INTERNACIONAL
Estados Unidos compró oro ilegal de Colombia mientras Bogotá pedía sanciones contra ese negocio criminal

A principios de este año, el ministro de Defensa de Colombia se acercó al gobierno de Donald Trump con una solicitud: ¿Podría el gobierno estadounidense imponer sanciones económicas a la industria del oro ilegal en Colombia?
La minería ilícita de oro sustenta al Clan del Golfo, un cártel de la droga que el gobierno estadounidense había designado como grupo terrorista. Washington ya había incluido a los líderes del cártel en una lista negra financiera. Ampliar las sanciones a los traficantes ilegales de oro ayudaría a Colombia a combatir al cártel.
Pero la solicitud puso al Departamento del Tesoro en una situación inusual: durante muchos años había estado comprando oro procedente del mismo sector al que se le pedía que incluyera en su lista negra.
La solicitud de sanciones, sobre la que Estados Unidos no ha actuado, pone de relieve los puntos débiles en ambos extremos de la cadena de suministro mundial de oro ilícito.
En primer lugar, el ejército colombiano ha sido prácticamente incapaz de impedir que los delincuentes arrasaran con cientos de kilómetros cuadrados de terreno, pagaran a los líderes de los cárteles e incluso invadieran los terrenos de una base militar en busca de oro. Y Washington ha realizado tan pocos controles de su propio suministro de oro que el oro de los cárteles acabó en monedas de la Dama de la Libertad vendidas por la Casa de la Moneda de Estados Unidos.
Estas debilidades contradicen la idea –difundida por instituciones como la Casa de la Moneda y los principales refinadores de oro del mundo– de que existe una línea clara entre el oro limpio, extraído legalmente, y el oro contaminado por la criminalidad y la corrupción. Las instituciones que se supone deben mantener el oro ilegal fuera del suministro convencional se han mostrado poco dispuestas o incapaces de hacerlo.
The New York Times informó en abril de que la Casa de la Moneda de Estados Unidos, que depende del Tesoro, compró oro procedente de una mina de oro ilícita controlada por el cártel. Con el oro rondando los 5000 dólares la onza, incluso la minería más destructiva y derrochadora para el medioambiente resulta rentable. Y mientras los grandes refinadores y compradores como la Casa de la Moneda de Estados Unidos hagan la vista gorda, sacar el oro al mercado es relativamente fácil.
El ministro de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez, afirmó en una entrevista que la realidad es que la minería criminal está derrotando al Estado colombiano.
Dijo que, en marzo, había pedido a Estados Unidos que impusiera sanciones económicas a quienes participan en la minería criminal. Sánchez dijo haber hecho su solicitud a través del Departamento de Estado.
Leé también: Balotaje en Colombia: quién es Abelardo de la Espriella, el “outsider” que admira a Trump y promete mano dura
Las sanciones financieras estadounidenses pueden hacer prácticamente imposible que la gente haga negocios internacionales. El Departamento del Tesoro, que mantiene las listas negras financieras del gobierno, se negó a comentar si estaba estudiando la solicitud de Colombia.
Tras los artículos del Times, Sánchez sobrevoló en helicóptero las principales zonas productoras de oro de Colombia. Kilómetros y kilómetros de fosas mineras a cielo abierto se extendían unas junto a otras. Aunque todo estaba a la vista y había sido documentado durante años, Sánchez dijo que quedó impactado por la escala, que incluía docenas de barcazas que usaban bombas de vacío para succionar sedimentos del río y extraer oro.
La minería ilegal era tan desenfrenada, informó The New York Times, que una explotación se había extendido hasta los terrenos de una base militar. Esta revelación, dijo Sánchez, sacudió no solo al país, sino también a las Fuerzas Armadas, por lo que tomarán medidas contundentes contra esa minería ilegal.
El ejército dijo que había destruido maquinaria pesada en minas vinculadas al cartel durante una redada nocturna el mes pasado. Los soldados desmantelaron operaciones que producían unos 4,7 millones de dólares de oro al mes, dijeron oficiales militares.
Esta mina ilegal cerca de Caucasia, Colombia, vende oro a la cadena de suministro de la Real Casa de la Moneda de Canadá. (Foto: Federico Rios para The New York Times)
El ejército dijo posteriormente que había descubierto un documento gubernamental de 38 años que mostraba límites diferentes para la base militar. Según dijeron los oficiales, en esos límites la minería ilegal llegaba hasta el perímetro de la base, pero no la invadía. Los funcionarios se negaron a facilitar un mapa de esos límites. Un mapa gubernamental de la época muestra que la minería ilegal estaba efectivamente dentro de los límites de la base en 1988.
“Lo más preocupante no es hasta donde va el batallón”, dijo Sánchez.
Mientras Colombia ha tomado medidas contra la minería ilegal, la actuación por parte de Estados Unidos es menos clara. El Departamento del Tesoro dijo que investigaría cómo había entrado oro ilícito en su cadena de suministro durante tantos años, pero desde entonces los funcionarios se han negado a responder a preguntas de seguimiento.
La legislación estadounidense establece que la Casa de la Moneda solo puede comprar oro extraído en Estados Unidos para fabricar monedas de grado de inversión. El Times informó que, de hecho, había estado comprando oro de muchos otros lugares para esas monedas. Una portavoz del Tesoro dijo que la Casa de la Moneda estaba investigando su cadena de suministro.
El 14 de mayo, los senadores Ron Wyden, por Oregon, y Elizabeth Warren, por Massachusetts, enviaron una carta al secretario del Tesoro, Scott Bessent, exigiendo saber qué hacía la Casa de la Moneda para asegurarse de que no compraran oro de origen ilegal. Los dos senadores, ambos demócratas, no han recibido respuesta.
*Por Justin Scheck, reportero en Londres para el Times.
The New York Times, Estados Unidos, Colombia
INTERNACIONAL
Un descontrolado incendio forestal en Francia obliga a evacuar a 250.000 personas y avanza hacia Burdeos

En una noche 55.000 evacuados
Fábricas de pólvora y misiles a salvar
Los refugiados del fuego
Pueblos vacíos y abandonados en la evacuación
Aire enrarecido y cuidados
INTERNACIONAL
Renunció el gobernador del Banco de Indonesia y crecen las dudas sobre la independencia de la entidad ante los inversores

El gobernador del Banco de Indonesia (BI), Perry Warjiyo, renunció este lunes a su cargo, una decisión aceptada por el presidente Prabowo Subianto que generó preocupación entre analistas e inversores por el futuro de la independencia del banco central y la gestión económica del país.
El ministro de la Secretaría de Estado, Prasetyo Hadi, confirmó la dimisión durante una conferencia de prensa celebrada antes de la apertura de los mercados financieros en Yakarta y explicó que Warjiyo presentó su renuncia mediante una carta dirigida al mandatario.
“El presidente aún no ha propuesto la candidatura”, afirmó Prasetyo al ser consultado sobre el proceso para designar al sucesor definitivo del gobernador del Banco de Indonesia.
La vicegobernadora sénior de BI, Destry Damayanti, fue nombrada gobernadora interina tras la salida de Warjiyo. La funcionaria señaló que el exgobernador comunicó al Gobierno su decisión el sábado y atribuyó la renuncia a motivos personales.
“BI siempre garantizará la continuidad de sus funciones y atribuciones para mantener la estabilidad de la rupia y del sistema financiero, con el fin de lograr un entorno económico propicio para el crecimiento”, declaró Destry ante los periodistas tras el anuncio.
La renuncia tuvo un impacto inmediato en los mercados. La rupia indonesia se debilitó hasta un 0,32% y alcanzó las 17.992 unidades por dólar, mientras que el principal índice bursátil del país alternó ganancias y pérdidas durante una sesión marcada por la volatilidad.
Warjiyo asumió por primera vez como gobernador del Banco de Indonesia en 2018 y fue reelegido en 2023 para un segundo mandato de cinco años. Su salida ocurre en un contexto de debate sobre el papel de la entidad monetaria frente a las prioridades económicas del Gobierno de Prabowo.
El analista Bhima Yudhistira Adhinegara, director ejecutivo del Centro de Estudios Económicos y Jurídicos, afirmó que la dimisión podría afectar la percepción sobre la autonomía del organismo.
“Tras la dimisión de Perry, cabe esperar un debilitamiento de la independencia del Banco de Indonesia”, declaró Yudhistira. “Recuperar la confianza de los inversores no será tarea fácil, sobre todo porque la política monetaria está bajo control ejecutivo. Mientras persista la presión política sobre el Banco de Indonesia, el sustituto interno de Perry no durará mucho”.
El proceso para nombrar al próximo gobernador requerirá la participación del presidente y del Parlamento. El mandatario deberá presentar un candidato ante los legisladores para una “prueba de idoneidad” antes de que la cámara otorgue su aprobación.
La elección del sucesor será observada por los mercados, especialmente ante la posibilidad de que figuras vinculadas al entorno presidencial ocupen posiciones de liderazgo dentro del banco central. Angus Mackintosh, especialista en la ASEAN de Aletheia Capital en Singapur, señaló que el perfil del próximo gobernador será determinante para la percepción internacional.
“Mucho dependerá de quién asuma el cargo, ya que Destry, un vicegobernador sénior, lo ocupará inicialmente. Si el sobrino de Prabowo (Thomas Djiwandono), como vicegobernador, asume el puesto, el mercado lo verá con recelo, dado que se trata de un cargo tecnocrático crucial y BI debería mantener su independencia”, afirmó Mackintosh.
El Banco de Indonesia enfrenta desde hace meses presiones para acompañar la agenda de crecimiento del Gobierno. La rupia alcanzó en junio un mínimo histórico ante la incertidumbre en los mercados globales y las preocupaciones sobre la política fiscal del país y la autonomía del banco central.
En junio, el Parlamento aprobó una legislación que amplía el papel del Banco de Indonesia en el respaldo al crecimiento económico y permite a los legisladores formular recomendaciones vinculantes a reguladores financieros independientes y al propio banco central.
Las agencias de calificación Moody’s y Fitch señalaron las modificaciones al mandato del Banco de Indonesia como uno de los factores que llevaron a rebajar la perspectiva crediticia del país a “negativa” a comienzos de este año.
La agencia S&P, en cambio, mantuvo este mes su perspectiva para Indonesia en “estable” y afirmó que el Banco de Indonesia conserva un nivel de independencia operativa similar al de otros bancos centrales de la región. La firma sostuvo que no prevé que los cambios en el mandato afecten de forma drástica la autonomía de la institución.
Las tres agencias mantienen la deuda indonesia dentro del segundo nivel más bajo de la categoría de grado de inversión.
(Con información de REUTERS)
Business,Asia / Pacific,Corporate Events
INTERNACIONAL
Colonos israelíes incendian dos mezquitas en Cisjordania ocupada, mientras Israel arresta a 80 palestinos

Dos mezquitas en la Cisjordania ocupada por Israel fueron incendiadas durante la noche en un aparente ataque de colonos israelíes, informaron funcionarios el domingo, tras una racha de violencia que dejó cuatro palestinos y dos soldados israelíes muertos.
La violencia se produce mientras los palestinos y la oposición israelí acusan al gobierno e del primer ministro Benjamin Netanyahu de hacer la vista gorda ante los ataques de colonos contra palestinos, lo que amenaza con encender una violencia generalizada en todo el territorio.
Soldados y policías israelíes se desplegaron por toda Cisjordania tras el ataque, cerrando carreteras principales y bloqueando el acceso a un hospital donde, según dijeron, se escondían dos milicianos. Israel también arrestó a unos 80 palestinos durante el fin de semana mientras intentaba contener la escalada de violencia.
Las mezquitas, en las aldeas de Qusra y Kour, en el norte de Cisjordania, sufrieron daños considerables por los incendios. En Qusra, los atacantes pintaron con aerosol “venganza por Benayahu”, en referencia a uno de los soldados israelíes muerto el viernes, y “la tierra de Israel se redime con sangre”. El soldado vivía en un asentamiento cercano.
Ahmed Abu Mahmoud, de 64 años, que vive al lado de la mezquita de Qusra, contó que oyó ruidos a las 3 de la madrugada y descubrió que la mezquita había sido incendiada. El fuego era demasiado grande para combatirlo solo, así que pidió ayuda. Mahmoud señaló que en el último mes habían robado ganado y un tanque de agua potable, pero que las autoridades israelíes no habían ayudado. “El ejército llegó aquí, lo vio con sus propios ojos y luego se fue”, manifestó el domingo.
Imágenes de seguridad en Kour obtenidas por The Associated Press mostraron a tres personas vestidas de civil provocando una gran explosión en la entrada de la mezquita en plena noche. El domingo, los residentes realizaron oraciones pese a los daños en la entrada.
El ejército de Israel dijo que estaba trabajando con la policía para investigar el ataque contra la mezquita.
“Las fuerzas de seguridad condenan enérgicamente incidentes de este tipo, incluido el daño a sitios religiosos, y seguirán actuando con determinación para mantener la seguridad y el orden público en la zona”, indicó.
El ejército israelí suele anunciar investigaciones sobre la violencia contra palestinos, pero rara vez realiza arrestos o procesa a los colonos implicados en hechos violentos.
Los militares también informaron que habían sellado las viviendas de dos milicianos palestinos sospechosos de matar a los soldados, como preparación para su demolición. Israel suele demoler las casas de los atacantes, alegando que eso disuade futuros ataques.
Netanyahu afirmó este domingo que las tropas entraron en aldeas de toda Cisjordania para incautar armas y efectuar arrestos. “También estamos preparados para operar a una escala más amplia contra los nidos terroristas”, declaró.
Las circunstancias exactas de los incidentes del viernes seguían sin estar claras, pero reportes de medios israelíes y entrevistas con funcionarios palestinos locales señalaron que se desencadenaron después de que un grupo de colonos entró en la aldea de Tell y fue confrontado por residentes que temían un ataque.
Según el ejército israelí, uno de los palestinos tomó una de las armas de los colonos y disparó contra el grupo, matando a Benayahu Mellet, de 32 años, un guardia de seguridad de un asentamiento cercano.
Las localidades y aldeas que rodean Nablus se encuentran en una de las zonas más violentas de la Cisjordania ocupada por Israel. Palestinos y grupos de derechos humanos han documentado la entrada de colonos israelíes armados en aldeas de la zona. Se reportan de forma habitual el robo de ganado, los incendios provocados y la profanación de mezquitas.
Según el Ministerio de Salud palestino, 87 palestinos han muerto en la Cisjordania ocupada este año, incluidos 21 a manos de colonos israelíes. Tres israelíes han muerto en ataques de milicianos palestinos en 2026, incluidos los dos soldados del viernes.
Más de 700.000 colonos israelíes viven en la Cisjordania ocupada y en Jerusalén oriental, territorios capturados por Israel en 1967 y que los palestinos reclaman para un futuro Estado independiente. La comunidad internacional, en su gran mayoría, considera que los asentamientos israelíes son ilegales y un obstáculo para la paz.
ECONOMIA3 días agoVocero de Milei dijo que un dólar a $1.800 es «posible» y la City alerta por fin de la paz cambiaria
ECONOMIA3 días agoPolémica por el proyecto que busca desregular los planes de ahorro de autos 0 km: qué podría cambiar
INTERNACIONAL3 días agoPanorama internacional: Brasil, una batalla electoral no solo de los brasileños



















