SOCIEDAD
Análisis de las patentes Nintendo vs Palworld tras el último fallo judicial de 2026 – Nintenderos

La batalla legal entre Nintendo y Pocketpair ha entrado en una fase crítica este mes de abril de 2026. Lo que inicialmente se presentó como una ofensiva jurídica total de la compañía nipona para proteger sus mecánicas de juego, se está enfrentando ahora a un escrutinio administrativo mucho más riguroso de lo esperado por parte de la Oficina de Patentes de Estados Unidos (USPTO) y la Oficina de Patentes de Japón (JPO).
En este análisis técnico, desglosamos la situación actual de los registros y cuáles son las «armas legales» que Nintendo aún mantiene en su arsenal tras los recientes fallos.
El revés de la USPTO: La caída de la patente de «invocación»
El pasado 1 de abril, la USPTO emitió un rechazo no definitivo de las 26 reclamaciones de la patente estadounidense #12,403,397. Este registro es una pieza fundamental en el tablero, ya que intentaba blindar la mecánica de «invocar un personaje secundario para que luche de forma autónoma o bajo órdenes».
- El motivo del rechazo: El examinador técnico ha citado la existencia de «arte previo» (prior art). Esto implica que la administración considera que esta mecánica ya existía en otros títulos de la industria mucho antes de que Nintendo intentara registrarla como propia.
- Margen de maniobra: Nintendo dispone ahora de un plazo de dos meses para presentar alegaciones o modificar las reclamaciones. Si no logra diferenciar técnicamente su sistema del de juegos anteriores, esta vía quedará cerrada en territorio estadounidense.
Noticia relacionada: Rechazan la patente de Nintendo contra Palworld en EE.UU.
La situación en Japón: El desafío del «Catch-and-Ride»
En Japón, donde se libra el juicio principal, la JPO también ha mostrado reticencias. El tribunal se centra actualmente en tres patentes específicas que Nintendo considera vulneradas por Palworld:
- Captura de criaturas (A): Relativa al lanzamiento de proyectiles para capturar entes.
- Gestión de estado (B): Centrada en la lógica de datos cuando un monstruo es capturado.
- Sistema de monturas (C): Relacionada con la transición del personaje a una montura.
El rechazo parcial de la patente de captura en Japón, debido a sus similitudes con sistemas de juegos como ARK: Survival Evolved o Monster Hunter, debilita la posición de la Gran N, que debe demostrar que sus registros de 2024 (basados en solicitudes de 2021) aportan una novedad tecnológica real y no son simplemente una descripción de un estándar del género.
¿Qué patentes le quedan realmente a Nintendo?
A pesar de los reveses, Nintendo conserva bazas importantes en este litigio basado en la propiedad industrial:
- Patente JP7545191 (Monturas): Sigue siendo su reclamación más sólida, al describir procesos muy específicos sobre cómo el usuario interactúa y se desplaza mediante una criatura en un entorno 3D.
- Lógica de trayectoria: Nintendo posee registros muy detallados sobre la física y las colisiones de objetos lanzados para la captura, un sistema que perfeccionaron en Leyendas Pokémon: Arceus.
Más información: Nintendo detalla las patentes exactas por las que demanda a Pocketpair
El hecho de que los examinadores técnicos estén cuestionando estas patentes es una noticia relevante para la industria. Protege la libertad creativa para usar mecánicas que ya se consideran «estándar», pero pone en duda la capacidad de empresas como Nintendo para proteger sus innovaciones si estas se definen de forma demasiado amplia.
Por ahora, Pocketpair se enfrenta a una reclamación de 10 millones de yenes (aproximadamente 65.000 dólares). Aunque la cifra es pequeña para el éxito de Palworld, el verdadero riesgo sigue siendo una orden judicial que obligue a modificar el núcleo jugable del título si finalmente se demuestra la infracción de las patentes que aún siguen en pie.
Nintendo,Palworld,patentes
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La psicología dice que los adultos de los años 80 y 90 que crecieron con un Tamagotchi y ahora son padres han entrenando algo que ahora les da ventaja

Cuando en noviembre de 1996 llegó a las tiendas un pequeño huevo de plástico con una mascota virtual en su interior, Bandai estaba iniciando, sin saberlo, uno de los mayores experimentos de la historia. Para quienes nacieron entre los años 80 y 90 y se criaron con un Tamagotchi en las manos, la psicología sabe que ese fue su primer contacto con la crianza y cómo les afectó.
30 años después de que los Tamagotchi estuvieran hasta en la sopa después de volar semana tras semana de las estanterías, aquellos niños y niñas se han convertido en padres. Es precisamente ahora cuando estamos empezando a ver qué influencia tuvo aquél fenómeno en la forma en la que criamos a nuestros hijos. En las ventajas que nos aportó aquella experiencia y, como suele ocurrir en estos casos, qué malas prácticas traía también bajo el brazo.
El mayor experimento sobre crianza emocional
Quienes vivieron aquella época en la que no había otro tema de conversación entre los críos, recordar cómo se vivió aquella fiebre del Tamagotchi no será especialmente difícil. Volverán a tu mente aquellos pitidos mediante los que el bicho te avisaba de sus necesidades, los recuerdos de cómo lo llevabas a todos lados guardado a buen recaudo en el bolsillo, y de los dramas que suponía acudir a él y comprobar que estaba más tieso que una loncha de mojama.
Las noticias sobre cómo los colegios de otros países prohibían llevar el Tamagotchi a clase empezaron a amontonarse. Los profesores de China o Japón se quejaban de cómo aquellos molestos pitidos interrumpían la clase y la atención de los críos, pero también de lo perturbador que llegaba a ser ver a los niños completamente abatidos porque el bicho que minutos antes se movía y saltaba en la pantalla había dejado de hacerlo.

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La respuesta de nuestras madres frente a esa situación podía ser un «están locos perdidos», pero la explicación de la psicología era muy distinta. Aquella reacción era la clave para entender hasta qué punto la mascota virtual estaba provocando un vínculo emocional basado en el cuidado al responder a tres pilares básicos: proximidad, necesidad y consecuencia.
De la misma forma que la teoría del apego se valía de la crianza clásica para explicar cómo esa relación afectaba a nuestra regulación emocional y el crecimiento psicológico, el Tamagotchi estaba aprovechando esos tres pilares para dar forma a una relación. A fin de cuentas lo llevabas siempre encima, emitía señales de hambre o suciedad para alertarte de sus necesidades, y si se ignoraban esas mismas señales había una clara y demoledora consecuencia.
Aquellas reacciones, alarmantes en televisión y polémicas a ojos de nuestras madres, estaban a kilómetros de ser una exageración porque, simple y llanamente, eran psicología en su forma más básica. Es probable que, ya en aquél momento, alguien se parase a rascarse la cabeza intentando descubrir cómo terminaría salpicándonos todo aquello en el futuro. Ahora ya tenemos una respuesta.
Los padres Tamagotchi de los años 80 y 90

Aquél vínculo con los Tamagotchi evidenció que los Millenial mantenían con sus mascotas virtuales una relación que no se centraba en la razón, sino en nuestra capacidad para ser seres sociales. Según la psicóloga Sherry Turkle, el apego frente a ese ser digital se basaba en nuestra predisposición psicológica a cuidar y ser cuidados, no a un circuito mal conectado que nos hiciese perder la noción de la realidad.
La base de aquellos pequeños traumas se explicaba años después cuando, de la mano del efecto IKEA, se demostraba hasta qué punto el tiempo dedicado a alimentar, lavar y entretener a aquellos Tamagotchi se volvía en contra de los niños cuando ese ser desaparecía de su rutina diaria en un instante. Cuanto más grande era el esfuerzo por cuidarlo, más duro era perderlo.
De aquella lógica escondida detrás de conexiones neuronales se extraía también una valiosa lección. Sin saberlo, quienes se enfrentaron al desafío de cuidar a aquella mascota virtual estaban enfrentándose al desafío de ser padres, de gestionar el cuidado de otro ser que no podía verbalizar sus necesidades de forma clara y que requería una atención proactiva que se adelantase a posibles problemas.
Poca broma con esto. Hablamos de dar a un niño la responsabilidad de mantener vivo a un ser, aunque fuese de forma simulada, sin la supervisión de un mayor. No era la mascota de la familia, era la tuya, y según el estudio Toward a Psychology of Positive Youth Development, con ello se convertía en tu primer entrenamiento para la autonomía adulta.

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Los niños que crecieron con la obligación autoimpuesta de aprender a leer el estado de otro ser y responder en consecuencia para cuidarlo estaban, sin ser conscientes de ello, entrenando para cuando tuviesen que hacer lo propio con una vida real.
No sólo por cómo enfrentarse a esas necesidades, sino también aprendiendo a reconocer las emociones implicadas en el proceso, dominando cómo regularlas y, de rebote, también cómo aprovecharlas en una crianza emocional más sana que las de generaciones anteriores. Que las madres y padres de ahora tengan esa obsesión por estar siempre disponibles y atentos en forma de padres helicóptero es, lamentablemente para sus hijos, el otro lado de esa misma moneda.
Imagen | Lucas Lagos
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La psicología dice que los adultos de los años 80 y 90 que crecieron con un Tamagotchi y ahora son padres han entrenando algo que ahora les da ventaja
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3DJuegos
por
Rubén Márquez
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Fin del reinado de las alacenas tradicionales: la tendencia que se impone en las cocinas en 2026

Las cocinas ya no son lo que eran. En 2026, la tendencia que pisa fuerte en la Argentina deja atrás las alacenas tradicionales y apuesta por un diseño mucho más moderno, funcional y cálido. El cambio es total: las cocinas abiertas, con grandes vitrinas, se imponen y convierten este ambiente en el verdadero centro de la casa.
Atrás quedaron los muebles cerrados y los espacios fríos. Ahora, la cocina se integra al living y al comedor, formando un único ambiente donde se vive, se charla y se comparte mucho más que una comida. Las islas y los desayunadores ganan protagonismo, y los muebles ya no tienen reglas fijas: todo se mezcla y se adapta al ritmo de cada familia.
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Las vitrinas, la nueva cara del almacenamiento
Según expertos en decoración, las vitrinas de gran tamaño son la gran novedad de este año. “Si en 2025 vimos muchas cocinas sin armarios superiores, en 2026 lo que veremos, cada vez más, son grandes vitrinas, diseños espectaculares”, aseguran desde El Mueble, un sitio de referencia en el mundo del diseño de interiores.
La idea es simple: mostrar la vajilla, la cristalería y los objetos más lindos, y dejar que la madera y los materiales nobles sean los protagonistas. Estas estanterías no solo suman elegancia, sino que también dan sensación de amplitud y ayudan a organizar mejor el espacio.
Cocinas con alma: el nuevo espacio de encuentro
Para la estilista Olga Gil-Vernet, la cocina dejó de ser solo un lugar para cocinar. “Ahora es un espacio donde compartimos charlas, risas y momentos intensos con amigos y familia. Al ser abiertas o semiabiertas, se integran cada vez más en la vida diaria y en la convivencia. Las cocinas de hoy buscan ser más cálidas, acogedoras y con alma, reflejando nuestra manera de vivir y de disfrutar del hogar”, explicó en una entrevista.
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Qué queda atrás y qué se viene en 2026
La tendencia es clara: se terminan los espacios fríos y minimalistas, las cocinas completamente blancas o negras, los acabados brillantes y las encimeras finitas. También pierden terreno los estantes abiertos poco prácticos y los armarios de toda la vida. En su lugar, llegan las baldas vanguardistas y las vitrinas de diseño, que convierten cualquier cocina en una verdadera obra de arte.
Cocina, TNS
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Se fue a bañar, prendió la luz y le estalló el calefón: la trágica muerte de una docente tras una explosión por una fuga de gas

Jésica Coria (44) sintió olor a gas durante días. Se lo dijo al dueño del departamento que alquilaba en la localidad bonaerense de Virreyes, en San Fernando, donde vivía con dos de sus tres hijos. El hombre le dijo que se iba a ocupar, pero no lo hizo. Días después, al encender la luz del baño, una acumulación de gas provocó una explosión que le causó quemaduras en el 60 % del cuerpo. Murió una semana más tarde.
El hecho ocurrió el viernes 27 de marzo en una vivienda ubicada sobre la calle Málaga al 2400, a pocas cuadras de la avenida Avellaneda, en la zona norte de la provincia de Buenos Aires. Tras el estallido, Jésica fue trasladada de urgencia al Hospital San Cayetano y luego derivada a la Clínica Santa Juana de Arco, en Ciudadela, donde permaneció internada en estado crítico. Finalmente, falleció el 3 de abril.
A un mes de su deceso, su familia organizó una marcha para pedir “justicia”. “Esto no puede quedar así. Este hombre no puede seguir libre y caminando por la calle mientras yo no tengo a mi hija”, le dice su madre, Antonia, a Infobae. “Hay ocho familias más viviendo ahí que también corren peligro”, agrega.
Jésica tenía 44 años y tres hijos de 22, 18 y 7. Era docente y trabajaba en tres instituciones educativas, entre ellas la Escuela de Educación Primaria N° 34 “Guayaquil” y el Colegio Santo Domingo Savio, donde se desempeñaba como acompañante. Además, estudiaba. “Se iba a cursar después de trabajar”, recuerda su mamá.
Aquel 27 de marzo, antes de entrar al baño, Jésica les pidió a sus hijos que se quedaran en la habitación. “Cuidá a tu hermano”, le dijo al mayor. Segundos después, cuando encendió la luz, se produjo la explosión y se prendió fuego.
“Se quemó toda”, resume su madre. Envuelta en llamas, salió al exterior como pudo y una vecina le tiró una sábana mojada para apagar el fuego. Luego la trasladaron al hospital.
Antonia se enteró de lo que pasó por otra de sus hijas. La mujer, que es paciente dializada y se moviliza en silla de ruedas desde que le amputaron una pierna, no llegó a despedirse de su hija. “Al día siguiente la intubaron y no recuperó la conciencia”, lamenta. Según Antonia, Jésica vivía hacía casi cinco años en ese complejo de departamentos precarios sobre la calle Málaga. “Son viviendas chicas, todas encimadas. Hacía rato que había pérdidas de gas”, aseguró a Infobae.

Tras su muerte, los familiares comenzaron a exigir justicia y apuntaron contra el propietario del lugar. Según contaron al portal San Fernando Nuestro, mientras la docente agonizaba, el dueño habría realizado modificaciones en la instalación para simular que el suministro de gas estaba cortado antes de la explosión.
El caso llegó a oídos de las autoridades municipales, aunque la familia asegura que todavía no hubo respuestas concretas. “Fui al municipio dos veces para que me reciba el intendente, pero no pasó. Queremos saber qué van a hacer”, reclama la madre de la docente.

Ahora, los familiares de la docente fallecida buscan que la causa avance y que se determine la responsabilidad del propietario. Para este lunes, convocaron a una marcha a las 18 en la intersección de Avellaneda y Málaga, en Virreyes. “Jésica no merecía morir de esta manera. Se fue sufriendo”, agregaron.
Y cerraron: “Hay más inquilinos. No es solo por Jésica, que hoy ya no está, sino por la gente que sigue viviendo ahí. Hay ocho familias más que también corren peligro. A mi hermana le apagaron la vida. Ya no está como hermana, como hija, como madre, como abuela, como tía. Ya no la tenemos. Lo único que pedimos es justicia. Justicia por Jésica Coria”.
Intervino el Juzgado de Garantías N° 3 de San Isidro, a cargo de la jueza Andrea Mentasty, y la Fiscalía Correccional de San Fernando, a cargo del fiscal Fuenzalida, que de momento está con licencia. La causa fue caratulada como estrago doloso seguido de muerte, un delito que prevé penas de entre 8 y 20 años de prisión.
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