ECONOMIA
Nueve de cada diez argentinos tiene algún tipo de dificultad económica: qué gastos priorizan y cuáles postergan

Las dificultades económicas por la retracción de los ingresos y el deterioro del empleo afectan, en mayor o menor medida, a un amplísimo segmento de la sociedad argentina. Más allá de los datos macroeconómicos, las familias se enfrentan a la obligación de elegir: hay que priorizar qué gastos se hacen y cuáles se postergan.
“El 92% de los argentinos atraviesa dificultades económicas. Detrás de ese dato aparece una realidad que explica buena parte de las tensiones que hoy enfrentan las empresas: cuando el dinero no alcanza, las familias no dejan de pagar todo al mismo tiempo”, señaló un informe elaborado por D’Alessio IROL para Infobae que explica qué sectores son los que sufren las mayores dificultades y qué gastos son los primeros en ser dejados de lado.
Más que una división entre quiénes pagan y quiénes no, los datos evidenciaron una brecha creciente entre quienes todavía pueden absorber imprevistos y quienes ya agotaron gran parte de sus mecanismos de ajuste. Cuando los ingresos no alcanzan y las familias establecen prioridades, todos recortan sus gastos de distintas formas.

El mapa de prioridades reveló que los pagos que más se protegieron ante dificultades económicas fueron alimentos (52%), servicios públicos (48%) y deudas con tarjetas de crédito (38%). Más atrás quedaron el alquiler (15%), los créditos personales (7%) y los seguros (6%), según el Radar de Fragilidad Financiera y Riesgo de Mora que elabora D’Alessio IROL.
Así, el informe distinguió tres niveles: primero, los gastos vinculados a la subsistencia y servicios esenciales; segundo, el crédito, ya que lejos de ser un gasto más, la tarjeta funcionó para muchos hogares como sostén del consumo; y finalmente, compromisos que pudieron postergarse en el corto plazo, como seguros o préstamos personales.
Las mujeres priorizaron más que los hombres el pago de las tarjetas (43% contra 36%), lo que reflejó un involucramiento más activo en la administración cotidiana del presupuesto
La presión económica no impactó de igual manera en todos los segmentos. Las mujeres priorizaron más que los hombres el pago de las tarjetas (43% contra 36%), lo que reflejó un involucramiento más activo en la administración cotidiana del presupuesto familiar.
Los jóvenes aparecieron como el grupo más exigido: el 96% declaró estar atravesando dificultades económicas, frente al 89% de los mayores de 55 años. Al mismo tiempo, los jóvenes mostraron una mayor dependencia del crédito para sostener su nivel de consumo. Entre los mayores, en cambio, predominaron conductas financieras más conservadoras, con menor peso relativo de las tarjetas dentro de sus prioridades.

(Imagen ilustrativa Infobae)
El informe remarcó que “la morosidad rara vez aparece sin señales previas”. Antes de que los datos del BCRA registren la irregularidad, hay indicios negativos que lo alertan. La investigadora Nora D’Alessio, responsable del relevamiento, explicó: “Antes del atraso suelen observarse hogares que reducen consumo, utilizan más intensamente el crédito, dependen de promociones para mantener su nivel de vida o agotan gradualmente sus ahorros. Por eso, comprender qué ocurre dentro de las familias se vuelve tan relevante como analizar indicadores financieros tradicionales”.
Cuando millones de personas modifican simultáneamente sus prioridades de gasto, terminan generando impactos sobre prácticamente toda la economía (N. D’Alessio)
La especialista también destacó que “cuando millones de personas modifican simultáneamente sus prioridades de gasto, terminan generando impactos sobre prácticamente toda la economía. La pregunta estratégica ya no es cuántos clientes están en mora sino cuántos siguen pagando, pero con un esfuerzo cada vez mayor. Porque la morosidad no suele ser el inicio del problema, sino que es muchas veces, su última manifestación visible”.
El informe también analizó el cruce de esos datos con la percepción sobre la situación económica personal. En la última semana de mayo, el 68% de los consultados afirmó estar peor que hace un año. Esta percepción se concentró especialmente en los jóvenes (76%), las mujeres (74%) y los sectores de menores ingresos. A medida que baja el nivel socioeconómico, creció la incidencia de quienes sintieron que retrocedieron económicamente: el 58% en el nivel medio-alto, el 67% en el nivel medio y el 73% en el nivel bajo.

En contraste, los mayores de 55 años mostraron una mayor estabilidad relativa: el 40% consideró estar mejor que hace un año y el 54% peor, una diferencia menor que la observada en el resto de la población. La percepción económica se tradujo en comportamientos concretos y alteró la administración de las finanzas personales.
Entre quienes consideraron que su situación mejoró, el 21% no manifestó dificultades para afrontar sus compromisos; entre quienes sintieron que empeoró, esa proporción cayó al 5%. De manera inversa, el 94% de quienes percibieron un deterioro económico reconoció dificultades para cumplir con sus obligaciones.
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ECONOMIA
Nuevo aumento de colectivos en el Área Metropolitana: las tarifas desde este lunes

Este lunes, a pesar del feriado, el boleto de colectivo de las líneas que circulan en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) aumentará un 2%, en función del ajuste que se definió a mediados de mayo del 6% en tres meses. Sin embargo, en la última semana el sindicato de los choferes comenzó reclamar por incrementos salariales, por lo que la suba podría continuar en los próximos meses todo dependerá de cómo elija resolver el conflicto la Secretaría de Transporte.
A partir de este lunes 15 de junio, en las 104 líneas nacionales el ajuste será del 2% según el cuadro tarifario que compartió la Secretaría de Transporte que conduce Mariano Plencovich. De este modo, desde mañana el boleto mínimo de colectivos para recorridos de hasta tres kilómetros en las líneas de colectivos que circulan en el AMBA pasará de $714 a $728,28, para aquellos usuarios que cuenten con la tarjeta SUBE registrada, de $321,30 a $327,72 para quienes pagan tarifa social y de $1.428 a $1.456,56 para aquellos que paguen con tarjeta SUBE no registrada.
Teniendo en cuenta el pago con tarjeta SUBE registrada en el AMBA, la escala tarifaria es la siguiente: para tramos de 3 a 6 kilómetros, $823,21; de 6 a 12 kilómetros, $912,05; de 12 a 27 kilómetros, $1.003,45; y de más de 27 kilómetros, $1.107,19. Para los usuarios de tarjeta SUBE sin nominalizar el costo va desde el mínimo de $1.456,56 al máximo de $2.214,39 para recorridos de más de 27 kilómetros.
En los trenes, la tarifa mínima, se actualizó el 1° de junio, para trayectos de una sola sección, es de $350 ($349,99) pagando con SUBE registrada, $157,50 en caso de aplicar la tarifa social, $700 con SUBE no registrada y $1.100 si se paga en efectivo. Si el recorrido abarca dos secciones el costo aumenta a $470 y si abarca tres secciones a $590. Hacia adelante, están previstas nuevas subas mensuales, que en los trenes llegan hasta septiembre.

Los aumentos en los trenes continuarán por tres meses más según definió la Secretaría de Transporte. En julio tendrán un juste de 8,6% a $380,1; en agosto 10,5% a $420,01; y en septiembre de $7,1% hasta llegar a 449,83 pesos.
El hecho de que tanto en el boleto de colectivo de las líneas del AMBA como el del tren aumenten a mediados de mes forma parte de la estrategia del ministro de Economía, Luis Caputo, para generar una menor presión sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que en mayo se ubicó en 2,1% y ya acumuló dos meses consecutivos de desaceleración tras el pico de 3,4% en marzo.
Pero el aumento del 6% entre mayo-julio que definió la Secretaría de Transporte no conformó a las empresas de colectivos del AMBA quienes aseguran que el ajuste está por debajo de las proyecciones de inflación y que cada vez se agrandan más las diferencias con el boleto de colectivo en la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad.
En el caso de los colectivos en la provincia de Buenos Aires hubo un aumento del 4,6% a principios de junio, dada la fórmula que añade al Índice de Precios al Consumidor (IPC), que en abril fue de 2,6%, otros 2 puntos porcentuales. Con esto, el boleto mínimo de hasta tres kilómetros pasó a costar más de $1.000 ($1.015,61). El mismo ajuste tuvo el de la Ciudad de Buenos Aires, aunque el boleto quedó en 788,28 pesos.
Sin embargo, hay conflictos salariales en puerta que podrían llevar a que el precio del boleto de colectivo aumente más en los próximos meses. La semana pasada, la Unión Tranviarios Automotor (UTA) le envió una carta al ministro de Economía Caputo en donde le solicitaba que resolviera el problema de fondo y que el superávit fiscal no se podía mantener a costa del salarios de los choferes de colectivos.
Fuentes de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) en conversación con Infobae estimaron un atraso salarial del 15% para los choferes. “Calculamos un 15% de atraso en los sueldos de los choferes. Lo que pasa es que con el aumento del precio del combustible por el conflicto en Oriente Medio no aumentaron los subsidios; el Gobierno y las empresas no quieren aumentar los sueldos. Es todo un círculo, los empresarios no quieren aumentar los sueldos porque no pueden, no porque no quieren. Un chofer que recién ingresa tiene un sueldo de bolsillo de $ 1,8 millón, a lo que se le deben sumar viáticos”, expresaron.
En ese contexto, el jueves pasado, se llevó a cabo una reunión entre las autoridades de Transporte y los empresarios de colectivos en donde le solicitaron que lleven a cabo acuerdo salariales con los sindicatos y que una vez que los homologue la Secretaría de Trabajo se iban a encargar de trasladarlo a la estructura de costos del boleto.

Y si bien es correcta la postura, entre los empresarios hay sospecha de que una vez de que lleven a cabo el acuerdo salarial el Gobierno lo traslade en tiempo y forma a la composición del costo del boleto. Porque de hacerlo eso implicaría permitir aumentar la tarifa u otorgar más subsidios. Y nuevamente Caputo se ante una dilema: presionar sobre la inflación o sobre el gasto público.
Cabe recordar que el gasto de transporte en el AMBA aumentó 75% durante el último año y desde diciembre de 2023 dio un salto de 1.276%, según el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA y el Conicet. El gasto en transporte explica el 48% del total de la canasta de servicios públicos y se consolida como el componente de mayor peso sobre los ingresos del hogar.
ECONOMIA
Atención empleados de comercio: cánto cobrarán de aguinaldo según cada categoría y cómo se calcula

La liquidación del aguinaldo, formalmente llamado Sueldo Anual Complementario (SAC), de junio de 2026 presenta una particularidad para los empleados de Comercio que podría traducirse en una diferencia concreta en el bolsillo. La clave está en cómo se computan las sumas no remunerativas vigentes en los acuerdos salariales del sector, ya que existen dos criterios de cálculo que arrojan resultados distintos al momento de determinar el monto neto a cobrar.
Para definir el aguinaldo correspondiente al primer semestre, las empresas deben analizar el período comprendido entre enero y junio y detectar cuál fue el mes con la mayor remuneración devengada. Sobre ese valor se calcula el 50% que corresponde al SAC.
La primera cuota del aguinaldo tiene como fecha límite de pago el 30 de junio de 2026, mientras que la segunda deberá abonarse antes del 18 de diciembre.
Cómo se calcula el aguinaldo para empleados de comercio
La legislación establece que el SAC debe determinarse sobre la mayor remuneración mensual devengada por todo concepto, por lo que la base de cálculo incluye una amplia variedad de ingresos percibidos por el trabajador.
Entre los conceptos que habitualmente integran el cálculo figuran el salario básico, la antigüedad, el presentismo, los adicionales de convenio, las horas extras, las comisiones, premios habituales y las vacaciones junto con el correspondiente plus vacacional.
En el caso de los empleados de Comercio, también deben contemplarse determinadas sumas no remunerativas, siempre que así lo establezcan expresamente los acuerdos paritarios del sector.
Por el contrario, existen conceptos que quedan excluidos de la base de cálculo. Entre ellos se encuentran las asignaciones familiares, la licencia por maternidad abonada por ANSES, beneficios sociales, reintegros de gastos debidamente documentados y las prestaciones derivadas de una Incapacidad Laboral Temporaria (ILT) cubierta por una ART.
Uno de los aspectos fundamentales para liquidar correctamente el aguinaldo es aplicar el criterio de lo devengado y no el de lo percibido.
Esto implica que cada ingreso debe asignarse al mes en el que se generó el derecho a cobrarlo, independientemente de cuándo haya sido efectivamente abonado.
Un caso frecuente es el de las vacaciones. Aunque el pago pueda realizarse de manera anticipada, los importes deben computarse en el mes en el que efectivamente se devengan para determinar cuál fue la remuneración más alta del semestre.
Cuál es el aguinaldo de un empleado de comercio
La situación se vuelve más compleja en el convenio de Empleados de Comercio debido al tratamiento de las sumas no remunerativas.
En términos generales, el aguinaldo se calcula sobre conceptos remunerativos. Sin embargo, los acuerdos salariales de la actividad establecen que esas sumas extraordinarias también deben formar parte de la base del SAC.
Esta disposición elimina cualquier discusión sobre su inclusión, pero abre un debate respecto de cómo deben aplicarse los aportes y descuentos cuando llega el momento de liquidar el aguinaldo.
Para ejemplificar la situación, se suele tomar el caso de un trabajador encuadrado en la categoría Administrativo A, con 10 años de antigüedad y jornada completa.
Luego de analizar el semestre, junio resulta ser el mes con la mayor remuneración, con los siguientes valores:
- Remuneración base: $1.341.376,94.
- Suma no remunerativa: $143.000.
- Total de ingresos considerados: $1.484.376,94.
A partir de allí aparecen dos formas distintas de liquidar el aguinaldo.
Cálculo unificado
La primera alternativa consiste en sumar todos los conceptos y dividir el resultado por dos.
En este caso:
$1.484.376,94 dividido 2 = $742.188,47
Cálculo discriminado
La segunda metodología separa la parte remunerativa de la no remunerativa antes de realizar los descuentos.
- SAC remunerativo: $1.341.376,94 dividido 2 = $670.688,47.
- SAC no remunerativo: $143.000 dividido 2 = $71.500.
El resultado bruto final también asciende a $742.188,47. Lógicamente, esta cifra puede variar según el sueldo que perciba el trabajador, pero sirve a modo de referencia.
Aunque ambas fórmulas generan exactamente el mismo aguinaldo bruto, la diferencia aparece cuando se aplican las retenciones correspondientes.
Quienes defienden el criterio unificado sostienen que el aguinaldo tiene naturaleza remunerativa y, por lo tanto, los aportes previsionales y demás descuentos deben aplicarse sobre la totalidad de los $742.188,47.
Por qué con una fórmula se cobra menos
Con esa interpretación, el trabajador termina percibiendo un aguinaldo neto de aproximadamente $597.461, mientras que la empresa también afronta mayores contribuciones patronales.
La postura alternativa propone mantener el tratamiento diferencial de la porción no remunerativa. Bajo este esquema, los $71.500 originados en sumas no remunerativas conservan ciertas exenciones respecto de aportes como Jubilación y PAMI.
De esta manera, el monto neto a cobrar asciende a $607.471.
La diferencia entre ambos criterios alcanza los $10.010, cifra que surge de aplicar el 14% correspondiente a Jubilación y PAMI sobre la mitad de la suma no remunerativa.
Entre los especialistas laborales gana terreno la postura que propone realizar una liquidación discriminada, ya que permite preservar la naturaleza original de las sumas no remunerativas establecidas en los acuerdos paritarios.
Además, este mecanismo resulta más favorable para el trabajador, que recibe un ingreso neto superior, y al mismo tiempo evita que las empresas afronten contribuciones patronales más elevadas de las necesarias.
Por ese motivo, el método elegido por cada empleador para liquidar el aguinaldo puede tener un impacto directo en el bolsillo de los trabajadores mercantiles. En algunos casos, la diferencia puede alcanzar $10.010 en el cobro del SAC correspondiente a junio de 2026.
Cuánto cobra de aguinaldo un empleado de comercio, según su categoría
Contemplando que el aguinaldo es el mejor sueldo del año dividido dos, y tomando como base los salarios básicos actualizados a junio 2026 (sin sumar antigüedad ni horas extras), los SAC de los empleados de comercio serán los siguientes, según su categoría:
Maestranza
- Maestranza A: $616.792
- Maestranza B: $618.397
- Maestranza C: $624.019
Administrativos
- Administrativo A: $622.815
- Administrativo B: $625.227
- Administrativo C: $627.635
- Administrativo D: $634.864
- Administrativo E: $640.887
- Administrativo F: $649.722
Cajeros
- Cajeros A: $624.823
- Cajeros B: $627.635
- Cajeros C: $631.249
Auxiliares
- Auxiliar A: $624.823
- Auxiliar B: $628.838
- Auxiliar C: $642.092
Auxiliares especializados
- Auxiliar Especializado A: $629.643
- Auxiliar Especializado B: $636.871
Vendedores
- Vendedor A: $624.823
- Vendedor B: $636.873
- Vendedor C: $640.887
- Vendedor D: $649.722
Si bien estos aguinaldos representan un estimado, teniendo en cuenta que no incluyen horas extras ni antigüedad, pueden servir como referencia para conocer cuál será el SAC mínimo que puede cobrar cada categoría de empleados de comercio en junio.
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ECONOMIA
Vuelos más caros: por el aumento del jet fuel, los pasajes desde la Argentina se encarecieron hasta 30 por ciento

Volar desde Argentina al exterior cuesta hasta 30% más que al inicio del conflicto en Medio Oriente. El enfrentamiento entre Estados Unidos, Israel e Irán disparó el precio internacional del petróleo y reconfiguró la estructura de costos de la aviación comercial. El impacto es directo sobre el presupuesto de quienes planean salir del país.
El recorrido del precio del crudo explica buena parte del fenómeno. A principios de febrero de 2026, previo al conflicto armado, el barril de Brent cotizaba cerca de los USD 66. Con el avance de la disputa, esa cifra trepó hasta picos de USD 120, un salto del 82% en menos de tres meses (al momento del cierre de la nota ronda los USD 86). La consecuencia directa para el mercado aeronáutico fue el encarecimiento del combustible de aviación -conocido como jet fuel-, que en algunos mercados llegó a duplicar su valor.
Según la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA, el organismo que agrupa a unas 370 aerolíneas y representa el 85% del tráfico aéreo global), se prevé que el precio promedio del combustible para aviación alcance USD 152 por barril en 2026, un aumento de casi el 70% respecto a los USD 90 del año previo.
El combustible representa aproximadamente el 40% de los gastos totales en los vuelos de largo alcance
Ese costo tiene un peso determinante en la operación de cualquier aerolínea. El combustible representa aproximadamente el 40% de los gastos totales en los vuelos de largo alcance, lo que lo convierte en el insumo más sensible ante cualquier variación del mercado energético.
Además, a diferencia de otros rubros, no admite recortes operativos: una aerolínea no puede consumir menos combustible si quiere mantener sus frecuencias. En este contexto, varias rutas se alargaron: para evitar zonas de conflicto, muchas compañías trazaron trayectos alternativos, lo que elevó el tiempo de vuelo, el consumo y las primas de los seguros de caución.
Según un informe de la consultora EcoSur, el precio promedio de los pasajes internacionales desde Buenos Aires escaló de USD 715 a USD 824, con una suba promedio del 15,6%. Pero el impacto no fue uniforme. El tramo Buenos Aires-Los Ángeles lideró los aumentos con 29%, seguido por Buenos Aires-Nueva York con 23%. Las rutas hacia Miami subieron 17%, mientras que los destinos de alta demanda como Madrid, Cancún y Punta Cana registraron incrementos algo superiores al 16 por ciento.
A ese escenario se sumó una carga local. La actualización de la Tasa de Seguridad para la aviación, vigente desde el 28 de mayo, ubicó a Argentina como el país con los costos para el sector más altos de la región, según advirtió a Infobae Peter Cerdá, CEO de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA).
Según la última actualización, la Tasa de Seguridad para vuelos de cabotaje trepó de $20 a $6.500 por pasaje, y para internacionales subió de USD 8 a USD 9. En una nota anterior, Cerdá calificó el incremento del 15% como una medida que “atenta contra el crecimiento récord experimentado en el tráfico de pasajeros y pone en riesgo la competitividad del mercado local”, y adelantó que recurrirá al ministro de Economía, Luis Caputo, para frenar una dinámica que, según cálculos de ALTA, acumula una suba de tasas y costos superior al 35% en los últimos dos años y medio.
Argentina cobra hoy unos 2,60 euros por kilómetro de navegación aérea, el doble de lo que se paga en Europa, lo que lleva a que volar desde el país pueda costar el triple que hacerlo desde Brasil o Chile para cubrir la misma distancia.
EANA y ANAC, los reguladores locales, rechazaron esa caracterización y sostuvieron que la actualización “corrige un atraso de hasta una década en los valores vigentes”.
Ante la suba sostenida del combustible, las compañías del sector adoptaron tres estrategias principales:
- La aplicación de recargos dinámicos: cargos variables que se ajustan semana a semana según el precio del petróleo, lo que permite a las empresas no quedar desfasadas ante la volatilidad diaria.
- La optimización de flotas, con el retiro acelerado de aeronaves antiguas en favor de aviones con motores de última generación, que permiten ahorros de combustible de entre el 15% y el 20 por ciento.
- La reducción de la oferta: menos frecuencias disponibles frente a una demanda que se mantiene activa, lo que empuja los precios al alza por la simple dinámica de oferta y demanda.

A nivel local, la mayoría de las compañías aéreas siguió la decisión de Aerolíneas Argentinas de aplicar un recargo temporal por la suba del precio del combustible. El cargo es de $7.500 por tramo en vuelos de cabotaje, y de entre USD 10 y USD 50 por tramo en vuelos regionales e internacionales, según el destino. La línea aérea de bandera aclaró que monitoreará la evolución del mercado energético para evaluar la duración de la medida.
La misma lógica de rentabilidad llevó a Aerolíneas a cancelar los vuelos al Mundial de fútbol 2026 desde el interior del país. La compañía tenía previsto operar desde el 8 de junio vuelos semanales desde Córdoba, Rosario y Tucumán con escala técnica en Punta Cana, pero decidió concentrar todas las operaciones en Buenos Aires -donde mantiene 20 vuelos semanales- para no perder márgenes en rutas con baja demanda y costos elevados.
Ese ajuste se produce en un momento en que el tráfico aéreo en Argentina rompe récords en el acumulado, pero con una composición que revela tensiones internas. Según los últimos datos de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), entre enero y mayo de 2026 transitaron por los aeropuertos del país 21.413.752 pasajeros, un 3% más que el récord anterior del mismo período en 2025.

El ajuste se produjo en un momento en que el tráfico aéreo en Argentina marcó récords en el acumulado, aunque con una composición que expuso tensiones. Según los últimos datos de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), entre enero y mayo de 2026 transitaron por los aeropuertos del país 21.413.752 pasajeros, 3%más que el récord del mismo período del año previo.
El crecimiento se explicó casi por completo por el segmento internacional: los pasajeros que viajaron al exterior sumaron 7.763.000 en el acumulado, 16% más que en 2025. El cabotaje, en cambio, cayó 3% en el acumulado y 12% solo en mayo, el peor registro mensual doméstico en tres años.
A nivel de industria, el impacto es de proporciones históricas. IATA revisó a la baja su pronóstico económico para el sector y proyecta que las aerolíneas obtendrán en 2026 un beneficio neto combinado de USD 23.000 millones, la mitad de los USD 45.000 millones registrados en 2025. Los gastos operativos del sector crecerán un 13%, hasta USD 1.117.000 millones, impulsados casi en su totalidad por el combustible: se prevé que ese rubro suba un 40%, de USD 252.000 millones a USD 350.000 millones.
“El beneficio neto por pasajero caerá a USD 4,50, la mitad de los USD 9,10 de 2025”, dijo Willie Walsh, director general de IATA, al presentar el informe durante el encuentro anual de IATA que este año se realizó en Río de Janeiro.
Las aerolíneas de Medio Oriente son las más afectadas dentro del panorama regional: se prevé que registren pérdidas netas de USD 4.300 millones en 2026, frente a los USD 7.200 millones de beneficio del año anterior. Las de Latinoamérica también verán caer sus ganancias, de USD 1.900 a USD 1.200 millones, con márgenes que se reducen del 3,8% al 2,1%. La región opera con costos de financiamiento más elevados y menor flexibilidad para absorber shocks externos, lo que la expone más ante una crisis de esta magnitud.
Una encuesta de IATA realizada en abril entre 6.500 viajeros de 15 países reveló que el 49% espera pagar más por sus viajes en los próximos 12 meses, mientras que el 88% manifestó preocupación por su capacidad de seguir volando en el futuro. El 71% dijo que reserva más cerca de la fecha de viaje para evitar sorpresas de precio, una conducta que, paradójicamente, suele resultar en tarifas aún más altas.
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