ECONOMIA
¿Dónde está el empleo?: del escepticismo de un profeta de la industria a la apuesta oficial a los servicios y la apertura de la economía

“En los últimos años, me he vuelto escéptico sobre la viabilidad del modelo de crecimiento impulsado por la industrialización. He defendido un modelo diferente de crecimiento económico, basado en el desarrollo de capacidades productivas en servicios que absorben mano de obra y que, en su mayoría, no son transables. He advertido a los responsables políticos de África y otras regiones en desarrollo que intentar emular el modelo de Asia Oriental produciría, en el mejor de los casos, enclaves manufactureros, con una pequeña fracción de empresas productivas integradas en las cadenas de valor globales, mientras que la mayor parte de la fuerza laboral permanece estancada en actividades de baja productividad”.
Tal un pasaje de la confesión (¿conversión?) de Dani Rodrik, profesor de la Universidad de Harvard, durante décadas profeta de la “política industrial” y la intervención estatal para promover las manufacturas, por su capacidad de generar empleo, integrar sectores bajos y medios e impulsar el desarrollo económico. Sin embargo, en un texto publicado en el portal Project Syndicate, Rodrik se confesó ahora “escéptico de la manufactura”.
“Comencé a considerar estrategias de crecimiento alternativas no porque pensara la industrialización generalizada menos deseable, sino porque me convencí de que era menos factible”, escribió, y precisó que de los 2.000 millones de trabajadores que hay hoy en el mundo en desarrollo, unos 1.500 millones se desempeñan en ocupaciones que no requieren educación universitaria ni están expuestas a la economía internacional a través del comercio o la deslocalización.
Se trata, enumera, de agricultores de subsistencia, vendedores ambulantes, comerciantes minoristas, arregladores, trabajadores ocasionales y otras actividades “no transables” internacionalmente. Según el académico, de fuerte impronta empírica, el número de esos trabajadores no hará más que aumentar en los próximos años.

Por eso, dijo, ahora la cuestión crucial es cómo mejorar sus oportunidades. Y está “dolorosamente claro”, explicó, que “ni la industrialización ni la educación pueden ser la solución, por deseables que sean. Encontrar modos de aumentar la productividad de los trabajadores en los sectores de servicios que absorben mano de obra será fundamental; de lo contrario, las mejoras en el nivel de vida no podrán mantenerse”.
Aunque el diagnóstico luce pesimista, Rodrik destaca que en el mundo “se está produciendo una especie de revolución en productividad de los servicios, en especial en las economías avanzadas, gracias a innovaciones organizativas, el uso de plataformas digitales y otras nuevas tecnologías”. Para el mundo en desarrollo, acotó, los últimos 30 años fueron un período de rápido crecimiento y convergencia con las economías avanzadas, pero no por las manufacturas, sino gracias al sector servicios, donde siguen residiendo las mayores posibilidades de creación masiva de empleos. Ya no en la industria.
De ahí su llamado de atención a “la posibilidad de un círculo virtuoso de crecimiento económico basado en los servicios de clase media”. Sucede, explica, que la expansión de la clase media desplaza la demanda de consumo hacia servicios más productivos y de más calidad, lo que a su vez permite el aumento de los ingresos de los trabajadores que sustenta a la clase media. Pero ese proceso, alerta, “no es automático: requiere un papel fundamental del gobierno para facilitar las mejoras de productividad necesarias”.
Rodrik cita estudios y casos de éxito, como planes que incentivan a las empresas de plataformas a emplear mano de obra y recursos locales, asisten a microempresas con capacitación y certificación y brindan herramientas tecnológicas y Inteligencia Artificial (IA) “personalizadas y adaptadas a las circunstancias de los países en desarrollo”.

Que Rodrik se confiese “escéptico” sobre la manufactura fue para muchos algo impactante. “Es como que el Papa de la Iglesia Católica anuncie que se convirtió al budismo”, dijeron en uno de los debates sobre la “conversión”.
El planteo del profesor de Harvard, quien participó en un seminario anual de Techint, el grupo industrial más importante de la Argentina, ¿es válido para el país, que atraviesa un abrupto “cambio de régimen” por el que entraron en crisis numerosas empresas de manufactura, construcción y comercio, sectores proveedores del grueso del empleo formal, y en el que la mayor parte del empleo de servicios es de baja productividad e ingresos?
Daniel Schteingart, director de Desarrollo Productivo de Fundar, un centro de estudios y propuestas, puntualizó a Infobae que la objeción de Rodrik, “un exégeta de la industrialización”, es al rol de la industria como creadora masiva de empleo, víctima de su propio éxito, porque su automatización y progreso tecnológico hicieron que cada vez emplee menos. Pero, aclara, Rodrik no dice que la industria haya dejado de importar como fuente de riqueza, progreso tecnológico, seguridad nacional. Solo que ya no crea masivamente empleo. “Hoy eso lo hacen los servicios y es necesaria una estrategia productiva que les dé la importancia que tienen”.
Schteingart puntualiza además que la descripción de Rodrik apunta más bien a países en desarrollo de Asia y África, para los cuales ya no es viable emular los caminos que siguieron Corea del Sur y China, que se industrializaron con una masiva emigración del campo a la ciudad (provisión de mano de obra barata), progresaron tecnológicamente y luego incorporaron servicios. Ese modelo, dijo, ya no sirve ni siquiera en Asia.

“Se terminó el fetichismo de industria igual a empleo”, dijo el investigador de Fundar. “Hoy en Argentina la industria, que antes explicaba el 30% del empleo, explica 12%, pero sin ella se limitaría mucho el progreso tecnológico, habría problemas de balanza comercial y de soberanía. Por eso, subrayó, “los países hacen política industrial: incluso EEUU, antes de Donald Trump, pero la industria ya no es la panacea para el problema del empleo”.
En 2011, hace apenas 15 años, cuando Rodrik publicó el paper “El imperativo manufacturero”, algunos críticos ya le habían recordado que la era en que las plantas manufactureras habían explicado el grueso de la creación del empleo, impulsado el crecimiento del PBI, integrado sociedades y contribuido a la mejora del nivel de vida de las clases bajas y medias, como sucedió en EEUU, Japón, Europa y un puñado de países ahora desarrollados en las primeras post-segunda guerra mundial, brevemente en algunos de América Latina y, a fines del siglo XX, en Corea del Sur y China, fue un particular y tal vez único momento de la historia, imposible de recrear y que obliga a buscar nuevos caminos.
Eduardo Jacobs, economista y analista político, dijo estar “totalmente de acuerdo con el nuevo Rodrik. En la Argentina, observó críticamente, “nuestros supuestos especialistas no visitan a una industria moderna hace años, sino ya hubieran registrado que no hay gente, la luz está apagada y solo hay robots trabajando las 24 horas.
“Pasamos de ‘industrias’ a ‘cadenas de valor’, Australia es un caso notable, su industria es apenas el 5% del PBI. La desindustrialización argentina no es por una apertura que no existe, porque el arancel medio bajó apenas dos puntos (por la pertenencia al Mercosur), sino porque sin comercio exterior no nos integramos al mundo en cadenas de valor. Argentina sigue con una discusión anclada en los 60s y 70s; hoy la lógica es buscar la mayor productividad y para eso hay que estar integrados al mundo. “Fíjese lo que logró la industria de servicios basados en el conocimiento (SBC): ya es el tercer exportador del país, con USD 9.000 millones, pese a que somos una economía cerrada. Con la desregulación, va a tener un impacto fenomenal”,. apuntó Jacobs.
Como ejemplo (o contraejemplo) de a lo que apunta, el economista señaló que en la Argentina hay 4.000 empresas textiles (un sector en crisis) y 23.000 apicultores, cada uno con un puñado de empleados, que registran, exportan y auditan su producción y son hipercompetitivos a nivel mundial, al punto de que Argentina es el segundo exportador mundial de miel y copó 7.500 de las primeras 8.000 toneladas de miel que la Unión Europea abrió a la importación desde el Mercosur, pasando como alambre caído a sus pares brasileños, uruguayos y paraguayos.
“Les llevó 20 años para que la UE acepte los tambores de miel argentina y no los mezclen con la miel china, de pésima calidad. Ahora se abren esas oportunidades en miel, y también en carne. Está cambiando todo, eso es lo que interesa y va a ocurrir”, dijo Jacobs.
En el caso de la industria, Jacobs señaló el interés, a partir de la importación de 50.000 vehículos eléctricos, de empresas chinas de instalar agencias de servicios aprovechando plantas existentes y mano de obra local. Posiblemente el camino sea terminar especializándose en camionetas, o en algunas autopartes, hay que buscar escala. En maquinaria agrícola, por ejemplo, somos buenos en sembradoras, e Iveco va a empezar a hacer grandes camiones para minería acá, porque vamos a tener un desarrollo minero importante», subrayó.
¿Y el empleo en servicios? Según Jacobs, en la Argentina el problema de falta de mano de obra calificada empezó hace 20 años y para mejorar en ese frente es clave “que las provincias se pongan las pilas e inviertan en capacitación de sectores que quedaron muy descalificados”. De todos modos, dice, la Argentina es un país con poca población, no tiene los problemas de asiáticos, hindúes e incluso mexicanos, pero sí en cuanto al tamaño y calidad de gasto del Estado. “Necesitamos productividad, donde se la encuentre. Durante décadas, los empresarios retiraron de sus negocios más de lo que deberían, en vez de usar recursos para ampliarse, escalar. Lo hacían por el contexto en que operaban. Hace diez años que la economía no crecía dos años seguidos, como será en 2025 y 2026. En 2027 será la primera vez en 25 años que creceremos tres años seguidos, y ahora hay posibilidades de invertir”.
El optimismo de Jacobs y el análisis de Rodrik hacen juego con el discurso del secretario de Política Económica, José Luis Daza, quien el jueves en la Bolsa de Comercio de Córdoba enfatizó la importancia de la apertura de la economía y la ligó a la creación de empleo en el sector servicios.
“Lo que pasa en los países que se abren es que los empleos que se pierden son minúsculos en relación a todos los que se crean”, dijo el funcionario y resaltó la expansión de la minería del cobre en Chile. “Por cada 1.000 empleos que se generan en la minería, hay entre 3.000 y 5.000 empleos que no se ven. Son los cocineros que tienen que alimentar a los mineros, los que transportan la comida, los que traen los neumáticos, los que traen los camiones, los que mantienen los camiones, los que hacen las carreteras, los financistas, los que manejan los programas de software y los maestros que van allí para educar a los chicos”, enumeró. En Chile, dijo, el grueso de creación del empleo formal (que en total se duplicó de 4 a 8 millones) no ocurrió en las regiones mineras, sino en el resto del país, a partir del aumento del PBI por habitante y la demanda de servicios resultante.
El ejemplo minero de Daza es válido, pero a la vez debe tomarse con pinzas. Un informe de la consultora Adecco Argentina recuerda, por caso, que el principal desafío que afronta hoy la minería en el país es “escasez de talento” específico en las áreas donde tiene sus proyectos. “El sector proyecta inversiones por más de USD 33.000 millones y la creación de miles de nuevos puestos de trabajo en los próximos años, pero el empleo formal en minería cayó un 5,3% interanual en 2025, evidenciando una brecha entre crecimiento y disponibilidad de talento”, señaló la consultora. “El crecimiento es sostenido, pero las empresas avanzan con cautela, priorizando la contratación local”, señala Erica Ibarra, Key Account Manager de Adecco Argentina.
Los perfiles más demandados incluyen ingenieros, geólogos, técnicos especializados y roles vinculados a la digitalización, que no abundan en la oferta local. En consecuencia, precisa Adecco, “la rotación alcanza el 7% promedio, lo que intensifica la competencia por perfiles escasos”, lo que a su vez plantea los desafíos de formación y localización de talento.
En referencia a la “confesión” de Rodrik y la cuestión del empleo, Jorge Vasconcelos, economista jefe del Ieral de la Fundación Mediterránea, dijo a Infobae que el tema de los enclaves exportadores que generan muy poco efecto multiplicador es visible en México desde hace mucho tiempo y que el de la potencialidad de la industria como factor de desarrollo dio un giro notable desde la irrupción de China a principios de siglo. Sin embargo, alertó, “generalizar las conclusiones del artículo puede llevar también a equívocos: seguramente hay nichos industriales suficientemente competitivos como para expandirse, siempre que no estén directamente en la línea de fuego de la competencia asiática. Argentina tiene muchas posibilidades de expansión industrial aguas arriba y aguas abajo de los clusters centrados en minería, agro, ganadería e hidrocarburos. Primero, porque recién está empezando a aprovechar su potencial en esos sectores”.
En cuanto al empleo en servicios, Vasconcelos señaló que la ley de modernización laboral “puede ayudar a avanzar en la dirección que sugiere Rodrik. Fijate que las exportaciones de servicios (básicamente, Turismo e Industria del conocimiento) en Australia equivale a 4,1% del PIB, mientras en la Argentina estamos en torno a 2,3% del PBI”.
En la nota sobre su “escepticismo manufacturero” Rodrik sugiere “promover iniciativas que incentivan a las empresas de plataformas a emplear mano de obra y recursos locales, brindan asistencia a las microempresas con capacitación y certificación, y ofrecen herramientas tecnológicas y de inteligencia artificial personalizadas y adaptadas a las circunstancias de los países en desarrollo”.

¿Puede hacerlo la Argentina? ¿Tiene Estado para eso?
Schteingart dijo que en ese frente hay mucho por estudiar y trabajar. Rodrik, subrayó, sigue defendiendo que los gobiernos tengan políticas públicas para resolver fallas de mercado, que las empresas por sí solas no resuelven. “Eso no cambió: si no construís capacidades estatales, podés agravar los problemas en vez de resolverlos. Por eso es central mejorar las capacidades estatales, algo que por el contrario, consideró ajeno al interés del actual gobierno.
El investigador de Fundar señaló a Infobae una reciente nota de Martín Rossi, profesor de la Universidad de San Andrés y hasta septiembre de 2025 secretario de Desregulación en el Ministerio que encabeza Federico Sturzenegger, funcionario clave del gobierno de Milei. Rossi apunta allí al efecto deletéreo de los salarios del Estado sobre la calidad de las prestaciones estatales. “Lo viví personalmente (…) vi cómo funcionarios valiosos y honestos terminaban yéndose simplemente porque el salario no les alcanzaba. Y ese es el problema. Si quienes no tienen restricciones económicas o quienes están dispuestos a aceptar compensaciones informales son los únicos que pueden quedarse, el Estado se deteriora”, escribió el ex funcionario desregulador.
Schteingart recordó incluso que gobiernos pro-mercado como los de Carlos Menem y Mauricio Macri buscaron crear o mejorar “capacidades estatales”. En el menemismo, por caso, con la creación e informatización de la AFIP (iniciativa de Carlos Silvani) y en el macrismo a través del Ministerio de Modernización del Estado (al mando de Andrés Ibarra) que digitalizó trámites e introdujo criterios de evaluación por resultados. “Había una voluntad tecnocrática modernizadora”, muy diferente de la gestión de un presidente como Milei, que se ha definido su tarea como como la de “un topo que quiere destruir el Estado desde adentro”.
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ECONOMIA
Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural: “Nosotros vemos la parte del vaso medio lleno”

El presidente de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino, que el 9 de septiembre próximo buscará un cuarto mandato al frente de la tradicional entidad, volvió hoy a refutar las acusaciones de Marcos Pereda, su actual vice y rival en la próxima elección, quien señaló que la decisión de Pino de ir por un cuarto mandato es una “burla” y una “estafa” a los socios de la entidad.
Entrevistado por radio Mitre, Pino ratificó “Sí, voy por un nuevo período. Me llegó una nota avalada por más de 800 socios de la Sociedad Rural. Algunos dicen que fue un operativo, nada que ver. Tomé la decisión de acompañar, de encabezar esta lista nueva”.
La decisión (de buscar un cuarto mandato) la tomé en la tranquilidad de que se viene haciendo una muy buena gestión
Cuando se le recordaron las acusaciones de Pereda de que buscar un cuarto mandato era una “burla” y una “estafa” a los socios, Pino respondió que prefería no referirse a personas, pero que la palabra estafa “es muy fuerte” y que “las condiciones están dadas para que uno pueda estar y la decisión (de buscar un cuarto mandato) la tomé en la tranquilidad de que se viene haciendo una muy buena gestión, por el equipo de trabajo. Estoy en Pozo del Molle, en Córdoba, porque hay un equipo de trabajo que se mueve y hacemos lo que tenemos que hacer”.
Uno de los entrevistadores le señaló que varios de los supuestos más de 800 firmantes de una nota en apoyo de un nuevo mandato de Pino no fueron consultados y que más allá de eso “la rotación es buena”, Pino respondió que sí. “Por supuesto que es buena, por eso más allá de quien encabeza hay que ver qué equipo se arma. Seguramente va a haber novedades, gente muy prestigiosa que va a acompañar en este posible nuevo período”.
Pino dijo desconocer las propuestas políticas de Pereda, que tiene una actitud más confrontativa y diferenciada respecto del gobierno, comparada con la estrecha relación que mantiene Pino, incluso con el propio presidente Javier Milei, el dirigente ruralista dijo que seguirá trabajando “por la eliminación total de los derechos de exportación”
“No debe haber semana que desde la Rural no salen papeles de trabajo donde mostramos lo que se puede mejorar. Hay que seguir en ese ida y vuelta con intendentes, gobernadores y gobierno nacional para llegar a retenciones cero. También hablamos de infraestructura, cómo crecer para cubrir la demanda tremenda que está teniendo la Argentina”, señaló.
Sobre los recientes anuncios del propio presidente Javier Milei en la Bolsa de Cereales, donde anunció una rebaja inmediata de retenciones, para trigo y cebada pero recién a partir de 2027 y con un cronograma que se estira hasta 2028 para el resto de los cultivos, Pino dijo: “Nosotros tratamos de ver el vaso medio lleno”. El cronograma de las futuras rebajas, dijo, “es importante, porque la comercialización de los cultivos se basa en precios forward (adelantados o futuros), pero seguiremos trabajando para que este nefasto impuesto no siga existiendo”.
Y cuando se le recordó que el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, que ya en el evento anual de Maizar había reclamado expresamente que aplaudieran al gobierno por los anuncios de rebajas graduales, y volvió sobre el tema en la reciente exposición Agroactiva señalando al respecto que si bien todavía falta para que los Derechos de Exportación a las exportaciones agrícolas sean completamente eliminados, “más vale trote que llegue que galope que canse”, Nicolás Pino respondió con palabras amigables señalando que Iraeta “es muy campero” y coincidió con él en que “con el trote se llega muy lejos”.
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ECONOMIA
Cuantas reservas internacionales quieren acumular Milei y Caputo para evitar el riesgo K en 2027

Al comienzo del año el equipo económico proyectaba para este 2026 el Banco Central de la República Argentina (BCRA) compraría un mínimo de u$s10.000 millones y un máximo de u$s17.000 millones, pero las compras ya realizadas en estos meses muestra que podrían superar esas metas proyectadas en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Luego de superar el objetivo anual de mínima de adquisición de divisas, el BCRA alcanzó el viernes 102 ruedas consecutivas con saldo positivo en el mercado cambiario.
En la semana que pasó, el BCRA incorporó unos u$s760 millones y, durante mayo, el saldo positivo fue de u$s2.596 millones.
Al cierre de la semana las reservas internacionales brutas se ubicaron en u$s47.867 millones, mostrando una baja diaria de u$s502 millones vinculada a la caída de cotizaciones de los activos que forman parte del stock, así como un pago a organismos internacionales, según comentó la fuente. En la primera semana del mes corriente cayeron en unos u$s320 millones y en mayo el incremento fue de u$s3.708 millones, el nivel más alto de compras de los últimos siete años y por encima del récord alcanzado en febrero pasado.
Lo cierto es que desde la puesta en marcha del esquema monetario vigente en enero, el BCRA totaliza compras por unos u$s10.180 millones y ya superó la meta mínima casi en el semestre y tal vez pueda superar la meta máxima a fin de año.
Caputo apuesta a u$s24.000 millones y proyecta un salto en energía y minería
En este aspecto hay que destacar que la semana pasada, en el Cambras Business Day, organizado por la Cámara de Comercio, Industria y Servicios Argentino Brasileña, y en la Convención del IAEF, el ministro de Economía, Luis Caputo, señaló que el BCRA tiene margen para superar ampliamente la meta inicial de compras de divisas.
«Hoy ya está cumplida la meta acordada con el FMI de u$s10.000 millones. En un escenario muy optimista; pensábamos que con la cosa yendo muy bien el Central podía comprar u$s17.000 millones».
Pero Caputo agregó: «Si podemos seguir con el ritmo actual, podríamos llegar a comprar u$s24.000 millones. No es lo que esperamos, probablemente podamos estar entre u$s17.000 y u$s24.000 millones de dólares».
El titular del Palacio de Hacienda subrayó: «Esto es el principio ya que las exportaciones de energía y minería pueden reforzar el flujo de dólares y en la energía hubo un vuelco importantísimo pero todavía no hemos visto todo».
Además, agregó: «En el 2031 el saldo de la balanza comercial de energía y minería será de u$s60.000 millones, es decir, u$s40.000 millones más que hoy. Y les aseguro que estos números están subestimados, porque la mayoría de los proyectos del RIGI están enfocados en ese sector».
En coincidencia con las declaraciones de Caputo, el economista Ricardo Arriazu mejoró sus previsiones para la economía argentina y estimó un superávit comercial cercano a los u$s20.000 millones, por encima de los u$s13.500 millones que proyectaba anteriormente, por lo tanto las estimaciones de Caputo parecerían bastante razonables.
Esta semana en el cierre del «Tax & Legal Leadership Summit 2026», un encuentro organizado por KPMG Argentina que reunió a más de 150 ejecutivos y especialistas del sector corporativo, Arriazu proyectó que las exportaciones energéticas superarán los u$s30.000 millones hacia 2030 y señaló que existe un «horizonte de fuerte expansión» para la economía en los próximos años. También calculó un crecimiento económico del 3,5% para este año, impulsado por el ingreso de divisas provenientes de la agroindustria y el sector energético.
Los factores clave que explican la acumulación récord de divisas
Para el MECON, aún queda pendiente el ingreso de una porción relevante de los dólares ligados a las exportaciones agropecuarias, lo que podría incrementar la disponibilidad de divisas para el BCRA a corto plazo.
«El BCRA ya superó el objetivo de reservas previsto para 2026. En el primer trimestre, el aumento de las reservas netas estuvo condicionado por las necesidades de financiamiento del Tesoro. Para mantener el ritmo de compras, el organismo monetario emitió pesos sin esterilizar, mientras que el Tesoro absorbió ese excedente a través de colocaciones de deuda en moneda local, con el propósito de estabilizar tanto el tipo de cambio como la inflación», explicó a iProfesional una fuente cercana al equipo económico.
La fuente agregó: «El aporte del sector agrícola sigue siendo fundamental para fortalecer las reservas. En el último mes, la liquidación de divisas del agro se aceleró, consolidándose como una fuente clave para las compras de la autoridad monetaria. La emisión de deuda por parte de empresas y provincias en los mercados internacionales también amplió las posibilidades de intervención del BCRA y en mayo el monto alcanzó u$s1.500 millones y, desde las elecciones legislativas de octubre pasado, el total acumulado de compras ronda u$s12.000 millones».
El último informe de la consultora Analytica señala que hasta la semana pasada el Tesoro aplicó unos u$s3.500 millones de las compras realizadas por el BCRA para afrontar compromisos de pago a través de la Cuenta Única del Tesoro, y el saldo total de dólares acumulados por el Central y el Tesoro, considerando operaciones de repo con bancos y cancelaciones de BOPREAL, se ubicó cerca de los u$s8.000 millones.
Cómo evolucionaron las reservas desde que asumió Milei
Desde el 10 de diciembre de 2023, que asumió el Gobierno de Javier Milei, el BCRA viene comprando fuerte dólares para recomponer reservas. El total acumulado en compras netas llega a los u$s21.900 millones en el mercado de contado desde el 7/12/2023 al 10/06/2026.
Los números del BCRA muestran que en el periodo diciembre 2023 a marzo 2024 el BCRA compró unos u$s10.282 millones, que fue un récord por la eliminación del cepo a las importaciones y liberación de exportaciones.
En el 2.024 cerró el año con reservas brutas de u$s29.640 millones frente a los u$s23.073 millones que había al asumir, con una suba neta de unos u$s6.567 millones el primer año.
Las reservas brutas al asumir, el 10 de diciembre de 2023, llegaban a los u$s23.073 millones, en tanto que hasta ahora llegan a los u$s48.427 millones, registrando una suba de unos u$s25.354 millones en 2 años y medio y transformándose en la mayor acumulación en el mismo periodo desde el diciembre 2.007 en adelante.
En relación a la evolución de las reservas internacionales netas, cuando asumió Milei eran negativas en unos u$s11.133 millones y en la actualidad son negativas en unos u$s2.200 millones, según los datos de la consultora P x Q.
Las reservas internacionales netas (RIN) son distintas a las brutas porque a estas se le restan los pasivos que son el swap con China, los bonos BOPREAL y los encajes de bancos. La meta con el FMI para 2026 son u$s2.600 millones negativas.
Para considerar hay que destacar que el BCRA es estacionalmente vendedor en el segundo semestre del año porque se acaba la liquidación de cosecha gruesa del trimestre abril-junio, hay pagos de deuda en dólares fuertes en julio y diciembre, y aumenta la demanda de dólares por vacaciones y turismo.
Hasta ahora en 30 meses de gestión, solo 6 meses el BCRA fue vendedor neto de dólares y el resto de los meses comprador.
Para lograr esta fuerte compra de dólares el BCRA mantuvo el sistema de libre flotación cambiaria establecido desde el 14 de abril pasado, cuando anunció la salida del cepo cambiario con una banda superior fijada en $1.400 y una banda inferior de $1.000. En la actualidad la banda superior está fijada en $1.768 por dólar y el piso de la banda de flotación de $772 por dólar.
El viernes el valor del dólar al público subió cinco pesos o 0,3%, a $1.460 para la venta en el Banco Nación, y el dólar minorista promedió $1.462,8 para la venta y $1.411,50 para la compra, con un riesgo país por debajo de los 500 puntos básicos.
Pero frente a las fuertes compras de la primera mitad del año, el viernes las reservas internacionales brutas del BCRA cayeron por debajo de los u$s48.000 millones y registraron la mayor caída diaria en más de un mes. El stock retrocedió en unos u$s500 millones y finalizó en u$s47.868 millones, pese a que la autoridad monetaria volvió a cerrar con saldo comprador en el mercado oficial de cambios.
De todos modos esta baja se debió en parte por pagos a organismos y por un efecto negativo de aproximadamente u$s300 millones, junto a una variación de cotización de los activos que integran las reservas internacionales brutas. En particular, el oro cayó 3,7%, lo que habría restado cerca de unos u$s330 millones al valor contable de las tenencias del BCRA.
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ECONOMIA
El crédito hipotecario no repunta: cuáles son las opciones todavía disponibles y cuánto cuestan

El mercado hipotecario argentino atraviesa una paradoja: las tasas de interés de los créditos en UVA retrocedieron a sus niveles más bajos en casi un año, pero el volumen de operaciones no para de caer. En mayo de 2026 se desembolsaron apenas USD 116 millones en todo el país, el equivalente a unas 1.500 escrituras, según datos de la consultora Empiria procesados en base a información del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Esa cifra representa una contracción del 62% frente a mayo de 2025 y es la más baja de los últimos dos años.
El economista Federico González Rouco, de Empiria, dijo a Infobae los motivos del freno: “Los bancos se corrieron por la suba de tasas de interés. Se acabó la liquidez y el costo de fondeo subió mucho”. Esa retirada del sistema bancario del segmento hipotecario redujo la oferta de crédito disponible para las familias, justo en el momento en que la demanda potencial mostraba señales de recuperación.
El retroceso fue gradual. El pico reciente del segmento se registró en octubre de 2025, con el equivalente de USD 372 millones desembolsados en un mes y más de 5.000 operaciones. González Rouco aclaró que ese número respondió a un fenómeno puntual: el calendario electoral. Desde entonces, la curva no dejó de descender. En diciembre de 2024 el saldo fue de USD 244 millones; en marzo de 2026 bajó a USD 193 millones; y en mayo llegó al piso de USD 116 millones.
Los bancos se corrieron por la suba de tasas de interés. Se acabó la liquidez y el costo de fondeo subió mucho (González Rouco)
Para dimensionar la distancia con los mejores momentos históricos del segmento, el gráfico de Empiria muestra que en enero de 2018 se desembolsaron el equivalente de USD 689 millones en un solo mes. Tras ese máximo, el mercado colapsó y permaneció prácticamente inactivo durante años, hasta que la reactivación de mediados de 2024 volvió a poner el crédito hipotecario en escena.
González Rouco no descartó una mejora para los próximos meses, aunque la puso en perspectiva. “Posiblemente veamos un mejor segundo semestre. Porque bajó el costo de fondeo. Porque algunos bancos pusieron quinta marcha en el segmento hipotecario”, afirmó. Y agregó: “Ahora está mejorando, pero eso demora en derramar”.
Su proyección no apunta a un salto extraordinario: “Cuando digo que mejora me refiero a que vaya a 3.000 operaciones, no Suiza”.

La lectura en pesos del informe de First Capital Group aporta otra dimensión del problema. Según el análisis del socio de la consultora, Guillermo Barbero, el saldo de créditos hipotecarios -incluidos los ajustables por UVA- subió 2,3% nominal en mayo y llegó a $7,6 billones, con un crecimiento interanual del 125,4% frente a $3,4 billones de mayo de 2025. Pero esa expansión no resistió la inflación: la cartera cayó respecto de abril 0,1% en términos reales.
“Observamos por segundo mes que las variaciones reales son prácticamente nulas y se mantiene un ritmo de colocaciones en términos nominales constante, aunque muy por debajo de los mejores meses del año anterior”, explicó Barbero. El socio de First Capital Group atribuyó ese estancamiento a “la suba experimentada en los índices de inflación durante los meses previos, lo cual encarece las cuotas y hace dudar sobre la conveniencia de la operatoria”.
Observamos por segundo mes que las variaciones reales son prácticamente nulas y se mantiene un ritmo de colocaciones en términos nominales constante, aunque muy por debajo de los mejores meses del año anterior (Barbero)
El segmento hipotecario no es el único con problemas. Barbero señaló que el estancamiento del crédito al sector privado se concentra en las líneas orientadas a familias: personales, tarjetas, prendarios e hipotecarios. Los préstamos en pesos al sector privado subieron un 2,1% nominal en mayo, con un saldo total de $99,6 billones, pero cayeron un 0,3% en términos reales. Fue el quinto mes consecutivo de baja real. “Los incrementos nominales no alcanzan a compensar la pérdida de valor de la moneda por el efecto de la inflación”, resumió Barbero.
Pese a ese contexto, la oferta bancaria de créditos hipotecarios UVA sigue activa. El economista y docente Andrés Salinas relevó las tasas nominales anuales (TNA) vigentes por banco para segunda vivienda, en operaciones con acreditación de sueldo. El listado muestra una dispersión considerable:
- ICBC: 6,9%
- Macro: 8,5%
- Banco del Sol: 9%
- Patagonia: 9,25%
- Santander: 9,5%
- Banco Hipotecario: 9,5%
- Credicoop: 11,5%
- BNA: 12%
- Brubank: 12%
- Comafi: 12,5%
- BBVA: 15%
- Supervielle: 15%
Salinas aclaró que dos entidades de peso no financian vivienda no permanente: Galicia y Ciudad.
El mismo Salinas registró la evolución de la tasa promedio ofertada. En mayo de 2026 esa tasa se ubicó en 9,19% anual, el nivel más bajo desde julio de 2025. El recorrido fue el siguiente: desde valores de entre 5,4% y 5,6% en 2024, la tasa trepó hasta superar el 11% entre agosto y diciembre de 2025, con un pico de 11,7% en octubre y noviembre. A partir de enero de 2026 comenzó a ceder: 11,7% en enero, 11,5% en febrero, 10,8% en marzo, 9,3% en abril y 9,2% en mayo.

Esa baja en el costo del financiamiento se da en simultáneo con una mejora del poder de compra del salario formal medido en dólares.
Según el último informe de Reporte Inmobiliario de accesibilidad de la vivienda, con datos actualizados a fines de abril de 2026, la relación entre salario medio registrado y valor del metro cuadrado en la Ciudad de Buenos Aires llegó a 0,65 m² por salario, por encima de los valores de 2024 y 2025, aunque todavía por debajo de los registros de los años noventa, cuando ese indicador llegó a 0,89 metro cuadrado.
El esfuerzo de acceso también bajó. Para un departamento de dos ambientes de 40 m² en el corredor norte de CABA, el requerimiento se redujo a 5,13 años de salario en 2026, frente a 14,49 años en 2020 y 13,48 años en 2023. En unidades de tres ambientes, el indicador bajó a 7,69 años de salario, contra 21,74 años en 2020 y 20,22 años en 2023.
Para un departamento de dos ambientes de 40 m² en el corredor norte de CABA, el requerimiento se redujo a 5,13 años de salario en 2026, frente a 14,49 años en 2020 y 13,48 años en 2023
El impacto de la tasa de interés real sobre la cuota mensual es determinante. Reporte Inmobiliario simuló operaciones sobre una unidad de 43 m², con un plazo de 20 años y financiamiento del 75% del valor de la vivienda. Los datos corresponden a abril de 2026 y el tipo de cambio utilizado fue de $1.400 por dólar.
Con una tasa del 9,7% anual, los valores de cuota inicial e ingreso familiar requerido por barrio o ciudad son los siguientes:
- Belgrano (CABA): cuota inicial $1.202.215 – ingreso requerido $4.808.860
- Palermo (CABA): cuota $1.190.265 – ingreso $4.761.060
- Villa Urquiza (CABA): cuota $1.152.283 – ingreso $4.609.132
- Recoleta (CABA): cuota $1.118.141 – ingreso $4.472.564
- Villa Crespo (CABA): cuota $921.399 – ingreso $3.685.596
- Caballito (CABA): cuota $935.483 – ingreso $3.741.932
- Almagro (CABA): cuota $863.359 – ingreso $3.453.436
- Flores (CABA): cuota $711.001 – ingreso $2.844.004
- Balvanera (CABA): cuota $642.718 – ingreso $2.570.872
- Mar del Plata: cuota $675.579 – ingreso $2.702.316
- La Plata: cuota $572.727 – ingreso $2.290.908
- Rosario: cuota $599.187 – ingreso $2.396.748
- Córdoba: cuota $509.992 – ingreso $2.039.968
Con una tasa del 6% anual, la operación arroja valores sustancialmente menores:
- Belgrano (CABA): cuota inicial $911.211 – ingreso requerido $3.644.844
- Palermo (CABA): cuota $902.154 – ingreso $3.608.616
- Villa Urquiza (CABA): cuota $873.365 – ingreso $3.493.460
- Recoleta (CABA): cuota $847.488 – ingreso $3.389.952
- Villa Crespo (CABA): cuota $698.369 – ingreso $2.793.476
- Caballito (CABA): cuota $709.043 – ingreso $2.836.172
- Almagro (CABA): cuota $654.377 – ingreso $2.617.508
- Flores (CABA): cuota $538.899 – ingreso $2.155.596
- Balvanera (CABA): cuota $487.144 – ingreso $1.948.576
- Mar del Plata: cuota $512.051 – ingreso $2.048.204
- La Plata: cuota $434.095 – ingreso $1.736.380
- Rosario: cuota $454.150 – ingreso $1.816.600
- Córdoba: cuota $386.545 – ingreso $1.546.180
Reporte Inmobiliario destacó que fuera de los segmentos de mayor valor de CABA, la convergencia entre precios más accesibles y condiciones de financiamiento relativamente más favorables amplía el universo potencial de demandantes en plazas como Córdoba, Rosario, La Plata o Mar del Plata.
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