Connect with us

POLITICA

Prensa y justicia: las obsesiones de Milei

Published

on


Los que amamos el periodismo tuvimos este fin de semana la tristeza de despedir a Roberto García. Fue una figura central de la vida informativa argentina, tanto en la cobertura política como económica. Comenzó muy joven en Primera Plana. Sus primeros trabajos los hizo junto a Tomás Eloy Martínez, como colaborador de la sección cultural de aquella revista extraordinaria que marcó una época en las décadas de 1960 y 1970.

Más tarde sería, junto a Julio Ramos, uno de los grandes protagonistas de Ámbito Financiero. Allí consiguió algunas de las primicias más resonantes del periodismo económico argentino. Entre ellas, la del Plan Austral, en 1985, que conmocionó no sólo a los especialistas sino al país entero. Después continuó al frente del diario junto a Ramos y, años más tarde, regresó a la televisión con La Mirada, en Canal 26. También escribía una columna semanal en Perfil.

Advertisement
Prensa y justicia: las obsesiones de Milei; el editorial de Carlos Pagni

Quienes quieran encontrar un retrato muy vívido de Roberto pueden leer la magnífica columna que Ignacio Zuleta publicó en Clarín. En lo personal, perdí a un amigo entrañable y al maestro que me enseñó a mirar el poder. Tenía un talento singular para obtener información, comprenderla y exponerla. Los que lo conocimos estamos profundamente dolidos. El año pasado estuvo aquí, en Odisea Argentina, después de las elecciones de octubre. Hicimos una entrevista en la que volvió a exhibir ese temperamento tan suyo, mezcla de desparpajo, intuición y experiencia.

El país hoy está absorbido por otro fenómeno: el Mundial.

Lo extraordinario del último partido de la selección argentina permite advertir algunas virtudes que, acaso, puedan servir de inspiración para una sociedad que suele encontrar enormes dificultades cuando se trata de organizar el juego colectivo.

Advertisement

La primera de esas virtudes es el método. Y aquí aparece la figura ejemplar de Lionel Scaloni. La disciplina del trabajo explica una parte decisiva del éxito en cualquier actividad. La segunda es la coordinación, una cualidad que a los argentinos nos ha resultado siempre esquiva. Este país ha producido individualidades extraordinarias. Lo que le cuesta es producir equipos extraordinarios.

Brasil tuvo a Tom Jobim y Vinicius de Moraes, que juntos dieron origen a la bossa nova, un movimiento que terminó por conquistar primero a Estados Unidos y luego al resto del mundo. Nosotros tuvimos a Borges y a Piazzolla. Pero fueron genialidades solitarias. Nunca se constituyó alrededor de ellos una corriente colectiva.

La selección argentina, en cambio, ofrece el espectáculo infrecuente de un juego virtuoso organizado alrededor de un proyecto común. Aunque, al mismo tiempo, aparece otra característica muy argentina, que a veces nos seduce y nos lleva a imaginar que esas virtudes pueden ser reemplazadas por la irrupción de una figura providencial.

Advertisement

Eso fue lo que se vio frente a Austria, no sólo durante el partido sino, sobre todo, cuando Lionel Messi abandonó el campo de juego. El estadio de Dallas asistió a una verdadera apoteosis. La celebración de una figura extraordinaria. La consagración del líder de un equipo.

También el Gobierno tiene hoy motivos para celebrar. Son motivos modestos, pero relevantes para una administración que venía experimentando un deterioro en su relación con la opinión pública. El índice de confianza de la Universidad Di Tella le permitió registrar un repunte después de mucho tiempo.

Ya no se trata, simplemente, de caer menos. En abril, el indicador había retrocedido 12%; en mayo, 1,6%. Ahora mostró una recuperación del 3,9%. El índice, que se mide en una escala de uno a cinco, alcanzó los 2,07 puntos.

Advertisement

Sin embargo, conviene mirar la serie histórica. Alberto Fernández tuvo un promedio de 1,69. Mauricio Macri, de 2,27. Milei se ubica hoy en 2,40. Hay que advertirlo: se están comparando duraciones distintas.

Pero existe otro fenómeno menos visible y probablemente más determinante. Es algo que suele resultar muy productivo en política: el clima emocional de una sociedad, sus expectativas profundas, sus estados de ánimo.

Un trabajo comparativo realizado por Mora Jozami, de Casa 3, permite observar la evolución de esos sentimientos entre enero de 2024, un mes después de la llegada de Milei al poder, y junio de 2026.

Advertisement

Cuando Milei asumió, la esperanza alcanzaba al 43% de los consultados. Hoy se ubica en el 39%. La bronca y el enojo, que entonces apenas representaban el 1%, treparon al 23%. La angustia y la tristeza —ese desasosiego que probablemente ayuda a explicar las crisis de representación que hicieron posible el ascenso de Milei— pasaron del 1% al 14%.

La incertidumbre, que en enero de 2024 alcanzaba al 18% de los consultados, cayó al 13%. Es comprensible. En aquel momento todavía no estaba claro si Milei lograría despejar la incógnita del liderazgo, si aparecería un centro de gravedad para la vida pública o si el país derivaría hacia alguna forma de caos. Hoy existe menos incertidumbre. También menos desilusión y menos miedo. La primera descendió del 12% al 10%; el segundo, del 20% al 4%.

Estos datos sugieren que Milei sigue enfrentado al desafío central de satisfacer una demanda de tranquilidad y de esperanza, es decir, la aspiración a un futuro algo más luminoso. Sin embargo, en ese paisaje aparecen las constantes, esas regularidades que terminan modelando la vida política. Y allí emerge el caso Adorni, que se sacude como una embarcación en la superficie de esas corrientes profundas. El tema sigue capturando la atención pública, incluso en medio del magnetismo que ejerce el Mundial.

Advertisement

La semana pasada Clarín publicó una columna de Héctor Gambini con un título muy expresivo: “Correte, Adorni, que está jugando Messi”. El interés que despierta el caso tiene algo de fascinación morbosa. Más aún ahora, cuando aparecieron las famosas sábanas, convertidas en un símbolo inesperado de los consumos postergados de la familia.

Pero el asunto es relevante no sólo por el atractivo que genera. Para el propio Gobierno se ha convertido en una cuestión estructurante. Obliga a modificar el funcionamiento del gabinete y condiciona la estrategia parlamentaria. Adorni no puede presentarse ante el Congreso sin exponerse a una interpelación complicada o incluso a una moción de censura. La consecuencia es paradójica: la dificultad de un funcionario termina afectando la marcha del Senado y, por lo tanto, retrasando proyectos decisivos para el oficialismo. Entre ellos, la conformación de un nuevo mapa judicial. Un gobierno que está protagonizando un proceso casi sin antecedentes porque se encuentra en condiciones de cubrir cerca del 30% de los cargos del Poder Judicial.

El escándalo, además, no puede separarse del clima económico. Tal vez el caso Adorni no tendría la misma repercusión si no existiera un malestar asociado a la recesión. El Gobierno consigue fortalecer las reservas, reducir el riesgo país y mejorar la cotización de los bonos. También logra desacelerar, con esfuerzo, la inflación. Lo que todavía no aparece es la recuperación de sectores decisivos para el empleo, como la industria, el comercio y la construcción.

Advertisement

Esa conexión entre economía y moral pública aparece reflejada en una investigación de Mora Jozami, que vincula la imagen de Adorni con la situación económica percibida por cada entrevistado.

En el conjunto de la población, el jefe de Gabinete registra apenas un 18% de imagen positiva, frente a un 74% de valoración negativa. Sin embargo, las diferencias se vuelven muy significativas cuando se observan los distintos estratos según su situación de consumo.

Entre quienes debieron resignar muchos gastos —los anti-Adorni, por decirlo así— apenas el 7% conserva una opinión favorable, mientras que el 87% lo condena. Entre los que resignaron algunos consumos, la evaluación mejora ligeramente. Pero la columna más reveladora es la de aquellos que no debieron modificar su nivel de vida: allí la imagen positiva trepa al 32%.

Advertisement

Existe, finalmente, un último grupo: aquellos que hoy consumen más que antes. Una especie de “Adorni sociológico”. Entre ellos, el 62% aprueba al funcionario y sólo el 26% tiene una opinión negativa.

La conclusión es bastante previsible. El juicio moral sobre la política suele estar estrechamente asociado al bienestar percibido en el propio hogar. La evaluación de la vida pública se modifica considerablemente según lo que ocurre en el bolsillo de cada uno. El caso Adorni ofrece, en este sentido, una demostración bastante elocuente.

Milei observa este cuadro —es evidente que le preocupa el desgaste de la imagen oficial— y reacciona como suelen hacerlo los liderazgos de naturaleza populista. Es decir, concentrando su atención en los dos factores que históricamente desafían a los jefes políticos: la prensa y la Justicia.

Advertisement

Como sucedió con los jefes de tantos gobiernos, sobre todo aquellos poco inclinados a la autocrítica, el Presidente parece convencido de que no enfrenta un problema de gestión sino de comunicación. El diagnóstico es clásico. El problema no sería lo que sucede sino la manera en que se lo cuenta. Y a esa dificultad se suma otra: el vocero, Adorni, está averiado. No se quebró un colaborador más; se quebró la voz del Gobierno.

De allí la reorganización del área de comunicación. Milei designó como nuevo vocero a Adrián Ravier. Adorni permanece en su cargo, aunque con facultades cada vez más recortadas. También fue incorporado Fabián Fernández como segundo de la estructura. Conviene observarlo con atención.

Fernández llega desde YPF, donde estaba a cargo de la política publicitaria de la empresa, es decir, de la relación económica de la petrolera con los medios. Antes había desempeñado funciones similares en Lanús, durante la gestión de Néstor Grindetti.

Advertisement

Ahora Milei le confía una tarea sugestiva: administrar aquello que durante mucho tiempo el Presidente aseguró que no existiría, una política de pauta oficial. Se trata de uno de los movimientos con los que intenta enfrentar una crisis que, en el fondo, interpreta menos como un problema político que como una dificultad de comunicación.

Hay una pregunta que sólo se podrá responder con el correr de los días: ¿cambió el estilo del Gobierno? La reorganización del área de comunicación parecería sugerirlo. Milei designó como nuevo vocero a Adrián Ravier y colocó como responsable operativo a Fabián Fernández, cuya llegada, según las versiones que circulan en la Casa Rosada, habría sido sugerida por Alejandro Fantino, uno de los amigos del Presidente.

La incógnita es otra. Porque más allá de los nombres, existe un rasgo que caracterizó la gestión de Adorni y que muchos identificaron con la soberbia del jefe de Gabinete. La petulancia tiene una particularidad: cuando sopla el viento a favor puede pasar inadvertida; cuando todo empieza a complicarse, se convierte en un agravante.

Advertisement

En las burocracias existe una máxima que suele aparecer en carteles colocados junto a las escaleras de ministerios y reparticiones públicas: “No pise a nadie al subir. Se lo puede encontrar al bajar”. Es una regla elemental de supervivencia administrativa que alguien debería haber colocado en las inmediaciones del despacho de Adorni. Porque el jefe de Gabinete mantuvo siempre un estilo altanero, que alcanzó uno de sus puntos culminantes cuando, frente a José Del Rio, intentó explicar su inexplicable situación patrimonial con una suficiencia que terminó jugando en su contra.

Ahora que Carlos Menem volvió a ponerse de moda, incluso por la presencia de varios de sus parientes en el Gobierno, conviene recordar una de sus máximas favoritas. Menem decía que había que ser como el cóndor, que vuela más alto, y no se marea. El caso Adorni es singular por una razón opuesta. Se mareó volando bajo. Y, sobre todo, sin necesidad. Es una petulancia sin mérito.

Habrá que ver si la nueva estructura de comunicación modifica ese tono. Y, sobre todo, si Milei cambia no sólo de equipo sino también de concepción. Es decir, si abandona aquella consigna que Santiago Caputo parece haber inoculado en el oficialismo: “No odiamos lo suficiente a los periodistas”. La incógnita es relevante porque se trata de un gobierno que ha invertido enormes esfuerzos en la comunicación, especialmente en el dominio de las redes sociales.

Advertisement

El otro frente sobre el que Milei intenta actuar para administrar su crisis es la Justicia. Tampoco aquí innova demasiado. Todos los liderazgos con vocación hegemónica terminan enfrentándose con los dos poderes que, por definición, limitan al jefe político: la prensa y los jueces.

El Presidente dispone, además, de una oportunidad frente a la que se le hace agua la boca a muchos peronistas del ciclo anterior. Más de 300 vacantes en el Poder Judicial. “¿Cómo no vimos esto?”, se preguntan retrospectivamente algunos protagonistas del gobierno de Alberto Fernández. “¿Qué hicieron durante cuatro años los ministros de Justicia? ¿Cómo dejamos pasar la oportunidad de inundar los tribunales con gente propia?”.

Quien parece haber comprendido mejor esa oportunidad no es Milei sino Juan Bautista Mahiques y, detrás de él, toda una familia que constituye uno de los productos más representativos de Comodoro Py. Desde el Consejo de la Magistratura, Mahiques está construyendo una mayoría muy favorable, aprovechando la proximidad del vencimiento del mandato de los consejeros actuales, que dejarán sus cargos en septiembre.

Advertisement

Pero la operación no es solamente cuantitativa. No se trata de cubrir cargos. Se trata de ocupar posiciones decisivas. Y ninguna resulta más estratégica que la Cámara Federal porteña, el tribunal que revisa las decisiones de los jueces de primera instancia de Comodoro Py. Es decir, el organismo encargado de ratificar o corregir procesamientos y sobreseimientos. El verdadero corazón del sistema.

La salida de Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi abre una oportunidad excepcional. Ambos llegaron a la Cámara mediante traslados desde tribunales orales federales. La Corte Suprema resolvió que esos traslados no podían perpetuarse y que debían ser reemplazados mediante concursos.

Bruglia aceptó esa decisión, pero denunció una evidente asimetría. Sostiene que su situación es discriminatoria. Porque mientras él debe regresar al tribunal de origen, otros jueces trasladados en condiciones iguales o incluso más discutibles permanecen en sus cargos. El caso más llamativo es el de Carlos Mahiques, el legendario “Boxindanga”, padre del ministro de Justicia, trasladado desde la Justicia ordinaria porteña a la Cámara Federal de Casación Penal y recientemente ratificado por cinco años más mediante un pliego impulsado por la gestión de su hijo. Nadie parece dispuesto a aplicarle el mismo criterio que a Bruglia y Bertuzzi.

Advertisement

Por eso Bruglia recurrió a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Su denuncia es sencilla: existe una discriminación y el principal beneficiario de esa discriminación es, precisamente, el padre del ministro de Justicia.

Mientras tanto, se desarrolló un concurso para cubrir esas vacantes. Bertuzzi participó. Bruglia no. Y ya aparecen dos candidatos que podrían integrar la Cámara encargada de revisar causas especialmente sensibles para el Gobierno: el caso $LIBRA, el expediente Adorni y las investigaciones vinculadas con la política de discapacidad.

Uno de ellos es Pablo Yadarola. Aquí aparece una curiosidad. En antecedentes y examen ocupó el puesto número dieciséis. Delante suyo quedaron quince candidatos. Bertuzzi, por su parte, terminó vigésimo primero. Sin embargo, ambos aparecen ahora integrando las ternas.

Advertisement

¿Cómo se produjo ese milagro? Gracias a la entrevista personal, la etapa más discrecional del sistema. Es precisamente ese mecanismo el que hoy está siendo cuestionado y el que motivó la discusión de un nuevo reglamento en el Consejo de la Magistratura. Hasta Rosenkrantz y Lorenzetti decidieron intervenir en la polémica.

Sería imprudente juzgar las intenciones de Bertuzzi. Tal vez termine siendo elegido exclusivamente por sus méritos. Lo cierto es que, según los antecedentes objetivos, hay veinte postulantes mejor ubicados. Y tampoco puede descartarse que su actitud más contemporizadora frente al caso Mahiques haya contribuido a mejorar su posición.

También aparece Yadarola, que tiene en sus manos el expediente del misterioso vuelo del avión de Leonardo Scatturice, empresario muy próximo a Santiago Caputo. Fue aquel episodio en el que Laura Belén Arrieta descendió con una cantidad de valijas cuya revisión aduanera habría sido exceptuada por orden de alguien incógnito. Adorni sostuvo en su momento que todo era falso. Más tarde el expediente demostró que no era así. Y, como suele suceder, nadie pidió disculpas.

Advertisement

La investigación presenta todavía una incógnita elemental. Una funcionaria de Aduana aparece en los videos hablando por teléfono después de que Arrieta le exhibe un celular. La identidad del interlocutor sigue siendo desconocida. Yadarola sostiene que existen limitaciones técnicas para identificarlo. Tal vez antes de convertirse en camarista se le ocurra convocar a esa funcionaria y preguntarle, bajo juramento, con quién habló. Sería un método relativamente sencillo. Pero, por ahora, esa posibilidad no parece haberlo seducido. Tampoco conviene sacar conclusiones apresuradas.

En medio de esta discusión apareció una confesión extraordinaria. Alberto Lugones, camarista federal y consejero de la Magistratura, pronunció una frase de una sinceridad casi suicida. “Yo no creo tanto en los méritos”, dijo.

La afirmación encierra toda una teoría del Poder Judicial. Porque supone aceptar que alguien que terminó decimosexto pueda ascender al quinto puesto gracias a una entrevista y que otro que ocupó el lugar veintiuno termine sexto. Es decir, que siempre debe existir algún mecanismo para que el juez recuerde quién hizo posible su promoción.

Advertisement

Y, en definitiva, para que quede en deuda.

El dictamen de ese concurso fue aprobado con los dos tercios del Consejo de la Magistratura y redactado por Diego Barroetaveña, representante de los jueces y camarista de Casación. También acompañó el peronismo. Es decir, volvió a verificarse un fenómeno muy característico de Comodoro Py: la convergencia entre distintas facciones del sistema judicial.

Ese peronismo está representado, en buena medida, por el sector vinculado a Diego Molea, referente académico de la Universidad de Lomas de Zamora, que hace apenas unos meses incorporó como profesor a Ariel Lijo. Son detalles que, considerados aisladamente, podrían parecer irrelevantes. Pero en Comodoro Py casi nunca existen los detalles irrelevantes.

Advertisement

Surge entonces una pregunta. ¿Existe un acuerdo entre Milei y su ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques? ¿Ese acuerdo consiste en diseñar una arquitectura judicial que permita administrar sin sobresaltos los casos $LIBRA y ANDIS y, al mismo tiempo, postergar todo lo posible una definición sobre la situación de Adorni? Esa tarea pasa necesariamente por Ariel Lijo, que es quien tiene el expediente.

¿Forma parte de ese entendimiento la conveniencia de no avanzar sobre la dirigencia de la AFA? Algunas fuentes del Gobierno sostienen que ese sector, y en particular Pablo Toviggino, aportó a la Casa Rosada los audios comprometedores de Diego Spagnuolo, en los que se hablaba de supuestas coimas vinculadas con el área de discapacidad.

La pregunta es inevitable. ¿Hasta dónde llega el acuerdo de Mahiques con Tapia y, sobre todo, con Toviggino, a quien llama familiarmente “Tovi”? Conviene recordar que Juan Bautista Mahiques fue representante de la AFA ante la FIFA. También que persisten versiones según las cuales Carlos Mahiques habría celebrado su cumpleaños en la residencia atribuida a Toviggino.

Advertisement

Si Mahiques logra poner sobre la mesa de Milei algunos trofeos —tranquilidad para el caso $LIBRA, moderación judicial en torno de Adorni y protección para determinados intereses del fútbol—, ¿obtendrá a cambio el apoyo presidencial para alcanzar la Procuración General? Es una aspiración que comparten, curiosamente, tanto Mahiques como Lijo.

No está claro que ese acuerdo exista. Pero hay observadores muy informados del mundo judicial convencidos de que ya fue sellado. Y señalan que Mahiques confía en reunir los dos tercios del Senado porque ya ensayó una demostración de fuerza cuando consiguió los 58 votos que permitieron prorrogar la permanencia de su padre en la Cámara Federal de Casación. Bastante más que los dos tercios.

Todo esto sucede mientras Cristina Kirchner vuelve a movilizar a La Cámpora bajo la bandera del lawfare y de la denuncia contra la prisión que pesa sobre ella. Sin embargo, al mismo tiempo, sectores del peronismo presentes en el Consejo de la Magistratura pactan con el Gobierno la distribución de posiciones estratégicas dentro del sistema judicial encargado, precisamente, de examinar las causas de corrupción.

Advertisement

Es decir, la interna peronista se vuelve cada vez más visible. Hay, por lo menos, dos peronismos. El de Cristina Kirchner y otro más dispuesto a relativizar la situación de la expresidenta y a negociar espacios de poder con Milei.

Máximo Kirchner pareció explicitar esa frontera durante el acto realizado al cumplirse un año de la condena a su madre. Allí estableció una suerte de criterio de pertenencia. Son kirchneristas los que reclaman la libertad de Cristina. Son kirchneristas los que proponen renegociar la deuda externa.

En realidad, Máximo volvió a plantear una tesis que ya había defendido durante la presidencia de Alberto Fernández: que con el actual nivel de endeudamiento es imposible construir bienestar y que, por lo tanto, resulta indispensable renegociar los compromisos financieros. Es una hipótesis muy discutible. Y potencialmente peligrosa. Porque si el kirchnerismo apareciera nuevamente cerca del poder con ese programa, podría desencadenar una conmoción financiera considerable.

Advertisement

Pero lo importante es que fija una línea divisoria.

Existe otro peronismo. El que representan Juan Manuel Olmos en la Capital, Victoria Tolosa Paz en Buenos Aires, Guillermo Michel en Entre Ríos y numerosos dirigentes del interior. Ese sector cree que la reconciliación con la sociedad exige preservar la estabilidad, honrar los compromisos y mantener el equilibrio fiscal.

La conclusión es sugestiva. Máximo Kirchner parece insinuar que no habrá una interna con ese otro peronismo. Es decir, que el año próximo podrían coexistir dos peronismos: uno kirchnerista, probablemente encabezado por él mismo, y otro renovador.

Advertisement

Pero la incógnita no termina allí. Porque, si Milei puede enfrentarse a dos oposiciones, también cabe preguntarse cuántos oficialismos habrá.

La primera incógnita se llama Mauricio Macri. La segunda, Axel Kicillof. No está claro si el gobernador bonaerense está dispuesto a someterse al liderazgo de Cristina y, sobre todo, a aceptar que Máximo Kirchner se convierta en el jefe natural del espacio. Tal vez considere que el ciclo político reclama otros cuatro años de una experiencia de centroderecha, aunque no necesariamente otros cuatro años de Milei.

Y tampoco puede descartarse una convergencia entre determinados sectores del peronismo y Macri. Conviene recordar que el expresidente compartió fórmula con Miguel Pichetto, quien hoy vuelve a hablar de una alianza entre el peronismo no kirchnerista, el PRO y una parte del radicalismo, representada por figuras como Maximiliano Pullaro.

Advertisement

Incluso existen pequeños indicios. El nombramiento de Hernán Lacunza como director del Banco de Córdoba podría ser uno de ellos. ¿Hay conversaciones con ese peronismo de las Provincias Unidas que compitió el año pasado?

La respuesta todavía es incierta. Pero el cuadro que imagina Cristina Kirchner no parece imposible: cuatro polos. El suyo, el de los peronistas que buscan emanciparse de ella, el de Macri y el de Milei. O tres, si algunos de esos sectores terminan confluyendo.

Es decir, la oposición es una incógnita. Pero también el oficialismo.

Advertisement

Mientras tanto, irrumpieron los “termosellados” de Martín Insaurralde. Diego Cabot publicó en los videos de Jesica Cirio exhibiendo una fortuna en efectivo. Los especialistas en estas cuestiones calculan que allí había unos diez millones de dólares.

Las imágenes poseen una fuerza extraordinaria. Es el poder del dinero vivo. El mismo que tuvieron los bolsos de José López, la bóveda de Lázaro Báez o aquella historia nunca aclarada de Francisco Larcher, el hombre de máxima confianza de Néstor Kirchner en los servicios de inteligencia, sobre quien se decía que guardaba decenas de millones de dólares en su casa sin que ningún fiscal se interesara demasiado por el asunto.

Y así volvemos al punto de partida.

Advertisement

Porque el problema principal de la Argentina no es la corrupción. Es la impunidad.

Hace años, conversando sobre Comodoro Py con un fiscal de Cámara, recibí una explicación memorable. Me dijo que ese sistema no fue diseñado por jueces y fiscales solamente. También lo moldearon empresarios, sindicalistas, políticos e incluso algunos periodistas.

“Comodoro Py —me dijo— es un instrumento diseñado para zafar. Si uno pretende utilizarlo para castigar, se rompe”.

Advertisement

Tal vez sea la mejor definición disponible del problema argentino.

Y, probablemente, la más inquietante.




último partido de la selección argentina,Adrián Ravier.,intentó explicar su inexplicable situación patrimonial,publicó en LA NACION,Carlos Pagni,Javier Milei,Actualidad política,LN+,,Conforme a,Javier Milei,,Minuto a minuto. Javier Milei y sus medidas, en vivo: cambios en el Gobierno y el blindaje a Adorni,,»Espíritu deportivo». El embajador argentino en EE.UU. se reunió con su par de Austria antes del partido del Mundial,,Mercado. Los bonos volvieron a subir y el riesgo tocó un nuevo mínimo en la era Milei

Advertisement

POLITICA

Antes de la visita del Papa al Cottolengo, el Gobierno recibe a la Iglesia para defender sus políticas sobre discapacidad

Published

on



Previo a la visita del papa León XIV al Cottolengo Don Orione, el Gobierno recibe a la Iglesia para defender sus políticas sobre discapacidad. La reunión está prevista para las 11.00 en el Ministerio de Salud, entre funcionarios del área y autoridades de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA). El próximo mes el pontífice visitará el centro residencial y de asistencia para personas con discapacidad.

Desde la CEA anunciaron su participación en la reunión, “a partir de una invitación del Gobierno nacional, con el propósito de dialogar sobre la realidad de las personas con discapacidad, sus familias y las instituciones que trabajan por su cuidado, acompañamiento e inclusión”.

Advertisement

De parte del Gobierno participarán el jefe de Gabinete del Ministerio, Roberto Olivieri Pinto, y funcionarios del Área. En representación de la Iglesia participarán su secretario general, monseñor Raúl Pizarro; el secretario ejecutivo de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, Fernando Barilatti; el padre Aníbal Quevedo, consejero de la Obra Don Orione; y María Baya Casal, coordinadora de la Mesa de Discapacidad, constituida recientemente por la Conferencia Episcopal Argentina con representantes de Pastoral Social, Pastoral de la Salud y Cáritas.

Desde la Iglesia destacaron que el objetivo es el de “fortalecer el acompañamiento de la Iglesia a las personas con discapacidad, sus familias y las instituciones que las asisten”, y agradecieron la invitación del Gobierno, que destacaron que es “una oportunidad de diálogo para avanzar en respuestas concretas a las necesidades del sector”.

Los detalles del proyecto de ley de Discapacidad que impulsa el Gobierno, en medio de fuertes tensiones

El mes pasado el oficialismo logró en un plenario de comisiones de la Cámara de Diputados el dictamen de mayoría por la situación en discapacidad, en medio de fuertes tensiones internas y con la oposición.

Advertisement

La propuesta de LLA apunta a reemplazar la emergencia en el sector, que vence a fin de año, logró 42 firmas junto a aliados y tendrá prioridad en el debate cuando el tema se discuta en el recinto. Mientras que la oposición tuvo 36 firmas en su iniciativa para prorrogar la emergencia.

El proyecto del Gobierno oficial se titula “Ley de Fortalecimiento, Sostenibilidad y Eficiencia permanente del sistema de Discapacidad”. Apuesta a consolidar de manera permanente un esquema que brinda previsibilidad y seguridad jurídica a las personas con discapacidad.

Advertisement
Continue Reading

POLITICA

El juicio Hotesur y Los Sauces contra Cristina y Máximo Kirchner se encamina a su reunificación

Published

on



El juicio por las causas Hotesur y Los Sauces, donde Cristina y Máximo Kirchner están acusados por asociación ilícita y lavado de dinero, se encamina a su reunificación, aunque hay dudas si hay tiempo para que comience en la fecha prevista del 23 de octubre, en tres semanas.

Es que hay una pulseada entre el Tribunal Oral Federal (TOF) N°5, a cargo del proceso, y el fiscal a cargo de la acusación en el juicio, Diego Velasco.

Advertisement

Los jueces del tribunal oral José Michilini, Adriana Palliotti y Fernando Machacho Pelloni resolvieron el 18 de septiembre pasado desdoblar el caso Los Sauces del caso Hotesur y hacer dos juicios orales sucesivos contra Cristina Kirchner y su hijo Máximo Kirchner, además del resto de los 15 acusados.

Los jueces decidieron de manera unánime que el 23 de octubre próximo comience el juicio oral por la causa Los Sauces, y que Hotesur se inicie el 19 de marzo de 2027. Lo partieron en dos, a pesar de que gira en torno a la misma maniobra de lavado.

El fiscal general Diego VelascoCaptura mejorada con IA

Pero el fiscal Velasco se opuso, porque entiende que partir en dos los juicios de Los Sauces y Hotesur pone en peligro la posibilidad de sostener una acusación y llegar una condena. Teme que la medida sea una estrategia para que terminen todos absueltos.

Advertisement

Por eso es que el fiscal impugnó en un escrito esa medida y planteó un recurso para llegar a la Cámara Federal de Casación y que sea ese tribunal el que resuelva.

El TOF 5 decidió el viernes a última hora conceder el recurso del fiscal para que sea la Cámara Federal de Casación la que decida. Todo se encamina a la reunificación, que se discutirá en 15 días.

Cristina Kirchner y Lázaro Báez, saliendo del mausoleo de Néstor KirchnerArchivo

Hotesur y Los Sauces es un caso de asociación ilícita y lavado de dinero donde Cristina Kirchner y su hijo Máximo, accionista de esas empresas, están acusados de recibir dinero de los empresarios Lázaro Báez y Cristóbal López en sus hoteles y por el alquiler de sus propiedades, en compensación por los negocios que tenían en el Estado.

Advertisement

El caso Los Sauces persigue la supuesta maniobra de lavado mediante el alquiler de propiedades de los Kirchner que realizaban las empresas de López y de Báez. Pagaron 25.968.042,30 pesos entre 2009 y 2016, lo que representa el 88% de la facturación de la firma de la entonces familia presidencial.

Cristóbal López y los Kirchner

El caso Hotesur apunta a la contratación de habitaciones de los hoteles Alto Calafate y Las Dunas, de los Kirchner, por las empresas de Báez, que presuntamente no las utilizaban, según la acusación de los fiscales Gerardo Pollicita e Ignacio Mahiques. Los Kirchner recibieron más de 28 millones de pesos de ese entonces.

La principal objeción de fiscal Velasco es que, partiendo los juicios en dos, se divide la acusación y es difícil, por ejemplo, probar una asociación ilícita que prevé la reunión de tres o más personas para cometer delitos indeterminados.

Advertisement

Si se dividen los juicios, las maniobras se separan y se pierde la visión de conjunto como una sola actividad destinada al blanqueo de fondos protagonizada por la misma organización, sostuvo el fiscal, aunque en cada caso la actividad no sea protagonizada por todos sus integrantes.

Si esa estructura se prueba fragmentada, en dos juicios distintos y con prueba recortada en cada uno, “se pone en riesgo la posibilidad misma de sostener la asociación ilícita como delito”, señaló Velasco.

En este caso no es nuevo que desaparezcan las acusaciones. Cuando integraban este tribunal, los jueces Daniel Obligado y Adrián Grünberg, con la disidencia de Adriana Palliotti, sobreseyeron a Cristina y Máximo Kirchner sin juzgarlos, el 26 de noviembre de 2021.

Advertisement
El juez Daniel Petrone

La Cámara de Casación, con los votos de Diego Barroetaveña y Daniel Petrone, dio vuelta ese fallo y la Corte Suprema de Justicia exhortó en 2024 a hacer el juicio lo antes posible.

Empezaron las comisiones por el proyecto de reforma del sistema de selección de jueces, en el consejo de la magistratura. Diego BarroetaveñaMaría Bessone

Ahora nuevamente Petrone y Barroetaveña pueden ser quienes destraben el asunto. Ambos convocaron a una audiencia para el 15 de octubre próximo.

Esta audiencia ya estaba agendada antes de la decisión de partir el juicio en dos. La habían dispuesto los camaristas a pedido del fiscal Velasco para exhortar al tribunal a que pusieran fecha de inicio al juicio oral.

Advertisement

El mismo día en que se conocía esta audiencia, los jueces del tribunal oral federal difundieron la decisión sobre la que venían trabajando de comenzar el juicio el 23 de octubre, pero partido en dos procesos.

El fiscal Mario VillarNicolás Suárez

El fiscal ante la Cámara de Casación Mario Villar avisó entonces que la audiencia del 15 de octubre debía mantenerse en pie porque estaba indefinida aún la fecha de inicio de juicio por el desdoblamiento en dos partes del proceso.

Los jueces de la Casación le dieron la razón al fiscal Villar. El juez Alejandro Slokar no emitió opinión propia porque sus colegas ya votaron. Acudió a la fórmula “a tenor del temperamento concordante de los distinguidos colegas, cabe estar a lo dispuesto por el art. 30 bis”, que es la manera ritual de decir que sus colegas ya decidieron, por lo que no hace falta su voto.

Advertisement
El juez de la Cámara Federal de Casación Penal Alejandro Slokar

Por la mayoría votaron Petrone y Barroetaveña, que entendieron que deben tratarse en esa audiencia si mantienen o revocan el desdoblamiento.

“No ha desaparecido el interés que sustenta la intervención de esta instancia. Por el contrario, la cuestión conserva actualidad”, dijo Petrone, y agregó que el desdoblamiento de la causa en las fechas diferenciadas para la realización de los dos juicios “no permite considerar agotada la controversia”.

“Permanece vigente el interés en obtener una respuesta jurisdiccional sobre el agravio oportunamente planteado”, sostuvo.

Advertisement

Su colega Barroetaveña señaló que “el asunto conserva actualidad” y consideró que “corresponde continuar el trámite casatorio de este legajo y, atendiendo la proximidad de las fechas de debate ya señaladas, resulta prudente estar a la audiencia asignada oportunamente” el 15 de octubre.

Allí se debatirá todo: la reunificación del juicio y la fecha de inicio. El fiscal Velasco no quiere posponer el juicio, sino que comience en la fecha fijada, para no demorar más el caso. Pero defiende que comiencen los dos procesos juntos, según dijeron a fuentes judiciales.

Los jueces de la Casación, con la misma mayoría que en la decisión de la semana pasada, se inclinarían por unificar las causas nuevamente, con la idea de que el juicio conjunto de Hotesur y Los Sauces comience el 23 de octubre.

Advertisement

El problema es que “Hotesur y Los Sauces son formalmente sociedades diferentes, pero a su vez no lo son, porque todo se juntaba en los plazos fijos de las cuentas de Néstor y Cristina Kirchner”, planteó el fiscal.

Además, los fondos secuestrados en la causa provienen de una cuenta de los Kirchner, no de Los Sauces S.A., la misma cuenta a la que iba el canon locativo de Hotesur. Para los acusadores, eso demuestra que los dos circuitos de dinero confluyen en un solo patrimonio, por lo que es imposible partir los dos juicios.

Por ejemplo, las transferencias de Austral Construcciones, la ruta del dinero y las pericias contables confluyen. Y, al separar los dos juicios, una pericia producida en Hotesur no podría hacerse valer como prueba en el juicio de Los Sauces.

Advertisement

Uno de los ejes del juicio que se viene es una prueba que la fiscalía considera el eslabón entre los dos expedientes: el peritaje contable que reconstruyó el recorrido del dinero desde el Estado hasta las cuentas de la familia Kirchner.

Ese peritaje contable, en parte exhibido por la fiscalía en 2021, determinó que, el mismo día, en 21 oportunidades, los fondos que Lázaro Báez cobró por obra pública con sobreprecios de Vialidad terminaron en las cuentas de los Kirchner después de pasar por Valle Mitre, la sociedad que gerenciaba los hoteles presidenciales.

No se trata de dos movimientos independientes, sino de un pago del Estado y una transferencia al patrimonio familiar que ocurren en la misma jornada y por montos equivalentes.

Advertisement

Los acusados en estos dos juicios son, además de Cristina y Máximo Kirchner, Lázaro Báez y Cristóbal López, Romina de los Ángeles Mercado, sobrina de Kirchner y expresidenta de Hotesur SA, y Patricio Pereyra Arandia, esposo de la hermana de Mercado y directivo de la compañía.

Romina Mercado y su madre, Alicia KirchnerHoracio Córdoba / – Archivo

También Osvaldo “Bochi” Sanfelice, expresidente y administrador de Hotesur; Víctor Manzanares, contador histórico de la familia Kirchner y arrepentido en el caso Cuadernos; Ricardo Leandro Albornoz, escribano; Martín Báez, hijo del empresario patagónico, y Julio Enrique Mendoza, expresidente de Austral.

Osvaldo Sanfelice y Cristóbal López, en el Mausoleo de Néstor Kirchner

El listado se completa con César Gerardo Andrés, contador; Adrián Esteban Berni, abogado y directivo de Valle Mitre SA; Emilio Carlos Martín, directivo, y Óscar Alberto Leiva, Edith Magdalena Gelves, Martín Samuel Jacobs y Alejandro Fermín Ruiz, que fueron todos empleados o apoderados menores.

Advertisement



el juicio oral,Los Sauces y Hotesur,Hernán Cappiello,Casos de corrupción,Cristina Kirchner,Máximo Kirchner,Conforme a

Continue Reading

POLITICA

¡Precios de Manhattan con sueldos de Argentina! Cómo los créditos hipotecarios inflaron las propiedades y congelaron el sueño de la casa propia

Published

on

7 / 100 Puntuación SEO

La reactivación de los créditos hipotecarios bajo la gestión económica de Luis Caputo en el gobierno de Javier Milei generó una expectativa masiva entre la clase trabajadora que sueña con la casa propia. Sin embargo, detrás del anuncio oficial y la promesa de bancarización, se gestó un efecto colateral alarmante: la falta de regulación en el mercado inmobiliario desató una suba desmedida en el valor de los inmuebles.

Lejos de democratizar el acceso a la vivienda, la inyección de liquidez de los créditos terminó beneficiando de manera exclusiva a los vendedores y desarrolladores, empujando los precios a niveles absurdos, congelando las operaciones reales y dejando al comprador en una posición de absoluta vulnerabilidad.

El negocio del vendedor: precios por los nubes y metros cuadrados mínimos

Advertisement

Cuando se habilitan líneas de crédito sin una contraparte de regulación estatal o topes lógicos, la ley de la oferta y la demanda se desvirtúa por completo. Los propietarios e inmobiliarias inflan los precios de manera especulativa, sabiendo que el comprador cuenta con un monto financiado que, teóricamente, «lo respalda». El resultado es trágico: el crédito subsidia el sobreprecio.

Hoy en día, buscar un departamento en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires expone una disparidad enorme según la zona, pero con un denominador común: los metros cuadrados se pagan a precio de oro. Si analizamos el valor del metro cuadrado (USD/m^2) en CABA, el abanico va desde las opciones más económicas hasta los valores más prohibitivos:

 * Zonas más accesibles / Sur de la Ciudad (ej. Lugano, Pompeya o barrios periféricos): Los valores del metro cuadrado pueden encontrarse desde los USD 1.000 a USD 1.300 por metro cuadrado en unidades a refaccionar o alejadas de los ejes comerciales.

Advertisement

 * Zonas medias / Residenciales (ej. Almagro, Caballito, Balvanera): Los precios oscilan entre los USD 1.800 y USD 2.200 por metro cuadrado.

 * Zonas norte y de alta gama (ej. Palermo, Belgrano, Núñez, Puerto Madero): El metro cuadrado se dispara sin escalas desde los USD 2.800 hasta superar los USD 4.500 o 5.000 en emprendimientos premium.

Bajo este panorama, los monoambientes —que apenas rondan los 25 a 30 metros cuadrados— en zonas norte o centro se ofrecen sistemáticamente en valores exorbitantes de entre USD 90.000 y USD 110.000. En la práctica, esto significa que se pagan cifras ridículas por espacios diminutos, donde el metro cuadrado de las unidades chicas se vuelve artificialmente más caro que el de las propiedades grandes debido a la desesperación de la demanda.

Advertisement

¿Qué pasa en la Argentina? Cuando el metro cuadrado supera a las capitales del mundo

Esta distorsión nos obliga a frenar y hacernos una pregunta incómoda pero urgente: ¿Qué pasa en la Argentina que el metro cuadrado en barrios selectos o incluso en unidades chicas sale igual o más caro que en grandes metrópolis del primer mundo?

Mientras que en vastas zonas de Estados Unidos o Europa los mercados inmobiliarios responden a macroeconomías estables, créditos con tasas bajas reales y una oferta regulada, en la Argentina conviven salarios pauperizados en dólares con costos del metro cuadrado completamente desquiciados.

Advertisement

Si contrastamos esto con los valores estadísticos internacionales del metro cuadrado, el sinsentido queda en absoluta evidencia:

 * Europa (ej. Madrid, España): El promedio del metro cuadrado en zonas intermedias ronda los USD 3.000 a USD 3.500, mientras que en capitales del este europeo desciende considerablemente.

 * Europa del Este / Sur (ej. Atenas o Roma): En zonas metropolitanas funcionales, los valores se ubican entre los USD 2.000 y USD 2.800 el metro cuadrado.

Advertisement

 * Estados Unidos (fuera de los núcleos ultra exclusivos de Manhattan o San Francisco): En ciudades secundarias de gran crecimiento (como Houston, Atlanta o Phoenix), el costo promedio del metro cuadrado se sitúa entre los USD 2.000 y USD 2.800, guardando una proporción directa con el ingreso anual medio de un trabajador formal.

En contraparte, pagar USD 3.000 o más por metro cuadrado en CABA significa que un habitante local necesita acumular décadas de ingresos íntegros para comprar lo que en el hemisferio norte se adquiere con facilidades crediticias lógicas y estables. Pagamos precios de primer mundo con ingresos pulverizados.

El gran estancamiento: un crédito que beneficia al vendedor y ahoga al comprador

Advertisement

El combo entre la libertad absoluta de precios («todos cobran lo que quieren») y las cláusulas de actualización atadas a la inflación (como las líneas bajo sistema UVA) genera una trampa perfecta.

 * La disparada inicial: Ante la demanda de créditos de Caputo, los valores nominales de las propiedades subieron de inmediato.

 * El bloqueo de operaciones: El comprador se encuentra con que el préstamo ya no le alcanza para la propiedad que estimaba, y el mercado entra en un profundo estancamiento. Las operaciones reales se frenan porque la brecha entre lo que el banco presta, lo que el sueldo permite pagar y lo que el vendedor pretende especularmente cobrar se vuelve insalvable.

Advertisement

Los requisitos de los créditos hipotecarios actuales: ¿quién puede endeudarse y por cuánto tiempo?

Para comprender el trasfondo de este colapso, es fundamental analizar cuáles son las condiciones reales que imponen hoy las entidades financieras en la Argentina para acceder a un crédito hipotecario (en su mayoría ajustados por UVA):

 * Plazos de endeudamiento extremo: Los créditos se extienden habitualmente por plazos de 15, 20 y hasta 30 años. Esto significa que una persona que toma un préstamo a los 35 años terminará de pagarlo pasados los 50 o 65 años de edad, asumiendo el riesgo inflacionario durante décadas.

Advertisement

 * Relación cuota-ingreso: Por reglamentación general, la cuota mensual del crédito no puede superar el 25% o 30% de los ingresos netos demostrables del grupo familiar.

 * Ingresos familiares requeridos (la barrera más alta): Debido a los altos montos y tasas iniciales, para calificar a un crédito destinado a un departamento promedio de USD 100.000 (financiando un 75% o 80%), los bancos exigen hoy ingresos familiares netos que oscilan, como piso, entre los $2.500.000 y $4.000.000 de pesos mensuales (o cifras superiores según la entidad). Esto deja automáticamente afuera a más del 80% de los trabajadores informales y de la clase trabajadora registrada con sueldos promedio.

 * Ahorro previo (Anticipo): Los bancos no financian el 100% de la propiedad; por lo general cubren entre el 75% y el 80% del valor de tasación, lo que obliga al comprador a contar de cash con un 20% a 25% de anticipo en dólares, además de afrontar los costosos gastos de escribanía e impuestos iniciales.

Advertisement

El saldo de esta política es clarificador: el mercado inmobiliario se mueve al ritmo de la especulación financiera, los créditos se transforman en una herramienta inflacionaria de precios y el sueño de la casa propia queda, una vez más, secuestrado por la falta de regulaciones inteligentes que protejan al eslabón más débil de la cadena.

 

Advertisement
Continue Reading

Tendencias