DEPORTE
Los récords de Akinfeev: 40 años, 36 en el CSKA, casi 23 como titular y… ahí sigue

Valeri Gazzaev no era un entrenador al uso. Con su disciplina casi militar, hizo historia al conquistar la cuarta Liga Rusa tras la excisión con el modesto Alania de Vladikavkaz de su ciudad natal y llevar al CSKA Moscú a la gloria en la Copa de la UEFA en 2005. Una de sus características era su defensa de los canteranos, a quienes exigía más que a los demás. Así sacó a Mamaev, a Schennikov o a Dzagoev, aunque su gran descubrimiento fue Igor Akinfeev.
Con apenas 1,85 de estatura y con unos reflejos felinos, el de Vidnoye (afueras de Moscú) entró en la academia del CSKA con tan solo cuatro años y a los 16 fue convocado con el primer equipo por primera vez. Gazzaev le hizo debutar con 17 años el 29 de marzo de 2003, sustituyendo en el descanso en un duelo de Copa ante el Zenit al ruso-azerbayano Kramarenko.
El 111 veces internacional ruso no recibió goles y realizó intervenciones de mérito. Tanto, que el técnico le dio la titularidad, lo jugó todo en ese 2003 (las temporadas iban con el año natural) y el equipo del ejército ganó la Liga. En 2005 llegó la citada Copa de la UEFA, con espectaculares actuaciones del arquero y se hablaba de su fichaje por el Chelsea que presidía el ruso Roman Abramovich o por el Arsenal, que fue el club que más insistió con Arsène Wenger como gran valedor.
Ya había debutado como internacional absoluto, cuando Georgy Yartsev lo alineó de inicio el 30 de marzo de 2005 en Estonia (1-1) en un partido de clasificación para el Mundial de 2006 (Rusia se quedó fuera por el ‘goal-average’ con Eslovaquia). Sin embargo, el 6 de mayo de 2007 en un duelo liguero contra el Rostov sufrió un choque que le provocó la rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda.
Akinfeev se recuperó, volvió a su nivel durante cuatro años y fue clave para que Rusia alcanzase las semifinales en la Eurocopa de 2008 con Guus Hiddink en el banquillo, hasta que uno de los personajes más indeseables que ha disputado la liga rusa casi acabó con su carrera.
Igor Akinfeev ya es una leyenda del fútbol / INSTAGRAM
En un derbi ante el Spartak, el brasileño Welliton lo embistió cuando estaba en el aire en un despeje, lo desequilibró y, en la caída, volvió a romperse el cruzado de la pierna izquierda el 28 de agosto de 2011. Era su segunda víctima, ya que antes había roto la mandíbula a Gabulov en su etapa en el Dinamo Moscú (curiosamente el CSKA lo recuperaría para cubrir la ausencia del moscovita).
Los expertos temían que esta segunda lesión en la misma zona lo obligaría a retirarse, pero Igor Akinfeev se reinventó y mejoró mucho su colocación para esconder sus problemas físicos. Siempre destacó como especialista en los penaltis, como demostró en el Mundial de Rusia en 2018 al detener los lanzamientos a Koke y a Iago Aspas con maestría al estirar el pie cuando parecía batido y eliminar a la España de Fernando Hierro en octavos.
Coincidiendo con los problemas económicos del propietario Evgeni Giner (tenía gran parte de sus negocios en Ucrania), el CSKA ha perdido potencial y esta década tan solo ha celebrado dos Copas de Rusia (una con Vladimir Fedotov en el banquillo y otra con el serbio Marko Nikolic, ahora en el AEK). En total, ha ganado seis Ligas, ocho Copas, ocho Supercopas y la UEFA de 2005 con el CSKA más el bronce en la Eurocopa de 2008.
Podría volver el sábado ante el Krylia tras una leve lesión y es titular para el cuestionado Fabio Celestini (jugó en el Levante). Y lo más importante, a sus 40 años sigue ilusionándose con el fútbol. Sus entrevistas no tienen desperdicio y el título de su libro, tampoco: «Autobiografía del futbolista más fiel de la historia del fútbol mundial». ¿Cuánta cuerda más le queda al ruso?
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A los 43 años, se retiró Tacuara Cardozo: de la apuesta de los USD 100 por gol que lo vistió al premio en “gallinas paraguayitas”

El caso de Óscar Cardozo es un ejemplo emblemático del apodo que llega a eclipsar el nombre de un deportista. Desde hace más de dos décadas, cuando irrumpió a pura potencia y remates ultrasónicos en el mundo del fútbol, se convirtió en Tacuara Cardozo. El delantero, de 43 años, anunció su retiro 422 goles después.
“Lo pensé bastante con la familia, principalmente. Hace rato lo decidimos”, confirmó en una entrevista con Radio Ñandutí. Atrás dejó una gran carrera cimentada en las áreas, que lo llevó por múltiples clubes en Sudamérica y Europa. 3 de Febrero, Nacional y Libertad -su último club-, en su Paraguay natal. Newell’s (Argentina), Benfica (Portugal), Trabzonspor (Turquía) y Olympiakos (Grecia), en el exterior. Ganó 21 títulos, llegó a dos finales de la Europa League, disputó tres Copas América y fue parte de la histórica campaña que llevó a su selección a los cuartos de final en el Mundial de Sudáfrica 2010.
Cardozo nació en Campo 9 -localidad hoy llamada Juan Eulogio Estigarribia-, una colonia agrícolo ganadera ubicada a 213 kilómetros de Asunción, de 40.000 habitantes. Allí creció el punta, en un hogar humilde, a la vera de la ruta 7 Gaspar Rodríguez de Francia, hijo de papá Genaro y mamá Dolly, quien siguió atendiendo un supermercado incluso cuando el heredero futbolista se hallaba en el clímax de su trayectoria.
En Campo 9 todos se conocen: en el barrio San Blas, Óscar Cardozo era Tacuara, el flaco del remate fulminante que en 2003 debutó en 3 de Febrero de Ciudad del Este, que luego pasó a Nacional, de la capital, donde en tres temporadas metió 29 goles en 63 partidos. No importaba su personalidad introvertida, que hablaba poco y nada, su gusto por volver a su lugar en el mundo. Hacía goles, una virtud que no abunda.

Newell’s se la jugó por él y su carrera despegó, aunque la adaptación tuvo sus bemoles. Es que Tacuara -que debe su apodo a la planta delgada y larga, que puede llegar a los 12 metros de altura- aterrizó con apenas un bolsito de mano, prácticamente sin ropa. Se hospedó en el hotel Holiday Inn de Rosario: la intención de que se mantuviera allí, con pensión completa, fue que “comiera bien”. Ante el problema de la indumentaria, su agente Pedro Aldave le propuso un reto: por cada gol que convirtiera, le prometió 100 dólares. Terminaron siendo 21 goles en 33 encuentros con la rojinegra entre 2006 y 2007.
Con el producido de sus primeras conquistas lo llevaron a comprar ropa a la intersección de las calles Mitre y La Rioja. Y se gastó hasta el último billete. Al poco tiempo, la empresa que lo representaba le consiguió un canje con una primera marca. Nunca había visto tanta ropa junta. Tal era su asombro que, en lugar de guardarla en el placard de su habitación, la ordenó contra la pared; primero las cajas de zapatillas, luego remeras y pantalones. Y se quedaba varios minutos contemplando la prueba de que su vida había cambiado.
Con Santiago Salcedo como puente, comenzó a relacionarse más con la gente, aunque por su carácter retraído le costaba aceptar el cariño de los fanáticos, la reacción que causaban sus goles. Francisco Culasso, entonces parte del staff de Aldave y hoy representante de futbolistas de la talla de Nahuel Guzmán y Cristian Ansaldi, lo había adoptado junto a su esposa, y lo llevaban a comer uno de sus platos preferidos: pescado.
Pero había situaciones que en la gran ciudad lo asustaban. Por caso, en una oportunidad Eduardo López lo había instado a firmar una modificación en su contrato, sin la presencia de sus representantes. En consecuencia, Cardozo se encerró en la habitación del hotel y no quería salir. Tuvo que apersonarse Culasso, entrada la noche, para calmarlo y explicarle que no tenía por qué firmar nada.
Tacuara añoraba costumbres de Campo 9, por ejemplo, el caldo con gallina de la chacra en la que vivía: “De gallina paraguayita, no curepí”. Antes de una exitosa visita de Newell’s al Monumental, su apoderado le propuso una nueva apuesta: si anotaba dos goles, le haría traer en micro, dentro de dos cajitas de cartón, las “gallinas paraguayitas” para su caldo. Claro, no contaba con que Tacuara firmara un doblete en el 3-3 final ante River. Para calmarlo ante los reclamos por el premio, lo fueron “engañando” con que las gallinas ya estaban en camino, primero en un autobús, luego en un camión; ambos imaginarios.
Después, el trampolín. Los 10 millones de euros que pagó el Benfica por su ficha. Los 172 goles en 293 partidos en el club portugués, que lo erigieron como máximo goleador extranjero de la institución en la que brillara Eusebio, al punto de ganarse su propia canción. “Tengan cuidado, él es peligroso, él es Óscar Tacuara Cardozo”, era el hit que atronaba cuando su remate furibundo tenía destino de red, o cuando hacía pesar su altura en la pelota parada.
En el medio, pudo haber jugado en River Plate, recomendado ni más ni menos que por un campeón del mundo tanto con Argentina como con el Millonario en 1986.

“Lo tienen que llevar, no se van a arrepentir”. Héctor Enrique estaba presenciando el triunfo de 12 de octubre por 4 a 0 contra Nacional en Paraguay. En el equipo derrotado, un delantero espigado, de 193 centímetros, esperaba en el banco de suplentes. Cuando ingresó en el complemento, Óscar Cardozo revolucionó el partido. Hizo dos goles y, sobre todo, hechizó al ex ayudante de campo de Diego Maradona, que empezó a hacer sonar los teléfonos en Argentina.
El primero fue el de José María Aguilar, entonces presidente de River Plate. “No, Negro, si lo traigo me matan”, fue la respuesta, según contó el propio ex volante. En ese entonces se trataba de un futbolista desconocido y la Banda no contaba con cupo para extranjero. Era un “tapado”, al que Enrique también sugirió en San Lorenzo y en Newell’s, que con Nery Pumpido como DT no dudó en invertir 1.500.000 dólares para quedarse con la ficha del jugador, que a mediados de 2006 tenía 23 años.
Aquel joven introvertido pero decidido llegó lejos. Y, a los 43 años, decidió colgar aquellos botines que tanto le costó conseguir.
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Con gol de Yoshan Valois, Lanús venció 1-0 a Always Ready y consiguió su primer triunfo en la Copa Libertadores

Lanús consiguió su primera victoria en la Libertadores. Foto: EFE
Lanús consiguió este jueves un valioso triunfo por 1-0 ante el Always Ready boliviano con el colombiano Yoshan Valois como héroe, en un partido de la segunda jornada del grupo G de la Copa Libertadores.
Valois, que el lunes le había dado el triunfo al ‘Granate’ ante Banfield en el clásico por el torneo local, volvió a convertir el tanto de la victoria para un equipo que venía de perder ante el Mirassol brasileño en el debut (1-0).
Para Always Ready esta caída lo deja en el sótano de la clasificación sin puntos, mientras que Liga de Quito lidera con seis unidades escoltado por Lanús y Mirassol con tres.
Lanús, flamante campeón de las Copa y Recopa Sudamericana, salió a jugar impulsado por su público y tuvo dos claras: una con el lateral de Gonzalo Pérez que Franco Watson remató el balón al palo y luego Felipe Peña Biafore empaló la pelota para asistir a Ramiro Carrera, que remató de zurda y encontró una gran reacción del portero Alain Baroja.
En el complemento, el técnico Mauricio Pellegrino determinó el ingreso del colombiano Valois y luego de Marcelino Moreno para darle mayor profundidad a la ofensiva ‘granate’.
Y en el minuto 67 fue Marcelino Moreno quien exigió una reacción del portero Baroja de tiro libre y en el rebote apareció Yoshan Valois para empujar la pelota a la red.
Desde ese momento, Lanús tuvo tres opciones claras a través de Marcelino Moreno, Felipe Peña Biafore y Dylan Aquino pero las respuestas espectaculares del portero Baroja dejaron el resultado sin modificaciones.
A tres minutos del final, el árbitro venezolano Alexis Herrera expulsó a Luis Caicedo por exceso verbal y la visita terminó con diez jugadores y una única opción desperdiciada por Enrique Triverio cuyo remate se fue desviado.
Lanús será local en la tercera jornada de este Grupo G el martes 28 de abril ante Liga de Quito, mientras que al día siguiente Always Ready visitará a Mirassol en Brasil.
Lanús,Copa Libertadores
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Atento River: Bragantino derrotó a Blooming

Red Bull Bragantino, el adversario que en los papeles estaba instalado como el principal rival de River en la Copa Sudamericana, pasó situaciones de mucha angustia para vencer a Blooming, de local: fue 3 a 2 con un gol en el quinto minuto de descuento, en el partido jugado ante 2.500 personas que pagaron entrada en el estadio Cícero de Souza Marques.
Fernando, de penal, había puesto en ventaja a Red Bull. Dominaban los brasileños. Si bien Blooming mantenía el orden, no disponía de potencial para desequilibrar. Hasta que una gran acción individual de Hinojoza, con un muy buen zurdazo, rompió la resistencia del arquero Cleiton. En la segunda etapa, hubo una jugada determinante: penal para los bolivianos y expulsión de Sosa, por doble amarilla, en los brasileños. El 2 a 1 visitante lo marcó Moisés Villarreal.
Luego se produjo la expulsión del argentino Diago Giménez, en Blooming, de una manera muy particular. Cometió una infracción y el referí dejó seguir, volvió a realizar un foul y el juez lo expulsó por dos amarillas en la misma jugada. Mala fortuna para el ex defensor de Gimnasia y Esgrima de Jujuy. Al minuto, Isidro Pitta, recién ingresado, empató de cabeza.
Entonces, 10 contra 10, Red Bull expuso más ánimo que buen fútbol. Isidro Pitta volvió a marcar, otra vez de cabeza, para dejar a Massa Bruta con tres puntos, detrás de River (4) y junto a Carabobo, en la zona de la fase de grupos. Otra realidad es que su potencial no demuestra fuerte solidez. Sufrió más de la cuenta ante un equipo de un país que suele tener bajísima eficacia en los partidos de visitante (un punto en el certamen).

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