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En medio del ajuste en el Ministerio de Defensa, el Gobierno evalúa suspender el desfile militar del 9 de Julio

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El Gobierno no planea realizar el desfile militar del 9 de Julio por el ajuste en Defensa y, por ahora, no tiene previsto ordenar un despliegue de las Fuerzas Armadas para la fecha patria. Fuentes oficiales aseguran que no hubo ninguna indicación para preparar el operativo y en el sector castrense sostienen que no están dadas las condiciones presupuestarias ni de clima interno para repetir una movilización de ese tipo.

Entendemos que no va a haber desfile por el recorte presupuestario”, expresan en las Fuerzas Armadas. En la Casa Rosada evitan una definición pública cerrada, pero admiten que el evento no figura en la agenda operativa. La lectura interna es que organizar una movilización nacional de tropas, vehículos, aviones, seguridad, combustible, viáticos y logística se complica en medio del ajuste sobre el área de Defensa y del malestar salarial en los cuarteles.

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El antecedente inmediato refuerza esa línea. El año pasado tampoco se realizó el desfile militar por el Día de la Independencia. En 2025, el Gobierno había descartado repetir el despliegue por falta de fondos y porque no había dado instrucciones a las fuerzas para poner en marcha los preparativos. Este año, según fuentes oficiales, el escenario se mantiene: no hay orden para alistar unidades ni para activar la organización del operativo.

El último desfile militar fue el de 2024, cuando Javier Milei y Victoria Villarruel participaron de la puesta sobre la avenida Del Libertador. Ese despliegue incluyó cerca de 9900 efectivos, veteranos de Malvinas, aviones, helicópteros, tanques, vehículos de combate y unidades de distintas provincias. El costo informado entonces superó los $720 millones, por gastos de traslado, combustible, alimentación, viáticos, seguridad, limpieza y apoyo logístico.

Javier Milei y Victoria Villarruel se subieron al tanque militar en el desfile por el 9 de Julio del 2024 (Foto: Presidencia).

Actualizado por inflación, ese gasto sería hoy sensiblemente mayor. En sectores de Defensa sostienen que una erogación de esa magnitud chocaría con el estado actual de las partidas militares y con el clima interno de las fuerzas. El Gobierno mantiene tensiones por reclamos salariales, el funcionamiento del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad y la falta de una equiparación plena con las fuerzas de seguridad.

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La discusión presupuestaria se agravó tras la última reestructuración de partidas. La Decisión Administrativa 20/2026 dispuso una reducción general de créditos en distintas áreas del Estado y, dentro de ese esquema, las Fuerzas Armadas recibieron un recorte estimado en $59.600 millones. Según el desagregado que circula en el área militar, el ajuste alcanza unos $12.600 millones en el Ejército, $27.040 millones en la Armada, $16.500 millones en la Fuerza Aérea y $3762 millones en el Estado Mayor Conjunto.

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La Armada aparece como la fuerza más afectada por la poda. En las planillas presupuestarias, los recortes impactan sobre componentes de alistamiento operacional, entre ellos el proyecto de helicópteros navales livianos, servicios de mantenimiento y partidas vinculadas a sanidad naval. En la Fuerza Aérea, el ajuste recae sobre equipamiento militar y de seguridad y sobre gastos de mantenimiento. En el Ejército, la reducción se distribuye entre maquinaria, transporte y equipos militares.

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El Estado Mayor Conjunto también sufrió una reducción en partidas de planeamiento militar y en la campaña de sostén logístico antártico, especialmente en productos químicos, combustibles y lubricantes. A eso se suma el recorte de créditos vinculados al Fondo Nacional de la Defensa y a servicios de Hidrografía. En el Gobierno relativizan el impacto y sostienen que las bajas fueron distribuidas para no paralizar proyectos, pero en las fuerzas advierten que el margen de maniobra se achicó.

Más de 7.000 efectivos de distintas fuerzas participaron en el desfile del Día de la Independencia de 2024 (Foto: Presidencia).
Más de 7.000 efectivos de distintas fuerzas participaron en el desfile del Día de la Independencia de 2024 (Foto: Presidencia).

Ese contexto explica la cautela con el desfile. Para realizarlo, Defensa debería coordinar el traslado de tropas desde distintas unidades del país, movilizar vehículos pesados, prever aeronaves, organizar alojamiento, alimentación, seguridad y cortes de tránsito, además de pagar viáticos. En el sector militar remarcan que el evento tiene impacto simbólico, pero también un costo operativo alto para una estructura que viene de recibir recortes y que todavía enfrenta reclamos internos.

La Casa Rosada, en cambio, busca sostener una agenda militar más selectiva. El Ejecutivo espera la llegada de la segunda tanda de aviones F-16 entre fines de este año y principios del próximo, como parte del cronograma plurianual de incorporación de las 24 aeronaves compradas a Dinamarca. En informes al Congreso, Defensa sostuvo que los aviones ingresarán por etapas hacia el final de cada año y que el proceso terminará en 2028.

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El Gobierno presenta la adquisición de los F-16 como el eje principal de “modernización de la Fuerza Aérea” y como una recuperación de la capacidad supersónica que la Argentina perdió tras la salida del sistema Mirage. Según Defensa, el acuerdo no contiene restricciones de despliegue geográfico ni limitaciones de uso del armamento AMRAAM, y existen previsiones presupuestarias plurianuales para el sostenimiento de la flota y la disponibilidad operativa.

La agenda presidencial también pesa en la definición del 9 de Julio. En Nación sostienen que lo más probable es que Milei viaje con parte del Gabinete a Tucumán para las actividades por el Día de la Independencia. Antes, el Presidente estará en Washington para participar de la celebración del 4 de julio por la Independencia de EE.UU., en una visita que se inscribe en el alineamiento político con la administración de Donald Trump.

Gobierno, 9 de julio, defensa

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Milei vuelve a Rosario por el Día de la Bandera: reaparecerá con Adorni y Villarruel se sentará a metros suyo

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El foco que se posa sobre la política nacional se trasladará este sábado a la ciudad de Rosario, donde se celebrará una nueva conmemoración por el Día de la Bandera. El presidente Javier Milei volverá a asistir a esta ceremonia después de haber faltado al acto del año pasado. Así, será la segunda ocasión que presida y hable frente al Monumento Histórico Nacional de la Bandera.

Pero la aparición de este año está cargada por dos hechos de alto componente simbólico. En primer lugar, volverá a compartir un evento con Victoria Villarruel, con quien tiene una relación irreconciliable. La Vicepresidenta forzó su presencia en el acto pese a no haber sido invitada por la Casa Rosada y estará a metros de su ex compañero de fórmula. En segundo término, será la reaparición pública del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, luego de la controvertida entrevista en la que dio su versión de su crecimiento patrimonial.

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La vuelta de Milei a este acto en Rosario será con prácticamente toda la cúpula de su administración. Viajará con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, a las 9 en un vuelo que partirá desde Aeroparque y que llegará cuarenta minutos más tarde al Aeropuerto Internacional de Rosario “Islas Malvinas”. Después del cordón de honor que le harán, recorrerá un tramo de 10 minutos en helicóptero hacia la sede rosarina de Prefectura Naval. 800 metros más adelante será recibido por el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y el intendente de Rosario, Pablo Javkin; quienes son los anfitriones de la ceremonia.

La única vez que Milei fue a Rosario para el acto por el Día de la Bandera fue en 2024 (Presidencia)

Un avión militar con todos los funcionarios ejecutivos y dirigentes oficialistas partirá a las 8 de la mañana desde el aeropuerto porteño. Hasta la redacción de esta nota, los encargados de protocolo tenían confirmados a todos los ministros a excepción de Juan Bautista Mahiques (Justicia), que no llegará porque estará volviendo de París. Están incluidos en la comitiva el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; la jefa de bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich; el secretario de Cultura, Leonardo Cifelli; el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez. No será de la partida el asesor presidencial Santiago Caputo.

Por su cuenta irá Victoria Villarruel, quien es la única representante del Gobierno que estuvo tanto en 2024 como 2025 (en esa ocasión Milei lo celebró en el Campo Argentino de Polo). “No se va a perder un acto patrio de estas características”, justificaban en la previa desde su entorno. Al igual que el tedeum del 25 de Mayo, la Dirección de Ceremonial de Presidencia no la invitó. Pese a eso, la Vice avisó en sus redes que iba a ir de todas maneras.

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Ahí es donde entró el rol de Pullaro y Javkin. “Si se apersona no la vamos a dejar afuera. Hay una cuestión de investidura que vamos a convalidar”, afirmaron en el entorno de uno de los dos, desde donde dejaron en claro que no iban a buscar meterse en la interna palaciega del oficialismo ya que “el acto por el Día de la Bandera está por encima de cualquier pelea”, tanto para los santafesinos como para los rosarinos.

Fotografía de archivo de la vicepresidenta de Argentina, Victoria Villarruel. EFE/ Franco Trovato Fuoco

La disposición del acto será la siguiente: al igual que se hace desde hace años, habrá un escenario con una tarima en la que se dispondrán Milei, Pullaro y Javkin. Abajo habrá dos bloques de sillas divididos por un pasillo, de un lado Nación y del otro Provincia. Villarruel estará en este último segmento.

Desde que comenzó la fuerte interna de ambos, son contadas las veces que Milei y Villarruel han compartido un espacio común. Más raras han sido las ocasiones si no se toma en cuenta las Aperturas de Sesiones Ordinarias en el Congreso, un evento marcadamente protocolar. Para este caso, el Presidente no tiene la obligación de ir a saludarla ni tampoco planea hacerlo.

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Sobre el Senado que preside Villarruel se dirime lo que podría ser el pedido de interpelación que impulsará la oposición esta semana sobre Manuel Adorni. La Cámara alta busca interpelarlo y avanzar hacia una moción de censura. El primer examen decisivo llegará con la sesión convocada en el Senado, donde el peronismo empuja una interpretación constitucional que le permitiría aprobar el pedido con 37 votos pese a que la iniciativa no tiene despacho de comisión. Si prospera, Adorni deberá presentarse el 2 de julio ante los senadores.

Es por esa tensión que para algunos de los que estarán presentes Adorni será la principal figura que observarán los asistentes. “Queremos evitar al máximo que haya algún tipo de actividad de repudio o que se pueda generar un momento incómodo”, afirmó un integrante del oficialismo a Infobae. Es lo que creen que puede pasar varios de los diputados nacionales por Santa Fe que fueron invitados por protocolo al evento, al igual que los senadores nacionales de esa provincia. Uno de ellos pronosticó que será “un sainete”.

El operativo de seguridad para el acto del Día de la Bandera en Rosario contempla tres anillos de control alrededor del Monumento a la Bandera, con un despliegue de aproximadamente 350 policías santafesinos y agentes federales. El dispositivo se activará desde las 6 de la mañana y empleará motocicletas, drones y personal de infantería para vigilar el área central y sus alrededores. El anillo más externo se ubicará a seis cuadras del sitio del acto, lo que prevé la intersección con manifestantes que marcharán hacia la ceremonia, mientras que en la zona principal se reforzará la presencia policial

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El cronograma del acto por el Día de la Bandera comenzará con la recepción de Pullaro y Javkin. Luego se izará la Bandera cantando “Aurora”, la cual se ejecutará por la Banda Tambor de Tacuarí del Regimiento de Patricios. Luego del Himno Nacional, darán unas breves palabras el intendente rosarino y el gobernador santafesino. A continuación se hará la tradicional Toma de Juramento a la bandera a los liceístas y personal militar, el cual será encabezado por el Jefe de Tropa, Coronel Sebastián Mateo Marincovich. El cierre será hecho por Milei, que prevé hablar tan solo unos minutos, tal y como lo hace en este tipo de eventos. Se prevé que el acto finalice a las 11 y que una hora más tarde Milei aterrice en la Aeroestación Militar Aeroparque.

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POLITICA

El plan del Gobierno para bloquear la avanzada sobre Adorni: la negociación con gobernadores aliados y un PJ dividido

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La semana fue intensa y, desde el principio, el Gobierno quedó atrapado en una encrucijada. Ahora, la definición tiene fecha: 2 de julio. El mensaje de los aliados fue contundente: si Manuel Adorni no se va o Javier Milei no lo destituye para esa fecha, los senadores intentarán poner en marcha el mecanismo para removerlo.

Claro que faltan dos semanas. Es un plazo suficiente para negociar y dar vuelta la votación, especialmente si prospera la idea de un sector del peronismo de no jugar a fondo, porque no cuenta con los votos suficientes.

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A esta altura, el affaire Adorni ya dejó de ser un tema judicial para convertirse en una trama política.

Ocurre que recién en agosto la Justicia le pedirá al actual jefe de Gabinete que justifique sus bienes e ingresos y, si no resulta convincente, solo después será llamado a indagatoria. Dos o tres meses, en la Argentina, equivalen al mediano plazo. Desde que el caso estalló en marzo, el Gobierno ya pagó el costo político de sostenerlo en el cargo y un eventual procesamiento difícilmente modifique la imagen que la sociedad ya se formó sobre la situación.

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El problema que el Gobierno tiene por delante es político. Está en juego su política de alianzas y su capacidad de gestionar la agenda legislativa. Por ejemplo, la posibilidad de aprobar en Diputados un nuevo régimen de inversiones, el denominado super-RIGI, y, sobre todo, el pago de US$170 millones a los bonistas, una decisión impostergable porque vence el 30 de junio.

La oposición pidió una sesión para el martes con el objetivo de votar la interpelación de Adorni. Seguramente fracase, pero Martín Menem deberá organizar otra sesión para tratar esos temas. El caso ya no involucra solo al jefe de Gabinete: también pone en entredicho la gestión política del Gobierno en el Congreso.

Una semana al borde del quiebre

El peronismo no tendría los votos necesarios para remover a Adorni. (Foto: Comunicación Senado).

El miércoles todo parecía a punto de estallar y descarrilarse. Estaba previsto que al día siguiente se realizara una sesión en el Senado. Unión por la Patria quería avanzar contra Adorni, pero no tenía los votos. El problema lo planteaban los aliados, que amenazaban con sumarse.

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Finalmente, se resolvió que la sesión se realice el jueves próximo y será a suerte o verdad: si para entonces Adorni sigue en su cargo, se someterá a votación la posibilidad de interpelarlo el 2 de julio.

El PRO, con su comunicado y con las declaraciones de Fernando de Andreis —la voz de Mauricio Macri— y del senador Martín Goerling, había encendido la luz amarilla. Ambos sostuvieron que el funcionario no debería seguir un día más en el cargo. También fue contundente el radical Maximiliano Abad.

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Días antes, la libertaria Patricia Bullrich, al cuestionar a Adorni, ya había dado la voz de alarma y ahora todos se sintieron corridos por derecha. Nadie quiso quedarse atrás.

No hay que olvidarse de leer todos los movimientos en clave electoral de 2027. Bullrich deja trascender que no quiere ser jefa de Gobierno porteña y que aspira a ser la compañera de fórmula de Milei.

El PRO, por su parte, sostiene que Milei dejó de impulsar el cambio y que ese partido es el verdadero garante de la continuidad del modelo. El tema le viene como anillo al dedo, sobre todo porque Mauricio Macri cuestionó al Presidente por haber designado a Adorni y también por su insistencia en sostenerlo en el cargo.

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Las cartas que todavía guarda Milei

El Presidente, decidido a sostener a su jefe de Gabinete. (Foto: AP)
El Presidente, decidido a sostener a su jefe de Gabinete. (Foto: AP)

En La Libertad Avanza, en cambio, ningún oficialista votará en contra de Adorni. El Presidente dio señales de preferir que el funcionario continúe. Milei considera que permitirle renunciar o despedirlo equivaldría a entregarlo a la oposición, a los medios y a algunos grupos empresarios que, luego, irían por su propia cabeza.

Incluso, algunos imaginan que la estrategia del Presidente debería ser atravesar la tempestad legislativa y protagonizar una gesta heroica de la que, si gana las votaciones, saldrá fortalecido.

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Hasta ahora, Milei nunca se dejó acorralar ni cedió ante las críticas. ¿Por qué lo haría esta vez? ¿Llegará a arriesgarse a una votación y sufrir una derrota? ¿Renunciará Adorni a último momento? ¿O tal vez tiene alguna chance de ganar la votación legislativa? Quedan siete días para seguir negociando.

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Milei todavía puede esconder dos cartas salvadoras. Una es la visión de los gobernadores aliados. En los últimos días, hubo varias conversaciones entre mandatarios del norte y de provincias cordilleranas. Están convencidos de que la continuidad o no de Adorni es un tema del Presidente y de la Justicia, en el que ellos no deben intervenir.

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La otra carta es inesperada: el peronismo jugará en dos velocidades. El kirchnerismo dice que quiere ir a fondo e imagina la interpelación y la remoción de Adorni. Pero otro sector del peronismo, más racional y estratégico, considera que no se justifica avanzar porque no están los votos. En última instancia, entiende que no hay que darle razones a Milei para victimizarse y que resulta más conveniente dejar que sostenga a Adorni, porque eso lo desgasta frente a la opinión pública.

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El trámite legislativo para remover a un jefe de Gabinete es engorroso y requiere conseguir quórum y reunir mayorías absolutas en ambas cámaras. Es decir, demanda varias votaciones que se realizan en distintos días. El escenario no es sencillo, pero el Gobierno todavía tiene margen para maniobrar.

Manuel Adorni, Javier Milei, La Libertad Avanza, Senado

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Banderazo a un año de la detención de Cristina Kirchner: la discusión que alimenta divisiones y dificulta la unidad

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Hay una línea divisoria que se ha convertido en un problema para el peronismo. Por esa marca invisible camina, ida y vuelta, Cristina Kirchner. De un lado, está la guardia política de su nombre, su conducción y su lugar dentro de las fronteras peronistas. Del otro lado, están las distintas vertientes justicialistas que la respetan, la reconocen, la consideran parte de un armado nacional, pero a las que no les marca el pulso de sus actividades y expresiones.

El lugar de la ex presidenta en el tiempo actual y, sobre todo, en el que viene, se ha convertido en un debate estéril. Unos les recriminan a otros que digan lo que no van a decir. Y esos otros platean análisis e hipótesis que jamás serán convalidadas del otro lado. Entonces, la discusión empieza a convertirse en una guerrilla dialéctica en la que todos pierden. O, en el mejor de los casos, reconfirman su propia verdad.

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Esta tarde, en Parque Lezama, el cristinismo convocó a un banderazo por el aniversario de la confirmación de la condena de Cristina Kirchner en la causa Vialidad y su posterior detención. Será una nueva muestra de la centralidad que el sector de la ex presidenta le quiere dar al reclamo por su inocencia y su libertad. No está estipulado que se motorice una movilización a San José 1111, aunque es probable que haya una parte de la militancia que camine hasta la puerta de ese edificio donde la líder peronista pasa sus días.

Para la gran mayoría de los que estén presentes hoy CFK tiene que ocupar un lugar central en el armado opositor. Porque es la que tiene los votos, aunque esté presa. Porque es la que está pagando los platos rotos de una gestión de gobierno de la que se benficiaron todos: la gente y la política. “Sin Cristina, Kicillof no era gobernador”, suelen decir algunos camporistas que nunca se olvidan del Gobernador.

Máximo Kirchner será el único orador

Para poder ser competitivo el año que viene y tener la posibilidad de ganar, el peronismo necesita unidad y conformar una coalición lo suficientemente amplia para que logre hacer pie. El rival a enfrentar es el ala antiperonista, que en la última elección, con la convergencia de La Libertad Avanza y el PRO, ha demostrado su poderío en las urnas. En ese sentido, el mensaje que salga de Lezama será importante. Máximo Kirchner será el único orador.

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En los últimos días hubo dos hechos que volvieron a poner a la ex presidenta en el centro del debate peronista. El primero, en el comienzo de la semana, fue la viralización de un discurso pronunciado por la legisladora porteña Benerice Iánez, cercana a Andrés “Cuervo” Larroque, y que es parte del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), que conduce Axel Kicillof.

Iáñez dijo que la ex Jefa de Estado “jode bastante las pelotas” y que “quiere ordenar desde un balcón”. Ese mensaje fue reprochado por el cristinismo, donde consideraron que lo dicho fue “una falta de respeto” y “pasó un límite”, y fue utilizado como un argumento para defender a la ex presidenta de los ataques internos. Además, y por sobre todas las cosas, rompió el clima de buena voluntad que existía para que Kicillor y Máximo Kirchner, condiciones mediante, se sentarán a hablar.

“Los peronistas de la Ciudad queremos a Cristina libre y rompiendo las pelotas”, escribió en sus redes el senador camporista Mariano Recalde, para convocar al banderazo por el aniversario de la condena de Cristina Kirchner que se realizará esta tarde en Parque Lezama. La diputada nacional Paula Penacca también utilizó esa frase de Iañez para defender a su líder. “El pueblo argentino debe ser a lo único que Cristina no le rompe las pelotas. Cristina le rompió las pelotas a los militares, a Videla y al poder económico”, sostuvo.

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Son solo dos ejemplos de un discurso que se repite en otros nombres propios del cristinismo, donde resaltan que la ex mandataria tiene un alto nivel de intención de votos pese a estar presa, inhabilitada para competir y siendo víctima de un proceso de deslegitimización. “Es competitiva y la quieren sacar de la cancha a través del partido judicial”, dijo también Penacca.

El segundo hecho que amplificó el debate sobre el lugar de CFK y su causa judicial dentro de la vida del peronismo, fue lo que dijo la senadora nacional jujeña Carolina Moisés, rival interna del kirchnerismo en el extenso mundo justicialista. “Cualquier peronista que haga el razonamiento de que hay que liberar a Cristina para que sea candidata, está en Disney. Dejen de decirlo. Es imposible. Nadie va a liberar a Cristina”, sostuvo en una entrevista en el canal de streaming Gelatina.

Moisés, que es parte del esquema norteño que tiene como referentes a los gobernadores Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán), todos enfrentados al cristinismo, consideró que la posibilidad de un indulto dependerá del perfil del candidato y advirtió que si ese es el eje de la campaña electoral, quien lo cumpla, no llegará a la Casa Rosada. “Cualquier dirigente razonable va a decir que a ese perfil de candidato no lo van a votar”, explicó.

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La senadora nacional dio un paso más y afirmó: “En el mundo ideal, Cristina debería estar libre y los peronistas deberíamos ganar la próxima elección. Seamos realistas. Hoy está condenada con última instancia. Es un dato de la realidad. No hay más lugar donde apelarlo. Ya está. Es injusto, hay lawfare, no corresponde, todo pasa por la corriente de la opinión”, indicó la jujeña.

“La realidad es que está presa, condenada y no puede ejercer cargos públicos. Si el peronismo no se para sobre esa realidad, y construye la opción, y seguimos pensando que hay que liberar a CFK, no llegamos. Si el candidato dice que hay que liberar a Cristina, no llega. Interpretemos a la sociedad porque sino, no construimos poder. Y el peronismo que no construye poder, no es peronismo”, fue el mensaje más fuerte que expresó Moisés.

Las respuestas públicas no tardaron en llegar. Hubo cuestionamientos de Facundo Tignanelli, Teresa García y Leila Chaher, todos cristinistas duros. Pero el salto de potencia en la confrontación fue de Mayra Mendoza. La quilmeña fue al hueso. “Buscas acomodar tu posición a que el poder del peronismo es ser más sistema y justamente es todo lo contrario. Si sos tan corajuda te espero el sábado en Parque Lezama que vamos a hacer un banderazo por Argentina (a la que está destruyendo el que vos le votas todo -Milei-) y lo charlamos ahí”, le escribió.

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Moisés no se quedó atrás. “No es necesario que me invites a pelear a la plaza porque no tenes ningún argumento para responderme. A mi me encontrás siempre del mismo lado, el peronismo es algo que vos no podes entender”, le respondió en sus redes sociales. La discusión de fondo es la misma, aunque cambien las palabras, las formas o los focos. Se trata de cómo rearmar una opción competitiva y creíble del peronismo, y qué lugar ocupa Cristina Kirchner en esa estructura.

Mayra Mendoza es una de las principales defensoras de la consigna

Hay dirigentes del peronismo discutiendo sobre un indulto que, según dijo el ministro de Justicia bonaerense y asesor judicial de la ex presidenta, Juan Martín Menna, Cristina Kirchner no quiere. Cada frase respecto a esa situación dispara un sobreanálisis de si el dirigente de turno que habló la quiere esconder a CFK, la quiere enaltecer o la quiere defender.

El cristinismo está en una trinchera casi en forma permanente. Confrontando contra los rivales internos, pero sin dar muestras claras de hacia donde se puede ampliar el espacio de cara al 2027. Las diferencias que existen con sus planteos sobre el lugar de CFK, el rol que debe tener en el peronismo y la fuerza de los votos que conserva, altera todas las conversaciones políticas.

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Moisés, apuntada por estar en un esquema que ha jugado, y sigue jugando, como un aliado táctico de Milei en el Congreso, expresó lo que muchos dirigentes del peronismo dicen por lo bajo. Incluso, muchos que cuestionan a la dirigente jujeña en otros aspectos de su vida política. Si no lo exponen, no es porque no tengan intenciones de dar la pelea, sino porque advierten, con claridad, que esa búsqueda de la razón sobre el otro, solo genera más daño al conjunto. No hay ganadores cuando la grieta interna se agiganta. Sea por los motivos que sea.

En esa lógica se mueven los integrantes del PJ Federal, que el lunes pasado, en Concepción del Uruguay, nombraron a Cristina Kirchner en sus discursos, lo que no habían hecho en Parque Norte, con el fin de limitar y edificar su identidad. No hablaron de la consigna “Cristina libre” ni de que tiene que ser la candidata del peronismo. Pero no se olvidaron de ella.

Guillermo Michel nombró el progreso del sector avícola en Entre Ríos gracias a los prestámos del Bicentenario otorgados durante su gobierno y Juan Manuel Olmos aseguró que los sectores de poder creen que “una condena injusta contra Cristina iba a silenciar el peronismo”, postura que también ha marcado Victoria Tolosa Paz en público.

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Sergio Massa y Cristina Kirchner sellaron un acuerdo de paz en el 2019

Fue una forma de bajar las tensiones y evitar cualquier tipo de confrontación. Porque, en definitiva, todos se necesitan para poder armar un gran frente y ser competitivos. Si no hay una convicción profunda, hay una necesidad segura. Cada uno por separado no tiene peso propio a nivel nacional. Lo saben todos. Desde Kicillof hasta CFK, desde Massa hasta los federales. Por eso la construcción amplia requiere de menos rencillas y más puntos de acuerdos. O de mínima, la capacidad de no plantar una pelea donde las diferencias abundan.

En el 2019, el kirchnerismo, de la mano de Máximo Kirchner y Eduardo “Wado” De Pedro, tendió los puentes para el regreso a la estructura central del peronismo de Sergio Massa. El mismo dirigente que se había ido del gobierno de CFK, había fundado su espacio, había ganado una elección de medio término, les había discutido el poder de los votos y había dicho que iba a “barrer a los ñoquis de La Cámpora”.

Ese regreso de Massa fue uno de los movimientos claves para el triunfo del peronismo en las elecciones presidenciales. El pragmatismo estuvo atado a la capacidad del olvido y el perdón. Y a la necesidad de compartir un rumbo. Después, por un sinfín de motivos, la experiencia de gobierno fracasó.

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Esa misma flexibilidad y aptitud es la que en la actualidad le piden muchos dirigentes del peronismo profundo al cristinismo, para sentar las bases de un armado nacional. Empezar a cerrar las heridas o, si no es posible, no abrirlas más. Porque, como dijo el papa Francisco y resaltan a menudo en las mesas políticas del justicialismo, nadie se salva solo. Y en este complejo mapa electoral que tiene el justicialismo por delante, nadie gana solo.

Cristina Kirchner

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