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ECONOMIA

Señal de alerta: el dato que preocupa sobre la caída del sueldo y el consumo del argentino

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¿Cómo siente la economía una persona común? Mientras los indicadores oficiales miden variables agregadas, hay una pregunta que pocas veces aparece en los informes técnicos: ¿cómo vive la economía una persona de carne y hueso? ¿Le alcanza el sueldo a un «argentino de a pie»? ¿Resignó algo este mes? ¿Siente que en los próximos meses va a estar mejor o peor?

El Índice del Argentino de a Pie elaborado por la consultora Focus Market nace para responder exactamente eso. No reemplaza al IPC ni al PBI: los complementa con algo que los datos duros solos no capturan: la percepción y la experiencia cotidiana de la economía.

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Este indice no reemplaza al IPC ni al PBI sino que los complementa

El resultado es un score de 0 a 100, con tres zonas de interpretación y distintas subescalas.

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La economía del hogar promedio no está en colapso, pero tampoco en calma: hay presión sostenida sobre el bolsillo

El índice de este período arroja 61,8 puntos, ubicándose en la zona de Tensión Contenida (60-70). Esto significa que la economía del hogar promedio no está en colapso, pero tampoco en calma: hay presión sostenida sobre el bolsillo, con señales mixtas según el pilar que se mire.

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Según el índice, hay una importante «tensión contenida»

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Pilar 1: qué está pasando con el ingreso real

El primer pilar pregunta lo más básico: ¿alcanzó? No en términos abstractos, sino en la experiencia concreta de cada hogar al cierre del mes. Los resultados muestran una fotografía polarizada. Más de un tercio de los hogares no solo cubrió sus gastos sino que logró ahorrar algo, una señal de estabilidad relativa que no debería pasarse por alto. Pero en el otro extremo, casi uno de cada tres declara que no llegó a fin de mes.

Entre ambos extremos, el grupo del medio —los que «llegaron justo»— es llamativamente pequeño. Esa polarización es, en sí misma, un diagnóstico: no estamos ante una crisis que afecta a todos por igual, sino ante una economía que funciona de manera muy distinta según el punto de partida de cada hogar.

Un trabajador registrado con antigüedad, pareja con doble ingreso y sin deudas vive una realidad completamente diferente a la de un trabajador informal, monoparental o con cargas de crédito. El índice los promedia en 60 puntos, pero detrás de ese número conviven situaciones que poco tienen en común.

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Para el 31% de los hogares, el ingreso no fue suficiente

Pilar 2: cómo viene el costo de vida

Este pilar usa datos duros: compara la variación de la Canasta Básica Total (INDEC) con la del salario formal (RIPTE) entre diciembre de 2025 y enero de 2026.

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La brecha negativa de 3,16% se traduce en un score de 68,4, lo que muestra que el costo de vida le está ganando al ingreso.

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La canasta subió casi cuatro puntos más que el salario. Esa brecha negativa de 3,16% se traduce en un score de 68,4, lo que muestra que el costo de vida le está ganando al ingreso.

Pilar 3: cuánto es el consumo posible

Este pilar es, probablemente, el más revelador de los cuatro. No mide lo que cuesta la vida ni lo que gana el trabajador: mide lo que efectivamente dejó de comprarse. Y en esa pregunta —¿a qué renunció este mes?— aparece la dimensión más humana y más cruda del ajuste.

Los datos muestran que el ajuste del consumo privado no es homogéneo ni simultáneo. Tiene capas.

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La primera capa, la más extendida, es el recorte del consumo discrecional: salidas, entretenimiento, vacaciones, ese gasto que uno puede postergar sin consecuencias inmediatas. La mayoría de los hogares ya pasó por ahí. La segunda capa implica resignar bienes durables y semi-durables: ropa, calzado, electrodomésticos, arreglos del hogar. También muy extendida. La tercera capa —la que más debería preocupar— es el recorte de alimentos. Y ahí el índice encuentra su dato más duro: el 14% de los encuestados declaró haber reducido la cantidad o calidad de lo que come.

Ese 14% no es un número abstracto. Significa que uno de cada siete hogares relevados ya no está ajustando por el lado del lujo ni del confort: está ajustando por lo básico. Es el indicador más directo de vulnerabilidad real que arroja esta edición del índice, y el que más interpela a cualquier lectura optimista del período.

El score de 55,9 en este pilar —el más bajo de los cuatro— refleja exactamente eso: que el margen de ajuste «sin daño» se está agotando para una porción significativa de la población.

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El 46,3% de los hogares resignó gustos o salidas

Pilar 4: cuáles son las expectativas económicas

El cuarto pilar mide algo distinto a los anteriores: no lo que pasó, sino lo que se espera. Y aquí el índice encuentra su nota más sorprendente —y también la más difícil de interpretar.

Casi la mitad de los encuestados (46,9%) espera que su situación económica mejore en los próximos tres meses. Es el resultado más alto del índice, y contrasta fuertemente con los datos duros que muestran los pilares anteriores. ¿Cómo se explica ese optimismo en medio de salarios que pierden contra la inflación y un consumo que ya recortó hasta alimentos?

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Hay al menos dos lecturas posibles. La primera es psicológica: después de un período prolongado de deterioro, la expectativa de mejora puede ser más una necesidad que una proyección racional. Los hogares que aguantaron hasta acá tienden a apostar a que lo peor ya pasó, aunque los números no lo confirmen todavía. La segunda lectura es más estructural: parte de los encuestados puede estar anticipando mejoras concretas —una paritaria próxima, un trabajo nuevo, una deuda que se termina de pagar— que el índice no captura pero que existen en el horizonte real de cada familia.

Lo que sí queda claro es la tensión entre ese optimismo y los datos del período: el salario formal creció apenas 0,78% mientras la inflación fue tres veces mayor. Por ahora, la expectativa de mejora flota sobre evidencia que apunta en sentido contrario. Si en la próxima edición del índice esa brecha empieza a cerrarse —salarios acelerando, inflación desacelerando—, el optimismo habrá sido una señal adelantada valiosa. Si no, habrá sido, simplemente, esperanza.

El 26% que anticipa deterioro, en tanto, merece también su lectura: no es una minoría marginal. Es uno de cada cuatro hogares que ya no proyecta recuperación en el corto plazo —y eso, en cualquier contexto, es una señal que no conviene minimizar.

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De cara al futuro, el 26% anticipa un deterioro

Cuando los datos oficiales hablan con la percepción

Los pilares del índice capturan cómo siente la economía el argentino de a pie. Los cruces analíticos hacen otra cosa: toman esa percepción y la ponen a dialogar con los datos oficiales disponibles. El resultado no siempre coincide —y esa tensión, cuando aparece, es en sí misma información valiosa.

El primer cruce es el más directo: ¿cuánto le sobra, en términos concretos, a una familia que vive del salario formal promedio?

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Con el RIPTE de enero de 2026 en $1.646.344 y una Canasta Básica Total para un hogar tipo de cuatro personas —equivalente a 3,09 adultos según la metodología del INDEC— en $1.397.672, la diferencia es de $248.673. En términos relativos, ese margen representa apenas un 17,8% sobre el umbral de pobreza.

Para dimensionarlo: hablamos de un colchón de menos de $250.000 para cubrir cualquier imprevisto, deuda, gasto en salud, o simplemente una semana con más gastos que lo habitual. En un contexto de inflación mensual que todavía no baja del 2%, ese margen se licúa rápido.

Pero hay algo más que el número no dice explícitamente y que vale la pena subrayar: el RIPTE mide el salario promedio de los trabajadores registrados, es decir, el segmento más protegido del mercado laboral. Si ese trabajador llega al umbral de pobreza con apenas un 17,8% de margen, la pregunta que sigue es inevitable: ¿cómo llegan los que están por fuera del registro formal? La respuesta, en muchos casos, es que no llegan.

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Esto ilumina de manera directa uno de los datos más llamativos de la encuesta: el 31,6% de los hogares relevados declara que no le alcanzó a fin de mes.

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El 31,6% de los hogares relevados declara que no le alcanzó el salario para llegar a fin de mes.

La brecha entre optimismo y realidad

El segundo cruce es, quizás, el más incómodo del índice. El pilar de expectativas fue el más alto: 46,9% de los encuestados espera mejorar en los próximos tres meses. Es una señal que merece respeto —la expectativa colectiva tiene peso propio y no debería descartarse como mera ilusión. Pero cuando se la pone junto a los datos del período, aparece una brecha difícil de ignorar.

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Entre diciembre de 2025 y enero de 2026, el salario formal creció 0,78%. La inflación del mismo período fue de 2,37% —casi tres veces más. En términos reales, el poder adquisitivo del trabajador registrado retrocedió alrededor de 1,6 puntos en un solo mes.

La pregunta que ese cruce plantea no es si el optimismo es válido o no —puede serlo perfectamente, si las condiciones cambian en los meses que vienen. La pregunta es sobre qué se apoya ese optimismo hoy. Los datos del período no ofrecen aún ningún punto de inflexión visible: ni una aceleración salarial, ni una desaceleración sostenida de la inflación, ni una mejora en el empleo informal que pudiera explicar ese salto en las expectativas.

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El promedio nacional esconde dos países distintos

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La fractura territorial que el promedio nacional esconde

El tercer cruce es el que más interpela al índice como herramienta nacional. Porque un número como 61,8 puntos tiene sentido como promedio —pero un promedio puede esconder realidades tan distintas que terminan siendo incomparables.

La mediana del ingreso per cápita familiar por provincia, tomada de la EPH del tercer trimestre de 2025, revela una fractura que los agregados nacionales suavizan pero no resuelven. A nivel nacional, ese ingreso per cápita está prácticamente empatado con el costo de vida de un adulto equivalente según la canasta del INDEC. Dicho de otro modo: el ingreso promedio de una persona apenas cubre lo que cuesta no ser pobre —sin margen, sin ahorro, sin imprevisto posible.

Pero ese promedio nacional esconde, en realidad, dos países.

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En un extremo están la Ciudad de Buenos Aires y Neuquén, donde el ingreso per cápita supera holgadamente la canasta individual y permite, al menos en teoría, cierta acumulación o cobertura de gastos adicionales. Son las jurisdicciones donde el índice de 61,8 podría incluso subestimar una realidad algo mejor para el hogar promedio.

En el otro extremo está el interior profundo: Chaco, Formosa, La Rioja, Santiago del Estero. En esas provincias, la mediana del ingreso per cápita no llega al 65% del costo de la canasta individual. No es que el margen sea estrecho —es que directamente no existe. Los hogares de esas regiones no están cerca del umbral de pobreza: están por debajo, o bordeándolo de manera estructural, con independencia de los ciclos económicos nacionales.

Lo que esto significa para la lectura del índice es importante: el 61,8 nacional es, para buena parte del país, un techo optimista. Cuando el índice dice «tensión contenida», describe razonablemente bien la situación de un hogar en el Gran Buenos Aires o en Córdoba capital. Pero para un hogar en Resistencia o en La Quiaca, esa categoría no refleja su experiencia —refleja la de otro país que comparte moneda y bandera, pero poco más.

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La economía del argentino de a pie no está en caída libre, pero tampoco respira con comodidad.

Lectura final del índice que le faltaba a la gente

El número resume bien lo que los datos, por separado, solo insinúan: la economía del argentino de a pie no está en caída libre, pero tampoco respira con comodidad. Es un equilibrio que se sostiene con esfuerzo —y que, para millones de hogares fuera de las grandes ciudades, ni siquiera llega a ese punto.

Tres tensiones definen este período:

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  • Los salarios corren de atrás. La canasta subió 3,94% mientras el salario formal creció apenas 0,78%. La pérdida real ronda el 2,1%. No es una crisis abrupta, pero es un goteo constante que erosiona el poder de compra mes a mes
  • El consumo ya ajustó, y lo hizo por capas. Primero se resignaron salidas y gustos. Luego, ropa y electrodomésticos. Y en un 14% de los casos, ya se llegó a recortar alimentos. Esa secuencia habla de un ajuste que avanzó más de lo que el número agregado sugiere
  • El optimismo existe, pero flota sobre datos adversos. Que casi la mitad de los encuestados espere mejorar en los próximos tres meses es una señal genuina —no hay que subestimarla. Pero por ahora es una expectativa sin anclaje en la evolución salarial real. La próxima edición del índice dirá si esa apuesta empieza a tener sustento



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El regulador de Wall Street avanza para eliminar la norma climática de Biden Por Investing.com

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Investing.com — La Comisión de Bolsa y Valores está desarrollando regulaciones para eliminar una norma de la era Biden que exigía a las empresas divulgar el gasto relacionado con el clima y los riesgos para los inversores, según un aviso publicado en el sitio web de la oficina de presupuesto de EE.UU.

La SEC se negó el año pasado a informar a un tribunal federal si modificaría o defendería las regulaciones de 2024 contra los desafíos legales respaldados por la industria que surgieron durante la administración anterior.

El presidente Donald Trump se opone al consenso científico sobre el cambio climático, y su administración ha tomado medidas para revertir las regulaciones relacionadas del mandato del presidente Joe Biden.

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El presidente de la SEC, Paul Atkins, dijo en un comunicado que la agencia está trabajando para rescindir la norma y volver a su mandato central de exigir que las divulgaciones corporativas centren la atención en información que sea material para los inversores, lo que describió como alineado con su autoridad legal.

Durante la presidencia de Biden, la SEC adoptó normas modificadas que exigían a las empresas que cotizan en bolsa informar a los inversores sobre los riesgos relacionados con el clima, las emisiones y el gasto. Los estados liderados por republicanos y un grupo de la industria presentaron inmediatamente impugnaciones judiciales. La SEC posteriormente pausó la norma en espera de los procedimientos judiciales.

Después de que Trump asumió el cargo, la SEC votó en marzo de 2025 para dejar de defender la norma en los tribunales. Los críticos de la industria y conservadores habían argumentado que la norma excedía la autoridad legal de la SEC. Un tribunal de apelaciones luego pausó su consideración del caso.

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La SEC puede proceder con la propuesta pendiente después de que la Oficina de Gestión y Presupuesto complete su revisión del borrador de las regulaciones. El cronograma para la acción final sigue sin estar claro.

Este artículo ha sido generado y traducido con el apoyo de AI y revisado por un editor. Para más información, consulte nuestros T&C.

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ECONOMIA

Las PYMEs argentinas apuestan por la inteligencia artificial para agilizar gestiones

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Community managers encabezan la adopción de inteligencia artificial en las PYMEs, superando a responsables de operaciones

El 42% de las PYMEs en Argentina ya implementa inteligencia artificial en alguna etapa de su operación, según un relevamiento de FUNDAR, la Universidad Torcuato Di Tella, el Observatorio PYME y el Banco Interamericano de Desarrollo realizado este año en más de 400 empresas. Las compañías utilizan la tecnología para tareas específicas, principalmente en áreas digitalizadas, pero existen diferencias marcadas según la actividad y el nivel de adopción.

El estudio muestra que el uso de inteligencia artificial en las PYMEs argentinas está impulsado por los community managers en mayor medida que por los responsables de operaciones. Las empresas emplean estas herramientas para optimizar o acelerar labores cotidianas ya existentes, más que para transformar o innovar sus modelos de negocio actuales. Así lo destacó en Infobae en Vivo A las Nueve la analista María Migliore: “La inteligencia artificial ya llegó a las PYMEs argentinas”.

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El análisis de la encuesta confirma una marcada disparidad según el rubro productivo. El 85% de las empresas del área de software e IT se destaca como líder en el uso de inteligencia artificial, una cifra vinculada directamente a su nivel de digitalización. Sectores como textil (47%), metalmecánica (35%), y madera y papel, química y plástico (alrededor del 30%) muestran un menor grado de adopción, lo cual evidencia que la transición tecnológica todavía es un desafío para algunos segmentos de la industria.

El 42% de las PYMEs argentinas ya incorpora inteligencia artificial en áreas digitales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Es mucho más fácil incorporar inteligencia artificial cuando las empresas ya están digitalizadas de alguna manera”, afirmó Migliore. El informe advierte que, sin políticas activas, la brecha tecnológica podría ampliarse aún más a medida que avance la adopción de inteligencia artificial.

La integración de estas herramientas, según destaca el documento, se limita en muchos casos a tareas básicas como la generación automática de texto, análisis de comentarios de clientes en redes sociales o el reconocimiento de voz. Cerca del 80% de las firmas que utilizan inteligencia artificial lo hacen principalmente en funciones como la generación de contenidos con plataformas como ChatGPT.

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Entre las funciones avanzadas, la automatización de toma de decisiones es una de las menos extendidas. Solo el 18% de las PYMEs que implementa inteligencia artificial la utiliza para automatizar decisiones productivas, según señaló Migliore: “El porcentaje de adopción es muy bajo todavía para ese tipo de procesos si se lo compara con otras funciones”.

Vista trasera de un hombre con cabello oscuro trabajando en una laptop. En la pantalla, gráficos de IA. Escritorio con libreta, café y teléfono. Oficina coworking de fondo.
La inteligencia artificial en PYMEs argentinas se utiliza mayormente para optimizar tareas existentes, no para transformar los modelos de negocio (Imagen Ilustrativa Infobae)

El informe también registra los niveles de adopción en áreas internas dentro de las empresas. Más del 50% de las aplicaciones de inteligencia artificial se orientan a marketing y ventas, mientras que un 45% se emplean en tareas de administración y gestión. La presencia de inteligencia artificial en operaciones logísticas es baja: apenas el 6% de las empresas recurre a estas soluciones para ese fin.

Según la analista: “En todos los procesos que son de apoyo, tienen una adopción más alta. Cuando vas a funciones más operativas, por ejemplo logística, estás en un seis por ciento de adopción”. El universo evaluado contempla empresas de hasta 249 empleados.

La automatización relacionada con inteligencia artificial plantea interrogantes sobre el impacto en el empleo y la organización interna. Migliore explicó: “Hay mucho debate por eso y cambia mucho por industria también, porque podrías mejorar tu proceso productivo, bajar costos y agregar gente en otras funciones, es una manera…”.

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El estudio recuerda que, aunque estas tecnologías permiten automatizar tareas y aumentar la eficiencia, el contacto humano y las tareas de cuidado siguen siendo ámbitos con menor grado de reemplazo.

La inversión en capacitación y tecnología aparece como una condición clave para ampliar el alcance y la profundidad de la inteligencia artificial en las PYMEs. Migliore detalló: “Hoy es muy intuitiva la adopción. Es un grupo de empleados que empieza a meterlo. No hay una política de las empresas, no hay una política del Estado tampoco, no hay capacitación, no hay fondos”.

Fotografía macro de manos de tono de piel trigueño sobre el teclado de una laptop plateada. La pantalla muestra gráficos de barras y nodos interconectados.
La capacitación y las políticas de apoyo son clave, ya que la adopción de inteligencia artificial en PYMEs sigue siendo intuitiva y con pocas estrategias estatales (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el caso del uso de bots para atención al cliente, varios testimonios validan el ahorro de costos y la eficiencia operativa. Programar bots para responder consultas las 24 horas permite que las PYMEs mantengan un servicio permanente, con gastos mensuales que oscilan entre USD 50 y USD 200.

La velocidad en la mejora de las aplicaciones de inteligencia artificial también sorprende. Migliore comentó: “La velocidad a la que mejora es impresionante, porque te quedás siempre atrás. Este año, la semana pasada, programaron el agente de ChatGPT y me trae las cuatro notas de economía a las seis y media de la mañana, a las cinco y media de la tarde de todos los medios que le puse que me busque”.

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La analista también remarcó el carácter complementario que puede tener la inteligencia artificial en tareas específicas: “Lo veo como complementario a lo que son las tareas humanas. Podés, desde lo médico y lo predictivo, hacer algunas cosas”.

A medida que crece la adopción, los expertos subrayan la importancia de incorporar estas tecnologías al núcleo de los procesos productivos para ampliar la eficiencia y mantener la competitividad de las PYMEs argentinas.

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ECONOMIA

El fin de la nafta a menos de $2000 en las estaciones porteñas

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La actualización de las pizarras de YPF en la Ciudad de Buenos Aires marcó el cierre de una etapa nominal de precios en el mercado de combustibles. Es que la petrolera mantuvo en las últimas semanas la nafta súper en el límite de los $1.999 por litro en las estaciones porteñas, lo que hoy dejó de existir, aunque es algo que ya había ocurrido hace tiempo en el resto del país.

Con la aplicación del reciente incremento del impuesto a los combustibles líquidos dispuesto por la Secretaría de Energía, la petrolera oficializó una suba que posicionó a la nafta súper por encima de la barrera de los $2000. El nuevo valor pasó a ser de $2.007 por litro de súper y $2.269 la variedad Premium, mientras que el gasoil grado 2 pasó a $2.065 y la premium a $2.271, según el relevamiento de esta mañana.

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Este movimiento técnico responde directamente al traslado de la carga tributaria al litro de combustible. La Ciudad de Buenos Aires, que históricamente se mantuvo como el distrito con los valores más económicos de la Argentina por su proximidad a las terminales de despacho y la densidad de su logística, perdió así el último precio de referencia que permanecía por debajo de esas cuatro cifras en el segmento de naftas.

El ajuste se produce en un contexto de alta sensibilidad para las operadoras del sector. Las compañías petroleras se encuentran actualmente en una fase de análisis sobre la viabilidad del congelamiento de precios dispuesto por un plazo de 45 días. Dicho esquema, que funciona como un mecanismo de contención ante la volatilidad de los costos operativos, tiene fecha de vencimiento prevista para el próximo 15 de mayo.

El congelamiento de precios bajo presión

El denominado «buffer» de precios fue una iniciativa anunciada originalmente por YPF, aunque contó con la adhesión y el seguimiento del resto de las empresas que operan en el mercado local com Shell, Axion y Puma. El objetivo primordial de esta medida consistió en amortiguar el traslado del incremento del barril de crudo internacional hacia los surtidores locales, ante el escenario de inestabilidad generado por la crisis en Medio Oriente.

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Desde el punto de vista macroeconómico, la contención de estos valores buscó restar presión a la curva de demanda del sector. El consumo de combustibles experimentó variaciones significativas en los últimos meses, y un traslado directo de los costos internacionales habría profundizado la caída en las ventas de los productos premium y súper en las estaciones de servicio de todo el país.

Asimismo, el acuerdo implícito de precios intentó evitar un impacto mayor en la evolución del índice inflacionario, ya que el costo de los combustibles tiene una incidencia directa en la logística de distribución de bienes y servicios, por lo cual cualquier movimiento en el surtidor se traduce con celeridad en la estructura de costos de la economía general de la Argentina.

A pocos días de que expire el plazo fijado para el 15 de mayo, el mercado aguarda definiciones sobre la política de precios que adoptarán las compañías prodiuctoras y las empresas refinadoras. La incógnita reside en si se optará por una liberación gradual de los valores o si se buscará una nueva prórroga que extienda la vigencia del esquema de actualización controlada para evitar saltos bruscos en la canasta de consumo.

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El barril de crudo no da tregua

La evolución del precio internacional del crudo Brent se consolida como el factor de mayor presión sobre la estructura de costos de las refinadoras locales. Durante las últimas jornadas, el barril se mantuvo con firmeza por encima de la barrera de los u$s 110, impulsado por la persistente inestabilidad geopolítica en Medio Oriente y las restricciones en la oferta global de energía.

Esta cotización global genera una brecha creciente respecto a los valores internos del petróleo en la Argentina. Mientras el crudo de exportación sostiene su tendencia alcista, las operadoras deben equilibrar sus balances entre los costos de producción -atados a la moneda extranjera- y la realidad de un mercado doméstico con precios que, pese a los recientes aumentos, registran un rezago frente a la paridad de importación.

No obstante, el sostenimiento del barril en niveles elevados también representa un factor de oportunidad estratégica para la balanza comercial de la Argentina. El incremento en el precio internacional impacta de forma directa en el valor de las exportaciones de crudo, las cuales mantienen una tendencia creciente gracias al incremento de la productividad en las cuencas locales.

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Este escenario permite el ingreso de más divisas, acelerar inversiones en Vaca Muerta y mejorar la rentabilidad de los proyectos orientados al mercado externo, consolidando al sector energético como uno de los motores principales para el ingreso de dólares al país.



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