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POLITICA

La fiscal que investigó la muerte de Nisman pidió que la sobresean de la acusación de encubrimiento

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La fiscal Fabiana Fein, ya jubilada, quien fue la primera que investigó la muerte del fiscal Alberto Nisman, reclamó a la Justicia ser sobreseída de las acusaciones de encubrimiento que pesan en su contra, por no haber preservado la escena donde apareció el cuerpo del funcionario judicial.

Fein está acusada por el fiscal Eduardo Taiano. La fiscal fue quien llegó la noche del 18 de enero de 2015 al departamento de la torre Le Parc, en Puerto Madero, donde el cuerpo del fiscal estaba en el baño, recostado sobre un arma y con un tiro en la cabeza.

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La Justicia considera la muerte de Nisman un asesinato por su trabajo, que en esos días era investigar a Cristina Kirchner por la firma de un tratado secreto con Irán, que iba a provocar la caída de los pedidos de captura contra funcionarios iraníes acusados del atentado contra la AMIA.

Fein rechazó la acusación de “encubrimiento agravado” por absurda y descartó las acusaciones acerca de un “deficiente accionar”, al no tomar los recaudos elementales en la escena del crimen.

El fiscal Alberto NismanNatacha Pisarenko – AP

Para Taiano no hubo equivocaciones, sino “acciones deliberadas tendientes a alterar y ocultar pruebas del delito”, lo que habría generado la pérdida irreparable de evidencias trascendentales.

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La defensa de Fein, encabezada por el abogado Lucio Simonetti, presentó un escrito solicitando el sobreseimiento definitivo de su clienta o, en su defecto, que se declare la falta de mérito y se habiliten nuevas medidas de prueba.

En la presentación legal, la defensa calificó el dictamen de Taiano de “absurdo” y dijo que no tiene un “razonamiento coherente”. Fein señaló que no hay pruebas concretas del ocultamiento, pues el delito de encubrimiento exige alterar o hacer desaparecer rastros específicos.

Sin embargo, la fiscal dijo que no logró señalar qué cosas se habrían perdido o alterado aquella noche. El escrito sostiene que la acusación se limita a hablar de una “supuesta contaminación” basándose únicamente en “cuestiones metodológicas” del procedimiento, sin identificar los rastros o instrumentos destruidos.

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La fiscal Viviana Fein, en el departamento donde fue encontrado muerto NismanDyN

Señaló que no hubo dolo o intención, pues para que exista el delito de encubrimiento, el autor debe tener el conocimiento certero y previo de que está frente a un delito que busca tapar. La defensa subrayó la contradicción de la fiscalía al acusar a Fein de acciones deliberadas mientras que, a lo largo del dictamen, se refieren a su accionar en términos de “errores”, “equivocaciones” y “no tomar recaudos”.

Además, destacó que no hay pruebas de que Fein supiera desde un inicio que se encontraba ante la comisión de un homicidio. Sostuvo el abogado que no hay vínculo con los autores. Argumentó que “es ridículo suponer que alguien va a encubrir a un desconocido”, como si fuera un “acto de altruismo -ilícito- sobre el que no existen antecedentes”.

La defensa de Fein indica, sobre su rol en la escena del crimen, que pretenden que ella misma hubiera tomado la temperatura del cadáver, custodiado los ingresos al estacionamiento o impartido directivas a los altos mandos policiales antes de llegar al lugar, algo que calificó de “absurdo”.

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Según la Simonetti, el proceso en contra de Fein es, en el fondo, “una crítica metodológica que se realiza sobre la base de la falta de obtención de los resultados pretendidos” por la fiscalía. Por lo que pidió que se desestimen las acusaciones o, de lo contrario, se reconstruya lo actuado a través de las pruebas propuestas para despejar toda duda sobre el operativo de aquella noche.

Taiano solicitó al juez Julián Ercolini que indague y procese a la exfiscal Viviana Fein. Junto con Fein, en el departamento había jefes policiales, el exsecretario de Seguridad Sergio Berni y el juez Manuel De Campos. Nisman fue encontrado sin vida y con un balazo en la cabeza en el baño de su departamento la noche del domingo 18 de enero de 2015.

Para la Justicia fue asesinado por su trabajo, pues cuatro días antes había denunciado a la entonces presidenta Cristina Kirchner por la firma de un pacto con Irán para encubrir a los terroristas responsables de la voladura de la AMIA en 1994. Taiano ya imputó por estos mismos motivos al exsecretario de Seguridad del kirchnerismo Sergio Berni y a su entonces colaborador Darío Ruiz.

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El juez federal Ercolini ya notificó de una medida similar al exjefe de la Policía Federal Román Di Santo y al exjefe de la Prefectura Naval Luis Heiler, que están imputados en esa causa penal donde se investiga la manipulación en la escena.

La fiscal Fein comparece ante la prensaArchivo

El comisario general retirado Di Santo, en ocasión de presentarse en el juzgado, dejó un escrito en el que señaló que ese día acudió al departamento de Nisman siguiendo instrucciones del secretario de seguridad Sergio Berni y Darío Ruiz y que se puso a disposición de la fiscal Viviana Fein, la primera funcionaria judicial que intervino en el caso.

Esta causa se inició por una denuncia de la entonces diputada Lilita Carrió y se investiga si existió una maniobra de encubrimiento para alterar la escena del crimen.

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En su escrito, Di Santo acompañó declaraciones del entonces ministro Aníbal Fernández y de la propia fiscal Fein, donde señalaban que no había existido un desmanejo de la escena y que no se había alterado con la intervención de los policías.

La causa por la muerte de Nisman es considerada por la justicia un homicidio. Está procesado como partícipe el técnico informático Diego Lagomarsino quien le acercó el arma con la que se efectuó el disparo que terminó con la vida de Nisman. Están procesados los excustodios del fiscal.

El fiscal Taiano investiga como hipótesis que la muerte de Nisman se produjo en medio de una guerra de diversos grupos de inteligencia locales que respondían a Cristina Kirchner o a Jaime Stiuso. Al declarar en la causa, Stiuso sugirió que grupos kirchneristas estaban tras el crimen.

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El fiscal tomó declaraciones a decenas de agentes de inteligencia por la explosión de llamadas telefónicas registradas entre ellos entre el 18 y 19 de enero de 2015 en una actividad intensa, atípica para un fin de semana. Además, investiga un virus introducido en el teléfono del fiscal, donde hay dos colaboradores de la SIDE, exfuncionarios de Entre Ríos, acusados de realizar esa tarea.




procese a la exfiscal Viviana Fein,Hernán Cappiello,Conforme a

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POLITICA

Andrés Malamud, analista político: “Milei no lo hecha a Adorni porque es amigo de su hermana”

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El politólogo Andrés Malamud analizó cuáles son los motivos por los que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, permanece en el Gobierno pese a ser investigado por presunto enriquecimiento ilícito. Entrevistado por Carlos Pagni en el programa Odisea argentina (LN+) el lunes por la noche, el analista político desarrolló tres interpretaciones posibles sobre la continuidad del funcionario en el Ejecutivo.

Algunos piensan que la razón para mantener a Adorni es que es un pararrayos”, planteó Malamud. Según esta interpretación, Adorni estaría siendo utilizado para concentrar la atención pública en él y evitar las críticas sobre las políticas económicas: “La inflación sube, hay otros problemas y la gente habla de la corrupción”.

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La segunda hipótesis la denominó como la del “fusible”, que indicaría que Milei “se lo va a sacar de encima cuando acumule demasiados problemas” e implicaría, según explicó, que la permanencia de Adorni resulta funcional al interés del Presidente.

La tercera explicación apunta a los vínculos personales dentro del círculo de poder. “No le hizo lo mismo que a Nicolás Posse o Guillermo Francos, no lo echó como a sus amigos, porque no es su amigo, es el amigo de su hermana”, afirmó. En esa línea, agregó: “Él no la echa a ella y no echa a los de ella”, y definió que existe “una dependencia profunda que es difícil de evaluar”.

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En ese contexto, Malamud esbozó, sin desarrollarla, una posible cuarta hipótesis. “Después hay pensamientos mucho más complicados como el testaferro”, indicó, aunque no profundizó en esa línea durante la entrevista.

Más allá del caso puntual de Adorni, el politólogo amplió su análisis al funcionamiento general del Gobierno y señaló que “Milei depende fundamentalmente de la economía”. Explicó que el respaldo social que recibe el Gobierno varía en función de ese factor y que, por el contrario, “cuando mete -Milei- la batalla cultural, le va peor”.

El analista planteó que el actual Presidente representa un cambio respecto de la lógica tradicional. “Vivimos durante 40 años en un péndulo entre la capital y el conurbano”, indicó, y señaló que Milei se posicionó como una opción “contra el AMBA” y que “vino a representar a las otras 22 provincias”.

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Noticia en desarrollo.




presunto enriquecimiento ilícito,LN+,Manuel Adorni,Javier Milei,,Conforme a,,»Todos somos iguales ante la ley». La reacción de Milei contra los periodistas por la investigación sobre Adorni,,Descargo. La fiscal que investigó la muerte de Nisman pidió que la sobresean por la acusación de encubrimiento,,»Una cascada de éxitos». La llamativa palabra que usó Villarruel en medio de la investigación sobre Adorni,LN+,,»Afloró en los camarotes». Un infectólogo advirtió por qué es muy probable que los pasajeros hayan subido al crucero ya infectados de hantavirus,,Probabilidad de ciclogénesis. Se avecina un frente que traerá tormentas fuertes, actividad eléctrica, y ráfagas de hasta 70km/h: las zonas afectadas,,Cuidado personal. Pilar Sordo: “El diálogo interno es una herramienta brutal de autoconocimiento y autocuidado”

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Victoria Villarruel le respondió a un seguidor y aprovechó para chicanear a Adorni: “Que tengas una cascada de éxitos”

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En medio de los cuestionamientos por el costo de las renovaciones en la casa de Manuel Adorni, la vicepresidenta Victoria Villarruel deslizó una chicana contra el jefe de Gabinete: ¡¡Feliz cumpleaños atrasado!! “¡¡Que tengas una cascada de éxitos este año!!”, escribió en X al usuario @gatin, que le había pedido un saludo.

El comentario de Villarruel hace referencia a la cascada que presuntamente habría construido Adorni en su casa en Exaltación de la Cruz.

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Este lunes, el arquitecto a cargo de las renovaciones de esa casa, Matías Tabar, aseguró que el funcionario gastó más de US$245 mil dólares para acondicionar la pileta, instalar una cascada, colocar césped, equipar un quincho, entre otras refacciones.

Posteo de Victoria Villarruel (Foto: Captura de X/@VickyVillarruel).

La lista de renovaciones surge a partir de la declaración en Comodoro Py de Tabar, que aseguró que Adorni le pagó las refacciones en efectivo y sin factura en dos partes entre 2024 y 2025.

Una relación totalmente rota

La relación entre el presidente Javier Milei y Victoria Villarruel está completamente rota desde hace casi dos años. Mientras el jefe de Estado hace críticas directas a la Vicepresidenta, a quien acusa de traicionarlo, la titular del Senado acude a la ironía o chicanas como la de este lunes.

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En esta ocasión, Villarruel usó una frase que hace referencia a uno de los temas más sensibles para el Gobierno: la investigación sobre el patrimonio del Jefe de Gabinete.

Ante las nuevas revelaciones en la investigación judicial por su patrimonio, el Gobierno negó que Adorni haya gastado US$245.000 en refaccionar su casa en el country de Indio Cuá. Cerca del funcionario aseguraron que ese no es el monto correcto y anticiparon la posibilidad de solicitar una pericia para esclarecer los hechos.

Victoria Villarruel, Manuel Adorni

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Javier Milei, el presidente de la conversación cansada

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Se suele mirar a las redes sociales como un territorio secundario de la política: un espacio de exageración, ruido, vanidad y desahogo. Y en muchos casos esa visión tiene fundamento. Pero con Javier Milei conviene hacer una excepción. No porque las redes reemplacen a la política real, sino porque en su caso fueron bastante más que un escenario de amplificación: fueron el territorio central de su construcción. Primero como personaje, después como diputado, más tarde como candidato y finalmente como presidente.

Milei creció en televisión, es cierto. Hizo del panelismo una escuela de instalación, de choque y de reconocimiento. Pero desde que llegó a la Casa Rosada dejó de exponerse al debate en los términos en que lo hacía antes. Ya no discute: emite. Y como tampoco cuenta todavía con una red territorial clásica —gobernadores, intendentes, una estructura propia extendida— entender cómo funciona su imagen y sobre todo su narrativa, sigue siendo indispensable para entender su poder. En su caso, mirar la conversación digital no es una moda metodológica. Es analizar una de las fuentes originales de su legitimidad.

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Entre enero y abril en la consultora Methodo analizamos más de 326 millones de menciones en Facebook, X, Instagram y YouTube. El primer hallazgo es simple, pero no por eso menor: Milei mantiene la centralidad, pero pierde volumen. Sigue siendo, por lejos, el principal organizador de la conversación política argentina, aunque ya no con la misma potencia expansiva. En el primer trimestre de 2024 reunió 39 millones de menciones. En el primero de 2026, 18 millones. En dos años perdió más de la mitad del volumen de conversación que había logrado en el arranque de su presidencia.

No significa que haya dejado de importar. Significa algo bastante más sutil: importa de otro modo. Sigue en el centro, pero ya no irradia con la misma fuerza. Su conversación ya no crece: se defiende para sostenerse. Y eso es relevante porque el mileísmo fue, desde el principio, una experiencia de intensidad. No solo una oferta electoral sino también una forma de energía. Una máquina de atención. Cuando esa intensidad baja, aunque siga siendo superior a la del resto, lo que aparece ya no es solo un dato de comunicación. Aparece una señal política.

A eso se suma un segundo elemento. En abril de 2026, la conversación sobre Milei mostró 44% de positividad y 56% de negatividad: el peor saldo desde que asumió. El dato, por supuesto, podría leerse de manera lineal. Todo gobierno acumula desgaste. Todo oficialismo que ajusta, confronta y decepciona empieza a pagar costos. Pero acá también conviene ir un paso más allá. Porque aun en ese contexto, el nivel de positividad que conserva sigue siendo llamativo. No hay fervor, pero tampoco intemperie. Hay malestar, hay rechazo, hay fatiga, pero todavía persiste una afinidad o necesidad en una parte nada despreciable de la sociedad.

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Eso no ocurre en el vacío. Ocurre con una economía que volvió a incomodar, una inflación que ya no puede administrarse solo como herencia narrativa y una secuencia de escándalos que empiezan a dejar marca. Lo interesante es que ese desgaste no produce, al menos por ahora, una transferencia clara hacia otro lado. Y ahí aparece uno de los rasgos más importantes del momento.

Axel Kicillof Fabián Marelli

La oposición sigue sin capitalizarlo. Cristina Fernández de Kirchner registra 2 millones de menciones y 60% de negatividad. Axel Kicillof, 1,8 millones y también 60% de negatividad. Mauricio Macri, en cambio, muestra una novedad menor: después de mucho tiempo encerrado en una conversación de círculo rojo, volvió a ser advertido por fuera de ese perímetro, más por su separación y por esa vieja condición de celebrity que por razones políticas. No es un retorno grande, pero sí una visibilidad algo más fresca, como si hubiera dejado de existir solo en la sección política para empezar a asomar también en las de sociedad o espectáculo. Los outsiders, por su parte, no están mal ponderados en la relación entre imagen positiva y negativa, pero generan un volumen tan bajo que la sociedad prácticamente no los advierte: el mejor posicionado es Dante Gebel, que tras su última gira mediática apenas supera las 200.000 menciones.

Dante Gebel, un fenómeno todavía muy incipienteCaptura A24

Ese dato ayuda a leer mejor el fenómeno Milei. El oficialismo se desgasta, pero enfrente no aparece una fuerza que absorba con claridad ese desgaste y lo convierta en alternativa. El sistema político argentino parece hoy más apto para registrar malestar que para producir reemplazo.

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El cuadro se vuelve todavía más nítido cuando se observa de qué se habla alrededor de Milei. Allí ya no aparece una agenda de transformación, sino una conversación organizada por tres grandes núcleos.

El primero es la gravitación de Donald Trump, con 7 millones de menciones. Ese volumen empieza a sugerir algo más que afinidad ideológica. Para una parte de la conversación pública, el Gobierno argentino aparece cada vez más ligado a la validación política y simbólica que llega desde Washington. No solo en términos de alineamiento exterior, sino también como dependencia narrativa. El mileísmo todavía conserva centralidad local, pero una parte del país empieza a leerlo como un oficialismo que mira demasiado hacia afuera para sostener su autoridad hacia adentro.

El segundo núcleo es la secuencia de escándalos. $LIBRA, ANDIS, corrupción y, de manera más visible, el caso Adorni. Este último es particularmente revelador porque no se trata de un funcionario lateral, sino de una de las caras más expuestas del dispositivo narrativo oficial. Y ahí se produjo una reversión de imagen de positiva a negativa de una velocidad inhabitual. En términos de volumen, un movimiento semejante solo se había visto antes en Alberto Fernández. La diferencia es que, en el caso del vocero presidencial, ocurrió muchísimo más rápido. Eso no habla solo de él. Habla también de una conversación pública que empezó a castigar con menos paciencia y de un gobierno al que ya no le resulta tan sencillo blindar a sus propios intérpretes.

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Manuel Adorni, en el Congreso de la NaciónSantiago Oroz –

El tercer núcleo, y probablemente el más profundo, es el económico. Inflación, reforma laboral, pobreza, jubilaciones, salarios y desempleo componen, en conjunto, un volumen de conversación que muestra hasta qué punto el malestar material dejó de ser un ruido de fondo para convertirse en experiencia cotidiana. Ese cambio tiene una importancia especial en redes, donde durante años predominó la exhibición aspiracional: la vida mejorada, la imagen deseable, el éxito aunque fuera transitorio o prestado. Cuando la economía se mete también ahí, cuando atraviesa ese espacio donde las personas suelen disimular sus carencias y exagerar sus logros, el problema dejó de ser técnico para pasar a ser anímico.

Por eso el dato más interesante de esta etapa no es solamente que Milei esté peor. Es que el mileísmo empieza a enfrentar una combinación más corrosiva: menos volumen, más negatividad, malestar económico íntimo y una sospecha moral que ya no parece ser un episodio aislado. Todo eso convive, además, con una oposición que no enciende y con outsiders que todavía no existen como posibilidad perceptible.

La Argentina, entonces, no da muestras de estar encaminándose a una conversación de relevo sino más bien a un diálogo sobre el desgaste.

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Milei sigue siendo el centro de la escena pero empieza a tener problemas en torno a su gravitación. Central es aquello que obliga a mirar, gravitante es aquello que todavía logra ordenar el deseo. Lo que empieza a insinuarse en la conversación pública es que Milei conserva la primera, pero ya no está claro que mantenga intacta la segunda.

Tal vez esa sea hoy la mejor definición disponible del momento político argentino: una centralidad herida. Un presidente que sigue ocupando el centro del tablero, pero ya no con la misma capacidad de contagiar, expandir o prometer. Una sociedad que lo sigue mirando, aunque cada vez más desde la incomodidad, la sospecha o el cansancio. Y una oposición que, frente a esa erosión, no encuentra la manera de parecerse al futuro.

La política argentina, mientras tanto, todavía no termina de registrar ese cambio de clima. La conversación digital, en cambio, empieza a decir algo bastante más incómodo: el “libertarismo” no terminó, pero empezó a perder esa característica tan propia como decisiva que alguna vez tuvo de sobra. El entusiasmo.

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El autor es politólogo y CEO de la consultora Methodo




consultora Methodo,Patricio Hernández,Javier Milei,Conforme a,Javier Milei,,Minuto a minuto. Javier Milei y sus medidas: el regreso de Adorni a las conferencias de prensa y el avance de la causa judicial,,»Todos somos iguales ante la ley». La reacción de Milei contra los periodistas por la investigación sobre Adorni,,Malhumor social. Nervios en el círculo rojo de cara a 2027: ¿Y si Milei pierde?

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