ECONOMIA
Caputo reaccionó con urgencia al mal dato de inflación y aspiró una montaña de pesos

La aspiradora de pesos sigue prendida: por más que el Gobierno proclame que se está recuperando la demanda de dinero por parte del público, lo cierto es que, en cada licitación del Tesoro, no se conforma con renovar los vencimientos de deuda, sino que coloca un excedente de bonos para sacar más pesos de circulación.
La licitación de este miércoles no fue la excepción: vencían títulos por $7,8 billones, pero el secretario de Finanzas, Federico Furiase, emitió además bonos por un excedente de $2,1 billones. En síntesis, un «rollover» de 127%.
Y para el Gobierno fue amplio motivo de festejo el hecho de que los inversores le hayan ofrecido $11,8 billones. En el mercado se interpreta ese hecho como una señal de que sigue habiendo margen para una caída en las tasas de interés.
De hecho, la tasa de la Lecap con vencimiento en agosto rinde 2% efectivo mensual y un 26,8 efectivo anual, lo que implica una mejora respecto del resultado de hace dos semanas, cuando la mayor parte de la demanda se había centrado en papeles que dejaban un 29% efectivo anual.
Las señales que dejó el Gobierno tras una nueva licitación clave
Esa tendencia a la baja en las tasas le permite al gobierno rebatir el argumento de que la estabilidad cambiaria se está basando en un excesivo mecanismo de «carry trade». De hecho, el tipo de cambio no ha sufrido presiones alcistas aun cuando en cada licitación se emiten bonos con menores rendimientos.
Pero, acaso más que la compresión de las tasas de interés, lo que el Gobierno está celebrando con más intensidad es el hecho de que se estiraron plazos de vencimientos hasta fechas posteriores a la elección presidencial del año próximo.
Hubo emisiones de bonos por un total de $2,7 billones con vencimiento en 2028. Y, además, a eso se agrega la conversión de títulos «dólar linked» por $15,6 billones que pasaron su vencimiento también para 2028.
Esto implica la descompresión de eventuales presiones devaluatorias para el año electoral. No por casualidad, el propio Javier Milei retuiteó el resultado de la licitación, y acompañó a las cifras con sus clásicas siglas de «Todo Marcha Acorde al Plan», «Make Argentina Great Again» y el infaltable VLLC.
En cuanto al segmento de la deuda en dólares, el gobierno también tuvo un buen resultado: logró levantar u$s300 millones, a pesar de haber ofrecido títulos a menores tasas de interés que en la licitación anterior.
Y volvió a destacarse el dato de la diferencia de aceptación entre el bono pagadero en 2027 y el de 2028: entre ambos, un adicional de 3,39 puntos de tasa.
En la jornada del jueves se completará la licitación «hard dólar«, en la que el Tesoro tratará de captar otros u$s200 millones, algo que no logró en la licitación anterior.
La definición previa de Milei: «La demanda de dinero empezó a crecer»
La licitación llegó un día después de las contundentes definiciones de Javier Milei sobre inflación. En el Amcham Sumit, entre otras cosas, el Presidente aseguró que el IPC tenderá a bajar porque «la demanda de dinero ha empezado a crecer»
«En marzo impactó lo que tiene que ver con la guerra. Y obviamente, por una cuestión estacional, la carne y Educación. Eso es lo que implica este salto en la tasa de inflación. Estamos purgando lo que fue la caída de la demanda de dinero en la segunda mitad del 2025 y el efecto puntual. Esto no es inflación, pegó un salto el nivel de precios, pero la inflación de largo converge a la internacional. Al equilibrio que vamos de largo plazo, no cambió. Lo que cambió es cómo se mueve en el tiempo. Es un primer punto muy importante. Si tomamos la canasta básica alimentaria, está en el 2,2%. O la canasta básica total 2,6%. Está claro el efecto de educación, la guerra y la carne», dijo el Presidente.
«Superados esos efectos, la tasa de inflación va a caer. Pero si miran la inflación mayorista, que es la que se anticipa, viaja en torno al 0,8 y 1%. Eso indica que va a viajar en torno al 10%. Tenemos que terminar de acomodar los precios relativos y va a converger. Hay que tener paciencia, no desesperarse. Cuando uno se desespera toma malas decisiones. No vamos a cambiar nuestra política económica», subrayó.
«Tengo otra buena noticia: la demanda de dinero ha empezado a crecer», agregó como otro factor. «Hoy el Banco Central compró u$s180 millones», agregó. «Si miramos el dato de recaudación de marzo, la actividad comenzó a recuperarse. Si miramos el dato del PBI, estamos en récord de actividad, récord de consumo. El crédito está creciendo. Empezamos a recomponer el capital de trabajo. Cuando se recomponga, Argentina vuelve a crecer. La inflación se va a derrumbar y Argentina va a recuperar el sendero de crecimiento que teníamos previo al ataque de la política», subrayó.
«La inflación no lleva a ningún lado más que al Infierno. No tenemos que resignarnos a tener inflación, es falso», concluyó.
«Vamos a sacar todos los pesos de la calle hasta que colapse la inflación. No vamos a ceder en la política monetaria. No vamos a ceder en seguir desregulando. Vamos a seguir abriendo la economía, porque cuando abren la economía se amplía. No vinimos para eternizarnos en el poder, vinimos a escribir la mejor página de la historia argentina», sostuvo.
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ECONOMIA
Ranking de riesgo país: qué puesto ocupa la Argentina en América Latina luego de tocar el mínimo desde 2018

El riesgo país sigue en baja y esta semana marcó un nuevo piso: 437 puntos básicos, el nivel más reducido desde mayo de 2018. El dato no solo es relevante en términos históricos sino también en clave regional: permite ubicar a la Argentina en el mapa del riesgo soberano latinoamericano y ver con precisión a qué distancia se encuentran los países con mejor y peor desempeño.
Según el índice elaborado por JP Morgan, la Argentina ocupa el puesto 19 entre 21 países de América Latina y el Caribe relevados, con 437 puntos básicos. El podio de la región lo lidera Uruguay, con apenas 63 puntos, seguido por Chile (83) y Paraguay (103). Los tres países del tope del ranking son los que mayor confianza generan en los mercados financieros internacionales.
En el extremo opuesto, Venezuela registra el nivel más alto de la región con 5.884 puntos, lo que la ubica en una categoría distante del resto. Le sigue Belice con 1.207 puntos, y en tercer lugar desde el fondo aparece Bolivia con 539 puntos. La Argentina, con 437 puntos, se sitúa un escalón por encima de Bolivia y cuatro posiciones antes del último lugar.
El promedio de riesgo país para América Latina se ubica en 248 puntos básicos. La Argentina supera ese umbral por 189 puntos, lo que indica que, a pesar de la mejora reciente, el país todavía opera con una prima de riesgo sensiblemente por encima de la media de la región.
Para quedar en línea con ese promedio, el riesgo país argentino debería recortar casi 190 puntos adicionales desde los niveles actuales. Para alcanzar al país inmediatamente por encima en el ranking —Ecuador, con 387 puntos— la brecha es de 50 puntos.
Los 21 países del ranking, de menor a mayor riesgo:
- Uruguay: 63 puntos
- Chile: 83 puntos
- Paraguay: 103 puntos
- Perú: 106 puntos
- Guatemala: 109 puntos
- Jamaica: 111 puntos
- Panamá: 112 puntos
- Costa Rica: 126 puntos
- Trinidad y Tobago: 144 puntos
- República Dominicana: 167 puntos
- Honduras: 174 puntos
- Brasil: 180 puntos
- Colombia: 189 puntos
- México: 196 puntos
- Barbados: 230 puntos
- Promedio América Latina: 248 puntos
- El Salvador: 300 puntos
- Ecuador: 387 puntos
- Argentina: 437 puntos
- Bolivia: 539 puntos
- Belice: 1.207 puntos
- Venezuela: 5.884 puntos
La tendencia a la baja del riesgo país de Argentina se sostiene sobre una combinación de factores que los analistas del mercado identifican con claridad. La mejora en la calificación crediticia otorgada por Standard & Poor’s —que elevó la nota de la deuda soberana argentina a “B-” desde “CCC+”, igualando así la calificación ya otorgada por Fitch— es uno de los elementos más recientes y de mayor impacto. Según los analistas de Rava Bursátil, la decisión de S&P responde a la acumulación de reservas, la mejora en las cuentas fiscales y la agenda de reformas implementada por el Gobierno.

Marcos Montero, Sales Trader en Balanz, señaló que la mejora se sostiene sobre tres pilares: el equilibrio fiscal sostenido, la mayor capacidad del Gobierno para refinanciar vencimientos y el nivel de acumulación de reservas internacionales. Según precisó, “el Banco Central lleva más de 10.200 millones de dólares en compras netas en lo que va de 2026″.
El upgrade también tiene implicancias concretas sobre los flujos de inversión. Con dos de las tres principales agencias calificadoras ubicando a la Argentina en “B-”, el país queda técnicamente posicionado en esa categoría por convención de mercado, lo que puede habilitar el ingreso de fondos institucionales con mandatos que exigen determinado piso de calificación crediticia.
La brecha entre la Argentina y Uruguay —el país de la región con menor riesgo soberano— es de 374 puntos. Respecto de Chile, el segundo del ranking, la diferencia es de 354 puntos. Frente a Paraguay, que ocupa el tercer lugar con 103 puntos, la distancia es de 334 puntos.
En enero de este año, cuando el indicador argentino se ubicaba en torno a los 527 puntos, la Argentina ocupaba también la misma zona del ranking regional. La reducción de casi 90 puntos desde entonces no alcanzó para modificar la posición relativa del país, pero sí achicó la distancia con los países que se ubican inmediatamente por encima.
ECONOMIA
«Una economía heterogénea»: un especialista definió así el andar económico de Argentina

El rumbo de las variables macroeconómicas en la Argentina y su impacto dispar en el tejido productivo continúan generando profundos análisis entre los principales consultores del país. En las últimas horas, el economista Fernando Marengo realizó un pormenorizado diagnóstico de la coyuntura actual y advirtió que el territorio atraviesa una etapa de marcados contrastes, caracterizada por sectores vinculados al agro y la energía que operan en niveles récord, mientras que la industria manufacturera y la construcción todavía enfrentan las consecuencias de una severa etapa de ajuste.
El especialista sostuvo que la transición hacia una economía globalizada implica costos inmediatos, y remarcó que el verdadero desafío central de la gestión será lograr que dicho crecimiento macroeconómico finalmente genere empleo genuino y una mayor actividad palpable para el conjunto de la población.
Al ser consultado sobre la divergencia entre las actividades que muestran excelentes resultados financieros y aquellas que permanecen fuertemente golpeadas, el analista dejó una definición conceptual contundente: «Yo diría que la respuesta es una economía heterogénea». En ese mismo sentido, el experto destacó que, si se toma el conjunto global de los bienes y servicios producidos, «la actividad económica está en récord histórico», aunque aclaró de forma inmediata que este proceso de expansión actual no se distribuye de manera uniforme ni equitativa a lo largo de la cadena social.
En diálogo con Splendid AM 990, Marengo señaló que el sector agropecuario, el entramado energético y determinados servicios basados en el conocimiento explican buena parte del impulso estadístico actual, pero contrapuso esta realidad con el retroceso de las ramas tradicionales. «Uno dice, ¿cuál es el sector que más cae? Uno de los sectores que más cae es el industrial», sostuvo el economista, precisando que esta comparación debe interpretarse necesariamente dentro de un proceso mucho más amplio y profundo de transformación estructural que vive el modelo productivo del país, el cual está pasando de un esquema histórico de sustitución de importaciones a una inserción directa en los mercados del mundo. De esta forma, aquellas actividades comerciales que durante décadas funcionaron bajo el amparo de la protección estatal, hoy se ven obligadas a reconvertirse frente a una nueva dinámica basada en la competitividad y la libre competencia internacional.
Rentabilidad empresarial, el dilema del empleo y el viento de cola externo
El especialista agregó que el impacto de este cambio de reglas de juego no solo se observa de manera nítida en los niveles de producción física, sino también en las planillas de rentabilidad de las corporaciones. Con la drástica desaceleración de los precios, las firmas debieron readecuar sus estructuras financieras: «Cuando te bajó la inflación el sector privado dejó de recaudar el impuesto inflacionario. Entonces cayó fuerte la rentabilidad», explicó Marengo, señalando que la desaparición de ese mecanismo distorsivo obliga a las empresas a ingresar en una etapa de eficientización operativa.
El experto reconoció que existe un desafío complejo debido a que «el que destruye destruye rápidamente y el que absorbe demora en absorber», haciendo referencia a los tiempos que requieren los sectores dinámicos para incorporar la mano de obra desplazada.
Marengo identificó una particularidad técnica del modelo vigente al explicar que «los sectores que crecen son los que generan divisas y los sectores que caen son los demandantes de divisas», una ecuación que le otorga al Banco Central una mayor fortaleza externa pero que, en el corto plazo, exhibe dificultades manifiestas para trasladar ese bienestar hacia el consumo interno de los hogares.
Al evaluar el contexto internacional, el economista consideró que la región atraviesa un período favorable caracterizado por el incremento en el precio de las materias primas y un renovado interés de los capitales globales por los mercados emergentes, lo que genera que América Latina comprima su riesgo país y registre un mejor desempeño en las bolsas de valores. Sin embargo, insistió en que el verdadero cambio estructural debe ser interno y de largo aliento: «Argentina tiene como desafío reducir la pobreza. Para eso tenemos que crecer 20 años seguidos, algo que Argentina no logró en los últimos 125 años».
La restricción del déficit y el comportamiento con el dólar en año electoral
Para lograr que los beneficios de la macroeconomía se derramen efectivamente en las mesas de los ciudadanos, el especialista planteó que la prioridad absoluta e innegociable debe ser el mantenimiento del equilibrio fiscal y la creación de un marco de confianza que permita expandir el crédito bancario privado. «No podés perder el déficit fiscal, esa es la gran restricción», alertó Marengo, sugiriendo que, para dinamizar la actividad sin desfinanciar las arcas públicas, el Ejecutivo podría propiciar la reactivación de la obra pública mediante el sistema de licitaciones privadas y liberar encajes o recursos financieros para que los bancos comerciales amplíen el financiamiento a las pymes.
Finalmente, de cara al devenir macroeconómico y la tradicional conducta de los ahorristas argentinos de dolarizar sus carteras ante la inminencia de los procesos políticos, el analista anticipó que la demanda de divisas será una de las variables más sensibles del año entrante. «Los argentinos siempre compramos dólares, siempre. Son años electorales, compramos más dólares», graficó con realismo. Para Marengo, el éxito del plan económico dependerá de la destreza oficial para administrar esa presión cambiaria sin sobresaltos: «La variable clave es cómo va a ser la política de intervención del Banco Central», concluyó, advirtiendo que un salto abrupto en la cotización del tipo de cambio oficial pondría en riesgo la desinflación al trasladarse de forma directa a los precios de la canasta básica.
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ECONOMIA
El canciller Quirno celebró el fuerte aumento de las exportaciones de carne a EEUU: ¿afectan el mercado local?

(Foto: Embajada Argentina en Estados Unidos)
“La Semana de la Carne Argentina en Estados Unidos, impulsada por PromArgentina y la Secretaría General de la Presidencia, logró un resultado histórico: más de 11.000 toneladas exportadas en un solo mes, el equivalente a todo lo exportado durante los primeros ocho meses de 2025. Un hito que confirma que la promoción comercial internacional abre mercados, genera negocios y potencia las exportaciones argentinas”, señaló en la red X la Agencia Argentina para la Promoción de Inversiones y Comercio Internacional, a cargo de Diego Sucalesca, quien responde a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, que aparece en una de las fotos del posteo.
De ese éxito, señaló la agencia promocional, “nace #ArgentinaB2BWeek: semanas de promoción comercial diseñadas para replicar este modelo en sectores estratégicos, conectando empresas argentinas con compradores internacionales a través de inteligencia comercial, encuentros exclusivos y rondas de negocios en el exterior. Más mercados, más oportunidades y más Argentina en el mundo”,. De hecho, la hermana del presidente aparece en una de las fotos del posteo en redes sociales de la agencia promocional.
La noticia fue reposteada por el canciller argentino, Pablo Quirno, que fue quien firmó con su contraparte norteamericana, Jamieson Greer, representante comercial de EEUU, el acuerdo de Comercio e Inversiones firmado entre ambos países. Además, por fuer del Acuerdo, el gobierno de Donald Trump otorgó unilateralmente a la Argentina un cupo anual de exportación de carne vacuna de 100.000 toneladas libre de aranceles, resultado de agregar 80.000 toneladas a la cuota de la que ya disponía el país, de 20.000 toneladas.

El mensaje de Quirno apuntala los esfuerzos por seguir desarrollando el mercado norteamericano, donde por ahora la carne argentina está sirviendo fundamentalmente, debido a su menor tenor graso, para mezclar con la norteamericana y disminuir el tenor graso de las hamburguesas, principal forma de consumo de carne vacuna en Estados Unidos (en la Argentina lo es la milanesa).
La exportación ha sido el vector de mayor aumento de volumen de negocios del sector cárnico argentino. Pese al aumento de las compras de EEUU, China sigue siendo, en especial por volumen, el principal mercado externo, como destaca al Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA). Ello es así, señaló la entidad, también promocional, pese a que desde enero China implementó un nuevo sistema de cuotas de importación para carne vacuna, acompañado por un arancel adicional del 55% para los embarques que superen los cupos asignados por país, al cabo de una investigación del Ministerio de Comercio en respuesta a quejas de ganaderos chinos.
“Para la Argentina, China sigue siendo por amplio margen el principal destino de exportación de carne vacuna. Desde hace más de una década, absorbe entre el 55% y el 70% de las ventas externas, dependiendo del año y de la diversificación hacia otros mercados”, destacó el IPCVA, y precisó que dentro del uevo régimen comercial chino la Argentina recibió para 2026 un cupo de 510.000/511.000 toneladas anuales, considerado “neutral” por el sector privado argentino, pues es cercano a los embarques realizados durante 2025.
¿Cómo afectan las exportaciones de carne vacuna el mercado local?

Al respecto, un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario informó este viernes que datos provisorios en base al número de animales faenados “anticipan para los primeros cinco meses del año, una caída del 11% respecto de igual período de 2025”. Paralelamente, dice, “impulsadas por el favorable contexto internacional y comparadas con el bajo nivel de actividad registrado durante los primeros meses del año pasado, la exportación está absorbiendo un volumen creciente de producción. De acuerdo con los datos disponibles hasta abril, los embarques acumulaban un volumen 10% superior al registrado en igual período de 2025 (…) esto implica una menor disponibilidad de carne para el consumo interno. Ajustándonos a las estadísticas oficiales del primer cuatrimestre, se trata de un recorte cercano al 12% interanual”.
Sin embargo, agrega el informe de la bolsa rosarina, pese a la menor oferta “los precios de la carne vacuna en los mostradores no han registrado aumentos en los últimos dos meses. Por el contrario, medidos en términos reales, muestran una caída frente a la inflación minorista. De hecho, afirma citando al IPCVA “en mayo el valor promedio de los distintos cortes de carne vacuna considerados en la medición se ubicó en $18.569 por kilo, prácticamente sin cambios respecto de los promedios registrados en marzo y abril, frente a una inflación que para esos dos meses habría acumulado cerca de cinco puntos porcentuales”.
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