ECONOMIA
El crédito hipotecario de la Argentina es el más bajo de la región: cuál es el nivel en otros países

El sistema financiero argentino tiene uno de los niveles más bajos de crédito hipotecario en América Latina. Según un informe de Deloitte Econosignal, los préstamos hipotecarios equivalen apenas al 1% del Producto Bruto Interno (PBI), una cifra que contrasta con la de países vecinos y que ubica al país en una posición de marcado rezago dentro de la región.
El dato forma parte de un diagnóstico más amplio sobre la estructura del crédito al sector privado en Argentina, que el informe describe como una economía “caracterizada por una estructura financiera poco profunda y por niveles históricamente bajos de crédito al sector privado en relación con el PBI”.
El crédito hipotecario no es el único segmento en el que Argentina aparece rezagada, pero es el que muestra la distancia más evidente respecto de sus pares regionales. Mientras que Chile registra 28 puntos porcentuales del PBI en préstamos hipotecarios y Brasil alcanza los 11 puntos. Perú y Colombia se ubican en 8 puntos porcentuales cada uno, y México en 10.
Tomando el total del crédito al sector privado -que incluye préstamos a empresas, crédito a familias y crédito hipotecario-, la Argentina presenta un nivel cercano al 15% del PBI, un porcentaje muy superior al registrado en 2023. Ese número queda “significativamente por debajo del promedio de los países de bajos ingresos y muy rezagado respecto de sus pares regionales de América Latina”, según el documento de la consultora.
La comparación regional es llamativa. Chile acumula 104 puntos porcentuales del PBI en crédito total al sector privado; Brasil, 76; Colombia, 40; Perú, 40; y México, 35. El promedio de los países de ingresos medios se ubica en 64 puntos porcentuales, mientras que el de los países de altos ingresos trepa hasta 156. La Argentina, con 15 puntos porcentuales, no sólo está lejos de los países de mayor desarrollo financiero: también queda por debajo del promedio de las economías de menores ingresos, que registran 22 puntos porcentuales.
El informe atribuye esta situación a décadas de inestabilidad. “La inestabilidad macroeconómica e institucional limitó durante años el financiamiento de largo plazo por parte del sistema financiero tradicional, algo que aún persiste”, señala el documento. Los préstamos hipotecarios son, por definición, créditos de largo plazo: requieren condiciones de estabilidad que Argentina no sostuvo de manera continua durante las últimas décadas, lo que explica en parte por qué ese segmento es el que muestra el mayor diferencial respecto de la región.
El crédito hipotecario es también el componente más sensible a esa historia de volatilidad. A diferencia del crédito al consumo o los préstamos a empresas -que pueden tener plazos más cortos y adaptarse mejor a entornos de mayor incertidumbre-, la vivienda exige horizontes de financiamiento que el sistema financiero argentino no logró sostener.

Pese al diagnóstico, Deloitte identifica en ese rezago una oportunidad. El informe señala que la situación actual “le da al país un gran potencial de crecimiento principalmente en el segmento empresas e hipotecarios”. Es decir, son precisamente los dos segmentos donde la brecha con la región es más pronunciada los que concentran el margen de expansión más significativo para el sistema financiero local.
Ese potencial, sin embargo, depende de condiciones que aún no están plenamente consolidadas. El propio informe describe cómo el ecosistema financiero argentino atravesó en los últimos años un proceso de transformación, impulsado en parte por el crecimiento de las empresas fintech y los proveedores no financieros de crédito, que ampliaron el acceso al financiamiento en segmentos de la población con mayor informalidad laboral y menor acceso a la banca tradicional. Pero ese crecimiento se concentró principalmente en el crédito al consumo -préstamos personales y tarjetas-, no en el crédito hipotecario, que exige condiciones estructurales distintas.

Dentro del total del crédito al sector privado en Argentina, el segmento empresas es el más relevante, con 7 puntos porcentuales del PBI. El crédito a familias -que incluye préstamos personales y de tarjeta- aporta otros 7 puntos porcentuales. El hipotecario, con 1 punto porcentual, es el componente más pequeño de los tres.
El informe sitúa este diagnóstico estructural en un contexto macroeconómico que, desde 2024, mostró cambios relevantes. “La desaceleración de la inflación y la estabilidad cambiaria permitieron recomponer las tasas de interés reales, que pasaron a terreno positivo”, describe el documento. Ese nuevo entorno es una condición necesaria -aunque no suficiente- para el desarrollo del crédito hipotecario, que requiere tasas predecibles y una inflación controlada para que tanto los bancos como los tomadores de crédito puedan planificar a largo plazo.
El propio informe advierte, no obstante, que ese proceso de estabilización tuvo costos en términos de capacidad de repago de los hogares, con un aumento de la morosidad que afectó principalmente al crédito al consumo.
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ECONOMIA
Reactivación en debate: el contraste entre los récords agregados y la realidad sectorial

El ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a exhibir datos de recuperación económica durante su presentación en el Meeting 2026 de la 31ª Exposición Internacional de la Construcción y la Vivienda (Batev). Allí destacó que el PBI y el consumo privado alcanzaron niveles récord en el primer trimestre de 2026, en paralelo con una desaceleración de la inflación y una mejora en los salarios reales. Según su visión, la combinación de disciplina fiscal, política monetaria contractiva y desregulación está generando un cambio estructural en la economía.
“No tenemos ninguna duda de que siguiendo la ortodoxia fiscal y monetaria que estamos teniendo vamos a converger a inflaciones internacionales en los próximos meses. Además, la deuda ha caído fuertísimamente; cuando vemos la deuda con el sector privado y los organismos multilaterales, también cayó de manera brutal. Somos el único gobierno que ha bajado la deuda consolidada”, afirmó Caputo.
El ministro también defendió la apertura comercial para aumentar la competencia. Recordó que, en gestiones anteriores, “las exportaciones cayeron, el nivel de empleo no creció nunca y tampoco el de los empleadores”. En contraste, aseguró que el nuevo esquema está permitiendo “acceder a productos de mejor calidad a mejor precio”, al tiempo que impulsa sectores exportadores que hoy registran máximos históricos.
El nuevo esquema está permitiendo “acceder a productos de mejor calidad a mejor precio (Caputo)
Caputo subrayó que las exportaciones de productos primarios se encuentran “70% por encima” de la tendencia de largo plazo, que las manufacturas de origen agropecuario están en niveles récord y que las manufacturas industriales crecieron 20%. También destacó el dinamismo de la economía del conocimiento y de las exportaciones pymes, que según dijo alcanzaron máximos históricos. “No es solamente un sector”, remarcó.
Sin embargo, los últimos datos del Indec permiten observar un panorama más complejo. La economía crece en el agregado, pero la recuperación no es homogénea: conviven sectores en expansión acelerada con otros que aún no logran recomponerse del ajuste inicial del programa económico.
El análisis de los 16 grandes rubros que componen el PBI revela que en el primer trimestre de 2026 crecieron 9 en la comparación interanual y 10 respecto del nivel heredado del gobierno de Alberto Fernández. Eso representa el 56% y 63% del total, aunque su aporte al PBI equivale al 66% -con una reactivación promedio de 3,2%- y 40% -aumentaron el valor agregado en conjunto 8,5%-, respectivamente.
Cuando se observa el detalle de los 51 subsectores del valor agregado bruto (VAB), la foto cambia: crecieron 43% interanual (suba de 3,4%) y 37% desde el inicio del gobierno (aumentaron la actividad 14,3% en promedio). Ajustado por su peso en el VAB total, el resultado es similar.
En sentido inverso, las actividades con caídas representaron 41% de los subsectores en la comparación anual (43% del VAB y baja de 0,4% promedio) y 55% respecto del último trimestre de 2023 (casi 57% del VAB, bajaron 4,3%). Es decir, la recuperación existe, pero no es generalizada.
Si bien el agro, la minería y el sector energético lideraron la expansión, otros rubros también crecieron por encima del promedio general (2,5% interanual y 2,6% frente al 4° trimestre de 2023). Entre ellos:
- Pesca: 27,5% y 121,7%
- Agro: 18,1% y 52%
- Intermediación financiera: 7,5% y 24,4%
- Minas y canteras: 12,3% y 20,9%
- Hoteles y restaurantes: 2,8% y 12,2%
- Electricidad, gas y agua: -1,1% y +10,1%
- Servicio doméstico: 6,3% y 9%
- Otros servicios personales: 0,7% y 7,8%
- Salud: 0,5% y 4,9%
- Transporte y comunicaciones: 2,3% y 3,8%
La recuperación del agro, potenciada por la normalización climática y la mejora de precios relativos, explica parte del rebote del PBI. La minería y la energía, impulsadas por inversiones previas y por la mayor producción de petróleo y gas, también aportan al crecimiento.
El turismo y la gastronomía se recuperan, mientras que los servicios financieros se expanden en un contexto de reordenamiento del sistema y mayor actividad crediticia.
Entre las actividades que se contrajeron tanto en el último año como desde el inicio del gobierno figuran:
- Industria manufacturera: 1,7% y 15%
- Construcción: +2,5% y -5,6%
- Administración pública: 1,4% y 4%
- Enseñanza: +0,1% y -2,1%
- Comercio y reparación de autos: 0,3% y 1,3%
- Inmobiliarias y alquileres: +0,9% y -0,1%
La industria continúa afectada por la caída del consumo en algunos segmentos, la apreciación real del tipo de cambio y la baja de la inversión. La construcción, pese a un leve repunte trimestral, sigue por debajo de los niveles previos al cambio de gobierno. El comercio minorista tampoco logra despegar, en parte por la recomposición gradual del poder adquisitivo.
Dentro de los 51 subsectores del Valor Agregado Bruto, a precios básicos constantes de 2004, se destacaron por sus aumentos interanuales y desde el inicio del gobierno:
- Cultivos agrícolas: 23,5% y 171,9%
- Construcciones agropecuarias: 4,9% y 121,1%
- Tabaco: 4,5% y 107,6%
- Edición e impresión: 4% y 90,4%
- Servicios auxiliares financieros: 17% y 43,6%
- Intermediación financiera: 8,6% y 31,1%
- Minerales metalíferos: 16,6% y 27,2%
- Petróleo, gas y carbón: 11,5% y 19,6%
- Energía eléctrica: -2,6% y +13,9%
- Restaurantes y bares: 2,5% y 12,4%
- Hotelería: 2,8% y 12,2%
- Transporte: 3,8% y 10,7%
- Refinación de petróleo: 11% y 9%
- Salud privada: 1,1% y 8,1%
- Servicios culturales y deportivos: 1,9% y 17,8%
El listado muestra que la recuperación se concentra en actividades vinculadas al agro, la energía, la minería y servicios urbanos.
Oferta y demanda global: señales mixtas
Las variaciones desestacionalizadas del primer trimestre de 2026 muestran:
- PBI: +2,3% interanual y +6,4% vs. 2023
- Importaciones: -7,7% y +17,9%
- Consumo privado: +3,5% y +10,6%
- Consumo público: -0,5% y -0,4%
- Inversión: -11,3% y -2,6%
- Exportaciones: +9,6% y +35,8%
El consumo privado se recupera más rápido que la inversión general, que sigue siendo el componente más rezagado de la demanda total. Las exportaciones son el motor más dinámico, mientras que el consumo público continúa en retroceso por el ajuste fiscal.

Los datos muestran una economía que efectivamente se está recuperando, aunque con una estructura desigual: sectores muy dinámicos conviven con otros que aún no logran recomponerse.
Sectores muy dinámicos conviven con otros que aún no logran recomponerse
El desafío para los próximos trimestres será determinar si la mejora se vuelve más homogénea o si la recuperación queda concentrada en pocos rubros, y si se revierte la brecha negativa entre la variación de la inversión en formación bruta de capital y la del sostenido aumento de los anuncios de grandes emprendimientos en los sectores energéticos y mineros, principalmente, así como entre el empleo total registrado y el informal.
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ECONOMIA
Argentina vs. Egipto en el Mundial 2026: qué dice el mercado de apuestas para el próximo partido

Luego del angustioso partido en el que la Selección venció a Cabo Verde, la mirada está puesta en lo que pueda pasar en el partido del martes 7 de julio
04/07/2026 – 11:12hs
El Mundial 2026 entró en su etapa más vibrante y de eliminación directa. Tras sufrir más de la cuenta y necesitar el tiempo suplementario para vencer a Cabo Verde por 3 a 2, la Selección Argentina ya tiene la mira puesta en su próximo compromiso de octavos de final. El rival será Egipto, que llega con el envión anímico de haber dejado en el camino a Australia por penales.
El duelo se disputará este martes 7 de julio a las 13:00 (hora de Argentina) en el Atlanta Stadium. Más allá del análisis estrictamente futbolístico, las principales plataformas de apuestas online ya mueven sus tableros y muestran una marcada tendencia sobre lo que se espera en los 90 minutos reglamentarios.
¿Cuánto paga cada país? Las cuotas del partido
En el mercado de las apuestas de contrapartida, el conjunto dirigido por Lionel Scaloni se perfila como el indiscutido candidato a quedarse con el pase a cuartos de final. La brecha entre ambos seleccionados se refleja de manera contundente en los números de las principales casas de juego internacionales:
- Victoria de Argentina: paga en promedio 1.40 por cada peso/dólar apostado. Esto representa una probabilidad implícita de triunfo superior al 68%.
- Empate (en los 90 minutos): otorga una cuota promedio de 4.50.
- Victoria de Egipto: el batacazo de los «Faraones» paga una atractiva pero arriesgada cuota de 8.50.
Para los inversores que prefieren mitigar riesgos y apostar directamente a «Quién clasificará» (incluyendo prórroga y penales), la cuota de la Albiceleste se desploma a un modesto 1.18, mientras que la heroica clasificación de Egipto cotiza a 4.75.
Resultados exactos: los marcadores más probables
El análisis de probabilidad financiera volcado a los marcadores más factibles muestra que las plataformas anticipan un partido controlado por el vigente campeón del mundo, estimando un resultado cerrado pero favorable:
Resultado Exacto (90 min) Cuota Promedio
- Argentina 1 – 0 Egipto 5.80
- Argentina 2 – 0 Egipto 6.20
- Argentina 2 – 1 Egipto 8.50
- Empate 1 – 1 8.00
- Egipto 1 – 0 Argentina 17.00
El mercado de goleadores: Messi y Salah concentran las miradas
Como es habitual en estos cruces de alta tensión, las apuestas especiales por futbolistas que moverán el marcador están lideradas por las máximas figuras de cada delegación.
• Lionel Messi: tras su descollante actuación y el gol clave en la victoria frente a Cabo Verde (su séptimo grito en lo que va del certamen), el capitán argentino es el máximo favorito para anotar en cualquier momento del partido, con una cuota de 1.85. Si es el encargado de abrir el marcador, el pago asciende a 3.60.
• Julián Álvarez / Lautaro Martínez: los centrodelanteros de la Selección los siguen de cerca con una recompensa promedio de 2.20 por gol.
• Mohamed Salah: por el lado africano, todas las fichas están puestas en la estrella del Liverpool. Un gol del delantero egipcio cotiza alto a 3.90, transformándose en la principal amenaza para el arco defendido por Emiliano «Dibu» Martínez.
El ganador de esta llave no la tendrá fácil en la siguiente instancia, ya que se medirá en cuartos de final ante el vencedor del cruce entre Suiza y Colombia. Para los apostadores, los octavos de final ya se juegan peso por peso en los servidores de todo el mundo.
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ECONOMIA
Ambivalencia con el dólar: por qué el peso fue una de las monedas que más se apreció en lo que va del año y de las que más se depreció en los últimos dos meses

El viernes, mientras millones de argentinos se preparaban para seguir las alternativas del partido de dieciseisavos de final del Mundial de Fútbol entre la Argentina y Cabo Verde, el dólar cerró la semana estable, pero en su precio más alto desde octubre del año pasado, con una cotización del billete al público en el Banco Nación de 1.510 pesos y un cierre de $1.488 en la rueda mayorista, con un volumen de casi USD 800 millones pese al feriado en Estados Unidos.
La evolución de la paridad entre la moneda local y la norteamericana ha tenido sus particularidades a lo largo del año: como observó Quantum. Considerando la primera mitad del año, el peso argentino fue una de las monedas que más se apreció a lo largo del año, pero también una de las que más se depreció en los últimos meses.
Ese derrotero, señala el más reciente informe semanal de la consultora, responde principalmente a tres razones: un ritmo más lento de liquidación de divisas de la agroexportación, que a su vez implica una mayor acumulación de granos en los silobolsas en el campo argentino, un intenso ritmo de compras del Banco Central (BCRA) y una reciente apreciación del dólar en términos globales, atribuible en buena medida a razones geopolíticas y factores externos a la economía argentina.
Desde fines de abril de este año el tipo de cambio oficial del peso argentino respecto del dólar se depreció 7% en términos nominales y 4,1% en términos reales. En esa evolución incidió el ritmo de liquidación de la campaña agrícola, “que no está siguiendo el ritmo histórico estacional en los envíos al mercado y con una acumulación mayor de stocks”, subraya Quantum.
Una segunda razón es la decisión del BCRA de comprar divisas en el mercado oficial de cambios (que entre fines de abril y fines de junio de este año compró más de USD 4.000 millones) y una tercera la apreciación de la moneda del dólar contra otras monedas internacionales.
“En particular, en las últimas semanas, la depreciación del peso fue similar a la registrada por varias monedas significativas contra el dólar de Estados Unidos. Desde fines de abril de 2026 al miércoles primero de julio, período en el que el peso argentino en el mercado oficial se depreció 4,1% en términos reales (teniendo en cuenta la inflación del periodo tanto en EEUU como en la Argentina), el euro lo hizo 3,3%, el yen japonés el 4,4%, la libra esterlina británica 2,9% y el real brasileño el 4,1 por ciento”, precisa el informe.
Andar y desandar
De ese modo desandaron los caminos de apreciación nominal que habían observado desde principios de año. De hecho, el informe precisa que entre el 31 de diciembre de 2025 y el 1 de julio de 2026 (esto es, en la primera mitad de 2026) el euro se depreció 3% en términos reales contra el dólar norteamericano, el yen 5,8% y la libra esterlina el 2,6% mientras que el tipo de cambio oficial del peso argentino se apreció 10,9% y el real brasileño lo hizo en un 6,8%.
Según Quantum, “estos recientes desplazamientos se dan desde un punto de partida en que el dólar se ve apreciado comparado con el nivel de tipo de cambio real multilateral tomado en un periodo histórico largo. Según la paridad de poder de compra del dólar (teniendo en cuenta las monedas y las tasas de inflación domésticas de los principales países con los que comercia y su propia inflación) para el periodo 1994-2026, el dólar estaría actualmente apreciado 11,7%, aunque no está en niveles máximo de apreciación de comienzos de 2025”.
A principios de este año la visión más generalizada era que la moneda de Estados Unidos podría seguir depreciándose, dado el punto de partida: altos déficits fiscales y de cuenta corriente, con una deuda del sector público que ya supera el 100% del PBI.
Pero los factores geopolíticos fueron en la dirección opuesta, y prevalecieron. “Ahora, en cambio, se incorporaron a la consideración las consecuencias de conflictos bélicos, incluyendo el de Medio Oriente. Esta evaluación dejó de manifiesto vulnerabilidades relativas, las variaciones derivadas de diferenciales regionales y nacionales de tasas de interés y la evolución de productividades con sus tecnologías”, explica Quantum.
¿Qué hay en todo esto para la Argentina? El informe concluye advirtiendo que la dinámica local del tipo de cambio está afectada por estas circunstancias y por factores propios, fundamentalmente aquellos que impactan en la oferta de divisas del sector privado (como la relativa lentitud del sector agroexportador para liquidar sus ventas) y la necesidad del BCRA de acumular reservas.
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