ECONOMIA
Jubilados le ganarán a la inflación desde el próximo cobro, pero la brecha entre haberes se estira

En los últimos meses se aceleró uno de los fenómenos que más controversia ha generado durante la gestión Milei: el ensanchamiento de la distancia entre los jubilados de la franja mínima y los que se encuentran en la punta de la pirámide.
Y con el cobro de la jubilación de mayo, llegará el momento en que esa diferencia se haga más grande. Hablando en plata, la máxima llegará a $2,6 millones, lo que equivale a 5,7 jubilaciones mínimas. En cambio, en diciembre de 2023, cuando Milei asumió la presidencia, la jubilación más alta superaba 4,4 veces la más baja.
El motivo está claro y ha sido objeto de extenso debate: mientras las jubilaciones se ajustan por inflación pasada, el bono compensatorio instituido por el gobierno peronista se mantiene congelado en su nivel de $70.000.
Esto generó un efecto de licuación inflacionaria para los beneficiarios de ese bono, que se acentúa cuanto más alto es el IPC. Puesto en números, en marzo de 2024 -cuando el bono se aumentó por última vez- esos $70.000 representaban un 34% de quienes cobraban el haber mínimo. En contraste, en la próxima jubilación correspondiente a mayo, el bono apenas representará un 15% del cobro.
Es así que, aunque en mayo se deben ajustar las jubilaciones según el IPC de marzo -que dio 3,4%, el valor más alto en un año-, el aumento real será bastante menor para los jubilados de la franja inferior: el ajuste por inflación sólo se aplica al monto de la jubilación «oficial», que quedará en $393.174. Al sumarse el bono, el total queda en $463.174, que en términos reales es un aumento de 2,8%.
Los jubilados del sector superior, que nunca percibieron el bono, sí sentirán el impacto pleno del 3,4% en su próximo haber.
Con ese dinero en el bolsillo, los jubilados deberán hacer frente a los aumentos de junio, que -según prevén los economistas que participan en la encuesta REM- darán un IPC de 2,1%.
Un punto de inflexión
Aun con esas diferencias, el dato relevante es que, salvo que ocurra alguna sorpresa en el plano de los precios, todas las jubilaciones empezarán a ganarle a la inflación a partir del mes próximo.
De hecho, los de los mayores niveles ya tuvieron una leve recuperación después de cobrar el haber de abril, que vino con un ajuste de 2,9% -equivalente al IPC de febrero-, mientras que la inflación de abril fue 2,6% y la de mayo se proyecta en 2,3%.
Y la perspectiva es que esa recuperación sea la tónica del año, si es que efectivamente la inflación retoma una senda bajista. Como los ajustes -de acuerdo con la regla indexatoria dispuesta en el nuevo régimen previsional- tienen una aplicación con dos meses de retraso respecto del IPC, eso implica que todos los aumentos serán por un porcentaje mayor al nivel inflacionario del momento en que se hace el cobro.
En otras palabras, el sistema permite que las jubilaciones crezcan en términos reales cuando la inflación baja, pero que se recorten si la tendencia es a la suba, como ocurrió durante 10 meses consecutivos, hasta que se quebró la tendencia con el IPC de abril.
Fue por este motivo que, en el arranque de la gestión Milei, el rubro jubilatorio sufrió un fuerte recorte, que posibilitó la rápida consecución del equilibrio fiscal. El rubro de la previsión social es, por lejos, el de mayor peso en el presupuesto nacional, con más de un 40% del total.
Después de haber alcanzado caídas reales de hasta 38% en febrero de 2024, empezó un camino de recuperación en el segundo semestre de ese año, que llegó hasta mayo del 2025.
En términos de gasto público, en abril ya se constató una suba del gasto previsional, que en la comparación interanual creció un 3,9% real.
Una sube, otra cae
Un informe del economista Nadin Argañaraz, grafica la evolución divergente que tuvieron los jubilados de la mínima respecto de los del estrato superior. Tomando como base el nivel de los haberes de noviembre 2023, y ajustados por inflación, el resultado es que los que reciben la mínima más el bono, cobraron en abril pasado un 10,3% menos que al inicio de la gestión Milei.
El resto, en cambio, se encuentra hoy un 7,8% encima del poder adquisitivo de hace dos años y medio.
Esa situación ambivalente es lo que hace imposible el acuerdo entre gobierno y oposición, dado que el ministro Toto Caputo se jacta de una recuperación real en el poder adquisitivo de las jubilaciones, mientras que los críticos apuntan a que en realidad están cada vez peor.
Ambos tienen razón, claro. Porque los números cambian drásticamente si se considera el haber jubilatorio solo, o acompañado por el bono extra. Se trata, de hecho, de dos categorías que viven situaciones completamente diferentes.
Enfocados en los «jubilados reales»
Y el gobierno nunca renegó de esa situación. Más bien al contrario, la divergencia creciente entre la punta y la base de la pirámide es un efecto buscado deliberadamente.
Lo que suele remarcar el ministro de Economía es que, en el universo de 7,5 millones de beneficiarios del sistema previsional, apenas un tercio son «jubilados de verdad», porque cumplieron los requisitos de edad y 30 años de aporte a la Anses.
Ese grupo de jubilados, donde el gobierno presume que tiene llegada electoral, está compuesto por personas que han expresado su irritación, ante cada moratoria -como la votada en 2023, que agregó 800.000 jubilados nuevos- o ante cada actualización de un bono para compensar la erosión inflacionaria sólo a la franja mínima.
«No sólo es inmoral que regalen jubilaciones a quienes no aportaron nunca, sino que profundiza el déficit estructural del país condenando a las generaciones futuras a la pobreza», decía Milei hace tres años, cuando ya era candidato presidencial.
Se achata la pirámide
Ese fenómeno generó un «achatamiento de la pirámide», de manera que la distancia entre la jubilación mínima y la máxima se iba achicando cuanto más alta era la inflación. Se producía por el efecto de la reforma de Martín Guzmán, que era de tipo «pro-cíclica». Es decir, cuando crecía la economía, subían las jubilaciones -que estaban atadas al nivel de recaudación de la Anses-, pero cuando había recesión, caían en mayor medida. Además, la inflación erosionaba todavía más el poder de compra, dado que los ajustes se realizaban en frecuencia trimestral.
Esto implicaba jubilaciones prácticamente congeladas en medio de un pico inflacionario, donde el único alivio vino por el lado de la suba de los «bonos extraordinarios» que el gobierno anterior había impuesto para los beneficiarios de la jubilación mínima, en un reconocimiento tácito de que la fórmula condenaba a la caída de los haberes.
La reforma aplicada por Caputo en 2024 reinstauró el ajuste por inflación, pero congeló al bono. Desde el punto de vista del gobierno, esa política implica terminar con una injusticia. Para la oposición, en cambio, se trata de un ajuste en cabeza de los jubilados de menor ingreso. Y es por ese motivo que los dos intentos de reforma jubilatoria en el Congreso han tenido como punto central el ajuste por inflación del bono complementario.
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ECONOMIA
Jornada financiera: las acciones argentinas operaron en alza, pero también subió el riesgo país

Un clima positivo para los negocios bursátiles en el exterior impulsó la suba de las acciones argentinas, que en el rubro energético también capturaron una nueva alza en los precios del petróleo, dadas las renovadas hostilidades en Medio Oriente.
Los principales índices de Wall Street avanzaron en un rango de 0,7% a 1,3%, mientras que el crudo se encareció más de 2 por ciento.
El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires subió 1,8%, a 3.281.979 puntos. Entre los ADR y acciones de empresas argentinas que son negociados en dólares en Wall Street predominan las ganancias, encabezadas por Satellogic (+9,2%), Edenor (+5,4%), Cresud (+4,4%) y Pampa Energía (+3,6%).
“En la plaza financiera local, se vio un comportamiento mixto pero fuertemente selectivo: mientras la renta fija operó con leves tomas de ganancias (…), el panel de acciones voló impulsado por el sector energético. Las firmas de Oil & Gas y servicios públicos capitalizaron el avance del crudo Brent a máximos de cinco semanas y el sólido superávit de la balanza comercial energética semestral”, consideró Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL.
Los bonos soberanos, que habían estado más firmes en las anteriores ruedas, tuvieron un cierre dispar, con un riesgo país de JP Morgan que avanzó seis unidades para la Argentina, en los 421 puntos básicos.
Asimismo, Moody’s subió la calificación de la deuda soberana argentina de Caa1 a B3 (equivalente a B- en Fitch y S&P) y cambió la perspectiva a Positiva.
“La mejora de la calificación refleja nuestra evaluación de que el riesgo de default de Argentina ha disminuido de manera significativa porque la estabilización macroeconómica ha superado la etapa inicial de ajuste y se ha transformado en una mejora más duradera de los fundamentos crediticios. Los superávits fiscales sostenidos, la caída de la inflación y la continuidad de la liberalización económica fortalecen la credibilidad de las políticas y reducen la volatilidad macroeconómica”, argumentó Moody’s.
“Con esta decisión, las tres grandes calificadoras -Moody’s, S&P y Fitch- quedan alineadas en B- por primera vez en más de una década. Miles de mandatos institucionales que exigen dos o tres agencias, o que utilizan la calificación promedio, tienen desde hoy luz verde para invertir en Argentina”, afirmó el viceministro de Economía José Luis Daza.
La Secretaría de Finanzas anunció que en la licitación extraordinaria de bonos de este martes con suscripción en especie adjudicó un total de USD 1.895 millones, tras haber recibido ofertas por un total de 2.087 millones de dólares.
La colocación se dividió en un bono Dólar Linked al 31 de agosto de 2026 por USD 1.736 millones adjudicado, y otro títulos similar al 15 de diciembre de 2028 (TZVD8) por 159 millones de dólares.
“El Tesoro canjeó el 45,17% de la emisión de la Lelink de julio, renovando USD 1.851 millones del stock. Las ofertas se concentraron casi en su totalidad en canjear por la Lelink de agosto, mientras que sólo USD 159 millones se adjudicaron en el bono a diciembre 2028″, precisaron los analistas de Puente.
“El canje no sólo buscaba despejar parcialmente los vencimientos de fin de mes, sino reducir la presión sobre el tipo de cambio que podría resultar del rollover de este bono al realizarse anticipadamente. Para fin de mes, quedan ahora $8,4 billones en vencimientos de pesos entre esta Lelink, Lecaps y Lecers”, continuó la nota de Puente.
En el exterior las acciones estadounidenses subieron, mientras los inversores se preparaban para una avalancha de informes de ganancias corporativas de empresas tecnológicas en medio de señales de una reactivación en las acciones de semiconductores, con los nuevos aranceles estadunidenses a Canadá y las hostilidades en Medio Oriente también en el punto de mira.
El índice Nasdaq Composite, con fuerte presencia de empresas tecnológicas, subió un 1,3%, impulsado por el auge de los semiconductores antes de la publicación de los resultados de las grandes tecnológicas esta semana. El promedio Dow Jones Industrial avanzó un 0,7%, mientras que el S&P 500 ganó un 0,9% tras la caída de las acciones el lunes en medio de las crecientes tensiones entre Estados Unidos e Irán.
Los futuros del Brent del Mar del Norte para septiembre ganaron 2,4%, a USD 91,39 el barril, mientras que el contrato de referencia del WTI (West Texas Intermediate) en Estados Unidos, también para septiembre, avanzó 2,5%, a 84,54 dólares.
El ascenso del crudo fue el fundamento de las ganancias de las acciones argentinas del sector de energía, como YPF (+1,6%, a USD 51,25), Vista Energy (+1,8%) y Tenaris (+1,6%).
Laura Torres, directora de Inversiones IMB Capital Quants, aportó que “el comportamiento de las bolsas refleja una resiliencia notable y una clara actitud de los compradores de aprovechar las caídas previas, impulsados por la confianza en que el ciclo alcista tecnológico y la inteligencia artificial aún disponen de recorrido. Sin embargo, de cara a los próximos días, el mercado navegará bajo un escrutinio sumamente delicado con la combinación de la crisis energética en Oriente Medio, las represalias comerciales y arancelarias y la postura restrictiva de la Reserva Federal que podrían mantener una volatilidad elevada junto con los resultados de las gigantes tecnológicas de Estados Unidos”.
El mercado de cambios negoció con un muy alto monto operado de USD 704,4 millones, oferta que contribuyó a una baja de 3,50 pesos o 0,2% del dólar mayorista, a 1.477,50 pesos.
Nicolás Merino, operador de ABC Mercado de Cambios, señaló que “la cotización operó con una tendencia bajista moderada y escalonada, encontrando sucesivos niveles de soporte. En la zona de $1.478 logró estabilizarse transitoriamente, aunque recién sobre el final de la rueda la presión vendedora consiguió imponerse”, con un piso intradiario en los 1.476 pesos.
El BCRA estableció un techo para las bandas cambiarias en los $1.832,54, con lo cual el tipo de cambio oficial quedó a 355,04 pesos o 24 por ciento.
El dólar mayorista cede ahora 4,50 pesos o 0,3% en julio, mientras que en 2026 mantiene una suba de solo $22,50 o 1,5%, frente a una inflación próxima a 18% en lo que va del año.
El dólar al público permaneció a 1.500 pesos para la venta en el Banco Nación. El Banco Central informó que en las entidades financieras el dólar minorista promedió $1.498,40 para la venta y $1.447,34 para la compra.
Marcelo Trovato, manager de Pronóstico Bursátil, comentó que “el dólar financiero sigue sorprendentemente estable. MEP en torno a los $1.500 y futuros sin grandes sobresaltos reflejan que, por ahora, el mercado no espera un salto cambiario inmediato. La incógnita sigue siendo cuánto tiempo podrá sostenerse este equilibrio frente al calendario electoral y las necesidades de acumulación de reservas”.
El dólar blue subió cinco pesos o 0,3%, a $1.545 para la venta, en su tercer ascenso seguido, para alcanzar el precio más alto desde el 22 de octubre.
La divisa en esta plaza informal es tomada por las agencias de cambio a sus clientes a $1.525, esto es 75 pesos o 5,2% más que los $1.450 que pagan los bancos, brecha que justifica liquidar billetes atesorados en el comercio informal.
El Banco Central absorbió USD 45 millones con su participación cambiaria, el 6,4% de la oferta spot, mientras que las reservas internacionales brutas crecieron en USD 112 millones, a 48.919 millones de dólares.
Corporate Events
ECONOMIA
Por qué los senadores reciben un nuevo aumento de sueldo y cobrarán $12 millones en agosto

Los senadores nacionales tendrán un nuevo aumento de sueldo en agosto. Este incremento se aplicará en tres tramos y responde al último acuerdo paritario firmado entre las autoridades del Congreso y los gremios legislativos.
El aumento impacta directamente en las dietas senatoriales por un mecanismo conocido como ley de enganche. Este sistema ata automáticamente el salario de los senadores al valor del módulo legislativo que se negocia en paritarias.
La ley de enganche, aprobada a mano alzada en 2024, establece que cada actualización del módulo legislativo modifica de manera automática las dietas de los senadores, sin necesidad de votación adicional.
La paritaria la firmaron la vicepresidenta Victoria Villarruel, el presidente de Diputados Martín Menem, y representantes de APL, UPCN y ATE. El acuerdo fija un incremento acumulativo de 6,7% que se suma al 12,5% otorgado durante el primer cuatrimestre del año.
Cómo se aplicará el aumento de sueldo de los senadores
El esquema de incrementos contempla tres tramos diferenciados:
- 2,4% retroactivo correspondiente a junio 2026
- 2,2% con efecto en julio 2026
- 1,9% que se aplicará en agosto 2026
Estos porcentajes acumulan un total de 6,7% de mejora salarial. El impacto final dependerá de si los legisladores deciden aceptar, renunciar o donar el aumento.
Durante 2026, varios bloques optaron por rechazar incrementos. Diputados y senadores de La Libertad Avanza, la UCR, el PRO y algunos espacios provinciales renunciaron o donaron sus aumentos anteriores.
Cuánto cobrarán los senadores en agosto 2027
El salario bruto de agosto quedará conformado por tres componentes: 2.500 módulos de dieta base, 1.000 módulos por gastos de representación y 500 módulos adicionales por desarraigo.
De esta forma, el haber bruto ascenderá a $11.877.000 mensuales. Esta cifra no incluye descuentos por obra social, aportes jubilatorios ni el Impuesto a las Ganancias cuando corresponda aplicarlo.
Entre enero y agosto 2026, los senadores acumularán una mejora aproximada de $1,2 millones en sus haberes. El incremento supera la inflación registrada durante el primer semestre del año.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la inflación acumulada del primer semestre alcanzó el 16,8%, mientras que el aumento legislativo llegará al 19% en agosto, ubicándose varios puntos por encima del índice inflacionario.
Qué pasa con los empleados del Congreso tras el acuerdo
La paritaria legislativa no solo beneficia a los senadores. También actualiza los salarios de miles de trabajadores del Congreso que dependen del valor del módulo legislativo.
La categoría 1, la más alta entre los empleados, pasará de $2.352.866 en mayo a $2.509.123 en agosto. Por su parte, la categoría 6, que concentra la mayor cantidad de empleados, aumentará de $1.119.351 a $1.193.538.
Durante la negociación paritaria, la Asociación del Personal Legislativo (APL) solicitó la creación de una comisión destinada a normalizar y regularizar los haberes del personal. El planteo surgió luego de que Martín Menem otorgara un plus salarial sin la firma de un acta formal.
Esta situación motivó reclamos de mayor equidad entre los trabajadores legislativos. Los gremios buscan que todos los aumentos queden formalizados en actas paritarias, evitando decisiones discrecionales de las autoridades.
Cómo funciona el módulo legislativo que define la suba de los sueldos
El sistema de remuneración de los senadores nacionales está vinculado a una unidad de medida denominada módulo legislativo, el mismo parámetro que se utiliza para calcular los salarios del personal del Congreso. De esta manera, las dietas de los legisladores no se fijan con un monto en pesos, sino como un determinado número de módulos, cuyo valor se actualiza cada vez que se acuerdan aumentos salariales para los empleados legislativos.
El valor de ese módulo no lo define el Senado de manera unilateral. Surge de las negociaciones paritarias entre las autoridades del Poder Legislativo y los gremios que representan a los trabajadores del Congreso, en el marco de la Comisión Negociadora prevista por la Ley 24.600, que regula el estatuto y escalafón del personal legislativo. Cada vez que esa comisión acuerda una actualización del módulo, también se modifica la base sobre la cual se calculan las dietas de los senadores.
El esquema vigente establece que la remuneración de cada senador equivale a 2.500 módulos en concepto de dieta, a los que se suman 1.000 módulos por gastos de representación y 500 módulos por desarraigo. En total, la remuneración está compuesta por el equivalente a 4.000 módulos, aunque el adicional por desarraigo no se aplica en todos los casos, ya que algunos legisladores renuncian a percibirlo.
Como consecuencia de este mecanismo, los aumentos de las dietas pueden producirse de forma prácticamente automática cuando se incrementa el valor del módulo. Es decir, aunque el número de módulos asignados a cada senador permanezca sin cambios, una mejora salarial acordada para los trabajadores legislativos impacta directamente sobre las remuneraciones de los integrantes de la Cámara alta, salvo que exista una decisión específica de suspender o congelar esa actualización.
Este sistema es conocido como «enganche» salarial, porque vincula las dietas de los senadores a las paritarias del personal del Congreso. Por ese motivo, cada negociación salarial de los empleados legislativos suele reabrir el debate sobre las remuneraciones de los legisladores, especialmente en contextos de alta inflación o de ajuste del gasto público.
La principal diferencia entre modificar el valor del módulo y cambiar la cantidad de módulos asignados a los senadores es que el primer caso implica un ajuste derivado de las paritarias del Congreso, mientras que el segundo requiere una decisión política para alterar la estructura de la dieta. En otras palabras, aumentar el número de módulos eleva de manera permanente la base de cálculo de los salarios legislativos, mientras que las variaciones en el valor del módulo acompañan las actualizaciones salariales que reciben los empleados del Congreso.
Por qué los diputados cobran la mitad que los senadores
La situación en la Cámara de Diputados es radicalmente distinta. Los diputados nacionales no están alcanzados por la ley de enganche paritario, por lo que sus salarios no se actualizan automáticamente con cada acuerdo gremial.
Un diputado nacional mantiene un salario bruto de $6.072.000, que en mano representa aproximadamente $4.322.307. Prácticamente la mitad del sueldo de un senador.
Esta diferencia genera tensiones y malestar interno con el titular de la Cámara baja, Martín Menem. El presidente de Diputados suele sortear su salario por redes sociales, en un intento por desvincularse de los cuestionamientos sobre los haberes legislativos.
La ausencia del mecanismo de enganche en Diputados obliga a que cada aumento deba votarse formalmente. Esta barrera institucional explica por qué la brecha salarial entre ambas cámaras se profundiza con cada paritaria.
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ECONOMIA
Un grupo argentino se quedó con el 91% de la petrolera canadiense Crown Point y acelera su expansión en tres cuencas del país

Liminar Energía, el grupo argentino encabezado por el empresario Pablo Peralta, pasó a controlar el 91% del capital accionario de Crown Point Energy, la petrolera con sede en Calgary, Canadá, aunque con operaciones en la Argentina. Según comunicó la firma canadiense a la Comisión Nacional de Valores (CNV), se trata del cierre de una operación que comenzó con la compra de tres concesiones convencionales en la provincia de Chubut y que reordenó por completo la estructura financiera y societaria de la compañía.
Para concretar la toma de control, Liminar suscribió el 99,28% de una oferta de compra de acciones que Crown Point lanzó para recaudar USD 30 millones. El resto de los accionistas, que cotizan en la bolsa de Toronto, aportaron apenas el 0,71% restante y vieron caer su participación del 36% a menos del 9% del capital de la compañía.
Los fondos recaudados fluyeron hacia la subsidiaria operativa de Crown Point en Buenos Aires, Crown Point Energía S.A. (CPESA), que los aplicó a cancelar un préstamo que la propia Liminar había otorgado en noviembre de 2025 para financiar parte de la compra de las concesiones El Tordillo, La Tapera y Puesto Quiroga, en el flanco norte de la Cuenca del Golfo San Jorge, a unos 40 kilómetros al oeste de Comodoro Rivadavia.

La compra de esas tres concesiones, cerrada en dos etapas durante el segundo semestre de 2025, totalizó alrededor de USD 57,9 millones. Crown Point adquirió primero la participación de Pampa Energía, la empresa de Marcelo Mindlin, en octubre de 2025 y luego, el 1 de diciembre, la de Tecpetrol -del Grupo Techint- e YPF, hasta alcanzar un 95% operado en 113.325 acres de concesiones vigentes hasta 2047.
Liminar Energía S.A. es una empresa argentina vinculada al Grupo San Telmo (Grupo ST), el conglomerado fundado y presidido por Peralta. Con más de 50 años de trayectoria en el sector financiero y asegurador, Pablo Peralta inició su carrera en 1974 en Banco Río, donde llegó a ser director. Luego fue gerente general del Banco Bansud, vicepresidente de Visa Argentina y fundador de Banelco Argentina y Gire S.A. En 2002 fundó el Banco de Servicios y Transacciones (BST), que marcó el inicio del Grupo ST.
Su incursión en el sector petrolero arrancó en 2015, cuando adquirió junto a Roberto Domínguez y Gabriel Obrador el 38% de Crown Point Energy. Dos años después compró el 51% de las acciones a través de Liminar y, en diciembre de 2023, se quedó con la totalidad del paquete accionario. Peralta controla el 45% de las acciones con derecho a voto de Liminar y es también director de Crown Point Energy Inc.

Además del segmento de hidrocarburos, el Grupo ST tiene presencia en energías renovables —con la adjudicación de un parque eólico bajo el Programa RenovAr—, desarrollos inmobiliarios, concesionarias de autos de las marcas Chevrolet, Peugeot y Geely, y la comercializadora de hacienda Nirihuau. En el sector financiero, el grupo reconvirtió Credilogros en la fintech Directo, transformó Quinquela Fondos en MEGAQM y adquirió MetLife Argentina y Prudential Seguros Argentina.
La llegada de Crown Point a Chubut se enmarca en una estrategia de crecimiento que la compañía ejecutó en los últimos dos años. En agosto de 2024, adquirió participación adicional en las concesiones Río Cullen, Las Violetas y Angostura, en la provincia de Tierra del Fuego. Dos meses después, Pan American Energy (PAE) le cedió las áreas Piedra Clavada y Koluel Kaike en Santa Cruz, con un compromiso de inversión de hasta USD 90,8 millones. Con la incorporación de los activos de Chubut, Crown Point opera en tres de las cuencas productoras más grandes del país: la Austral, la Neuquina y la del Golfo San Jorge.
La consolidación accionaria llega en un momento en que Crown Point tiene comprometida una inversión de USD 47 millones en 2026 para las áreas de Chubut, dentro de un plan global de alrededor de USD 200 millones. El ministro de Hidrocarburos de la provincia, Federico Ponce, había destacado públicamente ese compromiso al momento del desembarco de la empresa.
La apuesta de Crown Point se inscribe en una tendencia que viene tomando forma en la industria petrolera argentina. En el último tiempo, las grandes compañías —YPF, Tecpetrol, Pampa Energía, Pan American Energy, entre otras— se desprendieron de activos convencionales maduros para concentrar capital y equipos en el desarrollo del no convencional, sobre todo en Vaca Muerta. Ese movimiento abrió un espacio para operadoras más pequeñas que encuentran valor en yacimientos que las majors consideran secundarios. De hehcho, Crown Point construyó su cartera actual casi íntegramente a partir de esas cesiones: las áreas deTierra del Fuego, Santa Cruz ,y, ahora Chubut, llegaron todas por la misma vía.
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