POLITICA
La CIDH le otorgó medidas cautelares al argentino Germán Giuliani y alertó por torturas durante su detención en Venezuela

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó medidas cautelares a Germán Darío Giuliani, el último argentino secuestrado por el régimen chavista, y exigió a Venezuela que informe de inmediato dónde está detenido, cuál es su estado de salud y bajo qué condiciones permanece privado de su libertad. El aspecto más grave de la resolución no es solo el reclamo diplomático: el organismo incorporó denuncias de tormentos físicos, golpizas, amenazas de desaparición y presuntas torturas sufridas durante su cautiverio.
La decisión, identificada como Resolución 32/2026, fue adoptada el 27 de abril en Washington, D.C., después de que la Comisión concluyera que Giuliani atraviesa una situación de gravedad y urgencia, con riesgo de daño irreparable sobre sus derechos a la vida, la integridad personal y la salud.
Según el expediente, Giuliani permanece detenido desde mayo de 2025. Fue arrestado entre el 21 y el 23 de ese mes por funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana mientras navegaba en una embarcación alquilada junto a tres ciudadanos venezolanos en aguas del estado Anzoátegui. La presentación sostiene que, al advertir su acento argentino, fue detenido de inmediato.
Torturas y desaparición forzada
El documento de la Comisión incluye declaraciones públicas de Diosdado Cabello, dirigente del oficialismo venezolano, quien afirmó que Giuliani fue capturado “en alta mar, en un velero, con unos venezolanos” y que “iba a buscar a un narcotraficante en alta mar”. Según la denuncia, desde entonces se lo vinculó con acusaciones de terrorismo y narcotráfico, aunque no existen precisiones judiciales públicas conocidas.
Uno de los apartados más delicados del informe refiere a los primeros doce días posteriores al arresto: la familia no recibió ninguna información oficial sobre su paradero y calificó esa etapa como una desaparición forzada inicial. Más tarde supieron que estaba recluido en el Comando Militar de Las Acacias, luego trasladado a Yare II y posteriormente a Yare III, aunque sin confirmación institucional estable.
La CIDH destacó que, incluso en la actualidad, los allegados desconocen la ubicación exacta de Giuliani dentro del Complejo Penitenciario de Yare, así como sus condiciones reales de detención.
El núcleo central de la resolución está conformado por las denuncias de apremios físicos y coacciones. Según el testimonio de familiares citado por la CIDH, Giuliani habría declarado que “le hicieron firmar una declaración a fuerza de golpes”.
La esposa del detenido afirmó que sufrió “tormentos físicos” durante los primeros meses de encierro, incluyendo haber sido colgado de las esposas durante períodos prolongados y haber sido presionado para firmar documentos.
La resolución incorpora el testimonio de un periodista excarcelado que compartió celda con Giuliani en Las Acacias. Según relató, lo vio llegar “con la mirada perdida, asustado y golpeado”, y presentaba “la marca de una venda y la piel estaba quemada”.
Ese mismo testigo señaló que Giuliani le contó lo ocurrido tras la detención: “vine como turista y en Puerto La Cruz me secuestraron, me lanzaron contra la pared y me amarraron de manos y pies. Me golpearon para confesar delitos y como no lo hice me amenazaron con desaparecerme en el mar”.
El documento agrega que durante varios días habría sido sometido a interrogatorios de dos o tres horas, donde le mostraban fotos de dirigentes opositores venezolanos e intentaban que incriminara a referentes políticos.
Según el testimonio recogido por la CIDH, le ofrecían: “si grabas un video con lo que queremos te mandamos hoy mismo para Argentina”. De acuerdo con esa versión, también le exigían involucrar a la Premio Nobel de la Paz y dirigente opositora, María Corina Machado. La Comisión encuadró el caso en el contexto de persecución política monitoreado en Venezuela.
Otro tramo relevante del informe corresponde a noviembre de 2025. El ex detenido afirmó que Giuliani fue llevado dos veces a un cuarto de tortura denominado “El Tigrito”, donde “lo colgaron de las manos por más de tres horas y le echaban agua fría en su rostro”. Tras esos episodios, habría regresado con “morados en sus muñecas y ojos desenfocados”.
La denuncia agrega que esos castigos se producían cada vez que solicitaba atención médica o asistencia jurídica.
Condiciones de detención y respuesta institucional
La CIDH no emite una condena penal sobre estos hechos, pero los consideró indicios suficientes para justificar una medida urgente. En uno de sus párrafos centrales, sostuvo que observa “con preocupación” las alegaciones sobre las condiciones de detención y los presuntos tormentos sufridos por Giuliani.
El organismo también calificó como alarmante que, según los testimonios reunidos, agentes penitenciarios le habrían advertido que debía cuidarse “porque la orden era desaparecerlo”.
La resolución describe un régimen extremo de incomunicación. Las llamadas con la familia eran esporádicas, sin aviso previo, supervisadas, grabadas y de no más de dos minutos. No existía posibilidad de videollamadas ni de envío de fotografías.
La CIDH recogió que, cuando Giuliani intentaba hablar de algo no permitido, la comunicación era interrumpida de inmediato. En ocasiones, transcurrieron meses sin contacto alguno. En esas conversaciones, la familia lo percibía angustiado, sin margen para explicar qué ocurría, ya que —según la denuncia— se escuchaba una voz censurando a su lado. El organismo alertó sobre el deterioro de su salud mental.
Las condiciones materiales de detención también fueron objetadas. El expediente menciona que dormía en una colchoneta en el piso, con escasa agua, sin salidas al aire libre y dependiendo en ciertos períodos de la ayuda de otros detenidos para comer. Además, la CIDH exigió acceso inmediato a agua potable y alimentación adecuada.
Otro dato relevante es que el régimen venezolano no respondió el requerimiento de información formulado por la Comisión el 16 de abril. El plazo venció sin contestación oficial.
Para la CIDH, esa falta de respuesta impidió conocer si existían medidas estatales para proteger a Giuliani o si el riesgo había sido mitigado.
Medidas ordenadas y repercusiones internacionales

La Comisión Interamericana resolvió ordenar a Venezuela que adopte medidas urgentes para resguardar la vida, integridad y salud de Giuliani; confirme formalmente dónde está detenido; garantice condiciones compatibles con estándares internacionales; permita la comunicación con familiares, abogados y autoridades consulares argentinas; informe si fue imputado por algún delito y ante qué tribunal; evite amenazas o agresiones, y disponga una evaluación médica inmediata con tratamiento especializado.
La CIDH también solicitó que se investiguen los hechos denunciados que motivaron la cautelar y se evite su repetición.
Como es habitual, el organismo aclaró que la resolución no implica prejuzgamiento sobre una futura denuncia de fondo contra Venezuela. No obstante, representa un pronunciamiento internacional contundente: reconoce que existe un riesgo actual y concreto para un ciudadano argentino detenido por el régimen chavista.
El caso de Germán Giuliani suma un componente diplomático relevante para Argentina, pues la CIDH incluyó expresamente el derecho a recibir asistencia consular y recordó la obligación estatal de garantizar ese contacto.
La atención internacional permanece ahora sobre la respuesta de Caracas. La resolución está vigente y el foco internacional es saber si el régimen venezolano revelará el paradero exacto de Giuliani, permitirá acceso a sus representantes y cumplirá con las medidas ordenadas.
Para la familia de Giuliani, después de casi un año de incertidumbre, silencio oficial y denuncias de torturas, ese punto se volvió decisivo.
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POLITICA
La Iglesia le pidió a Villarruel que el Senado trate la ley contra la ludopatía antes de que pierda estado parlamentario y se archive

La Iglesia volvió a reclamar por la ley de prevención de la ludopatía. La Comisión Episcopal de Pastoral Social (CEPAS) le mandó una carta a la vicepresidenta Victoria Villarruel, en su rol de presidenta del Senado, y a todos los senadores para pedirles que retomen “de manera urgente” el tratamiento del proyecto que regula los juegos de azar y las apuestas online.
La iniciativa ya tiene media sanción de la Cámara de Diputados, pero está frenada en el Senado. Según la CEPAS, existe “el riesgo concreto de perder estado parlamentario el próximo mes de noviembre”. Si eso pasa, el texto se archiva y el debate tiene que empezar de cero.
“Es tiempo de cuidar. Es tiempo de legislar. Es tiempo de actuar”, plantea la carta, en la que los obispos les piden a los legisladores que lleguen a los acuerdos necesarios para que el proyecto se convierta en ley.
En el texto, la Pastoral Social sostiene que la ludopatía dejó de ser una advertencia a futuro y se convirtió en un problema con consecuencias visibles. “Sus daños son evidentes y están a la vista de nuestras familias”, señala. También advierte que no hacer nada también es una decisión y que sería “profundamente lamentable”.
La CEPAS remarcó que el Estado tiene que proteger a los más vulnerables y cuestionó que los intereses económicos del sector sigan avanzando. Según la carta, los costos humanos, familiares, sociales y sanitarios no los pagan quienes ganan dinero con el juego, sino las personas, las familias y las comunidades. Para respaldar su planteo, citó investigaciones de Unicef Argentina y del Observatorio Humanitario de Cruz Roja Argentina sobre el impacto de las apuestas online en chicos y adolescentes y en personas sin protección.
La carta también retoma una frase del papa León XIV en la encíclica Magnífica Humanitas, en la que habla de “la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles”. Y cierra con un pedido directo a los senadores: “Frente al sufrimiento de tantos, no actuar no puede ser una opción”.
No es la primera vez que la Iglesia presiona por esta ley. En julio de 2024, las pastorales sociales de todo el país lanzaron la campaña “Apostar no es un juego”. En noviembre de ese año, la CEPAS les pidió a los diputados que trataran el proyecto con urgencia y, en febrero de 2025, llevó el mismo reclamo al Senado, donde habló de una “cultura de la timba y del azar”.
En octubre de 2025, la Conferencia Episcopal Argentina fue más allá y afirmó que “la ludopatía es un atentado contra la vida”. En ese momento, los obispos advirtieron que, sin controles, cada celular podía convertirse en un “casino”.

Lo que propone la ley
Diputados aprobó el proyecto el 27 de noviembre de 2024, con el voto en contra de La Libertad Avanza. La iniciativa, impulsada por la Coalición Cívica con Maximiliano Ferraro como autor principal, prohíbe la publicidad de apuestas en medios, plataformas online, eventos y camisetas deportivas, y prevé sanciones para los influencers que las promocionen. También exige verificación biométrica para entrar a las plataformas de juego online, crea un régimen de autoexclusión, prohíbe el uso de tarjetas de crédito para apostar y no permite que los dueños de empresas de apuestas sean dirigentes de clubes.
Las universidades volvieron a reclamar que se cumpla la Ley de Financiamiento: “Estamos en riesgo”
En mayo de este año, el Gobierno mandó al Senado su propio proyecto sobre ludopatía, con diferencias importantes. La propuesta oficial permite la publicidad de las plataformas con licencia y apunta las sanciones a los operadores clandestinos, con penas de 3 a 6 años de prisión. Además, deja en manos de las empresas el control de la edad de los usuarios, en lugar de la verificación biométrica con el Sistema de Identidad Digital que aprobó Diputados.
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POLITICA
Diego Santilli celebró el apoyo de los gobernadores al DNU 70 y confió en que también avanzará la reforma electoral

Un día después de que el oficialismo lograra mantener ea salvo el DNU 70, Diego Santilli interpretó la falta de quórum en la Cámara de Diputados para tratar el decreto como una señal de respaldo de los gobernadores a la agenda oficialista. El funcionario sostuvo que una eventual derogación implicaría volver a regulaciones que, según afirmó, perjudicaron el mercado de alquileres y limitaron la actividad económica.
En diálogo con Radio Mitre, Santilli presentó al decreto como una de las herramientas centrales de la administración nacional, junto con la Ley Bases. Según su planteo, la norma permitió modificar regulaciones que, a su criterio, limitaban la actividad económica y la llegada de inversiones.
“No dar quórum es trabajar a favor de los argentinos”, afirmó al referirse a la sesión que la oposición pretendía realizar para debatir el DNU. Para el funcionario, el rechazo legislativo al decreto habría tenido efectos negativos para la sociedad y no solo para la Casa Rosada.
Santilli cuestionó especialmente la posibilidad de que se revirtiera la derogación de la anterior ley de alquileres. Consideró que esa normativa había reducido la oferta de viviendas y encarecido los contratos. “El DNU 70 trajo muchas soluciones a un país que estaba regulado, lleno de problemas y que no te permitía desenvolverte”, sostuvo.
El jefe de Gabinete mencionó además el acceso al servicio de internet satelital Starlink como otro de los aspectos incluidos en el decreto. De acuerdo con su argumento, la conectividad en áreas rurales puede facilitar la radicación de trabajadores y mejorar las condiciones para quienes desarrollan actividades vinculadas con el campo.
Acuerdos políticos e inversiones en las provincias
Al ser consultado sobre la relación entre el Gobierno y los gobernadores aliados o dialoguistas, Santilli afirmó que el Ejecutivo respalda los proyectos productivos de las provincias. En ese sentido, enumeró iniciativas mineras, energéticas e industriales que, según expresó, permitirán crear puestos de trabajo en distintos puntos del país.
“Estamos acompañando a un montón de gobernadores que creen que la Argentina del futuro es esta”, dijo. El funcionario vinculó esos acuerdos con la llegada de capitales y el desarrollo de sectores como la minería, los hidrocarburos, la industria petroquímica y la agroindustria. “Nosotros trabajamos con los gobernadores que creen en un país distinto, que siguen luchando para que lleguen sus inversiones y para que se genere trabajo en sus provincias”, enfatizó.
Como ejemplo, se refirió a una recorrida que realizó en la zona limítrofe entre Salta y Catamarca, donde destacó un acuerdo entre ambas provincias para percibir regalías mineras. Allí mencionó la inauguración de una segunda planta de la firma coreana Posco, que, según sus declaraciones, prevé más de 1.200 puestos de trabajo.
En ese contexto, planteó que los mandatarios provinciales deberían considerar las consecuencias de un eventual retorno del kirchnerismo. Santilli mencionó la posibilidad de revisiones de los regímenes de promoción de inversiones, conflictos por tomas de tierras y cuestionamientos a proyectos productivos, aunque esas apreciaciones formaron parte de su análisis político.
“Los que tendrían que estar preocupados son los gobernadores qu el kirchnerismo dice que va a dar marcha atras con le RIGI”, sostuvo. También citó como ejemplos a Córdoba, Santa Fe, San Juan y Salta, por su vinculación con el sector agropecuario, el combate contra el narcotráfico y el desarrollo de la minería.
La suspensión de las PASO
En otro momento de la charla, Santilli se mostró optimista sobre la posibilidad de que el Congreso avance con la reforma electoral. El objetivo del oficialismo es suspender las PASO, que el jefe de Gabinete cuestionó por el costo de su organización y por la cantidad de veces que los ciudadanos deben concurrir a votar.
“¿Qué diputado y senador va a estar en frente de la sociedad que quiere no tener que ir a votar seis veces?”, preguntó, antes de afirmar que una elección primaria puede costar USD 200 millones y sirve para dirimir candidaturas internas de los partidos políticos, un mecanismo que consideró ajeno a las prioridades de los votantes.
“Yo creo que va a funcionar. Vamos a tener reforma electoral”, expresó Santilli. Para respaldar esa expectativa, recordó que el Gobierno logró avanzar con otros proyectos que inicialmente enfrentaban cuestionamientos sobre su viabilidad parlamentaria, entre ellos la reforma laboral y modificaciones vinculadas con la seguridad.
Los incidentes durante la marcha universitaria
Durante la entrevista, el jefe de Gabinete también fue consultado por los desmanes ocurridos en las inmediaciones del Congreso durante una movilización vinculada con reclamos por el financiamiento universitario. Santilli repudió a quienes protagonizaron hechos de violencia y diferenció esas acciones de los reclamos del sector educativo.
“Repudio totalmente a los delincuentes violentos, estos energúmenos que van a las marchas a agredir, a tirar piedras, a romper todo”, afirmó. Luego sostuvo que quienes participaron de los incidentes no representaban una protesta universitaria.
El funcionario defendió la política oficial para las universidades y cuestionó la gestión del expresidente Alberto Fernández. Según enumeró, el Gobierno incrementó en 270 % el presupuesto universitario de 2024 respecto de 2023, canceló una deuda de $ 10.000 millones y elevó los recursos para hospitales universitarios de $ 7.000 millones a más de $ 100.000 millones. Esas cifras fueron mencionadas por Santilli durante la nota radial.
Ante las críticas de la oposición por el cumplimiento de las normas vinculadas con el financiamiento, Santilli aseguró que el Ejecutivo acató una medida judicial. “Hemos cumplido el 100 % de la cautelar”, afirmó, y añadió que otros aspectos de la ley continúan bajo debate en la Justicia.
Finalmente, el jefe de Gabinete vinculó las protestas y los cuestionamientos al Gobierno con una estrategia de desestabilización. “Lo que parece es que tuvieran temor a la competencia. Entonces, lo que necesitan es desestabilizar, romper la calle”, concluyó.
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POLITICA
Ley de Financiamiento Universitario: el Gobierno descarta flexibilizar su postura y los rectores advierten que el ciclo lectivo 2027 está en riesgo

Tras una nueva Marcha Federal Universitaria, el Gobierno calificó la protesta de “política”, cuestionó los incidentes frente al Congreso y descartó abrir nuevas negociaciones con los rectores por los fondos. En este escenario, las universidades alertaron que, si no obtienen respuestas, el próximo ciclo lectivo podría estar en riesgo.
Columnas de estudiantes, docentes, no docentes, autoridades de las universidades, junto con organizaciones sociales, políticas y sindicales se movilizaron este jueves por quinta vez desde 2024 en distintos puntos del país en reclamo por el financiamiento universitario y la inminente discusión por el Presupuesto 2027.
Pese a la multitudinaria convocatoria, que en el Consejo Interuniversitario Nacional estimaron en un millón de personas, el cierre de la jornada quedó marcado por violentos incidentes frente al Congreso entre un grupo de manifestantes encapuchados y los efectivos de seguridad. El hecho culminó con más de 30 detenidos y una denuncia del Ministerio de Seguridad.
La Casa Rosada consideró que la protesta “claramente se transformó en una marcha política” y señaló la presencia de figuras del kirchnerismo, la izquierda y el sindicalismo duro. “De universitaria tuvo poco. Cuando ves las imágenes de los encapuchados enfrentándose con la policía, ahí no hay mucho universitario que digamos”, remarcaron a este medio.
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, fue aún más lejos, compartió un video de los disturbios e ironizó: “Así los universitarios reclaman sus derechos. Como toda marcha política, puede embanderarse detrás de un reclamo genuino con el intento de generar un conflicto y mostrar una imagen de disturbio”.
El Gobierno cierra la puerta a las negociaciones
En ese escenario, fuentes oficiales al tanto de las negociaciones fueron tajantes y aseguraron que la marcha “no cambió nada”. Y ampliaron: “No hay ninguna negociación de nada. No recibimos a nadie”. Además, desde el Gobierno cuestionaron la representatividad detrás de la conducción del Consejo Interuniversitario Nacional, hoy a cargo del rector de la Universidad Nacional de Rosario, Franco Bartolacci, y afirmaron que en los palcos de la marcha del jueves hubo poca presencia de rectores.
En ese sentido, en el Ejecutivo insisten en que trabajarán las relaciones con las universidades individualmente con cada rector, “uno por uno”, y descartaron entablar cualquier tipo de mesa de diálogo. Para ejemplificar esta nueva política, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, recibió el miércoles junto al subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, a las nuevas autoridades de la Universidad de Tucumán.
Firme en la posición de no abrir una nueva instancia de diálogo, el Gobierno sostuvo que cualquier negociación pasará por la Cámara de Diputados, donde el oficialismo comienza a discutir el Presupuesto 2027. Se trata de uno de los principales focos de tensión con las universidades: el proyecto del Ejecutivo asigna cerca de $7,3 billones a las universidades, mientras que el CIN reclama más de $11 billones y ya presentó su propuesta ante diputados y senadores.
En Casa Rosada, anticiparon su intención de avanzar como hasta ahora, negociando con los bloques aliados y los gobernadores los votos para que el Gobierno tenga su instrumento. “Los recursos son finitos, no podemos disponer de ellos de manera que no tenga una contrapartida o reflejo en el gasto. Hay una premisa en el Presupuesto, que es el equilibrio o el superávit fiscal”, reiteraron.
La advertencia de las universidades: una “olla a presión” y los riesgos para 2027
Frente a esa situación, una importante fuente de la comunidad universitaria reconoció que “hacia adelante hay mucha preocupación, en la medida que no aparezcan respuestas”, y advirtió los riesgos que implicaría una escalada del conflicto.
“Hoy no hay ningún diálogo. Esta semana demostraron, con la virulencia y todos los ataques, poca voluntad para dialogar”, enfatizó la fuente, además de señalar la falta de interlocutores en el Gobierno. “Nadie se hace cargo”, cuestionó.
En ese contexto, entre las autoridades universitarias advierten un creciente clima de tensión en las casas de estudio, y alertan sobre la posibilidad de que comiencen a sucederse medidas de fuerza cada vez más drásticas. “La universidad es una olla a presión, es inevitable. Esto no arranca el año que viene si no se resuelve. Por condiciones objetivas salariales y materiales, y por el estado de ánimo de la comunidad universitaria”, explicaron a TN.
La Justicia y el Congreso: las dos vías del conflicto
La disputa gira en torno a la Ley de Financiamiento Universitario, que tras el veto presidencial y la insistencia de la oposición en el Congreso, el Gobierno promulgó sin ejecutar hasta que fueran identificadas las fuentes de su financiamiento.
En diciembre de 2025, el juez federal Martín Cormick dictó una cautelar para aplicar los artículos 5 y 6 (que actualizan salarios y becas), que luego fue ratificada por la Cámara. El Gobierno llevó el caso hasta la Corte Suprema, que finalmente rechazó el recurso el 25 de junio por no estar dirigido contra una sentencia definitiva. A su vez, Cormick volvió a fallar, esta vez sobre la cuestión de fondo, y ordenó cumplir toda la ley de inmediato. El Ministerio de Capital Humano apeló y la disputa continúa.
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