ECONOMIA
En 2025 Argentina batió un récord de comercio exterior: cuánto aportó la venta de servicios, a la que apunta el Gobierno

El comercio exterior argentino en 2025 registró un intercambio total de USD 210.213 millones, según datos que compiló la Bolsa de Comercio de Rosario. Esta cifra superó el anterior máximo nominal, alcanzado en 2022 con USD 206.050 millones.
Además, el saldo de la cuenta de servicios, sector al que apunta el Gobierno para transformar la matriz productiva, volvió a crecer pero mantuvo un déficit, más que compensado por el superávit en bienes.
Según el informe de la bolsa rosarina, la exportación de servicios sumó USD 18.039 millones, en su quinto año consecutivo de expansión y superó los máximos históricos previos desde 2023. Este desempeño consolidó a los servicios como un componente estratégico para la diversificación exportadora como aspira el equipo económico que lidera el ministro Luis Caputo.
Pero también las importaciones de servicios crecieron fuertemente, a USD 29.272 millones, superando el récord de 2017 (USD 25.202 millones). El informe adjudicó este aumento a la recuperación económica y la apertura progresiva al mercado internacional, reflejada en un mayor volumen importado y un mayor coeficiente de apertura comercial. Frente a ello, el déficit de la cuenta de servicios en 2025 fue de USD 11.234 millones.

El intercambio total de bienes y servicios en 2025 alcanzó los USD 210.213 millones, superando el récord de 2022. Las exportaciones conjuntas de bienes y servicios totalizaron USD 105.150 millones, por encima de los USD 103.119 millones registrados en 2022.
Dentro de ese total, las exportaciones de bienes sumaron USD 87.111 millones, levemente por debajo del récord de 2022 (USD 88.703 millones). En ese año, el conflicto entre Rusia y Ucrania impulsó los precios del agro argentino. En 2025, el volumen exportado alcanzó un máximo histórico, pese a la baja de precios internacionales por tercer año consecutivo, alterando la composición del total exportado.
Las importaciones totales de bienes y servicios sumaron USD 105.063 millones, superando el récord anterior de 2022 (USD 102.931 millones). Las compras externas de bienes llegaron a USD 75.791 millones, con un incremento de USD 15.015 millones respecto a 2024, aunque por debajo del máximo de 2022 (USD 81.740 millones). El volumen importado de bienes también marcó un máximo histórico, mientras que los precios de importación descendieron por tercer año consecutivo, favoreciendo la balanza comercial.

En cuanto a los saldos, el resultado neto de bienes en 2025 fue de USD 11.320 millones, inferior a los USD 18.928 millones de 2024, aunque el superávit de bienes permaneció como el principal aporte positivo al balance comercial. El saldo conjunto de bienes y servicios resultó prácticamente equilibrado, con un leve superávit de USD 86 millones.
El informe también destaca la evolución de los precios: tanto los precios de exportación como los de importación bajaron por tercer año consecutivo, impactando en la composición de los saldos comerciales. La baja de los precios internacionales redujo el valor nominal de las exportaciones, aunque el aumento del volumen exportado compensó en parte ese efecto. De hecho, las cantidades exportadas de bienes alcanzaron niveles récord, sosteniendo el flujo de divisas pese a la baja de precios. El sector agroindustrial continuó liderando las ventas de bienes y los servicios crecieron pero sin revertir el saldo negativo.

En importaciones, los volúmenes también alcanzaron máximos históricos, en línea con la recuperación económica y la mayor apertura comercial. El crecimiento de las importaciones de servicios consolidó la tendencia ascendente, acompañando la expansión económica y la apertura. El coeficiente de apertura, que mide la relación entre exportaciones e importaciones de bienes y servicios respecto al PIB a precios constantes, se ubicó en 54,2% en 2025, el registro más alto desde al menos 2004. Este indicador reflejó la recuperación económica y la apertura gradual hacia el comercio mundial.
El estudio de la bolsa rosarina concluyó que el comercio exterior argentino en 2025 presentó cifras históricas de intercambio. El principal desafío continúa siendo reducir el déficit de la cuenta de servicios y profundizar la diversificación exportadora, mientras el volumen cobra mayor peso ante la caída de los precios internacionales.
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ECONOMIA
Aguinaldo de junio 2026: qué hacer si no se deposita en la fecha correspondiente

El pago del Sueldo Anual Complementario (SAC) correspondiente al primer semestre de 2026 genera consultas y expectativas entre los trabajadores en relación de dependencia de los sectores público y privado. Según la normativa argentina, la fecha límite para la acreditación del aguinaldo es el 30 de junio. Sin embargo, la legislación ofrece un plazo de gracia de hasta cuatro días hábiles posteriores, lo que permite que algunas empresas efectúen el depósito hasta los primeros días de julio sin incurrir en infracción inmediata. Esta particularidad suele provocar dudas sobre cuándo y cómo proceder ante una demora.
El aguinaldo representa un ingreso adicional clave para millones de empleados. Quienes no lo perciban en tiempo y forma cuentan con instancias formales de reclamo y mecanismos administrativos y judiciales para exigir el pago. El proceso inicia con una consulta interna y puede escalar hasta una denuncia ante el Ministerio de Trabajo o una demanda judicial.
La normativa vigente establece que el SAC debe acreditarse como fecha tope el 30 de junio. No obstante, el marco legal contempla una prórroga de hasta cuatro días hábiles, lo que habilita a que el depósito se concrete en los primeros días de julio sin que la empresa quede automáticamente en mora. Esta flexibilidad busca contemplar situaciones administrativas o bancarias que puedan retrasar la operación, pero no habilita incumplimientos prolongados.
Para los jubilados y pensionados de ANSES, el cronograma difiere. El pago del aguinaldo se realiza junto con los haberes mensuales, en una ventana que va del 8 al 29 de junio, según el calendario oficial. Esta modalidad responde a la lógica de liquidación de haberes que maneja la Administración Nacional de la Seguridad Social y se ajusta a fechas predeterminadas para cada grupo de beneficiarios.

Ante la ausencia del depósito en la fecha límite—considerando el plazo de gracia—, los especialistas aconsejan agotar primero las instancias informales. El primer paso consiste en realizar una consulta con el área de Recursos Humanos o administración de la empresa. Muchas veces, las demoras responden a inconvenientes bancarios o administrativos que pueden resolverse en pocos días. Esta instancia permite obtener información sobre el estado del pago y detectar posibles errores sin necesidad de iniciar reclamos formales.
Cuando el pago no aparece transcurridos los cuatro días hábiles posteriores al 30 de junio, el trabajador puede considerar que existe mora por parte del empleador. La siguiente acción recomendada implica enviar un telegrama laboral o carta documento intimando al empleador a abonar el monto adeudado. El telegrama laboral es gratuito y se gestiona a través del Correo Argentino. Los especialistas sugieren redactar este documento con asesoramiento de un abogado laboralista o del sindicato correspondiente, para evitar errores formales que puedan debilitar el reclamo.
El procedimiento requiere guardar comprobantes y constancias de todos los pasos realizados. Esta documentación resulta fundamental en caso de que el conflicto escale a instancias administrativas o judiciales. El proceso de reclamo formal debe seguir una secuencia clara: primero la consulta interna, luego la intimación formal y, de persistir el incumplimiento, la denuncia ante la autoridad laboral.
Si el empleador no regulariza la situación tras la intimación formal, la normativa habilita al trabajador a presentar una denuncia ante la Secretaría o Ministerio de Trabajo. Estos organismos pueden convocar a una audiencia de conciliación entre las partes o disponer inspecciones laborales. En estos casos, el empleador puede recibir sanciones y multas si se verifica el incumplimiento del pago del SAC dentro de los plazos legales.

El reclamo administrativo busca agotar las vías de solución antes de recurrir a la justicia. Si las gestiones ante el Ministerio de Trabajo no logran destrabar el pago, el trabajador tiene la opción de iniciar una demanda judicial a través de un abogado laboralista. En este escenario, la Justicia puede ordenar el pago del aguinaldo adeudado, sumar intereses por mora y establecer otras compensaciones económicas en favor del trabajador. Además, la falta de pago del SAC puede considerarse una falta grave del empleador y habilitar un reclamo por despido indirecto.
El telegrama laboral, como herramienta de intimación, representa una herramienta fundamental para el trabajador en la defensa de sus derechos. La gratuidad del trámite y su carácter formal permiten dejar constancia fehaciente del reclamo y constituyen una prueba válida ante las autoridades administrativas y judiciales.
El proceso para reclamar el aguinaldo exige rigor en el cumplimiento de los plazos y en la conservación de documentación. La consulta con Recursos Humanos o administración, la gestión formal del telegrama laboral y el seguimiento del proceso ante el Ministerio de Trabajo forman parte del circuito recomendado por especialistas.
El rol de los sindicatos y de los abogados laboralistas resulta relevante para orientar a los trabajadores en cada instancia del reclamo. La intervención de estos actores contribuye a evitar errores formales y a fortalecer la posición del trabajador ante eventuales conflictos con el empleador.
El aguinaldo se paga, por ley, durante junio o en los primeros días de julio. La normativa contempla situaciones excepcionales de demora, pero establece mecanismos claros para exigir el cumplimiento. El cobro del SAC representa un derecho adquirido para los trabajadores registrados y cuenta con herramientas legales y administrativas para garantizar su percepción.
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ECONOMIA
Los pasajes del transporte público en el AMBA se multiplicaron hasta 17 veces en lo que va del Gobierno de Milei

Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el costo del boleto mínimo de colectivo en el AMBA se multiplicó hasta por 16 desde el inicio de la gestión de Javier Milei. El estudio detalla que, para el caso de los colectivos, los incrementos nominales oscilaron entre 1.221% y 1.545%, dependiendo de la jurisdicción, mientras que la tarifa del subte registró la mayor suba: de $80 a $1.414, lo que significa un salto nominal del 1.668% y un incremento real del 337% por encima de la inflación.
El informe de CEPA sostiene que “las tarifas del transporte aumentaron muy por encima de la inflación general, mientras que el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) fue fijado sistemáticamente por debajo de ella”. De acuerdo con el relevamiento, el índice de precios al consumidor acumuló una suba del 303,5% en el mismo período, muy por debajo de las variaciones observadas en los valores de los boletos.
En el caso de los trenes metropolitanos, el incremento alcanzó un 741% entre noviembre de 2023 y abril de 2026, con un salto de $33,29 a $280. A partir de mayo de 2026, la tarifa del tren metropolitano subió a $330, lo que representa una suba adicional del 17,9% respecto al mes anterior. CEPA remarca que, aun en el segmento ferroviario, los incrementos reales superaron con holgura la inflación, ya que el aumento real llegó al 119% en el período analizado.

El estudio revela que la brecha entre el costo del transporte y los ingresos de los hogares se amplió de manera notoria. Para quienes perciben el SMVM y utilizan combinaciones de colectivo y subte, el gasto mensual en transporte representó el 2,6% de su ingreso en diciembre de 2023 y llegó al 17,3% en abril de 2026. El documento explica: “El SMVM pasó de $156.000 en diciembre de 2023 a $357.800 en abril de 2026, indicando que es un incremento nominal del 129% que quedó muy por debajo de la inflación acumulada del 303,5% en el mismo período, implicando una caída real de aproximadamente 43% en el poder adquisitivo del salario mínimo”.
El informe también da cuenta del deterioro en la situación de los beneficiarios de la Beca Progresar. El monto de esta beca permanece congelado en $35.000 desde marzo de 2025, mientras que el valor del boleto sigue en alza. Según CEPA, el poder de compra de la beca se desplomó un 87%. En diciembre de 2023, el monto alcanzaba para costear 839 viajes en colectivo con descuento; en mayo de 2026, apenas cubre 111 boletos.
El reporte subraya la existencia de una brecha tarifaria federal cada vez más marcada, acentuada tras la eliminación del Fondo Compensador del Transporte Público del Interior en 2024. Mientras en el AMBA el boleto mínimo se ubica en $700, en ciudades como San Martín de los Andes trepa a $2.300 y en Rawson a $2.192, más de tres veces el valor metropolitano.
El análisis del CEPA señala que detrás de estos incrementos se encuentra el fuerte aumento en los costos operativos del sector. El precio del gasoil, uno de los insumos centrales, acumuló una suba del 536% entre noviembre de 2023 y abril de 2026, superando en más de 230 puntos porcentuales la evolución general de los precios. Además, el presupuesto real del Fondo Fiduciario del Sistema de Infraestructura del Transporte (FFSIT) para 2026 tuvo una reducción del 17,5%, lo que compromete las inversiones necesarias para el mantenimiento y la renovación de la red.

El impacto de estos cambios no se limita a los bolsillos de los usuarios, sino que repercute en la demanda del sistema. La cantidad total de pasajeros transportados cayó un 12,9% interanual en febrero de 2026, con una baja del 23,6% en trenes y del 11,7% en colectivos. El informe atribuye este descenso a la combinación de precios cada vez más elevados y la contracción económica, que se manifestó también en el cierre de más de 24.000 empresas en el mismo período.
CEPA advierte que el proceso de recomposición tarifaria podría no haber concluido. Según el informe, la vigencia de una fórmula de actualización mensual, el peso de los costos operativos y la volatilidad de los precios energéticos internacionales hacen probable que los aumentos continúen a lo largo de 2026. “Es probable que los aumentos continúen a lo largo de 2026”, señala el documento.
La coyuntura delineada por el informe expone un escenario donde la accesibilidad al transporte público se vuelve un desafío creciente para amplios sectores sociales del AMBA, en un contexto de salarios rezagados, subsidios recortados y costos operativos en alza.
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ECONOMIA
La frase desafiante de un empresario textil: “No hay países desarrollados de más de 35 millones de personas sin industria pujante”

En medio de la crisis del sector, el empresario textil Luciano Galfione advirtió sobre las consecuencias de la política industrial actual y afirmó que ningún país desarrollado con una población superior a los 35 millones de habitantes prosperó sin una industria robusta. Sostuvo que la caída de la industria nacional afecta el tejido productivo y compromete la generación de empleo.
Galfione cuestionó las propuestas de reconversión laboral del Gobierno que sugieren que todos los trabajadores pueden adaptarse a industrias completamente distintas, como la energética o la minera.
Puso como ejemplo la dificultad de que una trabajadora textil de González Catán, que mantiene un taller con otras mujeres y cuida a sus hijos, pueda cambiar de rubro y dedicarse a la minería en el norte del país.
El presidente de la Fundación Pro Tejer, en diálogo con Ahora Play, apuntó que no es posible realizar ese tipo de reconversión ni por capacidad física ni por condiciones reales, y aseguró que las recomendaciones de este tipo no son viables.

El dirigente remarcó que los procesos de reconversión industrial en distintos países han requerido décadas de políticas sostenidas. Mencionó que Corea necesitó 25 años y que Italia implementó 15 años de política industrial para consolidarse en el sector textil y de diseño, reteniendo el desarrollo de tecnología textil de punta.
Señaló que el tamaño de la población argentina implica desafíos que no pueden compararse con los de países vecinos y cuestionó los modelos que proponen como referencia. Indicó que Argentina, con 50 millones de habitantes, no puede equipararse con Chile o Paraguay. “Busquen un país de más de 35 millones de habitantes que sea desarrollado y que no tenga una industria pujante”, sostuvo.
Y aseguró: “Lo peor de todo no es que se desindustrializa la Argentina, que, en todo caso, puede parecer anecdótico; sino que nos quedamos sin laburo”.
Galfione advirtió sobre el impacto de la apertura comercial y el ingreso masivo de productos importados en el mercado local. Explicó que en los shoppings, la mayoría de los productos son importados y que los precios de la indumentaria y el calzado superan los de otras ciudades, a pesar de que muchos productos ya no se fabrican en el país.

“Entre el 80% y 90% de lo que consumimos en cualquier shopping es importado. Las zapatillas ahora son de Vietnam, porque no se fabrica ninguna zapatilla más en la Argentina de las primeras marcas, y valen el doble que en Miami”, remarcó.
“Los precios han bajado un poco porque no se vende nada. A la gente le está yendo mal o muy mal”, afirmó el empresario.
En el caso de la industria textil, describió una situación crítica, con una caída de la actividad del 27% interanual, un aumento de importaciones superior al 80% y una utilización de la capacidad instalada que ronda el 30%. Aseguró que siete de cada diez máquinas permanecen paradas y que ninguna empresa textil es rentable en la actualidad.
El principal problema, indicó, es la caída de la demanda, agravada por una facilitación del comercio exterior que, según su análisis, no beneficia ni a los consumidores ni a los productores locales.
El empresario también cuestionó la reducción de aranceles a las importaciones, que considera una política que perjudica a la industria nacional y beneficia a productos extranjeros.
“Le bajamos los impuestos a los chinos. Sí hay política y es cobrarle menos impuestos a quienes viven a más de 20.000 kilómetros de la Argentina”, reclamó.
Por otra parte, sostuvo que “el problema de la Argentina no es la producción. Es lógico que lo importado llegue más barato si el país tiene inflación en dólares y costos industriales más altos que el resto del mundo. Mientras acá nos endeudamos a tasas del 40% o 50% anual, en otros países lo hacen al 3%. Además, Argentina registra una inflación mensual del 3%, mientras que en el mundo ese porcentaje suele ser anual”.
De esta manera, “claro que somos más caros y todos los meses somos más caros. Pero el problema ni siquiera está ahí, sino en la comercialización, que incluye los impuestos más altos del mundo, infraestructura de transporte precaria, alquileres y tasas de interés para la compra en cuotas elevadas. Por eso una zapatilla fabricada en Vietnam cuesta en Argentina el doble de lo que vale en Miami”, concluyó.
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