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La frase de Bono que ilusionó a los hinchas de River Plate tras la eliminación de Marruecos del Mundial 2026

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El arquero Yassine Bounou —»Bono» para el mundo del fútbol— dejó el Mundial 2026 por la puerta de los cuartos de final, eliminado por Francia en Boston, pero con una frase en zona mixta que encendió a los hinchas de River Plate: dijo sentir al club de Núñez como “familia” y no descartó vestir el buzo millonario si las circunstancias lo permiten.

La derrota ante los galos fue por 2-0, con goles de Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé en el segundo tiempo. Antes del descanso, Bounou había atajado un penal al propio Mbappé y mantenido vivo a Marruecos durante una hora. Pero la eliminación llegó igual, y con ella, la zona mixta. Fue allí donde el guardameta del Al-Hilal respondió la pregunta que los hinchas millonarios aguardaban.

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“Yo siento a River como familia mía y siempre cuando hablé con gente de River, con jugadores o con otra gente, exjugadores, siempre hay ese cariño”, afirmó Bounou ante los periodistas. La consulta era directa: si los hinchas podían ilusionarse con verlo alguna vez con los colores del club. La respuesta no fue un sí rotundo, pero tampoco fue un cierre de puerta.

“No depende de mí, porque al final yo tengo contrato con otro club. River está funcionando muy bien, tiene dos arqueros que son muy buenos. Si en algún momento se pueda dar, pues estaría bien. Si no, yo seguiré siendo un hincha más”, dijo el marroquí.

Bounou estuvo en la tribuna del Santiago Bernabéu para la final de la Copa Libertadores 2018 entre River y Boca, partido para el que se «lesionó» en el Girona con tal de no perderse el encuentro

El vínculo de Bono con River no es reciente ni circunstancial. Nació el 5 de abril de 1991 en Montreal, Canadá, aunque a los tres años regresó con su familia a Casablanca, Marruecos. Fue allí donde, de niño, recibió una camiseta argentina y adoptó a Ariel “el Burrito” Ortega como su gran referente futbolístico. La identificación fue tan profunda que llegó a nombrar a su perro “Ariel” en su honor.

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Esa pasión fue creciendo con los años hasta materializarse en gestos concretos. Cuando se disputó la final de la Copa Libertadores 2018 entre River y Boca en el Santiago Bernabéu, Bounou estaba en la tribuna. Por entonces militaba en el Girona y se “lesionó” días antes del partido para no perderse el encuentro. El dato habla de un fanatismo que trasciende lo declarativo.

Sus espejos bajo los tres palos también apuntan en esa dirección. Entre los porteros que Bono toma como referencia figuran Amadeo Carrizo, Ubaldo Fillol, Germán “Mono” Burgos —con quien mantiene amistad— y Franco Armani. Un arco de influencias que pasa, casi en su totalidad, por el fútbol argentino.

En 2023, al momento de firmar su contrato con Al-Hilal hasta 2028, Bounou ya había dejado abierta la posibilidad de intentar cumplir ese deseo una vez vencido su vínculo con el club saudí. “Es algo pendiente que tengo, sinceramente. Es uno de los sueños que tengo y me encantaría que algún día se cumpla”, declaró entonces en diálogo con TyC Sports. En esa misma entrevista, el portero fue claro sobre sus condiciones: “No quiero hacerlo solo por llevar el escudo. Quiero llegar y rendir. Si no lo siento así, no iría”.

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Bounou atajó un penal a Mbappé en los cuartos de final del Mundial 2026, el primero que el delantero francés falló en una Copa del Mundo (REUTERS/Omar Aziz)
Bounou atajó un penal a Mbappé en los cuartos de final del Mundial 2026, el primero que el delantero francés falló en una Copa del Mundo (REUTERS/Omar Aziz)

La actuación de Bounou en el Mundial 2026 le da peso a esa ilusión. En el partido ante Francia atajó el penal de Mbappé —la primera vez en la carrera del delantero del Real Madrid que falló desde los once metros en una Copa del Mundo— y se convirtió, según datos de Opta, en el primer portero marroquí en detener un penal durante el tiempo reglamentario de un Mundial.

Además, estableció un récord absoluto en la historia del torneo: siete penales fallados por sus rivales entre tiempo reglamentario y tandas, superando a figuras como Harald Schumacher, Sergio Goycochea, Cláudio Taffarel, Iker Casillas, Danijel Subašić y Dominik Livaković, todos con cinco.

Pese a todo eso, Marruecos quedó fuera. El equipo de Mohamed Ouahbi llegó al partido sin Ismael Saibari, su máximo goleador del torneo, y no logró un solo remate al arco hasta el minuto 82. Mbappé abrió el marcador en el 60 y Dembélé amplió la ventaja seis minutos después, en un contragolpe que la defensa africana no pudo contener.

Bounou inició su carrera en las inferiores del Wydad Casablanca antes de dar el salto a España, donde pasó por el Atlético de Madrid (filial), el Real Zaragoza y el Girona. Alcanzó su mayor proyección en el Sevilla, club con el que se consagró dos veces campeón de la UEFA Europa League, antes de su transferencia al Al-Hilal en agosto de 2023. A nivel selección, debutó con Marruecos en 2013 y se convirtió en figura de la histórica campaña del Mundial de Qatar 2022, torneo en el que los Leones del Atlas llegaron a semifinales. Su contrato con Al-Hilal se extiende hasta 2028.

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El Dortmund da por perdido a Adeyemi y negocia por su sustituto

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El Borussia Dortmund rechazó la primera oferta del Barcelona por Karim Adeyemi. Los alemanes, no obstante, están abiertos a negociar por un futbolista que vence su contrato el próximo verano y esperan sacar la mayor tajada posible antes de que se marche con la carta de libertad en 2027.

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Qué tenemos que saber de Suiza, un viejo conocido de la selección argentina

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Suiza se prepara para enfrentar a la Argentina (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las victorias se saborean poco en una Copa del Mundo. Las hazañas emocionan durante unas horas. Al rato, el reloj vuelve a correr y obliga a preparar lo que viene. No hay tiempo para la nostalgia cuando el sueño sigue en juego.

Los cuartos de final ya están a la vuelta de la esquina y enfrente aparecerá un viejo conocido. Imposible no viajar doce años en el tiempo. Imposible no recordar aquel cruce de octavos de final en el Mundial de Brasil 2014, cuando Ángel Di María, en el minuto 118 del tiempo suplementario, rompió la resistencia suiza y le dio a la Argentina el pasaje a la siguiente instancia.

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De aquel equipo argentino solamente queda Lionel Messi, el único al que, evidentemente, los años le pasan distinto. Del lado suizo, todavía permanecen vigentes Granit Xhaka y Ricardo Rodríguez. Ambos son titulares y piezas importantes del equipo, sobre todo el primero: Xhaka es el eje futbolístico de Suiza, el encargado de manejar los tiempos y darle sentido a la mitad de la cancha. Juntos ya compartieron cuatro Copas del Mundo.

Granit Xhaka, uno de los futbolistas más destacados de Suiza (Foto REUTERS/Lee Smith)
Granit Xhaka, uno de los futbolistas más destacados de Suiza (Foto REUTERS/Lee Smith)

El equipo helvético, dirigido por Murat Yakin, viene de eliminar a Colombia por penales, tras un partido muy cerrado y de poco fútbol. En una Copa del Mundo en la que fue de menos a más —tras empatar con Qatar en la primera jornada y evidenciar una preocupante falta de eficacia—, tendrá ahora el mayor desafío de todos: derrotar por primera vez en su historia a la vigente campeona del mundo. Suiza no brilla ni vuela, pero es un equipo pragmático, equilibrado y competitivo. De esos que, por alguna razón, siempre encuentran la manera de aparecer en las fases eliminatorias.

La selección argentina viene de abrazarse a la épica como método de supervivencia bajo el ala del mago torcedor Lionel Messi. Mejoró considerablemente respecto a su partido con Cabo Verde, pero todavía expuso algunas falencias defensivas cuando el equipo queda volcado sobre campo adversario. De una manera u otra, los rivales le fueron encontrando la vuelta y entendieron que, bloqueando el centro del campo, pueden complicarlo. Por ese sector pasa la mayor parte del fútbol argentino, animado por las características de los volantes que tiene Lionel Scaloni. Todos con pie de enganche.

Los equipos que lograron anular esa zona del campo obligaron al conjunto de Scaloni a apelar a otras variantes: pelotas largas para las proyecciones de los laterales, sobre todo de Nicolás Tagliafico; pelotas pinchadas de los mediocampistas para Messi cuando pica a espaldas de los centrales; y centros al área para explotar el juego aéreo. Todas esas respuestas surgieron a raíz de no encontrar la ecuación por dentro.

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Murat Yakin, entrenador de Suiza
Murat Yakin, entrenador de Suiza

Suiza es un equipo al que también le gusta jugar con la pelota y hacerlo desde la salida. Tanto Manuel Akanji como Nico Elvedi, sus dos centrales, son dúctiles con el balón y los primeros encargados de iniciar la circulación.

Akanji, el central del Inter de Milán, tiene una característica muy similar a la de Lisandro Martínez. Es un defensor que, en cualquier momento, te pone un pase vertical capaz de romper líneas y dejar a un compañero de cara al ataque.

Granit Xhaka suele ser el primer pase en la gestación. Es el bastión que decide hacia dónde va a jugar el equipo. En esa mitad de la cancha, el jugador del Sunderland comparte con Remo Freuler, un mediocampista de menos juego, pero de mucho despliegue físico. Se complementan muy bien. El del Bologna es el que le permite a Xhaka encontrar mayores libertades para adelantarse en el campo y tener peso en el ataque.

Sin embargo, la selección europea no destaca por sus ataques internos. Más bien elabora por dentro para explotar por afuera con sus extremos, apoyados generalmente por los laterales. Rubén Vargas y Ndoye suelen acaparar las bandas: dos futbolistas rápidos y bravos en el uno contra uno. Creo que gran parte de las alarmas de Argentina deberían pasar por las bandas, teniendo en cuenta que viene mostrando problemas defensivos a partir de ellas. Fortaleza de uno y debilidad del otro.

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Manuel Akanji durante el partido entre Suiza y Colombia por los octavos de final del Mundial (Foto REUTERS/Albert Gea)
Manuel Akanji durante el partido entre Suiza y Colombia por los octavos de final del Mundial (Foto REUTERS/Albert Gea)

Siguiendo con la radiografía de Suiza, podemos identificar a un nueve corpulento como Breel Embolo, especialista en jugar de espaldas y pivotear para quienes llegan de frente. Aquí vale la pena detenerse para remarcar que la selección europea tendrá una ausencia de peso: no podrá contar con el joven Johan Manzambi, que todavía se recupera de una contusión en la rodilla. El chico de Friburgo era quien jugaba con mayor libertad por detrás del centrodelantero, moviéndose hacia donde el equipo lo necesitara para generar superioridades.

Esa es una gran noticia para Argentina, teniendo en cuenta que el rival pierde a su mayor joya ofensiva, autor de tres goles y dos asistencias en lo que va del Mundial. Fue una pieza clave para el equipo, aportando ruptura desde su verticalidad y mucha claridad para potenciar a sus compañeros.

En cuanto a la presión, Suiza suele pararse en un bloque medio. No es un equipo que trabaje una presión asfixiante ni que se caracterice por ello. De hecho, su entrenador, Murat Yakin, prioriza el orden defensivo para luego contraatacar, algo que el conjunto helvético hace realmente bien.

En todos los momentos de este Mundial en los que le tocó asumir el protagonismo, le costó mucho llegar al arco rival con claridad. Cayó en tenencias previsibles y mostró una evidente falta de ideas. Es un equipo que golpea mucho mejor a campo abierto.

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Por eso, todo hace suponer que le convendrá esperar a la Argentina y buscar atacarla como ya lo hicieron la mayoría de sus rivales: con transiciones rápidas, aprovechando los espacios que muchas veces concede el equipo de Scaloni.

Hay algunas falencias que Argentina puede aprovechar seriamente. Suiza es un equipo ordenado, pero sus centrales no siempre se sienten cómodos cuando tienen que correr hacia atrás. En general, el equipo no repliega bien. Si la Selección logra atraer la presión y atacar rápido los espacios a espaldas de Akanji y Elvedi, puede encontrar un camino. Las rupturas de Julián Álvarez o Lautaro Martínez serán fundamentales, pero también la movilidad del mediocampo y la enorme calidad técnica de sus volantes. Mac Allister, Enzo Fernández o Leandro Paredes tienen la sensibilidad para detectar esos espacios y la precisión para explotarlos. Y, por supuesto, si alguien puede poner ese pase imposible, ese sigue siendo Lionel Messi.

También será importante que los laterales argentinos interpreten bien cuándo pasar y cuándo quedarse. Porque Suiza puede dejar espacios, pero también castiga cualquier desorden con sus extremos. Ahí estará una de las claves del partido: atacar con paciencia, pero sin perder equilibrio. Animarse a lastimar, sin regalarle al rival el escenario que más disfruta.

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Tampoco habría que descartar a la bendita pelota parada. Ese partido dentro del partido que tantas veces termina inclinando la balanza. Cuando el juego asociado no encuentra caminos, Argentina ha demostrado que también sabe lastimar desde el juego aéreo, una variante que ya le dio resultados en este Mundial.

Como vemos, cada capítulo presenta nuevas oportunidades y nuevas advertencias. Cada partido plantea preguntas diferentes. Lo que nunca cambia en esta Selección es el amor por la camiseta. La entrega. La rebeldía de competir hasta el último segundo. Sea cual sea el once que salga a la cancha, hay una certeza que este grupo se ganó: va a representar a la Argentina con toda honra. Porque los nombres cambian. Los rivales cambian. Los escenarios cambian. Lo que permanece intacto es la manera de defender ese escudo. Y mientras eso ocurra, el Sol de Mayo siempre volverá a asomar.

Las lágrimas de Messi luego del épico triunfo frente a Egipto (Foto Reuters/Brett Davis)
Las lágrimas de Messi luego del épico triunfo frente a Egipto (Foto Reuters/Brett Davis)

Y recuerden: este puede ser el último o, si Dios quiere, el antepenúltimo partido de Lionel Messi con la camiseta argentina en una Copa del Mundo. Sus lágrimas después de Egipto expusieron su costado más humano y sensible, pero también nos acercaron a una verdad que duele asumir. Nuestro rock nacional ya lo dijo todo: nada es para siempre.



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Guido Rodríguez, campeón del mundo en Qatar, defendió a la Selección Argentina de las críticas

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Rodríguez fue campeón del mundo en Qatar. Foto: EFE

El centrocampista argentino Guido Rodríguez habló de la Selección Argentina en su presentación con Valencia, dijo que intenta tomar con naturalidad las críticas por las decisiones arbitrales tras el partido contra Egipto y aseguró que “suerte tantos años es difícil tener”.

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“No me cansa (que los vinculen con los errores arbitrales). Lo trato de tomar con naturalidad, entiendo la calentura porque a todos nos pasó estar en la cancha y que no te cobren algo que pensás que es así. Cuando yo era parte del grupo sabía la mentalidad que tenía; no es suerte, es otra cosa, y se queda demostrado. Suerte tantos años es difícil tener”, afirmó.

Guido, que ha firmado un nuevo contrato con el Valencia hasta 2028 más una temporada opcional tras militar en el equipo blanquinegro en la segunda parte de la pasada temporada, reconoció que está viviendo el Mundial de manera extraña tras ser campeón en Qatar 2022.

“Son sensaciones raras, pero el momento en el que supe que no iba a ir era un argentino más alentando a la selección. Estuvo cerca, pero la selección tiene grandes jugadores y otros que se han quedado fuera también. Está demostrando la calidad y la mentalidad que tiene”, finalizó.

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Títulos de Rodríguez con la Selección Argentina

El ex futbolista de River Plate, Guido Rodríguez formó parte de la ‘Scaloneta’, el exitoso equipo liderado por Lionel Scaloni que conquistó los títulos de Copa América 2021 y 2024, la Finalissima 2022 y, sobre todo, el Mundial de 2022 tras vencer en la final en los penales a Francia.

No obstante, quedó fuera de la Selección Argentina que ahora aspira a revalidar el título logrado en Qatar y que supondría la cuarta estrella para Argentina, después de las también ganadas en 1978 y 1986. Si bien Guido Rodríguez estuvo en la prelista de 55, no fue incluido dentro de los 26 que están en Norteamérica.

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