CHIMENTOS
La visita de Nora Portela y Tini de Bucourt a un hogar de ancianos: “Compartir el cariño fue maravilloso”

Nora Portela y Tini de Bucourt compartieron una jornada solidaria en el Hogar Marín de San Isidro, interactuando con los adultos mayores y el personal del geriátrico (Video: Instagram)
Un gesto sencillo, pero cargado de sensibilidad, se convirtió en un momento significativo. Nora Portela y Tini de Bucourt compartieron una jornada solidaria en el Hogar Marín, en San Isidro, y dejaron ver una faceta íntima, lejos de las luces y la exposición habitual: la de conectar desde lo humano, escuchar y acompañar.
La actividad fue compartida por ambas en sus redes sociales, donde mostraron distintos momentos del recorrido por la institución, que es gestionada por las Hermanitas de los Pobres. En las imágenes y videos se las ve caminando por el lugar, saludando a residentes, conversando con ellos y también con el personal que trabaja allí día a día.

Fue Nora Portela quien primero relató la experiencia y explicó cómo surgió la visita. “Hoy me acompañó mi querida amiga, Tini de Bucourt, a repartir amor en el hogar Marín, y conocer de qué se trata mi día a día”, escribió, dejando en claro que se trató de una actividad muy significativa para ella. En el mismo mensaje, destacó el impacto que tienen estos encuentros en los adultos mayores: “Para ellos es un día que les alegramos sus vidas por un ratito”.
Las imágenes hablan por sí solas. En una de las postales más emotivas, se ve a Tini de Bucourt agachada junto a una mujer mayor en silla de ruedas, conversando con cercanía y una sonrisa. En otra, comparte una charla distendida con otra residente, sentadas frente a frente, en un momento de escucha y complicidad. También hubo tiempo para recorrer las instalaciones, pasar por la cocina y compartir con el equipo de trabajo, así como intercambiar palabras con religiosas que forman parte del hogar.


Por su parte, Tini de Bucourt también se mostró conmovida por la experiencia y no dudó en expresar su emoción públicamente. “Gracias amiga Nora Portela por llevarme a conocer tu labor en el ‘Hogar Marín’ Hermanitas de los pobres, Geriátrico en San Isidro. Estar con los mayores, charlar y compartir cariño fue maravilloso”, escribió en su cuenta de Instagram. Y agregó una reflexión que sintetiza el espíritu de la jornada: “Cuánto para hacer el bien”.
Lejos de tratarse de una visita superficial, ambas dejaron entrever que el encuentro tuvo un impacto profundo. Las escenas muestran abrazos, sonrisas genuinas y momentos de conexión que trascienden lo anecdótico. Incluso en los comentarios, los seguidores destacaron el gesto y celebraron la iniciativa: “Dos ladies con corazón enorme”, escribió una usuaria, mientras que otra sumó: “Admirable labor”.


La visita también puso el foco en el trabajo cotidiano que se realiza en este tipo de instituciones, muchas veces invisibilizado. Desde la atención médica hasta el acompañamiento emocional, el rol del personal y de las religiosas es clave para garantizar la calidad de vida de los residentes. En ese contexto, la presencia de figuras públicas ayuda a amplificar la importancia de estos espacios y a generar conciencia sobre la necesidad de acompañar a los adultos mayores.
Más allá de la repercusión en redes, lo que quedó en evidencia fue la autenticidad del momento. Sin producción excesiva ni guiones, Nora Portela y Tini de Bucourt se mostraron cercanas, presentes y comprometidas con cada persona que encontraron en el camino. Una jornada distinta que, como ellas mismas señalaron, fue mucho más que una visita: un intercambio de afecto.


En tiempos donde la exposición suele estar asociada al espectáculo, este tipo de acciones resignifican el uso de la visibilidad. Las frases que eligieron para describir la experiencia terminaron siendo mucho más que una descripción de Instagram: fueron una síntesis precisa de lo que sucedió puertas adentro del Hogar Marín. Un recordatorio de que, a veces, los gestos más simples son los que dejan una huella más profunda.
CHIMENTOS
Anita Martínez interpreta a Ana Laura Merello: “Tita con su fuerza pudo hacerse de una vida”

Anita Martínez resalta que Tita Merello unía comedia y tragedia, un rasgo que también atraviesa a las otras mujeres del tango
El telón se alza para un homenaje cargado de memoria y pasión: Anita Martínez se sumerge en el universo del tango para encarnar a una de sus figuras más icónicas. “Es un show tanguero con una historia que cuenta sobre la vida de estas cuatro mujeres del tango. María Nieves, que bueno, se murió hace muy poquito. Libertad Lamarque, Nelly Omar y Tita Merello. Yo soy Tita, con la orquesta adelante, bailarines, coreografías, a todo”, describe la actriz, visiblemente emocionada por el desafío.
Anita Martínez en una charla con Teleshow cuenta que ella está acostumbrada a los escenarios del humor y la palabra, confiesa que la cautivó la intensidad de la puesta del espectáculo, Ellas son tango: “Este show no te da tregua, te permite reconectar con tu historia, con lo que te venía de tu vieja o de tus abuelos”, dice, dejando entrever que, más allá del aplauso, el tango también convoca a las raíces y los recuerdos. El espectáculo transita la historia de Tita Merello, interpretada por Anita Martínez, Libertad Lamarque, por Marisol Otero; María Nieves por Andrea Ghidone y Nelly Omar por Vanesa Butera.
—¿Cómo es el regreso a este espectáculo y qué lo diferencia de otros trabajos tuyos?
—Es un espectáculo bien distinto, al menos de lo que yo venía haciendo. Yo trabajo haciendo monólogos, stand up, obras de teatro. Este es un show tanguero con una historia que cuenta sobre la vida de estas cuatro mujeres del tango. Hay diferentes escenas, muchos tangos que te remiten a la historia de cada uno. Por ahí vos decís, hace cuánto hace que no escuchaba un tango que te vino de tu vieja, te vino de tus abuelos. Te permite reconectar también con ese lugar que por ahí vos no tenías muy presente, pero que está en tu historia.
—¿Cómo se desarrolla la historia en escena?
—Vamos contando la historia de cada una de ellas, es muy poético también. Este es un sueño imaginario que tiene un muchacho que maneja un bar. Las imagina a las cuatro juntas. En ese encuentro de esas cuatro monstruos de la escena nacional, empiezan a interactuar cada una con su rasgo, Tita Merello con su fuerza, Libertad Lamarque, una dama, una lady, María Nieves con ese pisar escénico, esa fuerza tanguera, Nelly Omar con todo lo que ella tenía, esa mezcla de fuerza, poesía, drama.

—¿Qué impacto tiene el espectáculo en el público?
—La verdad que el show es hermoso. Los tangos, que son los tangos clásicos, pero vos decís… la pucha, es inevitable que no te conmueva. Y más allá de que estén iluminados y todo, sentir el bandoneón tan cerquita, instrumentos tan hermosos, los violines, todo!!
—¿Es la primera vez que interpretás a Tita Merello?
—Exacto, esta es la primera vez, o sea, lo hicimos a partir del año pasado, es un laburo hermoso. Tengo un sentimiento tan lindo, es un dulce personaje, tan fuerte, argentina, mujer, y tan mina. A pesar de haber tenido una infancia durísima, era analfabeta hasta los veinticinco, aprendió a leer con un diccionario. Una mina que vivió en el campo, que tuvo que hacerse abajo, que tuvo que pedir permiso. Y ella pudo hacerse de una vida que nos dejó a todos conmovidos.

—¿Qué aspectos de Tita te conmueven más como actriz?
—Ella tenía como mucha comedia, a pesar de ser tan trágica. Porque tenía como la tragedia y la comedia juntas. Estos personajes me parece que todos pasaron un poco por ese dualismo. Un poco de ser trágicas y también tener una vida donde hay cosas que eran tremendas, pero que a la vez eran maravillosas.
—¿Creés que el desamor es un rasgo común en estas mujeres?
—Las atraviesa sin decirlo, pero las cruza totalmente. Es una línea que corre por… un velito muy delicadito que va por delante de ellas, que sí tiene que ver con el desamor. Esa idea de que a pesar de haber sido los monstruos que eran, el amor fue su tema.

—¿Qué descubriste sobre Tita Merello al investigar para el papel?
—A mí lo que me gustó mucho fue que Antonio Carrizo le hace una nota a ella, una entrevista muy larga y muy linda, donde ella se revela mucho a sí misma. Se ve que se sentía muy confortable con él y era una mina muy sencilla. Sentada a hablar, sin pelos en la lengua. Vos sentís que es esa tía que vos querés recibir en tu casa para que te diga la verdad. La posta. Entonces, me parece que esa fuerza que ella tenía fue lo que más me cautivó de ella.
—¿Qué otra faceta te sorprendió de Tita?
—Trabajar también esa sensibilidad, porque era una mina muy conmovida por los animales, en algún punto desprotegida, y que la fuerza era de ella misma. Ella que agarró un diccionario y dijo… bueno, yo no sé leer, lo voy a aprender yo.
—¿Cómo creés que la adversidad marcó su vida y su arte?
—Ella cuenta la historia de cómo muere su papá que le decía la negrita. Ella cuenta de lo poco que pudo disfrutar ese hombre que la amó mucho, que fue su papá. Que murió cuando ella era muy chiquita y tantas cosas que le fueron pasando, que cuando vos ves una artista que se transforma en eso, sentís, sin que te lo cuente, sentís cómo las cosas la atravesaron, cómo le fue pasando la vida. Lo que muestra el espectáculo es que estas minas, a pesar de todo, ahí cuando estaban y te cantaban sus verdades, cantaban Se dice de mí, Milonga y yo, El choclo, Uno, Balada para un loco, todos los que vos escuchás que son todos hits, están en algún punto enmascarando un montón de cosas. Cada una de nosotras le fue poniendo su impronta, fue conectando con lo que le pasaba con el personaje. Sin hacernos las sabiondas, con una humildad que me parece que eso también se agradece.
CHIMENTOS
El horóscopo de hoy: sábado 20 de junio

ARIES (del 21 de marzo al 20 de abril)
La Luna en Leo en trígono a Marte en Tauro te devuelve confianza y determinación. Sentirás ganas de disfrutar de la vida, expresar tus talentos y avanzar con seguridad hacia aquello que deseas. Tu entusiasmo será contagioso y atraerá nuevas oportunidades.
TAURO (del 21 de abril al 20 de mayo)
Te sentirás más fuerte emocionalmente y con una gran capacidad para resolver asuntos familiares o personales. Marte en tu signo te aporta energía y decisión, mientras la Luna en Leo te ayuda a actuar desde el corazón sin perder estabilidad.
GÉMINIS (del 21 de mayo al 21 de junio)
Las ideas fluyen con facilidad y encontrarás las palabras adecuadas para expresar lo que sientes. Este aspecto favorece conversaciones positivas, encuentros agradables y la posibilidad de concretar proyectos que venían tomando forma desde hace tiempo.
CÁNCER (del 22 de junio al 22 de julio)
Experimentarás una mayor sensación de seguridad y confianza en tus recursos. Será un momento favorable para valorar tus capacidades, tomar decisiones prácticas y avanzar hacia objetivos que te permitan construir mayor estabilidad.
LEO (del 23 de julio al 22 de agosto)
La Luna en tu signo ilumina tu carisma y potencia tu magnetismo personal. Sentirás una renovada vitalidad, deseos de mostrarte tal como eres y una fuerte conexión con tus emociones. Todo parece fluir con mayor naturalidad.
VIRGO (del 23 de agosto al 21 de septiembre)
La serenidad interior reemplaza parte de las preocupaciones habituales. Podrás actuar con mayor confianza en tus intuiciones y descubrir que muchas respuestas llegan cuando dejas de intentar controlarlo todo.
LIBRA (del 22 de septiembre al 22 de octubre)
Los vínculos sociales y las amistades cobran protagonismo. Sentirás entusiasmo por compartir proyectos, participar en actividades grupales y conectar con personas que inspiran tu crecimiento y creatividad.
ESCORPIO (del 23 de octubre al 21 de noviembre)
Este trígono entre luna y marte favorece los logros y la confianza en tus capacidades profesionales. Sentirás impulso para avanzar en objetivos importantes y mayor claridad para tomar decisiones que fortalezcan tu posición y prestigio.
SAGITARIO (del 22 de noviembre al 22 de diciembre)
La energía del cielo despierta optimismo, ganas de explorar nuevos horizontes y confianza en el futuro. Sentirás que las oportunidades aparecen cuando te atreves a seguir aquello que realmente te inspira.
CAPRICORNIO (del 23 de diciembre al 21 de enero)
Las emociones profundas encuentran una vía constructiva de expresión. Será más fácil resolver temas pendientes, fortalecer la confianza en una relación o realizar cambios internos que te permitan avanzar con mayor libertad.
ACUARIO (del 22 de enero al 21 de febrero)
Las relaciones fluyen con más armonía y sinceridad. Podrás encontrar apoyo en personas importantes y sentir que los vínculos se fortalecen gracias al respeto mutuo y la disposición para construir juntos.
PISCIS (del 22 de febrero al 20 de marzo)
Te sentirás motivado para organizar tu vida cotidiana, cuidar tu bienestar y poner energía en aquello que mejora tu calidad de vida. Pequeñas acciones realizadas con constancia tendrán resultados muy positivos.
horóscopo
CHIMENTOS
David Lebón y Pedro Aznar desbordaron de emoción la primera noche del regreso de Serú Girán

El viernes 19 de junio, David Lebón y Pedro Aznar pisaron juntos por primera vez el escenario del Movistar Arena de Buenos Aires para el regreso de Serú Girán. Fue la inauguración de un capítulo nuevo, el primero de cinco shows agotados que la banda más amada del rock argentino se dispuso a dar en ese escenario. Lo que ocurrió durante casi dos horas no fue un simple concierto: fue la prueba de que la música hecha por músicos, con el pulso de la emoción y no de las máquinas, todavía puede detener el tiempo y llenar de algo verdadero cada rincón de una sala. Y con la presencia intangible de Charly García y el fallecido Oscar Moro sobrevolando cada canción
Antes del show, un cocktail en el estadio reunió a figuras que no quisieron perderse la noche. Entre los presentes estuvieron Lali junto a Pedro Rosemblat, Nito Mestre, Sandra Mihanovich, Lalo Mir, Cecilia Roth, Gastón Pauls y muchos más. El ambiente ya cargaba con la electricidad de lo que se venía.

A las 21.10 se apagaron las luces. Lebón entró desde la derecha del escenario y Aznar desde la izquierda. Se encontraron en el centro, se abrazaron, y David lo resumió todo en tres palabras: “Bueno, llegamos”. El público, que llenaba cada rincón del Movistar Arena con una mezcla de padres con sus hijos y una mayoría entusiasta de hombres y mujeres que pasaban las cinco décadas, respondió con una ovación que no bajó de intensidad en toda la noche.
El show arrancó con “Parado en el medio de la vida”, los dos solos, sin más adornos que sus voces y sus instrumentos. Fue un comienzo que ya anticipaba el tono de la noche: íntimo, despojado, directo al hueso. Después, la intro de “La Grasa de las Capitales” y “Frecuencia Modulada” a todo ritmo, dio paso a la banda completa: Federico Arreysegor en teclados y voces, Fernando Cosenza en guitarras, Matías Sabagh en batería y Fermín Ferraris en teclados. Aznar los presentó uno por uno y luego tomó la palabra Lebón, con la voz llena de una emoción que no lo abandonó en toda la noche, dijo: “Quiero agradecer a Pedro, él fue el que juntó a esta gente atrás mío. Trabajaron como locos desde el primer día. Yo necesito decirles a todos ustedes que han pasado muchas cosas desde que nací, y nunca me imaginé que a los 74 años iba a llenar estadios”. La sala entera lo abrazó desde abajo.

El concierto avanzó por los cinco discos de estudio con un equilibrio que pocos esperaban. Del debut homónimo de 1978 —grabado en Brasil junto a Billy Bond, un disco al que le costó ser aceptado cuando la banda llegó de vuelta al país— sonaron apenas dos temas: “El mendigo en el andén” y “Seminare”, el que con los años se convirtió en el himno más reconocible de los llamados “Beatles argentinos”. De La Grasa de las Capitales (1979) llegaron cinco: la intro del tema que da título al álbum, “Perro Andaluz”, “Noche de Perros”, “San Francisco y el lobo” y “Viernes, 3AM”. Bicicleta (1980) aportó cuatro: “Canción de Alicia en el país”, “Cuánto tiempo más llevará”, “Desarma y sangra” y “Encuentro con el diablo”. De Peperina (1981) fueron cinco: “Parado en el medio de la vida”, “Cinéma Verité”, “Esperando nacer”, “En la vereda del sol” y “Peperina”. Y Serú ’92, el del breve regreso, cerró con seis: “Nos veremos otra vez”, “Si me das tu amor”, “Mundo agradable”, “Déjame entrar”, “Uno en uno” y “A cada hombre, a cada mujer”. El álbum en vivo No llores por mí, Argentina (1982) sumó el tema que le da nombre. Una distribución que honró cada etapa de la banda sin privilegiar ninguna.
Cada canción tuvo su momento particular. La voz de Lebón se quebró de emoción, casi hasta las lágrimas, cuando cantó “Nos veremos otra vez”. En “Canción de Alicia en el país”, en lugar de “el rey de espadas”, Aznar cantó la letra original: “la policía”, sin eufemismos. Y en “Peperina”, la palabra “huevos” sonó entera, sin el pitido con que la censura la tapaba en los años de la dictadura. El público lo festejó con una carga de alivio histórico que fue difícil no sentir.

En “Noche de Perros”, Aznar desplegó su bajo fretless con una precisión y ese sonido único (del que alguna vez, cuando grabó Tango 4 con Charly, abjuró) que erizó la piel de la platea; Lebón, por su parte, hizo rugir su Gibson a lo largo de toda la noche con la autoridad de quien lleva décadas hablando ese idioma sin necesitar traducción. Cuando terminó “Desarma y sangra”, desde la platea brotó un grito espontáneo: “¡Gracias, Charly!”. Charly García, alma fundadora de la banda, no estuvo presente en el escenario ni en el estadio, pero su espíritu sobrevoló cada canción de la noche. En las pantallas del estadio se sumaron imágenes de distintas épocas de García y de Oscar Moro, el baterista histórico de Serú Girán fallecido en 2006, que completaron esa presencia invisible pero permanente. Lebón asintió cuando la gente coreó el nombre de Charly: “Sí señor”. Fue uno de los momentos más cargados de la velada, de esos que no se planifican y que por eso duran.
“San Francisco y el lobo” nació como una canción de guitarra acústica, delicada, casi susurrada. Pero esa noche terminó de otra manera: con toda la banda adentro, con la potencia que alguna vez le dio Lebón en vivo para refrescarla, y el Movistar Arena entero se puso de pie para aplaudir. Antes de “Viernes, 3AM”, Lebón preguntó al público: “¿Están sintiendo?”. La respuesta fue un rugido. Cuando el tema terminó, Aznar anunció: “Los dejo un ratito con David”. Era el momento de cantar por separado, lo que García había bautizado en los recitales de Obras Sanitarias en 1981 como “momento solista”.

Lebón se quedó en el escenario con el pianista y tocó “En la vereda del sol” con tumbadoras, como en los viejos tiempos. Antes, contó que esa canción nació en Uruguay, en las primeras vacaciones que junto a Charly pudieron tomarse con los primeros dineros ganados. “Siempre andaba con pianitos chiquititos, siempre hacíamos canciones. Yo era muy chico en ese momento”, dijo, y rió con esa risa suya, ancha y sin cálculo: “Ahora tengo diez nietos”. A sus 74 años, Lebón se mostró exactamente así: pleno, presente, sin nostalgias innecesarias.
Después fue el turno de Aznar con su guitarra. Tocó “Déjame entrar” y antes de “Uno en uno” —canción suya incluida en Serú ’92— se dirigió a Lebón con una confesión que detuvo la respiración de la sala: “Esta canción la soñé, y cuando la soñé estaba cantada por tu voz. Fui a escribirla. Y cuando la escuché se me puso la piel de gallina, porque la cantaste tal como la había soñado”. El silencio que siguió fue de los que pesan, de los que dicen más que cualquier aplauso.

Antes de “Mundo agradable”, Aznar recordó que cuando Lebón les mostró esa canción a él y a García sin darle mucho crédito a su creación, los dos le dijeron sin dudar que era “su Imagine”. Lebón sonrió, dijo “ahora me gusta”, y contó que para grabar el disco de 1992 que derivaron en los shows en River cada uno andaba por su lado —Aznar giraba con Pat Metheny en Estambul— y se pasaban las canciones por teléfono. “Charly llamaba y decía que la cinta del cassette saltaba”, recordó entre risas del público que reconoció en esa imagen una época entera.
El cierre del segmento central llegó con la aparición de Juanito Moro, el único invitado de la noche, presentado por Aznar con ternura y con orgullo: “parte de la familia”. “Era chiquitito, estaba en una valijita mientras ensayábamos, todavía no habían comprado un moisés”, completó Aznar. Juanito es hijo de Oscar Moro, y tocó la batería exactamente donde su padre lo hizo durante años. La emoción en el estadio fue física, palpable. Se lució en “Cuánto tiempo más llevará” con una solidez que hizo saltar al público de sus asientos, y cerró su participación con “No llores por mí, Argentina”. Fue la imagen más poderosa de la noche: la historia de Serú Girán latiendo con sangre nueva, en manos de alguien que la lleva en el apellido.

El setlist de 22 temas recorrió toda la discografía con justicia, aunque algún fanático habrá echado de menos clásicos como “Eiti Leda”, ausente en esta primera fecha, la versión completa de “La grasa de las capitales”. El cierre fue “Peperina”, y después vino lo que el público esperaba con la misma certeza con que se espera el aire: el “oh, oh, oh, oh, oh” que miles de gargantas cantaron en los recitales de la década del 80, y el “una más y no jodemos más”, ese ritual colectivo que el tiempo no borró. Serú Girán volvió al escenario para “Seminare”, con el público de pie y la linterna de los celulares en vez de los encendedores. A las 23.07 Lebón despidió este regreso con cuatro palabras: “Todo el amor para ustedes”.
Afuera, en la noche de Buenos Aires, miles de personas salieron con los ojos húmedos y algo adentro que no sabían muy bien cómo nombrar. Quizás era eso: la certeza de que algunas cosas, cuando son verdaderas, no se van nunca del todo. Que Charly y Moro estaban ahí. Que Juanito tocó donde tocó su padre. Que David y Pedro, a los 74 y 66 años, subieron a ese escenario sin red y entregaron todo. Y que el Movistar Arena entero se fue a casa feliz.

Los cuatro shows siguientes en el mismo estadio —21 de junio, 10 de julio y 9 de agosto, todos agotados, más una quinta fecha el 12 de septiembre— completan la temporada porteña. La gira continúa por Córdoba (26 de junio, Quality Arena, agotado), Rosario (4 de julio, Metropolitano), Mendoza (25 de julio, Arena Maipú) y Mar del Plata (14 de agosto, Polideportivo), con una segunda fecha en Córdoba el 25 de septiembre con entradas disponibles.
Fotos: RS Fotos
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