POLITICA
El nuevo plan de Milei con EEUU, la agenda de Santiago Caputo que inquieta a Karina y la venganza de CFK

“Si lo bajo a Manuel, después sigo yo”. La decisión de Javier Milei de mantener al jefe de gabinete tiene deadline. Hasta ahora, Manuel Adorni es un pararrayos a la espera de que la economía mejore y que la principal demanda no caiga como una lluvia ácida sobre el Presidente.
Un pararrayos extensible. El hermano de Adorni también es un pedazo de Milei. “Lo metieron a Fran en el kilombo. Insoportable la saga. Tenía un error pelotu… en la DDJJ sobre un crédito, lo rectificó y salió esta a decir que es una movida del hermano. Parece una miniserie”, lamenta un dirigente del entorno de Francisco Adorni. La excepción al Martín Fierro: estos hermanos son unidos y los devoran los que estaban adentro. Marcela Pagano, la exlibertaria, lleva adelante las denuncias.
Ahora contra Francisco Adorni, diputado provincial y exasesor del Ministerio de Defensa y del Instituto de Ayuda Financiera para Pago de Retiros y Pensiones Militares. Pidió investigarlo porque canceló en un año un préstamo hipotecario por $60 millones del Banco Provincia.
El diputado por Jujuy Manuel Quintar sacudió la agenda con la Tesla Cybertruck que estacionó en el Congreso. En X, escribió: “A mi nombre, con la mía…”, acodado en la nave y avisó: “Pronto toda la info de los radikukas con la NUESTRA…”.
Al parecer, la Tesla es un cazacasta y detrás de la sorpresiva aparición hay una denuncia a la espera del zarpazo. Hablan de mansiones y de cuatro aviones privados del poder político en Jujuy. ¿Hay funcionarios que tienen para uso personal vehículos de alta gama secuestrados por la Justicia?
La agenda secreta de Santiago Caputo en EE.UU . y el plan neoraccionario que inspira a Javier Milei
Santiago Caputo volvió de Estados Unidos, el viaje secreto que anticipamos acá el domingo último. El lunes tenía que estar en la reunión de la mesa política, pero faltó y en el gobierno dijeron “tema de agenda” sin ninguna precisión. La rivalidad con la Hermana de Hierro siempre está. La semana anterior, Karina Milei había encabezado en San Juan el lanzamiento de la Mesa Federal Minera, un área que el asesor quiere mantener en poder.
De la agenda en Washington, trascendieron los encuentros con Michel Jensen, asesor de Seguridad Nacional de Trump para América Latina; con Brian Mast, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes; y con Reed D. Rubinstein, asesor de Marco Rubio en el Departamento de Estado, acompañado por el embajador argentino Alec Oxenford. También la preocupación de los Estados Unidos por la penetración china y la inminente definición para la adjudicación de la Hidrovía.
Pero hubo una agenda secreta en manos del lobista Barry Bennet, en relación a la CIA y al secretario de energía de los Estados Unidos, Chris Wright, precursor de Viviana Canosa cuando en la pandemia tomó dióxido de cloro. En 2019, Wright, dueño del gigante Liberty Energy se grabó bebiendo un líquido de fracturación hidráulica para negar que era contaminante.
Caputo volvió a la diplomacia paralela y en X vaticinó una “carrera mineralística” en el mundo. La pelea por los minerales, por las tierras raras.
Para la reelección y para patear el tema Adorni, Milei necesita inversiones. No es casual: el martes, Luis Caputo recibió a Peter Thiel, el fundador de PayPal y dueño de Palantir, que ya había visitado al presidente y que estuvo reunido también con Santiago Caputo. Thiel, el nuevo vecino de Susana Giménez, en Barrio Parque, no solo está interesado en prestarle servicios al Estado. La Argentina tiene energía barata, clave para el imperio tecnológico.
Minerales y energía es una matriz que Karina Milei sigue atenta ante el avance de Santiago Caputo, que ya consiguió el ok de Toto Caputo para el nuevo RIGI. El asesor es amigo de los hermanos Neuss, que ganaron la privatización de Transener, la empresa que distribuye la energía. Ahora los Neuss detentan toda la cadena energética.
La Silicon Valley que había prometido Milei está lejos, pero son intentos para verse en el espejo de Donald Trump. El presidente norteamericano aterrizó en China acompañado de una legión de tecnomillonarios.
Karina no perdió tiempo: impuso a Sebastián Pareja en la Bicameral de Inteligencia; Santiago Caputo quería a Cristian Ritondo. ¿El asesor trae anuncios de inversiones? ¿O es una misión imposible? Eso sí: la rivalidad con Karina Milei no se autodestruirá en cinco segundos.
Mientras Karina resiste con Adorni, Caputo levanta vuelo: “Argentina volvió a ser observada por el mundo. Tenemos que estar a la altura”.
En “La Ilustración Oscura”, Claudio Álvarez Terán analiza el cuerpo ideológico que fundamenta el proyecto de poder de la nueva oligarquía tecnológica de Silicon Valley (los “nuevos reyes filósofos”) mediante el aceleracionismo neorreaccionario.
Una élite de megamillonarios como Elon Musk, Peter Thiel, Mark Andreessen, Alex Karp, entre otros, que salió del closet. Ya no solo financian campañas políticas: ahora ocupan directamente el espacio del poder y la toma de decisiones. Basta la imagen de Trump desembarcando con varios de ellos en Pekín para hacer negocios.
No esconden nada o sí. Peter Thiel afirmó: “Ya no creo que la libertad y la democracia sean compatibles”.
Ante el postulado de que “la democracia es una enfermedad y el Estado no puede eliminarse”, Curtis Yarvin, ideólogo neorreaccionario bajo el seudónimo Mencius Moldbug, propone el Neocameralismo.
- Gobierno de un CEO: Consiste en manejar los países exactamente igual que a una corporación privada. El Estado se divide en acciones para los sectores dominantes, se conforma una junta directiva y se contrata a un CEO o gerente administrativo, cuyo único objetivo es la eficiencia operativa y maximizar las ganancias a largo plazo.
- De ciudadanos a clientes: Los habitantes dejan de tener derechos políticos y se convierten en clientes que, si no están conformes con el servicio del “CEO”, la única opción que tienen es la “salida” (irse a otro país), pero nunca la “voz” (el voto o la protesta)
- Dos mundos desconectados: una clase ultra-privilegiada que intervendrá su genoma para elevar drásticamente su coeficiente intelectual y capacidades, frente a una masa rezagada que no tendrá acceso a esas tecnologías.
Yarvin define a “La Catedral” como el complejo integrado por los medios de comunicación dominantes, las universidades, la burocracia política y el mundo cultural. Funciona como una “policía del pensamiento” encargada de imponer la corrección política y la cultura woke.
Quizá en el concepto de “La Catedral” está la verdadera razón del Gobierno para enfrentarse con las universidades.
Un informe de Inteligencia Analítica sobre la conversación digital por la última marcha universitaria advierte que “el 49% de los tuits provino de cuentas ‘no identificadas´ dentro de las grandes comunidades políticas.
La movilización fue convocada por el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, una caída real del 45,6% en las transferencias presupuestarias entre 2023 y 2026, y una pérdida del 34,2% en el poder adquisitivo del salario docente.
La conclusión de Inteligencia Analítica es que el debate en las redes refleja “una masiva participación de actores institucionales (rectorados, gremios, federaciones y estudiantes) cuya identidad pertenece al campo universitario más que al político-partidario tradicional”.
No es menor. La directora de la consultora Management and Fit, Mariel Fornoni, advierte que en la próxima elección, el 52% del padrón va a tener menos de 40 años de edad.
El informe también advierte que “la red operó netamente sobre la grieta tradicional de manera bilateral. El 52,7% de las respuestas (replies) de los libertarios fueron dirigidas al peronismo, y el 42,1% de las respuestas peronistas fueron hacia los libertarios, dejando al PRO en un rol periférico”.
El respiro que Milei celebra por streaming y el drama oculto en el Conurbano con los “narcos prestamistas”
Milei goza de la oposición que le tocó en gracia. Las desgracias solo vienen de adentro. “La gente está mal. No llega a fin de mes. Tiene bronca, pero los políticos profesionales no captan nada. Están anestesiados. Nadie de la oposición recoge el guante”, dice un experimentado dirigente del conurbano.
En el Frente Renovador admiten: “Solo gestión y articular con intendentes. Está fea la calle”. Sergio Massa ¿será candidato? “Él quiere retener la Provincia y que volvamos a ser gobierno”, dicen cerca del exministro de Economía.
Axel Kicillof lidia con los candidatos que crecen como hongos para complicarle el camino a la candidatura presidencial del peronismo. Dicen que Cristina Kirchner está furiosa porque Kicillof no la reconoce. Y cada vez será peor: el jueves Kicillof inauguraba un curso de formación política y un joven desplegó una bandera que decía “Cristina Libre”. La respuesta del kicillofismo fue cantar: “Presidente… Axel, presidente”.
El Gobernador debe saber: del banderazo cristinista en el Coliseo Podestá al estiércol en la casa de José Luis Espert, todo se cocina en Quilmes.
El peronismo bonaerense está a los sobresaltos. Francisco Hauque, el exsocio Elías Piccirillo, analiza pedir ser “arrepentido” en la causa del rulo financiero. “Si habla, estalla el país”, dicen cerca de él. Depende del sí del juez Ariel Lijo. Difícil. A Piccirillo y Hauque no solo los separa una deuda de 6 millones de dólares. También la política: en 2023, el ex de Jésica Cirio apoyaba a Massa y Hauque, a Milei. ¿Hauque está buscando protección?
También Claudio Chiqui Tapia necesita del refugio de la Provincia. No logró que el juez de Campana Adrián González Charvay tenga el monopolio de las causas en contra de la AFA. Tapia espera que pase el Mundial y tiene todo listo para inaugurar el Estadio Maradona en La Plata. “Está previsto reinaugurar este año, ya se está avanzando con las obras de iluminación, nuevo campo de juego y refacción del techo”, dice una alta fuente de la Gobernación.
La interna del PJ bonaerense mantiene paralizada a la Legislatura. Ahora la idea es que la Cámara de Diputados sesione el 28 de mayo. Entonces, Karina Milei avanzará sobre Santiago Caputo. Juan Osaba ocupará la presidencia de bloque que resigna Agustín Romo. Pero aún la chance de que el peronismo destrabe la pelea por las comisiones es incierta.
Más incierta es la situación de algunos proveedores en la Provincia. Un caso estaría a punto de estallar porque el gobierno bonaerense no paga hace seis. “Es un escándalo”, dice el empresario furioso.
La cadena de pagos se rompió en el conurbano. El megaoperativo de saturación policial para desarticular a las bandas narcos en Fuerte Apache tiene un trasfondo. “La gente que no llega a fin de mes y ya le debe a los bancos, a las billeteras virtuales, y se cayó del sistema, recurre a los narcos para pedir créditos. Los locos, si no pagás, la arreglan así: te balean la casa o te pegan un tiro en el pie”. Son los narcos prestamistas.
La inflación de abril -2,6%- que rompió una racha alcista de diez meses le dio aire -de streaming- a Milei.
Hay cadenas que siguen intactas. El politólogo Andrés Malamud dijo en televisión que los funcionarios cobran sobresueldos de la SIDE hace 40 años. Lo llamó un ministro/a y le aclaró: “Yo, no”.
Mauricio Macri reapareció en Olivos, cerca de la quinta presidencial, en un acto del PRO, con un mensaje a LLA por el caso Adorni. “Cuando un error interno se tapa, lo que logramos es que el populismo avance”.
El expresidente pulsea con Patricia Bulrrich por el electorado libertario. Diego Santilli sueña con poner en marcha La Santileta en la Provincia. Ahora Milei tiene quien le preste La Teslaneta.
Macri ingresó al escenario como la reencarnación de Iron Man con la música de AC/DC, Black in back.
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POLITICA
La muerte del Indio Solari generó incomodidad en el Gobierno y lo forzó a mostrar predisposición con la familia

Ayer fue una jornada incómoda para el Gobierno. Distanciado ideológicamente del Indio Solari, Javier Milei omitió todo tipo de homenaje y no ofreció la Casa Rosada ni el Congreso para velar sus restos, pero quiso mostrar predisposición para la familia de una de las figuras más importantes del arte argentino, cuya influencia atravesó y atraviesa décadas, gobiernos, edades y clases sociales.
Más allá de algunas intervenciones sutiles en las redes de figuras de rango bajo del ecosistema violeta, ni Milei ni los ministros salieron a hablar del fallecimiento leyenda de la música nacional durante el día, públicamente (excepto Martín Menem, para aclarar que el Congreso no sería el lugar del velorio).
Mientras, ante las consultas de Infobae sobre si se habían comunicado con la familia, en Balcarce 50 como en los ministerios omitían todo tipo de definición al respecto o, directamente, aseguraban que no estaban habilitados para hablar.
Por la noche, cerca de las 20, cuando la plaza de Mayo se encontraba colmada de seguidores del Indio, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, salió a aclarar que “desde la mañana”, tanto ella como la propia secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, habían intentado comunicarse con el círculo íntimo del músico, pero no habían recibido respuesta. Lo dijo en vivo, en el programa de Eduardo Feinmann en A24, pero sin dar indicios de molestia.

Antes, la Presidencia de la Cámara de Diputados, en la voz del líder violeta Martín Menem, se había visto obligada a aclarar que, por cuestiones de seguridad, el velorio no podría realizarse en el Congreso como habían pedido desde la oposición los diputados de Unión por la Patria y el radical Pablo Juliano. Y el Ministerio de Seguridad había debido activar todos los radares para evitar disturbios en el aluvión de seguidores del Indio que se lanzaban a la Plaza de Mayo para recordarlo.
También se generaron roces y fastidio puertas adentro del mundillo libertario. Referentes mileistas de Las Fuerzas del Cielo miraron de reojo y con molestia a los referentes del sector de Karina Milei que salieron a ensalzar su faceta musical y a deleznar al kirchnerismo. “Por una cuestión de ego, salen a decir que tienen todos los discos del Indio. Y ¿qué c… tiene que ver la grieta K con eso y su muerte?“, dijeron. La decisión estratégica del área de Santiago Caputo, que se jacta de su manejo del área comunicacional, había sido exactamente lo contrario de salir a confrontar con la muerte del Indio como excusa.
Se referían a Santiago Oría, el realizador audiovisual soldado de Karina Milei, que había escrito en X: “Tengo todos los discos de los Redondos. De adolescente era fanático. A partir del 2008 con la crisis de la 125, el kirchnerismo creó la grieta en la sociedad: un nivel de virulencia visceral y polarización que no existía antes entre los argentinos. Si, los músicos tenían sus ideas e ideologías, pero la cosa no estaba partidizada, ni nadie estaba obligado a definirse por CFK o no. El kirchnerismo le hizo un inmenso daño al arte, la cultura y la posibilidad de disfrutarla todos en paz. Indio QEPD”.

Para contrarrestar, Leonardo Cifelli, secretario de Cultura, también identificado con Karina Milei, publicó un mensaje conservador y protocolar: “Su obra perdurará para siempre en la historia del rock nacional. QEPD”, sostuvo en un tuit que citaba la noticia de la muerte del ídolo popular. Lilia Lemoine, espada tuitera de los Milei, se limitó a escribir “QEPD”. Santiago Santurio, del grupo de Santiago Caputo, tuiteó la letra de una canción: “Ya sufriste cosas mejores que estas, y vas a andar esta ruta hoy cuando anochezca”.
Mientras, referentes libertarios sin cargo pero con ascendencia sobre el mundillo libertario salieron directamente a criticar con dureza al artista. Uno de los biógrafos de Milei, Nicolás Márquez, llamó al Indio Solari “magnate de los pobres”“ y dijo que era un ”empresario que le vendía rebeldía a las masas primitivas».
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POLITICA
Por qué Karina Milei no rompe con Patricia Bullrich: cinco razones detrás de una paz incómoda

Karina Milei dibuja en su boca una sonrisa visible pero medida, de esas que no regala fácilmente ni siquiera cuando busca transmitir calma. Patricia Bullrich, de espaldas a la cámara que retrata la escena, inclina su cuerpo hacia la mesa con su puño izquierdo levantado, como si todavía estuviera explicando las razones de su última rebeldía. Todo parece estar en calma en esa oficina cargada de rosca en el primer piso de la Casa Rosada, aunque esa reunión laboral programada con antelación escondía demasiadas diferencias entre las dos mujeres fuertes del oficialismo. La imagen, que minutos más tarde iba a ser difundida por el propio primer mandatario y por el equipo de comunicación de Presidencia, coreografiaba una convivencia forzada: la secretaria general recibía en su territorio a una senadora que acababa de plantarse una vez más, desafiar una orden de la cúpula del Gobierno, poner a disposición su renuncia y salir caminando con más poder del que tenía al entrar al conflicto. En otro momento, “El Jefe” hubiera mandado a buscar la guillotina; en esta ocasión, tragó saliva y eligió volver a fingir demencia. Por todo eso, la instantánea fue cuidadosamente amable y políticamente incómoda.
La foto llegó después de la sublevación, pero antes de la derrota. O, en definitiva, cuando en el palacio gubernamental ya intuían que la pulseada por María Verónica Michelli se había escapado de las manos. La historia es popular en el Círculo Rojo: Michelli es la abogada propuesta para ocupar un lugar como jueza del Tribunal Oral Federal Nº 3 de La Plata, cuyo pliego ya había sido enviado al Senado por el propio Ejecutivo antes de que Javier Milei decidiera retirarlo al advertir un parentesco que lo volvió intolerable: la mujer es la cuñada de Hugo Alconada Mon, periodista de investigación especializado en incomodar a los gobernantes de turno. La postulación había pasado por el Consejo de la Magistratura, había tenido audiencia pública, había reunido firmas en la Comisión de Acuerdos y, aun así, quedó atrapada en una maniobra de castigo que terminó dejando en un pantano al ecosistema libertario.
Un detalle menos conocido: nadie niega la leyenda de que fue Santiago Caputo, rival interno de la hermana presidencial, el que acercó el dato a la Quinta de Olivos. Fue una manera tan sutil como efectiva de marcar la “impericia” en el accionar del karinista Juan Bautista Mahiques, el ministro de Justicia encargado de cubrir el dramático 37% de vacantes de magistrados que se extiende por todo el país. “Si los nombres los aportábamos nosotros, esto no pasaba ni en pedo. Este quilombo fue absolutamente evitable”, se jactan en el ala del asesor sin cartera. “Los candidatos que elegimos son los que elevó la administración de Alberto Fernández. Avanzar con los pliegos era hasta acá una deuda enorme con la sociedad porque con tantos juzgados sin titular se genera una crisis institucional que puede ser peligrosa”, se defienden del otro lado. Una guerra subterránea siempre activa aunque algo más disimulada en estos días.

Bullrich leyó antes que otros el costo político e institucional de la jugada alrededor de Michelli. Por eso anunció su “objeción de conciencia” y obligó a Milei a elegir entre echarla o tragarse el desplante. Con el revuelo ya desencadenado, la jefa del bloque libertario volvió al recinto, justificó ante el micrófono su accionar y vio cómo la oposición, con el empuje envenenado del kirchnerismo y el acompañamiento de otros bloques, aprobaba sobre tablas el expediente de la polémica por 44 votos a favor, 18 en contra y apenas 2 abstenciones.
En esas horas frenéticas, La Libertad Avanza intentó refugiarse en la lectura del vaso medio lleno y hasta el propio Presidente celebró la aprobación de 74 pliegos judiciales como “EL INICIO DE LA RECONSTRUCCIÓN DE LA JUSTICIA”, con todo el simbolismo que las mayúsculas indican en la red social X. “Fue la sonrisa del boxeador que acaba de recibir un golpe en la mandíbula”, se mofaba un peronista de vasta trayectoria que scrolleaba la ex Twitter desde su banca. Hay otra lectura evidente que nadie quiere agitar demasiado: algunos de los hombres y mujeres que sobrevivan a este largo proceso serán los encargados de definir los destinos de expedientes sensibles para los violetas como el de Libra, el de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) y el presunto enriquecimiento ilícito de un Manuel Adorni que sigue estirando los tiempos de la presentación de su declaración jurada patrimonial.
Un paréntesis necesario: entre los gritos e insultos de una sesión picante debe haber habido tintineo de copas llenas de champagne. Es que finalmente pasaron todos los filtros personas como Emilio Rosatti, hijo del presidente de la Corte Suprema; María Julia Sosa, secretaria del juez federal Julián Ercolini; y Ana María Juan, esposa de otro magistrado federal como Marcelo Martínez de Giorgi.
Ahora toda la responsabilidad quedó en el Sillón de Rivadavia: Milei, que llamativamente jamás le prestó atención a los nombres en danza, deberá resolver si firma o no el decreto de designación de Michelli. Ese es el último paso del proceso constitucional para confirmar un nuevo cargo judicial. Ante ese panorama, ya circula un argumento de repliegue: que el Senado habilita pero no obliga, lo que es lo mismo que decir que la Rosada no descarta intentar ganar con la lapicera lo que no pudo ordenar con su músculo en el Congreso. Poco parece importarles que esa decisión los termine asemejando a sus enemigos naturales: la única vez que un mandatario hizo algo parecido desde la Reforma Constitucional de 1994 fue Cristina Kirchner cuando evitó de todas las maneras posibles rubricar el nombramiento de Juan Manuel Yalj en la Cámara Federal de San Martín. El antecedente tenía una explicación: Yalj había ordenado detener al gremialista Rubén “Pollo” Sobrero, en aquel entonces de buen trato con la dirigente.
Ante este contexto político complicado, la duda del millón: ¿por qué Karina no ataca a Patricia? La pregunta empezó a circular con fuerza entre libertarios de todas las facciones. No es un interrogante menor y desvela a los integrantes de la mesa chica mileísta porque la hermana presidencial no suele ser contemplativa con los soldados propios que deciden jugar por fuera de la línea oficial. A algunos los corre, a otros los enfría, a varios los condena al purgatorio de los llamados sin respuesta y a los más distraídos directamente les apaga la luz. Pero con Bullrich, por ahora, eligió otro método. No porque la haya perdonado. Tampoco porque la considere inofensiva. Al contrario: entendió que “Pato” no es una rebelde cualquiera. Infobae reconstruyó, a partir de una decena de fuentes con acceso privilegiado a la intimidad presidencial, cinco factores que fuerzan la paz pese a las internas.
● 1) La primera razón es simple, brutal y bastante incómoda para una fuerza política que todavía intenta ordenar sus jerarquías internas: Bullrich tiene poder propio.
La ex ministra de Seguridad de la Nación no llegó a LLA como una funcionaria subalterna, ni como una dirigente territorial inventada por la lapicera de Karina, ni como una pieza descartable del armado violeta. Tiene apellido político, recorrido, electorado, traiciones y enemigos propios, canales de conversación con empresarios, diálogo con sectores del PRO, vasos comunicantes con la UCR y un nivel de reconocimiento que no necesita de Balcarce 50 para existir. En términos libertarios, es una anomalía. Una figura política que está adentro, pero no nació adentro. Una aliada que acompaña, pero no pide permiso para respirar. Una jefa de bloque que puede incomodar al Presidente sin terminar convertida, al minuto siguiente, en otra baja del ejército de expulsados.
Karina pudo ser implacable con dirigentes que no tenían volumen por sí solos, terminales territoriales, protección mediática, historia electoral o capacidad real de daño. Bullrich, en cambio, tiene algo que en la Casa Rosada se respeta incluso cuando se lo disimula: autonomía.
● 2) La segunda razón por la que Karina no la ataca es que Bullrich representa una porción del electorado que Milei todavía necesita.
Para muchos votantes antikirchneristas, republicanos, duros en seguridad pero sensibles a ciertas formas institucionales, la senadora nacional funciona como garantía de que el experimento libertario no va a convertirse en una administración familiar sin contrapesos. Puede defender a Milei y acompañar la motosierra, pero no suicidarse por cada capricho de Olivos. Ese equilibrio la vuelve incómoda pero también útil, según admiten a regañadientes cerca de la secretaria general. Si Karina la empuja demasiado, no solo lastima a una dirigente que no dudó en afiliarse a su partido: puede irritar a un segmento del voto que llegó a La Libertad Avanza por rechazo al peronismo y sus variantes.
Este punto es central para entender la cautela de El Jefe: Bullrich fue candidata presidencial de Juntos por el Cambio y por ende rival electoral de los libertarios, fue la máxima autoridad del PRO, fue de las primeras aliadas cuando hasta Mauricio Macri dudaba de la profundidad del vínculo con Javier Milei, fue ministra de mano dura y pocos piquetes y ahora miembro clave y con pretensiones propias de la cámara alta.
El poder central puede burlarse de la casta, pero sabe que sin una porción de esa casta no llega muy lejos. Puede odiar la intermediación, pero necesita intermediarios dispuestos a embarrarse. Puede soñar con obediencia vertical, pero no olvida que gobierna en minoría. En ese mapa, Bullrich no es cómoda: es necesaria.
“Pato es brava pero la prefiero en mi equipo. Eso sí: siempre hay que cuidarse de Carolina Serrano”, dice con ironía un miembro de la mesa política violeta equidistante entre Karina y Santiago Caputo, que no se olvida del nombre de guerra que el peronismo revolucionario de la década del 70 le atribuyó siempre a Bullrich en sus años de juventud.
Se dibuja en el aire, de esta manera, una de las paradojas más difíciles de administrar para la hermana presidencial: Patricia es peligrosa cuando se mueve, pero también es peligrosa si se va. Si la dejan adentro, condiciona. Si la empujan afuera, puede ordenar un espacio propio y convertirse en una especie de seguro político para los que imaginan escenarios de recambio, sucesión o simple supervivencia si la experiencia libertaria llegara a perder volumen. Por eso en la Rosada la miran con fastidio, aunque también con cálculo. No la aman; la miden.
● 3) La tercera razón es todavía más elemental: Bullrich mide.
En un oficialismo que empezó a encontrar límites en la opinión pública, su imagen aparece mejor ubicada que la de varios nombres centrales del esquema gobernante.
Algunos ejemplos relevantes: en el último relevamiento de Hugo Haime & Asociados, la senadora alcanza un 41,7% de evaluación positiva, por encima del propio Javier Milei, que se posiciona con 36,7%, y muy lejos de Karina Milei, que registra 26,4%, y de Manuel Adorni, que queda en 25,9%. La comparación duele porque ordena el tablero con una crudeza que muchos prefieren mirar de reojo: la dirigente que acaba de desobedecer al Presidente mide mejor que el Presidente, que la hermana presidencial y que el jefe de Gabinete que todavía intenta recomponer autoridad pública. Bullrich no está sobrada, ya que en paralelo carga una imagen negativa del 55%, pero en una etapa de desgaste general conserva algo que la lapicera no siempre fabrica: espalda, conocimiento, electorado y una marca política que no depende exclusivamente de la bendición de “El Jefe”.
Otros sondeos confirman la tendencia. El más reciente estudio de Management & Fit también ubicó a Bullrich como la persona del oficialismo con mejor imagen positiva de Argentina: 36,3%, de nuevo por encima del propio Milei, que se ubica cinco puntos más abajo. Números similares tiene en mayo el reporte internacional de AtlasIntel/Bloomberg.
Karina puede enojarse con una dirigente que se planta, pero no puede ignorar que esa misma dirigente conserva un volumen propio nada deleznable en los tiempos que corren. “No le dispara a Patricia porque sabe que, al menos por ahora, es una batalla que puede perder. A nosotros nos gusta hervir en agua a las ranas de a poco, sin que se den cuenta: es lo que hicimos con Ramiro Marra en la Legislatura o con Victoria Villarruel en la vicepresidencia. Quién te dice en el momento menos pensado se queda afuera de las reuniones de la mesa política o le damos la orden a la militancia digital para que la cocinen”, amenaza una de las personas que tiene más visitas al despacho de la secretaria general.
● 4) La cuarta razón que explica la convivencia entre Karina y Patricia es el Senado.
Bullrich ocupa un lugar sensible en una Cámara en la que el Gobierno no tiene margen para aventuras: cada dictamen, cada sesión, cada ley, y ahora también cada pliego judicial, exige paciencia, cálculo y muñeca. En ese sentido, el paso por el recinto del caso María Verónica Michelli dejó una dura enseñanza para la Casa Rosada: el oficialismo no siempre controla el tablero parlamentario y puede perder incluso cuando cree tener una orden clara bajada desde arriba. La sesión expuso desorden, acusaciones cruzadas, lecturas contradictorias y un problema de conducción.
En ese lugar donde tallan fuerte los gobernadores, y en el que Villarruel juega a reglamento sin tirarles centros a sus ex compañeros, se impone una matemática que no se conmueve demasiado con los gritos de Olivos. Así, atacar a Bullrich podría ser un lujo caro: la senadora puede no juntar siempre todos los votos, pero conoce la dinámica del recinto y conversa asiduamente con actores que los violetas puros y sin experiencia no saben seducir.

● 5) La quinta y última razón es personal, pero no menor: Karina sabe que convertir a Bullrich en enemiga explícita sería agrandarla.
El método de la confrontación directa le funcionó con otros dirigentes porque el castigo ordenaba el sistema. Con Bullrich, en cambio, puede producir el efecto contrario. En eso coinciden todas las fuentes consultadas por Infobae.
Una pelea frontal le permitiría a la senadora hacer exactamente lo que mejor sabe hacer: victimizarse poco, endurecerse mucho, agitar la bandera de la coherencia y recordarle al público que ella ya estaba en la política cuando varios libertarios todavía buscaban usuario disponible en redes sociales. En ese contexto, un ataque de Karina podría ofrecerle el escenario perfecto para relanzar su marca: la mujer que acompaña a Milei, pero no se arrodilla ante nadie.
Esa es la diferencia central con Victoria Villarruel. La vicepresidenta quedó atrapada en un limbo institucional donde tiene cargo, visibilidad y muy poco margen real de maniobra dentro del oficialismo. Bullrich mira ese espejo y saca conclusiones; de hecho, cerca suyo lo dicen sin vueltas: la vicepresidencia no es una opción. “Patricia jamás se va a convertir en una figura decorativa. No está en su esencia. Ella tiene vocación de poder. O, al menos, quiere conservar la posibilidad de ejercerlo. Por eso cada gesto suyo tiene una doble lectura: ratifica pertenencia, pero marca autonomía; acompaña al Gobierno, pero cuida su marca; se sienta con Karina, pero no entrega todas las llaves”, dice un colaborador que la conoce hace décadas.
En la intimidad bullrichista aseguran con énfasis que no hay una ruptura en marcha. Nadie imagina, por ahora, a Patricia Bullrich cruzando la avenida y armando una oposición anticipada a la gestión que todavía integra. Su cálculo es más sofisticado y hasta acá bastante más eficaz: permanecer adentro, levantar la mano cuando lo considera necesario, diferenciarse en temas que rozan su identidad política y recordarle al mileísmo que la lealtad no es sinónimo de obediencia ciega.
Y en este punto aparece nuevamente el caso de la jueza Michelli: Bullrich no fue la única responsable de la derrota, pero sí quedó como la dirigente que abrió la puerta. A Karina no se le escapa el hecho de que la chispa inicial fue encendida por su ex ministra cuando se negó a acompañar el retiro del pliego. Ahí estuvo su verdadera victoria: no quedarse sola, no quedar como traidora y no pagar el precio político de su desobediencia. La foto entre ambas fue, entonces, mucho más interesante que su estética: no mostró cariño sino necesidad. “El Jefe no convocó a Patricia porque había una coincidencia estratégica: lo hizo para evitar que la diferencia siguiera creciendo a cielo abierto. Y seamos sinceros: Bullrich tampoco fue para pedir disculpas de rodillas, sino para demostrar que seguía adentro aun después de haber marcado un límite. Las dos necesitaban la imagen”, analiza un testigo de esa escena.
Karina Milei conserva el control formal del dispositivo libertario. Nadie en la Casa Rosada duda de su influencia sobre el Presidente ni de su capacidad para ordenar candidaturas, filtrar ingresos, bendecir armados y cerrar puertas. Bullrich, con su estilo inconfundible, acaba de recordar algo que en el oficialismo a veces prefieren olvidar: también existe el poder que no nace de la cercanía familiar. “Trabajando siempre juntas por las transformaciones que lidera el Presidente”, exageró la senadora en el texto que acompañaba la postal que simbolizó la bandera blanca entre las dos. Así se firmó, sin tinta indeleble, un acuerdo de convivencia entre mujeres que se necesitan, se desconfían y saben que todavía no les conviene romper.
POLITICA
El Gobierno celebra una leve mejora de los indicadores económicos, pero no logra cerrar su interna

Junio comenzó con una serie de indicadores que el Gobierno interpreta como señales alentadoras para la marcha de la economía. La inflación de mayo habría cerrado en torno al 2,2%, lo que la convertiría en la más baja desde octubre.
La recaudación tributaria creció 1,7% interanual en términos reales y el martes el riesgo país descendió hasta los 488 puntos, cerca de su nivel más bajo desde la llegada de Javier Milei a la Presidencia.
A esos datos se suman otros números que la Casa Rosada considera favorables. La liquidación de divisas del sector agropecuario creció 7% y el Banco Central ya compró más de 10.000 millones de dólares, con la expectativa de superar los 20.000 millones hacia fin de año.
En materia de inversiones, Chevron anunció que destinará 13.800 millones de dólares a Vaca Muerta si prospera su pedido para incorporarse al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Chevron e YPF fueron las primeras compañías en establecerse en esa región. Además, el titular del Banco Central, Santiago Bausili, viajará a China para negociar la renovación del swap de monedas por 19.000 millones de dólares.
Leé también: El ministro de Justicia habló del pliego de la jueza Michelli: “Cuando Milei lo considere, firmará el decreto”
También hubo novedades para los contribuyentes. El Gobierno eximió del pago del Impuesto a las Ganancias a la compraventa de inmuebles y a los contratos de alquiler por las sumas devengadas desde el 1° de enero de 2026. A eso se sumó una nueva rebaja de retenciones para el agro y la reglamentación de la ley de Modernización Laboral.
El panorama parece favorable para el oficialismo. Sin embargo, en paralelo comenzaron a encenderse algunas luces de alerta.
Inflación, alimentos y una luz amarilla para el Gobierno
Durante el Congreso Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas, tanto Milei como el ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvieron que la inflación continúa descendiendo. Los datos disponibles respaldan esa afirmación: distintas consultoras estimaron que el índice de mayo será inferior al de abril.
Sin embargo, algunos analistas observan con atención la evolución de los alimentos y bebidas. Según distintas mediciones privadas, ese rubro se aceleró hacia el final del mes y habría cerrado con una variación cercana al 3%, con estimaciones que oscilan entre el 2,7% y el 3,2%.
La advertencia no altera la tendencia general de desaceleración inflacionaria, pero introduce un elemento de cautela en un componente especialmente sensible para el consumo cotidiano.
El conflicto político que expuso diferencias dentro del oficialismo

La principal señal de alarma de la semana no surgió de la economía sino de la política. El eje estuvo en la discusión por el pliego de la jueza María Verónica Michelli y en la nueva diferenciación pública de Patricia Bullrich respecto de la posición adoptada por Milei.
Según el texto, el Presidente había ordenado retirar el pliego del Senado, pero Bullrich se negó a ejecutar esa decisión. La senadora habló con Milei y le ofreció su renuncia como jefa de bloque, aunque el Presidente evitó avanzar en esa dirección.
Finalmente, el Senado aprobó el pliego de Michelli con los votos de la oposición y de sectores aliados. La decisión fue interpretada por muchos legisladores como una forma de fijar un límite al Presidente. Bullrich optó por abstenerse. No votó en contra de la posición de Milei, pero tampoco acompañó el rechazo impulsado por el oficialismo.
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El resto del bloque de La Libertad Avanza sí siguió la instrucción presidencial y votó contra el pliego. De ese modo, la oposición consiguió imponerse sin que Bullrich quedara identificada como la responsable directa del resultado.
Desde el punto de vista institucional, el debate gira alrededor de las atribuciones presidenciales. Si el Presidente puede impulsar la designación de un magistrado, también podría retirar el pliego o incluso no firmar el decreto correspondiente. El nombramiento de jueces constituye un acto complejo que involucra tanto al Poder Ejecutivo como al Senado.
En esa línea, el ministro de Justicia, Juan Mahiques, sostuvo que la aprobación legislativa habilita al Presidente a concretar la designación, pero “no lo obliga” a hacerlo.
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Sin embargo, el impacto político parece más relevante que la discusión jurídica. Según el análisis planteado en el texto original, Bullrich conserva niveles de imagen positiva comparables a los de Milei y representa una figura importante de cara al proceso electoral de 2027.
La ex candidata presidencial mantiene influencia sobre un segmento de votantes provenientes del PRO que valoran especialmente la defensa de las instituciones republicanas. Se trata de electores que respaldaron a Milei y acompañan el ajuste económico, aunque no necesariamente forman parte de su núcleo duro.
En los últimos días, Bullrich y Karina Milei difundieron una fotografía conjunta con un mensaje de armonía política. Sin embargo, quedaron abiertas varias preguntas. Entre ellas, cómo impactó la votación en la relación de Bullrich con el resto del bloque libertario y si Karina Milei estaría dispuesta a promoverla en el futuro como compañera de fórmula presidencial o como candidata a la jefatura de Gobierno porteña.
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Según el texto, Bullrich dejó trascender que no se considera una empleada política de los Milei sino una socia dentro del proyecto oficialista. Aunque está afiliada a La Libertad Avanza, aspiraría a que el peso de sus votos sea reconocido como el de una integrante de una coalición de gobierno. Una visión que, según la misma interpretación, no necesariamente comparten los hermanos Milei.
De esta manera, el Gobierno vuelve a quedar atrapado en una dinámica de tensiones internas. Con una oposición que aparece fragmentada y sin capacidad inmediata para amenazar el liderazgo presidencial, las principales dificultades parecen surgir dentro del propio espacio oficialista.
Milei enfrenta el desafío de preservar la cohesión con dirigentes como Bullrich, Victoria Villarruel y Mauricio Macri. Aunque poseen diferentes niveles de intención de voto, todos representan sectores del electorado de centroderecha que el Presidente necesitará conservar si aspira a una reelección en primera vuelta.
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Mientras tanto, Macri continúa desarrollando actividades políticas propias. Esta semana estuvo en Entre Ríos y Santa Fe.
Más allá de la controversia por los pliegos judiciales, el Gobierno tiene otra prioridad estratégica. El verdadero objetivo político del Ejecutivo sigue siendo avanzar con la derogación de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO).
Para lograrlo, el oficialismo busca reunir apoyos entre los gobernadores. Diego Santilli, mencionado en el texto como ministro del Interior, mantiene conversaciones permanentes para construir los consensos necesarios. Esta semana se reunió con mandatarios provinciales del norte del país y difundió una fotografía del encuentro, aunque también continúa desarrollando negociaciones reservadas.
En el Gobierno consideran que el tiempo juega en contra. A medida que avance el calendario electoral, los gobernadores podrían mostrarse menos dispuestos a aceptar modificaciones en las reglas de juego. Por eso, no descartan acelerar la estrategia política e intentar resolver el debate cuanto antes.
Javier Milei, Luis Caputo, Patricia Bullrich, Inflación, La Libertad Avanza
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