CHIMENTOS
Entre humor, ternura y reflexión, Betiana Blum y Antonio Grimau apuestan a la emoción con “El diario de Adán y Eva”

Hay clásicos que atraviesan el tiempo y se resignifican en cada nueva versión. El diario de Adán y Eva, la obra basada en los textos de Mark Twain, vuelve a cobrar vida en la cartelera porteña de la mano de dos leyendas del teatro argentino: Betiana Blum y Antonio Grimau. Bajo la dirección de Juan Pablo Ragonese, los actores se reencuentran sobre el escenario para explorar, desde el humor y la emoción, la eterna danza de los vínculos humanos. En la previa al estreno, ambos hablaron en exclusiva con Teleshow sobre el desafío de encarnar estos personajes universales.
La pieza, que se presenta en el teatro Regina a partir de este 3 de mayo, invita al público a sumergirse en una historia tan antigua como la humanidad, pero a la vez cercana, cotidiana y profundamente actual. Blum y Grimau despliegan oficio y sensibilidad para darle voz y cuerpo a Adán y Eva, recorriendo el arco completo de una relación: el asombro del primer encuentro, la incomprensión, el aprendizaje, los desencuentros, la ternura y la nostalgia.
Con décadas de trayectoria y una química que se percibe dentro y fuera del escenario, Blum y Grimau celebran este nuevo desafío profesional con la misma pasión que marcó sus carreras. En esta entrevista, comparten anécdotas del proceso creativo, reflexionan sobre los temas universales de la obra y revelan cómo logran conectar con el público a través de una historia que, aún después de siglos, sigue diciendo mucho sobre el amor, la convivencia y el paso del tiempo.

—¿Cómo se sienten antes de este estreno tan esperado por sus fans?
—Betiana Blum: Estamos felices de habernos reencontrado después de tantos años y tantos trabajos en un proyecto tan lindo como lo es la obra de Mark Twain. Esta historia que como que aceptamos, no sabemos si es un cuento, qué hay de real en esto, pero bueno, es lindo contar este cuento o por lo menos imaginarnos cómo fueron estos primeros habitantes. Y toda la historia de la salida del paraíso.
—Antonio Grimau: Sí, yo sabía de la obra, de la reproducción que había tenido hace años atrás y siempre fue un texto que me interesó. Por la temática, por los personajes. Lo que no esperaba era hacerlo con mi querida y admirada Betiana, por supuesto, eso no lo podía prever, pero fue una gran satisfacción cuando me convocaron para la obra, que ya tenía pensada como un trabajo posible que me entusiasmaba. Y además, la compañía de Betiana era ideal, porque yo creo que tenemos trabajado el vínculo, hay buena química, incluso una mirada común respecto del texto que nos atrae y los personajes. Es una gran historia de amor, que tiene que ver con el primer hombre, la primera mujer y todo lo que ellos han vivido a lo largo de la relación y del conocimiento del mundo, de las primeras impresiones. Es muy particular y distinto recorrer las características de estos dos personajes que están descubriendo el mundo, sobre todo mi personaje, que va un poco de la mano de Eva. Y además, se están descubriendo ellos mismos. Es muy apasionante y totalmente distinto a todo lo que uno puede haber hecho hasta ahora.
—¿Qué creen que tiene esta obra para sea tan atemporal?
—Blum: Es un misterio, cada vez que la hacemos, empiezan y son dos bichos que andan sueltos, que se miran y se preguntan “¿qué es esto que está ahí?”. Se tienen miedo. Todo el proceso, hasta llegar a tomar contacto. Y está muy bien definido lo masculino, lo femenino, pero de una manera sutil. Va apareciendo lo masculino y lo femenino. Y después, la caída, ese momento en que los echan del paraíso. Terrible. Esta definición no se da de una manera burda, sino que va apareciendo sutilmente lo masculino, lo femenino, que se rechazan, se atraen. A mí me maravilla porque en cosas muy concretas define lo masculino y lo femenino. Hay algo como que el hombre construye, tiene toda una actividad de cuidado, de construir, y como que la mujer visiona, está viendo un poquito más. Y esto está muy bien contado.
—Grimau: Twain tiene un estilo muy particular porque maneja muy bien el humor, también la ironía, y es placentero recorrer las situaciones de estos dos personajes, que son entrañables y tienen una relación maravillosa. Yo creo que necesariamente tiene que interesar, porque es una obra necesaria, una obra que da una mirada de mucha ternura, de mucho amor, y de la revalorización de los valores de la humanidad, que se han ido perdiendo con el tiempo, y esta obra los rescata. Es la historia del mundo, la historia de la humanidad, el comienzo. Yo creo que sí, que tiene que haber un profundo interés por la obra.

—¿Cómo fue este reencuentro arriba de las tablas entre ustedes dos? ¿Encontraron cosas nuevas o maneras de trabajar que el otro no conocía?
—Blum: Hay gente que cambia con el tiempo, que te la encontrás y te reencontrás con otra persona. Pero yo me encontré con que somos los mismos. Es muy lindo.
—Grimau: Es de mucho disfrute. Vos decís bien, hay un camino, sobre todo en el teatro, que nos acerca a experiencias muy parecidas. Eso hace que el encuentro sea de mucha comunicación y entendimiento, a veces casi sin palabras. Somos los mismos que alguna vez hicimos Un guapo del 900 o Soy gitano en televisión, y eso hace que sea muy feliz el reencuentro.
—¿Qué expectativas tienen a punto de estrenar?
—Blum: Yo espero siempre lo mejor. Que la gente lo disfrute, se conmueva, se recuerde a sí misma, que diga “esto ya estaba, ya estaba la semillita ahí de todo esto”. Es la vida. Cuando veo las guerras, la forma en que se mata, se destruye, los animales… Me da mucha pena. ¿Qué vamos a hacer con esto? ¿A dónde vamos? Pero después entiendo que el único camino es uno mismo. Es serenarse, hacer lo mejor que uno pueda, cuidar el vínculo con las personas, porque eso también se ha bastardeado mucho. Yo tengo la suerte de ser conocida y recibir cariño, pero no pasa lo mismo con todo el mundo. Es dura la cosa.
—Grimau: La violencia, el insulto, está a flor de piel como un uso común y corriente. No puede ser. Naturalizar ese grado de violencia es espantoso. Y justamente esta obra tiene que ver con eso, es un buen recordatorio de cómo empezamos, como eran esos dos primeros seres y cómo se fue construyendo todo. Y confío en que volvamos a reconstruir, pero eso es un trabajo diario de cada uno.

—¿Creen que esto también va a ayudar a las nuevas generaciones?
—Blum: Coincido. Le ponemos todo y los dos tenemos la intención de pacificar, de comprender la maravilla de este mundo y cuidarlo.
—Grimau: Sí, es un excelente recordatorio. Lo que pasa con los colegios y la violencia es espantoso. Volver la mirada a esos primeros tiempos donde el amor y la maravilla del mundo estaban comenzando es placentero. La puesta es preciosa, hay música, luces, todo aggiornado.
—¿Por qué siguen eligiendo y apostando por el teatro hoy en día, con tanta modernidad y streaming?
—Blum: Toda mi carrera ha sido el teatro. Después llegó la televisión y pude hacer novelas con muchísimo éxito. Pero ahora no entiendo cómo no hay una novela en el aire. Es triste. Todo el tiempo la gente me dice: “Te estoy viendo en tal novela”. Volver a ver esas producciones es volver a lo nuestro.
—Grimau: La respuesta del público es para agradecer. Aunque no haya ficción en televisión, nos buscan en el teatro y el cine. Hay una necesidad de ver al actor argentino, de identificarse con nuestra idiosincrasia. No las novelas turcas, que no nos pertenecen. Lo nuestro tiene que ver con darnos a conocer en el mundo, y la pérdida de trabajo es terrible.

—¿Cómo les repercute a ustedes, como otras figuras importantes del espectáculo, la muerte de Luis Brandoni?
—Blum: Fue sorpresivo porque no dijeron que Beto estaba tan grave. Decían que había tenido un problema, qué sé yo, y al día siguiente nos enteramos de la muerte. A mí me impactó mucho. Yo trabajé con él desde Canal Siete. Recuerdo que Landolfo dirigió una obra muy conocida de un tren, donde los protagonistas estaban en escena y Beto y yo éramos los dos chicos que estaban en el bar, teníamos algunas escenitas ahí. Mirá de dónde lo recuerdo a Beto.
O también me acuerdo de estar esperando para grabar, también en Canal Siete, digo Canal Siete porque es lo más antiguo, cuando (Sergio) Renán dirigía unas novelas y teníamos un ensayo y Beto no llegaba. No llegó, y no llegó, y después supimos que se había tenido que ir a México porque lo estaban amenazando mucho. Tengo esos recuerdos, ¿no? Después, cuando volvió, la primera obra que estrenaron fue Convivencia, de Viale, con Lupi. Yo, la verdad, no tengo formación política, tengo formación humana, respeto los valores y, aunque coinciden, en ese momento no tenía conciencia de todo lo que pasaba. Había conversaciones como: “¿qué va a pasar cuando Luppi y Brandoni hagan una obra en el teatro? ¿Habrá balazos en la platea? ¿Qué pasará?” Y bueno, nada de eso, nos fue muy bien, fue un éxito. Después vino Esperando la carroza. Compartí con Beto muchísimas obras.

El día que me enteré de su muerte el teléfono explotó, pero no atendí ningún llamado. Sentí como que Beto vino a charlar conmigo… Tenía esa sensación, como si estuviera en casa, hablando conmigo. Fue muy fuerte. Para mí, una pérdida así es del corazón.
—Grimau: No trabajé con él, pero siempre lo admiré. Como profesional y dirigente sindical fue una figura importantísima y una gran pérdida.
—¿Cuál es la clave para mantener un vínculo tan intacto y reencontrarse con tanto cariño y química?
—Blum: Ser buena persona, tener valores, afecto y reconocimiento por el otro. El valor del otro es tan importante como el propio. Yo creo que ahí hay una posibilidad de vínculo real, positivo, amoroso. Asimismo, si el otro tiene los mismos valores que vos, entonces se vuelve maravilloso.
—Grimau: El amor por lo que hacemos y el respeto mutuo son fundamentales. La convivencia en el teatro puede ser amarga si no hay armonía y admiración, como también si no existe un mínimo de respeto y de admiración por el otro.
—¿Han tenido experiencias negativas de maltrato en el medio?
—Blum: En general, trato de no trabajar con gente con mal trato o mal carácter. Ya más o menos uno sabe y trata de escaparse.
—Grimau: Ya no permito atropellos o faltas de respeto. Antes, sí, uno lo sufrió, pero con el tiempo aprendés a poner límites. Por suerte, ahora los directores y los compañeros tienen otra mirada, y eso ha cambiado para mejor.
—¿Con qué palabra o frase definirían la obra para invitar al público?
—Blum: Es un recordatorio de lo masculino y lo femenino, de cómo los primeros seres se descubren y encuentran valor en lo humano. Es conmovedora y hermosa, y está contada con mucho humor.
—Grimau: Una maravillosa historia de amor, entrañable, que llega a la emoción a través del humor y la ternura.
Crédito de fotos: RSFotos.
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CHIMENTOS
Mauro Icardi confirmó su infidelidad con la China Suárez a Wanda Nara, mientras estaban casados y recordó detalles muy íntimos: «Qué hijo de p…»

Mauro Icardi lo volvió a hacer, en otra madrugada que quedará enmarcada en las famosas “noches tuiteras”. Revivió el Wandagate; el original, el 100% neto; aquel encuentro que ocurrió entre el futbolista y la China Suárez, un 26 de septiembre de 2021, en una habitación de un hotel de París, desenfundaron su pasión por primera vez marcando una infidelidad a Wanda Nara.
Ni en las historias de amor más románticas, con el agregado que esta cuenta con un alto grado de toxicidad. Todo lo que vino luego de esa noche, fue arrollador. Resulta que Icardi durante la noche de este sábado publicó una historia celebrando “su aniversario” con la China, confirmando ese engaño.
A través de una historia de Instagram, con una foto de fondo del hotel, Mauro, recordó cómo fue esa primera situación íntima y tan privada que tuvieron con la China. Idas, vueltas, vueltas e ida vino después, porque Icardi volvió a Wanda hasta que eclipsó todo y fue corriendo tras la China.
“El tiempo pasa, pero aquella noche sigue intacta en mi memoria. Sin saberlo, el destino estaba escribiendo nuestra historia”, escribió, etiquetando a su novia. La repercusión comenzó a ser muy grande y mucho se está hablando, en especial en redes, de este mensaje.
MAURO ICARDI CONFIRMÓ TODO LO QUE PASÓ CON LA CHINA SUÁREZ EN PARÍS
Uno de los que opinó filoso fue Pepe Ochoa, quien mediante su cuenta de X, con emojis de risas: “Nananananananana que hdp de Icardi”. Los comentarios en tuit comenzaron a salirse de control, entre los fanáticos de Icardi y la China que los defendían, y lo que no, apoyando a Wanda.
“El tipo solo existe para joderle la vida a la ex”, “Después salió a decir que se arrepentía de eso”, “Un fantasma igual que la China”, “No sé por qué les molesta, Wanda dijo que estaban separados” y “Lo amamos”, se leyó entre masivas respuestas que aún siguen creciendo.
Icardi volvió a poner en primer plano uno de los capítulos más escandalosos de su historia personal, reavivando un Wandagate que, lejos de apagarse, parece encontrar siempre un nuevo motivo para volver a encenderse.
Mauro Icardi, China Suárez, Wanda Nara
CHIMENTOS
José Cicala vuelve con un thriller de terror psicológico: «Toda mi niñez estuvo plagada de historias oscuras»

Hay películas que nacen de una pregunta incómoda. Encantador, el nuevo filme de José María Cicala, surgió de ver un documental sobre los peores dictadores de la historia —Hitler, Mussolini, Saddam Hussein, Pinochet— y de notar que todos ellos tenían algo en común: eran, en el sentido más perturbador de la palabra, encantadores. Esa doble acepción —el adjetivo afable y el sustantivo que designa a quien hipnotiza, a quien vende ilusiones sin que la víctima lo advierta— es el motor de un thriller de terror psicológico que ya lleva un recorrido internacional envidiable y llegó a las salas argentinas: ganó en festivales de Portugal, Los Ángeles y México, y ya estaba disponible en Amazon y Hulu antes de su estreno local.
La película, protagonizada por Rodrigo Noya en un rol que rompe con todo lo que el público asocia a él, transcurre en un pueblo pequeño donde Tomás, un reparador de muñecas de vida aparentemente inofensiva, esconde algo oscuro. La producción se filmó en Elortondo, provincia de Santa Fe, el pueblo natal de la madre de Cicala y escenario de sus navidades de infancia.
Para entender a Cicala hay que volver a 1974. Él tenía ocho años cuando una noche entraron a su casa y se llevaron a su padre, José, detenido-desaparecido durante meses en la época de la Triple A, antes incluso del golpe del 76. El padre volvió, pero pesaba cuarenta kilos y apenas podía hablar. Y le contó al nene, con lujo de detalles, todo lo que había vivido. Esa marca no se fue nunca. Está en la oscuridad que Cicala busca en sus películas, en la metáfora política que atraviesa Encantador, en su declarada necesidad de hacer cine como quien va a terapia. “El cine me ayuda a evitar vivir en el consultorio de un psicólogo”, dice. “Me explayo por otro lado”.
En una charla con *Teleshow*, el director habló de la génesis del proyecto, del trabajo con un elenco que incluye a Arturo Puig, Mario Alarcón, Alejo García Pinto, Eduardo Calvo y Griselda Sánchez, su compañera de vida y de trabajo, y de la carga autobiográfica que atraviesa toda su filmografía. Cicala tiene 61 años, nació en Lanús y estudió Publicidad sin terminar la carrera. Junto a su socio Gabriel Machado construyó uno de los estudios fotográficos más importantes del país, Machado-Cicala, con el que fotografiaron a Cher en Malibú y terminaron actuando en una escena junto a Al Pacino y Christopher Plummer. Como director, su carrera tiene apenas ocho años y ya acumula cinco películas.
—¿Cómo surgió Encantador?
—Vi un documental de los peores dictadores de la humanidad: Hitler, Mussolini, Saddam Hussein, Pinochet. Y más allá de que todos estaban locos y eran una manga de sádicos hijos de puta, encontré que la palabra encantador me representaba. Me puse a estudiarlos en detalle —la mirada, la intención— y dije: “La palabra encantador tiene un doble discurso”. Uno puede decir “qué chico encantador”, o puede decir “este tipo es un encantador, me va a vender un buzón sin darme cuenta”.
—Lo que se llama un encantador de serpientes.
—Totalmente. Me funcionó de esa forma. La empezamos a escribir en el 2017. Y también uno empieza a ver el entorno… no voy a hablar de presidentes argentinos, pero por ejemplo, Menem entrevistando a los Rolling Stones. Esa imagen no me la olvido. Para ser presidente tenés que terminar encantando a mucha gente. De otra forma no funciona.
—¿Cómo pasaste del documental con los dictadores a la historia de Tomás?
—La historia de Tomás es casi una metáfora de lo que tengo ganas de contar. A mí el cine naturalista me encanta, veo muchísimas películas, pero en el momento de filmar mi estilo va para el lado de la metáfora. Me interesa muchísimo porque siento que el espectador se involucra cuando empieza a encontrar los códigos. Como decía Charly García, ¿no? Hablaba de los dinosaurios y de repente la gente empezó a entender todo ese concepto. El espectador empieza a convivir con la película, empieza a entenderte y empieza a ser parte.

—La película transcurre en un pueblo pequeño. ¿Hay algo de tus recuerdos de infancia en esa construcción?
—Los exteriores los filmé en Elortondo, el pueblo donde nació mi mamá. Todas las navidades las pasaba ahí con mis primos. Y dije: “Qué mejor que volver y filmar una película”. Por otro lado, en la realidad de mi niñez hay muchísimo de ocultamiento. Me acuerdo perfectamente: yo tenía unos libros de Mafalda y me los quitaron. Me dijeron “se los prestamos a una amiga”, pero en realidad los habían tirado porque tenían miedo. Era la dictadura. De hecho, mi papá estuvo desaparecido. Todo eso se entremezcla y se termina detonando. Y el cine me ayuda a evitar vivir en el consultorio de un psicólogo. Me explayo por otro lado.
—¿Por qué elegiste a Rodrigo Noya para el rol de Tomás?
—Con Griselda pensamos: “Tiene que ser alguien encantador”. Y nos acordamos de Agrandadytos, de Rodrigo desde bebé, que era encantador a otro nivel. Le pasamos el guion un día a las nueve de la noche, a las diez y media me llama: “Quiero hacerlo, estoy enloquecido, quiero hacerlo”. A veces mandás guiones y 15 días después te dicen “¿me lo podés volver a mandar?”. En su caso fue todo lo contrario. Se puso la camiseta, porque hacer cine independiente no es fácil, a veces hay que dividirse en veinte roles. Fue genial.
—¿Cuándo se filmó y cómo fue el recorrido hasta el estreno local?
—La filmamos en 2023. Después ganamos toda la postproducción en Ventana Sur, así que en 2024 se hizo la post en España, la hicieron los mismos que trabajaron en La sociedad de la nieve. En 2025 fue todo el recorrido de festivales y estreno en Europa. Ganamos en Portugal mejor película, en el Festival de Los Ángeles. Siempre hablando de festivales de cine de género. Y en el Festival Macabro de México ganamos mejor dirección. Después se fue estrenando en Estados Unidos, en Canadá, está en Amazon y en Hulu. Nos dejamos Argentina para el final, un poco también porque se complicó el tema de la calificación. Teníamos la película lista con el logo viejo del INCAA sin la música, y nos dijeron que había un logo nuevo y que había que cargar la música. Tuvimos que remasterizar todo de vuelta.

—¿Cómo ves la situación del cine nacional?
—Nuestra manera de hacer cine es quizás atípica. Queremos hacer una peli, la preparamos, buscamos inversores, la producimos, la filmamos, y recién cobramos los subsidios del INCAA cuando ya no alcanzan. Con Lennons, la filmamos en 2020 y cobramos el subsidio en 2024, a valores del 2020. Así que no pagamos ni el catering. Pero lo que te quiero decir es que no dependemos del instituto para mandarnos a hacer. Entiendo que mucha gente está muy enojada y que hubo muchas irregularidades antes. Yo me manejo por la pasión y por la posibilidad de realizarlo sin necesidad de esperar a tener un subsidio antes de filmar.
—Hay un elenco muy diverso: Arturo Puig, Alejo García Pinto, Eduardo Calvo, Griselda Sánchez. ¿Cómo fue la dirección de actores?
—El tema de la dirección con respecto al elenco lo derivo a Griselda, que es una apasionada del acting, de construir personajes. Ella trabaja más sobre los personajes y los actores, y yo trabajo más sobre la dirección de fotografía, la dirección de arte y la dirección general. Ella sabe tirar conceptos y códigos que a los actores los ayudan muchísimo, con referencias, con charlas previas. Y siempre naturalmente nos sale la pasión, el amor por esto. Los actores terminan diciendo: “Con qué pasión me encuentro, quiero estar”. Eso es hermoso.
—Encantador se mueve entre el thriller y el terror psicológico. ¿Qué referencias cinematográficas o literarias la atraviesan?
—Kubrick es un referente maravilloso. David Lynch, definitivamente lo amamos. Salió una nota en Variety hablando del film lynchiana y para mí es como un honor, siempre está presente. Hay homenajes a Esperando la carroza, y también un homenaje a La noche de los lápices en una escena con Alejo que fue muy linda. Seguir manteniendo el reconocimiento de esas joyas de nuestro cine.

—¿Qué rol cumplen las muñecas en la trama?
—La película está plagada de metáforas. La primera imagen es un globo terráqueo siendo atravesado por un cuchillo justo en la región de Argentina. El personaje de Griselda se llama Argentina. Un poco es referenciar a mucha gente lastimada, gente dañada, y exteriorizarlo de manera más metafórica. Porque cuando voy al noticiero veo cosas tan tremendas, entonces la metáfora te permite contarlas de una manera más digerible, donde a veces podés meter un asomo de sonrisa y no por eso dejar de ser historias muy cruentas. Las muñecas representan a la sociedad, representan a Argentina, representan a los hijos de Argentina. Tomás termina matando a la hija de Argentina. En Estados Unidos creían que hablaba de Trump y no. Tampoco hablo de Milei. Muchas veces los políticos no miden el daño que hacen a la sociedad. Hay generaciones y generaciones perdidas.
—El personaje de Tomás no registra lo que hace. ¿Qué hay ahí?
—Él cree que arregla las muñecas y en realidad está matando mujeres. Lo vive de una manera diferente. Y en la última escena el globo terráqueo está todo cubierto de cartapesta, que no es más que entumecer. Es lo que termina pasando con las generaciones: se terminan entumeciendo en cuanto a la educación, a las ganas de trabajar, se coartan montones de cosas que después es difícil remontar. El poder que tiene un gobernante es tan grande y muchas veces no lo miden, dicen barbaridades y cometen atrocidades. Y lo peor es que muchas veces no se dan cuenta de lo que están haciendo.
—Vos solés hablar de la importancia de conservar una mirada infantil. ¿Cómo convive esa sensibilidad con la necesidad de abordar historias oscuras como esta?
—Toda mi niñez estuvo plagada de historias oscuras. Cuando mi papá volvió luego de estar desaparecido, me contó con lujo de detalles cómo lo torturaron. Yo tenía ocho, nueve años. Imaginate eso para un chico: tu papá que vuelve pesando cuarenta kilos y que apenas puede hablar y te termina contando todo eso. Más allá de eso, lo mismo que disfruto el terror lo puedo disfrutar en una comedia o en una película de suspenso. Me encanta el cine y cuando uno hace lo que le gusta y te apasiona, podés moverte en distintos terrenos y seguir siendo ese niño que sale a jugar con sus amiguitos.

—¿Qué herramientas de la fotografía y la publicidad trasladás a la dirección?
—Absolutamente todas. Treinta años de laburar en publicidad me dieron un training tremendo: trabajar con celebrities, con poco tiempo, organizarse. Y como escribimos nuestros guiones, nos permitimos ajustarnos a nuestra realidad, a nuestros recursos naturales, como aconseja Spielberg. Cuando empezás a filmar, basate en lo que tenés: mirá a tu alrededor, fijate qué hay y escribí sobre eso. Si querés tener un yate transatlántico y no tenés el recurso, no vas a poder filmar. Todo arranca de ahí.
—¿Cómo influye la confianza que construiste con Griselda a lo largo de los años, en la pareja y en los proyectos?
—Nos complementamos. Nos mimetizamos tanto que nos transmitimos con el pensamiento absolutamente todo. Millones de veces nos pasa que nos miramos y pensamos absolutamente lo mismo. Y nos vamos arengando y apoyando, porque a veces uno por ahí tiene un bajón y el otro te levanta. De repente despertarse a las cuatro de la mañana diciendo “tengo una idea” y sentarnos a escribirla. Eso es buenísimo. Si bien a veces podemos tener nuestros roces y estar todo el tiempo juntos puede pedir sus espacios —mi espacio es media hora de cómic—, siempre nos terminamos buscando porque sentimos la necesidad de que el otro participe en todo.

—¿Qué lugar ocupa Encantador dentro de tu filmografía y cuál es tu próximo proyecto?
—Me encanta el cine, así que me puedo mover en cualquier género. El absurdo me apasiona: los Monty Python, After Hours de Scorsese, que es la que más me gusta de él. E intento que el espectador investigue, analice, descubra, que haya un doble discurso. Eso lo hice en todas mis películas: en Zorra, en La sombra del gato, en Lennons, en Encantador. La próxima se llama Rica Pizza. Ya está terminada de filmar. Son cinco historias entrelazadas que transcurren dentro del baño de hombres de una pizzería de Avenida Corrientes. Tiene un elenco bestial. Estamos en toda la postproducción y se va a estrenar a mitad del año que viene en festivales, y en octubre, si Dios quiere, en cines. Y ya estamos trabajando en dos más. Del 2018 hacia acá, cinco películas hechas. Es vivir jugando con tus amiguitos en el barrio.
—¿Hay algún proyecto que no hayas podido concretar?
—Tengo una serie escrita de ocho capítulos, relacionada con nuestro trabajo fotográfico en la década del 90. Historias de chicas adolescentes que querían ser modelos top. Se la presenté a dos plataformas muy importantes y a las dos les interesó muchísimo. Pero los dos me dijeron lo mismo: “Si contamos todo esto, vamos presos todos”. Las biopics y las historias de celebrities terminan siempre edulcoradas porque para poder filmarlas sin juicios tenés que involucrar a los parientes o a la persona misma, y los guiones terminan siendo como ellos quieren. Todos terminan siendo happy. Yo quiero contar el todo. Así que esa historia está escrita, y a lo mejor un día se puede encauzar y llevarla a la pantalla.
José Cicala,Encantador
CHIMENTOS
Internaron de urgencia a Daniel Osvaldo y está con pronóstico reservado: “Tiene los pulmones comprometidos por el consumo”

Se encendió una alarma, que oficia de señal para un circunstancia acuciante. La angustia se dispersa por diversas latitudes en torno al estado de Daniel Osvaldo, que se encuentra en una internación de urgencia, que ocurrió en las últimas horas.
La noticia surgió en LAM, a través de los datos que averiguó Pepe Ochoa, quien se encargó de narrar todo el cuadro que se activó en la salud del cantante. «Quien lo encontró en su casa fue su hermana y venía muy mal», contó.
Tras esa introducción, el panelista describió que la causa se centra en la acumulación de pus y agua en los pulmones y luego añadió: «Le cortaron dos centímetros de cada pulmón por esto. El diagnóstico es derrame pleural derecho, es el pulmón que más comprometido tiene».
En esa misma línea, Pepe trasladó la información que consiguió de especialistas médicos, que refieren a las posibles causas de esta afección. «Esto se debe al deterioro producido por la droga. Me dijeron que si consumís es algo que puede pasar porque la droga deteriora el pulmón y pueden ingresar bacterias», soltó.
INTERNARON DE URGENCIA A DANIEL OSVALDO
A raíz de la recopilación de información, Ochoa exteriorizó que Daniel transita por un panorama extremadamente complejo. «Está muy delicado en terapia intensiva y la única persona que lo acompaña es su hermana», manifestó.
Según lo que relató el panelista, Osvaldo ingresó en un hospital público por la falta de una prepaga y después ratificó que la actualidad acarrea enormes dificultades: «El cuadro es grave y el diagnóstico a esta hora es reservado».
Daniel Osvaldo
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