ECONOMIA
El déficit fiscal oculto que empuja a Milei a aplicar más motosierra en educación y subsidios

El recorte de gastos dispuesto por el gobierno no fue apenas, como interpretó la oposición, una provocación política ante la protesta por el presupuesto universitario, sino que implicó un motivo más urgente: corregir el rumbo fiscal, que iba en una dirección peligrosa.
De hecho, los últimos números calculados por la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) encendieron una alerta preocupante: si no fuera por los ingresos extraordinarios provenientes de las privatizaciones en el área energética, el resultado fiscal ya estaría en rojo.
Para un gobierno que ha hecho del superávit fiscal el pilar de su plan económico y el principal argumento de su credibilidad internacional, es una situación de primer orden. Sobre todo, cuando la tendencia viene marcando una caída continua en la recaudación de impuestos, ya con una seguidilla de nueve meses -que serán diez cuando se conozcan los números de mayo- de merma en la comparación interanual para la caja de ARCA.
Cuando el ingreso tributario cae, no queda otra solución que profundizar la «motosierra» en el gasto público, como única manera de mantener el superávit fijado en el presupuesto y, además, comprometido con el Fondo Monetario Internacional.
Esa necesidad se hace aun mayor si se tiene en cuenta que el Estado está llevando a cabo un masivo programa de retiros voluntarios en el personal de varios ministerios, lo que implica una erogación extra para el pago de los incentivos a los empleados.
Hablando en plata, esos retiros voluntarios implicarán un gasto extra de $153.000 millones, para un presupuesto que ya venía impactado por la baja de ingresos.
La amenaza del déficit
El informe de la OPC para abril confirma lo que todos sospechaban: un desplome de 5,2% en los ingresos del mes, en comparación con el mismo mes del año pasado. Y si se toma el primer cuatrimestre, la caída es de 4,1%.
El informe de la OPC aclara que, en realidad, la disminución de recursos en las cajas de ARCA y Anses es mayor de lo que marcan las cifras, con un signo negativo de 8,1%. Pero los números finales no reflejan la verdadera magnitud, como consecuencia de un mayor celo del gobierno central en los recursos no coparticipables. En otras palabras, hubo un mayor «apriete» en la transferencia a las provincias.
En contraste, los gastos vienen en camino ascendente, con un incremento real de 0,9% para el cuatrimestre. Eso motivó un esfuerzo de mayor «motosierra» en abril, que mostró un recorte interanual de gastos por 6,1%, según la OPC , que informa mensualmenteel resultado de las cuentas fiscales con una semana de antelación respecto de los datos que publica la secretaría de Hacienda del ministerio de Economía.
Estos números de la OPC suelen ser considerados un predictor de las cifras oficiales, aunque no necesariamente haya coincidencia en las cifras. El reporte cubre la administración central -no todo el sector público- y se trata de cifras «base devengado» y no «base caja» -es decir, sobre los gastos hechos pero no necesariamente ya pagados-, lo que implica que en la versión final podría haber cambios.
Pero más que los números, lo relevante es «la historia» que cuentan las cuentas fiscales: que el superávit fiscal ya sería déficit de no ser por los ingresos extraordinarios.
La polémica del ingreso extra
En el primer cuatrimestre, las arcas estatales se beneficiaron con un ingreso no impositivo de $5,7 billones. La mayor parte -$3,2 billones- fue por el concepto de «rentas de propiedad», que no es otra cosa que la valorización de los bonos y acciones en poder del Fondo de Garantía de la Seguridad Social.
Así, el sector público se benefició por los intereses de los bonos que emite el propio Tesoro en sus licitaciones quincenales. El dinero embolsado se cuadruplicó en términos nominales respecto del año pasado.
Se trata de un rubro no exento de cierta controversia política, dado que la metodología oficial para contabilizar estos rubros no explicita los pagos por intereses capitalizables que ya fueron comprometidos pero que todavía no salieron de la caja fiscal. Es lo que desde hace meses mantiene un debate técnico sobre si el gobierno está deliberadamente minimizando la contabilidad de gastos para exhibir un superávit financiero.
Además, el otro ingreso extraordinario, por $2,5 billones, se explica en parte por el plan de privatizaciones de empresas estatales. Ya se registró el ingreso por la venta del paquete accionario de las centrales hidroeléctricas Piedra del Águila ($0,4 billones), El Chocón ($0,3 billones), Alicurá ($0,2 billones) y Cerros Colorados ($0,1 billones).
El resto de los ingresos no impositivos corresponde a tasas cobradas por diversos organismos, como el Fondo Nacional de justicia y la Dirección Registro de la Propiedad del Automotor.
Afilando la motosierra
En conclusión, de no haber sido por esos ingresos extraordinarios, el resultado fiscal primario no habría mostrado un superávit de más de $8 billones en el primer cuatrimestre del año, sino que las cuentas ya estarían en rojo, por una suma cercana a $2 billones.
La tendencia no permite pensar en una mejora inminente, dado que la recuperación de la actividad económica viene a una velocidad lenta, que todavía no permite una gran recaudación por concepto de IVA. La esperanza del gobierno está puesta en que, al producirse entre mayo y julio el grueso de la exportación de la cosecha gruesa, haya un refuerzo en lo recaudado por retenciones a la exportación, un rubro que en los últimos meses registró un desplome en la comparación interanual.
Pero, al mismo tiempo, hay situaciones que juegan en contra para las arcas estatales. Por caso, el impuesto a los combustibles, que aporta más del 3% a la recaudación, se verá impactado por la suba escalonada dispuesta por el gobierno, que quiere evitar un efecto de shock sobre el precio de las naftas.
Lo cierto es que, aun si a partir de mayo los ingresos tributarios se vieran reforzados, lo que los números dejan en claro es que el gobierno no podrá evitar un esfuerzo adicional en el recorte del gasto. Los ajustes en transferencias a universidades han generado ruido político pero están muy lejos de ser el rubro de mayor impacto.
En ese sentido, las categorías que lideran el ranking de la motosierra son las transferencias corrientes a las provincias, los subsidios a los servicios públicos y los pagos de programas de asistencia social.
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ECONOMIA
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ECONOMIA
Cómo funcionará la nueva norma de la CNV que frenó un circuito para las pymes que reducía el impuesto al cheque

La Comisión Nacional de Valores (CNV) dispuso que la única vía para depositar o retirar dinero de las cuentas comitentes sea la transferencia desde o hacia una cuenta bancaria. La decisión impedirá a las empresas depositar cheques electrónicos en sus cuentas radicadas en un agente de liquidación y compensación (Alyc), una práctica que se había vuelto habitual para evitar el pago del impuesto al cheque, sobre todo entre las pymes.
La CNV informó que “la medida busca asegurar la disponibilidad inmediata de los fondos, eliminar eventuales rechazos asociados al uso de cheques y, al mismo tiempo, fortalecer los mecanismos de control”. No obstante, en el mercado financiero se la vinculó con la caída en la recaudación del impuesto a los débitos y créditos bancarios, nombre formal del impuesto al cheque. Con el uso del echeq, muchas empresas, en especial pequeñas y medianas, habían encontrado un modo legal de evitar el tributo llevando su dinero al mercado de capitales.
Por otra parte, los tributaristas destacan la sucesión de cambios en esta materia en un plazo muy corto. A comienzos de mayo, con la resolución 1139 la CNV habilitó el depósito de cheques electrónicos en cuentas comitentes sin límite alguno. Un par de semanas después, la resolución 1141 lo limitó a 2 echeqs por día y por cliente. A partir de hoy, se lo excluye por completo como medio de pago o cobro.
El mecanismo que se había habilitado en mayo consistía en depositar cheques directamente en una Alyc, sin que los fondos ingresaran primero en una cuenta bancaria. Con ese circuito, las pymes evitaban el 0,6% correspondiente al impuesto al cheque. Luego podían invertir ese dinero durante al menos un día en un fondo común de inversión, habitualmente money market, y rescatar el dinero a su cuenta. Así, obtenían un rendimiento y solo tributaban el 0,6% cuando utilizaban los fondos.
Pero el uso de los cheques electrónicos permitía una alternativa adicional. En el último paso del mecanismo anterior, en lugar de mandar el dinero a su cuenta bancaria la empresa podía pedir a la Alyc un echeq, endosarlo y usarlo para pagarle a un proveedor. De esa forma, los fondos no ingresaban al banco y la firma evitaba pagar el 0,6% del impuesto tanto en el crédito como en el débito.
“A partir de hoy, directamente se eliminó la posibilidad de depositar cheques en la Alyc y de pedirle uno. Entonces, las pymes que utilizaban esto como una manera de hacer una inversión financiera por lo menos de un día y de evitarse pagar el total o al menos la mitad del impuesto, ya no tienen esa posibilidad. Tienen que depositar el cheque en su banco”, explicó Sebastián Domínguez, CEO de SDC Asesores Tributarios.

La CNV señaló que la medida apuntó a resguardar la adecuada trazabilidad de las operaciones y “preservar la transparencia e integridad” del mercado. Pero lo cierto es que obligará a muchas pequeñas y medianas empresas a pagar el impuesto que antes no pagaban, además de quitar fondeo al mercado de capitales.
“El Gobierno habla de desregulación pero, en este caso, volvió a regular”, explicó la tributarista Elisabet Piacentini. “Hasta ahora, las pymes lo resolvían haciendo un clic en su home banking y se evitaba el pago del impuesto al cheque. Era un ahorro lógico y legal. Después de cuatro meses prohíben un circuito que funcionaba muy bien solamente por un motivo recaudatorio”, aseguró.
La especialista recordó que las pymes pueden recuperar parte del impuesto al cheque a través de cargas sociales o anticipos de Ganancias, entre otras vías. “Esto lleva todo un proceso de compensación, y lleva tiempo. No es lo mismo que te cobren ahora el impuesto al débito y crédito a que te lo recuperes dentro de un año. La medida perjudica a las pymes”, explicó Piacentini.
Según Domínguez, el nuevo esquema perjudica a las empresas pero en especial a las pymes, que eran las que más lo utilizaban. Y tiene tres ganadores claros: “Gana el Gobierno nacional, por la mayor recaudación del impuesto al cheque; también las provincias y CABA, porque ahora cuando la pyme deposite los cheques le van a descontar Ingresos Brutos vía SIRCREB o algún régimen recaudatorio, algo que antes con el cheque endosado se evitaba. Y ganarán los bancos, por las inversiones en su familia de fondos comunes”.
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ECONOMIA
Crédito caro, cheques rechazados y una cifra que enciende alertas: un informe privado estima que hay 57 mil empresas en mora




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