ECONOMIA
YPF o Petrobras, ¿cuál vale más?: la pulseada con Brasil ahora que Argentina tiene Vaca Muerta

Una de las formas de medir las fuerzas de las dos mayores empresas energéticas de la región, la argentina YPF y la brasileña Petrobras, es la evolución de su capitalización bursátil, ya que esta brinda un panorama sobre la visión del mercado hacia ambas. Además, ofrece un preciso termómetro de la economía política de América Latina, revelando cómo ambas compañías han estado sujetas no solo al vaivén de los precios internacionales del crudo, sino también a los marcos regulatorios internos y los cambios de signo de los respectivos gobiernos.
Al analizar cómo evolucionaron sus respectivas capitalizaciones de mercado desde el año 2000 hasta el presente, emerge con claridad su capacidad de ejecución técnica ante desafíos geológicos de escala mundial como Vaca Muerta y el Pre-sal.
Petrobras vs. YPF
El por qué de los máximos y mínimos de la brecha
Al cruzar ambas series numéricas, la distancia entre el valor de mercado de ambas compañías revela cómo la geología de escala y las políticas de Estado pueden asimilar o distanciar dramáticamente a dos activos similares:
La menor brecha histórica (año 2000): El punto de mayor paridad se registró al inicio de la serie, en el año 2000. En ese momento, la diferencia de capitalización fue de apenas u$s2.351 millones (Petrobras valía u$s13.700 millones frente a los u$s11.349 millones de YPF). Ambas empresas operaban bajo lógicas corporativas maduras de extracción convencional y Wall Street las valuaba de manera muy similar dentro del tablero de mercados emergentes.
La mayor brecha histórica (año 2007): El distanciamiento máximo se produció en 2007, alcanzando una brecha abismal de u$s237.558 millones en favor de la firma brasileña (u$s252.700 millones de Petrobras contra u$s15.142 millones de YPF). Mientras la petrolera argentina sufría los inicios de un proceso de desinversión en sus cuencas convencionales y precios locales desacoplados, Brasil presentaba al mundo los yacimientos del Pre-sal, capturando de forma masiva el flujo de capital global hacia activos de crecimiento exponencial.
YPF: De la desinversión no convencional al milagro del shale
La trayectoria de YPF en las últimas dos décadas es una montaña rusa financiera dividida en cuatro etapas. La serie se inicia en el año 2000 con una empresa bajo el control de la española Repsol y un valor de mercado de entre u$s11.000 millones y u$s15.000 millones. Sin embargo, pese a la elevada producción, se implementó una agresiva política de distribución de dividendos que priorizó la caja de la matriz europea por sobre la reposición de reservas y la exploración.
El ingreso del Grupo Petersen a partir de 2008 profundizó esta lógica financiera en un contexto de congelamiento de precios internos que deterioró la balanza energética. El año 2012 marcó el punto de quiebre absoluto con la estatización del 51% de las acciones. La incertidumbre jurídica arrastró la capitalización bursátil a mínimos históricos de u$s5.412 millones al cierre de ese año.
A pesar de una breve primavera financiera entre 2014 y 2017 —impulsada por el acuerdo con Repsol y el descubrimiento del potencial de Vaca Muerta—, la crisis cambiaria de 2018 volvió a sepultar su valuación. El pozo definitivo se alcanzó durante la pandemia (2020-2021), cuando el derrumbe del Brent y el congelamiento tarifario llevaron el valor de YPF a un piso histórico de apenas u$s1.541 millones, una cifra insignificante para sus activos estratégicos.
Pero el renacimiento de YPF es un fenómeno notable que se inició a finales de 2022, cuando la compañía comenzó un despegue sustentado en obras clave de infraestructura energética y un plan estratégico centrado netamente en el shale, devolviéndole a la empresa su atractivo global. Bajo este esquema, YPF ha alcanzado en este mes de mayo de 2026 una capitalización bursátil récord de u$s19.469 millones. Este hito responde a la desregulación sectorial y a la política de import parity en surtidores.
Petrobras: Del cielo del Pre-sal al infierno del Lava Jato y el renacer operativo
Petrobras opera en una escala sustancialmente mayor, pero su historia no ha estado exenta de un dramatismo extremo. A comienzos de siglo, la estatal brasileña valía en Wall Street cerca de u$s13.700 millones, un tamaño comparable al de YPF.
Sin embargo, la historia tomó un rumbo exponencial entre 2003 y 2010 debido al superciclo de las materias primas y al histórico descubrimiento de las gigantescas reservas de aguas profundas conocidas como el Pre-sal, lo que le permitió alcanzar en diciembre de 2007 los u$s252.700 millones de capitalización, consolidándose como una de las corporaciones más valiosas del planeta. Ya en 2010, se registró otro hito en su historia, pues ejecutó la mayor capitalización de la historia bursátil mundial hasta ese momento por u$s70.000 millones.
Pero todo cambió en la década siguiente, que arrastró a la compañía a una «tormenta perfecta»:
- A partir de 2011, el subsidio a los combustibles internos erosionó severamente sus márgenes
- En 2014, la caída vertical de los precios internacionales del crudo golpeó su valuación
- El estallido del megaescándalo de corrupción «Lava Jato» dio el golpe de gracia a su reputación corporativa
En 2015, Petrobras tocó su piso histórico moderno al cerrar con una capitalización de u$s25.500 millones, perdiendo el grado de inversión y cargando con la deuda corporativa más grande del mundo.
La reconstrucción de Petrobras a partir de 2016 se centró en la eficiencia técnica de extracción en la Cuenca de Santos y en un agresivo plan de desinversión en activos no estratégicos. Desde entonces, Wall Street comenzó a premiar su extraordinaria capacidad de generación de caja. En este 2026, con la producción del Pre-sal rompiendo nuevos récords, Petrobras se estabiliza en u$s127.800 millones de valor de mercado, consolidada como una de las firmas más rentables y atractivas para los inversores institucionales gracias a sus políticas de dividendos consistentes.
Lecciones del espejo financiero: Commodities vs. políticas de Estado
Al contrastar ambas trayectorias de las últimas dos décadas, emergen conclusiones nítidas para el análisis corporativo:
Escala y geología: Petrobras juega en la primera división global por el volumen de sus reservas marítimas, lo que le permite absorber crisis de gobernanza que para una empresa más pequeña habrían sido terminales. YPF debió reconvertirse por completo hacia el no convencional para recuperar su relevancia.
El peligro del subsidio interno: Ambas firmas sufrieron sus peores devaluaciones de mercado cuando sus respectivos gobiernos las utilizaron como herramientas de política macroeconómica de corto plazo congelando precios en surtidor. El valor en Wall Street se recuperó con fuerza solo cuando se restituyeron esquemas de precios alineados al mercado internacional.
El factor subsuelo: Hoy en día, las dos compañías cotizan bajo la lógica de la eficiencia técnica de extracción. El rally actual de YPF en 2026 y la solidez de Petrobras demuestran que el capital global premia la certidumbre regulatoria y los proyectos de infraestructura que garantizan la evacuación y exportación de la energía.
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ECONOMIA
Salarios rurales: cuánto cobra un peón en junio y todas las categorías hasta julio

Los salarios rurales ya tienen escalas oficiales para junio y julio de 2026. La Secretaría de Trabajo homologó el acuerdo salarial firmado entre la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) y las principales entidades agropecuarias, por lo que quedaron confirmados los sueldos mínimos que cobrarán los trabajadores rurales de todo el país.
El convenio, suscripto entre UATRE, la Sociedad Rural Argentina (SRA), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), CONINAGRO, la Federación Agraria Argentina (FAA) y la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), fija nuevas escalas salariales, incorpora sumas no remunerativas, mantiene adicionales por antigüedad y zona desfavorable y establece una cláusula de revisión que permitirá reabrir la negociación si cambian las condiciones económicas.
Con la homologación oficial, los salarios acordados continúan vigentes para las tareas realizadas durante junio y también regirán durante julio para la mayoría de las actividades alcanzadas por el convenio colectivo. En ese marco, el salario básico de un peón rural ya supera el millón de pesos mensuales, mientras que las categorías más especializadas alcanzan remuneraciones superiores a los $2,5 millones.
Cuánto cobra un peón rural en junio de 2026
La categoría de peón general, una de las más numerosas del sector agropecuario, tiene un salario básico mensual de $1.088.358,51, al que se suma una asignación no remunerativa de $5.335,10.
Se trata del piso salarial para los trabajadores rurales permanentes comprendidos en el convenio colectivo, aunque el ingreso final puede incrementarse con adicionales por antigüedad, zona desfavorable u otros conceptos previstos en la actividad.
El acuerdo también establece que estos valores continuarán vigentes durante julio, salvo que las partes decidan activar la cláusula de revisión para actualizar nuevamente las remuneraciones.
Salarios rurales: cuánto cobra cada categoría
Además del peón general, el convenio fija salarios mínimos para todas las categorías del personal permanente de prestación continua:
- El peón único percibe un salario básico de $1.116.058,33, más una suma no remunerativa de $5.470,88
- El ovejero cobra $1.127.265,44, con un adicional no remunerativo de $5.525,82
- Los trabajadores especializados, entre ellos albañiles, herreros, carpinteros, mecánicos, cocineros y otros oficios rurales, reciben $1.158.597,91, más $5.679,41 no remunerativos
- Los ordeñadores perciben un salario mínimo de $1.165.963,05, acompañado por una suma no remunerativa de $5.715,52
- Los conductores tractoristas y maquinistas agrícolas cobran $1.207.669,28, además de $5.919,96 no remunerativos
- Los mecánicos tractoristas tienen un salario básico de $1.267.993,03, con una suma adicional de $6.215,66
- La categoría de encargado percibe $1.384.853,14, más $6.788,51 como suma no remunerativa
Estas escalas constituyen los salarios mínimos vigentes para junio y julio de 2026 en la mayor parte de las actividades rurales alcanzadas por el convenio.
Cuáles son los trabajadores rurales que cobran los salarios más altos
El convenio también contempla actividades altamente especializadas que perciben remuneraciones considerablemente superiores a las escalas generales.
Uno de esos casos corresponde a los trabajadores dedicados a la aplicación de productos fitosanitarios.
Dentro de esa actividad, el peón auxiliar cobra $1.761.296,80 mensuales, más una suma no remunerativa de $8.633,81.
La categoría mejor remunerada de todo el convenio corresponde al conductor de equipos autopropulsados, cuyo salario básico alcanza los $2.545.139,23, más $12.476,17 no remunerativos.
De esta manera, es el puesto con la remuneración mínima garantizada más elevada entre todas las categorías del convenio rural.
Cuánto cobran quienes trabajan en la cosecha
Otra de las actividades con mejores salarios es la vinculada exclusivamente a la cosecha de granos y oleaginosas.
En estos casos, los conductores tractoristas y maquinistas de cosechadoras afectados únicamente a esas tareas perciben un salario mínimo mensual de $1.666.580,76, además de una suma no remunerativa de $8.169,51.
Las escalas responden al mayor grado de especialización requerido para operar maquinaria agrícola durante las campañas de cosecha.
Qué cambia para la actividad olivícola desde julio
La actividad olivícola quedó alcanzada por un esquema salarial diferente, ya que el acuerdo prevé incrementos escalonados que continuarán hasta septiembre.
Durante junio, un trabajador calificado de riego percibe $1.338.417,73, más una suma no remunerativa de $13.121,74.
Desde julio y hasta septiembre, el salario básico aumentará a $1.378.570,26, mientras que la suma no remunerativa descenderá a $6.757,70, manteniendo prácticamente el mismo nivel de ingreso total.
En el caso de los encargados de la actividad olivícola, el salario básico pasará de $1.440.014,11 en junio a $1.483.214,54 durante julio, agosto y septiembre.
Qué adicionales cobran los trabajadores rurales
Además de los salarios básicos, el convenio mantiene los adicionales históricos del sector. La bonificación por antigüedad equivale al 1% del salario básico por cada año trabajado hasta completar diez años de servicio. Una vez superado ese período, el adicional asciende al 1,5% anual por cada año de antigüedad.
También continúa vigente el adicional por zona desfavorable, que beneficia a quienes prestan servicios en Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.
En esos casos, el incremento equivale al 20% del salario mínimo correspondiente a cada categoría, elevando significativamente el ingreso de los trabajadores alcanzados.
Qué pasará con los salarios rurales en julio
Las escalas homologadas por la Secretaría de Trabajo continuarán vigentes durante todo julio para la mayoría de las actividades comprendidas en el convenio.
Por el momento no existe un aumento automático previsto para ese mes. Sin embargo, el acuerdo incorpora una cláusula de revisión que habilita a UATRE y a las entidades empresarias a volver a negociar las remuneraciones si la evolución de la inflación u otras variables económicas afecta el poder adquisitivo de los salarios.
En consecuencia, los trabajadores rurales cobrarán durante julio los mismos valores básicos vigentes en junio, salvo que las partes alcancen un nuevo entendimiento antes del vencimiento del acuerdo.
Un cambio histórico en la negociación salarial del sector
La homologación de este convenio también marca un cambio para las relaciones laborales del sector agropecuario.
Se trata de uno de los primeros acuerdos salariales celebrados bajo el nuevo esquema de negociación colectiva impulsado por la reforma laboral. Hasta hace poco, la mayoría de las remuneraciones del sector eran establecidas mediante resoluciones de la Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA). Con las modificaciones introducidas por la Ley 27.802, las negociaciones comenzaron a encuadrarse en el régimen de convenios colectivos previsto en la Ley 14.250, el mismo sistema utilizado por la mayor parte de las actividades privadas.
Este nuevo mecanismo otorga mayor protagonismo a la negociación entre sindicatos y empleadores y permite incorporar herramientas como la cláusula de revisión, que facilita la actualización de los salarios rurales frente a eventuales cambios en el contexto económico.
De esta manera, las escalas homologadas no solo fijan cuánto cobra un peón rural y el resto de las categorías durante junio y julio de 2026, sino que también establecen el marco para futuras negociaciones salariales si la evolución de la economía así lo requiere.
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ECONOMIA
La tasa de financiamiento a pyme baja 15% y abre la puerta al crecimiento

Una empresa que produce, agrega valor y genera trabajo de manera sostenida en un contexto como el argentino tiene una maestría en supervivencia financiera. La capacidad de las pyme argentinas de sostener su actividad y reconvertirse en medio de crisis macroeconómicas recurrentes es aún más admirable si se considera un déficit estructural crítico para nuestro sector productivo: la marcada escasez de crédito privado y la falta de información estratégica sobre el sector.
Las pyme en Argentina son el sostén de la economía, pero están sobreviviendo, creciendo o reconvirtiéndose con muy poco acceso al crédito. La relación entre crédito privado y Producto Bruto Interno (PBI) se mantiene en niveles muy bajos en comparación regional e internacional: 15%, mientras que países vecinos como Uruguay (31%) o Perú y Colombia (40%) duplican y triplican nuestra capacidad de financiamiento, y economías como Brasil o Chile operan con ratios del 76% y 104%, respectivamente. Un techo invisible limita la inversión y frena el incremento de la productividad de quienes sostienen el empleo.
La estabilidad macroeconómica es una condición necesaria, pero no suficiente, para el desarrollo y la consolidación del crédito privado en nuestro país. La modernización y la simplificación de regulaciones en el ámbito del mercado de capitales, para facilitar la captación de fondos por parte de las empresas productivas, son hitos fundamentales. Pero es necesario abordar otro problema: el déficit de información y transparencia.
La estabilidad macroeconómica es una condición necesaria, pero no suficiente, para el desarrollo y la consolidación del crédito privado
Hasta la fecha, no existía un indicador de referencia que mostrara cuánto cuesta realmente financiarse en el mercado de capitales a las pyme. Ese es el corazón del Índice de Financiamiento Pyme (IFP) que elaboró VetaCap: una referencia construida en un 100% a partir de operaciones reales de financiamiento realizadas en el Mercado Argentino de Valores (MAV). Una tasa de interés basada en datos reales, y no en promedios de menús de ofertas a los que no se sabe cuántas empresas realmente acceden.
Los datos recopilados en el último informe mensual de mayo de 2026 muestran una foto sumamente elocuente del sendero que está transitando la economía local. El IFP se ubicó en 25,33% Tasa Nominal Anual (TNA) vencida, consolidando una baja de 2,84 puntos porcentuales respecto de abril y una contracción interanual de 14,82 pp frente al 40,15% registrado en mayo de 2025.
Si miramos la película completa, desde el máximo histórico del 59,06% anual alcanzado en el segundo semestre del año pasado, el costo nominal del financiamiento bursátil para las pyme entró en una senda descendente que acompaña el proceso general de desinflación de tasas en pesos.

El dato contrasta con lo que ocurrió en el crédito bancario. Si bien las series estadísticas no son directamente comparables, los datos publicados por el BCRA nos brindan una aproximación. En mayo de 2025, una pyme que descontaba documentos en el banco pagaba una tasa similar a la del mercado de capitales, en torno al 40%. Doce meses después, esa simetría se rompió a favor del mercado. Mientras la tasa bancaria de descuento de documentos a pyme bajó a 27,9%, el IFP retrocedió a 25,33%. La brecha se amplía todavía más frente a las líneas más usadas para capital de trabajo.
Los adelantos en cuenta corriente a pyme cerraron mayo en 43,7% TNA, más de 18 puntos por encima del IFP. El mercado de capitales reacciona antes a la baja de tasas, y esa velocidad es la que le permite a una empresa capturar mejores condiciones antes que el resto.
En mayo, según el informe del IFP, el volumen operado total alcanzó a $587.263 millones a través de 29.692 operaciones
En mayo, según el informe del IFP, el volumen operado total alcanzó a $587.263 millones a través de 29.692 operaciones. En junio, el volumen superó los $655.000 millones, mostrando nuevamente una evolución por encima de la inflación. Si bien se observa un aumento constante, todavía hay una oportunidad enorme para seguir robusteciendo el mercado de créditos.
A pesar de la sensible mejora en los costos bursátiles, la radiografía del financiamiento corporativo en Argentina sigue mostrando límites que debemos transformar en oportunidades de diseño de mercado.
El primero de ellos es la composición y la prima de riesgo. Más de la mitad del financiamiento bursátil totalizado en el mes se canalizó a través del segmento avalado por Sociedades de Garantía Recíproca (SGR). Cuando se analiza el comportamiento del mercado, se observa que el Premium Bruto del Aval se ubicó en 11,79 puntos porcentuales. Comparando operaciones equivalentes en instrumento y plazo (cheques y pagarés a 60-120 días), una empresa que se financia de manera directa, sin garantía, paga 34,46% TNA, mientras que aquella que cuenta con el respaldo de un aval SGR accede al 22,67% TNA.
Incluso restando los costos asociados a la operatoria de la SGR y de los agentes de Bolsa, el beneficio neto para la empresa promedia los 6,79 puntos de tasa. Esta información es clave y existe una oportunidad enorme para llevar a más empresas a que intenten financiarse por medio de una SGR.
Una empresa que se financia de manera directa, sin garantía, paga 34,46% TNA, mientras que aquella que cuenta con el respaldo de un aval SGR accede al 22,67% TNA
El segundo gran desafío, y quizá el más estructural, es la curva de plazos. El Plazo Promedio Ponderado (PPV) del conjunto de instrumentos se situó en 66 días. Si bien las operaciones con aval SGR logran estirar los vencimientos promedio hasta los 74 días, otros tramos más cortos, como las Facturas de Crédito Electrónicas (FCE), se concentran en duraciones de apenas 31 días.
El mercado de capitales comenzó a desandar el camino de ser un rincón marginal o un salvavidas de último momento. Por ejemplo, en el segmento de descuento de documentos (herramienta fundamental para el manejo de capital de trabajo de corto plazo para las pymes), en la última década trepó del 6% al 43%, con un volumen que ronda los $1,6 billones de pesos reales mensuales.
La razón de este crecimiento es clara: el mercado de capitales se consolidó como un canal más eficiente para las empresas. No solo funciona como complemento del crédito bancario tradicional, sino que ofrece ventanas de oportunidad para capturar tasas más competitivas.
Sin embargo, todavía se puede crecer mucho más: consolidar este avance requiere profundizar las herramientas de información. Un mercado más transparente y dotado de mejores métricas de acceso público es la única garantía para propiciar mejores decisiones corporativas y que más empresas se acerquen al mercado de capitales.
El índice no pretende ser un diagnóstico estático ni una conclusión cerrada. Se concibió desde sus cimientos metodológicos como una plataforma viva, abierta y dinámica. Su valor de largo plazo dependerá enteramente de la capacidad que tengamos de nutrirlo mediante el aporte cruzado de todos los eslabones del ecosistema: empresarios, cámaras industriales, SGR, analistas macroeconómicos y el propio sector público.
Para profundizar el crédito privado se requiere articulación y coordinación entre sectores
Para profundizar el crédito privado se requiere articulación y coordinación entre sectores. Conocer el costo real del financiamiento con datos verificables es el primer paso indispensable. Esta herramienta estará disponible en indicepyme.com.ar y se actualizará mensualmente, dos días después del anuncio del dato de IPC.
El mercado de capitales tiene que estar al servicio de los que producen y generan valor a diario. No hay otro camino posible para el desarrollo productivo.
El autor es presidente de VetaCap
ECONOMIA
Cuál es el mejor bono para invertir hoy ante una mayor suba del dólar

La Argentina llevó adelante el pago de los bonos de la deuda soberana, renovó los compromisos con garantías de bonos para el año 2028 y se financió con el Banco Mundial y el BID, donde consiguió garantías para préstamos con bancos a largo plazo y con años de gracia. El resultado es que las reservas se ubican en u$s48.722 millones tras haberse pagado la amortización y renta de la deuda. A esto hay que sumarle que el BCRA sigue comprando dólares durante cada jornada del año 2026. Las reservas van rumbo a superar los u$s50.000 millones.
Es cierto que el Banco Central ha tenido una muy buena performance, pero debemos destacar que la suba del petróleo fue un impulso muy importante, lo que le permitió comprar en 123 jornadas un total de u$s11.440 millones. La gran cosecha se llevó adelante en el segundo trimestre: en abril compró u$s2.769 millones; en mayo, u$s2.596 millones; en junio, u$s1.418 millones; y en los primeros 8 días de julio compró u$s337 millones. La meta que se autoimpuso el BCRA sería de u$s17.000 millones; por ende, le faltaría comprar desde aquí a fin de año u$s5.560 millones. Esto implicaría una compra de u$s927 millones por mes, una cifra que a primera vista luce muy probable que se cumpla.
Por qué el campo no va a liquidar dólares de manera masiva
El campo sigue sin liquidar mercadería. En trigo faltaría vender unos 15,3 millones de toneladas que, a los precios actuales, representarían un ingreso de u$s3.464 millones. En maíz restan liquidar 52,2 millones de toneladas; por ende, faltan ingresar unos u$s10.597 millones. En soja, quedan por liquidar 48,2 millones de toneladas, lo que implica u$s23.048 millones.
En total, estos tres productos deberían liquidar una suma de u$s37.108 millones de aquí a fin de año, algo que difícilmente vaya a ocurrir ya que siempre queda mercadería para la próxima campaña. En este cálculo no sumamos lo que resta liquidar de girasol y otros productos, como tampoco la nueva cosecha de trigo, que se estima en 21 millones de toneladas y que se comienza a comercializar en diciembre.
El campo especula a tres bandas:
- Por un lado, mira la evolución de los cultivos en el hemisferio norte: si hay un clima hostil en Estados Unidos, bajaría la oferta de soja y maíz, lo que potenciaría una suba de precios importante. El clima es una variable incontrolable y muchos apuestan a que este año el hemisferio norte podría verse perjudicado por el cambio climático
- En segundo lugar, el sector está muy atento a la evolución del dólar. A fin de año el dólar valía $1.457, luego se dio una fuerte baja y ahora estamos en un proceso de recuperación. En los primeros 6 meses del año el dólar subió un 1,7%, mientras que en el mismo período la inflación ascendió al 14,7%. Para la percepción del agricultor, la suba de la divisa hasta ahora tuvo gusto a poco
- Por último, el combustible representa un costo muy alto para trasladar los granos al puerto. Al 31 de diciembre, un litro de gasoil valía en CABA $1.538, mientras que al 30 de junio cotizaba a $2.115 por litro, lo que implica una suba del 37,5%
En lo que va del año, el precio de la soja en pesos cayó un 5,9%, el precio del maíz retrocedió un 8,2% y el precio del trigo subió un 12,9%. Si bien hay estacionalidad en las cotizaciones —el trigo en diciembre está en plena campaña de recolección y el maíz y la soja están lejos de la cosecha—, las cifras son válidas para reflejar el estado de ánimo del productor.
En resumen, bajo este cuadro de precios relativos el productor no va a liquidar de forma masiva; por ende, el precio del dólar podría llegar a presionar a la suba. ¿Cuál puede ser el motivo para que liquide? Una suba de las materias primas a escala mundial (muy probable en el segundo semestre), una baja del precio del combustible o un incremento del tipo de cambio.
Invertir en ganadería muestra hoy un escenario de retención de vientres, lo que podría derivar en una fuerte suba de la carne para el segundo semestre del año, en especial focalizada en el mes de septiembre. El Gobierno debería tener presente que esto podría potenciar un incremento sustancial en el índice de precios, que también traería un impacto colateral en los cortes alternativos de cerdo y pollo. El precio del ternero hoy está en u$s4,0 el kilo, un valor nunca visto y que podría seguir aumentando. En el exterior, el escenario de escasez de carne es más complejo aún, por ende, la firmeza internacional potencia la suba local.
El campo es el árbitro
Cuál es el mejor bono para invertir hoy y qué con el resto de los títulos
Pago de deuda y nuevos instrumentos: Se está pagando la amortización y renta de la deuda pública, la cual llega a las cuentas comitentes el día lunes 13 de julio.
El 15 de julio se va a ofrecer un bono denominado AO29, que vence en octubre del año 2029 y paga una renta mensual del 0,5% (lo que implica una tasa anual del 6,0%). Se estima que saldrá a una cotización equivalente al 95% de la lámina de 100, por lo que la tasa interna de retorno (TIR) sería del 8,5% anual.
Evolución del riesgo país: El riesgo país se mide con la cotización de los bonos soberanos de ley extranjera. Actualmente, el AL35 (ley argentina) rinde el 9,% anual, mientras que el GD35 (ley extranjera) rinde el 8,3% anual. Si los bonos bajo ley extranjera llegan a rendir menos del 8,0% anual, no hay que descartar que el Gobierno realice una colocación de deuda en el exterior. A juicio personal, sería una medida muy saludable que aportaría mayor previsibilidad. Si bien el plan financiero oficial fue un gran acierto, contar con más dólares frente a un año electoral nunca está de más.
Estrategia de inversión: Los inversores que compraron bonos y se apalancaron ya ganaron mucho dinero. Es momento de moderar la agresividad en las apuestas, desapalancarse y tomar ganancias, o al menos cancelar deudas de forma más activa.
Oportunidades en el mercado local: Si el riesgo país sigue a la baja y el Banco Central engrosa más sus reservas, la valuación de las empresas debería tender a la suba. Por lo tanto, no hay que descartar que estemos ante la llegada de «la hora de las acciones».
La gestión de recursos escasos: El Gobierno administra recursos escasos. Si coloca deuda a una tasa muy elevada en el exterior, esto va a tensionar las cuentas públicas: si emitís un bono, tenés que pagar intereses, por lo que estás obligado a incrementar los ingresos o bajar el gasto. Cada medida es una asimetría: lo que recibís por un lado, lo ajustás por el otro.
Los jubilados y pensionados reclaman más ingresos, los agentes económicos piden más rutas, los inversores exigen más reservas y los empresarios una baja de impuestos. El primero que enfrenta recursos escasos es el Estado; si no partimos de esa base, nunca entenderemos la economía. Distribuir es fácil, no tiene costos en el corto plazo y aumenta la pobreza en el largo plazo. Administrar bien es difícil, tiene costos inmediatos, pero genera innumerables beneficios a largo plazo.
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