ECONOMIA
Un índice clave puede completar un triángulo de noticias adversas para el Gobierno

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Hoy se conocerá el Índice de Confianza en el Gobierno que, se descuenta, será negativo y completará, junto a la Actividad Económica y la Confianza del Consumidor -que en la semana pasada mostraron caídas importantes- un triángulo adverso de noticias para el Gobierno de Javier Milei.
El problema de esta tríada de indicadores va más allá de la economía y se traslada a la política que, cada vez más intrincada, impone dudas sobre las elecciones de 2027. Los tenedores de bonos son los más tensos y esta semana eso se puede reflejar en la licitación del Bono hard dollar AO28, porque su vencimiento va más allá del mandato de Milei.
Con el riesgo país en crecimiento por el conflicto del Golfo Pérsico, para la licitación de mañana el Tesoro elevó en USD 200 millones a USD 350 millones el monto por bono a colocar en primera vuelta. En la segunda, se licitarán al mismo precio de la primera USD 100 millones por bono.
El escenario internacional se complicó, como sucede cada fin de semana: las novedades de la madrugada pueden ser obsoletas cuando abran los mercados. El viernes Donald Trump desistió de seguir las conversaciones con Irán, pero el domingo por la noche Irán replicó que el estrecho de Ormuz en ninguna circunstancia volverá a funcionar como antes del conflicto. En otras palabras, están demandando un peaje por resarcimiento de los daños de la guerra.
El petróleo respondió en el mercado overnite con alzas. En la noche del domingo y apenas iniciada la madrugada del lunes, el Brent aumentaba 2,5%, mientras el oro bajaba 1% y los principales indicadores de las Bolsas de Nueva York retrocedían 0,30 por ciento.
Por eso las consultoras dejaron de lado o rozaron mínimamente el impacto del conflicto internacional; saben que todo lo que digan corre el riesgo de ser una noticia antigua en el fin de semana.
EconViews, que dirige Miguel Kiguel, señala que “los números son cada vez más claros y empiezan a hablar, con una economía bipolar que funciona a dos velocidades. El problema para el gobierno es que la sostenibilidad del programa depende de que el crecimiento llegue a gran parte de la población, mientras lo que se observa es que los ganadores hasta ahora son pocos sectores (minería, energía y agro) y que no emplean mucha mano de obra. Los perdedores, como la construcción, la industria y los servicios, que son los grandes empleadores, están estancados o cayendo. El empleo y los salarios no traccionan y sufre el consumo masivo, lo que se refleja en la fuerte caída en el índice de confianza del consumidor y en algunas encuestas sobre la imagen del Gobierno. El riesgo es que no tenga éxito en lograr que el crecimiento se generalice al resto de la economía y comience a crecer el malestar en vísperas del año electoral”.
Hay amplio respaldo al rumbo del programa económico, en especial por el avance en las reformas estructurales y la consolidación del equilibrio fiscal. Pero falta pragmatismo en la toma de decisiones
En ese contexto, prosigue la consultora, “en Wall Street también aparecen señales de alerta, que se manifiestan en la resistencia del riesgo país a bajar. Por un lado, hay un amplio respaldo al rumbo del programa económico, especialmente por el avance en las reformas estructurales y la consolidación del equilibrio fiscal. Pero está la idea de que falta pragmatismo al tomar ciertas decisiones, como ocurrió cuando tuvo la oportunidad de volver al mercado de deuda en enero y se optó por seguir dependiendo del financiamiento de organismos multilaterales, que deberían ser los prestamistas de última instancia”.

(La Capital de Mar del Plata)
Tras mencionar que la caída de los salarios y del empleo, el informe se pregunta “si el modelo de dos velocidades es políticamente sostenible. Evidentemente en el Gobierno están tomando nota de esto. El Banco Central ha revertido el apretón monetario que causó un fuerte aumento en la mora y complicó la cadena de pagos. Pero todavía parece que la prioridad es bajar la inflación, con lo cual se sigue favoreciendo la estabilidad del tipo de cambio, a pesar de las constantes subas en los precios, y no se convalidan aumentos en las paritarias por encima de la inflación. Estas dos anclas no favorecen la reactivación económica, y muestran que existe rigidez casi dogmática en algunas políticas (o la obsesión con una muy rápida desinflación). Los próximos meses dirán si el Gobierno mete un volantazo. En principio, un cambio de dirección ya visible es el de la política monetaria, que (mientras el tipo de cambio lo permita) viene siendo más laxa. Las tasas bajaron y se mantienen relativamente estables, lo que debería empezar a impulsar a un crédito ahogado por el incremento de la morosidad. Por el lado fiscal hay menos margen. Un poco porque el Gobierno no cree en la política fiscal, y otro porque no hay demasiado espacio para actuar sin comprometer el equilibrio de las cuentas públicas. Donde sí es posible que haya más flexibilidad es en el ancla salarial, soltando las riendas para que se acuerden paritarias más generosas, y en usar el FGS Fondo de Garantía de Sustentabilidad de los jubilados), que hoy es un inversor bobo, en apoyar el crédito a largo plazo”.
Econométrica observa que a casi dos meses del inicio de las hostilidades en Irán, el precio del petróleo sostiene su cotización cerca de los USD 100 por barril. “A pesar de los intentos de distensión -explica- ni los anuncios de tregua ni de libre tránsito, han logrado aliviar la presión sobre los precios. Actualmente, el mercado de futuros sigue proyectando un precio por encima de los USD 80 para finales de año”.
Esa volatilidad, afirma, “se traslada al sector agroindustrial global a través de dos canales críticos: el encarecimiento de los insumos y la recuperación de las cotizaciones de los granos. El mercado de fertilizantes atraviesa un shock de oferta sin precedentes. Los países árabes de la región explican, en conjunto, el 35% de las exportaciones mundiales de urea. El cierre y la inestabilidad prolongada en el Estrecho de Ormuz están poniendo en riesgo el flujo de un tercio del suministro global. Como consecuencia directa, el precio de la urea se ha duplicado en apenas unos meses, saltando desde los USD 408 a finales de 2025 hasta alcanzar los USD 850 por tonelada”.

“Este incremento -agrega- impacta en la estructura de costos de los importadores netos. Brasil es el actor más expuesto al importar urea por casi USD 3 mil millones por año. La Argentina, con una importación de urea estimada en USD 400 millones anuales, es otro afectado. Como contrapartida, el precio de la soja ha mostrado un firme repunte, superando los USD 430 por tonelada, su nivel más alto en los últimos dos años y reflejando un alza del 15% los últimos dos meses”.
Según los cálculos de Econométrica, “este año las exportaciones superarán los USD 100 mil millones (+15%), el superávit comercial rondará los USD 20 mil millones y el superávit energético alcanzará los USD 11 mil millones. Con un saldo comercial cercano a los USD 20 mil millones, la economía podrá financiar el pago de los intereses de la deuda externa, el giro de utilidades al exterior e incluso el déficit en servicios (incluyendo turismo), que se reflejará en un superávit en la cuenta corriente del balance de pagos cercano a 0,3% del PBI (USD 2 mil millones). Estimamos que el BCRA comprará más de USD10.000 millones sólo en el primer semestre del año, alcanzando la meta de mínima que se propuso el BCRA para todo el año”.
La Argentina con el actual dólar tiene superávits gemelos: el shock externo baña de dólares la economía y podría imponer un tipo de cambio más apreciado del que soporta parte del aparato productivo
Según la consultora, “las reservas del BCRA cerraron en USD 46.200 millones, acumulando un incremento de USD 24.700 millones durante la presidencia de Javier Milei. La realidad es que la Argentina con el actual tipo de cambio, tiene superávits gemelos. Ahora bien, el shock externo baña de dólares la economía y podría imponer un tipo de cambio más apreciado del que soporta parte del aparato productivo. Justamente por eso el BCRA no sólo compra dólares para ayudar al Tesoro a pagar la deuda externa (todavía sin acceso a los mercados), también compra dólares para sostener el tipo de cambio y ayudar al aparato productivo a sobrellevar el cambio de modelo económico. El mercado se baña de pesos por la compra de dólares que hace el BCRA y baja a toda velocidad la tasa de interés. Los depósitos a plazo fijo ya rinden 22% anual, cuando un mes atrás estaban en torno a 30%. El BCRA alienta la baja de tasas desarma para reducir toda probabilidad de carry trade, justamente para que no aumente la oferta de dólares en el mercado”.
Positivo: el BCRA sigue comprando dólares
En tanto, la consultora 1816 señala que “no terminó abril y el Banco Central ya lleva comprados USD 6.491 millones en el Mercado Libre de Cambios (MLC) en 2026. Varios datos de esta semana ayudan a entender qué rubros de la balanza de pagos explican el fenómeno (y cuáles no):
- El saldo comercial devengado fue USD 5.508 millones en el primer trimestre, el más alto desde al menos 2009.
- Las empresas llevan liquidados USD6.800 millones por las ON que emitieron desde octubre.
- Los préstamos bancarios en dólares, que se liquidan instantáneamente en el MLC, subieron USD 3.525 millones interanual, sin contar los de tarjeta. Estos préstamos son los que explican, al menos parcialmente, que haya tanta estabilidad cambiaria, dado que generan mucha oferta privada de dólares, pero a su vez son impulsados por la misma estabilidad cambiaria, porque eso hace que sea más conveniente para las empresas endeudarse en dólares.
- Los proyectos del RIGI, que aún no generan ingresos significativos de divisas, implicaron USD 762 millones desde enero de 2025, lo que apenas llega a compensar los giros de dividendos del primer trimestre del año de USD 690 millones”.
El informe agrega que “por el momento no hay recuperación en la demanda de liquidez en pesos en 2026, porque el circulante (la parte de la base que no son los encajes) tocó el lunes su valor nominal más bajo del año, descendiendo 7,5% interanual (caída de más de 16% en términos reales). El BCRA imprimió pesos por cerca de $9 billones vía MLC este año, pero el Tesoro (en licitaciones) y el Central (REPO y secundario) esterilizaron más que eso. La volatilidad de la tasa a 1 día alcanzó su valor más bajo desde el fin de las LEFI. Para consolidar una baja volatilidad es mucho más importante que hayan achicado al 65% la exigencia de encaje diario (venimos de 100% el año pasado) que el relanzamiento de los pases activos (dado que estos pases se dan a una tasa que depende de los rendimientos de cada día, de modo que no implican un regreso del corredor de tasas). La deuda flotante del fisco aumentó $2 billones en marzo, pero el stock sigue siendo bajo en términos históricos”.
Para la consultora F2 que dirige Andrés Reschini “en el plano internacional se prolonga el conflicto en Medio Oriente más de lo que inicialmente se esperaba. No está claro que vaya a haber una resolución pronta y de momento Ormuz continúa bloqueado lo que generó alzas en el crudo, rendimientos de bonos del Tesoro americano y un dólar más fuerte. Brasil (ETF EWZ) retrocedió casi 3% contra el cierre de la semana anterior mientras que el Merval en dólares cayó un 4%. La Argentina recibió dos datos negativos, el de actividad de febrero y el de la caída del ICC (Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad Torcuato Di Tella) que sirve de proxy de imagen del gobierno y que, por lo tanto, llevó al mercado a ser más cauteloso. Sobre el final del viernes BCRA publicó el Informe de Evolución del Mercado de Cambios en marzo que en la línea final arrojó una leve mejora contra febrero principalmente por el impulso del Agro. El sector “Personas Humanas” demandó la menor cantidad de divisas desde la flexibilización de restricciones en abril, exceptuando noviembre que venía de una sobredemanda en los meses previos, pero aún sigue firme, principalmente por demanda de turismo e importaciones. Pero hubo otro factor que se destacó por el lado de los egresos y este fue el pago de Utilidades y Dividendos que requirió de unos USD 869 millones, el saldo más elevado (en dólares corrientes) desde mayo de 2010, lo que profundizó el rojo de la línea de Ingreso Primario. Habrá que ver si a partir de los meses siguientes se logra mantener en este nivel dado que se habilitó el acceso para resultados generados a partir del del primer día de 2025”.
El informe agrega que “el tipo de cambio se llevó buena parte de la atención del mercado ya que luego de que el peso se destacara entre las monedas más fortalecidas de emergentes desde el inicio del conflicto bélico en Medio Oriente, pasó a ser la que más se debilitó en la semana, detrás del sol peruano. El dólar mayorista cerró el viernes en $1.399,50 acumulando un alza semanal del 2,6% de la mano de un desplazamiento al alza en los rendimientos de la curva pesos”.
F2 señala que “no hubo una explosión de demanda por dolarización, pero el hecho de que BCRA haya desacelerado sus compras el viernes con un volumen de negocios de USD 955 millones en MLC habla de una demanda firme, veremos si se trata de una cuestión vinculada con el cierre de mes o persiste. Mientras tanto, el Tipo de Cambio Real (TCR) puso en pausa su apreciación dando un pequeño paso para alejarse del mínimo al que llegó luego del salto en diciembre de 2023”.
Los inversores locales deben prepararse para otra rueda tensa donde los afectados volverían a ser bonos y acciones y podría incrementarse la demanda de dólares.
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ECONOMIA
Caída del petróleo sin impacto en la nafta: qué puede pasar con los precios en julio

Mientras el precio internacional del petróleo retrocede y se acerca nuevamente a la zona de los u$s70 por barril, el mercado local de combustibles permanece prácticamente inmóvil en el corto plazo. La baja global ocurre en un contexto de menor tensión geopolítica en Medio Oriente y marca el nivel más bajo del crudo en cuatro meses.
Crudo en caída libre: por qué el precio de la nafta no se mueve en Argentina
En la última jornada, el Brent cayó 3,5% hasta los u$s72,79, mientras que el WTI, referencia en Estados Unidos, bajó 3,2% y se ubicó cerca de los u$s69.
El movimiento se da tras semanas de volatilidad y contrasta con los valores máximos del año, cuando en marzo el petróleo llegó a rozar los u$s120. Incluso, antes del inicio del conflicto en Medio Oriente, el 27 de febrero el barril cotizaba en torno a u$s72,48.
Por qué la baja no llega todavía a la nafta
La corrección en los precios se explica principalmente por el acuerdo entre Estados Unidos e Irán, que descomprimió el escenario bélico y permitió la reapertura del estrecho de Ormuz.
Ese paso estratégico concentra cerca de una cuarta parte del comercio mundial de petróleo y gas, por lo que su normalización redujo las expectativas de escasez de oferta.
En Argentina, la caída del crudo no se traduce de forma automática en los surtidores. En los últimos meses, las petroleras adoptaron esquemas de ajuste que desacoplan parcialmente los precios locales del Brent internacional.
Este mecanismo actúa como amortiguador: suaviza tanto las subas como las bajas del mercado global.
YPF, el «buffer de precios» y la lógica de compensación
En abril, YPF implementó un sistema de «buffer de precios» para estabilizar los valores internos frente a la volatilidad internacional.
La herramienta fue extendida por 45 días adicionales y convivió con un aumento del 1% aplicado en los surtidores en mayo, que se mantendrá vigente hasta el 28 de junio.
Según explicó su CEO, Horacio Marín, durante ese período la compañía evitó trasladar «fluctuaciones bruscas» del petróleo internacional y dejó pendiente parte del impacto para etapas posteriores mediante un mecanismo de compensación.
El esquema se apoyó en un valor de referencia de u$s95 por barril, compartido también por otras petroleras que operan en el país.
Precios locales sostenidos pese al cambio internacional
Con ese esquema, la nafta súper se mantuvo en torno a los $2.000 durante el trimestre, luego del salto de aproximadamente 25% registrado en marzo.
Ahora, con el crudo nuevamente cerca de niveles similares a los de comienzos de año, el ajuste a la baja no se traslada de forma inmediata a los combustibles.
Desde el sector explican que el objetivo del sistema es recuperar el margen perdido durante los meses en que los precios locales quedaron por debajo de la paridad de importación. En ese marco, la lógica interna es clara: cuanto mayor es la caída del petróleo, más rápido se compensa el diferencial acumulado.
El otro factor clave: impuestos congelados y atraso acumulado
A la dinámica del crudo y los precios internos se suma la política fiscal sobre los combustibles.
El Gobierno postergó entre abril y junio las actualizaciones de los impuestos específicos, lo que generó un atraso estimado en $256,20 por litro en nafta y $114,50 en gasoil, según cálculos privados.
Ese componente sigue siendo determinante en el precio final que paga el consumidor.
Qué puede pasar en julio
Antes de fin de mes, el Ejecutivo deberá definir si en julio avanza con la actualización pendiente de los impuestos a los combustibles o si vuelve a diferirla total o parcialmente.
Las subas incluyen ajustes acumulados de distintos períodos (2024, 2025 y parte de 2026), por lo que su aplicación tendría impacto directo en los precios finales en todo el país.
Con un petróleo en baja, un esquema de precios internos desacoplado y una carga impositiva aún atrasada, el mercado argentino de combustibles transita un escenario donde las variaciones internacionales no se reflejan de forma inmediata.
La evolución de las próximas semanas dependerá de la decisión fiscal del Gobierno y de cómo continúe la estrategia de compensación de las petroleras.
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ECONOMIA
Menos compras de reservas: qué cambia para el Banco Central y cuánto falta para cumplir la meta para el año con el FMI

Luego de cumplir la meta base de compras de USD 10.000 millones pactada con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central de la República Argentina (BCRA) bajó el ritmo de adquisición de reservas, lo que coincidió con una suba de la cotización local e internacional del dólar en la última semana que generó especulaciones al respecto.
Esas versiones fueron despejadas por factores estacionales, según los analistas, aunque sí les genera preocupación la meta de acumulación que se fijó para diciembre 2026, punto que se incumplió en acuerdos y por el que históricamente se debió incurrir en waiver (dispensas) con el organismo internacional.
Durante la segunda revisión del acuerdo, se definió que la meta de acumulación de reservas netas para todo el año es de USD 8.000 millones bajo la metodología del FMI.
Según el informe de la consultora Analytica, el BCRA ya acumuló USD 7.400 millones, pero faltan afrontar vencimientos significativos: el 9 de julio vence USD 4.300 millones con privados, a los que se agregan unos USD 5.200 millones entre el FMI, organismos internacionales y otros compromisos.
Se definió que la meta de acumulación de reservas netas para todo el año es de USD 8.000 millones bajo la metodología del FMI
La exigencia de la meta se incrementó ante este escenario. Analytica estimó que si se sostiene el ritmo de compras de junio -uno de los registros más bajos del año- el BCRA podría sumar solo USD 6.000 millones adicionales en lo que resta de 2026. A esta cifra se sumaría la emisión de USD 5.000 millones del crédito garantizado, antes de agosto.
Por eso, para acercarse a la meta del año, en la consultora consideran que el Gobierno necesitará fuentes de financiamiento adicionales en dólares y sugirió alternativas como nuevas colocaciones en el mercado local, con instrumentos como los AO27 y AO28, ante la negativa de emitir deuda en los mercados internacionales.
El informe de Analytica subrayó que la desaceleración en el ritmo de compras responde a la estacionalidad en la oferta de dólares, un factor que no genera alarma inmediata. La consultora sostuvo que el BCRA debe continuar operando en el mercado de cambios bajo la lógica actual. Las compras del primer semestre superaron ampliamente el ritmo prudencial que se utiliza como referencia base.
De cara a lo que viene, entre los factores que inciden en la dinámica de reservas, Analytica identificó el récord de exportaciones energéticas, el retraso en la liquidación del sector agropecuario y la reactivación de las colocaciones de obligaciones negociables en los últimos meses. Estos elementos, según la consultora, pueden suavizar la caída típica en la oferta de dólares durante el segundo semestre y favorecer la acumulación por encima de lo proyectado previamente.
Récord de exportaciones energéticas, retraso en la liquidación del agro y la reactivación de las colocaciones de obligaciones negociables, alimentan la oferta de dólares (Analytica)
María Castiglioni, directora de C&T Asesores Económicos, dijoa Infobae que no es un problema la menor compra de reservas que llevó a cabo el BCRA y la suba del dólar de la última semana. “Hay una parte de la liquidación de la cosecha que está demorada, pero hay factores estacionales a fin de junio, con el aguinaldo, hay muchas personas que dolarizan sus carteras, que se suma a los vencimientos de deuda de fin de mes. Y a partir de mayo, de la mano de la salida de cepo para utilidades y dividendos, hay salida de dólares por ese lado”, sostuvo.
Sebastián Menescaldi, director de la consultora Eco Go, planteó otro interrogante sobre el computo para la meta de acumulación de reservas con el FMI. Mas allá de que el objetivo de junio se sobrecumplió en más de USD 3.000 millones, existe una normativa del organismo internacional que permite tomar endeudamiento neto o con garantías de organismos internacionales por hasta USD 1.854 millones; cualquier monto superior debe acumularse en reservas, lo que condiciona la dinámica de compras.
“Hay que ver qué hace con los dólares que consigan, si lo usan para pagar los vencimientos o no, si se la quedan o no, pero eso eventualmente podría generar tener que hacer una compra adicional”, dijo Menescaldi en conversación con Infobae.

Hasta el momento, el ministro de Economía, Luis Caputo, cuenta con las garantías del Banco Mundial por USD 2.000 millones y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por USD 550 millones. Se encuentra a la expectativa de la decisión que tome el directorio del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) el 22 de julio, lo que podría otorgar un respaldo de no más de USD 300 millones.
Los analistas no dudan de que la entidad que conduce Santiago Bausili va a seguir acumulando reservas, pero sí advierten que habrá mayores dificultades tanto desde el lado de la oferta de dólares -que puede compensarse con la reactivación de las colocaciones de obligaciones negociables (ON) de privados- como desde la demanda, con una postura más tomadora por el lado de las importaciones y de ahorristas, un punto que, estiman, se agravará a medida que se acerquen los tiempos electorales.
ECONOMIA
Caída de un gigante lácteo: 6 meses sin sueldos y empleados que venden pan para sobrevivir

La crisis que golpea a todo el sector lechero nacional tiene en Lácteos Verónica a uno de sus casos más dramáticos. En paralelo a lo que ocurre con SanCor, en estado de quiebra y ya cotizada para su venta, el rojo de La Serenísima y la reducción del negocio local que implementó Saputo, la firma santafesina acumula más de un semestre de parálisis y en ese lapso interrumpió prácticamente por completo el pago de los salarios.
Al mismo tiempo, la compañía propiedad de la familia Espiñeira sigue acumulando más de 3.800 cheques rechazados por falta de fondos. Recientemente, los empleados de Lácteos Verónica se movilizaron frente a los Tribunales de Rafaela para reclamar el pago de sueldos adeudados y exigir una intervención más rápida de la Justicia ante la crisis que afecta a la firma. Varios operarios debieron reinventarse como remiseros, albañiles e incluso panaderos para poder tener algún tipo de ingreso mientras se define el destino de la lechera.
Durante la concentración en Rafaela, los trabajadores entregaron un petitorio a la Justicia Penal solicitando que se aceleren las investigaciones y se determinen las responsabilidades de los dueños de la compañía, a quienes acusan de haber vaciado la empresa y abandonado sus obligaciones laborales.
«Estamos reclamando cobrar lo que nos corresponde y que la Justicia actúe de una vez por todas», expresaron los manifestantes. En paralelo a ese pedido, distintos empleados de la firma expusieron, también, que debieron dedicarse a otras actividades para tener algún tipo de ingresos en sus respectivos hogares.
Lácteos Verónica: deuda salarial de seis meses
«Estamos reclamando cobrar lo adeudado, ya son seis meses sin percibir un peso. Queremos que la Justicia haga su trabajo de una vez por todas», expresó José, uno de los delegados de Suardi.
Precisamente, en esa localidad de Santa Fe alrededor de 88 empleados presentaron un reclamo colectivo contra Lácteos Verónica ante el Juzgado Laboral de San Cristóbal.
«Lo que queremos es la continuidad laboral, que la planta siga funcionando. Es una localidad chica y el parate golpea muy duro. No hay circulación de dinero ni oportunidades para reinventarse», declaró Gabriel a medios locales, quien afirmó que ahora intenta mantener la economía familiar a base de changas.
En línea con esto, otro testimonio dio cuenta de las dificultades económicas que atraviesa el personal de la lechera. «Más de 35 años trabajando para esa empresa… Cuántos años para que hoy en día esté así, vendiendo panes para poder sobrevivir. Qué injusticia. Qué rápido llega la Justicia para algunos y qué lenta para otros. Seis meses de incertidumbre, seis meses de abandono total», expresó una empleada de Lácteos Verónica.
El parate de la compañía también mantiene en estado de tensión al gremio ATILRA, que acumula malestar contra los Espiñeira a partir del recorte de los aportes al sindicato.
Por el lado de los trabajadores de la empresa, los movilizados en Rafaela reclamaron medidas cautelares firmes, como inhibiciones de bienes y embargos sobre la empresa y su patrimonio, además de una articulación entre distintas jurisdicciones y poderes del Estado.
«Nos están llevando al extremo de tomar medidas que no queremos. Si no nos escuchan, vamos a terminar bloqueando los tambos«, advirtieron sendos representantes de los empleados de Lácteos Verónica.
Dicha decisión afectaría los establecimientos que la familia Espiñeira en inmediaciones de Totoras, siempre en Santa Fe. De acuerdo al portal Aire Agro, dichas instalaciones poseen una producción diaria estimada en 30.000 litros que los dueños de Lácteos Verónica estarían redireccionando a otras lecheras de Santa Fe.
Lácteos Verónica y una deuda multimillonaria
Por estos días, Lácteos Verónica acumula seis meses sin pagar de forma completa los haberes de sus 700 empleados. Al mismo tiempo, sus trabajadores afirman que la firma cortó los aportes patronales y jubilatorios, y que ya no disponen de obra social.
Por el lado de los proveedores, la situación también es dramática: cerca de 150 productores de leche de la provincia de Santa Fe se unieron recientemente para reclamar el pago de mercadería entregada y nunca abonada.
Se estima que sólo con ese grupo de tamberos la deuda que mantiene Lácteos Verónica se ubica en torno a los 60 millones de dólares.
En cuanto a la situación de la deuda bancaria de la compañía, iProfesional constató recientemente en el registro del Banco Central (BCRA) que la empresa acumula 3.863 cheques emitidos sin fondos y una deuda en ese ítem que supera los 13.900 millones de pesos.
Además, Lácteos Verónica debe miles y miles de pesos a entidades de crédito como Catalinas, Credibel y Trend Capital. También posee deudas con los bancos Nación, BBVA, Santander, Galicia y Macro, entre otros.
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