INTERNACIONAL
Los comentarios de Trump sobre el papa abrieron un debate sobre su salud mental: la reacción de la Casa Blanca

Una serie de declaraciones deshilvanadas, difíciles de seguir y, a veces, absurdas, que tuvieron su punto culminante la semana pasada con su amenaza de «toda una civilización morirá esta noche» sobre destruir a Irán y su ataque al papa el domingo por la noche, «débil contra el crimen y terrible para la política exterior“, han dejado a muchas personas con la impresión de un autócrata trastornado y con delirio de poder.
La Casa Blanca rechazó esas apreciaciones y replicó que Trump es perspicaz y mantiene en estado de alerta a sus oponentes. Pero los estallidos del presidente han generado dudas sobre el liderazgo de Estados Unidos en tiempos de guerra. Aunque en otros momentos el país ha tenido presidentes cuya capacidad ha estado en escrutinio –el más reciente, el octogenario Joe Biden quien envejecía ante los ojos de la opinión pública–, en tiempos modernos no se había debatido de manera tan pública o detallada, ni con implicaciones tan profundas, la estabilidad de un mandatario.
Los demócratas, que desde hace tiempo han puesto en duda la aptitud psicológica de Trump, hicieron una nueva serie de llamamientos para invocar la Vigesimoquinta Enmienda de la Constitución estadounidense y remover del poder al presidente por incapacidad. Pero no se trata solo de una inquietud expresada por partidarios de izquierda, comediantes de televisión o profesionales de la salud mental, que hacen diagnósticos a distancia. Ahora, también puede escucharse de generales retirados, diplomáticos y funcionarios extranjeros. Y, lo que es más sorprendente, puede oírse incluso en la derecha, entre antiguos aliados del presidente.
La exrepresentante Marjorie Taylor Greene, la republicana por Georgia que rompió vínculos recientemente con Trump, abogó por usar la Vigesimoquinta Enmienda y argumentó en la cadena CNN que amenazar con destruir la civilización iraní no era «retórica severa, es locura“. Candace Owens, la personalidad de pódcasts de extrema derecha, lo llamó ”lunático genocida“. Alex Jones, el teórico de la conspiración y fundador de Infowars, dijo que Trump “balbucea y parece que al cerebro no le está yendo muy bien”.
Algunas de las dudas sobre el estado de Trump vienen de personas que en su día trabajaron con él y que desde entonces se han convertido en críticos. Incluso antes de la publicación sobre eliminar a una civilización, Ty Cobb, abogado de la Casa Blanca en el primer mandato de Trump, dijo al periodista Jim Acosta que el presidente es «un hombre que está claramente delirante» y que su reciente cadena de publicaciones beligerantes en las redes sociales a medianoche “reflejan el nivel de su locura”. Stephanie Grisham, exsecretaria de prensa de Trump en la Casa Blanca, escribió en internet la semana pasada que «está claro que no está bien“.
Trump contraatacó en una larga y airada publicación en las redes sociales que no irradiaba estabilidad serena precisamente. “Tienen una cosa en común: un bajo coeficiente intelectual”, escribió Trump sobre Owens, Jones, Megyn Kelly y Tucker Carlson. “Son personas estúpidas, ellos lo saben, sus familias lo saben y todo el mundo lo sabe”. Y les regresó la acusación sobre la locura: “Son LOCOS, PROBLEMÁTICOS y dirán lo que sea necesario por algo de publicidad ‘gratis’ y barata”.
El disenso sobre Trump en la derecha no se ha extendido al Congreso, donde los legisladores republicanos siguen siendo públicamente leales al presidente, ni ha llegado al gabinete, que tendría que aprobar cualquier invocación de la Vigesimoquinta Enmienda, por lo que ahora esa idea es intrascendente. Pero refleja el malestar cada vez mayor entre los estadounidenses, quienes han cuestionado en encuestas recientes la idoneidad de Trump, quien, a medida que se acerca a sus 80 años, ya es el presidente investido de mayor edad en la historia estadounidense.
Una encuesta de Reuters/Ipsos de febrero reveló que el 61 por ciento de los estadounidenses cree que Trump se ha vuelto más errático con la edad y solo el 45 por ciento afirma que es “mentalmente agudo y capaz de afrontar los desafíos”, en comparación con el 54 por ciento de 2023. Casi la mitad de los estadounidenses, el 49 por ciento, consideraron que Trump era demasiado grande para ser presidente cuando se les preguntó en una encuesta de YouGov en septiembre, un aumento frente al 34 por ciento en febrero de 2024, mientras que solo el 39 por ciento dijo que no era demasiado viejo.
Los demócratas han insistido en este tema en los días más recientes. Trump es «una persona extremadamente enferma» (senador Chuck Schumer, por Nueva York), está “desquiciado” y “fuera de control» (representante Hakeem Jeffries, por Nueva York) o, más rotundamente, «loco de atar» (representante Ted Lieu, por California). El representante por Maryland Jamie Raskin, escribió al médico de la Casa Blanca para solicitar una evaluación, y señaló “signos consistentes con demencia y deterioro cognitivo” y rabietas “cada vez más incoherentes, volátiles, profanas, desquiciadas y amenazadoras”.
Los defensores del presidente respondieron. Lo que los críticos llaman psicosis, ellos lo llaman estrategia.
“Trump sabe exactamente lo que hace”, escribió Liz Peek, columnista de The Hill y colaboradora de Fox News. “Trump seguirá utilizando una presión militar y diplomática maximalista (y a veces escandalosa) en su campaña para librar a Medio Oriente de la campaña de casi 50 años de terror de Irán”.
Trump, quien en su primer mandato se describió a sí mismo como «un genio muy estable» y se ha jactado con regularidad de superar pruebas cognitivas para detectar la demencia, descartó las críticas sobre su estado mental cuando un periodista le preguntó la semana pasada.
“No he oído eso”, dijo. “Pero si ese es el caso, tienen que tener más gente como yo, porque nuestro país ha sido estafado en el comercio, en todo, por muchos años hasta que yo llegué. Así que si es así, tendrán que tener más gente”.
Cuando se le pidieron más detalles, Davis Ingle, portavoz de la Casa Blanca, afirmó en un correo electrónico: “La agudeza del presidente Trump, su inigualable energía y su accesibilidad histórica contrastan con lo que vimos en los últimos cuatro años”. Argumentó que Biden había decaído física y mentalmente en ese tiempo y que The New York Times y otros medios de comunicación lo habían encubierto. (El Times cubrió ampliamente la salud y la edad de Biden en diversos artículos).
La estabilidad de Trump ha sido un tema recurrente desde que aspiró a la presidencia por primera vez en 2016. Numerosos psiquiatras y otros profesionales de la salud mental han emitido sus propias opiniones, incluso sin haber tenido la oportunidad de evaluarlo. John F. Kelly, el jefe de gabinete más longevo en la Casa Blanca durante su primer mandato, incluso compró un libro de 27 de esos especialistas titulado The Dangerous Case of Donald Trump, en un esfuerzo por comprender a su jefe, y llegó a la conclusión de que padecía una enfermedad mental.
No es la primera vez que se pone en duda la aptitud mental de un presidente. John Adams, Andrew Jackson y los dos Roosevelt fueron acusados de vez en cuando por sus enemigos políticos de estar desequilibrados.
Abraham Lincoln batalló con la depresión. Woodrow Wilson nunca volvió a ser el mismo después de un derrame cerebral. Lyndon B. Johnson oscilaba entre la energía maníaca y ataques de abatimiento. Ronald Reagan pareció tropezar hacia el final de su presidencia, y muchos se preguntaron si la enfermedad de Alzheimer anunciada años después podría haber empezado a afectarlo entonces.
Algunos admiradores de Trump lo han comparado con Richard M. Nixon, quien defendía lo que supuestamente llamaba “la teoría del loco”, dando instrucciones a Henry A. Kissinger, su asesor de seguridad nacional en las conversaciones de paz en Vietnam, para que dijera a los negociadores que el presidente era inestable e impredecible como herramienta de negociación para obtener un mejor acuerdo. Pero, en privado, algunos de los propios asesores de Nixon no creían que todo fuera una actuación.
En ocasiones, Trump ha intentado aprovechar su reputación demencial. “Hazles creer que estoy loco”, le dijo a Nikki Haley, su embajadora ante las Naciones Unidas durante su primer mandato, refiriéndose a los norcoreanos. “¿Sabes cuál es el secreto de un tuit realmente bueno?”, preguntó una vez a William P. Barr, entonces su fiscal general. “La cantidad justa de locura”.
Sin embargo, Trump declaró al New York Post la semana pasada que esta vez, al menos, no estaba fingiendo. “Estaba dispuesto a hacerlo”, dijo sobre su amenaza de destruir la civilización iraní.
La atención pública sobre el estado mental de Trump ha superado a la de casi cualquier otro presidente. “Además de Nixon, nunca ha habido este nivel de preocupación con el tiempo”, dijo Julian E. Zelizer, historiador de Princeton y editor de un libro sobre el primer mandato de Trump.
De hecho, la situación actual eclipsa incluso a la de Nixon. A diferencia de la década de 1970, “gran parte de esto está sucediendo en público”, especialmente con las redes sociales y la televisión, dijo Zelizer. Y, añadió, “como presidente que naturalmente hace caso omiso de cualquier límite de seguridad o sentido del decoro, Trump se siente mucho más libre, incluso que Nixon, para dar rienda suelta a su rabia interior y actuar por impulso”.
En su segundo mandato, Trump parece aún menos moderado y por momento más incoherente. Utiliza más palabras vulgares, habla por más tiempo y con frecuencia hace comentarios más basados en fantasías que en hechos. Sigue diciendo que su padre nació en Alemania, cuando en realidad nació en el Bronx. Repite una historia inventada sobre su tío, profesor del MIT, en la que decía que le dio clases al terrorista conocido como el Unabomber.
Divaga por tangentes singulares: una divagación de ocho minutos en una recepción navideña sobre serpientes venenosas en Perú, una larga digresión durante una reunión del gabinete sobre los rotuladores Sharpie, una interrupción en una actualización sobre la guerra en Irán para elogiar las cortinas de la Casa Blanca. Ha confundido Groenlandia con Islandia y más de una vez se ha jactado de haber puesto fin a una guerra ficticia entre Camboya y Azerbaiyán, dos países separados por más de 6000 kilómetros. (Evidentemente, se refiere a Armenia y Azerbaiyán).
Incluso antes de arremeter contra el papa León XIV el domingo por la noche, y de publicar una imagen de sí mismo como una figura parecida a Jesús antes de borrarla, Trump había escandalizado a muchos con sus arrebatos contra sus críticos. Acusa de sedición, delito castigado con la muerte, a quien provoca su enfado. De manera peculiar dijo que el director de Hollywood Rob Reiner, quien murió supuestamente apuñalado por su hijo, fue asesinado «debido a la ira que causó» al oponerse a Trump. Cuando murió Robert S. Mueller III, exdirector del FBI y fiscal especial, Trump dijo: «Bien, me alegro de que haya muerto“.
Recientemente, declaró que “el nuevo presidente del régimen de Irán” estaba «mucho menos radicalizado y era mucho más inteligente que sus predecesores“. Excepto que el nuevo presidente de Irán es el mismo que el anterior. No ha habido ningún cambio de presidente. Es posible que Trump se refiriera al nuevo líder supremo, el ayatolá Mojtaba Jameneí, pero se le considera de línea aún más dura que su padre, el ayatolá Alí Jameneí, quien murió en la guerra.
Una diferencia con respecto al primer mandato es que hay pocos asesores como Kelly, si es que hay alguno, que consideren que es su responsabilidad evitar que Trump vaya demasiado lejos. “Cuando hace lo que hace, todos los que lo rodean miran abajo y no dicen nada”, dijo Zelizer. “A diferencia del primer mandato, ni siquiera parecen maniobrar tras bastidores para detenerlo”.
Pero puede haber margen político para ello con su base. “Hay un elemento de la política estadounidense en la era de la polarización, sobre todo dentro del Partido Republicano, al que le gusta este estilo de liderazgo”, dijo Zelizer. “¿Qué puede haber más antisistema que quien está dispuesto a estar fuera de control?”.
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Peter Baker es el corresponsal principal de la Casa Blanca para el Times. Está cubriendo su sexta presidencia y a veces escribe artículos de análisis que ponen a los presidentes y sus gobiernos en un contexto y marco histórico más grandes.
Donald Trump, EE.UU., casa blanca, salud mental
INTERNACIONAL
Inside Fauci’s private diary: What he wrote about Trump, TV personalities and celebrities

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Newly released diary entries by Dr. Anthony Fauci offer an unfiltered look at what the nation’s top infectious disease expert really thought of the politicians, television personalities and celebrities who filled his orbit during the COVID-19 pandemic.
Released by Senate Homeland Security Committee Chairman Rand Paul, R-Ky., the diaries chronicle Fauci’s day-to-day role during the COVID-19 pandemic through meetings, phone calls and personal observations. The release comes days before Fauci is scheduled to testify before the Senate Homeland Security and Governmental Affairs Committee after being subpoenaed by Paul.
The entries feature everyone from President Donald Trump to Julia Roberts, Steph Curry, Larry Ellison and Hunter Biden, offering an unusually personal look at the people who crossed Fauci’s path during the COVID-19 pandemic.
Early entries portray a warm working relationship between Fauci and Trump. Fauci wrote that Trump repeatedly directed questions to him during White House meetings, called him «the smartest person in the world,» told him, «We are counting on you,» and later appeared «enamored» with him as Fauci’s national profile grew.
FAUCI’S NEWLY RELEASED COVID DIARIES REVEAL BIZARRE FIXATION ON FAME AS PANDEMIC DEATHS MOUNTED
President Donald Trump and Dr. Anthony Fauci are seen during a White House Coronavirus Task Force briefing. Fauci’s newly released diary portrays an initially warm working relationship that later deteriorated as the pandemic unfolded. (Jabin Botsford/The Washington Post via Getty Images)
Fauci’s relationship with White House chief of staff Mark Meadows deteriorated throughout the pandemic. Fauci wrote that Meadows threatened to keep him off television, repeatedly pushed him to soften his public messaging and, in one entry, recounted Meadows «screaming» over his public comments.
Fauci, however, repeatedly described then-White House communications director Alyssa Farah as an ally during internal battles over media appearances. In one May 2020 entry, he wrote that Farah admitted White House staff had been «holding me back,» said the situation had «gotten out of hand» and promised to begin clearing his television requests again.
Not everyone in the administration’s communications operation earned Fauci’s praise. In a July 2, 2020 entry, Fauci called then-HHS Assistant Secretary for Public Affairs Michael Caputo «a con man who is completely full of sh–,» writing that Caputo publicly claimed to support his television appearances while privately blocking them.
Television journalists also became recurring figures in Fauci’s diary. CNN anchor Jake Tapper appears repeatedly, with Fauci documenting phone calls, text exchanges and dinners at the Tappers’ Washington home.
LEGACY MEDIA IGNORES MASSIVE ANTHONY FAUCI DOCUMENT RELEASE ALLEGING HE MISLED CONGRESS ON COVID ORIGINS

CNN anchor Jake Tapper appears repeatedly in Dr. Anthony Fauci’s newly released COVID-19 diary, which documents phone calls, text exchanges and dinners at Tapper’s Washington home. (Bryan Bedder/Variety/Getty Images)
Fauci wrote that Tapper privately checked to make sure a CNN interview hadn’t caused problems with the White House. When The Atlantic’s Peter Nicholas suggested Fauci had been «humiliated» over a canceled Tapper interview, Fauci fired back in his diary: «F— you, Peter.»
After Fauci’s heated exchange with Ohio Rep. Jim Jordan, Fauci wrote that CNN’s Dana Bash texted him, telling him he was «a better man» and relaying that fellow CNN anchor Wolf Blitzer had joked no one would have blamed Fauci if he had told Jordan to «go f— yourself.»
The following day, Fauci wrote that Bash texted him again, this time pointing him to a Vanity Fair headline mocking Jordan’s performance at the hearing.
The diary also features colorful asides about billionaire Oracle co-founder Larry Ellison, whom Fauci described as «a bit of a loose cannon» while discussing White House efforts to use Oracle technology during the pandemic.
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Fauci served as chief medical adviser to President Donald Trump during the COVID-19 pandemic before later continuing in the role under President Joe Biden. (Win McNamee/Getty Images)
Beyond politicians and White House aides, Fauci’s diary reads at times like a Hollywood guest list. Actress Julia Roberts hosted Fauci on Instagram Live, sent him flowers and later presented him with an award, while Vogue editor Anna Wintour, comedian Trevor Noah, NBA star Steph Curry, actors Sean Penn and Matt Damon, and rapper Lil Wayne also make appearances as Fauci documented his growing celebrity during the pandemic.
The diary closes with another unexpected cameo. At the 2022 Kennedy Center Honors, Fauci wrote that he hugged Hunter Biden, who joked the internet «would explode» if someone photographed them together because they were both «being attacked by the far right GOP.»
anthony fauci, white house, donald trump, politics, fox news media, coronavirus
INTERNACIONAL
El precio del petróleo se desplomó más de un 5% tras la pausa en los ataques entre Estados Unidos e Irán

Los precios internacionales del petróleo iniciaron la semana con un marcado descenso después de que los mercados reaccionaran a una disminución temporal de la tensión entre Estados Unidos e Irán. La ausencia de nuevos ataques estadounidenses durante dos noches consecutivas generó expectativas de que ambas partes puedan retomar las negociaciones, lo que redujo la preocupación por una interrupción prolongada del suministro de crudo desde Medio Oriente.
En las primeras operaciones de los mercados asiáticos, el barril de Brent, referencia para buena parte del comercio mundial de petróleo, perdió un 5,58% y se situó en 91,38 dólares. En paralelo, el West Texas Intermediate (WTI), utilizado como referencia en Estados Unidos, descendió un 5,46% hasta los 84,43 dólares. La corrección puso fin al fuerte impulso alcista registrado durante las semanas anteriores, cuando el conflicto elevó el temor a una crisis energética de mayor alcance.
El movimiento del mercado estuvo estrechamente vinculado a la evolución del escenario geopolítico. Durante las últimas dos noches no se registraron nuevos bombardeos estadounidenses sobre Irán, una interrupción que fue interpretada por los operadores financieros como una señal de que aún existe margen para una solución negociada.

El embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, confirmó esa posibilidad al afirmar que el presidente Donald Trump está dando “un poco de margen” a los contactos diplomáticos con Teherán. No obstante, dejó claro que Washington mantiene abiertas todas las opciones.
“El ejército estadounidense (…) tiene todo lo necesario para llevar a cabo esta campaña con la eficacia que se requiere”, declaró durante una entrevista con Fox News.
El portavoz del ejército iraní, Mohammad Akraminia, aseguró que las operaciones de represalia fueron suspendidas tras el cese de los ataques estadounidenses.
“Estos ataques continuaron hasta hace dos noches, pero durante las dos últimas noches los estadounidenses han cesado sus ataques”, afirmó, al tiempo que agregó que, debido a que la estrategia iraní había sido responder a las ofensivas estadounidenses, “también hemos suspendido nuestras operaciones de represalia”.
La evolución del conflicto tiene un impacto directo sobre el mercado energético porque gran parte de las exportaciones mundiales de hidrocarburos dependen del estrecho de Ormuz. Ese corredor marítimo conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y, en condiciones normales, permite el tránsito de aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado que se consume diariamente en el mundo.
Las tensiones militares en esa zona habían disparado las primas de riesgo durante las últimas semanas debido al temor de interrupciones en el transporte marítimo. La posibilidad de una disminución de las hostilidades alimentó la expectativa de que la navegación pueda normalizarse progresivamente, reduciendo así la presión sobre la oferta global de petróleo.
Sin embargo, el mercado continúa atento a otros factores que podrían alterar el equilibrio del suministro. Entre ellos figura el bloqueo marítimo anunciado por los rebeldes hutíes de Yemen contra puertos de Arabia Saudita, una medida que añade incertidumbre sobre las rutas comerciales de la región y mantiene elevado el nivel de vigilancia entre los operadores.
La caída de este lunes contrasta con la fuerte escalada registrada durante julio. A medida que aumentaban los enfrentamientos entre Washington y Teherán, el petróleo acumuló importantes ganancias impulsado por el temor a una expansión del conflicto. Antes de esta nueva escalada, un entendimiento alcanzado entre ambos países el 17 de junio había favorecido un descenso de las cotizaciones, con el Brent negociándose apenas por encima de los 70 dólares.
Aunque la pausa en las operaciones militares alivió momentáneamente la presión sobre los mercados energéticos, la evolución de las negociaciones entre Washington y Teherán seguirá siendo el principal factor para determinar el comportamiento del precio del petróleo en los próximos días.
Middle East
INTERNACIONAL
Europe will one day thank Trump for ‘shaking’ it out of its ‘complacency’: UK defense chief

Trump says NATO allies had a ‘bad moment’ for not helping in potential Iran war
President Donald Trump, speaking at the NATO Summit in Ankara, Turkey, criticizes Spain, Italy and the UK for not offering immediate support to the U.S. in a potential conflict with Iran. Trump describes their response as a ‘bad moment’ but later emphasizes the ‘tremendous unification’ among NATO members, expressing mutual love and respect.
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The U.K.’s new defense secretary said Sunday that Europe will ultimately thank President Donald Trump for waking up the continent from its complacency and forcing NATO allies to take responsibility for their own security.
Speaking on Sky News, Wes Streeting also signaled a rebalancing of the U.K. government’s transatlantic stance under new Prime Minister Andy Burnham while stating that Britain continued to refuse to back U.S. offensive military action against Iran.
«The first thing you do is you don’t suck up, and… my impression is President Trump, his administration… that’s not what they’re looking for, actually,» Streeting told Sky News anchor Trevor Phillips, stating his perspective on Washington.
«He’s a straight talker. He says what he means and means what he says.»
ANDY BURNHAM TAKES OVER AS UK PRIME MINISTER, CALLS FOR ‘NEW POLITICAL MODEL’
British Secretary of State for Defence Wes Streeting said that Europe will one day thank President Donald Trump for shaking Europe out of its strategic complacency and forcing NATO allies to shoulder more of their own defense. (Carl Court/Getty Images)
«I don’t know him, but I do trust the United States,» he added.
Streeting took charge of the U.K. Ministry of Defence on July 20, the same day Burnham became prime minister.
«I’ve not even been in the job a week. I’ve always been aware that the alliance between the U.S. and the U.K. is unlike any in the world, and of course, that’s historic, it’s cultural, it’s political,» Streeting said. «It’s driven by self-interest as well as mutual shared interests.»
During his first week in office, Streeting also had a call with Secretary of War Pete Hegseth to discuss maritime security in the Strait of Hormuz and broader NATO commitments.
«But just in my first week as defense secretary, I have had a unique insight into just how close and integral that relationship is when it comes to defense and security,» Streeting explained.
UK DEFENSE SHORTFALLS HIGHLIGHTED AS BRITAIN AVOIDS IRAN OFFENSIVE ROLE AMID TRUMP CRITICISM

Streeting said he was «very keen and pleased» to meet with his American counterpart, War Secretary Pete Hegseth. (Joe Raedle/Getty Images)
«And it’s one of the reasons why I was very keen and pleased in the first week to meet with my U.S. counterpart, Pete Hegseth, where I was clear that we’ve not supported offensive action in Iran, and we won’t support offensive action in Iran,» he continued. «But there are plenty of things that we can and should do together when it comes to securing the Strait of Hormuz, in making sure that Iran doesn’t develop nuclear weapons, in terms of investing in our capability and NATO’s capability.»
Trump has long criticized European NATO members for failing to spend enough on defense, arguing they should shoulder a greater share of the alliance’s security burden.
WHO IS ANDY BURNHAM? THE TRUMP CRITIC SET TO BECOME THE UK’S NEXT PRIME MINISTER

«And one of the things I’d say about President Trump specifically… we don’t always like what he says. We don’t always like his methods,» Streeting said. (Stoyan Nenov/Reuters)
At July’s NATO summit in Turkey, Trump pressed allies to follow through on their commitments to increase defense spending.
«And one of the things I’d say about President Trump specifically: we don’t always like what he says, we don’t always like his methods,» Streeting said. «But I genuinely think when this period of history is written, Europe will thank President Trump for shaking us out of our complacency and forcing us to stand on our own two feet and end the period of overreliance on the United States for defense because what he said about Europe isn’t unique to President Trump, the MAGA movement or the Republican Party.»
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«This has been a longstanding grain of U.S. frustration with Europe under Democratic and Republican presidents, and in the world we live in, it is right that we can act to secure ourselves,» he added.
Streeting also said the U.K. could «act with our allies here in Europe and, of course, work with the United States without being overly dependent to the extent that NATO and Europe has been.»
Fox News Digital has reached out to 10 Downing Street for further comment.
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