POLITICA
La reforma electoral tensiona la “mayoría oficialista” en el Senado, en medio de una creciente desconfianza en el Gobierno

La reforma política no llega en el mejor momento del oficialismo en el Senado. El índice de inflación, que acumula 10 meses de alzas, y la interminable saga de problemas que tienen como protagonista al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, son dos pesados lastres con los que la bancada que conduce Patricia Bullrich (Capital) tendrá que lidiar si quiere reeditar el paso victorioso con el que el Gobierno caminó durante las sesiones extraordinarias de febrero.
Más allá de que Bullrich es una optimista empedernida y que se muestra confiada en que podrá retomar la senda triunfante, lo cierto que en las últimas semanas la marcha de la agenda oficialista en el Senado había mostrado una fuerte desaceleración, en coincidencia con la aparición de las complicaciones patrimoniales de Adorni.
Tampoco parece ayudar la superpoblación de iniciativas que la administración de Javier Milei busca colocar en el centro de la escena para que se deje de hablar de las interminables internas de la Casa Rosada y del impacto del estancamiento económico en las fuerzas dialoguistas.
“Patricia ha mostrado muñeca y es buena haciendo malabares, pero tener tantas pelotitas en el aire podría terminar en que, al final, no salga nada”, le confió a este diario un senador libertario al tiempo que enumeraba, ayudándose con los dedos de una mano, los proyectos que el Gobierno ha enviado al Senado en el último mes.
La lista muestra una pesada carga legislativa. Antes que la reforma política, que entró el miércoles, el Poder Ejecutivo había enviado los proyectos de inviolabilidad de la propiedad privada, que modifica seis leyes; una serie de modificaciones a la ley de salud mental, el acuerdo de pago con los dos últimos grupos de tenedores de bonos de 2001 y más de un centenar de pliegos de jueces nacionales y federales.
Como si toda esta carga fuera poca, el Gobierno envió un proyecto que busca penalizar el fraude con pensiones por invalidez. Sin embargo, detrás del título se esconde un intento de burlar el cumplimiento de la ley de emergencia en materia de atención a la discapacidad que el Congreso aprobó en dos oportunidades el año pasado y que se convirtió, junto a la de financiamiento universitario, en el Waterloo legislativo de la gestión libertaria durante 2025.
“Volvieron los errores del año pasado: envían proyectos sin consultar a nadie y se piensan que nosotros podemos hacer magia con 21 votos”, se quejó un operador oficialista en referencia a la eliminación de las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) que impulsa el Gobierno como parte de la reforma política.
Tal como informó , la eliminación de las primarias suma fuertes rechazos y es muy difícil que se pueda concretar. La UCR, el peronismo en todas sus vertientes y algunos bloques independientes no quieren saber nada con quitar de la cancha una herramienta que les podría servir para ordenar sus internas de cara a las elecciones del año próximo.
“Esto sólo le sirve al Gobierno”, le dijo a este diario la radical Carolina Losada (Santa Fe), quien siempre sostiene que su llegada al Congreso fue producto de las internas abiertas. “Sin internas primarias deciden las cúpulas partidarias, estoy en contra”, se sumó su correligionario Maximiliano Abad (Buenos Aires) cuyo voto suele funcionar como una suerte de “souvenir del clima” que anticipa si al oficialismo le esperan cielos despejados o tiempos tormentosos en el tratamiento de sus iniciativas.
A pesar de los malos augurios y de los contratiempos, la jefa de los senadores oficialistas mantiene su optimismo. Aunque sabe que los números variarán según el tema, confía en que podrá armar una mayoría para cada uno de los desafíos que le plantea la Casa Rosada.
Las cuentas de Bullrich se basan en un universo de 42 senadores integrado por 21 oficialistas, 10 radicales, tres de Pro y otros ocho de fuerzas provinciales y bloques independientes. Quedan afuera de sus cálculos 28 peronistas de declarado perfil anti-Milei y los dos senadores por Santa Cruz −José María Carambia y Natalia Gadano−, que no comulgan con las ideas del gobierno nacional, aunque sin las estridencias ni el rechazo a libro cerrado cerril del kirchnerismo.
Para aprobar la reforma electoral, el oficialismo necesita de 37 votos afirmativos obligatorios y Bullrich cree tenerlos. Considera que las nuevas reglas de juego para conformar partidos serán compartidas por las grandes fuerzas y coaliciones, y que también contará con el respaldo de los provinciales, porque no juegan en la cancha nacional.
Sin embargo, hay algunos puntos que permanecen en la oscuridad. Al rechazo inicial de la eliminación de las PASO se le suma el capítulo que le abre la puerta al financiamiento privado, tema siempre tabú a la hora de discutir reformas electorales.
A favor de Bullrich juega su flexibilidad. Desde que llegó al Senado, en diciembre del año pasado, mostró una gran capacidad y paciencia para sentarse a negociar con la oposición dialoguista. No sólo para escuchar, sino también para atender los reclamos y trasladarlos a la Casa Rosada.
“Hay una diferencia notable con los vecinos de Diputados. Mientras a Martín Menem se le caen capítulos del Presupuesto en pleno recinto porque no se anima a discutir las órdenes de la Casa Rosada, la Bullrich logró que la escuchen cuando les dice que tienen que cambiar algo porque no están los votos”, destaca un senador peronista.
Fue lo que pasó en la reforma laboral y la reducción del impuesto a las ganancias. Tras tres semanas de negociaciones, Bullrich logró que la Casa Rosada aceptara que no estaban los votos para aprobarlo y fue eliminado del texto antes de que se discutiera en el recinto.
“¿Cuántos votos tenía para Ganancias?”, le preguntó a la senadora libertaria la misma noche que la reforma laboral se discutía en el Senado. “Ninguno”, respondió Bullrich, riéndose con picardía y dando a entender que nunca pasó de tener más que los 21 votos del oficialismo. Se había guardado esa carta para jugarla en la Casa Rosada el martes previo a la sesión.
Los debates que se vienen en el Senado obligarán a Bullrich a poner en juego esa capacidad para convencer a Javier y Karina Milei de que siempre hay que ceder algo para llevarse el premio mayor. También necesitará que la economía empiece a dar señales de reactivación y que Adorni deje de hacerle daño al Gobierno, pero esas son variables que exceden a los senadores oficialistas.
Gustavo Ybarra,Conforme a
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La confianza en el Gobierno creció en junio, según el índice de la Universidad Di Tella

El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de junio de 2026 mostró un aumento de 3,9% respecto de mayo, marcando el primer repunte del año tras varios meses en caída. El indicador, elaborado por la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella desde 2001, se ubicó en 2,07 puntos sobre una escala de cero a cinco, una cifra que, aunque supera los registros recientes, todavía implica una caída del 11,4% en la comparación interanual.
El dato inaugura un nuevo ciclo para la administración de Javier Milei. Aunque la confianza repunta levemente, la contracción acumulada desde fines del año pasado es del 16,1%. La serie de variaciones mensuales desde enero revela un clima de creciente escepticismo: las cifras mostraron bajas en enero (-2,8%), febrero (-0,6%), marzo (-3,5%), abril (-12,1%) y mayo (-1,6%), antes del actual rebote.
En el contexto histórico, el índice también compara mes a mes a Milei con sus predecesores. En efecto, luego de treinta meses de gestión, su nivel de confianza (2,07) está apenas por encima del valor que obtuvo Mauricio Macri (2,04; +1,3%) en el mismo momento de su mandato, aunque sigue por debajo del registrado bajo Néstor Kirchner (2,42; -14,6%). El valor del libertario supera ampliamente los registros de las presidencias de Cristina Fernández de Kirchner (1,70 y 1,61 en sus dos mandatos) y Alberto Fernández (1,40) en la misma instancia del mandato, lo que exhibe una brecha de hasta el 47,6% respecto de alguno de estos ciclos en el mes treinta de gestión.
El promedio del ICG en la era Milei, sin embargo, descendió a 2,40 puntos, su registro más bajo. En la comparación contra los tramos equivalentes, Mauricio Macri tuvo un promedio de 2,52 y Alberto Fernández, de 1,93. Este promedio se robustece especialmente cuando se contrastan las tendencias de largo plazo y la volatilidad de la confianza durante los diferentes gobiernos.
Desglose de los componentes y los matices del repunte
El rebote del ICG se debió a aumentos en tres de sus cinco componentes. Eficiencia lideró el crecimiento, con un salto del 12,8% respecto del mes anterior hasta alcanzar los 2,12 puntos, una variación que representa el mayor diferencial dentro del índice. Capacidad también se incrementó y llegó a 2,46 (+4,3%), al igual que la dimensión Preocupación por el interés general, que marcó 1,63 puntos (+3,8%). En contraste, Honestidad permaneció estable en 2,46 y la Evaluación general del gobierno cayó levemente a 1,68 puntos (-0,5%).
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Esta dinámica sugiere que, más allá de un repunte global, persisten dudas sobre la gestión a nivel agregado, al mismo tiempo que ciertos aspectos técnicos y de percepción pública mejoran tras medio año de deterioro sostenido.
Género, edad, territorio: dónde recuperó apoyo el Gobierno
Los datos revelan matices en la composición del repunte del ICG. La brecha de género se mantuvo estable en 0,68 puntos respecto del mes anterior, lo que describe una grieta persistente en la percepción de la gestión. El índice entre mujeres aumentó hasta 1,70 puntos (+5,6%), mientras que entre los hombres subió a 2,37 (+3,7%).
Por edad, el rebote se concentró en el grupo de mayores de 50 años, que alcanzó 2,23 puntos (+4,3%), pero también en los jóvenes de 18 a 29 años, donde el ICG trepó levemente a 2,18 puntos (+1,4%). El segmento intermedio (30 a 49 años) subió a 1,76 (+2,4%). Esta dispersión sugiere una recuperación distribuida, aunque con distintas intensidades según el grupo etario.
Desde el punto de vista geográfico, el interior del país mantiene el mayor nivel de confianza (2,19 puntos; +0,9%). Dentro del Área Metropolitana de Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires subió a 2,03 (+6,3%), pero el mayor salto se dio en el Gran Buenos Aires, que trepó a 1,83 puntos (+11,1%).
Nivel educativo y victimización: sorpresas estadísticas del mes
El análisis por nivel de instrucción aporta uno de los datos únicos del informe. Si bien quienes tienen educación terciaria/universitaria sostienen la confianza más alta (2,20 puntos; +0,5%), el mayor incremento porcentual del mes fue para el segmento con primaria completa, que llegó a 1,72 puntos (+42,5%). Aquí se registra el rebote más inesperado, al retornar a valores similares a los de abril, tras haber mostrado ciertas fluctuaciones en los meses anteriores.
Otro dato singular surge de la variable victimización por delitos. Por primera vez en el año, el ICG fue superior entre quienes declararon haber sido víctimas de delitos (2,10; +14,6%) comparado con quienes no lo fueron (2,07; +1,6%), invirtiendo la lógica del ciclo previo y neutralizando la brecha que se había instaurado a lo largo de 2026.
Expectativas económicas: el factor determinante en la confianza
El componente más sensible aparece en la valoración sobre el futuro económico. Aquellos que confían en que la economía mejorará en un año registran un ICG de 4,08 puntos, aunque con una baja de 2,2%. El verdadero salto porcentual del mes vino de quienes creen que la situación se mantendrá igual, con una suba del 13,1% (2,45 puntos). Por el contrario, entre quienes esperan un empeoramiento, el ICG se estancó en 0,37, sin cambios respecto de mayo.
El dossier metodológico asegura que la encuesta —realizada por Poliarquía Consultores— abarcó 1.000 personas, mayores de 18 años en 39 ciudades de más de 10 mil habitantes, con un margen de error estándar de ±0,06 para el ICG total. El trabajo de campo se hizo entre el 2 y el 11 de junio de 2026.
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Los libertarios ponen en pausa su agenda en Diputados para evitar que el caso Adorni llegue al recinto

El oficialismo comenzó a revisar su hoja de ruta en Diputados. Aunque tenía previsto sesionar el miércoles próximo para avanzar con dos proyectos clave de su agenda económica, el temor a que la crisis de Manuel Adorni monopolice el debate y acelere un intento opositor para desplazarlo de la Jefatura de Gabinete abrió una discusión interna sobre la conveniencia de abrir el recinto.
La planificación original de La Libertad Avanza contemplaba tratar el acuerdo para pagar US$171 millones a los holdouts Bainbridge y Attestor, y el denominado “Súper RIGI”, el régimen de incentivos para inversiones superiores a los US$1000 millones. Pero la situación de Adorni alteró el escenario.
Después de la entrevista en la que el funcionario intentó explicar el crecimiento de su patrimonio a partir de dinero encontrado e inversiones en Bitcoin, la oposición convocó para el martes 23 una sesión especial destinada a debatir su interpelación y una eventual moción de censura. La convocaron para apenas 24 horas antes de la sesión que el oficialismo pretendía utilizar para impulsar sus propios proyectos.
El primer interrogante es si los bloques opositores lograrán reunir los 129 diputados necesarios para habilitar el debate. Por ahora, esos números no están garantizados. Buena parte de la definición depende de los aliados habituales del Gobierno, principalmente Pro y la UCR, que no quieren ser los que definan el futuro político del jefe de Gabinete.
La cautela de los aliados también responde a diferencias internas entre ambas cámaras. En el Senado, donde Mauricio Macri conserva una influencia directa a través de Martín Goerling, jefe del bloque Pro, el partido ya dio señales de que está dispuesto a avanzar con los pedidos de explicaciones a Adorni. En Diputados, en cambio, Cristian Ritondo evita convertirse en el dirigente que termine sellando la suerte del jefe de Gabinete y reserva las críticas más duras para Fernando de Andreis, uno de los dirigentes más cercanos al expresidente dentro del universo legislativo macrista.
Algo similar ocurre en la UCR. Mientras que en el Senado una mayoría de los radicales se inclina por acompañar el avance contra Adorni, en Diputados predominan posiciones más prudentes. Allí pesa especialmente la influencia del gobernador mendocino Alfredo Cornejo, uno de los principales interlocutores del oficialismo entre los mandatarios provinciales. Esa diferencia ayuda a explicar por qué los votos que hoy necesita la oposición para alcanzar el quorum siguen siendo una incógnita.
La situación se volvió todavía más incómoda para los diputados aliados después de que el Senado resolviera postergar una semana la discusión sobre Adorni. En una reunión de jefes de bloque, la oposición acordó con la senadora Patricia Bullrich diferir el debate hasta la semana próxima y avanzar recién el jueves 25 con la aprobación de una interpelación para el 2 de julio.
Esa decisión volvió a colocar toda la presión sobre la Cámara baja. Por eso, entre los bloques dialoguistas crece la idea de evitar cualquier movimiento que los obligue a asumir el costo político de activar el proceso contra Adorni y dejar que sea el Senado quien tome la iniciativa.
A esa discusión política se suma otra, de carácter reglamentario, que preocupa especialmente al oficialismo. Algunos sectores de la oposición sostienen que la interpelación seguida de una eventual moción de censura no necesita atravesar el circuito habitual de comisiones ni requiere los dos tercios para ser tratada sobre tablas. Argumentan que el artículo 101 de la Constitución establece un procedimiento específico que solo exige la mayoría absoluta de cada Cámara.
La interpretación fue planteada en el Senado por el jefe del bloque peronista, José Mayans, y terminó siendo aceptada por el resto de las bancadas, incluido el oficialismo. “Si reúne una mayoría tendría una interpelación y eso podría llevar, o no, a una moción de censura”, reconoció Bullrich al finalizar la reunión de labor parlamentaria.
Ese antecedente aumenta la presión sobre Martín Menem. Si la Cámara baja adopta el mismo criterio, la oposición podría impulsar una interpelación sin necesidad de atravesar el trámite legislativo habitual.
El diputado Maximiliano Ferraro fue uno de los primeros en explicitar esa estrategia. “La próxima semana debemos abrir el recinto, reunir a 129 diputados y votar su interpelación con moción de censura. No hace falta ni comisiones ni dictámenes”, sostuvo.
Para el oficialismo la prioridad inmediata es bloquear la sesión pedida por la oposición para el martes. Y si su estrategia prospera, son cada vez son más los que consideran inconveniente abrir el recinto al día siguiente para tratar el acuerdo con los holdouts y el “Súper RIGI”. Temen que cualquier sesión termine convirtiéndose en una oportunidad para que la oposición avance contra Adorni.
Por ahora, nadie quiere anticipar una definición. “Lo definirá la mesa política”, respondió a un referente libertario consultado sobre la posibilidad de mantener la sesión prevista para el miércoles. Mientras tanto, los dos proyectos que el Gobierno esperaba convertir en sus próximos triunfos legislativos quedaron en pausa, a la espera de que se despeje la crisis que atraviesa a su jefe de Gabinete.
June 18, 2026,Delfina Celichini,Cámara de Diputados,Conforme a,Cámara de Diputados,,“Ganar tiempo”. El Gobierno pactó con Pro y la UCR una tregua para salvar temporalmente a Adorni,,»Te queda bastante mal». Fuerte cruce entre Grabois y Benegas Lynch en plena comisión de Diputados,,Diputados. Con apoyo de sus aliados, el oficialismo dejó listo para aprobar el «Súper RIGI» y un acuerdo con holdouts
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El financista Francisco Hauque le pidió a la Justicia que cite a declarar a Jesica Cirio

El financista Francisco Hauque solicitó que Jesica Cirio declare como testigo en la causa por extorsión que investiga el fiscal federal Franco Picardi y el juez Ariel Lijo.
En el escrito presentado, al que tuvo acceso TN, Hauque reclamó que la modelo y exconviviente de Elías Piccirillo sea citada para declarar sobre el estado emocional de su expareja al momento de los hechos investigados y sobre los “movimientos económicos observados”.
Además, pidió identificar al personal doméstico, custodios, choferes y empleados que trabajan en la casa que Piccirillo y Cirio compartían en El Yacht de Nordelta.
La presentación se inscribe en la disputa judicial que Hauque mantiene con Piccirillo. La causa se inició en enero de 2025, luego de una en el Palacio Duhau. El expediente investiga un supuesto préstamo de US$ 6 millones que derivó en el conflicto entre los financistas.
Hauque aclaró que estos acontecimientos no guardan relación directa con esa causa, pero consideró que podrían ser relevantes para evaluar si, durante el arresto domiciliario, Piccirillo desarrolló actividades incompatibles
En consecuencia, pidió que se incorpore el comunicado de Cirio como antecedente, que se libre oficio a la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 58 para obtener información sobre la causa por extorsión, que se requiera información oficial sobre el allanamiento difundido públicamente y que se obtengan los registros completos de control del arresto domiciliario de Piccirillo, como el monitoreo electrónico, autorizaciones, visitas e incidencias.
Finalmente, que se cite a declarar como testigo a Cirio.
El 17 de enero de 2025, Hauque fue detenido en las inmediaciones del hotel junto a su pareja, con más de un kilogramo de cocaína y un arma en su camioneta. La Justicia determinó que se trató de una emboscada ordenada por Piccirillo, quién se encuentra cumpliendo una prisión domiciliaria.
En los últimos días se realizó una reconstrucción del hecho en Puerto Madero y en dos de las tres situaciones recreadas surgió la posibilidad de que Piccirillo pudo haber plantado la droga en el baúl de la camioneta.
Leé también: Manuel Adorni convocó a los senadores de La Libertad Avanza para una reunión en la previa de su posible interpelación
La causa por extorsión, que comenzó en el fuero penal ordinario, fue anexada al fuero federal y vinculada a las investigaciones sobre el “rulo financiero” y el sistema SIRA que tramitan en Comodoro Py. En ese marco, Hauque se ofreció como arrepentido en las causas vinculadas al dólar blue y al SIRA. El financista afirmó poseer “conocimiento directo sobre circunstancias, hechos, mecanismos operativos, y elementos probatorios cuya incorporación al proceso podría resultar de significativa utilidad”.
También aseguró que aportaría “información, documentación, datos y elementos de prueba de relevancia sustancial”.
Elías Piccirillo, Jesica Cirio, Justicia
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