ECONOMIA
Víctor Valle, presidente de ACDE: “Quizás haya sectores que deban reconvertirse, pero es la única salida para la Argentina”

Víctor Valle asumió este miércoles como nuevo presidente de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), entidad empresaria que reúne a ejecutivos y empresarios vinculados con la doctrina social de la Iglesia. El ex CEO de Google Argentina, donde trabajó durante 20 años y ocupó la máxima conducción local durante los últimos cinco, reemplazó a Silvia Bulla y dirigirá la institución por los próximos tres años. En este contexto, el dirigente sostuvo que el país enfrenta una etapa de transformación económica que requerirá “coraje”, capacidad de adaptación y consensos políticos de largo plazo.
En una entrevista exclusiva con Infobae, Valle afirmó que la Argentina atraviesa “las mejores condiciones” para desarrollarse desde que él nació, aunque aclaró que el proceso demandará tiempo y perseverancia. “Quizás haya sectores que tengan que reconvertirse. Pero es la única salida para la Argentina”, señaló. También defendió la estabilidad macroeconómica, el superávit fiscal y la necesidad de generar previsibilidad para atraer inversiones.
El nuevo titular de ACDE, quien liderará la entidad por los próximos tres años, planteó además que el empresariado debe recuperar un rol central en la construcción del bien común y sostuvo que la inteligencia artificial abre una oportunidad para las empresas argentinas, especialmente para las medianas y pequeñas. Actualmente lidera Pieper AI, una consultora enfocada en procesos de adopción de inteligencia artificial dentro de compañías.
—¿Qué impronta le va a dar a ACDE durante su gestión?
—Queremos un ACDE que sea faro, que lidere y fomente la agenda relacionada con los valores en los cuales creemos. También queremos que sea un lugar de encuentro para los socios y para actores sociales con los cuales podamos unir esfuerzos para impactar mejor en el mundo empresario.
Tenemos previsto formar grupos de referencia e insistir mucho en la formación de socios. El año pasado hubo 93 eventos de formación en áreas muy distintas: tecnología, ética, recursos humanos, sustentabilidad. Además, va a haber mucho foco en seguir desarrollando ACDE Federación, que es el trabajo en las provincias. Ya somos más de mil socios en todo el país y la idea es seguir creciendo. También queremos trabajar mucho con los jóvenes, porque estamos viviendo cambios profundos impulsados por la tecnología y ellos esperan respuestas. Y otro eje será difundir la figura de Enrique Shaw, que creemos que es un empresario referente y un ejemplo de cómo vivir los valores cristianos dentro del ámbito empresarial.
—¿Cómo ve hoy a la sociedad argentina y qué rol puede cumplir el empresariado en este contexto?
—El rol del empresario es esencial. El empresario lanza empresas para producir bienes y servicios que beneficien a la sociedad y tiendan al bien común. Esa es su responsabilidad específica. Creemos en una economía donde el crecimiento sea liderado por la inversión privada y donde se pueda vivir la Doctrina Social de la Iglesia dentro de las empresas. Eso implica respetar la dignidad de toda persona, promover trabajo digno, salarios dignos y herramientas para crecer. También implica ver la empresa no solamente como una entidad que busca rentabilidad, sino como una comunidad de personas que impacta positivamente en la sociedad. Si cada actor social hiciera su parte —el Gobierno, las empresas, las familias, las iglesias— el país andaría mejor.
—¿Cómo analiza el actual contexto económico?
—Creo que después de muchos años la Argentina tiene un horizonte concreto de prosperidad. Tenemos industrias que podrían darnos estabilidad en pocos años. Pero no hay progreso sin estabilidad macroeconómica y previsibilidad. La Argentina fue distinta de los países vecinos justamente porque no tuvo esa previsibilidad. Y eso generó décadas de incertidumbre. Hoy hay algunos consensos que muchos actores sociales entienden como necesarios: cuidar el superávit fiscal, generar estabilidad y crear condiciones para que haya inversión privada. A los empresarios hay que seducirlos, no se los puede obligar a invertir. También es importante la libertad de empresa. Que el empresario pueda hacer lo que mejor sabe hacer.
—Pero hay sectores industriales que no ven el panorama con tanto optimismo.
—Sin duda. Yo no hablo desde un optimismo ingenuo. Digo que tenemos que ir para adelante porque no hacerlo sería muy costoso para nuestros hijos y nuestros nietos. Claramente algunos la ven mejor y otros peor. Quizás haya sectores que tengan que reconvertirse. Pero es la única salida para la Argentina, porque ya tenemos otros países que lo hicieron y vecinos que también lo hicieron. Entonces, ¿por qué nosotros no podemos hacerlo? El otro día leía sobre una empresa francesa que durante 150 años cambió tres veces de actividad con éxito. Arrancó con caña de azúcar, después produjo ron, luego tuvo supermercados y ahora brinda servicios petroleros.

—¿El empresario argentino está preparado para reconvertirse?
—El tema es que si hay estabilidad macroeconómica sustentable y te podés financiar a una tasa competitiva y tenés un plan de negocio concreto, la plata se consigue. Pero el financiamiento tiene mucho que ver con la confiabilidad de la economía, y eso lleva tiempo. Cuando tenés décadas de no respetar contratos, alta inflación y volantazos, hay una memoria. Por lo menos, hace falta una década de portarnos bien, de ser consecuentes. Y quizás una década difícil.
En el pasado vivimos momentos donde el país salía rápidamente creciendo y todos nos entusiasmábamos, pero eso hacía que las cosas de base no se hicieran. Ahora quizás nos tocó algo que va en el sentido correcto pero requiere más perseverancia y va a ser difícil. Pero creo que vale la pena. Estamos sobreestimando los costos de corto plazo y subestimando la ganancia de largo plazo.
—¿Cómo avizora el 2026?
—Creo que la macroeconomía está yendo hacia el cuadrante correcto. El problema está más en la micro. Hay sectores empujando, una inflación que tenderá a bajar y una economía que se está desregulando. Pero esto requiere perseverancia. Si una empresa analiza invertir millones de dólares y teme que en pocos años vuelva un esquema de cierre económico o de incumplimiento de contratos, naturalmente será prudente. Hay sectores que hoy reciben mucha inversión, como minería, agro y energía. Y espero que más adelante eso se extienda a otros sectores también.
—El Gobierno reafirma que quiere bajar impuestos pero no tiene margen fiscal. ¿Cómo se puede competir en igualdad de condiciones con una apertura total del mercado?
—A todos nos gustaría que todo estuviera resuelto rápidamente, pero no es sencillo. Creo que el empresario mira sobre todo la dirección. Hacia dónde va el país y qué garantías existen de que ese rumbo se sostenga. Está claro que el Gobierno quiere bajar impuestos, pero hoy la prioridad es la estabilidad macroeconómica y no hay mucho margen fiscal.
—Trabajó 20 años en Google, fue el primer empleado de la compañía en la Argentina y CEO durante los últimos cinco, ¿por qué decidió irse?
—Estoy construyendo una consultora llamada Pieper AI. Lo que hacemos es ayudar a otras empresas a adoptar inteligencia artificial. Queremos tener como diferencial el criterio en las decisiones, el foco en impacto concreto y un enfoque humanista. Hoy muchas empresas tienen una enorme oportunidad para transformar sus negocios con IA y no saben por dónde arrancar. Nosotros trabajamos con el CEO y los equipos directivos para entender el negocio, detectar oportunidades y acompañar el proceso de adopción.
—¿Qué tan preparado está el empresariado argentino para incorporar inteligencia artificial?
—El avance es exponencial. Cada pocos meses aparece un salto importante en capacidad tecnológica. Pero creo que esto representa una oportunidad para las empresas argentinas. A las compañías más grandes muchas veces les cuesta más cambiar porque ya tienen procesos y culturas muy arraigadas. En cambio, las empresas medianas suelen ser más ágiles para adoptar nuevas tecnologías.
El costo de acceso hoy es relativamente bajo comparado con otras revoluciones tecnológicas. Por eso creo que es principalmente una cuestión de tiempo y formación. Para mí, la clave es formar al empresario y formar a los empleados con sentido de urgencia. Creo que la discusión tiene que darse de manera profunda. Si una persona utiliza IA solamente para resolver tareas automáticamente, probablemente aprenda menos. Pero si usa pensamiento crítico, creatividad y curiosidad, la IA potencia muchísimo sus capacidades.
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ECONOMIA
Actividad y reservas reavivaron el apetito por bonos Globales y cambiaron la lectura del riesgo país

Luego de varias semanas con noticias semiamargas para el Gobierno, la última dejó una acumulación de señales favorables para la economía argentina. El EMAE (proxy del PBI) de marzo rebotó 3,5% mensual desestacionalizado y más que compensó la caída de febrero; el FMI aprobó la segunda revisión del acuerdo de Facilidades Extendidas y habilitó un nuevo desembolso por USD 1.000 millones; y el Gobierno anunció, casi por sorpresa, una reducción permanente de retenciones para trigo y cebada junto con una eliminación transitoria para algunos sectores industriales.
En paralelo, mejoró la confianza del consumidor, se confirmó que el Tesoro siguió comprando dólares al BCRA y los bonos Globales se recuperaron de un arranque turbulento, ayudados también por un mejor clima internacional. El mercado volvió a reaccionar a un combo que gana peso en la historia de crédito argentina: más actividad y más reservas.
El dato de actividad fue alentador, aunque convino leerlo con cautela. El propio BCRA reconoció en su último Informe de Política Monetaria que los registros de febrero y marzo estuvieron afectados por factores puntuales, entre ellos paros en la industria, menor cantidad de días hábiles y efectos de base. Mirado el bimestre en conjunto, la foto fue más representativa: la actividad de marzo se ubicó 0,7% por encima de enero y 5,5% arriba en la comparación interanual.
Si bien el FMI destacó que la meta de reservas netas no se cumplió a diciembre del año pasado, reconoció avances y validó medidas correctivas
Las compras del BCRA en el mercado oficial volvieron a acelerar y acumularon unos USD 9.000 millones en lo que va del año. Si bien el FMI destacó que la meta de reservas netas no se cumplió a diciembre del año pasado, reconoció avances, validó medidas correctivas y dejó la puerta abierta a que el objetivo incluso pueda sobrecumplirse este año.
Para un programa que el mercado juzgó, en buena medida, por su capacidad de acumular poder de fuego, el dato no fue menor.
Hecho este balance de la semana, el foco pasa a los bonos. Tras años de volatilidad, la prudencia se volvió un instinto de supervivencia, pero hay momentos en que incluso el inversor más escéptico necesita hacerse una pregunta menos emocional: ¿cuál es hoy el verdadero costo de oportunidad de “mirar desde afuera”?
Para dimensionar ese costo, conviene mirar un ejercicio simple de puntos de indiferencia. La idea consiste en estimar, para cada Global argentino, cuál debería ser su exit yield al 29 de octubre de 2027 para que el retorno total de mantenerlo hasta esa fecha iguale el de una alternativa más conservadora. La fecha no fue elegida al azar: octubre de 2027 coincide con las elecciones presidenciales, una instancia que el mercado suele leer como la prueba de estrés para la deuda.
El concepto de exit yield refiere a la Tasa Interna de Retorno (TIR) a la que debería rendir el bono en esa fecha de salida. En otras palabras, no se pregunta cuánto debería valer el bono hoy ni cuánto podría subir o bajar en el camino, sino qué rendimiento tendría que convalidar el mercado postelectoral para que, mirando hacia atrás, hubiera dado lo mismo quedarse en el soberano o haber elegido otra alternativa.
El GD30 hoy rinde 8,9% anual. Para que mantenerlo hasta octubre de 2027 empate el retorno de quedarse en un Treasury al 3,80%, su exit yield debería ubicarse en 18,4 por ciento
La mecánica parte del precio dirty actual de cada bono, incorpora los pagos intermedios hasta el 29 de octubre de 2027 y calcula el precio de salida consistente con tres costos de oportunidad. El primero es Vista 2038 al 7% anual. El segundo es un bono del Tesoro de los Estados Unidos (Treasury) a un año al 3,80% anual. En estos dos casos, se asume que las tasas se mantienen constantes. El tercero es un umbral nominal de 0%, como referencia extrema para medir cuánto debería deteriorarse cada bono para no dejar retorno alguno entre hoy y esa fecha.
Los ejemplos ayudan a llevar la intuición a números. El GD30 hoy rinde 8,9% anual. Para que mantenerlo hasta octubre de 2027 empate el retorno de quedarse en un Treasury al 3,80%, su exit yield debería ubicarse en 18,4%. Si la referencia fuera Vista 2038 al 7%, esa tasa de salida sería 12,1%. Y para que el retorno acumulado fuera nulo, el GD30 debería cerrar ese día rindiendo 27,1 por ciento.
En el GD35 la lógica es la misma. Su rendimiento actual ronda el 10,1%. Para empatar el retorno de un Treasury al 3,80%, la exit yield de indiferencia sería 12,3%. Si la comparación se hiciera contra Vista 2038 al 7%, la tasa de salida compatible sería 11,1%. Y si el umbral fuera no ganar ni perder en términos nominales, el GD35 debería rendir 13,8% a fines de octubre de 2027.
Cuando el ejercicio pasa del bono individual a la curva agregada, el mensaje queda más nítido. El proxy de EMBI (riesgo país) equivalente para octubre de 2027 se ubica hoy en torno a 515 puntos básicos. Bajo el escenario de indiferencia frente a Vista 2038 al 7%, ese proxy subiría a 678 puntos básicos. Si la alternativa fuera un Treasury al 3,80%, escalaría hasta 885 puntos básicos. Y si el umbral fuera un retorno nominal nulo, treparía hasta 1.165 puntos básicos.
En términos simples: para que refugiarse hoy en un Treasury termine siendo una mejor decisión que mantener los Globales hasta el día posterior a la elección presidencial, la deuda argentina debería llegar a esa fecha con un castigo suficiente como para convalidar riesgo país cercano a 885 puntos básicos. Cabe recordar que el Gobierno inició su mandato con un riesgo país mayor a 2.000 puntos.
Desde ya, se trata de un ejercicio simplificado. Sirve para poner en perspectiva el costo de oportunidad implícito detrás de decisiones más defensivas y para traducirlo a un proxy de riesgo país equivalente, pero no pretende replicar de manera exacta la metodología del EMBI de JPMorgan.
Tampoco captura por completo la volatilidad del camino, los supuestos de reinversión ni los cambios de régimen que pueden alterar la trayectoria de los precios. En un activo tan sensible al contexto político y financiero como la deuda argentina, la diversificación siguió siendo una aliada clave.
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ECONOMIA
Una por una, como quedaron las paritarias de los principales gremios

El escenario salarial atraviesa una etapa marcada por la tensión entre el ritmo de las negociaciones paritarias y la dinámica inflacionaria. Los acuerdos entre sindicatos y empleadores, que históricamente funcionaron como el principal mecanismo de recomposición del poder adquisitivo, muestran señales de debilitamiento ante la falta de homologación por parte de la Secretaría de Trabajo y el nivel de actividad. En este contexto, la capacidad de los convenios colectivos para sostener el valor de los salarios viene resultando limitada.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), los salarios formales registraron un aumento de 3% mensual en marzo, por lo que volvieron a quedar por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que fue de 3,4 por ciento.
Más específicamente, de acuerdo al último informe de la cartera de Trabajo, el salario conformado medio de los principales Convenios Colectivos de Trabajo (CCT) experimentó una contracción real del 0,5% mensual y 5% interanual en dicho mes. El declive alcanza los seis puntos porcentuales si se compara con noviembre de 2023.
El declive del salario real alcanza los seis puntos porcentuales si se compara con noviembre de 2023
Solo tres gremios lograron escapar a la tendencia general: aceiteros, encargados de edificio y transporte automotor.

El reporte oficial analizó que desde la reactivación de la negociación colectiva sectorial a mediados de los 2000, los acuerdos paritarios fueron un factor clave en la determinación de los salarios del empleo registrado, con aumentos negociados que se trasladaban fielmente a los sueldos efectivos.
Desde principios de 2021 y con mayor claridad desde inicios de 2025, los convenios comenzaron a presentar un comportamiento cada vez más diferenciado. Según el informe, “el rol de la negociación colectiva estaría perdiendo peso en la dinámica salarial actual”.

La consultora Audemus hizo un relevamiento sobre las variaciones reales de los salarios en los principales convenios y arrojó los siguientes datos:
- Comercio – Faceys: en el primer cuatrimestre de 2026, la caída acumulada del poder adquisitivo se moderó hasta el 7,7%. Los salarios del sector, medidos contra noviembre de 2023 -último mes antes del cambio de gestión-, se sitúan 17,2% por debajo.
- Construcción – Uocra: los salarios acumularon una leve baja del 0,1% en los primeros cuatro meses de 2026 y permanecen 3% por debajo de los valores reales de noviembre de 2023.
- Metalmecánicos – UOM: entre enero y abril, los salarios reales registraron una retracción del 6,9%. A su vez, resultan 5,8% inferiores a los del último mes pleno del gobierno de Alberto Fernández.
- Sanidad – Fatsa: el primer cuatrimestre de 2026 dejó una contracción del 3,4% en los salarios del sector. Desde el inicio del gobierno de Javier Milei, la pérdida acumulada asciende al 9,3 por ciento.
- Alimentación – FTIA: los sueldos anotan una caída del 2,4% en lo que va del año. Persiste una brecha de 3,9% en relación al nivel real de noviembre de 2023.
- Transporte de pasajeros – UTA: los salarios crecieron 5,9% entre enero y abril de 2026, impulsados por una suba real del 6,8% en enero. Pese a ello, la distancia respecto de noviembre de 2023 sigue siendo pronunciada, con un rezago del 12,4 por ciento.
- Textiles – AOT: el gremio registró el mayor deterioro del cuatrimestre, con una caída salarial acumulada del 7,9%. Frente a noviembre de 2023, los ingresos están 26,4% por debajo.

Sucede que el Ejecutivo fijó una pauta salarial en torno al 2%. Algunos gremios eligen adaptarse para garantizar la homologación, mientras que otros presionan para lograr aumentos superiores o intentan que las empresas paguen las mejoras pendientes de convalidación formal.
Fuentes de la CGT destacan que la mayoría de las compañías suelen respetar lo firmado por encima de ese nivel, más allá de las problemáticas que puede generar a la hora del cierre de balances; pero muchas directamente no están en condiciones financieras de afrontar subas salariales por el estancamiento de la actividad. Ello explica, en parte, la mencionada pérdida de poder adquisitivo. La aceleración de los despidos también ejerce presión.
El Ejecutivo fijó una pauta salarial en torno al 2%. Algunos gremios eligen adaptarse para garantizar la homologación, mientras que otros presionan para lograr aumentos superiores
Desde CP Consultora resaltaron: “Las caídas implícitas en términos reales en los acuerdos paritarios han sido de tal magnitud que las negociaciones han reincorporado mecanismos compensatorios a través de sumas fijas. Se trata de un instrumento mediante el cual el Gobierno ha buscado morigerar la retracción del salario real ante episodios de suba de la inflación, aunque sin quebrar la tendencia descendente de los ingresos”.
El secretario general de la CTA Autónoma, Hugo “Cachorro” Godoy, dijo a Infobae que el techo a las paritarias del Gobierno está profundizando la conflictividad, dado que buscan quebrar la imposición. Como estrategia complementaria, piden adelantar la reunión del Consejo Nacional de Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM), prevista inicialmente para agosto, con el objetivo de evitar que este siga actuando como un ancla que “empuja hacia abajo” la discusión.
Los últimos acuerdos paritarios de los principales gremios incluyen actualizaciones menores a la inflación esperada. A saber, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central arrojó que los analistas anticipan una variación del IPC de 2,3% para mayo, 2,1% para junio, 2% para julio y 1,8% para agosto.
En este marco, la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra) acordó con la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco) y la Federación Argentina de Entidades de la Construcción (FAEC) un incremento acumulativo del 7,7% para el período marzo-mayo. Además, sumó bonos no remunerativos que pasarán parcialmente a ser salario.
La Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (Facys) pactó un aumento escalonado del 5% para el trimestre abril-junio, contemplando un bono extraordinario de $120.000. El convenio estipula una suba del 2% en abril, 1,5% en mayo y otro 1,5% en junio.
Los empleados bancarios y las cámaras empresariales rubricaron un ajuste de 2,6% en abril, a cobrarse en junio. Así, el sueldo inicial llegará a $2.319.195. En cuanto al Día del Bancario, se definió un monto mínimo de $2.067.482, a corregir en futuras negociaciones.

La Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares aprobó un nuevo esquema que modificó los valores mínimos por hora y por mes para las diferentes categorías del personal doméstico, con vigencia entre abril y julio de 2026. Los aumentos se implementarán de manera progresiva: 1,8% en abril, 1,6% en mayo, 1,5% en junio y 1,4% en julio. Asimismo, se incorporó al salario básico el 50% de la suma no remunerativa correspondiente a marzo en abril y el 50% restante en julio.
En el caso del Sindicato de Camioneros, se firmó un acuerdo semestral que fija un incremento acumulativo del 10,1% entre marzo y agosto, complementado con un premio de $60.000 mensuales por presentismo en las áreas de Clearing, Carga Postal y Operaciones Logísticas. Por otra parte, la contribución patronal a la obra social de los camioneros se elevó a $25.000 por trabajador.
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ECONOMIA
Semana financiera: las acciones argentinas subieron hasta 9% y el riesgo país se acercó a los 500 puntos

Un clima financiero global más favorable le dio vía libre a una sensible recuperación en las cotizaciones de los activos argentinos, complementado por un descenso del riesgo país.
El índice Dow Jones de Industriales avanzó 2,2%, en los 50.579 puntos, el S&P 500 progresó 0,8% desde el viernes anterior, en los 7.473 puntos, y el panel tecnológico Nasdaq sumó un 0,2%, en los 26.343 puntos, todos en zona próxima al récord histórico.
La falta de acuerdo entre los Estados Unidos e Irán en torno a la normalización del tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz dio algo de sostén al precio del petróleo, que finalizó con una baja de USD 5,82 o 5,3% respecto del viernes 15, a USD 103,60 el barril del Brent del Mar del Norte con entrega en julio.
El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires ganó un 5,1% en pesos, en los 2.846.220 puntos. Los bonos soberanos en dólares -Bonares y Globales- ganaron un 1,2% en promedio, mientras que el riesgo país de JP Morgan descontó 24 unidades, en los 514 puntos básicos.
Entre los ADR y acciones de compañías argentinas volvió a sobresalir el desempeño de los papeles ligados al precio del petróleo, como YPF, que subió 8,2% y quedó a USD 47,99, cerca de la cotización nominal más alta desde marzo de 2011. Vista Energy subió un 2,9 por ciento.
Otro papel de peso significativo en el Merval, Grupo Galicia, recuperó un 6,9% semanal, a USD 43,55, Banco Francés ganó 6,8%; Banco Supervielle, 5% y Banco Macro, 7,9%, todos títulos financieros que mantienen pérdidas entre 15% y 32% en 2026.
Los expertos de IEB indicaron que “nos encontramos cerca de la fecha en la que se evaluaría un posible cambio en la clasificación de Argentina por parte de MSCI. Si bien aún falta un largo camino que transitar para poder considerar a Argentina como Emerging Market, siendo el más relevante para el organismo el levantamiento total de las restricciones cambiarias junto con la condición de no reversibilidad del mismo».
“Creemos que ante los avances logrados durante el último año, podríamos esperar un upgrade desde Standalone a Frontier Market. Para el equity, esto significa la posibilidad de volver a retomar la tendencia positiva observada durante 2024, acoplándose nuevamente a la deuda soberana, ya que actualmente, y durante la mayor parte de 2025, el S&P Merval se encuentra en terreno de subvaluación con respecto a los niveles de riesgo país asociados», estimaron desde IEB.
Ignacio Morales, Chief Investments Officer de Wise Capital, aportó que “el optimismo inversor respondió a factores políticos y económicos locales, tales como la aprobación legislativa de la Ley Hojarasca, el recorte de subsidios al gas y el repunte de la actividad de marzo. También sumaron previsibilidad las compras de reservas del Banco Central y el inminente desembolso de USD 1.000 millones por parte del FMI. En Wall Street, las empresas argentinas acompañaron la tendencia”.
Datos positivos de actividad, como un sólido superávit comercial y la expansión económica de 5,5% interanual en marzo, contribuyeron la tendencia positiva en los precios de acciones y bonos domésticos.
“Ésta fue una de las mejores semanas del año en términos de indicadores. Por un lado, la macro acompañó: el INDEC publicó exportaciones récord, y un superávit comercial que se septuplicó respecto del año pasado, que también había sido bueno. También se pudo ver un fuerte aumento en el superávit energético. Y finalmente, también se conoció que la actividad en marzo tuvo un fuerte rebote respecto de la caída en febrero”, definió el equipo de Research de Puente en un reporte.
“Las buenas noticias no terminaron ahí. El Gobierno logró darle media sanción a dos proyectos de ley en la Cámara de Diputados. También, el directorio del FMI aprobó la segunda revisión del acuerdo de facilidades extendidas, liberando unos USD 1.000 millones en los próximos días”, agregaron desde Puente.
En cuanto al mercado de cambios, el dólar mayorista terminó operado a 1.403 pesos, el precio más alto en lo que va de mayo.
“En la semana que acaba de finalizar el tipo de cambio mayorista subió 8,50 pesos (+0,6%), muy por encima de los 3,50 pesos de caída registrada en la semana anterior”, precisó Gustavo Quintana, agente de PR Corredores de Cambio.
El límite superior del régimen de bandas cambiarias del BCRA marcó $1.744,12, para dejar al dólar mayorista a 341,12 pesos o 24,3% de esa banda de flotación.
El dólar mayorista anota un incremento de 12 pesos o 0,9% en el transcurso de mayo, mientras que mantiene una pérdida de 52 pesos o 3,6% desde el inicio del año.
El dólar al público ganó cinco pesos o 0,4% semanal, a $1.425 para la venta en el Banco Nación, el precio más alto desde el 4 de mayo. El dólar blue, también a $1.425, ganó diez pesos o 0,7 por ciento.
El BCRA compró USD 909 millones a lo largo de las cinco ruedas operativas, para anotar en mayo un saldo a favor por su intervención de 1.835 millones de dólares. Las reservas internacionales brutas crecieron en USD 779 millones, a USD 46.803 millones, el stock más alto desde el 25 de febrero.
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