ECONOMIA
La guerra, el petróleo y el precio de las naftas en Argentina: por ahora, solo una pausa

La decisión de YPF de aumentar 1% el precio de los combustibles en mayo –lo que consolida todo el mercado por sobre $2.000 el litro– y prorrogar por otros 45 días el buffer de precios iniciado el 1 de abril para amortiguar el impacto local de la suba del precio del petróleo en el mercado internacional debido a la guerra en Medio Oriente, parece una buena noticia para los consumidores.
“En un contexto de petróleo internacional más caro, presión cambiaria latente, impuestos parcialmente postergados y una economía sensible a cualquier movimiento de precios, evitar un salto brusco en surtidores luce razonable, pero detrás de esa moderación hay una realidad menos cómoda: el precio de la nafta no está equilibrado; está administrado. YPF no está diciendo que desapareció la presión de costos, sino que eligió no trasladarla de inmediato”, dijo a Infobae Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral.
Añadió Carnicer: “El amortiguador cumple una función macroeconómica y política: reducir el impacto inflacionario inmediato. En Argentina, el gasoil mueve camiones, agro, colectivos, logística, minería e industria y la nafta impacta en consumo urbano y expectativas. Un aumento fuerte se filtra rápido a alimentos, fletes, tarifas privadas, servicios y negociaciones salariales”.
El precio de la nafta no está equilibrado; está administrado. YPF no está diciendo que desapareció la presión de costos, sino que eligió no trasladarla de inmediato (Carnicer)
El experto agregó: “YPF está ayudando a ordenar el frente nominal. Pero la energía tiene una lógica económica difícil de esquivar. Si el Brent (tipo de petróleo crudo cuyo precio es de referencia en la Argentina) sube, si los refinados internacionales se encarecen y la paridad de importación queda por encima del precio doméstico, alguien paga la diferencia. Puede pagarla el consumidor hoy, puede absorberla la petrolera por un tiempo, puede resignarla el Estado vía impuestos postergados o convertirse en un ajuste pendiente. Lo que no puede hacerse es eliminarla por decreto”.
Carnicer considera que Argentina está ante un “equilibrio transitorio”: el surtidor sube poco, pero detrás hay tres presiones: el crudo internacional, la paridad de importación de refinados y los impuestos diferidos.
Argentina no es el único país que buscó amortiguar el efecto del aumento de la cotización mundial del petróleo en el mercado. La consultora Economía y Energía, encabezada por Nicolás Arceo, ex director de administración de YPF, enumeró varios ejemplos:
- Brasil dispuso una suba temporal en las retenciones a las exportaciones de crudo y una alícuota del 50% sobre las exportaciones de gasoil, además de reducir impuestos sobre la importación y comercialización de ese combustible.
- Uruguay, el gobierno moderó el pass-through vía un ajuste bimensual con tope de 7%, por debajo del incremento implícito en la paridad de importación.
- Chile aplicó el “Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco)”, para amortiguar el traslado de volatilidad mediante ajustes en el impuesto específico a los combustibles líquidos, incluyendo usos de transporte y calefacción residencial.
- Estados Unidos liberó 172 millones de barriles de crudo de su “Reserva Estratégica de Petróleo”, flexibilizó regulaciones ambientales y suspendió por 60 días la Jones Act, que establece que el transporte de mercancías entre puertos del país debe realizarse en buques construidos y operados en Estados Unidos, para permitir que buques con bandera extranjera transporten mercancías entre puertos estadounidenses y reducir costos logísticos.
Daniel Montamat, ex presidente de YPF y ex secretario de Energía, hoy al frente de la consultora Montamat & Asociados, dijo a Infobae que el precio local de los combustibles está hoy alineado con un precio internacional de USD 92/93 dólares el barril, muy por debajo de los USD 105 a que cotiza el Brent. Sigue rigiendo el sistema de “cuenta compensadora” por el que las refinadoras reciben crudo más barato, pero van acumulando deuda con las productoras, en la expectativa de que cuando el precio internacional del crudo se sitúe otra vez por debajo de los USD 92/93 el barril el signo de los saldos diarios se revierta y el acumulado de la cuenta entre productoras y refinadoras converja a cero.
El precio local de los combustibles está hoy alineado con un precio internacional de USD 92/93 dólares el barril, muy por debajo de los USD 105 a que cotiza el Brent (Montamat)
Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, explicó a los inversores que se trata de un acuerdo voluntario, debido a una cuestión geopolítica externa, a la espera de que en 45 días se termine el conflicto y se pueda compensar el saldo con las refinadoras no integradas, como Raizen (marca Shell) y Trafigura (Puma).
Por otra parte, Daniel Montamat dijo: “El Estado no puede retrasar mucho más los impuestos, ya tiene un rezago de varios trimestres”.
Desde el inicio de la guerra se calcula que se dejaron de producir unos 2.000 millones de barriles y en el status actual cada día se pierden otros 14 millones de barriles, 14% de la oferta mundial.

Las previsiones iniciales eran que terminado el conflicto los precios bajarían a niveles de pre-guerra, a una franja en torno de 80 dólares el barril. Pero ya nadie está seguro de que el conflicto termine pronto o que el tránsito por el estrecho de Ormuz –por donde circula entre 20% y 25% del comercio mundial de petróleo– se normalice, y tampoco es seguro que si termina la guerra y el tránsito por Ormuz se normaliza las cosas vuelvan a ser como antes del conflicto.
Más que preverse una baja futura se teme una suba inminente. De hecho, el semanario británico The Economist destacó en un editorial que los precios actuales son extrañamente bajos dada la situación y el riesgo es que en el futuro próximo aumenten vertiginosamente.
Hasta ahora eso no pasó porque las Américas (principalmente Estados unidos, pero también Canadá, Brasil, Venezuela) aumentaron fuertemente sus exportaciones y porque China redujo sus compras mientras consume su reserva estratégica de 1.200 millones de barriles.

El informe que difundió el miércoles la Agencia Internacional de Energía explica que la situación no puede mantenerse mucho tiempo más, incluso si termina la guerra.
Un temor concreto es que, si a fin de mes en Estados Unidos el precio de la nafta no cede o sigue aumentando, el gobierno de Donald Trump, que en noviembre afronta una prueba legislativa, limite la exportación, lo que dispararía los precios internacionales. Un dato que abona esa posibilidad es que en abril la inflación anual fue del 3,8%, casi el doble de la meta del 2% anual de la Fed, impulsada por el aumento de las naftas y la energía.
Daniel Montamat, sin embargo, desecha las lecturas catastrofistas. “Si el tránsito por Ormuz se normaliza, el petróleo va a ir a USD 80 el barril. Puede demorarse un poco la operatividad, pero será así”, dijo a Infobae.
Si el tránsito por Ormuz se normaliza, el petróleo va a ir a USD 80 el barril (Montamat)
El experto hizo una enumeración histórica. Mientras en 1973 (Guerra de Yom Kipur) el petróleo subió 300%, en 1979 (Revolución iraní) 200% y en 1991 (invasión de Irak a Kuwait y primera Guerra del Golfo) 176%, en el conflicto actual, que generó una pérdida de entre 12 y 15% de la oferta mundial de crudo, el aumento fue mucho más limitado: entre 50% y 60%. La gran diferencia, dijo, se debe a que en las crisis anteriores Estados Unidos era importador neto, y ahora –gracias a la revolución del shale– es un exportador.
El impacto actual se sintió en especial en dos refinados: nafta de aviación y gasoil. Carnicer señaló que en el gasoil premium, muy utilizado en el campo, el acuerdo actual encubre una diferencia cercana a los $350 por litro. “El buffer no es gratis, muestra que el desalineamiento no es marginal en algunos productos”, subrayó Montamat.

El lado positivo para Argentina, dijo Montamat, es que con los actuales precios disfrutará este año de un superávit energético cercano o levemente superior a los USD 15.000 millones. El otro lado es mantener el “amortiguador” del precio de los combustibles sobre la inflación a la espera de que más temprano que tarde la situación mundial se normalice.
En cambio, Roberto Carnicer concluyó: “Si el petróleo permanece alto y el ajuste impositivo de junio se aplica, habrá nuevos aumentos. Quizá no como shock, pero sí como goteo. El precio de la nafta no está congelado; está contenido. Y cuando un precio está contenido, la pregunta no es si existe presión, sino cuándo y cuánto se liberará. Si las variables externas no aflojan, el precio actual será apenas una pausa”.
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ECONOMIA
Nadie quiere hacer el pago mínimo: el financiamiento con tarjetas de crédito cayó por quinto mes consecutivo

En mayo el financiamiento con tarjetas de crédito registró una caída del 1,7% con respecto a abril y del 4,6% contra mayor del año pasado.
Se trata del quinto mes consecutivo de caída medido en términos reales, es decir, descontado el efecto de la inflación. Si bien hubo una suba nominal del 0,7%, la baja real fue del 1,7% estimando una inflación del 2,4%, ya que el dato oficial del Índice de Precios al Consumidor (IPC) aún no está disponible. También hubo caídas con respecto al mes anterior en abril (-0,9%), marzo (-3,3%), febrero (-3%) y enero (-4,3%), según un informe de First Capital Group.
Medido en dinero, el saldo operado llegó a $24,6 billones para el total acumulado, lo que exhibe un crecimiento interanual del 27,4%, contra los $19,3 billones al cierre del mismo mes del año anterior.
Los argentinos eligen el pago total a la hora de cancelar el resumen de su tarjeta de crédito. En un contexto de caída del crédito para las familias, financiarse a través del pago mínimo de la tarjeta cada vez es una opción menos usada.
Si bien es sabido que la tasa de interés de las tarjetas siempre es elevada, por encima de los préstamos personales, hay otros elementos que agudizan la tendencia. Las limitaciones del consumo masivo reducen las operaciones para financiar, a la vez que los bancos no están actualizando los límites de las tarjetas, como forma de prevención ante la mora creciente.
“Esta caída en el saldo total de la cartera demuestra que una parte importante de los deudores han visto restringido su límite de crédito y aquellos tarjetahabientes que utilizaban las cuotas para ganarle a la inflación, no encuentran un incentivo para endeudarse con esa operatoria ante la escasez de cuotas sin interés y la expectativa de una inflación futura controlada”, explicó Guillermo Barbero, socio de First Capital Group.

Ese cambio en las previsiones respecto de la inflación, con previsiones más bajas después del pico de 3,4% en marzo, le saca atractivo a la posibilidad de endeudarse para que la suba de precios vaya licuando el peso de las cuotas.
En la misma línea, las financiaciones en dólares de las tarjetas de crédito mostró un retroceso mensual del 5,6 por ciento. El saldo llegó a USD 737 millones para el total acumulado, presentando un decrecimiento interanual del 5,4%, contra los USD 779 millones al cierre del mismo mes del año anterior. “Los saldos de esta cartera se mantienen dentro de los mismos valores que hace un año“, concluyó.
El retroceso en los créditos con tarjeta va en línea con lo que sucede con el financiamiento al consumo en general, que abarca también a los préstamos personales. La suba de la mora y las elevadas tasas de las tarjetas suelen empujar a que ambos segmentos se combinen, ya que los bancos empezaron a ofrecer líneas de personales con tasas menos cuantiosas para que los clientes puedan “limpiar” sus deudas con las tarjetas.
Según un informe de la consultora LCG, “el crédito en pesos al consumo volvió a contraerse en mayo (-1,2% m/m real, con nuestra proyección de una inflación mensual de 2,2%) y lleva 7 meses consecutivos de baja. En términos interanuales, cayó 1,1% real, algo que no ocurría desde agosto de 2024″. La caída se inició en octubre del año pasado y todavía no encuentra un sendero de recuperación.

Otros análisis ponen el punto de partida de los problemas del crédito al consumo en un cambio central para la política monetaria: la decisión del Banco Central de desarmar las Lefi, en junio pasado. Así lo refleja un informe de la consultora 1816 publicado esta semana, en donde además se afirma que la morosidad siguió creciendo en abril, a pesar de las afirmaciones de los bancos y del propio BCRA que hablan de un pico de la irregularidad que ya pasó.
“En el caso puntual del crédito a hogares, se trata de la décimo-octava suba mensual consecutiva de la mora, que sigue batiendo récords en más de 2 décadas. La irregularidad en el crédito a familias era de solo 2,5% en octubre 2024 y se multiplicó por casi 5 en un lapso de un año y medio, período en el que el PBI continuó creciendo. Quizás lo peor del dato de abril es que, a diferencia de lo que habíamos visto en marzo, en esta oportunidad se aceleró el aumento de la mora, que había crecido 0,3 puntos en marzo y ahora subió 0,5 puntos”, dice el informe.
“Si bien todavía es posible que veamos un pico de la mora en algún momento del segundo trimestre de 2026, ahora hay motivos para tener algo de dudas sobre el tema”, según 1816. Para la consultora, la mora sigue creciendo en forma sistémica: de los 30 bancos con más participación en el crédito a familias, en 26 hubo más impagos en abril que en marzo.
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ECONOMIA
Cómo va a seguir el programa de compra de reservas del Banco Central hasta fin de año

Luego de que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) alcance los USD 10.000 millones adquiridos a principios de junio y superara la meta de compras de divisas para todo 2026, el ministro de Economía, Luis Caputo, aclaró cuál es el objetivo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y anticipó que el ritmo comprador no se sostendría durante lo que resta del año.
“La meta con el FMI es una sola: USD 10.000 millones de dólares. No hay tal cosa como una ‘meta de mínima’ y una de ‘máxima’. Argentina casi nunca cumple con esta meta. Esta vez se cumplió y con siete meses de anticipación. Una gran noticia”, escribió el ministro en la red social X.
A principios de esta semana, durante su participación en el evento de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios Argentino Brasileña de la República Argentina (Cambras), Caputo ya había explicado que el compromiso con el FMI era por 10.000 millones de dólares. Esta cifra, según detalló, corresponde a la única meta formal que el país mantiene con el organismo internacional y representa el piso que guió la política cambiaria oficial durante los últimos meses.
No obstante, reconoció que en las conversaciones puertas adentro en el equipo económico plantearon otra meta de compra de reservas. “Nosotros éramos más optimistas y pensábamos que en un escenario en donde la cosa fuera muy bien podríamos llegar a comprar en el BCRA USD 17.000 millones”, detalló mostrando un gráfico ante empresarios. Sin embargo, el ministro subrayó que esa cifra solo correspondió a una expectativa interna y no a una meta formal establecida ante el FMI.
Más allá de la liquidación de la cosecha gruesa, el equipo económico apunta al sector energético para mantener abastecida la oferta en el Mercado Libre de Cambios (MLC). “En la energía hubo un vuelco importantísimo pero todavía no hemos visto todo. Para 2031 el saldo de la balanza comercial de energía y minería será de USD 60.000 millones, es decir, USD 40.000 millones más que hoy. Y les aseguro que estos números están subestimados, porque la mayoría de los proyecto del RIGI están enfocados en ese sector”, señaló el titular de Hacienda en declaraciones recientes.
La perspectiva de Caputo incorporó incluso una proyección más audaz, vinculada al ritmo actual de compra de divisas por parte del BCRA. “Hoy, al ritmo de que viene comprando el BCRA, está prácticamente cumplida con el Fondo y si pudiéramos mantener ese ritmo, podríamos comprar USD 24.000 millones. No es lo que esperamos, seguramente vamos a estar entre USD 10.000 y USD 17.000 millones”, aclaró ante el auditorio de la Cambras. En las últimas horas, el funcionario insistió en que el número de USD 24.000 millones surgió como una proyección teórica basada en la tendencia actual, sin constituir un objetivo formal ni una expectativa concreta.
La hoja de ruta delineada por el jefe de la cartera económica se apoya en la comparación entre el compromiso formal con el FMI, las proyecciones internas de máxima y las tendencias observadas en el ritmo de compras del BCRA. En cada intervención, Caputo insistió en que el único lineamiento oficial corresponde al objetivo de USD 10.000 millones, y que los escenarios de USD 17.000 millones y USD 24.000 millones solo responden a cálculos técnicos o hipótesis sujetas a la evolución del mercado y a condicionantes macroeconómicos.
Las precisiones de Caputo se produjeron en un contexto en el que el cumplimiento anticipado de la meta con el FMI generó repercusiones en los ámbitos financiero y político. El ministro quiso ordenar la discusión pública y reiteró que cualquier cifra superior a USD 10.000 millones no forma parte de la agenda oficial ni condiciona la ejecución de la política económica.

Así, Caputo sostuvo que lo más probable es que el saldo final de compras del BCRA en 2026 quede comprendido dentro del rango que va del compromiso internacional al escenario interno más optimista (USD 17.000 millones). Aunque no se debe perder de vista que más alla del objetivo de adquisición, el Gobierno también tiene uno de acumulación: USD 8.000 millones para diciembre de este año.
“Los USD 10.000 millones son consistentes con esos USD 8.000 millones de acumulación de acuerdo al programa financiero con el Fondo. No implican que se den al mismo tiempo. Está claro que las compras se dieron antes de lo esperado”, escribió Caputo en X en respuesta al economista Federico Machado quien afirmó que la meta para 2026 es la acumulación de reservas netas por USD 8.000 millones y “falta mucho para eso”.
Aunque para la consultora 1816, el BCRA habría superado el objetivo de acumulación de reservas de junio. “Las compras del BCRA hacen que la meta 2026 del FMI esté muy bien encaminada. Según nuestros cálculos, el objetivo para fin de junio ya está sobrecumplido en unos USD 2.000 millones y parecen ser muy buenas las perspectivas pensando en la meta de diciembre”, indicó la firma. Esto implicaría un cambio en el historial reciente de la Argentina: no debería solicitar un waiver -dispensa- en la próxima revisión.
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ECONOMIA
Aumentan las comisiones de uno de los bancos más grandes de Argentina: cuánto costarán

El BBVA informó que a partir de agosto subirá el costo del mantenimiento de los distintos tipos de cuenta, así como también el mínimo para bonificar
04/06/2026 – 11:52hs
Los clientes del sistema financiero argentino deberán afrontar nuevos incrementos en los costos de los servicios bancarios en el corto plazo. En las últimas horas, el BBVA, una de las entidades financieras más grandes y con mayor cantidad de usuarios en el país, comenzó a notificar a su cartera de clientes sobre una actualización integral en su cuadro tarifario. La medida impactará de forma directa en los cargos fijos mensuales de las cajas de ahorro complejas, cuentas corrientes y paquetes multi-producto, además de modificar los requisitos obligatorios para acceder a las exenciones de pago.
La reconfiguración de los precios oficiales entrará en vigencia formal a partir del próximo 1° de agosto de 2026. Según explicaron desde la entidad bancaria en sus comunicados, este ajuste en las comisiones de los productos no modificará las condiciones de uso operativas actuales, por lo que los usuarios podrán seguir utilizando sus tarjetas de débito, crédito y canales digitales con total normalidad. Sin embargo, el salto en los valores mensuales obligará a los clientes a recalcular sus estrategias de consumo si pretenden mantener sus cuentas bonificadas de manera total o parcial.
BBVA aumenta comisiones: cuánto cuestan los paquetes de cuentas
El incremento diseñado por las autoridades del BBVA afectará de manera escalonada a los diferentes segmentos de usuarios, tomando como referencia el nivel de exclusividad y los servicios asociados a cada tipo de cuenta. Las actualizaciones mensuales para los paquetes comerciales se estructurarán bajo el siguiente esquema de valores fijos:
- Cuenta «Express»: El costo de mantenimiento mensual del paquete dejará atrás su precio vigente de $29.900 para pasar a costar $34.000 en agosto.
- Cuenta «Plus Gold»: El abono por el mantenimiento mensual del paquete sufrirá una suba que lo elevará desde los $48.900 actuales hasta los $55.000.
- Cuenta «Premium»: El servicio de mantenimiento mensual del paquete experimentará un salto tarifario, moviéndose de los vigentes $66.900 a un valor de $81.000.
- Cuenta «Premium World»: El paquete más exclusivo del banco, que hoy ostenta un costo de $78.900, se reajustará hasta alcanzar los $91.000 mensuales en agosto.
- Cuenta Corriente: El cargo de mantenimiento para esta herramienta operativa específica quedará fijado en $33.500 mensuales a partir de la fecha estipulada.
Frente a este escenario de subas, una de las alternativas más efectivas para neutralizar los cargos fijos continuará siendo la acreditación de haberes en la entidad. Desde el banco ratificaron que la comisión mensual se bonificará por completo si el usuario registra el ingreso de su sueldo en el BBVA, siempre y cuando se cumpla con un monto mínimo neto mensual establecido en $300.000.
Bonificación de cuenta en el BBVA: umbrales de consumo más altos y subas en cajeros automáticos
Para aquellos clientes que poseen tarjetas de crédito asociadas y no registran su sueldo en el banco, la entidad incrementó fuertemente los umbrales de gastos mensuales exigidos para bonificar los costos. Tomando como referencia el paquete Premium World, hasta el momento la cuenta se bonificaba al 100% con consumos mensuales de $2.000.000 o más, y al 50% con gastos de entre $1.200.000 y $1.999.999. Sin embargo, a partir del 1º de agosto de 2026, los nuevos umbrales a consumir obligatoriamente para morigerar el mantenimiento de la cuenta serán los siguientes:
- Bonificación del 50%: El volumen de consumos mensuales con tarjeta deberá ubicarse en un rango de entre $1.500.000 y $2.499.999.
- Bonificación del 100%: Para eximirse por completo del pago de la comisión de mantenimiento, los consumos mensuales del usuario deberán ser de $2.500.000 o más.
En el mismo sentido, el paquete Premium se bonificará con consumos mensuales superiores a $1.200.000 y el Gold gastando $800.000 por mes
Por último, el nuevo cuadro tarifario del BBVA incorporó subas significativas en operaciones cotidianas vinculadas a las tarjetas de débito y las reposiciones plásticas. A partir de agosto, las comisiones operativas para movimientos en cajeros automáticos de la Red Banelco, en terminales de otras redes (como la Red Link) y los procedimientos de extracción de efectivo sin tarjeta de débito en terminales de la red pasarán a tener un costo unificado de $6.700 por cada evento. En sintonía, los cargos por reposición de tarjetas de crédito por motivos de robo, extravío o hurto se fijarán en $20.000 para las variantes Gold, Internacional, Nacional y Regional, mientras que para los segmentos de alta gama Signature, Black y Platinum el costo del trámite será de $14.000.
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