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Marcelo Colombo: “Lo que tenga que decir, el Papa lo va a decir, sin ningún ánimo agresivo y ofensivo”

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La confirmación de la visita del Papa a la Argentina obliga a la Iglesia a moverse en otra velocidad. Comienza la cuenta regresiva para recibir a León XIV el 8 de noviembre y el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo, no deja detalles librados al azar. Entiende que el pontífice prepara su primer viaje a América Latina con la misión de “sostenernos en la esperanza, en medio de tantas dificultades y exigencias duras de la realidad”.

La Iglesia enfrenta el desafío de fortalecer su presencia en la sociedad civil, más allá de las especulaciones políticas sobre los vínculos con los gobiernos de la región. En uya entrevista con , dejó en claro que la cooperación con la administración de Javier Milei en varios aspectos de la organización no condicionará el mensaje del Santo Padre.

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“Lo que tenga que decir, el Papa lo va a decir, sin ningún ánimo agresivo y ofensivo”, precisó Colombo. Y expresó que la Iglesia tiene la misión de “dar cuenta cuando algo no está bien, cuando algo daña el tejido social o se vulneran los derechos fundamentales de las personas”. Se refirió a las áreas sensibles, como los jubilados, la discapacidad, la educación, el debate sobre la extranjerización de las tierras y “proyectos económicos que no promueven mayor inclusión, sino que ofrecen ganancia segura a grupos empresarios”.

Monseñor Colombo, en su visita al papa León XIV, en octubre de 2025

-¿Qué significado tiene una visita del papa León XIV a la Argentina?

-Para nosotros, como creyentes, es la máxima autoridad de la Iglesia que viene a confirmarnos en la fe, y a animarnos espiritualmente, sostenernos en la esperanza, en medio de tantas dificultades y exigencias duras de la realidad. El Papa nos propone una renovación interna eclesial y un mayor compromiso con la misión de la evangelización. Es, antes que nada, una visita con alto contenido espiritual y pastoral, más allá de que después tendrá consecuencias en el plano social y comunicacional.

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-¿Qué se puede esperar de este primer viaje de León XIV a América Latina?

-Viene muy animado a reencontrarse con su pueblo de Perú, donde fue muchos años sacerdote. Pero también quiere completar el conjunto de países latinoamericanos visitados por papas anteriores. Especialmente, de los tiempos de Francisco quedaban pendientes Uruguay y la Argentina.

-¿Qué desafíos enfrenta hoy la Iglesia en América Latina?

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-Un fuerte desafío es la presencia de la Iglesia en la sociedad. Una presencia que en nuestro país nos interpela a pensar si la Iglesia puede ser puente de unidad entre los argentinos, si puede seguir siendo la voz que reúne a los más pobres e insensibilizados. Y el Papa nos viene a proponer una profunda renovación eclesial de nuestras estructuras para que estemos atentos a los nuevos signos de los tiempos. Una nueva visión de la doctrina social de la Iglesia.

-¿Hay un debilitamiento de la fe y del compromiso de los fieles en la Iglesia?

-No diría solo de la Iglesia. Las religiones atraviesan la realidad de un hombre contemporáneo más centrado en el aspecto individual que en la dimensión social de la fe. Es una característica de estos tiempos. Algunos sociólogos y especialistas hablan de gente que prefiere una “religión a la carta”, como un menú. Hay un aplastamiento de esa dimensión social, que me lleva a compartir ideales, sueños, proyectos, búsquedas con otros. Y que me pide intervenir en la vida social como creyente y no quedarme relegado en un plano religioso individual.

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-¿León XIV viene a alertar sobre los riesgos de un individualismo?

-Nos invita a un encuentro fuerte con Cristo que nos saca de ese individualismo. Y nos llama a no conformarnos con ser un algoritmo. No somos un índice de consumos y gastos posibles, de apetencias materiales o de otro tipo. Somos personas con una dignidad y unos derechos que nos vienen con nuestra condición humana, pero que la sociedad tiene que proteger y defender. Por ejemplo, en la misión de las autoridades y los gobiernos, en las organizaciones intermedias. La dimensión social no puede ser abandonada y descuidada.

El canciller Pablo Quirno, el presidente del Episcopado, monseñor Marcelo Colombo, y el secretario general del organismo episcopal, monseñor Raúl Pizarroepiscopado

-¿Esta visión choca con la que muestra, por ejemplo, el gobierno de Javier Milei en la Argentina?

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-Cada uno sacará sus conclusiones. Nosotros, como Iglesia, no podemos dejar de decir lo que constituye el núcleo de la fe. Hay que tener en cuenta que el Papa no va a hablar nunca contra alguien, ni va a manifestarse en contra de una persona. Va a valorar la escucha de las opiniones y, como sus predecesores, se mostrará atento a lo que la gente quiera manifestar. Pero no debemos sustraernos del contenido social de nuestra fe. Lo que tenga que decir, el Papa lo va a decir, sin ningún ánimo agresivo y ofensivo. Lo va a decir como parte de su magisterio.

-¿Cómo es hoy la relación de la Iglesia con el gobierno de Milei?

-Trabajamos desde hace varios meses con el canciller Pablo Quirno y el secretario de Culto, Agustín Caulo, para la organización de esta visita papal, en un clima de respeto y cordialidad. Como Iglesia en la Argentina sentimos que existe el desafío de crecer en los vínculos.

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-La cooperación con el Gobierno puede condicionar el mensaje de la Iglesia?

-Tenemos que ejercer el ministerio profético de dar cuenta cuando algo no está bien, cuando algo daña el tejido social, cuando se vulneran los derechos fundamentales de las personas. Estamos desafiados a crecer o crecer. Si las personas tienen tensiones y están peleadas entre sí, mal recibimos a los visitantes. No podemos menoscabar nuestra misión y decir las cosas que tienen que ver con la dignidad de las personas o el lugar de la Iglesia en la sociedad. Por ejemplo, en áreas tan sensibles, como jubilados, discapacidad, educación, el cuidado de la casa común, el debate sobre la extranjerización de las tierras o proyectos económicos que no promueven mayor inclusión, sino que ofrecen ganancia segura a grupos empresarios. No podemos dejar de decirlo. Y esto no es un ataque a nadie, sino poner luz sobre temas que nos afligen.

-En la visita a España, el Papa fue ovacionado en el Parlamento, en un ámbito con fricciones políticas muy marcadas. ¿Se puede esperar algo similar en la Argentina?

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-Hay una gran disposición del Papa para encontrarse con los constructores de la sociedad argentina. Ahora, también toca ver la acogida que estos sectores tengan de su mensaje. Prevemos algún espacio de encuentro con los constructores de la vida social. A veces hay élites o grupos de conducción que toman distancia de sus representados. Apuntamos a la nobleza de la vocación política dirigencial y en eso el Papa tiene mucho para decirnos

-¿Se prevén celebraciones multitudinarias?

-Nuestro deseo es que haya cada día una misa del Papa en la Argentina. Esto permite una vivencia sacramental muy profunda del pueblo y expresa la comunión. La propuesta es que vaya a Buenos Aires, Córdoba y Luján.

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-¿Esperaban una visita más prolongada?

-Son tres días y medio, porque llega la tarde del domingo 8 de noviembre y se quedará hasta el miércoles 11.

-¿Había expectativas de que se extendiera más días?

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-Por supuesto, pero también sabíamos que no era la posibilidad que él tenía, con una agenda muy recargada. Tenemos ese tiempo y queremos sacarle el mejor provecho.

-¿La confirmación de la visita de León XIV pone en evidencia que Francisco no haya venido a la Argentina?

-Nosotros hemos lamentado más de una vez que no se haya producido ese viaje y comprendemos que el Papa haya querido preservar el carácter pastoral de una visita y evitar una manipulación con otras finalidades. León nos visitará con una gran coincidencia conceptual con Francisco, pero lo hará con una agenda, acentos y perspectivas propias. No viene a completar un viaje no realizado, sino que hará una visita nueva. Cuanto más pasa el tiempo me doy cuenta de lo que Francisco debió evaluar para sustraerse de esas mezquindades de la política. Pero también imagino que en realidad el Papa nunca se fue. Nunca dejó nuestras conversaciones, nunca dejó de estar en nuestras polémicas, nunca dejó de ser parte de los análisis de todo tipo que se ofrecían en la vida de la sociedad. Nunca vino porque nuca se fue y nos ha dejado un legado irrepetible.

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Mariano De Vedia,Iglesia,Javier Milei,Papa León XIV,Conforme a

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El fuerte pedido del hijo de Jorge Julio López: “No permitamos que desaparezca por tercera vez”

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Veinte años después de aquel 18 de septiembre de 2006, Rubén López sigue buscando respuestas. Ese día, su padre, Jorge Julio López, iba a atravesar uno de los momentos más importantes de su vida: tenía que estar cara a cara al represor Miguel Etchecolatz, luego de haber declarado en su contra. Sin embargo, horas antes de la lectura de la sentencia, el testigo clave desapareció y nunca más se volvió a saber de él.

Es una mancha en la democracia, el problema de no saber qué pasó con una persona que fue a dar su testimonio en un juicio tan importante contra los genocidas es algo que molesta, no solo como familia, a toda la sociedad”, sostiene Rubén en diálogo con TN.

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Y marca una diferencia que, para él, resume la dimensión de lo ocurrido: “Lo raro de todo esto es que, luego de casi seis meses de la primera desaparición en dictadura sabíamos que estaba vivo. Hoy, a 20 años, no sabemos qué pasó”.

Rubén no estaba en La Plata el día que desapareció su padre, se encontraba trabajando en Capital, pero cuando le avisaron de la falta de noticias, no consideró en un primer momento que se debía al contexto que encontraba atravesando. “Creímos que le había pasado algo físico porque iba a estar frente a frente Etchecolatz. Tiempo después nos dimos cuenta que por la declaración, estos personajes pensaron en hacerle algo”, reconoce.

Jorge Julio López, fue un testigo clave para la condena del emblemático represor de la última dictadura militar Miguel Etchecolatz, su testimonio habría sido también la causa de su desaparición. (Foto: Carlos Cermele/Archivo Télam)

Diferente fue el relato del resto de los sobrevivientes que llevaban adelante el juicio. Nilda Eloy, otra testigo clave ya fallecida, había advertido acerca de los peligros a los que se enfrentaban y la falta de cuidados. Y sobre esta segunda desaparición, nunca dudó que se tratara de un ataque por parte de los genocidas: “Alguna vez la van a estudiar como el monumento a la impunidad”, aseveró.

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Durante las semanas que duró el debate, tanto sobrevivientes como sus familiares recibían amenazas. Sin embargo, con la desaparición de López, las llamadas telefónicas aumentaron: eran durante la madrugada, brindaban datos personales y en muchas ocasiones les ponían audios de torturas, muchas, consideraban, correspondían a las ocurridas durante la dictadura. Es por eso que, a pesar de las décadas transcurridas, el reclamo sobre la apertura de los archivos del golpe y el pedido para que confiesen lo que hicieron, sigue vigente.

Las primeras hipótesis

En los primeros meses, la familia pensó que podía tratarse de un problema de salud o de una desorientación. “No entendíamos qué estaba sucediendo, por eso insistimos tanto tiempo con esa situación, con el tema físico”, recuerda Rubén.

Incluso, asegura que en un principio, entre los familiares, solo su madre pensó que detrás de la desaparición podía estar Etchecolatz. “Los fiscales tampoco nos lo dijeron, nadie nos lo dijo”, lamenta y agrega: “No teníamos otra cosa en la cabeza. Si nos hubiésemos dado cuenta que por esa declaración algo había pasado, hubiésemos accionado de otra manera”.

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Para Rubén, uno de los principales problemas estuvo en cómo se actuó durante las primeras horas de la desaparición. “El problema radica en que la Policía pensó lo mismo que nosotros y en eso se quedó. Tenían que haber abierto el panorama en el marco de un juicio tan importante y no lo hicieron”, plantea.

Aunque destaca lo que ocurrió cuando su hermano fue a realizar la denuncia: “Hay gente que sí se había dado cuenta que era grave el tema. Por ejemplo, cuando mi hermano fue a hacer la denuncia, en aquel entonces te decían que había que esperar 48 horas para que la tomaran y lo aplicaban. Fue recién cuando se acercó a la Comisaría 3° de Los Hornos que un cabo le respondió ‘esto es otro tema’ y empezaron a actuar”, cuenta.

Sin embargo, asegura, ya se había perdido tiempo valioso: “No buscaron en forma inmediata. Si hubiesen investigado todas las hipótesis, quizás esas 48 horas que se perdieron al principio hubiesen sido clave, pero hoy no nos permite saber qué pasó”.

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Jorge Julio López durante el juicio a Etchecolatz. (Foto: archivo Télam)
Jorge Julio López durante el juicio a Etchecolatz. (Foto: archivo Télam)

Con el paso del tiempo, la familia comenzó a advertir situaciones que hicieron cambiar aquella primera mirada. “Cuando aparecieron las llaves en el jardín, el momento en el que le quisieron abrir el auto a mi hermano. Nunca supimos si fueron casualidades o tuvieron que ver con su desaparición, pero estas cosas nos llevaron a pensar que algo más había pasado”.

Ninguna hipótesis cierra

A lo largo de estos 20 años aparecieron numerosas pistas, testimonios y versiones sobre el posible paradero de López. Nada permitió establecer qué ocurrió. “Ninguna hipótesis cierra, no tenemos algo certero de dónde investigar porque no lo hay”, afirma Rubén.

Y recuerda una de las búsquedas que más expectativas generó dentro de la familia: “Salvo alguna cosa, sabíamos que generalmente era información trucha. Lo que pasó en las vías del Tren Roca, en la estación del Parque Pereyra, que dijeron que había sido enterrado ahí, que lo había escuchado una tercera persona. Nos aferramos a esa idea porque queríamos encontrarlo”.

“Después empezamos a abrir el paraguas para no aferrarnos a una idea, que pasaron todas, pero siempre terminaban en la nada misma”, explica.

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Rubén también diferencia entre quienes aportaron información de buena fe y quienes pudieron haberlo hecho con otras intenciones. Sin embargo, nada aportó datos certeros: “Lo cierto es que todas esas pistas nunca fueron algo concreto. Nunca estuvimos cerca de pensar en que lo íbamos a encontrar. Ninguna de todas las cosas te podían haber acercado”.

Actualmente, según cuenta el hijo de López, la investigación está enfocada en revisar el enorme volumen de información acumulada durante dos décadas en comunicaciones telefónicas.

“Hoy están trabajando mucho, depurando las llamadas de aquel 18 de septiembre de 2006. La causa busca tratar de sacar cuerpos de anexos de investigación que son truchos y enturbian la causa. Están tratando de clarificar 10 millones de llamadas después de 20 años”, detalló.

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Julio López sigue desaparecido después de 20 años. (Foto: Instituto cultural de la Provincia de Buenos Aires)
Julio López sigue desaparecido después de 20 años. (Foto: Instituto cultural de la Provincia de Buenos Aires)

Sumado a ello, en los últimos meses, la Provincia de Buenos Aires aumentó la recompensa, que pasó de 5 a 10 millones de pesos. “Los gobiernos siempre han tratado de colaborar, actualmente no pasa desde Nación, pero no esperamos mucho”, agrega.

Para Rubén, pese al paso del tiempo, todavía debería investigarse el entorno de Etchecolatz. “Cuando mostró un papelito que decía ‘Jorge Julio López’ y ‘secuestrar’ nunca se investigó. En esa oportunidad fui a hablar con el fiscal Molina. Me dijo que lo iba a convocar”, cuenta. “Todavía estamos esperando que lo convoquen”, agrega con ironía, debido a que el represor murió hace cuatro años en prisión.

Es por eso que hoy, para la familia, “todas las preguntas siguen sin respuestas”. “¿Qué pasó?, ¿quiénes fueron?, ¿por qué no se protegió a los testigos?, ¿por qué después de la desaparición de mi papá empezaron a cuidarlos?, ¿por qué le pasó a él?, ¿por qué lo eligieron a él? Son las mismas de hace 20 años”, lamenta el hombre.

Para Rubén, la falta de respuestas está vinculada con el silencio de quienes podrían aportar información: “Esto es como el pacto de los genocidas de la dictadura: hay un manto de silencio que no se corrompe ni con toda la plata que les pongas. No hay más que dos o tres que ejecutaron y un instigador, porque esto sigue quedando impune como con los 30 mil compañeros detenidos desaparecidos”.

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“Se fueron muriendo y nunca contaron, nunca dijeron nada, nunca tuvieron un signo de respeto hacia las familias. Nunca se arrepintieron”, sostiene.

Una ausencia que permanece en lo cotidiano

El hijo de López cuenta que la familia nunca pudo atravesar el duelo de la manera habitual. “Vivís con la misma esperanza de que en algún momento va a aparecer. Este año mi viejo cumpliría 97 años, quizás por la edad ya no estaría vivo, pero podría ser que sí y ahí estamos nosotros, pidiendo su aparición con vida hasta que algo demuestre lo contrario”.

“Los psicólogos dicen que las personas llevan un año de duelo luego de una pérdida. Nosotros hace 20 años esperamos el primer año de duelo”, lamenta, todavía con angustia.

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La ausencia, dice, también aparece en las cosas más simples: “Él está en todo momento presente: cuando uso sus herramientas, su bicicleta, la carretilla, la pala, el limonero que cuidó tanto y se nos secó igual. Todo lo cotidiano que no le dábamos bola y hoy se extraña”.

Es por eso que, sostiene: “Seguir buscándolo significa un montón de cosas. López es bandera en muchos reclamos. Cuando pasó lo de Santiago Maldonado mi viejo fue bandera en muchas de las marchas, también cuando han pasado otras situaciones similares. En La Plata está siempre presente, varias plazas llevan su nombre por reclamos populares”.

Jorge Julio López, el testigo clave en los juicios contra Etchecolatz en 2006, sigue desaparecido. (Foto: archivo Télam)
Jorge Julio López, el testigo clave en los juicios contra Etchecolatz en 2006, sigue desaparecido. (Foto: archivo Télam)

Y ante un dato que pueda esclarecer el caso, el pedido es concreto: “Si alguien sabe algo le diría que aporte a la causa. Que cuente es un deber cívico, salvo que seas el perpetrador de la situación, aunque también te podés arrepentir”.

Para Rubén, mantener presente la historia de su padre también es una forma de impedir que su desaparición vuelva a repetirse en la memoria colectiva. “Esto que hacemos hoy y en cada aniversario lo mantiene en la memoria. En algún momento, en un documental, una señora dijo: ‘no permitan que López desaparezca por tercera vez’”.

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Y cierra con el pedido que, veinte años después, sigue vigente: “Eso pedimos. Si sale de los medios, de las manifestaciones, de los reclamos, vuelve a desaparecer. No lo permitamos”.

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Condenaron a la ex vicegobernadora de Neuquén a pagar una millonaria indemnización por daños e injurias

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La Justicia Civil de primera instancia de Neuquén hizo lugar parcialmente a la demanda promovida por Marcelo Severini, el presidente de la Cooperativa Provincial de Servicios Públicos Comunitarios de Neuquén (CALF), y condenó a la ex vicegobernadora Gloria Ruiz a pagar $5 millones por daño moral. El fallo concluyó que la denuncia penal que Ruiz había presentado contra Severini carecía de elementos suficientes para sostener la acusación.

En línea con esto, la sentencia dispuso medidas destinadas a reparar los perjuicios que el tribunal consideró derivados de la difusión pública de aquella presentación. Entre ellas, ordenó la eliminación de menciones vinculadas a la denuncia contra Severini en las plataformas digitales de la ex funcionaria.

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De esta manera, el juzgado fijó un plazo de diez días para el cumplimiento de esa medida. En caso de que no se concrete, Ruiz quedará bajo apercibimiento de sanciones económicas progresivas. Las costas del proceso, en tanto, fueron impuestas a la demandada.

La decisión representa un nuevo capítulo judicial relacionado con la ex vicegobernadora, luego de la crisis institucional que atravesó la Legislatura provincial hacia el final de 2024. El expediente civil se apoyó, entre otros antecedentes, en el archivo de la causa penal que había sido iniciada en la Justicia Federal y luego remitida al fuero provincial.

El fallo se dio a conocer este jueves

De acuerdo con la información del medio local Diario Río Negro, el origen del conflicto se remonta a los primeros días de diciembre de 2024. En ese período, Ruiz fue suspendida preventivamente en la Legislatura de Neuquén, en el marco de un proceso institucional que más adelante derivó en su separación de la presidencia del cuerpo.

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Tras esa decisión, la entonces vicegobernadora anunció acciones judiciales y presentó una denuncia ante los tribunales federales de Buenos Aires. El escrito apuntó contra ministros provinciales, legisladores y referentes institucionales. Entre las personas mencionadas figuraba Severini, titular de la cooperativa eléctrica neuquina.

La demanda fue impulsada por los abogados de Ruiz, encabezados por Carlos Broitman. En ella se incluyeron acusaciones por los presuntos delitos de asociación ilícita, falsa denuncia, abuso de autoridad, cohecho y lavado de activos.

Según el planteo de la defensa, los denunciados habrían intervenido en una maniobra dirigida a apartar a Ruiz de la conducción de la Legislatura. La ex funcionaria vinculó esa secuencia con lo que definió como un intento de alterar el funcionamiento institucional de la provincia.

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Sin embargo, de acuerdo con los argumentos que luego fueron considerados en el proceso civil, la denuncia no describió hechos concretos que permitieran establecer cuál habría sido la intervención material de Severini en los delitos señalados. Tampoco se habrían aportado elementos mínimos de convicción para sostener la imputación en su contra.

Ruiz había denunciado que funcionarios habrían conspirado para afectar a la gestión provincial (Facebook)

La denuncia se había comenzado a tramitar en el fuero federal porteño, hasta que el juez Sebastián Casanello se declaró incompetente por razón del territorio y resolvió remitir el expediente a los tribunales federales de Neuquén, donde correspondía analizar los hechos.

En esa jurisdicción, intervino la fiscal Mariana Querejeta, quien también declinó la competencia. La fiscal entendió que el caso no contenía materia federal, por lo que el legajo debía continuar su recorrido dentro de la Justicia provincial.

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El expediente llegó finalmente a la Fiscalía provincial, a cargo de Diego Azcárate. Allí, se dispuso el archivo de las actuaciones por falta de tipicidad, es decir, porque los hechos expuestos no encuadraban en una figura penal que justificara la continuidad de la investigación.

Ese archivo tuvo relevancia en la demanda posterior que Severini promovió por daños y perjuicios. En este sentido, el presidente de CALF sostuvo que la denuncia y su difusión pública habían afectado su honor y reclamó una reparación económica, junto con medidas para limitar la permanencia de las publicaciones en entornos digitales.

En este sentido, la acción civil también incluyó el pedido de suprimir contenidos que el funcionario público consideró injuriosos y de divulgar los aspectos principales de la sentencia en medios gráficos regionales. El tribunal admitió parcialmente el reclamo.

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Al resolver el caso, el magistrado valoró que la denuncia original fue archivada sin que avanzara una investigación penal. La sentencia señaló la ausencia de pruebas y la falta de precisión sobre las conductas que se atribuían al demandante.

El juez sostuvo que el derecho a denunciar no habilita la formulación de acusaciones sin una descripción concreta de los hechos ni elementos que permitan respaldarlas. Bajo esa interpretación, consideró que el caso excedió el ejercicio regular de ese derecho y encuadró la conducta dentro de los parámetros de la acusación calumniosa.

De esta manera, la resolución ordenó que Ruiz pague a Severini una indemnización de $5 millones por daño moral. A esa suma deberán agregarse intereses, calculados mediante tasa pura y tasa activa del Banco Provincia del Neuquén.

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Peter Lamelas, embajador de EE.UU. en la Argentina: “Los argentinos que cumplen las reglas deberían ingresar a Estados Unidos sin visa”

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El embajador de Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas, publicó un mensaje el miércoles en el que anticipó que trabaja para que el país pueda volver a ingresar al Visa Waiver Program, el régimen que permite viajar a territorio estadounidense por turismo o negocios sin necesidad de tramitar una visa B1/B2.

“Somos dos naciones occidentales unidas por la libertad y los valores democráticos. Los argentinos que viajan de buena fe, cumplen las reglas y vienen por turismo o negocios deberían poder ingresar a Estados Unidos sin visa”, destacó el funcionario designado por el gobierno del presidente Donald Trump.

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El embajador acompañó el mensaje con una placa en la que destacó que 687.444 argentinos viajaron a Estados Unidos en 2024, un 15,3% más, y remarcó que el Visa Waiver todavía no está vigente para la Argentina.

El mensaje de Peter Lamelas sobre la posibilidad de que la Argentina participe del programa de Visa WaiverCaptura de pantalla

En agosto de 2025, el Departamento de Seguridad Nacional en Estados Unidos (DHS, por sus siglas en inglés) ya había anunciado el inicio del trámite de la Argentina para ingresar al Programa de Exención de Visa (VWP, por sus siglas en inglés) a fines de julio de ese año.

“Estoy trabajando para traer más inversiones estadounidenses a la Argentina. Pero la confianza no se declama: se construye. Y cuando hablamos de infraestructura crítica, la respuesta es clara: tecnología confiable”, añadió Lamelas en el mismo posteo de la red social X.

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Y cerró: “Más inversión. Más confianza. Más seguridad. Más libertad. La Argentina y Estados Unidos, juntos”.

La aplicación de este paso podría permitir a ciudadanos argentinos ingresar a Estados Unidos sin visa para estancias de 90 días como máximo. El país republicano exige el cumplimiento de rigurosos estándares en materia de seguridad, control migratorio y antiterrorismo. Para participar del VWP, un país debe:

El ingreso al VWP permite estancias de 90 días como máximo sin necesidad de visa(Nathan Howard/Pool Photo via AP)

Este último punto representa un desafío para Argentina, ya que la tasa de rechazo de visas superó el 8% en 2024.

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Aunque en el Gobierno son optimistas sobre el avance de las negociaciones con Estados Unidos, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, evitó poner una fecha concreta en la que podría anunciarse el reingreso de la Argentina al VWP luego de 24 años, pero sería en algún momento de 2027, antes de que culmine el gobierno del presidente Javier Milei. La implementación dependerá de los plazos y los procesos internos de ambas administraciones.

La Argentina ingresó al programa el 8 de julio de 1996, durante los gobiernos de Carlos Menem y de Bill Clinton, pero su participación fue cancelada el 21 de febrero de 2002, tras el estallido de la crisis de diciembre de 2001.

El proceso que ahora lleva adelante el Gobierno es visto como un fuerte gesto de la Casa Blanca en el marco del estrecho vínculo entre el mandatario estadounidense, Donald Trump, y Milei, que se tradujo en un respaldo financiero crucial de Estados Unidos el año pasado y varios acuerdos entre ambos países.

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