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ECONOMIA

La guerra, el petróleo y el precio de las naftas en Argentina: por ahora, solo una pausa

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Autos y camiones: el precio del combustible impacta en todo el espectro social y productivo (Foto: Maximiliano Luna)

La decisión de YPF de aumentar 1% el precio de los combustibles en mayo –lo que consolida todo el mercado por sobre $2.000 el litro– y prorrogar por otros 45 días el buffer de precios iniciado el 1 de abril para amortiguar el impacto local de la suba del precio del petróleo en el mercado internacional debido a la guerra en Medio Oriente, parece una buena noticia para los consumidores.

“En un contexto de petróleo internacional más caro, presión cambiaria latente, impuestos parcialmente postergados y una economía sensible a cualquier movimiento de precios, evitar un salto brusco en surtidores luce razonable, pero detrás de esa moderación hay una realidad menos cómoda: el precio de la nafta no está equilibrado; está administrado. YPF no está diciendo que desapareció la presión de costos, sino que eligió no trasladarla de inmediato”, dijo a Infobae Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral.

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Añadió Carnicer: “El amortiguador cumple una función macroeconómica y política: reducir el impacto inflacionario inmediato. En Argentina, el gasoil mueve camiones, agro, colectivos, logística, minería e industria y la nafta impacta en consumo urbano y expectativas. Un aumento fuerte se filtra rápido a alimentos, fletes, tarifas privadas, servicios y negociaciones salariales”.

El precio de la nafta no está equilibrado; está administrado. YPF no está diciendo que desapareció la presión de costos, sino que eligió no trasladarla de inmediato (Carnicer)

El experto agregó: “YPF está ayudando a ordenar el frente nominal. Pero la energía tiene una lógica económica difícil de esquivar. Si el Brent (tipo de petróleo crudo cuyo precio es de referencia en la Argentina) sube, si los refinados internacionales se encarecen y la paridad de importación queda por encima del precio doméstico, alguien paga la diferencia. Puede pagarla el consumidor hoy, puede absorberla la petrolera por un tiempo, puede resignarla el Estado vía impuestos postergados o convertirse en un ajuste pendiente. Lo que no puede hacerse es eliminarla por decreto”.

Carnicer considera que Argentina está ante un “equilibrio transitorio”: el surtidor sube poco, pero detrás hay tres presiones: el crudo internacional, la paridad de importación de refinados y los impuestos diferidos.

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Desde el inicio de la guerra se calcula que se dejaron de producir unos 2.000 millones de barriles y en el status actual cada día se pierden otros 14 millones de barriles, 14% de la oferta mundial (Foto: Reuters)
Desde el inicio de la guerra se calcula que se dejaron de producir unos 2.000 millones de barriles y en el status actual cada día se pierden otros 14 millones de barriles, 14% de la oferta mundial (Foto: Reuters)

Argentina no es el único país que buscó amortiguar el efecto del aumento de la cotización mundial del petróleo en el mercado. La consultora Economía y Energía, encabezada por Nicolás Arceo, ex director de administración de YPF, enumeró varios ejemplos:

  • Brasil dispuso una suba temporal en las retenciones a las exportaciones de crudo y una alícuota del 50% sobre las exportaciones de gasoil, además de reducir impuestos sobre la importación y comercialización de ese combustible.
  • Uruguay, el gobierno moderó el pass-through vía un ajuste bimensual con tope de 7%, por debajo del incremento implícito en la paridad de importación.
  • Chile aplicó el “Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco)”, para amortiguar el traslado de volatilidad mediante ajustes en el impuesto específico a los combustibles líquidos, incluyendo usos de transporte y calefacción residencial.
  • Estados Unidos liberó 172 millones de barriles de crudo de su “Reserva Estratégica de Petróleo”, flexibilizó regulaciones ambientales y suspendió por 60 días la Jones Act, que establece que el transporte de mercancías entre puertos del país debe realizarse en buques construidos y operados en Estados Unidos, para permitir que buques con bandera extranjera transporten mercancías entre puertos estadounidenses y reducir costos logísticos.

Daniel Montamat, ex presidente de YPF y ex secretario de Energía, hoy al frente de la consultora Montamat & Asociados, dijo a Infobae que el precio local de los combustibles está hoy alineado con un precio internacional de USD 92/93 dólares el barril, muy por debajo de los USD 105 a que cotiza el Brent. Sigue rigiendo el sistema de “cuenta compensadora” por el que las refinadoras reciben crudo más barato, pero van acumulando deuda con las productoras, en la expectativa de que cuando el precio internacional del crudo se sitúe otra vez por debajo de los USD 92/93 el barril el signo de los saldos diarios se revierta y el acumulado de la cuenta entre productoras y refinadoras converja a cero.

El precio local de los combustibles está hoy alineado con un precio internacional de USD 92/93 dólares el barril, muy por debajo de los USD 105 a que cotiza el Brent (Montamat)

Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, explicó a los inversores que se trata de un acuerdo voluntario, debido a una cuestión geopolítica externa, a la espera de que en 45 días se termine el conflicto y se pueda compensar el saldo con las refinadoras no integradas, como Raizen (marca Shell) y Trafigura (Puma).

Por otra parte, Daniel Montamat dijo: “El Estado no puede retrasar mucho más los impuestos, ya tiene un rezago de varios trimestres”.

Desde el inicio de la guerra se calcula que se dejaron de producir unos 2.000 millones de barriles y en el status actual cada día se pierden otros 14 millones de barriles, 14% de la oferta mundial.

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El semanario británico The Economist destacó en un editorial que los precios actuales del petróleo son extrañamente bajos dada la situación y el riesgo es que en el futuro próximo aumenten vertiginosamente (Foto: EFE)
El semanario británico The Economist destacó en un editorial que los precios actuales del petróleo son extrañamente bajos dada la situación y el riesgo es que en el futuro próximo aumenten vertiginosamente (Foto: EFE)

Las previsiones iniciales eran que terminado el conflicto los precios bajarían a niveles de pre-guerra, a una franja en torno de 80 dólares el barril. Pero ya nadie está seguro de que el conflicto termine pronto o que el tránsito por el estrecho de Ormuz –por donde circula entre 20% y 25% del comercio mundial de petróleo– se normalice, y tampoco es seguro que si termina la guerra y el tránsito por Ormuz se normaliza las cosas vuelvan a ser como antes del conflicto.

Más que preverse una baja futura se teme una suba inminente. De hecho, el semanario británico The Economist destacó en un editorial que los precios actuales son extrañamente bajos dada la situación y el riesgo es que en el futuro próximo aumenten vertiginosamente.

Hasta ahora eso no pasó porque las Américas (principalmente Estados unidos, pero también Canadá, Brasil, Venezuela) aumentaron fuertemente sus exportaciones y porque China redujo sus compras mientras consume su reserva estratégica de 1.200 millones de barriles.

El gasoil es un costo clave del campo argentino, desde la siembra a la cosecha, el transporte, el procesamiento y la exportacion
El gasoil es un costo clave del campo argentino, desde la siembra a la cosecha, el transporte, el procesamiento y la exportacion

El informe que difundió el miércoles la Agencia Internacional de Energía explica que la situación no puede mantenerse mucho tiempo más, incluso si termina la guerra.

Un temor concreto es que, si a fin de mes en Estados Unidos el precio de la nafta no cede o sigue aumentando, el gobierno de Donald Trump, que en noviembre afronta una prueba legislativa, limite la exportación, lo que dispararía los precios internacionales. Un dato que abona esa posibilidad es que en abril la inflación anual fue del 3,8%, casi el doble de la meta del 2% anual de la Fed, impulsada por el aumento de las naftas y la energía.

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Daniel Montamat, sin embargo, desecha las lecturas catastrofistas. “Si el tránsito por Ormuz se normaliza, el petróleo va a ir a USD 80 el barril. Puede demorarse un poco la operatividad, pero será así”, dijo a Infobae.

Si el tránsito por Ormuz se normaliza, el petróleo va a ir a USD 80 el barril (Montamat)

El experto hizo una enumeración histórica. Mientras en 1973 (Guerra de Yom Kipur) el petróleo subió 300%, en 1979 (Revolución iraní) 200% y en 1991 (invasión de Irak a Kuwait y primera Guerra del Golfo) 176%, en el conflicto actual, que generó una pérdida de entre 12 y 15% de la oferta mundial de crudo, el aumento fue mucho más limitado: entre 50% y 60%. La gran diferencia, dijo, se debe a que en las crisis anteriores Estados Unidos era importador neto, y ahora –gracias a la revolución del shale– es un exportador.

El impacto actual se sintió en especial en dos refinados: nafta de aviación y gasoil. Carnicer señaló que en el gasoil premium, muy utilizado en el campo, el acuerdo actual encubre una diferencia cercana a los $350 por litro. “El buffer no es gratis, muestra que el desalineamiento no es marginal en algunos productos”, subrayó Montamat.

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El lado positivo para Argentina, dijo Montamat, es que con los actuales precios disfrutará este año de un superávit energético cercano o levemente superior a los USD 15.000 millones. El otro lado es mantener el “amortiguador” del precio de los combustibles sobre la inflación a la espera de que más temprano que tarde la situación mundial se normalice.

En cambio, Roberto Carnicer concluyó: “Si el petróleo permanece alto y el ajuste impositivo de junio se aplica, habrá nuevos aumentos. Quizá no como shock, pero sí como goteo. El precio de la nafta no está congelado; está contenido. Y cuando un precio está contenido, la pregunta no es si existe presión, sino cuándo y cuánto se liberará. Si las variables externas no aflojan, el precio actual será apenas una pausa”.



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Cuánto cuesta hacer la compra mensual de alimentos y bebidas en cada provincia

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El costo de la compra mensual de alimentos y bebidas varía según la provincia y supera el millón de pesos en gran parte del país

El precio de llenar el changuito de alimentos y bebidas varía significativamente según la provincia en la que se realice la compra. A fines de mayo, el costo superó los $1.013.000 en Santa Cruz, mientras que en el conurbano bonaerense fue de $886.730. Los valores surgen de un relevamiento realizado por la consultora Analytica, que analizó precios online y permitió identificar profundas diferencias entre las distintas regiones del país.

En Santa Cruz, llenar el changuito requiere destinar $1.013.092, el monto más alto registrado en la Argentina durante el período relevado. Chubut ocupa el segundo puesto con $1.001.181, seguido por Río Negro con $994.315. Tierra del Fuego también muestra un valor elevado, con $981.913. La Patagonia concentra los precios más altos del país.

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En contraste, el conurbano bonaerense presenta el menor costo para adquirir la misma canasta de bienes, con $886.730. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) se ubica apenas por encima, con $889.818. La Rioja y Santa Fe completan el grupo de provincias con precios más bajos, con $887.125 y $886.758 respectivamente.

El costo de la compra mensual de alimentos y bebidas varía según la provincia y supera el millón de pesos en gran parte del país (Captura de video)

El estudio de Analytica muestra una marcada brecha entre el sur del país y el centro-norte. Mientras que las provincias patagónicas se mantienen por encima de los $980.000, otras regiones presentan montos cercanos a los $900.000. Neuquén registra $939.213 y San Luis $919.425. En el norte, Salta tiene un valor de $917.652, y Santiago del Estero alcanza los $915.238.

Jujuy y Catamarca presentan costos similares, con $913.480 y $913.099, respectivamente. San Juan, Chaco y Córdoba se mantienen en el rango de $912.000 a $912.578. Tucumán y Misiones cierran el grupo con $911.023 y $912.236.

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Provincias como Corrientes y La Pampa se ubican en torno a los $910.454 y $908.114. Formosa muestra $902.719, y el resto de la provincia de Buenos Aires (excluyendo el conurbano) llega a $899.991.

Santa Cruz registra el changuito más caro de la Argentina con $1.013.092, según el relevamiento de Analytica EFE/Juan Ignacio Roncoroni
Santa Cruz registra el changuito más caro de la Argentina con $1.013.092, según el relevamiento de Analytica EFE/Juan Ignacio Roncoroni

La diferencia de precios entre provincias impacta directamente en el poder de compra de los hogares. Aunque los salarios pueden variar según la región, la brecha de más de $120.000 entre Santa Cruz y el conurbano bonaerense representa una carga significativa para los consumidores del sur.

La consultora Analytica subraya que el relevamiento se basa en precios online de supermercados y almacenes. Esta metodología permite reflejar el costo promedio realista de una compra mensual de alimentos y bebidas, sin contemplar promociones puntuales ni compras mayoristas.

El ranking elaborado por Analytica señala que la dispersión de precios no responde únicamente a la distancia geográfica, sino también a la estructura de costos y a la logística del transporte y distribución en cada región. En algunas provincias del noroeste y noreste, el costo del changuito se asemeja a los valores del centro del país.

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La Patagonia concentra los precios más altos de alimentos y bebidas, con Chubut, Río Negro y Tierra del Fuego entre los valores más elevados EFE/Juan Ignacio Roncoroni
La Patagonia concentra los precios más altos de alimentos y bebidas, con Chubut, Río Negro y Tierra del Fuego entre los valores más elevados EFE/Juan Ignacio Roncoroni

El relevamiento de Analytica, realizado a fines de mayo, no contempla promociones ni descuentos puntuales. Por tanto, los valores pueden variar si se consideran compras en mayoristas, ferias o almacenes de barrio. Sin embargo, el informe ofrece una referencia clara para comparar el impacto de la inflación en las distintas provincias argentinas.

La diferencia entre el costo del changuito en Santa Cruz y en el conurbano bonaerense supera los $126.000. Esta brecha resalta la necesidad de monitorear las políticas de precios, la logística y la estructura de costos en el país.

El relevamiento de Analytica evidencia que, a pesar de las diferencias regionales, el costo promedio de una compra de alimentos y bebidas ronda el millón de pesos en la mayoría de las provincias. El informe permite dimensionar el peso que tiene este gasto en el presupuesto familiar y la importancia de seguir la evolución de los precios en cada jurisdicción del país.

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ECONOMIA

Con dólar inquieto, vencen $16 billones y Caputo prepara la aspiradora de pesos

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El ministro de Economía, Toto Caputo prepara la aspiradora de pesos ante un nuevo vencimiento de deuda por unos $16 billones este viernes. Si se mantuviera la línea que el Tesoro viene mostrando en las últimas licitaciones, no se contentará con «rollear» el capital de los bonos, sino que colocará títulos por una suma que podría llegar a $3 billones.

La absorción de pesos excedentes, sobre todo desde que Federico Furiase está al frente de la Secretaría de Finanzas, ha sido uno de los puntos centrales del plan económico, junto con la extensión de los plazos de vencimiento.

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Así, en cada licitación suele haber un «rolleo» en el orden de 120%, algo que el gobierno justifica como una necesidad para garantizar la senda descendente de la inflación. El temor que en su momento expresó explícitamente Javier Milei es que los pesos que emite el Banco Central cada vez que compra dólares puedan presionar los precios.

Se estima que a fines de junio el BCRA habrá emitido unos $2 billones, una cifra que luce menor en comparación con los $3,5 billones de mayo y los $3,8 billones de mayo. Pero aun así, el gobierno ha dejado en claro que no quiere correr riesgos.

Con el dólar en la mira

De hecho, por primera vez en muchos meses, se volvió a hablar en el mercado financiero sobre la intervención del Central en el mercado de futuros, donde se observó un volumen inusual de operaciones, y una compresión de la tasa implícita para los contratos de vencimiento más corto. Eso llevó a que los analistas sospecharan de una pulseada entre los bonistas de títulos «dólar linked», que pujan por hacer subir al dólar, y el BCRA, que quiere acotar la suba de los últimos días.

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Ante esa situación, están dados los incentivos como para que Toto mantenga su sesgo contractivo y retire liquidez de la plaza. Esta política monetaria ha sido criticada por muchos economistas de línea ortodoxa, que sostienen que cuando el BCRA compra dólares hay, por definición, un incremento en la demanda de pesos y que, por ende, no existe el riesgo de inflación ni de corrida.

Pero Caputo no ve las cosas de la misma manera. Sobre todo, cuando está previsto que en un par de semanas salgan de las arcas públicas u$s4.000 millones, para saldar los vencimientos de la deuda externa que se acumulan en julio.

Las tasas, variable de ajuste

Entre las principales críticas que genera esta política por la cual el Tesoro absorbe los pesos que emite el Central es que resulta nociva para el crédito. De hecho, es algo que va en el sentido opuesto al «Punto Anker», como denominan en el equipo económico a la expansión monetaria que se genera cuando el Tesoro no renueva la totalidad de los vencimientos y paga parte del capital con los pesos del superávit fiscal.

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Durante muchos meses, Caputo se jactó de que esa era la política más sana, porque el Estado dejaba de competir con las empresas por la liquidez. Su frase preferida era: «Hicimos que los bancos volvieran a trabajar de bancos».

Pero en este momento las prioridades cambiaron, dada la urgencia del gobierno por mostrar un IPC por debajo del 2% mensual. Y la variable de ajuste de esa política es un ensanchamiento del spread de tasas de interés.

Es decir, se hace más grande la diferencia entre las tasas pasivas -las que los bancos pagan a los depositantes de plazos fijos- y las tasas activas -las que cobran a sus clientes cuando otorgan un préstamo-.

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Hablando en cifras, la tasa pasiva está en torno de 20%, lo que implica un retorno negativo respecto de la inflación esperada -que asciende a 24% anual-, mientras que las tasas activas, considerando el costo efectivo total, superan las tres cifras.

Los economistas se quejan de que con esta política monetaria se acota el funcionamiento de uno de los «drivers» de la actividad productiva y comercial, como es el crédito. Y que, al colocar deuda por encima de sus necesidades financieras, el Tesoro está, en los hechos, contribuyendo a mantener las tasas altas, por más que los funcionarios destaquen que hay un proceso de reducción del interés.

Un menú para extender vencimientos

En lo que respecta al «menú» de opciones que el Tesoro le ofrece a los inversores para esta licitación, resulta más variado que en ocasiones anteriores. Volvió a incluir bonos de renta fija, como las Lecap, y también mantuvo opciones en tasa dual y títulos ajustables por dólar.

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Los duales -de interés variable- tienen el atractivo de que acotan notablemente el riesgo, al pagar la mejor tasa entre una ajustable por CER y otra por el índice TAMAR. Traducido, que da cobertura tanto para la inflación como para un aumento agudo en las tasas de interés.

Es posible que en esta ocasión haya un mayor interés por la inversión «dólar linked» que la observada en las anteriores licitaciones, dado el movimiento que se observó en el mercado, y que llevó al tipo de cambio oficial al nivel de $1.480, un precio que no se veía desde fines de 2025.

Pero acaso la mayor expectativa estará centrada en si el mercado elige los títulos con vencimiento posterior a 2027 o si se concentrará en el corto plazo. Extender la «duration» de la deuda en pesos, según la definición del secretario Furiase, es uno de los principales objetivos de la política financiera.

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Y esa meta tiene dos motivaciones. La financiera es aliviar el calendario de vencimientos de 2027, un año con «ruido» electoral, en el que, además, habrá un exigente cronograma de pagos para la deuda dolarizada.

La motivación política para extender los vencimientos de los bonos es que se puede interpretar como una señal de confianza del mercado en el sentido de que el presidente Milei obtendrá la reelección el año próximo y no hay riesgos de cambios bruscos en la línea de política económica.

Finalmente, se emitirán también bonos «hard dólar», en un último tramo de u$s366 millones, con vencimiento en 2028. De esta manera, se completará el cupo para buscar financiación en dólares en el mercado doméstico, con el objetivo de enfrentar cancelaciones de deuda externa.

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El bono con vencimiento en 2027 ya fue colocado en su totalidad, y pagó una tasa promedio de 5,4%, mientras que la que devuelve el capital en 2028 también tuvo una buena aceptación, aunque a una tasa más alta, en torno de 8,2%. La diferencia entre ambas tasas es lo que el ministro Caputo ha denominado «el riesgo kuka», en alusión a la prevención de los inversores por un eventual cambio de gobierno en las próximas elecciones.

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ECONOMIA

El dólar alcanzó su precio más alto de 2026 y se acercó a los 1.500 pesos

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En junio el dólar se afirma y supera holgadamente a la inflación del mes.

En el mercado mayorista del dólar ayer se negoció un sostenido volumen de USD 648 millones, cifra relevante que revela que la oferta se mantiene dentro del pico estacional. No obstante, la respuesta de la demanda está a la altura y, aún con menores compras del Banco Central de la República Argentina (BCRA) en el spot, se mantiene la tendencia alcista para el billete verde.

El dólar mayorista ganó este miércoles 7,50 pesos o o 0,5%, a $1.479, el precio más alto desde el 3 de noviembre de 2025. El tipo de cambio oficial sostiene un rebote de 71 pesos o 5% en junio, mientras que en el recorrido de 2026 alcanza una leve ganancia de 24 pesos o 1,6%, muy lejos de la inflación acumulada en el período del orden del 16 por ciento.

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“En los tres primeros días de esta semana el tipo de cambio mayorista subió 18 pesos, todavía algo por debajo del aumento de 23 pesos registrado en el mismo lapso de la semana anterior”, comentó Gustavo Quintana, agente de PR Corredores de Cambio.

El Banco Central estableció un techo para su régimen de bandas cambiarias en los $1.797,67, que dejó al dólar mayorista a 318,67 pesos o 21,5% de ese umbral de flotación administrada.

En la misma dirección, el dólar al público ganó cinco pesos o 0,3% este miércoles, a $1.495 para la venta según la referencia del Banco Nación. En junio el billete minorista sube 65 pesos o 4,5 por ciento. Además, igualó las marcas más altas de 2026, de los días 2 y 5 de enero ($1.495).

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El dólar blue también estuvo operado con franca ganancia de 25 pesos o 1,7% en el día, a $1.530, un máximo desde el 2 de enero. En junio el blue escala 100 pesos o 7 por ciento.

“El mercado cambiario argentino viene mostrando un dólar que sube en las ultimas jornadas, tanto para el mayorista como para MEP o contado con liquidación. Si bien es cierto que hace tiempo hay tasas reales cortas negativas en pesos, algo que podría eventualmente ser un factor de presión, vemos a lo sucedido más asociado al contexto internacional, con un dólar que se fortaleció a nivel mundial en las ultimas ruedas luego del mensaje hawkish de la Fed. Las tasas cortas en dólares de los bonos del Tesoro americano subieron tras los anuncios de la Fed, ejerciendo presión alcista sobre el dólar a nivel mundial”, evaluó Juan Manuel Franco, economista jefe del Grupo SBS.

“Mirando el mercado local, lo que habrá que monitorear seguirán siendo los flujos, que se vieron favorecidos durante la guerra en Medio Oriente por el sector exportador de hidrocarburos. Hacia adelante, si bien el precio cayó, es relevante mencionar que en materia de producción de hidrocarburos todo sigue con perspectiva alcista, por lo que esos flujos deberían seguir acompañando hacia el mediano plazo”, puntualizó Franco.

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“Dentro de dicho contexto externo de debilidad en las monedas emergentes como contrapartida a la firmeza del DXY (dollar index), el dólar mayorista amaga con acercarse en esta oportunidad a los $1.480. Así es que el BCRA continúa recalibrando a la baja el ritmo de compras, en busca de darle un mayor espacio a la demanda y permitir morigerar el reacomodamiento de la divisa», evaluó el economista Gustavo Ber.

El BCRA publicó los datos oficiales de su posición corta en futuros de dólar correspondientes a mayo, la cual se ubicó en apenas USD 204 millones.

“La cifra ya había sido anticipada semanas atrás en una presentación del vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning. La posición vendida se redujo en USD 1.900 millones durante el mes, quedando prácticamente en cero y completando la reversión del máximo de USD 6.844 millones alcanzado en septiembre de 2025″, precisó Max Capital.

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“Sin embargo, los volúmenes operados en el bono dollar-linked con vencimiento en junio de 2026 y el aumento en el interés abierto de futuros de dólar sugieren que el BCRA retomó la oferta de instrumentos de cobertura cambiaria en junio, compensando así la reducción registrada durante mayo», agregaron desde Max Capital.



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