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ECONOMIA

Jubilados le ganarán a la inflación desde el próximo cobro, pero la brecha entre haberes se estira

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En los últimos meses se aceleró uno de los fenómenos que más controversia ha generado durante la gestión Milei: el ensanchamiento de la distancia entre los jubilados de la franja mínima y los que se encuentran en la punta de la pirámide.

Y con el cobro de la jubilación de mayo, llegará el momento en que esa diferencia se haga más grande. Hablando en plata, la máxima llegará a $2,6 millones, lo que equivale a 5,7 jubilaciones mínimas. En cambio, en diciembre de 2023, cuando Milei asumió la presidencia, la jubilación más alta superaba 4,4 veces la más baja.

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El motivo está claro y ha sido objeto de extenso debate: mientras las jubilaciones se ajustan por inflación pasada, el bono compensatorio instituido por el gobierno peronista se mantiene congelado en su nivel de $70.000.

Esto generó un efecto de licuación inflacionaria para los beneficiarios de ese bono, que se acentúa cuanto más alto es el IPC. Puesto en números, en marzo de 2024 -cuando el bono se aumentó por última vez- esos $70.000 representaban un 34% de quienes cobraban el haber mínimo. En contraste, en la próxima jubilación correspondiente a mayo, el bono apenas representará un 15% del cobro.

Es así que, aunque en mayo se deben ajustar las jubilaciones según el IPC de marzo -que dio 3,4%, el valor más alto en un año-, el aumento real será bastante menor para los jubilados de la franja inferior: el ajuste por inflación sólo se aplica al monto de la jubilación «oficial», que quedará en $393.174. Al sumarse el bono, el total queda en $463.174, que en términos reales es un aumento de 2,8%.

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Los jubilados del sector superior, que nunca percibieron el bono, sí sentirán el impacto pleno del 3,4% en su próximo haber.

Con ese dinero en el bolsillo, los jubilados deberán hacer frente a los aumentos de junio, que -según prevén los economistas que participan en la encuesta REM- darán un IPC de 2,1%.

Un punto de inflexión

Aun con esas diferencias, el dato relevante es que, salvo que ocurra alguna sorpresa en el plano de los precios, todas las jubilaciones empezarán a ganarle a la inflación a partir del mes próximo.

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De hecho, los de los mayores niveles ya tuvieron una leve recuperación después de cobrar el haber de abril, que vino con un ajuste de 2,9% -equivalente al IPC de febrero-, mientras que la inflación de abril fue 2,6% y la de mayo se proyecta en 2,3%.

Y la perspectiva es que esa recuperación sea la tónica del año, si es que efectivamente la inflación retoma una senda bajista. Como los ajustes -de acuerdo con la regla indexatoria dispuesta en el nuevo régimen previsional- tienen una aplicación con dos meses de retraso respecto del IPC, eso implica que todos los aumentos serán por un porcentaje mayor al nivel inflacionario del momento en que se hace el cobro.

En otras palabras, el sistema permite que las jubilaciones crezcan en términos reales cuando la inflación baja, pero que se recorten si la tendencia es a la suba, como ocurrió durante 10 meses consecutivos, hasta que se quebró la tendencia con el IPC de abril.

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Fue por este motivo que, en el arranque de la gestión Milei, el rubro jubilatorio sufrió un fuerte recorte, que posibilitó la rápida consecución del equilibrio fiscal. El rubro de la previsión social es, por lejos, el de mayor peso en el presupuesto nacional, con más de un 40% del total.

Después de haber alcanzado caídas reales de hasta 38% en febrero de 2024, empezó un camino de recuperación en el segundo semestre de ese año, que llegó hasta mayo del 2025.

En términos de gasto público, en abril ya se constató una suba del gasto previsional, que en la comparación interanual creció un 3,9% real.

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Una sube, otra cae

Un informe del economista Nadin Argañaraz, grafica la evolución divergente que tuvieron los jubilados de la mínima respecto de los del estrato superior. Tomando como base el nivel de los haberes de noviembre 2023, y ajustados por inflación, el resultado es que los que reciben la mínima más el bono, cobraron en abril pasado un 10,3% menos que al inicio de la gestión Milei.

El resto, en cambio, se encuentra hoy un 7,8% encima del poder adquisitivo de hace dos años y medio.

Esa situación ambivalente es lo que hace imposible el acuerdo entre gobierno y oposición, dado que el ministro Toto Caputo se jacta de una recuperación real en el poder adquisitivo de las jubilaciones, mientras que los críticos apuntan a que en realidad están cada vez peor.

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Ambos tienen razón, claro. Porque los números cambian drásticamente si se considera el haber jubilatorio solo, o acompañado por el bono extra. Se trata, de hecho, de dos categorías que viven situaciones completamente diferentes.

Enfocados en los «jubilados reales»

Y el gobierno nunca renegó de esa situación. Más bien al contrario, la divergencia creciente entre la punta y la base de la pirámide es un efecto buscado deliberadamente.

Lo que suele remarcar el ministro de Economía es que, en el universo de 7,5 millones de beneficiarios del sistema previsional, apenas un tercio son «jubilados de verdad», porque cumplieron los requisitos de edad y 30 años de aporte a la Anses.

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Ese grupo de jubilados, donde el gobierno presume que tiene llegada electoral, está compuesto por personas que han expresado su irritación, ante cada moratoria -como la votada en 2023, que agregó 800.000 jubilados nuevos- o ante cada actualización de un bono para compensar la erosión inflacionaria sólo a la franja mínima.

«No sólo es inmoral que regalen jubilaciones a quienes no aportaron nunca, sino que profundiza el déficit estructural del país condenando a las generaciones futuras a la pobreza», decía Milei hace tres años, cuando ya era candidato presidencial.

Se achata la pirámide

Ese fenómeno generó un «achatamiento de la pirámide», de manera que la distancia entre la jubilación mínima y la máxima se iba achicando cuanto más alta era la inflación. Se producía por el efecto de la reforma de Martín Guzmán, que era de tipo «pro-cíclica». Es decir, cuando crecía la economía, subían las jubilaciones -que estaban atadas al nivel de recaudación de la Anses-, pero cuando había recesión, caían en mayor medida. Además, la inflación erosionaba todavía más el poder de compra, dado que los ajustes se realizaban en frecuencia trimestral.

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Esto implicaba jubilaciones prácticamente congeladas en medio de un pico inflacionario, donde el único alivio vino por el lado de la suba de los «bonos extraordinarios» que el gobierno anterior había impuesto para los beneficiarios de la jubilación mínima, en un reconocimiento tácito de que la fórmula condenaba a la caída de los haberes.

La reforma aplicada por Caputo en 2024 reinstauró el ajuste por inflación, pero congeló al bono. Desde el punto de vista del gobierno, esa política implica terminar con una injusticia. Para la oposición, en cambio, se trata de un ajuste en cabeza de los jubilados de menor ingreso. Y es por ese motivo que los dos intentos de reforma jubilatoria en el Congreso han tenido como punto central el ajuste por inflación del bono complementario.

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ECONOMIA

Luego de suspender a todo su personal, el frigorífico del creador de Paty retomó su actividad y reincorporó a 450 empleados

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(Imagen Ilustrativa Infobae)

Frigorífico General Pico, la empresa de la familia Lowenstein, vinculada al origen de las hamburguesas Paty, retomó su producción tras más de seis meses de parálisis total. Luego de su venta frustrada a un holding europeo, la empresa recuperó su actividad de la mano de un grupo local, a la vez que reincorporó a más de 400 trabajadores que permanecían suspendidos en su planta de Trenel, en la provincia de La Pampa.

El nuevo operador de la compañía es el Frigorífico Gorina, uno de los mayores exportadores de carne vacuna de capitales exclusivamente argentinos. La firma tomó la conducción de la planta mediante un contrato de alquiler por tres meses, renovable, en el marco del concurso preventivo que el frigorífico General Pico atraviesa desde marzo.

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Los dueños y accionistas históricos de Frigorífico Gorina son los hermanos Carlos y Roberto Riusech, representantes de la tercera generación familiar de la empresa. La firma ocupa un lugar de peso en el sector, ya que se ubica detrás de Swift Argentina —líder en volumen de faena y exportación— pero se posiciona como el mayor exportador del rubro con capital exclusivamente nacional. El Grupo Lequio completa el podio de los grandes jugadores del sector.

Dardo Loza, secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria de la Carne de La Pampa, fue quien confirmó públicamente la novedad y aportó los detalles del acuerdo. “Tiene un alquiler por tres meses que lo van a ir renovando”, dijo el dirigente, y precisó que la firma “comenzó a trabajar la semana pasada”. Sobre el plazo trimestral, Loza explicó que responde a que “hay cuestiones legales que hay que resolver con el Directorio”, en alusión a las instancias judiciales propias del concurso preventivo. El sindicalista también salió a desmentir versiones que reducían la cantidad de reincorporados: “No son 200 personas que están trabajando”, aclaró, y afirmó que se trata de “450 compañeros que ya ingresaron a trabajar”.

Como condición previa al regreso del personal, la empresa regularizó la deuda salarial acumulada durante los meses de parálisis: abonó los haberes correspondientes a parte de abril y a la totalidad de mayo. Recién con esa deuda saldada se habilitó la vuelta a la actividad. Infobae intentó comunicarse con voceros de la compañía que no respondieron respondió al momento de cierre de esta nota.

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FOTO DE ARCHIVO: Piezas de carne se almacenan dentro de un refrigerador en una carnicería en Río de Janeiro, Brasil 31 de julio 2025. REUTERS/Pilar Olivares
FOTO DE ARCHIVO: Piezas de carne se almacenan dentro de un refrigerador en una carnicería en Río de Janeiro, Brasil 31 de julio 2025. REUTERS/Pilar Olivares

La planta opera con una faena de alrededor de 400 cabezas diarias, destinadas tanto al mercado interno como a la exportación, con proyección de aumentar ese volumen de forma gradual hasta estabilizar la actividad en las próximas semanas. Toda la producción se concentra en Trenel; la instalación de General Pico permanece inactiva. Los activos de esa planta —infraestructura, equipamiento y habilitaciones internacionales— son los que el propio comunicado de los Lowenstein identificó como el principal activo productivo de la empresa y la base sobre la que se apoya la eventual recuperación.

La crisis de Frigorífico General Pico se fue profundizando a lo largo de varios meses hasta llevar a la empresa al borde del colapso. A fines del año pasado, la compañía suspendió a la totalidad de sus 450 empleados y redujo al mínimo su actividad ante el deterioro sostenido de sus finanzas. En los meses siguientes, desvinculó a 194 trabajadores distribuidos entre sus tres plantas en la provincia: alrededor de 156 en la localidad de General Pico, unos 30 en Trenel y ocho en Arata. El plantel quedó reducido a poco más de 250 personas, todas ellas en un limbo laboral que se extendió por meses.

El cuadro financiero era grave. La empresa acumuló una deuda superior a los $34.000 millones y registró más de 1.186 cheques rechazados por casi $16.000 millones, lo que evidenciaba la imposibilidad de sostener la cadena de pagos. Las exportaciones habían caído, los costos internos se dispararon y los efectos de la última devaluación golpearon de lleno la estructura de costos de la firma.

Frigorífico. Trabajadores de la industria preparando cortes vacunos de exportación

Ante ese panorama, en marzo de 2026 Ernesto “Tito” Lowenstein y su hijo Alan Lowenstein —al frente de una empresa cuya historia se remonta a la participación de Tito como accionista de Quickfood en 1960, el frigorífico creador de la marca Paty— solicitaron la apertura del concurso preventivo. En el comunicado oficial, los directivos describieron el proceso como una herramienta para “blindar de la mejor manera posible la continuidad de la empresa, preservar las fuentes de trabajo y encauzar de forma ordenada su situación financiera”.

El texto también apuntó directamente contra un grupo financiero que era a la vez accionista y acreedor de la compañía, al que responsabilizaron por el fracaso de las negociaciones previas. Según el comunicado, ese grupo bloqueó todas las propuestas que se pusieron sobre la mesa, entre ellas una alternativa de leasing a ocho años por cerca de USD 40 millones y otras ofertas de resolución inmediata al contado. La acusación fue explícita: el grupo priorizó “el recupero de su crédito contrariando el interés social”, sin presentar propuestas superadoras. Esa obstrucción fue, según los Lowenstein, la que terminó por cerrar el camino a una solución extrajudicial.

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Con el proceso concursal abierto y la planta paralizada, la búsqueda de un operador que pudiera hacerse cargo de la operación derivó en el acuerdo con Gorina.



Corporate Events,Diplomacy / Foreign Policy,South America / Central America

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ECONOMIA

Nueva preocupación para Caputo: la recaudación impositiva volvió a caer fuerte en junio

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La recaudación en junio cayó en torno a un 7,2% en términos reales, luego de un repunte en mayo por el salto que mostró el rubro Ganancias

01/07/2026 – 16:53hs

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Fue lindo mientras duró, pero la ilusión de que la actividad industrial y comercial estaba en recuperación tuvo un rápido final: exactamente un mes. Las cifras de recaudación impositiva de junio volvieron a mostrar la dura «normalidad», con un regreso a las caídas interanuales en las cajas de ARCA y de Anses.

En mayo, una cifra voluminosa en lo recaudado por el impuesto a las Ganancias permitió a los economistas afines al Gobierno ilusionarse con que se estaba, por fin, en un punto de inflexión, dado que se quebraba una saga de nueve meses consecutivos de caída en la recaudación.

Pero pronto se impuso la sospecha de que todo era producto de una distorsión creada por el vencimiento del saldo de declaración jurada de Ganancias Sociedades con cierre diciembre correspondiente al período fiscal 2025. Como el año pasado se había producido una disminución del saldo a ingresar, por los anticipos que se habían hecho en el período fiscal 2024, quedó una base de comparación muy baja, que hizo que el rubro de Ganancias registre ahora un aumento de 67,9% en la caja de ARCA.

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Gracias a ese efecto es que la recaudación impositiva de mayo pudo mostrar un aumento real de 1,6%. Pero si se excluía el impuesto a las Ganancias, el resto de la recaudación registraba una brusca caída de 8,8% en comparación con el año pasado.

Y esa presunción pesimista se acaba de confirmar: en junio, con una suba nominal de 23,7%, la recaudación real -una vez descontada la inflación- volvió a dar una variación interanual negativa, de 7,2%.

Cuánto recaudó cada impuesto en junio 2026

Según informó ARCA, la mayoría de los impuestos crecieron por debajo de la inflación interanual, estimada en algo más de 30%.

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El Impuesto al Valor Agregado Neto recaudó $ 6.549.322 millones y tuvo una variación interanual de 28,2%. El IVA Impositivo aumentó 28,1%, en tanto que el IVA Aduanero tuvo una variación de 26,6%.

El Impuesto a las Ganancias presentó una variación interanual de 11,3%, recaudando $ 3.211.778 millones.

En el Impuesto a los Débitos y Créditos se alcanzaron $ 1.432.017 millones, con un incremento interanual de 33,2%.

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Los ingresos por Seguridad Social aumentaron 29,6%, alcanzando $ 4.589.199 millones.

En Derechos de Exportación se obtuvieron $ 881.128 millones con una variación interanual negativa de -27,8%.

En Derechos de Importación y otros, ingresaron $ 545.789 millones con una variación interanual de 13,8%.

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En Bienes Personales, se alcanzaron $ 1.709.458 millones con una variación interanual de 46,2%.

En Impuesto a los Combustibles ingresaron $ 674.831 millones con una variación interanual de 70,4%.

NOTICIA EN DESARROLLO

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ECONOMIA

Por qué el Gobierno quiere cambiar la Carta Orgánica del Banco Central que el kirchnerismo reformó en 2012

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El texto del artículo 3 de la Carta Orgánica del BCRA, que fija sus funciones, está exhibido en un cartel en el ingreso a la entidad

Si bien no va a cumplir con aquella promesa, simbólica o no, de dinamitar el Banco Central (BCRA), el gobierno de Javier Milei se prepara para cambiar sus funciones. La Carta Orgánica de la autoridad monetaria, instrumento esencial de la política monetaria, tuvo su última reforma en 2012, en el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y hacia allí apunta el gobierno, según explicó el propio Presidente durante una reunión con legisladores oficialistas en la que se repasaron las prioridades de la agenda parlamentaria.

La reforma del 2012, impulsada por la presidenta del BCRA de entonces, Mercedes Marcó del Pont, dispuso diversos cambios. El kirchnerismo puso especial énfasis en modificar el artículo 3, que establecía como “función primaria y fundamental” de la entidad “preservar el valor de la moneda”. Esa función se reemplazó por un mandato múltiple que sumó “promover la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social”.

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Con ello, se aspiraba a que el rol del Central no se limite a contener la inflación sino que tenga también obligaciones que la orienten a fomentar el crecimiento de la economía y promocionar el empleo, pese a existir otros organismos del Estado a cargo de esas tareas. Tal fue el impulso a esa idea, que Marcó del Pont mandó a cambiar el cartel montado en el ingreso al edificio de Reconquista 266 con el antiguo artículo 3 para que pudiera leerse el nuevo.

Los años posteriores no trajeron ni inflación baja ni desarrollo con equidad. Pero si fueron testigos de una consecuencia de fondo de la nueva Carta orgánica -menos anunciada pero más utilizada- que fue el cambio del artículo 20 dedicado a los adelantos transitorios. Se trata de una herramienta crucial para que el Banco Central financie al Tesoro con emisión monetaria. Antes de la reforma, los adelantos transitorios se otorgaban por un plazo de 12 meses y no podían superar el 12% de la base monetaria, a lo que podía sumarse un 10% de la recaudación obtenida por el Gobierno nacional en el último año.

La reforma del kirchnerismo elevó esos topes y añadió otro 10% de la recaudación del último año con “carácter excepcional”. También eliminó la asignación específica para el pago a organismos multilaterales, permitiendo al Poder Ejecutivo utilizar los adelantos transitorios para cualquier destino.

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BCRA
Fachada del banco central de Argentina en Buenos Aires
16/09/2020. REUTERS/Agustin Marcarian/

De ese modo, siguiendo el principio impulsado por Marco del Pont de que el BCRA debía financiar al Tesoro como función primordial, en 2012 se inició un proceso de llevar al límite los fondos que el Central le giraba al Gobierno. Como contrapartida, el Banco Central debía emitir sus propios títulos para esterilizar esos fondos y atenuar el impacto inflacionario. Así comenzó el crecimiento de los pasivos remunerados del BCRA, que derivaron en consecuencias posteriores.

Otros aspectos de la reforma establecían que el Banco Central deberá actuar “en el marco de las políticas establecidas por el Gobierno Nacional”, para reducir su margen de independencia.

Si bien el actual gobierno ya limitó de hecho la independencia del Central, y aún sin conocerse los detalles de la contrarreforma que propone Milei, se espera que la iniciativa busque reducir la capacidad de emisión monetaria, ampliada por la reforma de 2012 para cubrir el déficit fiscal, especialmente en contextos de restricción o ausencia de financiamiento.

En su presentación ante la Fundación Faro la semana pasada, Milei propuso volver a la Carta Orgánica previa a 2012. “¿Qué podemos pretender de alguien de un Banco Central kirchnerista?“, afirmó el Presidente.

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”La bruta de Marcó del Pont a un instrumento de política económica le asignó cinco objetivos. Si uno lee la Carta Orgánica actual por cualquier motivo puede emitir dinero. Así estábamos, nos dejaron plantado una hiper. Pero, lo que quiero decir es que el artículo 3 de la Carta Orgánica del Banco Central, decía que era misión fundamental del Banco Central de la República Argentina defender el valor de la moneda. Parece que no les salió, le sacaron 13 ceros», sentenció Milei.

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