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Cuándo fue la última visita de un Papa a la Argentina

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Noviembre será finalmente el mes que romperá con los casi 40 años que pasaron de la última vez que un papa visitó la Argentina. En esta oportunidad, León XIV, el sucesor del recordado Francisco I, será quien llegue al país con tres paradas: Buenos Aires, Córdoba y Luján, donde oficiará una misa.

Aunque durante todo el mandato del sumo pontífice argentino se mantuvo la expectativa por su llegada, finalmente eso nunca ocurrió así como tampoco la de su antecesor, Benedicto XVI. Por eso, el arribo del papa estadounidense y con el corazón peruano, generó una fuerte expectativa en toda Sudamérica.

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La última vez que un papá visitó la Argentina

Hace 39 años el papa Juan Pablo II llegaba de visita a la Argentina, en un viaje que tenía muchos significados más allá de una misión sacerdotal puntual, que era la Jornada Mundial de la Juventud, que se cerró en la Ciudad de Buenos Aires.

Se trataba de la segunda vez que el “papa peregrino” besaba el suelo argentino y su llegada, además, representó la última ocasión en que un sumo pontífice estuvo en el país.

Juan Pablo II en Argentina.

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Aquella visita de Juan Pablo II el 6 de abril 1987 fue programada y duró seis días, luego de haber pasado también por Uruguay y Chile, desde donde arribó a Buenos Aires. Todo lo contrario a su improvisada primera vez, cinco años antes, en plena guerra de las Malvinas.

En 1982, a comienzos de junio, el Papa había estado en el Reino Unido, como parte de una gira prevista desde antes de iniciado el conflicto bélico en las islas del Atlántico Sur. Pero, dadas las circunstancias, aprovechó para interceder en busca de la paz y del fin de la guerra.

Y esa situación lo llevó a improvisar unas semanas después un viaje relámpago, de un día y medio, a la Argentina, para dar el mismo mensaje. Su llegada fue el 11 de junio y 31 horas después se fue: dos días más tarde, el presidente de facto Leopoldo Galtieri ordenó la rendición de las tropas argentinas en las Islas Malvinas.

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La última visita de Juan Pablo II: diez ciudades y 26 mensajes pastorales

Juan Pablo II aterrizó en el aeroparque Jorge Newbery de la Ciudad de Buenos Aires, procedente de Santiago de Chile. Y en la pista fue recibido por el presidente Raúl Alfonsín, quien estaba acompañado por su esposa María Lorenza Barrenechea.

Luego de decir unas palabras, se subió al “Papamóvil” (siempre blindado luego del atentado que sufriera en 1981) y tras un paso por la Nunciatura porteña, se dirigió a la Casa de Gobierno, donde volvió a verse con Alfonsín, y en concepto de reunión formal. Ahí, el pontífice salió al balcón de la Rosada, desde donde saludó a la multitud que se había reunido en la Plaza de Mayo.

Más de un millón de fieles fueron a la misa que Juan Pablo II dio desde un altar que se ubicó en 9 de Julio y Santa Fe.

Más de un millón de fieles fueron a la misa que Juan Pablo II dio desde un altar que se ubicó en 9 de Julio y Santa Fe.

En esos días en los que estuvo en el país, además de la Ciudad de Buenos Aires, estuvo en Bahía Blanca, Tucumán, Corrientes, Viedma, Mendoza, Córdoba, Salta, Paraná y Rosario. Había llegado el lunes 6 y el sábado 11 estuvo al frente del Encuentro con los Jóvenes y en la mañana del domingo, uno muy especial para los católicos porque era “domingo de Ramos”, el previo a la Pascua, encabezó la jornada Mundial de la Juventud desde un altar ubicado en 9 de Julio y Santa Fe, estimándose que más de un millón de personas participó del evento.

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Las palabras de despedida de Juan Pablo II en la Argentina

En las que fueron las últimas palabras formales a todos los fieles de la Argentina, en especial a los jóvenes que habían llegado hasta el centro porteño desde diferentes puntos del país -y también de otros países vecinos-, Juan Pablo II dejó un mensaje de amor y de fe: “Podéis estar seguros de que os llevo a todos muy dentro de mi corazón. Os pido que, cada día, recéis por mí y Dios os lo recompensará sobreabundantemente. Ruego a la Virgen de Luján que os alcance de su divino Hijo la gracia para corresponder fielmente a las exigencias de vuestra vocación cristiana”.

El 11 de junio de 1982 el papa Juan Pablo II rezó ante la Virgen de Luján. Su Santidad vino a la Argentina para pedir la paz por el conflicto en Malvinas. (Foto: captura de video)

El 11 de junio de 1982 el papa Juan Pablo II rezó ante la Virgen de Luján. Su Santidad vino a la Argentina para pedir la paz por el conflicto en Malvinas. (Foto: captura de video)

Y el único Papa de la Iglesia Católica de la historia que, no una sino dos veces, visitó el país, agregó como final: “Mientras hago fervientes votos por la prosperidad, paz y concordia entre los amadísimos hijos de esta noble nación, imparto a todos con afecto mi Bendición Apostólica. ¡Hasta siempre, Argentina!”.

Juan Pablo II fue el papa 264 de la Iglesia Católica. De origen polaco, Karol Józef Wojtyła nació en la ciudad de Wadowice, el 18 de mayo de 1920. Fue ordenado Sumo Pontífice el 16 de octubre de 1978, como sucesor de Juan Pablo I. Y se mantuvo en el papado hasta el día de su muerte, el 2 de abril de 2005. Su reemplazante fue el alemán Joseph Ratzinger, quien eligió el nombre de Benedicto XVI.

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Papa, papa Juan Pablo II

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Un Trump enojado lucha por comprender a los desafíos de los líderes de Irán

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La airada afirmación del presidente Donald Trump el lunes de que Irán estaba siendo «increíblemente hipócrita» en sus tratos con Estados Unidos fue solo la señal más reciente de su dificultad para comprender a sus rivales en Teherán.

Trump se considera un maestro en evaluar y explotar a sus adversarios.

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Pero los líderes iraníes lo han desconcertado.

“Lo único que hacen es enojarme”, dijo a los periodistas la semana pasada.

“Simplemente me enfadan”.

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El presidente estadounidense podría enfrentarse a más frustraciones.

Funcionarios de la administración Trump afirman que un nuevo acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz podría estar cerca, pero Irán sigue insistiendo en cobrar tasas que Trump considera inaceptables.

La incapacidad de Trump para alcanzar un acuerdo favorable con Irán no solo le ha costado votos entre los electores hastiados de la guerra, sino que la continua tensión en torno a esta crucial vía marítima ha provocado una volatilidad en los precios del petróleo, en detrimento de los consumidores estadounidenses y la economía mundial.

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Trump no es ni mucho menos el primer presidente estadounidense que ha tenido dificultades para comprender a Irán.

Cada uno de sus predecesores, desde la Revolución Islámica de 1979, ha intentado descifrar la turbia estructura de poder iraní y la mentalidad de su liderazgo político.

La mayoría no ha tenido éxito; algunos han sufrido graves pérdidas. Una rara excepción es el presidente Barack Obama, cuyo acuerdo nuclear con Irán en 2015 fue fruto de un esfuerzo diplomático de 20 meses.

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Obama lo consideró un gran logro, a pesar de las críticas de republicanos y algunos demócratas que alegaban que Irán lo había persuadido para firmar un acuerdo defectuoso fingiendo moderación.

Pero Trump podría ser el presidente que «menos ha comprendido al liderazgo de Irán», dijo Kenneth Pollack, ex analista de la CIA y funcionario del Consejo de Seguridad Nacional que ha estudiado a Irán durante décadas.

“En muchos sentidos, Trump representa la quintaesencia de las frustraciones de Estados Unidos con Irán”, dijo Pollack.

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“Ha sido tanto el que más deseaba llegar a un acuerdo con Irán como el que más fuerza utilizó en su contra. Ha descubierto que ninguna de las dos cosas le sirvió para conseguir lo que quería”.

Métodos

Trump suele hablar como si la fuerza bruta fuera a conseguir un acuerdo rápido.

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Tras el inicio de la guerra con el ataque aéreo del 28 de febrero que acabó con la vida del líder supremo de Irán, Ali Khamenei, quien había ostentado el poder durante casi 40 años, Trump instó al pueblo iraní a sublevarse y «tomar el control» de su gobierno.

Añadió que, posteriormente, «elegiría» al próximo líder de Irán.

Otros altos funcionarios iraníes también murieron en los ataques aéreos.

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Pero no se produjo ningún levantamiento popular.

El gobierno iraní de línea dura redobló su postura. En marzo, nombró a un nuevo líder supremo, Mojtaba Khamenei, hijo de Jamenei.

Los funcionarios estadounidenses lo consideran aún más inflexible —y más interesado en adquirir una bomba nuclear— que su padre.

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Irán simplemente ignoró la declaración pública de Trump de que el joven Khamenei sería una opción «inaceptable».

Y Khamenei no respondió a la oferta pública de Trump para una reunión en persona.

Aun así, Trump conservaba la esperanza de un cambio importante. «Irán puede enderezar su situación si llega a un acuerdo», declaró a finales de abril.

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Irán, afirmó, podría convertirse en «un país legítimo, no en un país basado en la muerte y el horror».

Los funcionarios iraníes afirman que pueden negociar con Trump sobre asuntos como el estrecho de Ormuz y su programa nuclear, aunque descartan muchas de sus principales exigencias.

Pero en un sistema político basado en el odio hacia Estados Unidos, nadie muestra interés en una reconciliación más amplia con ese país.

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Valoración

Hay pocos indicios de que los meses de trato de Trump con el régimen iraní le hayan permitido comprenderlo mejor.

A lo largo del conflicto, Trump ha revisado constantemente su valoración de Khamenei y sus colaboradores.

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Los ha calificado de «lunáticos», «razonables», «unos locos de remate», «muy inteligentes» y «completamente locos».

En cierta medida, Trump está experimentando las mismas frustraciones que aquejaron a varios de sus predecesores, quienes también esperaban grandes acuerdos con Irán.

“Durante décadas, los responsables políticos estadounidenses han subestimado sistemáticamente el compromiso ideológico y la estructura de poder profundamente institucionalizada de la República Islámica”, afirmó Suzanne Maloney, vicepresidenta y directora de política exterior de la Brookings Institution en Washington.

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Un problema, señaló Maloney, es la escasa interacción directa que los funcionarios estadounidenses han tenido con los máximos líderes iraníes.

Ningún funcionario estadounidense se reunió jamás con el primer líder supremo de Irán, el ayatolá Ruhollah Khomeini, ni con el fallecido Khamenei, ni con su hijo.

Maloney afirmó que la guerra parece haber fortalecido el poder del liderazgo religioso y militar de Irán, sin dejar ningún «centro de poder alternativo viable».

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El sistema político semidemocrático de Irán, que cuenta con un presidente y un parlamento bajo la autoridad religiosa absoluta de su líder supremo, ha incluido en ocasiones a altos funcionarios abiertos a relaciones más amistosas con Estados Unidos.

Pero los llamamientos anteriores de Washington a esas figuras han terminado, en su mayoría, en arrepentimiento.

Dennis Ross, un veterano de la diplomacia en Oriente Medio que trabajó con presidentes de ambos partidos, dijo que «los iraníes parecen entendernos mejor de lo que nosotros los entendemos a ellos».

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‘Una amarga decepción’

En 1980, el presidente Jimmy Carter aprobó conversaciones secretas con el ministro de Asuntos Exteriores de Irán en un intento por liberar a los 52 rehenes estadounidenses secuestrados de la embajada de Estados Unidos en Teherán el año anterior.

Las anotaciones en el diario de Carter muestran que, al igual que Trump, estaba obsesionado con los detalles de las intrigas políticas de Irán, incluidas las disputas entre altos funcionarios iraníes.

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A principios de 1980, Carter creyó haber llegado a un acuerdo para liberar a los rehenes a cambio de la liberación de miles de millones de dólares en activos iraníes congelados y la promesa de que Estados Unidos no interferiría en los asuntos iraníes, entre otras cosas.

El presidente Jimmy Carter se prepara para pronunciar un discurso televisado a nivel nacional desde el Despacho Oval de la Casa Blanca, el 25 de abril de 1980, en Washington, sobre la misión fallida para rescatar a los rehenes en Irán. (Foto AP, archivo)

Pero, en lo que Carter calificó de «una amarga decepción», Jomeini rechazó la idea, sorprendiendo a los funcionarios estadounidenses y a sus propios subordinados.

Carter finalmente ordenó una misión de rescate de rehenes que fracasó, antes de concretar un acuerdo que liberó a los estadounidenses en su último día en el cargo.

Ofertas de armas secretas

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Cinco años después, el presidente Ronald Reagan ordenó a sus asesores que investigaran un mensaje de un traficante de armas iraní que afirmaba que los funcionarios iraníes moderados estarían dispuestos a establecer relaciones amistosas una vez que el anciano Jomeini hubiera fallecido.

En lo que Reagan más tarde denominó una búsqueda de «una oportunidad estratégica», aprobó la venta secreta de armas estadounidenses a Irán a cambio de la liberación de rehenes estadounidenses retenidos en el Líbano.

Este acuerdo se convirtió en parte de lo que se conoce como el caso Irán-Contra, ya que el dinero procedente de la venta de armas fue desviado clandestinamente, desafiando al Congreso, a un grupo rebelde anticomunista en Nicaragua conocido como los Contras.

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La revelación del escándalo sumió a la presidencia de Reagan en un profundo desprestigio, ya que varios funcionarios estadounidenses se declararon culpables o fueron condenados por delitos graves; el ex asesor de seguridad nacional de Reagan intentó suicidarse.

El acercamiento con Irán resultó ser un espejismo.

No surgieron moderados afines en Teherán, y la CIA creyó que el traficante de armas que lo inició todo era un impostor. Reagan, negando tener conocimiento de los hechos clave, se disculpó en un discurso a la nación, al tiempo que defendía su objetivo original de ganarse el favor de los moderados iraníes.

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Pasa un momento de esperanza

En 1997, el presidente Bill Clinton tuvo una oportunidad más tangible cuando Irán eligió como presidente a un candidato reformista, Mohammad Khatami.

Khatami abogó por buenas relaciones con Estados Unidos y expresó su pesar por la crisis de los rehenes en la embajada.

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Bill Clinton firma de la ley Damato  que fijó sanciones contra Libia e Iran por terrorismo. Reuters

Clinton correspondió con gestos como la reanudación de las importaciones estadounidenses de pistachos y alfombras iraníes, y con comentarios conciliadores que reconocían algunos de los agravios históricos de Irán.

La secretaria de Estado, Madeleine Albright, incluso emitió una disculpa pública por el apoyo de la CIA al golpe de Estado de 1953 que derrocó al primer ministro de Irán después de que este nacionalizara la industria petrolera del país, dominada por Occidente.

Pero los sectores más intransigentes se opusieron a la visión moderada de Khatami, en parte porque la reconciliación con Estados Unidos amenazaba los cimientos de su ideología antioccidental.

Días después del discurso de Albright, el anciano Khamenei, quien se convirtió en líder supremo tras la muerte de Jomeini en 1989, desestimó sus palabras y cualquier posibilidad de diálogo con Washington.

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Posteriormente, Khatami declaró en privado que Khamenei creía que Irán nunca podría hacer las paces con Estados Unidos, según Karim Sadjadpour, experto en Irán de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional.

Superando tácticamente a Washington

Solo Obama ha logrado un acuerdo diplomático importante con Irán, en forma del acuerdo nuclear de 2015 que impuso límites al programa atómico iraní durante un máximo de 15 años a cambio del levantamiento de las sanciones económicas.

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Muchos funcionarios de la administración Obama esperaban que el acuerdo, negociado con otro líder iraní moderado, Hassan Rouhani, pudiera ser un primer paso hacia mejores relaciones.

Khamenei aprobó el acuerdo, pero no mostró interés en avanzar; los críticos afirmaron que esto confirmaba sus advertencias de que Rouhani se convertiría en una repetición de Khatami.

Las sospechas iraníes de que no se podía confiar en Estados Unidos pronto se confirmaron.

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En 2018, Trump se retiró del acuerdo nuclear e impuso sanciones económicas aún más severas que las vigentes antes del acuerdo.

Irán respondió acelerando su programa nuclear, lo que lo encaminó hacia un violento enfrentamiento con Estados Unidos y la guerra que Trump inició en febrero.

Desde entonces, según Ross, Irán ha seguido superando tácticamente a Washington, algo que la evidente impaciencia de Trump por concluir la guerra ha facilitado.

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“Suelen interpretar nuestra sensación de urgencia como una forma de presión”, dijo Ross.

“Siempre parecemos tener prisa por terminar las cosas. Parten de la premisa de que el tiempo les conviene más a ellos que a nosotros”.

c.2026 The New York Times Company

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DSA-backed candidate topples millionaire Dem incumbent

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

Donavan McKinney, a congressional candidate backed by the Democratic Socialists of America (DSA) in Michigan’s 13th Congressional District, won his Democratic primary on Tuesday night, unseating incumbent Rep. Shri Thanedar, D-Mich.

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From primary candidates in New York like socialist Darializa Avila Chevalier and her victory over incumbent Rep. Adriano Espillat, D-N.Y., the veteran chair of the Congressional Hispanic Caucus, to Melat Kiros, another socialist in Colorado, unseating 30-year incumbent Rep. Diana DeGette, D-Colo., DSA-backed candidates have expanded their influence over the party.

BERNIE SANDERS, DSA REVEAL DEMANDS FOR DEM PARTY AFTER SOCIALISTS SWEEP NEW YORK ELECTIONS

State Rep. Donavan McKinney, a Democrat from Michigan and a U.S. congressional candidate, speaks during a news conference following the March for the Many in Detroit, Mich., on Sunday, Aug. 2, 2026. (Bloomberg via Getty Images)

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They’ve even enjoyed victories over other progressives — like Thanedar.

Thanedar, while still a member of the Congressional Progressive Caucus, has broken with the DSA on a few critical areas.

Most notably, Thanedar broke off his own membership with the DSA in October 2023 over his support for Israel.

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«I can no longer associate with an organization unwilling to call out terrorism in all its forms. Sunday’s hate-filled and antisemitic rally in New York City, promoted by the NYC-DSA, makes it impossible for me to continue my affiliation. I stand with Israel and its right to defend itself,» Thanedar wrote in a statement after the Oct. 7 terror attacks that left 1,200 Israelis dead.  

Right before the Fourth of July, Rep. Shri Thanedar, D-Mich., also said he agreed with U.S. exceptionalism when asked whether he was proud to be an American.

FORMER BERNIE SANDERS OFFICIAL ACCUSES SENATOR OF PUSHING MOST ANTISEMITIC CANDIDATES ‘IN A GENERATION’

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Shri Thanedar impeachment rally

Rep. Shri Thanedar, D-Mich., speaks at a Trump impeachment event. (Alex Wong/Getty Images)

«This is a great country. You know, we are a country of immigrants. Immigrants have contributed so much to our country, and you know this is the greatest country on earth. I am so proud to call myself an American citizen, although there are some concerns with the new administration,» Thanedar said.

McKinney, for his own part, has listed affordability, environmental and climate justice, and getting money out of politics as among his top priorities.

During his campaign, he targeted Thanedar’s personal wealth, arguing the businessman wasn’t representative of his district’s lived experience. Shri Thanedar bought a small chemical analysis lab in 1991 for $75,000, grew it into a multi-million-dollar business with multiple acquisitions, later founding and then selling Avomeen Analytical Services, a chemical testing company.

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«We deserve a Democratic Party that leads the fight against the billionaires that are robbing us blind. That stands up to corporate PACs. Our country and our children can afford nothing less,» McKinney said in a campaign video.

DEMS CLASH OVER AIPAC MONEY, ‘OGRE’ ATTACK AND ELECTABILITY DURING CRUCIAL SENATE DEBATE

Representative Shri Thanedar walks outside the U.S. Capitol.

Rep. Shri Thanedar arrives for the vote on the budget resolution at the U.S. Capitol on April 10, 2025. (Bill Clark/CQ-Roll Call, Inc via Getty Images)

«People like our congressman, Shri Thanedar, are the problem. A multimillionaire who spent millions to buy a seat in Congress, who has more in common with Donald Trump and Elon Musk than people like us.»

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Having captured the Democratic nomination, McKinney will go on to the general election on Nov. 3.

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Un cohete cayó en la Luna: la NASA y SpaceX esperan la luz solar para confirmar el impacto

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El posible impacto del Falcon 9 de SpaceX a 8700 kilómetros por hora habría generado un nuevo cráter lunar (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esta madrugada se esperaba que un fragmento de cuatro toneladas del cohete Falcon 9 de SpaceX impactó la superficie lunar a 8700 kilómetros por hora, aunque todavía no hay confirmación oficial.

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El objeto, equivalente en tamaño a un edificio, era la segunda etapa del cohete Falcon 9 que lanzó el 15 de enero de 2025, el módulo lunar Blue Ghost de Firefly Aerospace (Texas) y Resilience de Ispace (Tokio). Blue Ghost logró un alunizaje exitoso en marzo de 2025, mientras que Resilience no aterrizó de forma segura.

Ahora, tanto la NASA y la comunidad astronómica mundial buscan comprobar el choque que según sus cálculos sucedió a las las 6:35 GMT (3:35 hora Argentina, 1:35 hora de Colombia y Perú y 00.35 de México). El impacto tuvo lugar en la cara visible de la Luna, pero cerca del límite entre el día y la noche, lo que dificultó la visión en vivo.

Astrónomos profesionales y aficionados no lograron captar imágenes en vivo del choque por la ubicación y las condiciones de luz en el borde lunar -  REUTERS/Sam Wolfe/File Photo
Astrónomos profesionales y aficionados no lograron captar imágenes en vivo del choque por la ubicación y las condiciones de luz en el borde lunar – REUTERS/Sam Wolfe/File Photo

“Lo que ha sucedido es, esencialmente, que una combinación de actividad solar y fuerzas gravitatorias la han puesto en una trayectoria hacia la Luna”, señaló Julianna Scheiman, directora de los programas científicos de la NASA y Dragon de SpaceX, al explicar que la pieza espacial no tenía combustible ni para regresar a la Tierra y desintegrarse en la atmósfera ni para escapar al espacio exterior fuera de la influencia gravitatoria de ambos cuerpos celestes.

Los cálculos anticipaban un choque en la región cercana a los bordes visibles del satélite. La velocidad y la masa del objeto permitieron a los científicos predecir un cráter de aproximadamente 18 metros de ancho y cuatro de profundidad, acompañado por una columna de regolito y escombros que se extendería varios kilómetros.

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Sin embargo, aunque la luz solar debía iluminar la pluma de polvo, la propia ubicación y las condiciones lumínicas dificultaron la captura directa del fenómeno desde nuestro planeta.

Infografía de un cohete Falcon 9 impactando la Luna, con nubes de polvo y cráteres, y texto que describe la velocidad, el impacto y los riesgos.
Una infografía explica el impacto de un cohete Falcon 9 de SpaceX en la Luna, detallando la velocidad, la formación de cráteres y los dilemas regulatorios. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La expectativa en la comunidad científica es alta. Equipos de astrónomos profesionales y aficionados organizaron campañas de observación utilizando telescopios y cámaras de alta sensibilidad, con la esperanza de registrar el destello inicial del impacto y la evolución de la nube de material eyectado. Pero el choque ocurrió en una región compleja para la observación terrestre.

La Luna, sin atmósfera ni viento, conserva durante milenios las marcas de cada intervención humana, lo que vuelve crucial la documentación fotográfica y científica de estos eventos.

“Esto puede tener cierto interés científico, probablemente menor, y podemos aprender algunas cosas de ello”, reconoció Bill Gray, creador de un software utilizado para rastreo astronómico. La NASA confirmó que buscará oportunidades para obtener imágenes del lugar antes y después del impacto, tarea que recae también en los satélites que orbitan la Luna.

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Cohete espacial blanco con sección naranja impactando una superficie gris craterizada. Genera fuego, humo y escombros. Fondo oscuro con estrellas.
La etapa superior del Falcon 9 quedó a la deriva por falta de combustible tras lanzar el módulo lunar de Firefly Aerospace en enero de 2025 (Imagen Ilustrativa Infobae)

El orbitador surcoreano Danuri y el Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA fueron programados para tomar registros detallados, con el objetivo de analizar la formación del cráter y la dispersión del material superficial.

El doctor en astronomía Matt Bothwell de la Universidad de Cambridge explicó que los datos más valiosos surgirán cuando “un satélite orbital lunar pase por el lugar del impacto” y se logren comparar imágenes previas y posteriores a la colisión. Según Bothwell, “la gran recompensa por el impacto del cohete de SpaceX contra la Luna se verá en aproximadamente una semana”.

Hasta el momento, ninguna imagen en tiempo real pudo confirmar visualmente la colisión, lo que desafía la inmediatez habitual en la divulgación científica y obliga a confiar en la precisión de los instrumentos automáticos y en los registros indirectos.

Se estima que el choque creó un cráter estimado de 18 metros de ancho y cuatro de profundidad según cálculos de la NASA y datos preliminares del evento -  EFE/ Miguel Gutiérrez
Se estima que el choque creó un cráter estimado de 18 metros de ancho y cuatro de profundidad según cálculos de la NASA y datos preliminares del evento – EFE/ Miguel Gutiérrez

La ausencia de imágenes en vivo no reduce la relevancia del experimento. El Falcon 9, lanzado con el propósito de impulsar módulos lunares, agotó su combustible y, al no poder maniobrar, se integró a la lista de desechos espaciales que circulan entre la Tierra y la Luna. La segunda etapa del cohete, al contrario de lo que ocurre con lanzamientos a órbita baja que regresan a la atmósfera y se desintegran, quedó a la deriva. Solo cuando la actividad solar y las fuerzas gravitatorias alteraron su curso, se confirmó una trayectoria de impacto lunar.

La NASA detalló que el análisis del cráter y del material expulsado permitirá “comprender mejor los impactos artificiales y sus implicaciones para la exploración espacial”. El portavoz de la agencia, Jimi Russell, precisó que “el impacto no supone ningún peligro para la Tierra y los científicos de la NASA planean recopilar datos lunares del suceso y perfeccionar las técnicas para rastrear objetos en el espacio”.

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La información recolectada ayudará a mejorar los modelos que describen la formación de cráteres, el comportamiento del regolito y la dispersión de polvo, factores clave para planificar futuras misiones tripuladas y proteger equipamiento e infraestructura en la superficie lunar.

El polvo y los escombros expulsados se habrían extendido varios kilómetros sobre la superficie lunar y permanecerán visibles durante milenios - NASA
El polvo y los escombros expulsados se habrían extendido varios kilómetros sobre la superficie lunar y permanecerán visibles durante milenios – NASA

El impacto del Falcon 9 fue seguido con atención por la comunidad internacional, no solo por su valor como experimento controlado, sino por el debate que despierta sobre la acumulación de basura espacial y la gobernanza del entorno lunar. La colisión, aunque no representa un peligro inmediato, ilustra cómo la exploración y el uso comercial del espacio generan nuevos desafíos para la administración responsable de los cuerpos celestes.

El evento fue posible solo porque los astrónomos lograron, este año, rastrear la trayectoria de la etapa superior del cohete y confirmar que terminaría en la Luna. Este nivel de seguimiento, aún incipiente para la mayoría de los objetos espaciales, resulta fundamental para evitar colisiones no planificadas y para anticipar los riesgos que enfrenta la infraestructura científica y humana en el satélite.

A diferencia de los impactos naturales de meteoritos, donde las variables suelen ser inciertas, la colisión del Falcon 9 ofrece a los científicos información exacta sobre el peso, la velocidad y el ángulo de entrada. Todo ello permite ajustar modelos informáticos y obtener parámetros precisos sobre el brillo del impacto, la forma y el tamaño del cráter y la cantidad de regolito desplazado.

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NASA/GSFC/Arizona State University
La luz solar era clave para observar la pluma de material eyectado pero la ubicación de la caída dificultó la captura de imágenes directas desde la Tierra
(NASA/GSFC/Arizona State University)

Las simulaciones previas estimaban un cráter de 20 metros de diámetro y una pluma de polvo elevándose varios kilómetros. Parte de ese material volvería a la superficie en segundos, pero algunos fragmentos más ligeros podrían permanecer suspendidos durante minutos, iluminados por la luz solar, aunque fuera del alcance de la vista humana sin equipamiento especializado.

El interés de la comunidad astronómica por el evento no se limita a su carácter científico. El Dr. Bothwell lo describió como “un pequeño y curioso experimento en la Luna”, pero advirtió que el espacio “se está llenando cada vez más de basura espacial: objetos fabricados por el hombre que orbitan alrededor de la Tierra”.

La preocupación por la acumulación de desechos es compartida por expertos y agencias: “Dentro de unas décadas, podría ser muy difícil superar la órbita terrestre debido a la gran cantidad de objetos en el espacio. Se trata de basura espacial, y sin duda deberíamos preocuparnos por ello”, subrayó Bothwell.

La NASA y SpaceX esperan que los satélites lunares confirmen el sitio y el tamaño del cráter mediante imágenes antes y después del impacto
 - EFE/EPA/CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH
La NASA y SpaceX esperan que los satélites lunares confirmen el sitio y el tamaño del cráter mediante imágenes antes y después del impacto
– EFE/EPA/CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH

La gestión de estos residuos, que ya circulan en gran número alrededor de la Tierra y la Luna, exige coordinación internacional. El control y rastreo de etapas de cohetes y otros fragmentos se vuelve urgente ante el incremento de misiones comerciales y científicas.

La posibilidad de que un accidente afecte experimentos, equipos o incluso bases lunares en el futuro realza la importancia de perfeccionar las técnicas de monitoreo y de diseñar rutas seguras de eliminación para misiones de alta energía.

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El estudio de este impacto artificial servirá para perfeccionar las herramientas de observación y las estrategias de protección, a medida que la exploración lunar avance hacia una presencia humana más sostenida.

FOTO DE ARCHIVO. Vista de la Luna y la Tierra mientras la nave espacial Orión de la misión Artemis II se acerca para alcanzar su punto más lejano de la Tierra, en esta captura de pantalla tomada de una transmisión en vivo el 6 de abril de 2026. NASA/Cedida a REUTERS
FOTO DE ARCHIVO. Vista de la Luna y la Tierra mientras la nave espacial Orión de la misión Artemis II se acerca para alcanzar su punto más lejano de la Tierra, en esta captura de pantalla tomada de una transmisión en vivo el 6 de abril de 2026. NASA/Cedida a REUTERS

En este contexto, la colaboración global y la transparencia en la gestión de información serán esenciales para preservar tanto el valor científico como el patrimonio cultural y ambiental de la Luna.

La colisión del Falcon 9 inaugura una etapa donde la ciencia, la tecnología y la diplomacia deben avanzar juntas. El desafío será garantizar que el progreso en la exploración lunar no comprometa la seguridad de futuras misiones ni el legado que la humanidad deja en su único satélite natural.

Mientras la comunidad espera los registros de los satélites y la llegada de imágenes claras del cráter, el episodio deja una lección: cada nueva huella en la Luna es indeleble y cada intervención abre preguntas que trascienden la ciencia, involucrando ética, derecho y cooperación internacional.

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