ECONOMIA
Alertan por aumentos inminentes de los celulares: cuáles son las causas de la suba de precios que golpeará a la Argentina

El mercado argentino de teléfonos celulares enfrenta subas inminentes en los precios, impulsadas por factores globales y locales que confluyen en un contexto desafiante para fabricantes, distribuidores y consumidores. La presión sobre los costos se intensificó en los últimos meses, principalmente por el encarecimiento de insumos estratégicos como las memorias DRAM y NAND, mientras que la eliminación de aranceles a la importación y la reducción de impuestos internos ayudaron pero no lograron traducirse en una baja sostenida para el público.
La dinámica de los precios en el segmento de la tecnología de consumo viene marcada por la evolución del mercado internacional de componentes. Según fuentes del sector, la cotización de las memorias y otros semiconductores trepó entre 150% y 200% en Argentina desde diciembre. Este salto afecta especialmente a los dispositivos de entrada de gama, donde los chips tienen mayor incidencia en el costo final. En equipos cuyo valor ronda los USD 100, la memoria llegó a representar entre 30% y 40% del costo antes del aumento; en la actualidad, cada chip puede costar entre 130 y 170 dólares, superando el precio total del propio teléfono.
Las empresas del sector reconocen que este fenómeno ejerce una presión directa sobre el “piso” de los precios. En otras palabras, los celulares de menor precio son los que más rápido reflejan el impacto de la suba de insumos, mientras que los modelos premium logran amortiguar el efecto gracias a la incorporación de componentes de mayor valor, como pantallas, cámaras y sensores. Las compañías evalúan estrategias para contener el traslado de estos aumentos, priorizando la fabricación de modelos con menos RAM y enfocándose en segmentos de mayor margen.
El contexto global aporta elementos adicionales que explican la situación. El crecimiento de la demanda de infraestructura para inteligencia artificial (IA) llevó a los grandes fabricantes de chips a priorizar la producción destinada a datacenters, por su mayor rentabilidad. Según fuentes del sector, este año alrededor del 70% de la fabricación mundial estará orientada a cubrir la demanda de centros de datos, lo que dejó a la industria electrónica con una oferta limitada y costos más altos. El estrés en la cadena de suministros global también incide, debido a factores como las restricciones en rutas aéreas, aumentos en el precio del petróleo y demoras logísticas.

En la Argentina, la situación se agrava por la debilidad del consumo interno y la competencia del contrabando, que limita el margen de maniobra para aplicar incrementos de precios. Las fuentes consultadas advierten que el traslado de la suba de insumos a los valores de venta no será lineal ni inmediato. El ajuste dependerá de la política comercial de cada marca, la estructura impositiva futura y la evolución de la cadena de suministro. La decisión sobre cuándo y en qué medida trasladar el aumento global al mercado local quedará sujeta a múltiples variables.
El sector recuerda que en los últimos meses la Argentina experimentó una baja progresiva de aranceles a la importación de celulares, con una reducción del 16% al 8% y la eliminación total en enero, además de una disminución de los impuestos internos del 19% al 9,5%. Este alivio tributario buscó generar mayor competencia y facilitar una baja de precios, aunque la suba internacional de semiconductores y memorias contrarrestó ese efecto. En la práctica, los precios locales apenas se movieron 20% en lo que va del año, si se compara con mayo de 2025, cuando aún impactaba el costo de los stocks importados bajo el régimen anterior. Las fuentes aclaran que, descontando ese efecto, la suba habría sido mayor.
Las empresas que ensamblan dispositivos en Tierra del Fuego y las que importan productos terminados implementaron recortes de producción y ajustes de inventarios. El mercado argentino de celulares terminó 2025 con unas 6,2 millones de unidades vendidas, pero la previsión para 2026 apunta a un descenso hasta las 5,3 millones. El primer trimestre de 2026 se ubicó entre los peores registros de la última década, con menos de un millón de unidades comercializadas, lo que representó una caída interanual del 16%. Las fuentes sectoriales anticipan que el mercado podría tardar varios años en recuperar los volúmenes previos, incluso en un escenario de recuperación gradual a partir de 2027.
El impacto sobre la oferta también se vio en la configuración de los modelos disponibles. Ante el encarecimiento de las memorias, los fabricantes priorizan líneas que requieren menos capacidad de almacenamiento o que permiten al usuario ampliar el espacio con tarjetas micro USB o servicios en la nube. Además, las compañías evalúan lanzar productos premium, donde el peso del chip se diluye en relación a otros componentes de mayor valor, para obtener mejores márgenes y amortiguar el costo de los insumos.
Fuentes de la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (AFARTE) descartaron una suba inmediata del 30% en los precios al consumidor, aunque reconocieron que los insumos continúan en alza y que las listas de precios evolucionan en línea con esa tendencia. “No hay mucho margen para ajustar hacia arriba”, señalaron, y advirtieron que incrementos desmedidos sólo potenciarían el contrabando y agravarían el golpe sobre un consumo ya deteriorado.
Desde el sector enfatizan que el mayor incremento se concentra en el costo de los semiconductores, con un promedio estimado de 30% en insumos clave, pero aclaran que el traslado al precio final dependerá de la estrategia de cada marca, la coyuntura impositiva y las condiciones de la cadena logística global. “El supply chain global está completo y absolutamente estresado”, resumió un directivo del área de abastecimiento, aludiendo a las dificultades para el transporte internacional y la volatilidad de los costos asociados.

En el plano internacional, las consultoras IDC y Counterpoint Research proyectan una caída histórica en las ventas de smartphones durante 2026, con descensos cercanos al 13% en la cantidad de unidades a nivel mundial. IDC ajustó sus previsiones y ahora estima que el volumen global oscilará entre 1.100 y 1.200 millones de celulares, el nivel más bajo en más de diez años. Counterpoint Research coincide en el diagnóstico y prevé una baja del 12% en la cantidad de unidades para este año.
El informe de IDC señala que, a fines de 2025, el mercado global se mantenía estable, con una caída marginal del 0,9%. Sin embargo, el cambio de escenario se profundizó en los últimos meses por el redireccionamiento de la producción de semiconductores hacia la infraestructura de IA y por la reconfiguración de las cadenas de suministro internacionales. El impacto afecta tanto a fabricantes de equipos terminados como a proveedores de componentes, y se refleja en los precios y en la disponibilidad de productos en todo el mundo.
La situación de la Argentina se inserta en este marco global, pero suma particularidades propias. El debilitamiento del poder de compra local y la constante presencia del contrabando limitan la posibilidad de trasladar toda la suba de costos al consumidor final. Las fuentes consultadas admiten que el futuro del mercado dependerá de la evolución de la demanda interna, la política impositiva y la capacidad de las empresas para adaptarse a un entorno cambiante.
En las conversaciones con fabricantes y distribuidores, surge una coincidencia: el segmento de celulares más económicos será el más afectado por el encarecimiento de los insumos, mientras que los modelos de gama alta podrán absorber parcialmente la suba. Las estrategias para mitigar el impacto abarcan desde el ajuste de inventarios hasta la focalización en productos con mayor valor agregado y la búsqueda de alternativas para ampliar el almacenamiento sin encarecer el dispositivo.
La competencia con el contrabando constituye un freno relevante para el traslado de los aumentos. En la medida que los precios oficiales suban, la brecha con los productos ingresados irregularmente puede ampliarse, generando distorsiones adicionales en el mercado y dificultando la recuperación del sector formal.
Las fuentes del sector insisten en que el traslado del incremento global al consumidor argentino no será automático ni uniforme. La magnitud y el momento de la suba dependerán de múltiples factores, y las empresas evalúan caso por caso la mejor forma de contener el impacto. Algunas firmas, como Samsung, fabrican internamente parte de sus propios semiconductores, lo que podría otorgarles una ventaja relativa en el acceso y costo de estos insumos, aunque la tendencia general apunta a un encarecimiento sostenido en la industria.
Los datos de ventas y la evolución de los precios en el primer semestre de 2026 delinean un escenario complejo para los próximos meses, con perspectivas de recuperación moderada a partir de 2027, aunque sin garantías de regresar a los niveles previos en el corto plazo.
North America
ECONOMIA
Las consultoras coinciden: la preocupación de empresarios e inversores no es la economía, sino las elecciones de 2027

La pausa que tuvieron las acciones de Inteligencia Artificial en el Nasdaq y el comportamiento de los bonos del Tesoro norteamericano junto al derrumbe del oro y de las criptomonedas afectó a la región incluyendo a la Argentina, donde el dólar subió 2,4% y las acciones no pudieron consolidar su recuperación.
Hoy el mundo no tiene los clásicos refugios del oro y los Bonos del Tesoro y los que amagaban ocupar ese lugar, como el Bitcoin y otras criptomonedas, enfrentan una de las crisis más importante desde su nacimiento.
Los bonos del Tesoro de EEUU se fortalecieron y su rendimiento cedió a 4,5% por los mejores datos de empleo de la economía de EEUU que quita de la mente de los integrantes de la Reserva Federal cualquier intención de bajar las tasas de interés. Por el contrario, es posible que la suban en un futuro no muy lejano.
Esta situación fortaleció al dólar frente a las principales monedas del mundo. Es un estímulo indeseado porque detrás está el crecimiento de la inflación que se traducirá en tasas de interés más caras para la deuda argentina y la de los países de la región. El índice de Emergentes cayó 6,5% esta semana.
El escenario favorece al país con más dólares por exportación de petróleo, pero atenta contra otro objetivo central de la gestión de Javier Milei: lograr una inflación mensual que empiece con uno.
Con todo, las consultoras focalizaron la política más que la economía. Les preocupan las internas del Gobierno más que el comportamiento de la economía.
EconViews, la consultora que dirige Miguel Kiguel, advierte que “falta más de un año para las elecciones presidenciales del 2027; sin embargo, en las charlas con inversores o en los coffee breaks de la convención del IAEF la pregunta que flotaba en el ambiente es qué puede pasar durante el período electoral y después de las elecciones. Es una pregunta relevante porque en política tiene vigencia aquella famosa frase de Bill Clinton: es la economía, estúpido. En otras palabras, si la inflación y el desempleo son bajos, lo más probable es que el Gobierno de turno gane las elecciones. Pero lo que está en la cabeza de muchos inversores es la pregunta inversa. Para que la economía ande bien hace falta que la política también lo haga. Y la pregunta que hoy prevalece en los pasillos es qué va a pasar con la economía si en las elecciones no le va bien a Milei. Todavía está fresca en la memoria la turbulencia cambiaria que vivimos en 2025 y el rescate agónico del gobierno de Trump para evitar una crisis cambiaria. Esa fue una elección de medio término. Ahora están en juego los próximos cuatro años”.

(AP Photo/Marcy Nighswander, File)
A partir de esa lectura, EconViews se hace tres preguntas: 1) cómo va a llegar la economía a las elecciones; 2) qué pasa con la política económica si pierde Milei y si 2027 puede ser una versión 2.0 de la turbulencia cambiaria que sufrimos en 2025; y 3) “en ese caso, que puede hacer el Gobierno para no tener que volver a apostar a un nuevo rescate salvador de una mano amiga”.
Según el informe, “es muy probable que la inflación siga bajando y que sea más estable, pero que sigamos lejos de una inflación de un dígito anual. Con respecto al crecimiento, lo más difícil es predecir si finalmente va a sentirse en los centros urbanos, donde hasta ahora se ha visto poco. Lo más probable es que algo mejore, pero no es claro si va a haber un derrame importante porque las inversiones se concentran en sectores de capital intensivos como minería y energía, donde el RIGI está ayudando. Una pregunta válida es si se puede armar algo equivalente al RIGI para otros sectores”.
Tenemos las dudas sobre qué puede pasar con el dólar, las reservas y el riesgo país en un año electoral. Seguramente habrá dolarización de portafolios y por momentos puede complicarse el acceso al mercado de capitales
En cuanto a la segunda pregunta, para EconViews “pareciera que una parte importante del espectro político no quiere una vuelta al populismo tal cual lo conocimos y seguramente va a mantener una política fiscal saludable y seguir apoyando las inversiones en minería y energía para generar dólares. Aunque un gobierno que no sea de LLA puede volver a políticas algo más proteccionistas, a darle algo más de participación al Estado en la economía, buscar una política cambiaria más activa, pero lejos de lo que fue el gobierno Kirchnerista. Un giro de 45° hacia el centro, lejos de uno de 180 grados. Por último, tenemos las dudas sobre qué puede pasar con el dólar, las reservas y el riesgo país en un año electoral. Seguramente habrá dolarización de portafolios y por momentos puede complicarse el acceso al mercado de capitales. Habrá que ver si el Gobierno toma medidas y se prepara para ello. Sabemos que va a mantener el cepo para limitar las compras de dólares de las empresas. Pero seguramente no va a alcanzar, que es lo que pasó el año pasado. Lo ideal sería que el Banco Central siga comprando dólares en el mercado en forma agresiva, que el Tesoro finalmente vuelva al mercado internacional y coloque este año lo que necesite para el año que viene (prefinancie) y tratar de evitar saltos en el tipo de cambio, para lo cual lo ideal es no dejarlo que se retrase. Tres medidas que ayudan a qué si uno se equivoca, lo haga desde el lado de la prudencia”.
La consultora FMyA, de Fernando Marull, señaló que la actividad en mayo “siguió débil, al igual que abril, a pesar de la baja en la inflación (mayo 2,1%), el rebote en salarios y menores tasas de interés en empresas (2,1% mensual). Para junio proyectamos menor inflación (primera semana 0,9% y 1,9% mensual, por ahora). Seguimos esperando rebote de la actividad para los próximos trimestres y +3.5% para 2026”.

FMYA destacó que “también junio arrancó con el dólar un poco más movido, que obligó al BCRA (suponemos) a moderar la suba del tipo de cambio vendiendo bonos DL (dollar linked, atados a la devaluación) en vez de dólar futuro. Mas allá de este aumento, el mercado debiera seguir relativamente controlado, pero despertándose de a poco. Por el lado de la oferta, queda por vender mucha soja y dólares de Obligaciones Negociables. Pero también, tarde o temprano la demanda va a despertar, porque el carry trade (invertir en bonos o plazos fijos en pesos) dio buenas ganancias o por importadores. Igualmente, para mediano plazo, imaginamos que el BCRA y el Tesoro van a seguir acompañando la tendencia porque hoy tienen mucho poder de fuego para hacerlo: recordamos que dieron de baja mucha cobertura cambiaria, compraron USD 10mil millones de reservas y bajaron la tasa de interés. Ese es el nuevo poder de fuego para evitar ruidos en el dólar”.
A mediano plazo, imaginamos que el BCRA y el Tesoro van a seguir acompañando la tendencia porque hoy tienen mucho poder de fuego para hacerlo
Sobre las inversiones en pesos, la consultora indicó que “el mercado sigue muy calmo a pesar del movimiento del dólar: LECAP paga entre 1,8 y 2% efectivo mensual a lo largo de la curva. Esta semana hay Licitación del Tesoro y veremos si cambia el menú de bonos en pesos y BONAR (no ofrecerá más BONAR 2027). Dos ideas: Si se confirma que en mayo volvió a bajar la inflación, el mercado migrará a tasa fija, desde CER y de a poco también el mercado buscará como dolarizarse: unos buscarán Bonos dollar linked, dólar futuros u Obligaciones Negociables – BOPREAL – Bonares que van atados al dólar. Los Bonos soberanos esperan nuevas noticias y las acciones vienen bien, al ritmo del petróleo y la baja del Riesgo País”. A su vez, mejoró la imagen presidencial y hay menos ruido mediático del caso Adorni y las internas del Gobierno. Pero para FMyA “no dejan de ser problemas políticos para prestarles atención, porque salen a relucir si hay malos momentos económicos. Faltan 12 meses para que arranque la previa electoral”.
F2, que dirige Andrés Reschini, observa que “en lo que va del año el Tesoro está comprando al BCRA más divisas de lo que su capacidad de generar caja le permite. Hasta abril, último mes para el cual conocemos el resultado fiscal, habría comprado unos USD 2.252 millones por encima del resultado base caja dolarizado. Consiguió pesos mediante colocaciones de deuda y hoy, luego de la transferencia de utilidades del BCRA y recompra de Letras Intransferibles, el Tesoro posee depósitos en moneda extranjera por unos USD 2.932 millones. más pesos que al tipo de cambio de referencia equivalen a otros USD 8.800 millones. En total, en dólares equivalentes serían unos USD 11.700 millones contra vencimientos en moneda extranjera hasta fin de año por unos USD 11.200 millones, de manera que cuenta con municiones suficientes en divisa local pero la demanda de pesos aún se encuentra frágil y esto lo obliga a mantenerlos parkeados para no empujar al tipo de cambio”.
Sin acceso a los mercados internacionales de deuda tanto el BCRA como el Tesoro seguirán teniendo necesidades de divisas más allá de lo que establezcan las metas de FMI y sería riesgoso dejar apreciar más al tipo de cambio real
El informe agrega que “en la primera semana de junio el dólar mayorista escaló 2,3% despertando algo de inquietud en el mercado. En futuros el volumen de operaciones no fue anormal pero el Interés Abierto creció algo más acelerado incrementándose en USD 472 millones contra el cierre de mayo. Donde sí se evidenció un salto en el nivel de operaciones, como señalamos durante la semana, fue en soberanos dollar linked, plaza en la que el BCRA ha preferido intervenir para no incrementar su posición vendida en futuros. Esta inyección de oferta de cobertura dejó como resultado una mejora en el atractivo de los sintéticos y probablemente haya contribuido a suavizar el alza en el spot. De todas maneras, con el desempeño del mayorista y los futuros es probable que las estimaciones para fin de año sean revisadas al alza, de mantenerse en esta sintonía”.
F2 indica que “sin acceso a los mercados internacionales de deuda tanto el BCRA como el Tesoro seguirán teniendo necesidades de divisas más allá de lo que establezcan las metas de FMI y sería riesgoso dejar apreciar más al tipo de cambio real, por eso continuará siendo relevante lo que suceda con el dólar a nivel internacional y las divisas de los principales socios comerciales como, por ejemplo: Brasil. Sumado a esto, el apoyo social de cara a las elecciones tendrá influencia en la demanda por cobertura cambiaria, tanto a través del spot como de futuros y dollar linked”.
En tanto, en el overnite los negocios previos a la apertura de los mercados mostraban una recuperación del Nasdaq, el índice de las tecnológicas que estaba 0,40% arriba, mientras el S&P 500 subía apenas 0,07%. Son tendencias que no se sabe si se van a reafirmar en la madrugada. El oro estaba neutral y el petróleo subía más de 2% con el Brent en USD 96 por barril. Lo positivo es que el dólar estaba en baja frente a las principales monedas del mundo. No aparenta ser un buen escenario para países emergentes ni para la Argentina.
ECONOMIA
El costo de la inacción ante la expectativa deflacionaria

El mercado de desarrollo de software atraviesa una transformación impulsada por la capacidad de la inteligencia artificial para generar código de manera automatizada. En este contexto, se observa una tendencia en la toma de decisiones corporativas que podríamos denominar “parálisis por expectativa deflacionaria”. Este fenómeno ocurre cuando las empresas postergan la ejecución de proyectos bajo la premisa de que la tecnología reducirá los costos de desarrollo en el futuro inmediato. Sin embargo, este análisis omite el cálculo del costo mensual de mantener procesos manuales y la ausencia de captura de datos durante el periodo de espera.
La discusión sobre la inversión tecnológica debe desplazarse desde el precio del contrato hacia el costo de oportunidad de no implementar la solución. Mientras el costo marginal de creación de software desciende, la brecha competitiva para quienes optan por la espera aumenta. La ejecución inmediata permite la acumulación de datos, el aprendizaje operativo y la iteración de procesos, factores que otorgan una ventaja en el mercado que no se recupera mediante ahorros en el presupuesto de programación.
La integración de herramientas de asistencia de código ha dejado en evidencia la fragilidad del modelo de facturación basado en horas hombre. Este sistema tradicional confunde el esfuerzo con el valor generado, creando una distorsión de incentivos. Si un equipo técnico resuelve en tres días una tarea que anteriormente requería tres semanas, el modelo de horas penaliza la eficiencia del proveedor y reduce su ingreso. Por el contrario, si el proveedor extiende los tiempos para mantener su facturación, se produce un quiebre en la confianza con el cliente.
Se observa una tendencia en la toma de decisiones corporativas que podríamos denominar “parálisis por expectativa deflacionaria”
La transición hacia la facturación por resultados y por impacto representa la evolución necesaria en la industria. El enfoque debe situarse en la resolución de problemas, la eliminación de procesos ineficientes y la generación de ventajas para el negocio. En Argentina, este cambio enfrenta la resistencia de estructuras de control basadas en planillas de tiempo, lo que genera una brecha entre la capacidad de la tecnología y los modelos de negocio vigentes.
Una alternativa a los esquemas tradicionales es la implementación de modelos de valor compartido, donde los honorarios del proveedor se vinculan directamente al aumento de ventas o a los ahorros generados por el software. Este enfoque alinea los intereses de ambas partes, transformando la relación de proveedor-cliente en una sociedad con riesgo compartido. Bajo este esquema, si el software no produce los resultados proyectados, el cobro diferencial no se ejecuta.
La viabilidad de este modelo depende de la existencia de métricas claras y de la disposición de las empresas a transparentar sus datos financieros. En el entorno local, existe una falta de hábito en la medición del impacto real de la tecnología en los resultados operativos. Por tanto, la labor inicial del consultor tecnológico consiste en asistir al cliente en la construcción de capacidades de medición antes de formalizar el vínculo contractual. Este rigor en la definición del problema permite una selección de proyectos con alta probabilidad de retorno de inversión.
Ante el temor a la obsolescencia técnica, surgen los contratos de evolución continua o modelos de suscripción de desarrollo. Bajo esta modalidad, el cliente no adquiere un producto estático, sino un activo vivo que recibe actualizaciones permanentes de acuerdo con los avances de la tecnología. Este sistema previene la necesidad de ejecutar reingenierías completas cada pocos años, garantizando la vigencia de la herramienta en el tiempo.
Mientras el costo marginal de creación de software desciende, la brecha competitiva para quienes optan por la espera aumenta
A pesar de su lógica técnica, la adopción de este modelo en mercados con alta inflación y volatilidad económica encuentra obstáculos estructurales. La resistencia a compromisos financieros de largo plazo es una respuesta a la incertidumbre del horizonte económico. Frente a esto, la estrategia de implementación sugerida es iniciar con proyectos de alcance definido que demuestren valor inmediato, permitiendo que la transición hacia una suscripción sea una consecuencia natural de los resultados obtenidos en la primera fase de trabajo.
La democratización de la generación de código a través de la inteligencia artificial ha convertido a la programación estándar en una mercancía con precio a la baja. Las organizaciones que operan exclusivamente como fábricas de código enfrentan la competencia de herramientas automatizadas que operan sin interrupciones y con costos mínimos. El valor en el mercado actual se ha desplazado desde el volumen de líneas de código hacia la capacidad de diagnóstico y diseño estratégico.
La función crítica de las empresas de desarrollo hoy es la arquitectura de valor. Esto implica identificar el problema de fondo del negocio, algo que, a menudo, no coincide con los requerimientos expresados en el documento inicial del cliente. “La inteligencia artificial no ha reducido el valor del pensamiento estratégico, sino que lo ha encarecido al volver escasa la capacidad de discernir qué código es necesario generar y cuál debe omitirse para evitar deuda técnica.” En este sentido, la arquitectura define la capacidad de escala de un sistema y su alineación con los objetivos de largo plazo de la organización.
El juicio técnico y la dirección estratégica de la arquitectura son factores diferenciales en un entorno donde el costo de los materiales básicos de construcción de software colapsa. Al igual que en la construcción civil, cuando los materiales se abaratan, la calidad final depende del diseño estructural. La capacidad de cerrar la brecha entre lo que el cliente solicita y lo que su operación requiere exige un entendimiento profundo tanto de la tecnología como del negocio.
En el entorno local, existe una falta de hábito en la medición del impacto real de la tecnología en los resultados operativos
En este nuevo escenario, el riesgo para las empresas que deciden esperar a la herramienta perfecta es perder su posición competitiva frente a actores regionales. Mientras se postergan decisiones en busca de menores costos, competidores en mercados como México, Brasil o Colombia ejecutan soluciones con las herramientas disponibles, acumulando un aprendizaje organizacional que no se puede adquirir mediante presupuesto.
Argentina cuenta con ventajas competitivas en términos de talento e ingenio para operar en condiciones de escasez. No obstante, la inacción compromete la relevancia regional y la capacidad de atraer inversión. La ejecución rápida y la aplicación de criterio sobre la tecnología disponible superan en términos de eficiencia a la búsqueda de la perfección técnica proyectada a futuro. Aceptar que la velocidad de implementación es un factor determinante permite a las organizaciones capturar valor en el presente y consolidar su posición en un mercado en constante aceleración.
En definitiva, la tecnología disponible hoy, bien aplicada, siempre le ganará a la tecnología perfecta de mañana que nunca se implementó. Tal como dijo Marc Benioff: “Faster is better than perfect!” (¡Rápido es mejor que perfecto!)
El autor es Co-Founder y CEO de The App Master
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ECONOMIA
El dato macro que sorprendió a uno de los economistas que más escucha el Gobierno y la variable clave que pidió mejorar

KPMG Argentina reunió a más de 150 ejecutivos y especialistas en el “Tax & Legal Leadership Summit 2026”, realizado el 28 de mayo en el Hotel Hilton, donde funcionarios del Ministerio de Economía y referentes del sector privado coincidieron en que una futura reforma tributaria buscará bajar la presión impositiva, reducir tributos distorsivos y dar previsibilidad a la inversión, según informó KPMG en un comunicado difundido en Buenos Aires el 5 de junio.
El orador de cierre del encuentro fue el economista Ricardo Arriazu, uno de los especialistas más escuchados por el Gobierno de Javier Milei.
Arriazu habló de estadísticas macroeconómicas, perspectivas del comercio exterior y otras variables, augurando un importante flujo de divisas ingresando a partir de este año, que viene por exportaciones de la agroindustria y el sector energético, y que le dará a la economía del país un importante soporte de financiamiento. “El saldo de los últimos 12 meses de la balanza comercial está muy por encima de mis proyecciones. Yo tenía un superávit para este año de 13.500 millones de dólares que era mejor que del año pasado. Ahora estoy en 20.000 millones con superávit en cuenta corriente”, dijo.
Arriazu estimó que este año se crecerá un promedio base de 3,5%, aunque señaló que la variación hacia arriba o hacia debajo de ese porcentaje dependerá de si los argentinos compran más o menos dólares. “En este momento lo que se necesita es que la economía real mejore. Si mejora, la oportunidad argentina es fabulosa. Para 2030 vamos a estar exportando -sólo de energía- más de 30 mil millones de dólares. Los planetas se alinearon. Tenemos una oportunidad espectacular. Pero Argentina tuvo muchas veces oportunidades que desperdició. Espero que esta vez la aprovechemos”, concluyó“, expresó.
Uno de los datos más concretos del encuentro surgió de la última encuesta anual de impuestos de KPMG Argentina, presentada por Fernando Quiroga Lafargue, socio de Tax&Legal: según ese relevamiento, realizado entre más de 80 especialistas impositivos de empresas medianas y grandes, Ingresos Brutos fue señalado como el impuesto que más encarece los precios de bienes y servicios, con una incidencia superior al 60%, frente al 54% del año anterior.

Quiroga Lafargue sostuvo, según KPMG, que “Ingresos Brutos sigue siendo el impuesto que encarece de manera determinante los precios de productos y servicios. La brecha que saca este gravamen por sobre los demás es muy elocuente”. También afirmó: “Es bastante improbable el éxito de una reforma fiscal profunda, que haga foco en la productividad y en el desarrollo, sin apuntar a una readecuación de este gravamen y a moderar fuertemente la superposición de regímenes de recaudación provinciales”.
El encuentro reunió a ejecutivos y profesionales de impuestos de compañías que operan en la Argentina. La apertura estuvo a cargo de Rodolfo Canese, socio de Tax de KPMG Argentina, quien planteó que la toma de decisiones empresariales exige integrar información laboral, fiscal y financiera en un contexto en el que “cada vez hay más actores que influyen en los negocios”.
El panel de apertura estuvo dedicado a los “Lineamientos para una reforma fiscal Argentina” y contó con la participación de Claudia Balestrini, subsecretaria de Ingresos Públicos de la Nación, y Juan José Imirizaldu, director nacional de Impuestos, ambos del Ministerio de Economía. Los dos funcionarios explicaron el funcionamiento de sus áreas y ratificaron que el Gobierno estudia modificaciones al esquema vigente con la intención de consensuar una reforma de fondo que impulse la actividad económica y las inversiones.
Balestrini afirmó: “En poco tiempo hicimos una reducción drástica de los derechos de exportación y también de importación”. La funcionaria agregó que el objetivo oficial es que “el sistema tributario no interfiera en quien decida invertir en el país y al mismo tiempo que la rentabilidad de una actividad no dependa de su tratamiento fiscal”.
Sobre la reforma en estudio, Balestrini señaló que el trabajo apunta a “no generar dispensas sino a revertir inequidades”. También resumió el enfoque oficial con esta definición: “Se busca disminuir la presión tributaria, eliminando gradualmente el efecto de impuestos distorsivos, pero siempre con el sentido de la responsabilidad en el cuidado de los recursos públicos y del equilibrio fiscal”.
La subsecretaria remarcó además la necesidad de mantener un vínculo fluido entre el sector público y el privado para diseñar normas “eficientes y efectivas” alineadas con los objetivos económicos del país, según KPMG.
Imirizaldu expuso sobre el avance de convenios internacionales destinados a eliminar la doble imposición. Indicó que ya hubo aprobación parlamentaria de acuerdos con Turquía, China y Austria, y que el Ministerio de Economía trabaja en esa misma línea para alcanzar tratados con Estados Unidos, India, República Checa y Uruguay.
El director nacional de Impuestos afirmó que esos tratados aportan “certeza, seguridad jurídica y previsibilidad para las inversiones” al definir cómo se pagarán los impuestos en cada jurisdicción. También destacó la aprobación en el Congreso del Instrumento Multilateral, conocido como MLI, que actualiza los convenios ya suscriptos y vigentes bajo parámetros internacionales de transparencia y con cláusulas destinadas a evitar abusos.
La conferencia de cierre, a cargo de Quiroga Lafargue, se tituló “Claves fiscales 2026: qué dicen los datos y hacia dónde vamos”. Allí se presentaron los resultados del relevamiento que volvió a ubicar a Ingresos Brutos en el centro de la discusión sobre costos, competitividad y diseño de una eventual reforma fiscal.
Ricardo Arriazu,KPMG,economía,finanzas,conferencia,experto,negocios,análisis,foro,orador
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