolutionary Guards, Vahidi, explicitly declare Iran’s intention to continue developing nuclear weapons — ‘continue,’ as he put it,» Netanyahu said at a ceremony marking the reinterment of Shimon and Rivka Herzl, the grandparents of the founder of modern day Zionism, Theodor Herzl.

«Well, as prime minister of Israel, I too am determined to continue — to continue preventing Iran from possessing nuclear weapons,» he said.

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Netanyahu praised President Donald Trump as Israel’s greatest friend in the White House and expressed appreciation for the two countries’ joint efforts against Iran’s nuclear ambitions.

«Israel’s existence is not subject to negotiation,» Netanyahu said. «With an agreement or without an agreement, I am determined — we are all determined — to do whatever is necessary to ensure our security and our future.»

NETANYAHU’S ISRAEL GRAPPLES WITH TRUMP-IRAN DEAL AS DETAILS REMAIN UNCLEAR

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Iran nuclear

President Pezeshkian said Iran would rebuild the nuclear facilities targeted by the U.S. and make them stronger in 2025. (Iranian Presidency/Handout/Anadolu via Getty Images)

The exchange came as nuclear experts urged Trump to keep Iran’s nuclear program at the center of negotiations, warning that Tehran could use the Hormuz crisis to secure sanctions relief and other concessions before addressing its remaining nuclear capabilities.

Trump told «Fox News at Night» Tuesday that military force remained an option if Iran abandoned the talks, while insisting Tehran could not be allowed to obtain a nuclear weapon.

«If they back out again, they’re going to get hit really hard,» Trump told Fox News’ Trace Gallagher. «They know that. They understand that. I have no choice. They can’t have a nuclear weapon. It’s very simple.

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«The hard hit is yet to come, and hopefully we won’t have to use it.»

Trump said negotiators held an «all-day negotiation» Tuesday and described the discussions as «very good.» He has said the talks would initially focus on reopening the Strait of Hormuz before turning to Tehran’s nuclear program.

TRUMP WARNS IRAN WILL BE HIT ‘REALLY HARD’ IF NUCLEAR NEGOTIATIONS COLLAPSE AGAIN

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Satellite image Pickaxe

A satellite view of the Natanz nuclear facility and Pickaxe Mountain, near Natanz, Iran, June 30, 2026 (Vantor/Handout via Reuters)

Andrea Stricker, deputy director of the Foundation for Defense of Democracies’ Nonproliferation and Biodefense Program, said that sequence could play directly into Iran’s strategy.

«It is in the Iranians’ interest to steer the negotiations toward the issues that they most care about,» Stricker told Fox News Digital, including securing major U.S. concessions over Hormuz and «maintaining control of that crucial waterway that has proven a lifeline for Tehran to survive this war.»

She said Iran would also seek oil sanctions relief and potentially relief from all U.S. sanctions, before addressing the nuclear file.

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«If Tehran is able to structure the talks that way — and I’m concerned that Trump appears to be going along with that approach — there may be little left in terms of leverage to get big concessions from the Iranians on the nuclear file down the line,» Stricker said.

There is evidence that Tehran has sought to sequence the talks in its favor. Axios reported in April that Iran proposed reopening the Strait of Hormuz and ending the war before beginning nuclear negotiations, potentially reducing U.S. leverage over enrichment and Iran’s enriched-uranium stockpile.

Trump and Netanyahu

President Donald Trump, right, speaks alongside Israeli Prime Minister Benjamin Netanyahu with a model of Air Force One on the table during a meeting in the Oval Office of the White House April 7, 2025, in Washington, D.C. (Kevin Dietsch/Getty Images)

The Washington Post later reported that Tehran was focused on preserving its leverage over Hormuz rather than engaging deeply on major nuclear restrictions.

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Kelsey Davenport, director for nonproliferation policy at the Arms Control Association, agreed Iran is seeking to capitalize on the leverage it gained by disrupting maritime traffic through the Strait of Hormuz.

«The current focus on the Straits of Hormuz is not surprising. Iran is looking to capitalize on leverage gained by disrupting maritime traffic through the waterway and test if Trump is willing to negotiate in good faith,» Davenport told Fox News Digital.

TRUMP WARNS IRAN FIGHTING ISN’T OVER AS HE VOWS US WILL ‘WIN’ AS TALKS FADE

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Nantaz

Satellite imagery taken Jan. 30, 2026, shows a new roof over a previously destroyed building at Natanz nuclear site. (2026 Planet Labs PBC/Handout via Reuters)

She said Tehran understands that any durable agreement will ultimately have to address its nuclear program but said, «At the end of this conflict, Iran will still possess the capabilities necessary to build a bomb,» Davenport said, «The relevant knowledge and nuclear expertise cannot be bombed away.

«Tehran retains key materials and technologies necessary to build a bomb,» she added. «If left unchecked, the nuclear program will be a source of instability and renewed conflict, even if Iran does not resume more proliferation-sensitive nuclear activities.»

A proposed agreement between Iran and Oman could give Tehran some control over ships entering the Persian Gulf through the Strait of Hormuz, a senior Iranian source and two regional officials told Reuters Wednesday. One regional source described the arrangement as a concession that had already been made, although the precise meaning of Iranian «control» remained under negotiation.

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Iran is also seeking fees from ships traveling through the waterway, according to Reuters, while Washington has opposed both Iranian control and mandatory transit charges.

Stricker said postponing the nuclear issues would allow the regime to preserve its remaining enriched-uranium stockpiles and avoid fully dismantling its nuclear infrastructure.

She said Iran also wants to avoid accounting for its past nuclear weapons-related work or committing to end uranium enrichment and plutonium reprocessing.

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Ocean view of Iran's first nuclear power plant.

The Bushehr nuclear plant in Iran April 29, 2024 (Morteza Nikoubazl/NurPhoto via Getty Images)

«Leaving them as a last-order issue in the negotiations likely means that we will not see the Iranians make big concessions and make a solid nuclear deal,» Stricker said.

Davenport said the administration should prioritize restoring access for inspectors from the International Atomic Energy Agency before beginning detailed nuclear negotiations.

«The IAEA has not visited key Iranian nuclear sites in more than a year,» she said. «It remains unclear how much of Iran’s nuclear infrastructure remains and where any gaps might be in trying to account for Iran’s nuclear materials.»

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She said renewed inspections would give Washington a clearer picture of Iran’s remaining facilities and materials, while helping negotiators design a verification regime capable of addressing any gaps.

Davenport also recommended pairing sanctions relief with specific, verifiable Iranian steps rather than negotiating one sweeping package.

«A series of smaller deals could build confidence in the process,» she said.

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Stricker urged the administration to link every concession involving Hormuz, sanctions or the U.S. blockade to a measurable Iranian step on the nuclear file.

Apaches patrolling Strait of Hormuz

The U.S. military has been enforcing a naval blockade in the Strait of Hormuz, even during the ceasefire. (U.S. Central Command)

«The best approach to ensure a solid deal is to make the nuclear issues just as important as the Strait of Hormuz, removing the blockade and other top Iranian priorities,» she said.

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Alertan por un posible desastre ambiental en Omán tras el derrame de petróleo de un buque vinculado a la flota fantasma rusa

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Una imagen de satélite muestra una mancha de petróleo junto al Caroline Bezengi, un buque sujeto a sanciones frente a la costa de la gobernación de Dhofar, en Omán (REUTERS)

Una fuga de petróleo procedente de un petrolero presuntamente vinculado a la denominada “flota fantasma” de Rusia amenaza una extensa zona marina frente a la costa sur de Omán, cerca de una reserva natural protegida. Organizaciones ambientalistas advirtieron que el derrame se expandió hasta cubrir unos 600 kilómetros cuadrados, mientras expertos alertaron sobre el riesgo de una catástrofe ambiental de mayor magnitud si la embarcación se rompe por completo.

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Imágenes satelitales verificadas por AFP muestran una extensa mancha de petróleo que se extiende desde un buque encallado desde hace más de un mes cerca de la isla al-Qibliyyah, integrante del archipiélago de al-Hallaniyat, una zona que Omán declaró reserva marina el año pasado por su elevada biodiversidad.

La embarcación identificada como Caroline Bezengi cargó un millón de barriles de petróleo crudo el 11 de mayo en la terminal rusa de Sheskharis, sobre el mar Negro, según datos de la firma Kpler. El buque todavía transportaba esa carga cuando emitió su última señal de localización un mes después.

La organización Greenpeace sostuvo que la superficie afectada aumentó de unos 20 kilómetros cuadrados el 24 de julio hasta aproximadamente 600 kilómetros cuadrados el 4 de agosto, de acuerdo con el análisis de imágenes satelitales.

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“Con el petróleo aparentemente todavía en fuga y el buque encallado en un lugar de difícil acceso, el riesgo de un desastre ambiental aún mayor sigue siendo grave”, declaró a AFP Nina Noelle, integrante de Greenpeace.

La especialista también advirtió que las consecuencias podrían ser “graves y duraderas” para el ecosistema de la región.

La embarcación identificada como Caroline Bezengi cargó un millón de barriles de petróleo crudo el 11 de mayo en la terminal rusa de Sheskharis, sobre el mar Negro, según datos de la firma Kpler (REUTERS)
La embarcación identificada como Caroline Bezengi cargó un millón de barriles de petróleo crudo el 11 de mayo en la terminal rusa de Sheskharis, sobre el mar Negro, según datos de la firma Kpler (REUTERS)

El investigador ambiental Wim Zwijnenburg, de la organización neerlandesa PAX, coincidió con la estimación sobre la magnitud del derrame y alertó sobre el escenario más crítico. “Una ruptura completa del buque puede provocar una catástrofe ambiental regional, que afecte tanto la vida de las comunidades pesqueras de Omán como la biodiversidad marina y de las islas”, afirmó.

Zwijnenburg también subrayó la necesidad de una intervención inmediata. “La intervención oportuna y el rescate del petrolero son esenciales para evitar un escenario peor”, sostuvo.

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Las advertencias se concentran sobre la reserva marina de las islas al-Hallaniyat, donde habitan especies de alto valor ecológico. Según Greenpeace, la contaminación amenaza arrecifes de coral, praderas marinas y hábitats costeros que sirven de refugio para tortugas marinas en peligro, aves migratorias y mamíferos marinos.

Noelle explicó que las tortugas utilizan las playas de estas islas para anidar y depositar sus huevos, mientras numerosas aves marinas se reproducen en el archipiélago. Además, las aguas cercanas albergan la rara ballena jorobada del mar Arábigo.

La especialista también recordó que incluso los derrames de menor magnitud pueden provocar daños persistentes. “La contaminación por petróleo en las islas Hallaniyat amenaza los arrecifes de coral, las praderas marinas y los hábitats costeros que sostienen tortugas marinas en peligro, aves marinas migratorias y mamíferos marinos”, señaló.

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Además, agregó: “Incluso derrames de petróleo relativamente pequeños pueden permanecer durante años en los sedimentos marinos y comprometer la resiliencia ecológica de este ecosistema marino protegido”.

Las advertencias se concentran sobre la reserva marina de las islas al-Hallaniyat, donde habitan especies de alto valor ecológico (REUTERS)
Las advertencias se concentran sobre la reserva marina de las islas al-Hallaniyat, donde habitan especies de alto valor ecológico (REUTERS)

El incidente se produjo lejos del estrecho de Ormuz, una zona que registró numerosos ataques contra petroleros durante la guerra en Medio Oriente. Sin embargo, hasta el momento no existe confirmación sobre el origen de las explosiones que sufrió el buque.

La empresa de seguridad marítima Vanguard Tech informó a AFP que el 6 de junio tres explosiones sacudieron la embarcación e inundaron varios compartimentos, entre ellos la sala de bombas y el compartimiento del sistema de gobierno.

La compañía precisó que tanto el motor principal como el sistema de dirección quedaron fuera de servicio y confirmó que toda la tripulación estaba localizada. No informó la causa de las explosiones ni indicó si el buque sufrió un ataque.

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Según sitios especializados de seguimiento marítimo revisados por AFP, el Caroline Bezengi emitió su última transmisión de radio el 11 de junio, cuando navegaba frente a la costa de Yemen. Posteriormente dejó de transmitir su señal del sistema AIS, utilizado para identificar y localizar embarcaciones.

Las imágenes del programa europeo Copernicus sugieren que el barco quedó encallado frente a la isla al-Qibliyyah entre el 18 y el 23 de junio. Su tamaño, forma y color de cubierta coinciden con observaciones satelitales previas del Caroline Bezengi.

En febrero, el Reino Unido sancionó al buque por su presunta participación en el transporte de petróleo ruso. Expertos sostienen que Rusia recurrió a una red de petroleros antiguos, con estructuras societarias opacas, para mantener sus exportaciones de crudo pese a las sanciones occidentales impuestas tras la invasión de Ucrania en 2022.

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El incidente se produjo lejos del estrecho de Ormuz, una zona que registró numerosos ataques contra petroleros durante la guerra en Medio Oriente. Sin embargo, hasta el momento no existe confirmación sobre el origen de las explosiones que sufrió el buque (REUTERS/Stringer)
El incidente se produjo lejos del estrecho de Ormuz, una zona que registró numerosos ataques contra petroleros durante la guerra en Medio Oriente. Sin embargo, hasta el momento no existe confirmación sobre el origen de las explosiones que sufrió el buque (REUTERS/Stringer)

Para Greenpeace, este caso refleja los riesgos asociados a esa denominada flota fantasma. “Las sanciones están siendo eludidas mediante petroleros antiguos y con mantenimiento deficiente, lo que pone en riesgo las costas y los ecosistemas marinos”, concluyó Noelle.

La Organización Marítima Internacional informó a AFP que “actualmente ofrece asistencia a Omán”, aunque no brindó más detalles sobre las tareas en desarrollo. Las autoridades omaníes no respondieron a la solicitud de comentarios formulada por la agencia.

(Con información de AFP)



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Federal judge acknowledges Supreme Court ruling clearing path for Trump to end Haiti TPS

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President Donald Trump on Wednesday notched a major immigration victory after a federal judge acknowledged that the court order blocking the administration from ending temporary protected status (TPS) for hundreds of thousands of Haitians is no longer in effect after the Supreme Court’s ruling in Mullin v. Doe.

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The ruling marks the culmination of a yearslong legal battle over the Biden administration’s expansion of Haiti’s TPS designation and delivers a significant immigration victory for Trump, who repeatedly campaigned on ending the Biden administration’s expanded TPS protections for Haitians.

The issue became a centerpiece of the 2024 election after Trump and running mate JD Vance blamed the Biden administration’s Haiti TPS policies for the influx of Haitian migrants into Springfield, Ohio, where residents raised concerns about traffic safety, strained public services and cultural clashes.

BLUE STATE LEADERS ERUPT AFTER SUPREME COURT’S DECISION ENDING TPS PROTECTIONS FOR HAITIANS, SYRIANS

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A federal judge acknowledged that the court order blocking the Trump administration from ending temporary protected status for hundreds of thousands of Haitians is no longer in effect. (Joseph Prezioso/AFP via Getty Images, File)

The controversy later exploded onto the national stage after Trump referenced residents’ claims that migrants were taking ducks and geese from parks and eating household pets.

The White House did not respond to Fox News Digital’s request for comment by publication time.

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U.S. District Judge Ana Reyes wrote Wednesday that her earlier order staying the Department of Homeland Security’s (DHS) termination of Haiti’s TPS designation «is no longer in effect» after the Supreme Court’s decision and the D.C. Circuit’s subsequent mandate.

While the underlying lawsuit will continue, the administration is no longer barred by the injunction from moving forward with ending TPS protections for an estimated 330,000 to 350,000 Haitians living in the U.S. 

The remaining litigation centers on whether the administration acted with unconstitutional racial animus in terminating the designation.

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LIBERAL COURT STUNS WITH RULING THAT HANDS TRUMP MAJOR IMMIGRATION WIN

The U.S. Supreme Court building is seen at dusk on July 8, 2026 in Washington, DC.

The Supreme Court ruling in Mullin v. Doe ended TPS for Haitian migrants. (Kevin Carter/Getty Images, File)

The Supreme Court ruled in June that the TPS statute bars judicial review of the administration’s non-constitutional decisions to terminate TPS designations and found the plaintiffs’ equal protection challenge was unlikely to succeed. The court reversed the lower courts and remanded the case for further proceedings.

DHS General Counsel James Percival pushed back on reports suggesting Wednesday’s order itself ended Haiti’s TPS designation, arguing the protections effectively expired when the Supreme Court’s mandate was issued July 27 and that Reyes’ order merely acknowledged that legal reality.

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«Haiti TPS ended when the Supreme Court mandate issued on July 27,» Percival wrote on X. «I will give Judge Reyes kudos though for taking the L with grace and not doing something bonkers like many of her colleagues.»

Haiti first received TPS after the country’s devastating 2010 earthquake, but the designation remained in place for 16 years through multiple administrations. The Biden administration later expanded and extended protections for hundreds of thousands of Haitians already living in the U.S.

MORE THAN 100 HAITIAN IMMIGRANTS WITH VIOLENT OFFENSE AND SEX CRIME CONVICTIONS DEPORTED: DHS

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Temporary Protected Status (TPS) for Haitian immigrants

Temporary protected status for Haitian immigrants was lifted late last month. (Lynne Sladky/AP Photo, File)

After reviewing conditions in Haiti, former DHS Secretary Kristi Noem determined the country no longer met the statutory requirements for TPS and announced the administration’s decision to terminate the designation, arguing the humanitarian program had been extended well beyond its intended temporary purpose. The move triggered the legal challenge that ultimately reached the Supreme Court.

After the SCOTUS decision, the DHS announced Haiti’s TPS designation would be terminated, effective July 27, and that employment authorization documents issued under the designation were no longer valid. The department instructed employers to reverify the work authorization of affected employees.

The State Department maintains a Level 4 «Do Not Travel» advisory for Haiti because of widespread gang violence, kidnappings and civil unrest.

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Fox News Digital’s Danielle Wallace and Michael Lee contributed to this report.

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