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El Gobierno acelera un acuerdo para financiar la Base Naval Integrada de Ushuaia antes de las elecciones en Estados Unidos

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El Gobierno no consigue aún financiamiento para la Base Naval Integrada de Ushuaia y busca cerrar un esquema de apoyo antes de las elecciones legislativas de Estados Unidos. En la Casa Rosada reconocen que la negociación “no está avanzada”, pero quieren acelerarla porque entienden que la voluntad política de Washington podría cambiar si el Partido Republicano pierde control parlamentario.

«Según nuestras proyecciones, una de las cámaras pierde seguro”, expresan en Nación. La frase apunta al cálculo político que hacen en Balcarce 50: el alineamiento con Donald Trump abre una ventana de oportunidad para avanzar en cooperación militar, logística y estratégica, pero esa ventana podría achicarse si el resultado electoral modifica el margen de maniobra de la Casa Blanca.

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El proyecto en discusión es la Base Naval Integrada de Ushuaia, una obra que el Gobierno considera estratégica para reforzar la presencia argentina en el Atlántico Sur, la logística antártica y el control de una zona sensible por su cercanía con Malvinas. La iniciativa está bajo la órbita de Defensa y combina intervención de la Armada con planificación conjunta por su rol logístico y antártico. Requiere un financiamiento que hoy no está garantizado.

En el Ejecutivo buscan un acuerdo técnico con Estados Unidos, bajo una lógica similar a la que se aplicó con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército norteamericano en la Hidrovía. La idea no es presentar una base estadounidense en territorio argentino, sino explorar un mecanismo de asistencia, cooperación técnica y eventualmente financiamiento o apoyo operativo para acelerar la construcción.

La Casa Rosada ya venía trabajando esa hipótesis desde el inicio de la gestión. En informes oficiales, Defensa ratificó que la Base Naval Integrada sigue siendo prioritaria, pero reconoció que la ejecución está sujeta a la disponibilidad financiera. También sostuvo que cualquier cooperación futura con otros países deberá encuadrarse en los marcos de transparencia y control parlamentario vigentes.

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Los detalles de la base militar que quiere construir el Gobierno en Ushuaia con ayuda de los Estados Unidos (Foto: Defensa).

La obra tiene además un trasfondo geopolítico. En Balcarce 50 entienden que Ushuaia puede funcionar como un punto logístico clave para la proyección antártica y para competir con otros puertos de acceso al continente blanco, como Punta Arenas, Hobart y el puerto que el Reino Unido desarrolla en Malvinas. Por eso, el Gobierno busca que el apoyo de Washington refuerce la posición argentina en la región.

El interés estadounidense aparece vinculado también a la disputa más amplia con China. En despachos oficiales sostienen que Washington mira con atención la presencia china en infraestructura estratégica latinoamericana y que Tierra del Fuego forma parte de ese mapa por su ubicación, su proyección hacia la Antártida y su cercanía al Atlántico Sur.

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El Gobierno viene firmando en paralelo distintos convenios militares y de seguridad con la administración Trump. Entre ellos, la participación en el Escudo de las Américas, el acuerdo marítimo con apoyo del Comando Sur, la donación de cámaras y equipamiento para patrullaje, los ejercicios conjuntos y las cartas de intención para cooperación logística y acceso a plataformas de drones y sistemas antidrones.

En Defensa destacan también los ejercicios navales combinados con fuerzas estadounidenses y la visita de Milei al portaaviones USS Nimitz como señales de la nueva etapa de cooperación bilateral. La Casa Rosada busca mostrar que el vínculo con Washington no se limita a la agenda económica, sino que incluye seguridad, defensa, logística y alineamiento geopolítico.

La relación con Estados Unidos también se expresó en el Consejo de la Paz, la iniciativa impulsada por Trump que Milei respaldó en Washington. Aunque el Gobierno no prevé enviar su ratificación al Congreso en el corto plazo, en Balcarce 50 la ubican como parte del mismo esquema de alineamiento internacional con la Casa Blanca.

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Los presidentes Donald Trump y Javier Milei profundizan su alianza estratégica (Foto de archivo: AP).
Los presidentes Donald Trump y Javier Milei profundizan su alianza estratégica (Foto de archivo: AP).

El objetivo ahora es convertir esa sintonía política en un instrumento concreto para Ushuaia. En el Ejecutivo admiten que no hay todavía un financiamiento cerrado ni un acuerdo técnico firmado para la base, pero sostienen que la negociación debe acelerarse antes de que el calendario electoral estadounidense complique los márgenes políticos de la administración Trump.

La discusión es sensible porque cualquier esquema que implique presencia, asistencia o actividad militar extranjera en territorio argentino puede abrir cuestionamientos parlamentarios y diplomáticos. En el Gobierno intentan separar el proyecto de la idea de una base extranjera y remarcan que se trata de infraestructura argentina, bajo control argentino y orientada a fortalecer capacidades propias.

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Aun así, en la Casa Rosada saben que el tema puede generar ruido por Malvinas, por la relación con Chile y por el alineamiento con Estados Unidos. Por eso, el formato que imaginan es técnico y gradual, con cooperación específica y sin una presentación política que obligue a abrir una discusión legislativa de alto costo en el corto plazo.

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En paralelo, en Balcarce 50 trabajan para que Milei vuelva a viajar a Estados Unidos durante el segundo semestre. El Presidente no participará de las celebraciones del 4 de julio en Washington, pero en el Gobierno buscan otro formato de encuentro con Trump, posiblemente en un evento conservador o en una actividad vinculada al universo republicano.

La apuesta oficial es usar ese nuevo viaje para sostener el vínculo político con Washington y empujar los expedientes estratégicos pendientes. Entre ellos aparece la base de Ushuaia, que para el Gobierno combina tres objetivos: presencia soberana en el Atlántico Sur, proyección antártica y profundización de la alianza militar con Estados Unidos.

Gobierno, ushuaia, Estados Unidos

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El exabrupto de un camporista contra Alberto Fernández: “Sos un garca”

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La interna peronista recrudece ante la falta de un candidato que emerja como opción de consenso para las elecciones presidenciales de 2027, por lo que desde La Cámpora volvieron a cargar contra el expresidente Alberto Fernández y el sector del gobernador Axel Kicillof.

Así, después de que el expresidente expresara que existe una “oposición frontal” Kicillof, a quien calificó como un aspirante “muy poderoso”, el jefe del bloque de diputados bonaerense de Unión por la Patria (UxP), Facundo Tignanelli, le respondió de forma contundente y lo tildó de «garca”.

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“Lo primero que tiene que hacer el peronismo para volver a ganar es estar en contra de todo lo que vos decís. Sos un garca, todo el mundo lo sabe. Correte que ya bastante daño le hiciste al país”, expresó Tignanelli.

El exabrupto de TignanelliRedes

El mensaje del legislador y mano derecha de Máximo Kirchner se dio en respuesta a una definición que el exmandatario hiciera en declaraciones radiales. Fernández dijo que “no hay” una falta de candidatos y que observa un “sector interno” dentro del peronismo que mantiene una “oposición frontal” a Kicillof.

Es un candidato muy poderoso y está trabajando en la provincia de Buenos Aires en un momento de adversidad”, analizó en diálogo con Radio Delta.

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A su vez, admitió estar preocupado por “la situación del peronismo” y consideró que al espacio le “cuesta estar ensamblado en la orquesta y lograr que los oídos de la sociedad lo escuchen”.

Fernández elogió a KicillofNatacha Pisarenko – AP

Sería bueno que resolvamos de una vez por todas quién conduce al peronismo y me parece importante que haya una elección interna, porque, si no, es un signo de debilidad”, agregó.

Además, consideró que no hay más espacio para “poner excusas” y que, en caso de haber elecciones internas, la situación se resolvería. “El que gana conduce y el que pierde acompaña”, rezó.

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Por otro lado, manifestó que, en caso de que el peronismo busque que la expresidenta Cristina Kirchner sea la candidata, es necesaria una “jugada jurídica”. “No se puede hacer un llamado al voto en blanco, porque lo que Argentina necesita es una conducción”, sumó.

Nadie pone en duda lo que está sufriendo Cristina y nos tiene que preocupar que una persona inocente esté presa”, dijo y agregó: “El reclamo de pedir la libertad de Cristina es un pedido ciudadano”.

Máximo Kirchner propuso a Cristina como candidata

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En tanto, durante el acto que montó La Cámpora por el Día de la Independencia el pasado jueves, Máximo Kirchner se refirió a quien debe ser el principal candidato de cara las próximas elecciones y postuló a su madre, actualmente condenada por la causa Vialidad e inhabilitada a ejercer cargos públicos.

Máximo Kirchner en Carmen de Areco.

“Cuando nosotros proponemos que sea nuestra candidata no queremos joder la vida y el destino a nadie. No es que estamos haciendo alguna maldad”, dijo, en alusión a Kicillof, tras lo cual aclaró “Entendemos que es la mujer más capacitada”.

“Vamos a pelear contra lo que tengamos que pelear. Hace mucho tiempo que muchos compañeros y compañeras venimos trabajando juntos por una Argentina diferente. Nos conocemos, sabemos quiénes somos, sabemos nuestras fortalezas, nuestras debilidades. Sabemos cuándo ayudarnos entre nosotros para dar las peleas que hay que dar”, afirmó.

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La interna peronista,el principal candidato,Alberto Fernández,Interna en el PJ,Axel Kicillof,Conforme a,Alberto Fernández,,A un paso del juicio. La Justicia rechazó un pedido de Alberto Fernández para que se anule la causa por violencia de género,,Dólar blue. Un financista les apuntó a exfuncionarios de Alberto Fernández y se presenta en la Justicia,,El método de la vieja casta. Adorni y la renuncia que el país espera

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Raúl Jalil volvió a respaldar la eliminación de las PASO y pidió un acuerdo político amplio para avanzar con la reforma electoral

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El gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, reiteró su respaldo a una eventual eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Se trata de una de los principales objetivos del gobierno de Javier Milei para este segundo semestre del año y forma parte de la tan mentada reforma electoral que se espera se trate pronto en el Congreso.

En una entrevista con Lorena Maciel en Radio con Vos, el mandatario sostuvo: “Esta reforma política tiene que tener un consenso muy importante de la mayoría de los partidos políticos”. En ese sentido, planteó que el debate debería involucrar tanto al Gobierno nacional como a los gobernadores y a los principales dirigentes de la oposición.

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“Creo que las PASO tienen que anularse y volver a un modelo donde la discusión de los candidatos regrese a los partidos políticos”, sostuvo, aunque aclaró que se trata de una opinión personal y remarcó que lo central será alcanzar un acuerdo amplio.

Santilli se reunió con Jalil para avanzar en la agenda común entre Nación y Catamarca. (Foto: Jefatura de Gabinete)

Durante la entrevista, Jalil volvió a defender la estrategia de mantener canales de diálogo con Nación, pese a las diferencias políticas. El mandatario integra el grupo de gobernadores peronistas con mayor nivel de interlocución con la Casa Rosada, aunque aclaró: “No es que uno está de acuerdo en todas las políticas públicas, pero sí en lo que se pueda acordar”.

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En esa línea, mencionó que mantiene una agenda de trabajo común con otros gobernadores como Gustavo Sáenz y Osvaldo Jaldo, y destacó que el objetivo es priorizar los intereses de cada provincia.

Jalil destacó el objetivo de alcanzar el equilibrio fiscal y la desaceleración de la inflación, al considerar que el aumento sostenido de los precios es uno de los principales factores que golpean a los sectores de menores ingresos.

Además, propuso avanzar en una reforma del Banco Central para fortalecer el cuidado del valor de la moneda, al entender que esa función debería convertirse en una política de Estado.

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Raúl Jalil mantiene una agenda de trabajo con sus pares Gustavo Sáenz, de Salta, y Osvaldo Jaldo, de Tucumán. (Foto: prensa Ministerio del Interior)
Raúl Jalil mantiene una agenda de trabajo con sus pares Gustavo Sáenz, de Salta, y Osvaldo Jaldo, de Tucumán. (Foto: prensa Ministerio del Interior)

“Cuando usted tiene un desbalance en la economía, por algo lo paga. O lo paga por un recorte o lo paga por la inflación”, señaló al ser consultado por el impacto del ajuste sobre áreas como la obra pública, la salud y la educación.

Su mirada sobre el peronismo

Consultado sobre la situación interna del Partido Justicialista, Jalil evitó pronunciarse sobre una eventual etapa de cierre del kirchnerismo y sostuvo que la política atraviesa un proceso de transformación que excede a la Argentina. Ratificó además su pertenencia al peronismo y descartó cualquier posibilidad de incorporarse a La Libertad Avanza.

Respecto de la organización partidaria, cuestionó las intervenciones que el PJ dispuso en algunos distritos y pidió una conducción más abierta. “No crean que el partido es de uno; el partido es de todos”, sostuvo.

Por último, consideró que la discusión interna del peronismo bonaerense deberá resolverse primero en la provincia antes de avanzar en una estrategia común con el resto de los gobernadores del espacio.

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Raúl Jalil, PASO, reforma electoral

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Malvinas: la fuerza de una causa justa

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Hace apenas unas semanas, la cuestión de las Islas Malvinas volvió a ocupar un lugar central en la agenda internacional. La Organización de los Estados Americanos (OEA), el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas (C24) y los Estados Parte y Asociados del Mercosur reiteraron el llamado a que la Argentina y el Reino Unido reanuden las negociaciones para resolver la disputa de soberanía de forma pacífica.

Ese renovado apoyo ofrece una oportunidad para reflexionar sobre una causa que atraviesa nuestra historia, define nuestro presente y dialoga con el futuro de nuestra Nación.

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Cada nuevo pronunciamiento confirma que la cuestión Malvinas permanece abierta y vigente. También nos invita a preguntarnos qué significa realmente Malvinas para la Argentina. La respuesta, lógicamente, excede cualquier conmemoración.

El 2 de abril y el 10 de junio expresan momentos centrales de nuestra memoria nacional. Sin embargo, la responsabilidad de proteger nuestros derechos soberanos trasciende cualquier efeméride. Malvinas es una causa de todos los días. Y esa convicción explica cada paso de nuestra política exterior.

Lo ocurrido en la OEA y en Naciones Unidas tiene una enorme relevancia política y diplomática. En dichos ámbitos, se volvió a afirmar con claridad que existe una disputa de soberanía entre la República Argentina y el Reino Unido sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, y que esa controversia debe resolverse mediante negociaciones bilaterales, por medios pacíficos y l derecho internacional.

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El cementerio de Darwin, donde descansan los restos de los soldados argentinos caídos en la guerra Mauro V. Rizzi

Es claro que las resoluciones no resuelven, por sí mismas, la controversia. Su valor radica en que mantienen viva la obligación de negociar establecida por las Naciones Unidas y dejan cada vez más expuesta la decisión del Reino Unido de seguir ignorando este mandato.

La historia, el derecho y el concierto de naciones convergen para sostener la legitimidad de nuestro reclamo

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Mantener esa posición requiere una tarea permanente. Cada consenso alcanzado demanda una diplomacia activa, persistente y técnicamente sólida. Se trabaja. Se construye. Se defiende. Desde la Cancillería argentina llevamos la posición nacional a todos los foros multilaterales, dialogamos con gobiernos de todas las regiones, explicamos nuestros títulos, exponemos argumentos sobre la inaplicabilidad de la libre determinación para este caso y fortalecemos una red de coincidencias que mantiene vigente una verdad esencial. Malvinas no es una causa solitaria. La historia, el derecho y el concierto de naciones convergen para sostener la legitimidad de nuestro reclamo.

Una causa justa

Malvinas toca una fibra profunda de nuestra Nación porque excede la lectura cartográfica. Expresa nuestra integridad territorial, nuestra proyección oceánica, nuestra condición bicontinental, nuestra riqueza y nuestra ascendencia sobre el Atlántico Sur.

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La Argentina no puede pensarse sin incluir esas dimensiones. El Atlántico Sur es la profundidad estratégica de nuestra Nación. Allí se enlazan la Patagonia, el mar, la Antártida, nuestra plataforma continental y una parte decisiva de nuestro futuro.

Sobre esa convicción, el presidente Javier Milei ha reafirmado el carácter legítimo e irrenunciable de nuestro reclamo. Con ese mandato como brújula, me honra, como canciller, asumir el compromiso de sostener esta causa con firmeza y constancia.

No se trata de una gestión más dentro de la agenda exterior. Se trata de una responsabilidad institucional que nos obliga frente a la Constitución nacional, frente a nuestra historia y frente a cada argentino que entiende que la soberanía se defiende con acciones. Y esa obligación también exige demostrar, una y otra vez, por qué el derecho internacional asiste a la Argentina.

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Nuestro reclamo encuentra sustento en fundamentos históricos y jurídicos que la Argentina sostiene de manera ininterrumpida desde su independencia. Como heredera de los derechos de España, l principio de sucesión de Estados, ejerció actos efectivos de autoridad sobre las islas, tomó posesión formal en 1820 y creó la Comandancia Política y Militar en 1829.

Javier Milei, durante el acto oficial del 2 de abril en homenaje a los caídos en la guerra de las Malvinas[e]MARTIN ZABALA – XinHua

En 1833 el Reino Unido ocupó las Islas mediante un acto de fuerza nunca consentido por nuestro país, quebró la integridad territorial argentina, expulsó a nuestras autoridades nacionales y a la población legítimamente establecida, procedió a poblar el territorio con sus propios colonos e impidió la radicación de ciudadanos argentinos.

Ese hecho fue el origen de una situación colonial que persiste hasta nuestros días. La Argentina nunca prestó consentimiento a esa ocupación y mantuvo una protesta constante, pacífica y fundada en el derecho.

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En esa línea, la Resolución 2065 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, aprobada en 1965, marcó un punto de inflexión. Reconoció formalmente la existencia de una disputa de soberanía y estableció el camino de la negociación bilateral, con atención a los intereses de los habitantes de las islas. Desde entonces, la comunidad internacional parte de un hecho jurídico ineludible. Existe una disputa de soberanía pendiente de solución.

Existe una idea equivocada según la cual el conflicto del Atlántico Sur de 1982 habría puesto fin a la disputa de soberanía. Los hechos demuestran lo contrario. Apenas cinco meses después de terminadas las hostilidades, la Asamblea General de la ONU aprobó la Resolución 37/9, que instó a la Argentina y al Reino Unido a reanudar las negociaciones. El conflicto no modificó la naturaleza jurídica de la controversia y tampoco la resolvió. La comunidad internacional reafirmó entonces, como lo sigue haciendo hoy, que el único camino continúa siendo una solución pacífica.

La cuestión Malvinas tampoco es un caso más de descolonización ni un supuesto de libre determinación. Es una situación colonial especial y particular, originada en el quebrantamiento de la integridad territorial argentina. El tiempo no convierte una ocupación ilegítima en soberanía. Tampoco dividirá la unidad territorial de la República Argentina.

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Vale tener presente que las Naciones Unidas reconocen tanto el principio de libre determinación de los pueblos como el de integridad territorial de los Estados. La propia Organización determina cuál corresponde aplicar según las características de cada caso. Hace más de seis décadas, el embajador José María Ruda sintetizó esta cuestión con una claridad que conserva plena vigencia al afirmar que Malvinas interpela el principio de integridad territorial de la República Argentina.

El Monte Tumbledown, escenario de un combate clave en la guerra de las Malvinas
Ricardo Mazalan – AP

Esa fue, precisamente, la interpretación que hizo suya la Asamblea General al entender que la controversia deriva de la ocupación de una parte del territorio argentino mediante un acto de fuerza consumado en 1833. Por esa razón, nunca consideró aplicable el principio de libre determinación y, en cambio, sostuvo de manera constante que la solución debía alcanzarse mediante negociaciones entre las partes, teniendo en cuenta los intereses de los habitantes de las islas.

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No debemos caer en la trampa del referéndum

Esa misma lógica explica por qué las Naciones Unidas distinguen entre los intereses de los habitantes de las islas y sus deseos respecto de la soberanía. Nuestra Constitución nacional establece que la recuperación del ejercicio pleno de la soberanía debe realizarse respetando el modo de vida de quienes habitan las islas y principios del derecho internacional. Ese compromiso es permanente. Otra cuestión muy distinta es pretender que la población artificialmente implantada por la potencia ocupante pueda decidir la soberanía del territorio en disputa. Por esa razón, ningún referéndum organizado unilateralmente por el Reino Unido puede producir efectos jurídicos sobre una controversia cuya resolución corresponde exclusivamente a la Argentina y al Reino Unido mediante negociaciones. No debemos caer en la trampa del referéndum.

La fuerza de nuestros derechos

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En la OEA, por aclamación, nuestra región volvió a calificar la cuestión Malvinas como un tema de interés hemisférico permanente. En el C24, todos los países latinoamericanos integrantes del Comité copatrocinaron la resolución que fue adoptada por consenso. A ello, se suma el acompañamiento permanente del Mercosur, la CELAC, las Cumbres Iberoamericanas, el Consenso de Brasilia, la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur, el grupo G77 más China, el SICA y otros espacios multilaterales.

A todos esos países que nos acompañan les transmito el agradecimiento de la República Argentina. Su compromiso con el derecho internacional robustece el capital diplomático que permite mantener vivo el reclamo y elevar el costo político de la indiferencia británica.

Hay otro aspecto igualmente importante. Las Naciones Unidas no solo exhortan a la Argentina y al Reino Unido a negociar. Desde la Resolución 31/49 en adelante solicitaron expresamente que ambas partes se abstengan de introducir modificaciones unilaterales mientras la disputa permanezca sin resolución. El sentido de ese mandato es inapelable. Ninguna de las partes puede aprovechar la situación para consolidar posiciones de hecho o disponer de recursos cuya titularidad sigue siendo objeto de una controversia.

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Sin embargo, el Reino Unido ha persistido durante décadas en desconocer ese llamado mediante la exploración y explotación de recursos naturales, el otorgamiento de licencias y el mantenimiento de una presencia militar desproporcionada.

La Argentina ha respondido estas afrentas con la misma coherencia con la que sostiene su posición diplomática. Nuestra legislación prohíbe la exploración y explotación de hidrocarburos en la plataforma continental argentina sin la autorización de las autoridades argentinas y prevé sanciones para quienes participen de esas actividades.

Esa decisión busca proteger recursos que pertenecen a todos los argentinos y cuya utilización solo podrá definirse plenamente cuando la disputa encuentre una solución l derecho. Resguardar nuestros recursos naturales también significa defender una parte esencial del patrimonio de la Nación.

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La magnitud del despliegue militar británico resulta particularmente elocuente. En las islas residen alrededor de tres mil personas y permanecen desplegados aproximadamente mil doscientos efectivos británicos. Esa proporción exhibe el carácter táctico de la ocupación. Malvinas no es, para el Reino Unido, expresión de su identidad. Constituye un enclave estratégico desde el cual preserva intereses militares, económicos y geopolíticos en una de las regiones más relevantes del hemisferio sur.

La Argentina mantiene intacta su vocación negociadora. Estoy convencido de que la solución será pacífica, por la vía diplomática y l derecho internacional

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Asimismo, una de las manifestaciones más evidentes del incumplimiento de ese mandato internacional se observa en el proyecto Sea Lion. En diciembre de 2025, Rockhopper Exploration Plc y Navitas Petroleum Development and Production Limited anunciaron una pretendida decisión final de inversión para desarrollar ese yacimiento, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte, sobre la base de licencias apócrifas emitidas por autoridades ilegítimas. Cada acto unilateral británico confirma que la controversia permanece abierta. Cada declaración y resolución internacional recuerda cuál es el único camino para resolverla.

La Argentina rechazó esa acción unilateral, reservó todos sus derechos y dejó claro que quienes intervengan o faciliten actividades ilegales en áreas bajo disputa se exponen a sanciones administrativas, penales y a otras medidas en jurisdicciones nacionales e internacionales. Preservar nuestra integridad territorial también significa proteger la proyección oceánica de la Argentina.

Una causa que nos trasciende

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Malvinas también vive en la memoria de nuestros veteranos, en las familias de los caídos y en cada hogar argentino donde esa palabra se pronuncia con respeto. Ellos le dieron a esta causa un contenido moral que ningún funcionario puede olvidar. Cada avance diplomático que alcanzamos también honra ese legado. Su entrega nos exige conducta pública y una política exterior a la altura de su ejemplo.

Por eso seguiremos. Estaremos presentes en Naciones Unidas, en la OEA, en cada foro multilateral y en cada conversación bilateral donde resulte necesario defender nuestros derechos. Responderemos sin ambigüedad frente a cada acto unilateral, independientemente de su naturaleza. Lo haremos con firmeza y guiados por la convicción de que las causas justas requieren paciencia estratégica, unidad nacional y perseverancia.

La Argentina mantiene intacta su vocación negociadora. Estoy convencido de que la solución será pacífica, por la vía diplomática y l derecho internacional. Esa disposición convive con una certeza inalterable. Nuestro reclamo no prescribe, no se resigna y no se abandona.

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Malvinas es historia, territorio, mar, memoria y destino. Es una promesa entre generaciones. Es la voz de una Nación que sabe esperar sin renunciar y sabe reclamar sin claudicar.

Cada día renuevo ese mandato con la conciencia de que pocas responsabilidades pueden honrar más a un Canciller que llevar la voz de esta causa justa al mundo y defenderla con la misma firmeza con la que la abrazan millones de compatriotas. Allí reside uno de los mayores honores y compromisos que puede asumir un argentino. Ese es mi compromiso.

Por historia, por derecho y por convicción, las Malvinas son argentinas.

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El autor es ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la República Argentina




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