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Qué hizo Tim Payne en una embajada argentina antes de sumarse a Olimpia

Hace apenas unas semanas, Tim Payne era un nombre prácticamente desconocido fuera de Nueva Zelanda. Capitán de los «All Whites», experimentado defensor y referente de su selección, su popularidad en redes sociales era modesta. Sin embargo, el Mundial 2026 cambió por completo su historia. En cuestión de días pasó de ser un futbolista anónimo para la mayoría de los aficionados a convertirse en uno de los personajes más virales del torneo gracias a un movimiento espontáneo impulsado, principalmente, por fanáticos argentinos.
Todo comenzó cuando el influencer argentino Valentín «El Scarso» Scarsini lanzó un desafío en redes sociales: elegir al jugador menos conocido del Mundial y convertirlo en una celebridad de internet. Tras revisar las convocatorias, el elegido fue Payne, un defensor de 31 años que apenas contaba con unos pocos miles de seguidores en Instagram.
La respuesta fue inmediata. Miles de usuarios comenzaron a seguirlo, comentar sus publicaciones y compartir memes protagonizados por el neozelandés. En cuestión de horas aparecieron videos, canciones, montajes y hasta una cumbia dedicada exclusivamente a él. Lo que nació como una broma colectiva terminó transformándose en uno de los fenómenos digitales más llamativos de la Copa del Mundo.
Un gracias y algo más
En las últimas horas, Payne volvió a aparecer públicamente. Junto a su mujer Michelle Peters, el jugador fue a la embajada argentina en Wellington, invitado como parte de los festejos del Día de la Independencia.
» Por siempre vamos a estar muy agradecidos con la comunidad argentina tan linda que nos adoptaron como uno de ellos«, escribió Peters en sus redes sociales.
Esto se produce justo antes de que Payne viaje a Sudamérica, más precisamente a Paraguay, para comenzar su etapa como jugador de Olimpia: podría ser rival de River, Boca, Tigre o Lanús en la Copa Sudamericana…

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Tim Payne,Olimpia de Paraguay,República Argentina
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Quién es el árbitro portugués que dirigirá a Argentina por los cuartos de final del Mundial: el antecedente con Suiza

La FIFA definió el equipo arbitral para el partido que disputará Argentina ante Suiza por los cuartos de final del Mundial 2026 y nombró al portugués João Pedro da Silva Pinheiro como responsable principal. El encuentro se jugará este sábado desde las 22 en Kansas City y será el primero del juez con la selección mayor en una Copa del Mundo.
El cuerpo arbitral se completa con los asistentes, también lusos: Bruno Jesus y Luciano Maia. En tanto, los canadienses Drew Fischer y Micheal Barwegen actuarán como cuarto y quinto árbitros, respectivamente.

Pinheiro, de 38 años y nacido en Vila Nova de Famalicão, es uno de los árbitros habituales en las principales competencias europeas. Desde su debut en la Primera de Portugal en 2015, consolidó una trayectoria que lo llevó a ser incluido en la categoría élite de la UEFA y a integrar la lista de árbitros internacionales de la FIFA desde 2016.
En el actual Mundial 2026, Pinheiro ya tuvo participación en dos encuentros: condujo el partido de la fase de grupos entre Suiza y Bosnia, donde los helvéticos vencieron 4-1. En ese encuentro, el colegiado mostró tres tarjetas amarillas y una tarjeta roja al defensor bosnio Tarik Muharemovic, tras una falta a Breel Embolo en la puerta del área. También sancionó un penal a favor de los suizos.
Además, dirigió el duelo de 16avos de final entre Sudáfrica y Canadá, en el que sacó dos amarillas.
En total, en esta Copa del Mundo, mostró cinco tarjetas amarillas y una roja, y cobró un penal.
En cuanto a antecedentes con las selecciones involucradas, Pinheiro ya dirigió a Suiza en otra ocasión reciente: estuvo al frente del empate 3-3 ante Bielorrusia por las Eliminatorias para la Eurocopa 2024.
A la Argentina, por su parte, la arbitró en el Mundial Sub 20 del año pasado durante la victoria por 1-0 sobre Colombia en el Estadio Nacional de Santiago de Chile, donde la Albiceleste accedió a la final después de 18 años.
En su carrera, Pinheiro dirigió finales como la de la Copa de la Liga portuguesa y la Supercopa de la UEFA 2025 entre Paris Saint-Germain y Tottenham Hotspur.
A nivel clubes, además, debutó en la Champions League durante la temporada 2022-23 y acumuló presencias en etapas de eliminación directa. Uno de los principales antecedentes recientes fue la semifinal de vuelta entre Bayern Munich y Paris Saint-Germain, donde no sancionó un presunto penal pedido por el conjunto alemán, jugada que fue muy discutida tanto en el campo como en la prensa europea. Aquella vez, el VAR coincidió con su mirada y no lo convocó a una revisión.
Argentina llega a esta instancia tras una fase de grupos perfecta. El equipo dirigido por Lionel Scaloni superó el Grupo J con tres victorias consecutivas: 3-0 frente a Argelia, 2-0 contra Austria y 3-1 ante Jordania. En el primer choque eliminatorio, enfrentó un desafío inesperado frente a Cabo Verde, al que derrotó 3-2 en tiempo suplementario. El pase a cuartos se selló con la remontada épica frente a Egipto: tras estar en desventaja 0-2 durante casi ochenta minutos, la Selección dio vuelta el resultado en el tramo final y se impuso 3-2.
Suiza, por su parte, lideró el Grupo B con siete puntos, tras igualar 1-1 ante Qatar, golear 4-1 a Bosnia-Herzegovina y vencer 2-1 a Canadá. En 16avos, superó a Argelia por 2-0 y, posteriormente, avanzó a cuartos de final tras eliminar a Colombia en una definición por penales, asegurando su lugar entre los ocho mejores del certamen.
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Argentina ya conoce al árbitro designado para su encuentro frente a Suiza

Árbitro designado para el partido entre Argentina vs Suiza. Foto: Captura de pantalla
La FIFA confirmó la designación del árbitro para el cruce entre Argentina y Suiza por los cuartos de final del Mundial 2026. El encargado de impartir justicia será el portugués João Pinheiro, uno de los jueces de mayor experiencia del fútbol europeo y que tendrá la responsabilidad de dirigir un encuentro que definirá a uno de los semifinalistas del torneo.
Será un compromiso de máxima exigencia para el colegiado luso, teniendo en cuenta la importancia del duelo y los antecedentes recientes de ambos seleccionados. Argentina llega tras una agónica remontada frente a Egipto, mientras que Suiza eliminó a Colombia en la definición por penales para meterse entre los ocho mejores de la Copa del Mundo.
Un árbitro con experiencia internacional
João Pinheiro, de 38 años, es árbitro FIFA desde 2016 y forma parte de la categoría Elite de la UEFA. Habitualmente dirige encuentros de la Champions League, la Primeira Liga de Portugal y los principales torneos organizados por el máximo organismo del fútbol europeo. Además, este será un nuevo compromiso de peso en el Mundial 2026, donde ya sumó actuaciones durante la fase de grupos y las rondas eliminatorias.
Su estilo se caracteriza por permitir el juego físico, aunque no duda en sancionar cuando el desarrollo del partido lo requiere. Esa combinación fue uno de los motivos por los que la Comisión de Árbitros de la FIFA volvió a confiar en él para un encuentro de semejante trascendencia.
Un antecedente positivo con Suiza
Además de su experiencia internacional, João Pinheiro ya conoce de cerca al seleccionado suizo en esta Copa del Mundo. El árbitro portugués fue el encargado de impartir justicia en la victoria de Suiza por 2-1 sobre Bosnia y Herzegovina durante la fase de grupos, un encuentro que se desarrolló sin mayores polémicas y que terminó siendo clave para la clasificación de los europeos a la fase eliminatoria. Ahora volverá a cruzarse con el conjunto dirigido por Murat Yakin, aunque esta vez en un escenario mucho más exigente: los cuartos de final frente a la Selección argentina, con un lugar entre los cuatro mejores del Mundial 2026 en juego.
Argentina buscará el pase a semifinales
Con Lionel Messi como bandera, la Selección Argentina intentará dar un nuevo paso rumbo al bicampeonato mundial. Del otro lado estará una Suiza que llega fortalecida tras eliminar a Colombia y que buscará seguir haciendo historia en el certamen.
Todas las miradas estarán puestas en el terreno de juego, donde João Pinheiro tendrá la difícil misión de conducir un partido que promete intensidad, emociones y un lugar entre los cuatro mejores del Mundial 2026.
Argentina,Suiza
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Suiza, el rival que vuelve a soñar: 72 años después, buscará el golpe ante Argentina

Cuando Murat Yakin tomó el micrófono tras la clasificación de Suiza a los cuartos de final del Mundial 2026 no eligió la prudencia. Acababa de conducir a su selección a una instancia que el fútbol helvético no alcanzaba desde hacía 72 años y lanzó un mensaje directo hacia el próximo rival: “Se ha visto que Argentina, con los últimos dos partidos, es vulnerable”.
La frase resume el momento de un equipo que atraviesa uno de los capítulos más importantes de su historia. Suiza será el próximo obstáculo de la Scaloneta después de una campaña que combina resultados, convicción táctica y una identidad construida a partir de historias de esfuerzo, migración y adversidades.
La última vez que los suizos habían llegado tan lejos fue en el Mundial de 1954, disputado justamente en su territorio. Aquella aventura terminó con una derrota inolvidable por 7-5 frente a Austria en uno de los partidos más espectaculares de la historia de las Copas del Mundo. Desde entonces, pasaron siete décadas de frustraciones hasta que esta generación consiguió romper la barrera.
Su recorrido en Estados Unidos, México y Canadá fue sólido desde el comienzo. Lideró el Grupo B con siete puntos tras empatar 1-1 con Qatar, golear 4-1 a Bosnia-Herzegovina y derrotar 2-1 a Canadá. En la fase eliminatoria dejó en el camino a Argelia (2-0) en 16avos de final y luego eliminó a Colombia por penales para meterse entre los ocho mejores del mundo.
Detrás de esta clasificación aparece la figura de Murat Yakin, un entrenador que representa a la perfección la diversidad cultural que caracteriza al fútbol suizo actual.
Hijo de inmigrantes turcos, desarrolló una extensa carrera como defensor central antes de convertirse en entrenador. Fuera de las canchas también construyó una vida singular: es propietario de una fábrica de colchones, alcanzó un nivel competitivo destacado en el golf y protagonizó una historia que recorrió Europa cuando se hizo viral por regalar chocolates a periodistas durante una conferencia de prensa.
Su biografía también incluye un episodio mucho menos amable. Hace algunos años denunció haber sido víctima de una estafa vinculada a un ex integrante de los Hells Angels, una situación que terminó en la Justicia.
Nada de eso, sin embargo, explica mejor a Yakin que su trabajo futbolístico. El entrenador mantuvo la estructura histórica de Suiza, incorporó jóvenes talentos y consolidó un equipo reconocible. El líder continúa siendo Granit Xhaka, mientras que el funcionamiento colectivo sigue siendo la principal carta de presentación.
Si algo distingue a esta selección es su disciplina táctica. Suiza rara vez pierde la compostura, incluso cuando el contexto del partido le resulta desfavorable. Su fortaleza está en la organización defensiva, en la presión coordinada en la mitad de la cancha y en la capacidad para atacar con transiciones rápidas y directas.
No es un equipo que monopolice la posesión ni que dependa de individualidades. Su éxito se apoya en un bloque compacto, veloz y repleto de futbolistas técnicamente confiables. Ese orden también se explica desde lo humano. Muchos de sus jugadores son hijos de inmigrantes o refugiados que llegaron a Suiza escapando de guerras, persecuciones o crisis sociales. Crecieron conviviendo con la discriminación, el desarraigo y la necesidad de abrirse camino en una sociedad distinta a la de sus padres. Esa mezcla de culturas terminó moldeando el carácter competitivo de una selección que, paradójicamente, encontró en los hijos de inmigrantes a varios de sus mayores referentes.
La historia de Granit Xhaka resume buena parte del espíritu de esta selección. Su padre, Ragip Xhaka, fue arrestado en 1986 en la entonces Yugoslavia por participar en manifestaciones contra el régimen comunista. En aquellos años, las tensiones étnicas atravesaban la región y las reivindicaciones de los kosovares eran reprimidas con dureza. Tras recuperar la libertad, escapó de los conflictos que desembocarían en la Guerra de los Balcanes y se exilió en Suiza. Allí, en 1992, nació Granit.
La historia familiar está atravesada por la persecución política, el exilio y la supervivencia. También ayuda a comprender la personalidad de un futbolista que hizo del liderazgo una marca registrada. Hoy, a los 33 años, sigue siendo el cerebro y el capitán emocional de Suiza.
Otro de los símbolos del equipo es Ricardo Rodríguez. Su nombre completo, Ricardo Iván Rodríguez Araya, revela una historia familiar atravesada por distintas geografías. Su padre, José Manuel Rodríguez, emigró desde Galicia hacia Suiza en busca de oportunidades laborales, mientras que su madre, Marcela Araya, tiene raíces chilenas.
Durante años llevó en sus botines las banderas de España y Chile como una forma de homenajear sus orígenes. Posee nacionalidad suiza y chilena y, por ascendencia, también habría podido representar a España.
Sin embargo, toda su carrera internacional estuvo vinculada a Suiza. Recorrió las selecciones juveniles y fue campeón mundial Sub 17 en 2009. En aquel plantel compartió vestuario con Granit Xhaka, una amistad que se mantiene hasta hoy y que convirtió a ambos en los grandes referentes de una generación histórica.
El cruce entre Argentina y Suiza tiene un capítulo imborrable en la memoria mundialista. Ocurrió en los octavos de final de Brasil 2014. Durante 117 minutos, el conjunto dirigido por Ottmar Hitzfeld resistió cada intento argentino. Hasta que Lionel Messi aceleró por el centro y encontró a Ángel Di María para el remate que terminó en el 1-0. Fue uno de los goles más gritados por los argentinos en aquel Mundial y permitió al equipo de Alejandro Sabella avanzar a cuartos de final.
12 años después, apenas quedan tres protagonistas de aquella noche en San Pablo. Lionel Messi es el único sobreviviente de la selección argentina, mientras que del lado suizo permanecen Granit Xhaka y Ricardo Rodríguez.
Existe además un antecedente más lejano: el Mundial de Inglaterra 1966, donde Argentina derrotó 2-0 a Suiza durante la fase de grupos. La historia favorece a la Albiceleste. El presente, sin embargo, invita a la cautela.
Suiza llega fortalecida por una campaña convincente, respaldada por un entrenador que desafía a cualquiera y sostenida por un grupo que convirtió las historias de exilio, sacrificio y superación en una identidad futbolística. 72 años después de su última aparición en cuartos de final, los helvéticos sienten que están ante una oportunidad irrepetible.
El desafío para Argentina es que aquello que advirtió Murat Yakin no sea un anticipo de lo que puede suceder.
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