ECONOMIA
Qué plazo fijo será negocio por meses y cuál perderá: el mercado eligió entre UVA y tradicional

El nuevo dato de inflación publicado por el Indec muestra que el plazo fijo tradicional sigue teniendo una renta negativa, por lo que el plazo fijo UVA continúa posicionándose como el actual gran ganador. A ello se le agrega, como condimento, la tendencia al descenso de las tasas de interés. Al respecto, en base a las proyecciones de los economistas, se puede anticipar cuál de estos dos tipos de depósitos será más rentable en los próximos meses y cómo se ubicarán frente al recorrido del precio del dólar.
El índice de precios al consumidor (IPC) fue de 2,6% en abril, en línea con lo esperado previamente por el mercado. Se trata de la cifra registrada más baja desde noviembre pasado y de un nivel sensiblemente inferior al 3,4% medido en marzo.
En tanto, un plazo fijo minorista para personas humanas paga una tasa nominal anual (TNA) de entre 15% y 19,5% en bancos líderes para colocaciones a 30 días, que es el tiempo mínimo de encaje requerido para este instrumento financiero. De esta manera, la renta mensual es de un mínimo de 1,23% y de un máximo de 1,6%, prácticamente la mitad del avance de la inflación. Incluso en bancos chicos, donde la tasa ofrecida es mayor para poder captar pesos y luego prestarlos, se está ofreciendo un interés máximo de 24% de TNA, que equivale a una renta de 1,97% cada 30 días.
En cambio, la otra opción es el plazo fijo UVA, un depósito que ajusta su rendimiento en base al índice de precios al consumidor (IPC) y así permite mantener el poder de compra de los pesos. Su desventaja es el tiempo mínimo requerido de encaje de los fondos invertidos, que es de 90 días en algunas entidades y en otras hasta 180 días (medio año); un plazo extenso si se tiene en cuenta la volatilidad de la economía y la política argentina.
Si bien el plazo fijo UVA cuenta con la opción de «precancelación» —que se puede ejecutar luego de haber transcurrido los primeros 30 días del depósito—, la tasa de interés o penalidad que se recibe por la salida anticipada es profunda, debido a que se percibirá a cambio una tasa muy baja, de apenas 10% de TNA. Este porcentaje representa una renta de solo 0,8% mensual.
Qué miran los ahorristas antes de elegir un plazo fijo
Para colocar un plazo fijo, los inversores ponen atención a distintos aspectos, como el tiempo en que tendrán disponibles sus fondos y si la renta en pesos superará a la inflación y al dólar.
«En primera instancia, antes de hacer un plazo fijo, los ahorristas miran si van a mantener el poder adquisitivo de su dinero en base a dos parámetros: la evolución del costo de los bienes y servicios domésticos, y la paridad cambiaria», detalla Andrés Méndez, director de AMF Economía.
Respecto al dólar, la tasa en pesos lo supera con creces, ya que en mayo el billete estadounidense avanza apenas 1% y en todo el 2026 desciende su precio alrededor de 2%.
Y agrega Méndez: «En lo que respecta al mantenimiento del poder adquisitivo en términos de una canasta de bienes y servicios, si bien los plazos fijos UVA prometen seguir redituando positivamente hasta avanzado el próximo semestre, no es el caso de los plazos fijos tradicionales que en mayo, como en los meses precedentes, aparecen siendo superados por las subas del IPC. Algo que se repetirá en los meses venideros».
Es decir, el plazo fijo tradicional viene perdiendo en el último tiempo respecto al plazo fijo UVA y a la inflación.
El aspecto positivo es que el dato de inflación de abril marcó la cifra más baja de los últimos cinco meses y la primera baja mensual luego de diez meses consecutivos de aceleración. Por lo tanto, de seguir así, podría equipararse nuevamente a las rentas que ofrecen los plazos fijos tradicionales.
En el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), publicado días atrás por el Banco Central en base a una encuesta a más de 40 economistas, los analistas consideran que el índice de precios al consumidor (IPC) del corriente mayo será de 2,3% y para junio se estima que bajará al 2,1%. En tanto, para julio se prevé en 2% y para agosto en 1,8%.
El problema que puede plantearse para los plazos fijos tradicionales es que las tasas de interés que ofrecen sigan descendiendo.
«Ahora vuelve a haber mucha liquidez en el mercado y las tasas siguen para abajo. Si lo comparamos contra inflación, la tasa es negativa, pero no hay demasiados instrumentos de inversión superadores al índice de precios al consumidor (IPC) sin tomar riesgo», grafica Javier Dicristo, gerente de Inversiones de Banco Meridian.
Por su parte, Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, agrega: «Destacamos el nivel de tasa real corta negativa como lo principal a mirar, así como las condiciones de liquidez en pesos, las compras del BCRA y los flujos de entrada y salida de dólares, en especial considerando que la variación promedio del trimestre móvil para la inflación viene corriendo por encima del dólar. Asimismo, mantener la prudencia fiscal es otro de los pilares para sostener el anclaje de expectativas».
Por el lado del plazo fijo UVA, las expectativas respecto a cómo quedará posicionado frente al movimiento del precio del dólar «no son tan contundentes: ganará entre mayo y julio, pero perderá a partir de agosto», alerta Méndez. Es que a partir del segundo semestre, al finalizar el ingreso de las divisas liquidadas por el campo debido a la cosecha gruesa, las subas proyectadas para el tipo de cambio se ubican por encima de la inflación esperada.
«O sea, puede despertarse el precio del dólar», dice Méndez.
De esta manera, el plazo fijo UVA le ganaría en lo inmediato al plazo fijo tradicional.
En cifras, según los pronósticos de los expertos, desde mayo hasta agosto, por lo menos, ganaría de manera clara el plazo fijo UVA sobre el tradicional.
En el mes a mes, se estima que el plazo fijo tradicional tendrá una renta del 1,8% en los 30 días del actual mayo, mientras que el plazo fijo UVA obtendría un 2,99%. Para junio, las proyecciones de los analistas consideran que el plazo fijo tradicional rendiría 1,73% y el UVA, en base a la inflación de los 90 días previos, generaría un 2,45%.
Al mirar agosto, según las proyecciones del último REM publicado por el Banco Central, el plazo fijo tradicional obtendría 1,76%, mientras que las colocaciones UVA alcanzarían el 2,05%.
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ECONOMIA
El dólar sigue estando muy barato: el veredicto de la City tras la suba de los últimos días

El precio del dólar se despertó en los últimos días por la mayor demanda y la menor oferta estacional, por lo que trepa 5% en todo junio y ya ronda los $1.500 en la plaza minorista, su nivel más alto en lo que va del año. Tras esta escalada, que duplica a la inflación mensual, los analistas de la City comienzan a evaluar cuán barato o caro se encuentra el billete estadounidense, al comparar sus valores históricos alcanzados en los últimos 10 años, ajustados por inflación para saber cuál sería, en todos los casos, su cotización actual.
Como dato a tener en cuenta, se puede mencionar que el tipo de cambio avanza apenas 1% en todo el 2026, mientras que la inflación suma alrededor del 16% en el mismo lapso.
Ahora bien, para analizar si se encuentra caro o barato, se toma como parámetro al dólar blue. Más allá de manejarse en la plaza informal, es una referencia cambiaria libre que, en determinados momentos, fue muy considerada por la City debido a que no estuvo intervenida de forma constante por los distintos gobiernos que pasaron en la última década. Es decir, en algunos períodos, el dólar oficial sufrió restricciones de acceso por cepos cambiarios o fue usado por distintas gestiones económicas como «ancla» contra la inflación. Por lo tanto, el billete informal es la variable que permite reflejar de la forma más cercana posible cuál es el nivel de valor que debería tener el tipo de cambio en el presente.
A tener en cuenta es que, pese a que el blue escala en todo junio cerca del 7% y se encuentra en torno a los $1.530, ese valor acaba de alcanzar el mismo nivel con el que comenzó el año.
Respecto al tipo de cambio oficial mayorista, se ubica en $1.479, un nivel que se posiciona bastante por debajo del máximo de la banda de flotación establecida por el Banco Central. En esta banda el BCRA no interviene en el mercado y la misma se actualiza de forma mensual, desde enero pasado, en base a la inflación registrada dos meses atrás (t-2). Por lo tanto, el techo admitido es, en la actualidad, de hasta $1.799. De esta forma, más allá de la escalada de los últimos días, el precio actual del dólar mayorista se ubica 269 pesos (21%) por debajo del máximo contemplado por la autoridad monetaria.
Por lo pronto, en el mercado de opciones y futuros del Matba-Rofex (A3) se está negociando que el tipo de cambio mayorista finalizará diciembre a $1.653.
El valor del dólar blue a precios de hoy: la comparación con los últimos 10 años
Para determinar si el precio del dólar en torno a los $1.500 es caro o barato al comparar el valor actualizado que alcanzó en la última década, se puede resaltar que, en diciembre de 2023, apenas asumió el presidente Javier Milei, el blue estaba a $1.070. Luego de un mes y medio, llegó a un máximo de $1.255. Por lo tanto, hoy se ubica nominalmente en los $1.530, «apenas» un 22% más arriba que en ese entonces. Un ascenso muy bajo si se considera que la inflación acumulada desde diciembre de 2023 a junio de 2026, en Argentina, es del 230%.
El precio del blue tocó el anterior máximo nominal histórico de $1.500 el 12 de julio de 2024; ese valor, ajustado por la inflación acumulada desde esa fecha al presente, equivale en la actualidad a unos $2.510. Es decir, un 67% más que hoy.
Sin embargo, el valor más elevado al que llegó el dólar informal en los últimos 10 años fue en octubre de 2020, en plena crisis desatada por la pandemia del COVID-19, cuando tuvo un valor actualizado de $5.370. Es decir, un 250% más alto que el precio presente. Otro de los momentos de fuerte crisis cambiaria fue en octubre de 2023, por la incertidumbre política y económica durante la definición de las últimas elecciones presidenciales, donde el blue alcanzó un valor, a cifras actuales, de $4.220.
Por ende, los $1.530 actuales del dólar en el segmento informal representan uno de los precios más bajos de los últimos 10 años en términos reales. Incluso se encuentra por debajo del que alcanzó entre marzo de 2016 y marzo de 2018, durante el gobierno de Mauricio Macri, cuando estuvo a $1.750 a valores actuales, período en el que no había cepo cambiario para los minoristas y se registraba un cuantioso ingreso de divisas.
El precio actual del dólar blue es $1.530, el más bajo a valores actualizados de los últimos 10 años
Tipo de cambio real multilateral: ¿qué opinan los economistas de la City?
Tras la escalada de los últimos días y al constatar que su valor real está muy por debajo de los máximos alcanzados en la última década, el debate que se abre es si el tipo de cambio se encuentra atrasado.
Una referencia es que, semanas atrás, el propio Fondo Monetario Internacional (FMI) sugirió que el precio del dólar actual afronta problemas de competitividad, que podrían agravarse si se complica el frente mundial. El organismo le reclamó al Gobierno mayor flexibilidad cambiaria y exigió que la tasa de interés reemplace al control de agregados monetarios como herramienta clave. El staff del FMI recomendó:
- Dejar que el tipo de cambio actúe como un colchón para absorber un shock externo
- Aprovechar el buen momento de la exportación petrolera para acelerar la acumulación de reservas
- Reducir el riesgo país argentino y facilitar el acceso al mercado y la inversión externa directa
Según datos de la Fundación Mediterránea, el tipo de cambio real multilateral (TCRM) se ubica 2% por arriba del observado en noviembre de 2023, en el último mes del gobierno de Alberto Fernández, pero resulta 28% inferior al promedio entre los años 2000 y 2026, el cual «resultaría actualmente en un tipo de cambio de 1.921 pesos».
Al respecto, Andrés Méndez, director de AMF Economía, coincide en que el dólar «sigue estando barato y las expectativas son que se encarezca tanto en valores absolutos como relativos durante el próximo semestre. Un nivel más cercano a los $1.900 sería más realista que el actual y el blue quedará circunscrito a la fluidez del mercado oficial». Incluso un grupo de bancos consultados por iProfesional días atrás expresó que el tipo de cambio ideal en este momento, para darle competitividad a gran parte de la economía y desalentar la demanda masiva de divisas, sería un precio en torno a los $1.700.
Por su parte, Fernando Baer, economista jefe de la Consultora Quantum, opina: «$1.500 es un precio bajo comparado con lo que teníamos en diciembre del año pasado, si se lo ajusta por inflación».
En ello coincide la economista Natalia Motyl: «Un dólar a 1.500 pesos está lejos de traer calma duradera al Gobierno, principalmente porque el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM) se mantiene en niveles históricamente bajos. Bajo la estructura cambiaria actual, esta cotización no logra corregir el atraso acumulado ni compensar una balanza de pagos bajo presión, donde la cuenta corriente estructuralmente deficitaria coexiste con un drenaje persistente en la cuenta capital debido a la dolarización por cobertura». Por eso, concluye que, para que el Banco Central logre un «verdadero respiro y estabilice las variables, el tipo de cambio requeriría un reacomodamiento hacia la zona de los 1.600 pesos«.
Estacionalidad y reservas: las perspectivas para la cotización del dólar
En base a estas referencias, se podría decir que hoy el precio del dólar se encuentra «barato», aunque algunos economistas ponen en la ecuación a la balanza comercial por los ingresos crecientes de divisas provenientes de exportaciones del campo, hidrocarburos y minería, sumado a otros aspectos clave para medir la competitividad, como el elevado costo impositivo, las señales políticas y la falta de infraestructura.
«Que el valor del dólar se mantenga en torno a los $1.500 va a depender de lo que quiera hacer el Banco Central. Ahora, por la estacionalidad, el agro deja de liquidar y hay mayor demanda por la parte energética debido a la importación de GNL, a lo que se suma la presión por el cobro de los aguinaldos, ya que parte de eso se dolariza. Con lo cual, es probable que suba el precio. Por eso, lo más seguro es que el Gobierno decida poner algún tope a la suba, pero que tampoco se quede en estos valores bajos. En resumen, que se vaya acomodando, pero no tan abruptamente», afirma Sebastián Menescaldi, economista y director asociado de Eco Go.
Si el foco se posiciona en un período más largo, con la cercanía al 2027 se empezará a ingresar en la incertidumbre electoral, un factor que acelera la dolarización de carteras y presiona a la baja a las reservas internacionales.
«Mantener el valor de la divisa artificialmente apreciado funciona como un desincentivo a la liquidación de exportaciones y un subsidio implícito a la demanda de dólares. En consecuencia, una cotización de $1.500 opera como un dique transitorio, pero no altera la necesidad de un precio de equilibrio más alto«, concluye Motyl.
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ECONOMIA
Mercados: suben las acciones y bajan los bonos argentinos en el cierre de una semana volátil

Las acciones y los bonos argentinos son negociados este viernes con influencia de la tendencia de Wall Street, además de la evolución del dólar en el mercado doméstico y una importante licitación de deuda del Tesoro, cuyo resultado se conocerá al cierre de la operatoria.
Alas 12:30 horas, los principales indicadores de Nueva York operan con mínimas variantes: el S&P 500 sube 0,1% y el panel tecnológico Nasdaq cede un 0,1 por ciento.
El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires registra un alza de 1,6% en pesos, a 3.140.000 puntos, mientras que los bonos soberanos en dólares promedian una caída de 0,2%, con un riesgo país de JP Morgan que sube tres unidades para a Argentina, en los 437 puntos básicos.

Entre los ADR y acciones de compañías argentinas que son operados en dólares en Wall Street se imponen las ganancias, encabezadas por Mercado Libre (+3,2%) y Globant (+3,1%).
La última licitación mensual del Tesoro estaba en la mira de los inversores, ante la millonaria renovación de vencimientos que se busca y el efecto sobre los niveles de liquidez, en momentos en que los mercados se ajustan a condicionantes externos.
La operatoria financiera del Gobierno pretende cubrir vencimientos internos por unos 16,3 billones de pesos (unos USD 10.035 millones) en base a un variado menú de opciones.
“Creemos que los instrumentos cortos en pesos y dollar-linked concentrarán la mayor parte de la demanda, dado el reciente aumento de la presión sobre el tipo de cambio”, comentó el agente de liquidación y compensación Max Capital.
“Es probable que el Gobierno convalide una prima, no sólo validando las tasas de mercado, sino también buscando contrarrestar parte de la presión sobre el tipo de cambio, en una licitación con importantes vencimientos”, agregó.
Los resultados de la licitación del Tesoro se conocerán al cierre de los mercados
Esta operatoria ofrece una nueva ‘Lecap’ a noviembre, tres títulos Boncer (TZXO7, TZXM8 y TZXD8), un nuevo bono TAMAR a julio del 2027, el dual TZXM9’ y dos dollar linked (D31G6 y TZVD8). En tanto, se apunta a concluir con la emisión total de 2.000 millones de dólares del Bonar 28 (AO28), ofreciendo un máximo de 266 millones valor nominal en una primera vuelta y otros 100 millones de dólares en la segunda programada para el lunes que viene.
Desde el Banco Central se ha aminorado en junio el ritmo de compras de divisas dada la avanzada del tipo de cambio, tras sumar USD 11.000 millones con su intervención en el transcurso del 2026.
Esta semana, MSCI -el proveedor de índices que los grandes fondos globales utilizan como referencia para asignar capitales- decidió mantener al mercado de Argentina en la categoría “standalone”, el escalón más bajo dentro de esa clasificación frente a los controles cambiarios vigentes.
“La decisión de una mejora futura dependerá de la confianza que genere la sostenibilidad de las reformas. En definitiva, el tamaño del mercado no es hoy el factor limitante; la clave para la reclasificación será demostrar que la normalización y apertura del mercado de capitales son permanentes”, sostuvo Eric Ritondale, economista Jefe de la correduría Puente.
Asimismo, Juan Manuel Franco, economista Jefe de Grupo SBS, enfatizó que “el mercado internacional viene mostrando una alta volatilidad, aun con la guerra en Medio Oriente calma tras el acuerdo parcial entre EEUU e Irán. El sector tecnológico viene mostrando ruedas con caídas importantes, en un contexto en que los inversores se preguntan hacia dónde irán las empresas con fuerte gasto en desarrollo de IA, y los insumos clave como los semiconductores”.
Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Compañía, advirtió que “la liquidez del sistema viene en descenso en las últimas ruedas. Se estima que ayer el Central tomó solamente USD 1.200 millones en la rueda REPO de A3 Mercados, que sería el menor nivel desde principios de abril. En esta línea, la caución ayer estuvo más movida, tocando 30% hacia el mediodía y promediando 22,6% en MAE (máximo desde abril)“.
“Adicionalmente, se estima que el BCRA intervino bastante ayer vendiendo letras Dollar Linked en el secundario, en una rueda con presión para ‘rollear’ el TZV26 que fijaba tipo de cambio ayer, lo que drenará más liquidez hoy cuando liquiden esas ventas. De este modo, el escenario está planteado para otra rueda de volatilidad en la tasa de un día”, observó Ortíz Villafañe.
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ECONOMIA
El dólar aflojó tras el rally pero hay 5 factores clave que siguen presionando en el mercado

La suba sostenida del dólar vuelve a inquietar al mercado. Si bien el dólar mayorista interrumpió este jueves la tendencia alcista que había sostenido durante las últimas ruedas y retrocedió, desde el 12 de junio acumula una suba de $51, equivalente al 3,6%. Además, en el balance de junio, el tipo de cambio mayorista mantiene un avance de $69 (4,8%).
Si bien el tipo de cambio se ubica en niveles bastante similares a los de principios de año (variación de apenas 1,5%), lo que implicó una apreciación del peso durante el primer semestre, el mercado muestra cierto nerviosismo por la velocidad en que recupera terreno. El Gobierno, en tanto, se hace presente en el mercado de dólar futuro para calmar el temor y contener la presión cambiaria. Por su parte, los operadores prevén que el precio de la divisa seguirá avanzando, pero por ahora no contemplan fuertes tensiones cambiarias ni escenarios preocupantes.
El equipo económico del Gobierno intenta contener la presión para evitar un avance desordenado que repercuta en otras variables: el interés abierto en contratos de futuros de dólar repuntó ayer otros u$s75 millones, luego del salto de u$s224 millones que anotó el martes. Estos registros, de acuerdo con los operadores, hacen sospechar que se trata de la presencia del BCRA, que habría vendido posiciones para contener las expectativas devaluatorias, práctica habitual en momentos de presión en el mercado oficial de cambios.
Al mismo tiempo, la presión cambiaria fuerza al Banco Central a desacelerar las compras de reservas en el mercado. Ayer mejoró el resultado con una compra de u$s70 millones, pero en la jornada previa sumó apenas u$s20 millones, incluso por debajo de la referencia del 5% del volumen operado. La desaceleración tiene como objetivo no presionar más la demanda de dólares y evitar así mayores avances en la cotización. En lo que va de junio, las compras oficiales ascienden a u$s1.246 millones, por debajo de los u$s2.084 millones que acumulaba a esta altura del mes pasado.
Los 5 factores que empujan al dólar y disparan la presión cambiaria
De acuerdo con los operadores del mercado, los avances de las últimas jornadas obedecen más a un incremento de la demanda privada de dólares que a una caída en la oferta. Identifican varios factores, tanto internos como externos, que suman presión sobre el tipo de cambio y hacen que se mantenga alcista:
- Suba del dólar a nivel global
- Giro de dividendos al exterior por parte de empresas
- Pago de obligaciones en moneda extranjera
- Mayor demanda de importadores para anticiparse a próximas subas
- Aumento de la demanda estacional minorista para viajes al exterior
El operador de cambios Gustavo Quintana sostiene que es difícil cuantificar cuál de los factores genera mayor presión porque no hay información desagregada sobre la demanda, pero estima que el giro de dividendos al exterior tiene un peso significativo. A la vez, resalta que los agroexportadores siguen liquidando buenos montos. Por ejemplo, el martes ingresaron u$s182 millones. Asegura que la presión cambiaria no está vinculada a una retracción en la oferta de divisas, sino a una demanda privada mayor a la que se observó en el primer semestre.
«El tipo de cambio mostró una dinámica favorable en la primera parte del año, apoyada por mayores exportaciones de energía, condiciones monetarias inicialmente más contractivas y flujos vinculados a emisiones y al agro. En las últimas semanas, el dólar se apreció a nivel global por perspectivas de una Reserva Federal más contractiva, lo que presiona a las monedas emergentes, sumado a la baja en el precio del petróleo. A nivel local, hubo baja de tasas de interés y relajamiento en las condiciones monetarias», afirma Pilar Tavella, directora de research de Balanz.
Ian Colombo, asesor financiero de Cocos Gold, también le asigna más peso al contexto internacional: el dólar repuntó a nivel global respecto al resto de las monedas, impulsado por expectativas de subas de tasas de interés en Estados Unidos. El fortalecimiento de la divisa la hace más atractiva para los inversores y esto afectó al desempeño de las monedas de países emergentes. En ese sentido, detalla que durante la última semana se observó la siguiente depreciación en monedas de la región, lo que indicaría que se trata de una dinámica más global que local:
- Peso argentino: -3,5% vs. dólar
- Real brasileño: -3% vs. dólar
- Peso chileno: -4% vs. dólar
Auxtin Maquieyra, de Sailing Inversiones, coincide en asignarle mayor peso al avance global del dólar: la expectativa de subas en las tasas de interés tras la señal de la Reserva Federal fortaleció a la moneda estadounidense, en detrimento del resto de las divisas. En ese contexto, resalta, el peso argentino exhibió un comportamiento muy similar al de otras monedas de la región, lo que sugiere que una parte importante de la suba del tipo de cambio respondió más a una dinámica externa y no exclusivamente a factores domésticos ni a un deterioro en los fundamentos locales.
Qué esperan los analistas sobre el futuro del dólar en lo que resta del año
Maquieyra prevé que a corto plazo el tipo de cambio seguirá mostrando ciertas presiones alcistas y volatilidad, pero sin una tendencia disruptiva ni preocupante, siempre que se mantengan sólidos los flujos del sector externo y el proceso de consolidación fiscal. Hacia el mediano plazo, sostiene, la evolución de la cotización dependerá principalmente del contexto financiero internacional, de la acumulación de reservas por parte del Banco Central y la capacidad de la economía para sostener el ingreso genuino de dólares al mercado de cambios.
Colombo prevé un avance progresivo del tipo de cambio durante los próximos meses, impulsado por la estacionalidad cambiaria y mayor demanda de los importadores, en el marco de una eventual recuperación de la actividad económica. Proyecta un avance de la cotización de entre 10% y 11% de acá a fin de 2026, lo que ubicaría al oficial mayorista entre $1.630 y $1.650 al cierre del año, en línea con lo que marcan los futuros de dólar.
«Si observamos los futuros de dólar a diciembre de 2026, podemos inferir que el mercado cree que el tipo de cambio oficial va a terminar cerca de $1.630. Los analistas y economistas coinciden con esa expectativa, aunque algunos estiman que va a cerrar más cerca de $1.670. Es una suba de alrededor de 10% en lo que resta del año, cercano a los rendimientos de los instrumentos en pesos durante los próximos seis meses. Es decir, están bastante ancladas las expectativas. Esperamos una suba progresiva de la cotización a medida que transcurra el año», sostiene Colombo.
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