Connect with us

POLITICA

Prensa y justicia: las obsesiones de Milei

Published

on


Los que amamos el periodismo tuvimos este fin de semana la tristeza de despedir a Roberto García. Fue una figura central de la vida informativa argentina, tanto en la cobertura política como económica. Comenzó muy joven en Primera Plana. Sus primeros trabajos los hizo junto a Tomás Eloy Martínez, como colaborador de la sección cultural de aquella revista extraordinaria que marcó una época en las décadas de 1960 y 1970.

Más tarde sería, junto a Julio Ramos, uno de los grandes protagonistas de Ámbito Financiero. Allí consiguió algunas de las primicias más resonantes del periodismo económico argentino. Entre ellas, la del Plan Austral, en 1985, que conmocionó no sólo a los especialistas sino al país entero. Después continuó al frente del diario junto a Ramos y, años más tarde, regresó a la televisión con La Mirada, en Canal 26. También escribía una columna semanal en Perfil.

Advertisement
Prensa y justicia: las obsesiones de Milei; el editorial de Carlos Pagni

Quienes quieran encontrar un retrato muy vívido de Roberto pueden leer la magnífica columna que Ignacio Zuleta publicó en Clarín. En lo personal, perdí a un amigo entrañable y al maestro que me enseñó a mirar el poder. Tenía un talento singular para obtener información, comprenderla y exponerla. Los que lo conocimos estamos profundamente dolidos. El año pasado estuvo aquí, en Odisea Argentina, después de las elecciones de octubre. Hicimos una entrevista en la que volvió a exhibir ese temperamento tan suyo, mezcla de desparpajo, intuición y experiencia.

El país hoy está absorbido por otro fenómeno: el Mundial.

Lo extraordinario del último partido de la selección argentina permite advertir algunas virtudes que, acaso, puedan servir de inspiración para una sociedad que suele encontrar enormes dificultades cuando se trata de organizar el juego colectivo.

Advertisement

La primera de esas virtudes es el método. Y aquí aparece la figura ejemplar de Lionel Scaloni. La disciplina del trabajo explica una parte decisiva del éxito en cualquier actividad. La segunda es la coordinación, una cualidad que a los argentinos nos ha resultado siempre esquiva. Este país ha producido individualidades extraordinarias. Lo que le cuesta es producir equipos extraordinarios.

Brasil tuvo a Tom Jobim y Vinicius de Moraes, que juntos dieron origen a la bossa nova, un movimiento que terminó por conquistar primero a Estados Unidos y luego al resto del mundo. Nosotros tuvimos a Borges y a Piazzolla. Pero fueron genialidades solitarias. Nunca se constituyó alrededor de ellos una corriente colectiva.

La selección argentina, en cambio, ofrece el espectáculo infrecuente de un juego virtuoso organizado alrededor de un proyecto común. Aunque, al mismo tiempo, aparece otra característica muy argentina, que a veces nos seduce y nos lleva a imaginar que esas virtudes pueden ser reemplazadas por la irrupción de una figura providencial.

Advertisement

Eso fue lo que se vio frente a Austria, no sólo durante el partido sino, sobre todo, cuando Lionel Messi abandonó el campo de juego. El estadio de Dallas asistió a una verdadera apoteosis. La celebración de una figura extraordinaria. La consagración del líder de un equipo.

También el Gobierno tiene hoy motivos para celebrar. Son motivos modestos, pero relevantes para una administración que venía experimentando un deterioro en su relación con la opinión pública. El índice de confianza de la Universidad Di Tella le permitió registrar un repunte después de mucho tiempo.

Ya no se trata, simplemente, de caer menos. En abril, el indicador había retrocedido 12%; en mayo, 1,6%. Ahora mostró una recuperación del 3,9%. El índice, que se mide en una escala de uno a cinco, alcanzó los 2,07 puntos.

Advertisement

Sin embargo, conviene mirar la serie histórica. Alberto Fernández tuvo un promedio de 1,69. Mauricio Macri, de 2,27. Milei se ubica hoy en 2,40. Hay que advertirlo: se están comparando duraciones distintas.

Pero existe otro fenómeno menos visible y probablemente más determinante. Es algo que suele resultar muy productivo en política: el clima emocional de una sociedad, sus expectativas profundas, sus estados de ánimo.

Un trabajo comparativo realizado por Mora Jozami, de Casa 3, permite observar la evolución de esos sentimientos entre enero de 2024, un mes después de la llegada de Milei al poder, y junio de 2026.

Advertisement

Cuando Milei asumió, la esperanza alcanzaba al 43% de los consultados. Hoy se ubica en el 39%. La bronca y el enojo, que entonces apenas representaban el 1%, treparon al 23%. La angustia y la tristeza —ese desasosiego que probablemente ayuda a explicar las crisis de representación que hicieron posible el ascenso de Milei— pasaron del 1% al 14%.

La incertidumbre, que en enero de 2024 alcanzaba al 18% de los consultados, cayó al 13%. Es comprensible. En aquel momento todavía no estaba claro si Milei lograría despejar la incógnita del liderazgo, si aparecería un centro de gravedad para la vida pública o si el país derivaría hacia alguna forma de caos. Hoy existe menos incertidumbre. También menos desilusión y menos miedo. La primera descendió del 12% al 10%; el segundo, del 20% al 4%.

Estos datos sugieren que Milei sigue enfrentado al desafío central de satisfacer una demanda de tranquilidad y de esperanza, es decir, la aspiración a un futuro algo más luminoso. Sin embargo, en ese paisaje aparecen las constantes, esas regularidades que terminan modelando la vida política. Y allí emerge el caso Adorni, que se sacude como una embarcación en la superficie de esas corrientes profundas. El tema sigue capturando la atención pública, incluso en medio del magnetismo que ejerce el Mundial.

Advertisement

La semana pasada Clarín publicó una columna de Héctor Gambini con un título muy expresivo: “Correte, Adorni, que está jugando Messi”. El interés que despierta el caso tiene algo de fascinación morbosa. Más aún ahora, cuando aparecieron las famosas sábanas, convertidas en un símbolo inesperado de los consumos postergados de la familia.

Pero el asunto es relevante no sólo por el atractivo que genera. Para el propio Gobierno se ha convertido en una cuestión estructurante. Obliga a modificar el funcionamiento del gabinete y condiciona la estrategia parlamentaria. Adorni no puede presentarse ante el Congreso sin exponerse a una interpelación complicada o incluso a una moción de censura. La consecuencia es paradójica: la dificultad de un funcionario termina afectando la marcha del Senado y, por lo tanto, retrasando proyectos decisivos para el oficialismo. Entre ellos, la conformación de un nuevo mapa judicial. Un gobierno que está protagonizando un proceso casi sin antecedentes porque se encuentra en condiciones de cubrir cerca del 30% de los cargos del Poder Judicial.

El escándalo, además, no puede separarse del clima económico. Tal vez el caso Adorni no tendría la misma repercusión si no existiera un malestar asociado a la recesión. El Gobierno consigue fortalecer las reservas, reducir el riesgo país y mejorar la cotización de los bonos. También logra desacelerar, con esfuerzo, la inflación. Lo que todavía no aparece es la recuperación de sectores decisivos para el empleo, como la industria, el comercio y la construcción.

Advertisement

Esa conexión entre economía y moral pública aparece reflejada en una investigación de Mora Jozami, que vincula la imagen de Adorni con la situación económica percibida por cada entrevistado.

En el conjunto de la población, el jefe de Gabinete registra apenas un 18% de imagen positiva, frente a un 74% de valoración negativa. Sin embargo, las diferencias se vuelven muy significativas cuando se observan los distintos estratos según su situación de consumo.

Entre quienes debieron resignar muchos gastos —los anti-Adorni, por decirlo así— apenas el 7% conserva una opinión favorable, mientras que el 87% lo condena. Entre los que resignaron algunos consumos, la evaluación mejora ligeramente. Pero la columna más reveladora es la de aquellos que no debieron modificar su nivel de vida: allí la imagen positiva trepa al 32%.

Advertisement

Existe, finalmente, un último grupo: aquellos que hoy consumen más que antes. Una especie de “Adorni sociológico”. Entre ellos, el 62% aprueba al funcionario y sólo el 26% tiene una opinión negativa.

La conclusión es bastante previsible. El juicio moral sobre la política suele estar estrechamente asociado al bienestar percibido en el propio hogar. La evaluación de la vida pública se modifica considerablemente según lo que ocurre en el bolsillo de cada uno. El caso Adorni ofrece, en este sentido, una demostración bastante elocuente.

Milei observa este cuadro —es evidente que le preocupa el desgaste de la imagen oficial— y reacciona como suelen hacerlo los liderazgos de naturaleza populista. Es decir, concentrando su atención en los dos factores que históricamente desafían a los jefes políticos: la prensa y la Justicia.

Advertisement

Como sucedió con los jefes de tantos gobiernos, sobre todo aquellos poco inclinados a la autocrítica, el Presidente parece convencido de que no enfrenta un problema de gestión sino de comunicación. El diagnóstico es clásico. El problema no sería lo que sucede sino la manera en que se lo cuenta. Y a esa dificultad se suma otra: el vocero, Adorni, está averiado. No se quebró un colaborador más; se quebró la voz del Gobierno.

De allí la reorganización del área de comunicación. Milei designó como nuevo vocero a Adrián Ravier. Adorni permanece en su cargo, aunque con facultades cada vez más recortadas. También fue incorporado Fabián Fernández como segundo de la estructura. Conviene observarlo con atención.

Fernández llega desde YPF, donde estaba a cargo de la política publicitaria de la empresa, es decir, de la relación económica de la petrolera con los medios. Antes había desempeñado funciones similares en Lanús, durante la gestión de Néstor Grindetti.

Advertisement

Ahora Milei le confía una tarea sugestiva: administrar aquello que durante mucho tiempo el Presidente aseguró que no existiría, una política de pauta oficial. Se trata de uno de los movimientos con los que intenta enfrentar una crisis que, en el fondo, interpreta menos como un problema político que como una dificultad de comunicación.

Hay una pregunta que sólo se podrá responder con el correr de los días: ¿cambió el estilo del Gobierno? La reorganización del área de comunicación parecería sugerirlo. Milei designó como nuevo vocero a Adrián Ravier y colocó como responsable operativo a Fabián Fernández, cuya llegada, según las versiones que circulan en la Casa Rosada, habría sido sugerida por Alejandro Fantino, uno de los amigos del Presidente.

La incógnita es otra. Porque más allá de los nombres, existe un rasgo que caracterizó la gestión de Adorni y que muchos identificaron con la soberbia del jefe de Gabinete. La petulancia tiene una particularidad: cuando sopla el viento a favor puede pasar inadvertida; cuando todo empieza a complicarse, se convierte en un agravante.

Advertisement

En las burocracias existe una máxima que suele aparecer en carteles colocados junto a las escaleras de ministerios y reparticiones públicas: “No pise a nadie al subir. Se lo puede encontrar al bajar”. Es una regla elemental de supervivencia administrativa que alguien debería haber colocado en las inmediaciones del despacho de Adorni. Porque el jefe de Gabinete mantuvo siempre un estilo altanero, que alcanzó uno de sus puntos culminantes cuando, frente a José Del Rio, intentó explicar su inexplicable situación patrimonial con una suficiencia que terminó jugando en su contra.

Ahora que Carlos Menem volvió a ponerse de moda, incluso por la presencia de varios de sus parientes en el Gobierno, conviene recordar una de sus máximas favoritas. Menem decía que había que ser como el cóndor, que vuela más alto, y no se marea. El caso Adorni es singular por una razón opuesta. Se mareó volando bajo. Y, sobre todo, sin necesidad. Es una petulancia sin mérito.

Habrá que ver si la nueva estructura de comunicación modifica ese tono. Y, sobre todo, si Milei cambia no sólo de equipo sino también de concepción. Es decir, si abandona aquella consigna que Santiago Caputo parece haber inoculado en el oficialismo: “No odiamos lo suficiente a los periodistas”. La incógnita es relevante porque se trata de un gobierno que ha invertido enormes esfuerzos en la comunicación, especialmente en el dominio de las redes sociales.

Advertisement

El otro frente sobre el que Milei intenta actuar para administrar su crisis es la Justicia. Tampoco aquí innova demasiado. Todos los liderazgos con vocación hegemónica terminan enfrentándose con los dos poderes que, por definición, limitan al jefe político: la prensa y los jueces.

El Presidente dispone, además, de una oportunidad frente a la que se le hace agua la boca a muchos peronistas del ciclo anterior. Más de 300 vacantes en el Poder Judicial. “¿Cómo no vimos esto?”, se preguntan retrospectivamente algunos protagonistas del gobierno de Alberto Fernández. “¿Qué hicieron durante cuatro años los ministros de Justicia? ¿Cómo dejamos pasar la oportunidad de inundar los tribunales con gente propia?”.

Quien parece haber comprendido mejor esa oportunidad no es Milei sino Juan Bautista Mahiques y, detrás de él, toda una familia que constituye uno de los productos más representativos de Comodoro Py. Desde el Consejo de la Magistratura, Mahiques está construyendo una mayoría muy favorable, aprovechando la proximidad del vencimiento del mandato de los consejeros actuales, que dejarán sus cargos en septiembre.

Advertisement

Pero la operación no es solamente cuantitativa. No se trata de cubrir cargos. Se trata de ocupar posiciones decisivas. Y ninguna resulta más estratégica que la Cámara Federal porteña, el tribunal que revisa las decisiones de los jueces de primera instancia de Comodoro Py. Es decir, el organismo encargado de ratificar o corregir procesamientos y sobreseimientos. El verdadero corazón del sistema.

La salida de Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi abre una oportunidad excepcional. Ambos llegaron a la Cámara mediante traslados desde tribunales orales federales. La Corte Suprema resolvió que esos traslados no podían perpetuarse y que debían ser reemplazados mediante concursos.

Bruglia aceptó esa decisión, pero denunció una evidente asimetría. Sostiene que su situación es discriminatoria. Porque mientras él debe regresar al tribunal de origen, otros jueces trasladados en condiciones iguales o incluso más discutibles permanecen en sus cargos. El caso más llamativo es el de Carlos Mahiques, el legendario “Boxindanga”, padre del ministro de Justicia, trasladado desde la Justicia ordinaria porteña a la Cámara Federal de Casación Penal y recientemente ratificado por cinco años más mediante un pliego impulsado por la gestión de su hijo. Nadie parece dispuesto a aplicarle el mismo criterio que a Bruglia y Bertuzzi.

Advertisement

Por eso Bruglia recurrió a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Su denuncia es sencilla: existe una discriminación y el principal beneficiario de esa discriminación es, precisamente, el padre del ministro de Justicia.

Mientras tanto, se desarrolló un concurso para cubrir esas vacantes. Bertuzzi participó. Bruglia no. Y ya aparecen dos candidatos que podrían integrar la Cámara encargada de revisar causas especialmente sensibles para el Gobierno: el caso $LIBRA, el expediente Adorni y las investigaciones vinculadas con la política de discapacidad.

Uno de ellos es Pablo Yadarola. Aquí aparece una curiosidad. En antecedentes y examen ocupó el puesto número dieciséis. Delante suyo quedaron quince candidatos. Bertuzzi, por su parte, terminó vigésimo primero. Sin embargo, ambos aparecen ahora integrando las ternas.

Advertisement

¿Cómo se produjo ese milagro? Gracias a la entrevista personal, la etapa más discrecional del sistema. Es precisamente ese mecanismo el que hoy está siendo cuestionado y el que motivó la discusión de un nuevo reglamento en el Consejo de la Magistratura. Hasta Rosenkrantz y Lorenzetti decidieron intervenir en la polémica.

Sería imprudente juzgar las intenciones de Bertuzzi. Tal vez termine siendo elegido exclusivamente por sus méritos. Lo cierto es que, según los antecedentes objetivos, hay veinte postulantes mejor ubicados. Y tampoco puede descartarse que su actitud más contemporizadora frente al caso Mahiques haya contribuido a mejorar su posición.

También aparece Yadarola, que tiene en sus manos el expediente del misterioso vuelo del avión de Leonardo Scatturice, empresario muy próximo a Santiago Caputo. Fue aquel episodio en el que Laura Belén Arrieta descendió con una cantidad de valijas cuya revisión aduanera habría sido exceptuada por orden de alguien incógnito. Adorni sostuvo en su momento que todo era falso. Más tarde el expediente demostró que no era así. Y, como suele suceder, nadie pidió disculpas.

Advertisement

La investigación presenta todavía una incógnita elemental. Una funcionaria de Aduana aparece en los videos hablando por teléfono después de que Arrieta le exhibe un celular. La identidad del interlocutor sigue siendo desconocida. Yadarola sostiene que existen limitaciones técnicas para identificarlo. Tal vez antes de convertirse en camarista se le ocurra convocar a esa funcionaria y preguntarle, bajo juramento, con quién habló. Sería un método relativamente sencillo. Pero, por ahora, esa posibilidad no parece haberlo seducido. Tampoco conviene sacar conclusiones apresuradas.

En medio de esta discusión apareció una confesión extraordinaria. Alberto Lugones, camarista federal y consejero de la Magistratura, pronunció una frase de una sinceridad casi suicida. “Yo no creo tanto en los méritos”, dijo.

La afirmación encierra toda una teoría del Poder Judicial. Porque supone aceptar que alguien que terminó decimosexto pueda ascender al quinto puesto gracias a una entrevista y que otro que ocupó el lugar veintiuno termine sexto. Es decir, que siempre debe existir algún mecanismo para que el juez recuerde quién hizo posible su promoción.

Advertisement

Y, en definitiva, para que quede en deuda.

El dictamen de ese concurso fue aprobado con los dos tercios del Consejo de la Magistratura y redactado por Diego Barroetaveña, representante de los jueces y camarista de Casación. También acompañó el peronismo. Es decir, volvió a verificarse un fenómeno muy característico de Comodoro Py: la convergencia entre distintas facciones del sistema judicial.

Ese peronismo está representado, en buena medida, por el sector vinculado a Diego Molea, referente académico de la Universidad de Lomas de Zamora, que hace apenas unos meses incorporó como profesor a Ariel Lijo. Son detalles que, considerados aisladamente, podrían parecer irrelevantes. Pero en Comodoro Py casi nunca existen los detalles irrelevantes.

Advertisement

Surge entonces una pregunta. ¿Existe un acuerdo entre Milei y su ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques? ¿Ese acuerdo consiste en diseñar una arquitectura judicial que permita administrar sin sobresaltos los casos $LIBRA y ANDIS y, al mismo tiempo, postergar todo lo posible una definición sobre la situación de Adorni? Esa tarea pasa necesariamente por Ariel Lijo, que es quien tiene el expediente.

¿Forma parte de ese entendimiento la conveniencia de no avanzar sobre la dirigencia de la AFA? Algunas fuentes del Gobierno sostienen que ese sector, y en particular Pablo Toviggino, aportó a la Casa Rosada los audios comprometedores de Diego Spagnuolo, en los que se hablaba de supuestas coimas vinculadas con el área de discapacidad.

La pregunta es inevitable. ¿Hasta dónde llega el acuerdo de Mahiques con Tapia y, sobre todo, con Toviggino, a quien llama familiarmente “Tovi”? Conviene recordar que Juan Bautista Mahiques fue representante de la AFA ante la FIFA. También que persisten versiones según las cuales Carlos Mahiques habría celebrado su cumpleaños en la residencia atribuida a Toviggino.

Advertisement

Si Mahiques logra poner sobre la mesa de Milei algunos trofeos —tranquilidad para el caso $LIBRA, moderación judicial en torno de Adorni y protección para determinados intereses del fútbol—, ¿obtendrá a cambio el apoyo presidencial para alcanzar la Procuración General? Es una aspiración que comparten, curiosamente, tanto Mahiques como Lijo.

No está claro que ese acuerdo exista. Pero hay observadores muy informados del mundo judicial convencidos de que ya fue sellado. Y señalan que Mahiques confía en reunir los dos tercios del Senado porque ya ensayó una demostración de fuerza cuando consiguió los 58 votos que permitieron prorrogar la permanencia de su padre en la Cámara Federal de Casación. Bastante más que los dos tercios.

Todo esto sucede mientras Cristina Kirchner vuelve a movilizar a La Cámpora bajo la bandera del lawfare y de la denuncia contra la prisión que pesa sobre ella. Sin embargo, al mismo tiempo, sectores del peronismo presentes en el Consejo de la Magistratura pactan con el Gobierno la distribución de posiciones estratégicas dentro del sistema judicial encargado, precisamente, de examinar las causas de corrupción.

Advertisement

Es decir, la interna peronista se vuelve cada vez más visible. Hay, por lo menos, dos peronismos. El de Cristina Kirchner y otro más dispuesto a relativizar la situación de la expresidenta y a negociar espacios de poder con Milei.

Máximo Kirchner pareció explicitar esa frontera durante el acto realizado al cumplirse un año de la condena a su madre. Allí estableció una suerte de criterio de pertenencia. Son kirchneristas los que reclaman la libertad de Cristina. Son kirchneristas los que proponen renegociar la deuda externa.

En realidad, Máximo volvió a plantear una tesis que ya había defendido durante la presidencia de Alberto Fernández: que con el actual nivel de endeudamiento es imposible construir bienestar y que, por lo tanto, resulta indispensable renegociar los compromisos financieros. Es una hipótesis muy discutible. Y potencialmente peligrosa. Porque si el kirchnerismo apareciera nuevamente cerca del poder con ese programa, podría desencadenar una conmoción financiera considerable.

Advertisement

Pero lo importante es que fija una línea divisoria.

Existe otro peronismo. El que representan Juan Manuel Olmos en la Capital, Victoria Tolosa Paz en Buenos Aires, Guillermo Michel en Entre Ríos y numerosos dirigentes del interior. Ese sector cree que la reconciliación con la sociedad exige preservar la estabilidad, honrar los compromisos y mantener el equilibrio fiscal.

La conclusión es sugestiva. Máximo Kirchner parece insinuar que no habrá una interna con ese otro peronismo. Es decir, que el año próximo podrían coexistir dos peronismos: uno kirchnerista, probablemente encabezado por él mismo, y otro renovador.

Advertisement

Pero la incógnita no termina allí. Porque, si Milei puede enfrentarse a dos oposiciones, también cabe preguntarse cuántos oficialismos habrá.

La primera incógnita se llama Mauricio Macri. La segunda, Axel Kicillof. No está claro si el gobernador bonaerense está dispuesto a someterse al liderazgo de Cristina y, sobre todo, a aceptar que Máximo Kirchner se convierta en el jefe natural del espacio. Tal vez considere que el ciclo político reclama otros cuatro años de una experiencia de centroderecha, aunque no necesariamente otros cuatro años de Milei.

Y tampoco puede descartarse una convergencia entre determinados sectores del peronismo y Macri. Conviene recordar que el expresidente compartió fórmula con Miguel Pichetto, quien hoy vuelve a hablar de una alianza entre el peronismo no kirchnerista, el PRO y una parte del radicalismo, representada por figuras como Maximiliano Pullaro.

Advertisement

Incluso existen pequeños indicios. El nombramiento de Hernán Lacunza como director del Banco de Córdoba podría ser uno de ellos. ¿Hay conversaciones con ese peronismo de las Provincias Unidas que compitió el año pasado?

La respuesta todavía es incierta. Pero el cuadro que imagina Cristina Kirchner no parece imposible: cuatro polos. El suyo, el de los peronistas que buscan emanciparse de ella, el de Macri y el de Milei. O tres, si algunos de esos sectores terminan confluyendo.

Es decir, la oposición es una incógnita. Pero también el oficialismo.

Advertisement

Mientras tanto, irrumpieron los “termosellados” de Martín Insaurralde. Diego Cabot publicó en los videos de Jesica Cirio exhibiendo una fortuna en efectivo. Los especialistas en estas cuestiones calculan que allí había unos diez millones de dólares.

Las imágenes poseen una fuerza extraordinaria. Es el poder del dinero vivo. El mismo que tuvieron los bolsos de José López, la bóveda de Lázaro Báez o aquella historia nunca aclarada de Francisco Larcher, el hombre de máxima confianza de Néstor Kirchner en los servicios de inteligencia, sobre quien se decía que guardaba decenas de millones de dólares en su casa sin que ningún fiscal se interesara demasiado por el asunto.

Y así volvemos al punto de partida.

Advertisement

Porque el problema principal de la Argentina no es la corrupción. Es la impunidad.

Hace años, conversando sobre Comodoro Py con un fiscal de Cámara, recibí una explicación memorable. Me dijo que ese sistema no fue diseñado por jueces y fiscales solamente. También lo moldearon empresarios, sindicalistas, políticos e incluso algunos periodistas.

“Comodoro Py —me dijo— es un instrumento diseñado para zafar. Si uno pretende utilizarlo para castigar, se rompe”.

Advertisement

Tal vez sea la mejor definición disponible del problema argentino.

Y, probablemente, la más inquietante.




último partido de la selección argentina,Adrián Ravier.,intentó explicar su inexplicable situación patrimonial,publicó en LA NACION,Carlos Pagni,Javier Milei,Actualidad política,LN+,,Conforme a,Javier Milei,,Minuto a minuto. Javier Milei y sus medidas, en vivo: cambios en el Gobierno y el blindaje a Adorni,,»Espíritu deportivo». El embajador argentino en EE.UU. se reunió con su par de Austria antes del partido del Mundial,,Mercado. Los bonos volvieron a subir y el riesgo tocó un nuevo mínimo en la era Milei

Advertisement

POLITICA

Quién es Facundo Moyano, el hijo del sindicalista más poderoso del país que combinó su actividad política con la farándula

Published

on



Facundo Juan Moyano es uno de los siete hijos que tuvo Hugo Moyano, el histórico jefe del Sindicato de los Camioneros y exlíder de la CGT. Fue diputado nacional durante 10 años, fundó en 2006 el Sindicato Único de los Trabajadores de Peaje (Sutpa) a partir de una gestión de su padre con el kirchnerismo y siempre se diferenció en el clan familiar por su alto nivel de vida, en el que combinó su actividad política y sindical con la farándula.

Facundo Moyano tiene 41 años y nació una Navidad en Mar del Plata. Su madre fue la segunda pareja que tuvo Hugo Moyano, el sindicalista más poderoso del país de los últimos 25 años.

Advertisement

En 2021, después de 10 años, Facundo Moyano renunció a su banca de diputado nacional con un mensaje de desacuerdo a La Cámpora. Volvió de inmediato a la jefatura del Sindicato de Peajes, donde por dos períodos había dejado la conducción en manos de Sergio Sánchez, primero, y Florencia Cañebate, después.

En el ajedrez familiar, Facundo no ocultó jamás sus diferencias con su hermano Pablo, número dos de los Camioneros. Suele moverse en tándem con su hermano Huguito, con quien se crió en Mar del Plata y quien es hoy diputado nacional por Unión por la Patria. Hugo Moyano (h.) es abogado laboralista y acompaña por estas horas a su hermano en la comisaría 13 de Belgrano, donde se encuentra detenido acusado de agredir a Candela Arizaga, con quien tenía una relación. Sin embargo, la defensa legal de Facundo recaería en manos de un abogado penalista cercano a la familia, según informaron fuentes de su entorno a .

Desde sus inicios, Moyano intentó combinar su actividad política y sindical con la farándula. Así como frecuentaba canales de televisión por asuntos políticos, también su nombre circulaba en los programas de chimentos. Tuvo algún affaire con la diva Susana Giménez y se le conocieron romances fugaces con otras modelos. A las fiestas de fin de año del gremio, que suelen hacerse en grandes salones, contrata habitualmente a algún cantante que esté a la moda. Pasaron, por ejemplo, L-Gante y la Joaqui.

Advertisement

Facundo Moyano vivía en una torre en San Telmo hasta que se casó con la modelo Eva Bargiela, en 2021. Ese año se mudaron al barrio de Belgrano, al edificio donde habría ocurrido el incidente por el que está detenido. Moyano y Bargiela se separaron en septiembre de 2023.

El sindicalista Facundo Moyano y la modelo Eva Bargiela se casaron en el registro civil de la calle Uruguay, en 2021; tres años después se separaronGerardo Viercovich

En la actualidad, Facundo Moyano no tiene injerencia en el ajedrez sindical. No talla en la CGT y está al frente del Sutpa, el gremio de los peajes que está en plena reconversión por el cierre de las cabinas. La raíz del Sutpa está en la Unión Empleados de la Construcción y Afines (Uecara). Antonio “Cacho” López, viejo jefe de la Uecara, siempre acusó a los Moyano de “traición” por haber sido desplazado de la representación gremial de los peajistas.

En lo relativo a la política, Moyano tomó distancia del kirchnerismo y se acercó otra vez a Sergio Massa, cuyo apoyo fue clave para renovar por primera vez su banca de diputado nacional. En 2023, tras la victoria de Javier Milei en las urnas, se diferenció del resto de la dirigencia peronista al plantear la necesidad de revisar la legislación laboral.

Advertisement

“Indistintamente del triunfo de Milei nos debemos un debate profundo del sistema laboral, pero no con esa posición defensiva que tienen muchos dirigentes gremiales al decir que no porque vienen por nuestros derechos y conquistas. La bandera tiene que ser cómo le damos derechos a los que hoy no los tienen. Eso indefectiblemente te lleva a debatir una reforma laboral”, dijo Moyano en una entrevista con el 2 de diciembre de 2023.




diputado nacional durante 10 años,Candela Arizaga,una entrevista con LA NACION,Conforme a

Advertisement
Continue Reading

POLITICA

El trasfondo del interés de Javier Milei por la política judicial: el avance en las vacantes y lo que sucede con la Corte

Published

on



En un reportaje radial concedido este lunes, el presidente Javier Milei reconoció que está estudiando un conjunto de nombres para completar las dos vacantes existentes en la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Esto no implica que ese proceso de evaluación y selección se vaya a producir en el corto plazo. Y es que al interior del oficialismo marcan que la estrategia judicial tiene otras prioridades.

Todavía quedan muchos juzgados por cubrir. También hay fiscalías y defensorías vacía. No es un solo segmento”, avisa una importante fuente del Gobierno al tanto de las conversaciones judiciales. Al interior de la Casa Rosada creen que Milei no querrá iniciar conversaciones para cubrir vacantes este año. Y que hacerlo el año que viene no es viable en términos políticos.

Advertisement

La Corte Suprema de Justicia de la Nación está conformada hoy en día por su presidente Horacio Rosatti, su vicepresidente Carlos Rosenkrantz y su ministro Ricardo Lorenzetti. La política no pudo ponerse de acuerdo para cubrir las vacantes de Elena Highton de Nolasco (jubilada en 2021) y de Juan Carlos Maqueda (en 2024 llegó al límite de edad). El Tribunal tiene una conformación de 5 miembros y el oficialismo tampoco estaría evaluando una variación de ese número.

Voy a hacerlo cuando llegue el momento que yo considere apropiado para hacerlo. Es una decisión muy fuerte, muy importante institucionalmente. Entonces requiere de un trabajo serio”, marcó el Presidente en diálogo con el periodista Eduardo Feinmann en Radio Mitre, a quien le agregó: “Estoy estudiando más nombres para la Corte Suprema, pero estoy estudiando sus trabajos, sus contribuciones, sus fallos”.

Javier Milei y Juan Bautista Mahiques. REUTERS/Agustin Marcarian

Tiempo atrás, el Presidente le había confesado a Infobae que estaba alejado de esa temática por desconocer su forma de funcionar, tanto en términos concretos como políticos. Aquello mismo le sucedía con los asuntos vinculados a la inteligencia o la salud.

Advertisement

Pero en los últimos meses eso empezó a cambiar: a Milei lo han visto muy curioso, consultando de manera asidua sobre asuntos judiciales. Esta tendencia comenzó luego de que Milei designara a Juan Bautista Mahiques como ministro de Justicia, generando un cambio en el eje de rotación política de ese Ministerio, ya que esa esfera busca responder al ala política de su hermana, Karina Milei. Ese mayor interés también está atravesado por los pliegos que debe enviar desde la Casa Rosada hacia el Senado.

Quienes observan al Presidente puntualizan que está priorizando a cubrir la gran cantidad de puestos vacantes que hay en la Justicia en vez de buscar llenar la Corte Suprema, un ámbito que funciona a pesar de no tener a todos sus miembros.

Al inicio de la gestión del ministro de Justicia de la Nación, Juan Bautista Mahiques, el 35% de los cargos en la justicia federal y nacional se encontraban vacantes, lo que representaba 568 puestos sin cubrir sobre un total de 1.640 cargos judiciales.

Advertisement

Durante este período, se remitieron 203 pliegos judiciales: 144 para jueces, 26 para fiscales, 25 para defensores y 4 listas de conjueces. Esto fue destacado esta mañana por el mismo Mahiques a través de su cuenta de X. “Javier Milei es el presidente que más candidatos elevó al Senado para cubrir cargos judiciales en un año desde la creación del Consejo de la Magistratura en 1994. Un récord histórico”, tuiteó. Hasta el momento, se designaron 96 funcionarios (81 jueces, 6 fiscales y 9 defensores) y existen 85 vacantes más en proceso de cobertura, lo que suma un total de 181 cargos cubiertos.

Si bien el avance fue significativo, todavía quedan juzgados y cargos judiciales por cubrir. Hay un caso específico que plasma el escenario político actual en relación a este tema: el Poder Ejecutivo Nacional todavía no remitió al Senado ningún juzgado electoral. “Ninguno va a salir a salir hasta que se solucionen los problemas de la Política”, afirman fuentes judiciales de La Libertad Avanza.

Y es que es un recurso importante en términos de negociación política. Por marcar un ejemplo, el juzgado electoral de San Juan también tiene competencias vinculadas a la actividad minera. Es decir, es un lugar que resulta codicioso para el oficialismo provincial. Eso también es escalable en las otras provincias donde sucede lo mismo.

Advertisement

“Con eso sobre la mesa, el Gobierno tiene la oportunidad de llenar lugares muy interesantes. Ni hablar Comodoro Py. ¿Para qué te vas a enquilombar con la Corte? Se va a trabar todo“, se preguntan alfiles del Gobierno.

Corte Suprema de Justicia de la Nación

Aun así, nadie descarta que Milei pueda asumir un riesgo antes de que termine su primer mandato: en el oficialismo ven con mejores perspectivas proponer un candidato para la Procuración General de la Nación. Es decir, el jefe de los fiscales federales y nacionales. Con el nuevo código procesal penal federal, los fiscales pueden tener mayores atribuciones en el desarrollo de las causas que los jueces. Se trata de un lugar que, con ese cambio, adquirió un poder muy significativo.

En el Poder Judicial de la Nación, al inicio de la gestión de Mahiques, había 381 dependencias vacantes de un total de 1.002 cargos, equivalente a una vacancia del 38%. En 2026, se cubrieron 81 vacantes y hay 51 próximas a cubrir, alcanzando 132 cargos cubiertos. Si el Senado aprueba todos los pedidos de acuerdo, Milei se convertiría en el presidente con mayor cantidad de jueces nombrados en un año desde la creación del Consejo de la Magistratura.

Advertisement

En el Ministerio Público Fiscal, a comienzos de 2026, estaban vacantes 105 fiscalías sobre un total de 414 (25%). Este año se cubrieron 6 vacantes y hay 20 más próximas a cubrir, sumando 26 cargos cubiertos. En el Ministerio Público de la Defensa, al comenzar 2026, se registraban 82 defensorías vacantes de un total de 224 (37%). Durante el año se cubrieron 9 vacantes y otras 14 están en proceso, lo que eleva el total a 23 cargos cubiertos.

Actualmente, el proceso de cobertura alcanza el 11% del total de cargos de la justicia nacional y federal, lo que representa el 32% de las vacantes existentes a marzo de este año. Hasta hace medio año, dos de cada cinco juzgados estaban vacantes. En cuatro meses de gestión, la vacancia se aproxima a una de cada cinco. En marzo, la vacancia era del 35% y se proyecta una reducción al 27%.

Domestic Politics,War,South America / Central America,Government / Politics

Advertisement
Continue Reading

POLITICA

Milei no cambia, pero la oposición no aparece y Quintela le regala un punto al Gobierno

Published

on


¡Pero qué favor le hizo Ricardo Quintela de La Rioja a todo el gobierno con sus declaraciones! No se puede creer. Un espantapájaro. Pero déjenme llegar hasta ahí.

La cosa es que Milei gana, mata o muere con sus botas puestas. Milei mata en las elecciones o muere con sus botas puestas. ¿Cuáles son sus botas? Su temperamento y sus ideas. No va a haber 20 versiones de Milei ni un Milei herbívoro.

Advertisement

El temperamento manda

Ustedes ya lo vieron. Otra vez, cuando parecía que el conflicto con Brasil empezaba a cicatrizar y que no iba a escalar, fue fuertísimo, sin medir consecuencias diplomáticas y nombrando cuatro o cinco veces la palabra ladrón contra Lula da Silva y la Justicia brasileña. Temperamento. La estrategia propone, el temperamento dispone.

Escuchen a Milei contra Lula: “A ver, es ladrón, es ladrón, es un ladrón, es un corrupto. Fue condenado por ladrón y corrupto. Estuvo preso, con lo cual también es cierto lo de presidiario. Y no solo eso, lo liberaron por una falla administrativa». Ahí tenés. Redobla. El que no frena en las curvas.

¿Hay consecuencias de esto? Por ahora, no. Está recalculando la diplomacia brasileña. La Argentina está así, agarrada para que no escale. Tienen que hacer operativos de emergencia para apagar el fuego que el Presidente atiza con sus palabras.

Advertisement

La pregunta es: ¿le sirve a él como referente de la derecha internacional, como representante de Trump en la región? ¿Le sirve a él o le sirve al país? Bien, no va a cambiar.

Lula da Silva y Javier Milei, en una imagen de archivo durante la cumbre del Mercosur de 2025 en Buenos Aires (Foto: Reuters)

Sin plan platita

Y lo otro que tiene vital importancia -y quizás más- tiene que ver con sus ideas. Él tiene un plan, lo va a ejecutar. Y si no lo votan, se va a ir a la casa. Me refiero a la economía. No va a haber plan platita, no va a haber ayudas extra, no va a tirar plata del helicóptero. Ya lo dijo.

Básicamente, por ejemplo, la morosidad que venía siendo récord en la Argentina. Por suerte, la última medición muestra que ya se planchó, dejó de crecer. Vamos a ver que no siga creciendo el mes siguiente. ¿Hay algo para los morosos? No hay nada para los que están endeudados.

Advertisement

¿Milei flexibiliza en función de que el año que viene son las elecciones? ¿O sigue y acelera?

Leé también: Con la mira en las elecciones, el Gobierno afirmó que busca impulsar el crédito pero descartó implementar un “plan platita”

Vamos a la deuda, el mal cálculo de los privados, los bancos que no tienen gimnasia de evaluación crediticia porque no venían prestando. Todo esto dice el gobierno. Del otro lado, hay un porcentaje muy significativo de argentinos que se fueron en chiquitaje teniendo que endeudarse. En la tarjeta, hay deuda y los bancos se repliegan porque no están pudiendo cobrar. Y entonces, como no cobran, no prestan. Eso genera un efecto recesivo.

Advertisement

Pero fiel a sus convicciones, Milei no va a hacer nada. Hay algunas pequeñas líneas en el Banco Nación y no va a haber mucho más. Entonces, morosidad, el gobierno sigue sin una narrativa de auxilio, sigue en la suya.

El consumo no alcanza

Fíjense cómo también, por ejemplo, en algo sensible como es el consumo. El gobierno viene diciendo -y Milei lo dijo en últimas entrevistas- que el consumo crece. Y el consumo crece, pero si vos tenés en cuenta también el turismo que gasta en el exterior, eso se suma al consumo y otras actividades. Pero si vos hacés zoom sobre el consumo masivo, ahí hay un problema.

Cuando vos y yo hablamos de consumo, en la historia argentina decimos que las elecciones las ganan los gobiernos cuando hay consumo, cuando hay movimiento, se refieren al consumo masivo. Mirá este dato: la Cámara Argentina de Comercio dijo que en el mes pasado, junio, con respecto a mayo, decreció el 1,6% el consumo de bienes y servicios en las familias argentinas. En el interanual, también decreció.

Advertisement
La Cámara Argentina de Comercio dijo que en junio, con respecto a mayo, decreció el 1,6% el consumo de bienes y servicios en las familias argentinas.(Foto: Reuters / Francisco Loureiro)
La Cámara Argentina de Comercio dijo que en junio, con respecto a mayo, decreció el 1,6% el consumo de bienes y servicios en las familias argentinas.(Foto: Reuters / Francisco Loureiro)

Ahora, es cierto que los dos meses anteriores venía subiendo. Entonces tenés un serruchito: sube dos, baja uno, baja otro. Pero no es un serruchito al alza, ascendente en la velocidad que el gobierno pretende y que vos y yo pretendemos. Un serruchito que no te saca necesariamente campeón en las elecciones.

Salarios: en dólares sí, en el bolsillo no

Por ejemplo, salarios. Milei dice, y tiene razón, que estamos con los salarios más altos en dólares. Pero el costo de vida en dólares también está mucho más alto. Ganamos más en dólares, gastamos más en dólares. El poder adquisitivo está muy discutido. Los que están en el sector público vienen perdiendo. Los que están en el sector privado formal ganan dos, tres puntos y apenitas van tratando de emparejar contra la inflación.

Es decir, ahí hay todo un paquete de evaluación económica. Y el manual de historia argentina no es este nivel de consumo masivo. La foto que suele ser la foto que hace ganar elecciones a los gobiernos -sacá Vaca Muerta, sacá energía, sacá el campo, sacá minería- en los centros urbanos, en los conglomerados urbanos, la actividad que hay ahí no necesariamente es la foto de los gobiernos que ganan.

Leé también: Cuál es el salario que piden los argentinos que buscan trabajo y cuánto aumentó en el primer semestre de 2026

Advertisement

Pero estamos en un momento distinto del ciclo de la Argentina, donde no tenés una actividad que reluzca en el consumo masivo, pero la gente dice: tengo fresca la memoria de la prehiperinflación de Massa, de ese descalabro donde las góndolas se movían: “No seré feliz, pero tengo marido”. ¿Te acordás de esa obra de teatro? No seré feliz, pero tengo precio. Es un montón en Argentina.

Inflación y dólar, las anclas

¿Será de dos la inflación cuando la den en unos días del nuevo mes? Hay un horizonte. No había nada. Hay un dólar que está planchado. ¿Qué puesta debería costar esto? Está planchado. La inflación está más o menos lo que representa en la cabeza del argentino: 1,9; 2,2; 1,2; 2,2. Para eso es una inflación dominada, en la cabeza del argentino, no en otro país.

De manera tal que este gobierno, si bien no tiene una actividad económica de consumo masivo ganadora de otros gobiernos, tiene el recuerdo del gobierno anterior y está dominando algunas variables clave. Dólar, inflación y -escuchá esto- orden público. Se circula por las calles. Antes no se circulaba. La 9 de Julio está despejada. El gobierno se para del lado de las víctimas y no de los delincuentes. Hay tres, cuatro, cinco elementos que son ordenadores.

Advertisement

El Gobierno tiene un planteo. Tiene un juego ahí. Tiene una propuesta muy insuficiente y hay mucha gente enojada todavía porque no le llega lo de la macro a la micro.

La oposición, sin oferta

Tanto es así que las encuestas muestran que en esta primera mitad de año el gobierno perdió apoyo, perdió validación. Básicamente por dos factores: uno, la economía, que no derrama todavía necesariamente al bolsillo en gran parte de la población; y por Adorni, que bastante tardó el gobierno en sacárselo de encima. El gobierno bajó.

Pero ¿sabés qué es el tema? Nadie lo usufructúa. Nadie está siendo el receptáculo de ese desilusionado de Milei que quiere ir a votar otra cosa. Hay un sector de la sociedad argentina que tiene una demanda y esa demanda electoral no tiene oferta. No hay un señor en una ventanilla que diga “soy yo el candidato”, porque no hay alguien que tenga texto, no hay alguien que tenga la palabra justa, no hay alguien que represente -diría Kicillof- las nuevas músicas.

Advertisement

Leé también: Axel Kicillof acusó a Javier Milei de extorsionar financieramente a las provincias con fines electorales

Ese señor desencantado está enojado con Milei, pero no lo suficientemente enojado todavía para irse de casa. ¿Qué es irse de casa? Estoy podrido de él o de ella, ya sé dónde me mudo y me llevo la valijita. Todavía no hay quien albergue a ese votante del medio -no los núcleos duros fanáticos- que está enojado con Milei porque no le llega, pero que sin embargo valora y respeta que hay cierta noción de orden que no había.

¿Y sabés por qué? Básicamente porque el gobierno tiene dos yacimientos: Vaca Muerta, que le da los dólares, y oposición muerta, que es un capital simbólico a favor. Pero pone algo que es insuficiente: una motosierra, una herramienta para cortar y no para sembrar.

Advertisement

Del otro lado lo que hay es una interna feroz que parece no resolverse, y es más, parece complicarse. Kicillof, si lo mirás de cerca, tiene un punto rojo en la frente que es un láser. Está apuntado por Máximo y por Cristina, que lo único que quieren que él diga y que salga de su boca es: “Cristina libre, indulto. Voy a apoyar su moción en la ONU”. Quieren que básicamente muestre lealtad y obediencia, y Kicillof no lo está haciendo. Pero Kicillof tampoco tiene un texto nuevo que represente las nuevas canciones.

Entonces ahí hay una lucha interna donde hasta vos, si querés soñar, decís: ¿de verdad Cristina prefiere que gane cualquiera a que gane Kicillof? ¿Vos ponés las manos en el fuego porque Cristina a lo último va a arreglarse? ¿Vos querés arreglar con Kicillof y le va a ceder la marca kirchnerismo a alguien que es igual que ella pero que simplemente quiere liderar sin ser un nuevo Alberto Fernández? Yo no estoy seguro de que Cristina apruebe eso. Esa es la interna peronista.

El espantapájaros

Y para rematarla y cerrar esta cuestión, aparece un espantapájaros que parece guionado por el gobierno. ¿Qué podemos poner cuando Milei parece un loco? Putea a Lula como un loco y nadie le puede poner una mordaza. Y el guionista de la vida dice: “Voy a conseguir un loco y medio”. Y lo trae a Quintela, que te lleva a viajar a 1950 y cuando alguien decía “Milei está loco”, lo escucha Quintela y dice “este tipo está reloco”.

Advertisement

Escuchá a Quintela: “…El peronismo va a revisar a la gente, el peronismo va a revisar absolutamente todo. Todo va a revisar el peronismo. Y lo que sea necesario nacionalizar, lo vamos a nacionalizar, lo que sea necesario expropiar, vamos a expropiar, vamos a recuperarlo. Digo para que no se entusiasmen con este señor que está desequilibrado”.

El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela. (Foto: X / @QuintelaRicardo)
El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela. (Foto: X / @QuintelaRicardo)

Pero es una maravilla. A Quintela lo compraron. Viste cuando alguien te compra el abogado, a este lo compraron, lo compró el gobierno. A loco, loco y medio.

Cuando parecía que el que estaba fuera de foco y fuera de eje era Milei, aparece un tipo proponiendo todo aquello que los argentinos no quieren ni olvidan. ¿Qué argentinos? No el núcleo duro kirchnerista y el peronismo histórico. Me refiero a todos esos votantes del medio desilusionados de Milei, transitorios, que están buscando a quien les abra los brazos, les dé la mano y puedan llegar a una orilla distinta.

Y aparece Quintela activando el reflejo máximo del miedo que puede tener un argentino, que puede estar recaliente con Milei porque todavía la macro no se transforma en micro, pero que no quiere volver ahí, a un Congreso aplaudiendo y celebrando nuevas estatizaciones delirantes que le cuestan a la Argentina tantos años de decadencia, en una Argentina que desde 2011 no crece y que tiene una tasa de inversión de las más bajas de la región. Quintela aparece como un espantapájaros, abre sus brazos y espanta a cualquiera que sueñe con poner un mango en la República Argentina.

Advertisement

Leé también: Un gobernador peronista se metió en la interna: “No comparto que Kicillof sea un traidor”

Punto involuntario para Milei. En el medio de las vociferaciones extralimitadas aparece alguien que pone el ancho de espada de los locos y dice “yo lo llevo con el peronismo de vuelta a 1950”, y el que le tenía miedo a Milei pone en la balanza, en los platillos, dos miedos y se queda con Milei. Ahí sí que no vuelvo.

Pero ojo que no está terminado esto, falta mucho para las elecciones y crisis es oportunidad y oportunidad a veces es crisis. El gobierno tiene una oportunidad porque está completamente desarmada la oposición. Vaca Muerta, oposición muerta.

Advertisement

Pero hay un elemento que es fuerte que tiene que ver con el ajuste. ¿Cuál es la diferencia? Lo dijimos muchas veces, entre el remedio y el veneno. La dosis. El gobierno está aplicando un remedio para curar la macro enferma. Ojo con la dosis, que no se transforme en veneno. Porque si la dosis es alta y la recesión se profundiza en estos sectores que todavía no ven las virtudes de este nuevo ciclo y transformación, el veneno hace que la gente vote incluso lo que jamás votaría.

Javier Milei, Ricardo Quintela, Oposición, Gobierno

Advertisement
Continue Reading

Tendencias

Copyright © 2026 NDM - Noticias del Momento | #Noticias #Chimentos #Política #Fútbol #Economía #Sociedad