ECONOMIA
“El mercado no piensa lo mismo”: la explicación del Gobierno sobre el “riesgo kuka” y el factor electoral

En un contexto de caída del riesgo país por debajo de los 500 puntos básicos, el ministro de Economía, Luis Caputo, consideró que el desafío para reducir el indicador elaborado por JP Morgan responde a la desconfianza del mercado respecto de un posible regreso del kirchnerismo. Caputo sostuvo que, aunque desde su perspectiva ese escenario es improbable, los indicadores internacionales reflejan una visión diferente.
“He dicho una docena de veces (y lo sigo diciendo) que para mí, el riesgo kuka es cero. Es decir, yo creo que no hay chance alguna que gane el kirchnerismo las próximas elecciones”, comenzó diciendo el titular de la cartera económica en su cuenta oficial de X.
De esta manera, Caputo dejó en claro que, según su análisis personal, el oficialismo descarta la posibilidad de un triunfo electoral de la principal fuerza opositora.
No obstante, el ministro reconoció la brecha entre su visión y la de los mercados internacionales. “El mercado no piensa igual que yo. Asigna entre un 10 y un 15 por ciento de probabilidad de que eso efectivamente sí ocurra”, sostuvo. Desde su óptica, esta diferencia de percepciones se traslada directamente a la medición del riesgo país, un indicador clave para la economía argentina.
“El riesgo país mide lo que piensa el mercado, no el ministro de economía o una persona en particular”, afirmó el titular de la cartera económica. Al mismo tiempo, el funcionario remarcó que no existe contradicción entre sus declaraciones sobre el tema y los niveles actuales del indicador.
“Entonces, no hay ninguna contradicción. Si se me pregunta por qué no baja el riesgo país, la respuesta es efectivamente: por el riesgo kuka, y así lo demuestra el diferencial de tasa de los bonos que vencen entre el 2027 y 2028”, sumó.
El jefe de Economía puntualizó la diferencia entre dar una opinión personal y analizar los datos del mercado. “Cuando tengo la opción de dar mi opinión (como en el Llao Llao), digo lo que yo pienso, que en este caso no coincide con lo que piensa el mercado, y es que el riesgo kuka es cero”, sumó.
El riesgo país es uno de los indicadores más monitoreados por inversores y analistas, ya que mide la sobretasa que tiene que pagar un país para endeudarse en el exterior y utiliza como contraste los bonos del Tesoro de Estados Unidos. En la actualidad, esa diferencia muestra que la Argentina tendría que colocar títulos a una tasa anual superior a 9% anual, un porcentaje que no convence al equipo económico.
En tanto, este lunes los bonos soberanos en dólares, tanto Bonares como Globales, registran un avance de 0,2% y acumulan un incremento del 3% en lo que va de mayo. En ese contexto, el riesgo país desciende 15 unidades y se ubica en 496 puntos básicos, el nivel más bajo desde el 2 de febrero.
Uno de los factores que favorecieron la recuperación de los precios de la deuda fue la reciente decisión de la agencia Fitch Ratings, que elevó la calificación soberana del país a “B-”.
Según Fitch, la administración nacional mejoró su solvencia y muestra un compromiso con el equilibrio fiscal, lo que reduce la percepción de riesgo de default. Aunque la nota aún se mantiene en el rango especulativo, Reuters señaló que “aún está en grado especulativo (‘basura’), pero es un upgrade positivo que puede bajar costos de endeudamiento y mostrar mayor confianza en la economía actual”.
El secretario de Política Económica, José Luis Daza, manifestó la semana pasada que el Tesoro evalúa la posibilidad de buscar financiamiento externo a tasas más bajas, aunque aclaró que no planea emitir nueva deuda en el corto plazo. “No queremos pagar tasas de interés que pongan en peligro la dinámica fiscal en el mediano plazo”, dijo durante un evento organizado por Moody’s en Buenos Aires. Agregó además: “Cerramos el programa financiero para el 2026, sin tener que pagar las tasas muy altas que nos pide el mercado”.
La política oficial, en el corto plazo, se orienta a la obtención de fondos en moneda extranjera a través del mercado local y de organismos internacionales, además de los dólares que el Banco Central está adquiriendo por las exportaciones de minería y energía. A estos ingresos se suman en estas semanas las divisas provenientes de la mayor liquidación del sector agroexportador.
Europe
ECONOMIA
El FAL y el nacimiento de un nuevo inversor institucional argentino

La Ley de Modernización Laboral estableció que los empleadores privados deberán realizar una contribución mensual equivalente al 1% de las remuneraciones computables en el caso de las grandes empresas y del 2,5% para las micro, pequeñas y medianas empresas

La CNV habilitó dos grandes vehículos para administrar estos recursos: Fondos Comunes de Inversión Abiertos destinados al FAL y Fideicomisos Financieros FAL
- Cada empleador puede elegir la entidad habilitada y el vehículo en el que se administrarán sus recursos.
- El régimen contempla portabilidad entre vehículos y administradores y,
- cuando una empresa no realiza la elección correspondiente, existe un mecanismo de asignación de oficio.

La regulación establece criterios de seguridad, liquidez, diversificación, transparencia y preservación del capital
- empresas y proyectos que busquen financiamiento, y
- ahorro dispuesto a financiarlos.
- Financiarse a plazos mayores.
- Emitir más obligaciones negociables.
- Estructurar proyectos de infraestructura.
- Desarrollar crédito de largo plazo.
- Reducir progresivamente la dependencia del financiamiento bancario o del capital propio.
- Los aportes ingresan todos los meses.
- Los recursos se invierten.
- Las inversiones generan rendimiento.
- Ese rendimiento se reinvierte.
- Nuevos aportes vuelven a ingresar al mes siguiente.

El FAL alinea el crecimiento del mercado de capitales con el crecimiento del empleo registrado
- Uno que recibirá recursos todos los meses.
- Uno cuyo patrimonio podrá crecer junto con el empleo formal.
- Y uno que puede ayudar a transformar ahorro argentino en financiamiento para la economía argentina.
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ECONOMIA
El palo de hockey de la economía argentina

La economía tradicional suele trabajar con rendimientos decrecientes: incorporar una unidad adicional de capital genera un aumento de producción, pero cada vez menor
- El umbral de declive. Por debajo de determinada escala, la economía no genera suficientes recursos para sostener la acumulación de capital.
- El piso de estancamiento, una zona en la que la economía puede sobrevivir, pero todavía no tiene los incentivos suficientes para iniciar una expansión autosostenida.
- El umbral de despegue. Superado ese punto, los rendimientos crecientes hacen que la inversión genere condiciones para nuevas inversiones. ¿Y Bellman?

La mayor escala atrae proveedores y capital. Los proveedores reducen costos

- Escenario A: continuidad del programa de Milei: Simplemente imaginemos que un segundo gobierno mantiene durante varios años una combinación de equilibrio fiscal, estabilidad monetaria, desregulación, apertura, reformas pro-inversión y expansión de sectores exportadores. Si el crecimiento pasara gradualmente de 4% a 5%, luego a 6% y finalmente a 7% a medida que se acumulan inversiones y aparecen efectos de escala, Argentina podría acercarse al umbral de despegue. Si se toma el PBI de 2027 como 100, una trayectoria ilustrativa de ese tipo llevaría el índice hacia 210 unidades en 2040. Esto implica que, si se materializara esa trayectoria, la acumulación podría comenzar a generar una dinámica de rendimientos crecientes.
- Escenario B: triunfo opositor (¿Kicillof?) y regreso a la tasa histórica de crecimiento. Parte de una hipótesis diferente: un cambio de régimen económico y una evolución del PBI similar a la observada por Argentina durante los últimos 15 años. Entre 2011 y 2025, el crecimiento promedio anual del PBI argentino fue de aproximadamente 0,8%. Si esa tasa se mantuviera durante todo el período 2027-2040, y nuevamente hacemos 100 al PBI de 2027, el resultado sería muy diferente al escenario de crecimiento acelerado: en 2040 el nivel del PBI sería aproximadamente 110 unidades. Es decir, después de 13 años, la economía habría aumentado apenas alrededor de un 10% respecto del punto de partida, contra 110% en el escenario anterior.
El contraste entre el escenario A y el B es enorme. Una diferencia aparentemente pequeña en la tasa de crecimiento anual, sostenida durante muchos años, termina produciendo diferencias extraordinarias
El umbral puede ser el punto de transición hacia un proceso endógeno, donde, en una economía que lo atraviesa, el crecimiento empieza a generar las condiciones para producir más crecimiento

El énfasis permanente del presidente Milei acerca de la importancia de la inversión en capital humano podría anunciar su intención de fusionar ambos enfoques para obtener un resultado mucho más potente aún
ECONOMIA
Daniel Schteingart, de Fundar: “2025 fue el primer año en 30 donde el PBI creció y el empleo formal privado cayó”

“No es casualidad que el gobierno de Alberto Fernández terminara con el menor desempleo desde 1991, pero también con la mayor inflación desde 1991″

“En el corto plazo, la variación de la pobreza y la informalidad a nivel nacional está muy condicionada por lo que ocurre con la economía en su conjunto y, por lo tanto, por políticas que dependen fundamentalmente del gobierno nacional”

“Para bajar sustancialmente la informalidad se necesitan varias cosas al mismo tiempo. La primera, sin la cual todo lo demás es imposible, es crecer durante bastante tiempo”
- Porque genera los dólares que la Argentina necesita para que el resto de la economía pueda crecer sin chocar recurrentemente con la falta de divisas. Es una condición de posibilidad, aunque no suficiente: hoy exportamos bastante más y, sin embargo, la economía está planchada.
- Porque esos sectores pueden generar mucho más empleo indirecto si traccionan un entramado denso de proveedores industriales y de servicios: ingeniería, metalmecánica, químicos, transporte, software o construcción.

“Hacen falta políticas horizontales: simplificar la contratación y la registración, reducir los costos de formalización para trabajadores de bajos salarios y empresas chicas, mejorar la fiscalización y, sobre todo, aumentar la productividad”

“El Indec prevé que entre 2025 y 2040 Neuquén va a pasar de ser el 1,5% de la población argentina al 1,6%: no es un cambio para nada titánico”

“La historia es, simultáneamente, de progreso en términos absolutos y decadencia en términos relativos, y eso no es necesariamente una contradicción”
- Argentina no está ni cerca de ser uno de los peores países del mundo: en la enorme mayoría de los indicadores de desarrollo estamos de mitad de tabla para arriba, comparado con la media mundial y regional. Somos más ricos, educados, democráticos, vivimos más años, reportamos más satisfacción con la vida y somos cívicamente más tolerantes que gran parte de los países. En ese sentido, no somos un país de mierda.
- Contrariamente a lo que creemos, las condiciones de vida de Argentina tendieron a mejorar en el largo plazo. Me peleo bastante con el discurso nostálgico de que hace 50 o 100 años vivíamos mejor. En casi todo, vivíamos peor. Hoy somos más ricos, democráticos, culturalmente tolerantes, vivimos más años, tenemos mucha menos mortalidad infantil, más años de escolarización y menos hacinamiento que entonces.
- La más triste, es que aun cuando progresamos, otros países lo hicieron de forma mucho más rápida que nosotros y nos fueron pasando. Así, la Argentina se fue cayendo de los rankings de casi cualquier indicador de desarrollo, y se fue volviendo cada vez más irrelevante a nivel global. Chile, España, Polonia o Corea del Sur son ejemplos de países que unas décadas atrás vivían peor que nosotros y hoy nos superaron en la mayoría de las métricas de desarrollo, no porque nosotros retrocediéramos, sino porque ellos avanzaron más rápido. Por eso el “todavía” del título: si la tendencia de las últimas décadas sigue, Argentina un día va a dejar de ser un país de mitad de tabla para arriba, y va a empezar a pelear el descenso.

“A pesar de nuestras quejas recurrentes, Argentina da relativamente bien en los rankings mundiales de felicidad”
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