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ECONOMIA

La nueva deuda de los repartidores: piden créditos para trabajar y hacen más viajes para pagarlos

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El endeudamiento de trabajadores jóvenes en aplicaciones de reparto y transporte se consolidó como un fenómeno central en la economía argentina durante 2024 y 2025. Miles de personas menores de 40 años solicitan créditos a través de plataformas digitales para sostener su actividad laboral o cubrir necesidades básicas, en un contexto de dificultades para acceder a préstamos en bancos y billeteras virtuales. Este fenómeno afecta la movilidad social, el consumo y las relaciones personales de quienes se endeudan.

Según el sociólogo y antropólogo Pablo Semán, se observa “la economización absoluta de la vida cotidiana, que es todo está al servicio de rescatar unos pesos”. Semán sostuvo en Infobae en Vivo que la toma de deuda ya no responde a proyectos de crecimiento ni a la voluntad de consumir, sino a la necesidad urgente de “caer lo menos rápido posible”.

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En sus palabras: “Ya no es para sustituir, con deuda, lo que vos antes tenías en efectivo en tu cálculo del presente, sino para empezar a pagar consumos pasados”. El especialista describió que muchas personas jóvenes deben multiplicar sus esfuerzos económicos, solo para cubrir gastos ya realizados o mantener su nivel de vida.

Semán explicó que este proceso de endeudamiento se agudizó en los últimos 24 meses y se profundizó tras la última elección presidencial. Advirtió que la movilidad social descendente afecta de manera directa a quienes trabajan en aplicaciones: “Estamos viviendo en general un proceso de movilidad social descendente, donde cada uno se cae del escalón en donde estaba».

En este sentido indicó que las personas se ven atrapadas entre la suba de precios de servicios y transporte y la presión de las deudas, tanto con aplicaciones como dentro del círculo familiar.

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Un repartidor de DoorDash pedalea en una bicicleta con una mochila de entrega roja, llevando un pedido en una jornada laboral en Estados Unidos. (Reuters)

El endeudamiento deja de ser un recurso para mejorar el presente o financiar proyectos. Según Semán, ahora se utiliza para evitar una caída abrupta en la calidad de vida. La deuda se convierte en una herramienta para cubrir necesidades inmediatas, no para invertir ni consumir.

El sociólogo mencionó que la deuda a tasas altísimas obliga a los jóvenes a extender sus jornadas laborales. “El precio del dinero, sobre todo obtenido de esa forma, con ese tipo de créditos, es carísimo y por lo tanto, la variable de ajuste, que es más trabajo para pagar un crédito cada vez más caro que me sirve simplemente para cubrir un hueco”, afirmó Semán.

Los trabajadores recurren a préstamos para reparar herramientas, comprar insumos o llegar a fin de mes, pero deben realizar jornadas de hasta 14 horas para pagar la deuda.

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Semán relató que, en su trabajo de campo, entrevistó a jóvenes que calculan su deuda en cantidad de viajes necesarios para saldarla: “El otro día estábamos entrevistando unos chicos y uno decía: ‘Debo 27 viajes’. Entonces, estaba pensando que a la semana siguiente iba a pagar lo que debía agregándole 27 viajes a una jornada de trabajo que todos ya sabemos que se ha extendido muchísimo”.

Vista trasera de un repartidor en bicicleta con mochila verde circulando por una ciclovía en una calle de Manhattan, con taxis y edificios al fondo y luz dorada del atardecer.
Un repartidor en bicicleta con una mochila verde transita por la ciclovía de una calle en Manhattan al atardecer, donde nuevas políticas de semáforos buscan mejorar el flujo para ciclistas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El endeudamiento generalizado impacta en los vínculos sociales y en la vida comunitaria. Semán advirtió: “Lo peor que está trayendo este proceso de endeudamiento es la atomización y la fragmentación, que vos lo ves en cosas que parecen insignificantes, pero son importantes”.

El especialista señaló que los jóvenes alternan entre deudas con amigos, familiares y aplicaciones, lo que genera un ciclo constante de pagos cruzados y aislamiento. La dinámica rompe los círculos de solidaridad y profundiza el aislamiento social.

El fenómeno no solo afecta a quienes trabajan en aplicaciones. Semán remarcó que la pérdida de vínculos sociales se extiende a distintos sectores y que el endeudamiento generalizado horada la confianza en el futuro. “Hay una conexión que todavía hay que explorar, pero que es entre el desánimo de la población y estos procesos de endeudamiento generalizado”, sostuvo el sociólogo.

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La normativa que prepara el Ministerio de Trabajo indica que las plataformas asumirían el 60% de los aportes a salud y pensión, mientras que el repartidor cubrirá el 40% restante - crédito Camila Díaz/Colprensa
La normativa que prepara el Ministerio de Trabajo indica que las plataformas asumirían el 60% de los aportes a salud y pensión, mientras que el repartidor cubrirá el 40% restante – crédito Camila Díaz/Colprensa

El 70% de los deudores de aplicaciones tiene menos de 40 años, lo que coincide con las tasas más altas de desempleo juvenil. Semán analizó la relación entre este fenómeno y el desánimo político: “La política perdió la capacidad de promesa”. Sostuvo que muchos jóvenes no encuentran alternativas en la oferta política actual y que el endeudamiento refuerza la sensación de orfandad.

Al mismo tiempo el especialista destacó que, aunque el voto a Javier Milei se mantiene en una parte de los jóvenes de sectores populares, crece el número de quienes optan por el voto en blanco o se alejan de la participación electoral.

El no voto es la expresión de un juicio político o de una evaluación política, no de una inconsciencia política”, afirmó. La falta de expectativas se vincula con la incapacidad de la política para proponer caminos claros y creíbles.

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ECONOMIA

Dólar hoy: a cuánto operan todas las cotizaciones minuto a minuto este martes 15 de septiembre

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¿A cuánto se vende el dólar en bancos?

El dólar al público es negociado sin variantes a $1.530 para la venta en el Banco Nación. El Banco Central informó que en las entidades financieras el dólar minorista promedió $1.530,55 para la venta y $1.478,53 para la compra.

/economia/2026/09/15/a-cuanto-puede-llegar-el-dolar-en-octubre-sin-que-intervenga-el-gobierno-segun-la-nueva-banda-cambiaria/

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El BCRA compró USD 12 millones

El BCRA compró el lunes USD 12 millones en la plaza spot, el 2,4% de la oferta privada, mientras que las reservas internacionales brutas cedieron USD 58 millones, a USD 50.411 millones, en una sesión con baja de 1,9% para el oro, a USD 4,327.60 la onza.

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ECONOMIA

A la espera del dato oficial, estiman que en el primer semestre al menos 1,5 millón de argentinos cayeron en la pobreza

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EFE/ Juan Ignacio Roncoroni

En un contexto marcado por la pérdida de empleo formal, la caída de los ingresos y una creciente precarización laboral, el Indec dará a conocer el próximo jueves 24 de septiembre los datos oficiales de pobreza e indigencia correspondientes al primer semestre de 2026. Las estimaciones privadas anticipan un empeoramiento de ambos indicadores, en un escenario en el que el deterioro de las condiciones económicas de los hogares volvió a ganar protagonismo.

Distintos especialistas observan un cambio de tendencia: la fase de descenso iniciada en la segunda mitad de 2024 se agotó. La pobreza tocó un mínimo de 26,9% en el tercer trimestre de 2025, subió a 29,9% en el cuarto y se habría ubicado en 30% en el primero de 2026. La indigencia siguió la misma trayectoria, pasando de 6% a 6,5%. El valor del segundo trimestre del año sería incluso mayor, ya que los trimestres pares no capturan el aguinaldo.

De este modo, según el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA, la pobreza del primer semestre oscilaría entre el 31% y el 32%, lo que implicaría entre 1,5 y 2 millones de nuevos pobres.

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“La mejora previa del indicador se apoyó en dos motores que dejaron de funcionar. Por un lado, los ingresos reales se recuperaron parcialmente desde los primeros meses de 2024. Por el otro, los precios relativos jugaron a favor, ya que las canastas se incrementaban por debajo de la inflación. Este mecanismo se revirtió desde el último trimestre de 2025”, explicó Agustín Salvia, director del ODSA.

En paralelo, “la recuperación de los ingresos de los ocupados perdió dinamismo, en un contexto de estancamiento económico. A eso se suman un mercado de trabajo que sostiene relativamente la cantidad de empleo, pero reduce su calidad, con un avance de 2,2 puntos porcentuales en la tasa de informalidad y, en líneas generales, una mayor participación de ocupaciones inestables, asociadas a menores recursos”, señaló.

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Por otro lado, advirtió que la medición de la pobreza del Indec parte de supuestos que podrían haber exagerado la caída registrada en los últimos años. Esto se explica fundamentalmente por una menor subdeclaración de los ingresos en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y, en menor medida, por la falta de actualización de los ponderadores de la Canasta Básica Total (CBT).

“Que la baja se interrumpa incluso en la serie con la metodología oficial sugiere que la situación efectiva de los hogares podría ser menos favorable que la que reflejan los números publicados”, sostuvo Salvia.

Desde el Centro de Investigación y Acción Social (CIAS), el investigador Santiago Poy apuntó: “Todo sugiere que llevamos alrededor de tres trimestres seguidos con una situación socioeconómica más compleja”. Aunque cree que la pobreza aumentó respecto al 28,2% del segundo semestre de 2025, mostró cautela porque la EPH viene dando “sorpresas en la medición”.

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El especialista remarcó que “algunos ‘motores’ de la baja de la pobreza se quedaron sin nafta”. Las canastas subieron por encima de la inflación y las principales ayudas sociales, como la AUH, siguen su marcha, pero no tienen mejoras significativas en términos reales. A su vez, programas como el Progresar, Acompañamiento Social y Volver al Trabajo perdieron cobertura.

“Entonces pasa a ser muy importante lo que ocurra en el mercado de trabajo y cómo lo capture la EPH. Los datos disponibles muestran que el empleo formal se redujo y los salarios empeoraron en relación al año pasado. El resultado de este semestre va a depender de cómo se comporte el sector informal, y si empieza a presentar signos de saturación”, subrayó Poy.

“Más allá de la evolución en el corto plazo, las fluctuaciones de las devaluaciones o picos de inflación, el problema de fondo es que tenemos casi el 30% de la población viviendo en la pobreza, una pauta que se consolidó a partir de la crisis de 2018 y que no se logra revertir”, añadió.

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Matías Maito, director del programa de Capacitación y Estudios sobre el Trabajo y el Desarrollo (CETyD), de la Universidad Nacional de San Martín, afirmó que hay dos factores que van a impactar en los niveles de pobreza: el cambio en la composición del empleo y la pérdida generalizada de poder adquisitivo.

Maito: “Hay una fuerte crisis de ingresos que, lógicamente, va a impactar sobre los niveles de pobreza

En cuanto al mercado laboral, se están destruyendo puestos formales, al tiempo que avanza la precarización. Si bien desde el Gobierno aseguran que esto responde a la elección de modalidades de trabajo más flexibles y que los monotributistas tienen ingresos similares a los empleados registrados, de los 500.000 nuevos puestos creados en los últimos años, solo el 5% pertenece a ese régimen.

El 95% restante correspondió, en su mayoría, a cuentapropistas informales y, en menor medida, a asalariados informales. Además, lo que percibe mensualmente un trabajador de este segmento equivale a apenas el 37% del de un empleado formal del sector privado.

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En tanto, el nowcast de la Universidad Torcuato Di Tella estimó una tasa de pobreza de 31,3% para el semestre marzo-agosto, con un intervalo de confianza del 95%. Esa cifra se traduce en 9,4 millones de personas que viven en hogares urbanos pobres.

El informe precisó que la CBT acumuló una suba interanual de 34,7% en los primeros seis meses del año, frente a un incremento de 25% en el ingreso total familiar, una brecha que hizo retroceder el poder adquisitivo y elevó la incidencia de la pobreza.

En agosto puntualmente, la CBT aumentó 2,6%, por encima de la inflación, que fue de 1,7%, y un hogar compuesto por cuatro integrantes necesitó $1.605.497 para no ser pobre. Por su parte, la CBA también se incrementó 2,6%, por lo que esa misma familia debió contar con $726.469 para no caer en la indigencia.

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ECONOMIA

“Hay dos economías, no dos velocidades”: el diágnóstico de un experto en finanzas y las luces de alarma de cara al 2027

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Aunque con una expectativa de inflación en descenso y mejores ingresos de dólares por las exportaciones, la actividad económica aparece como el principal frente de preocupación para 2027. El economista Leonardo Anzalone, del Centro de Estudios Políticos y Económicos (CEPEC), alertó por el desempeño de la industria y el comercio, dos sectores vinculados con la creación de empleo.

Durante una entrevista con Infobae en Vivo, Anzalone analizó las perspectivas de la economía argentina para el próximo año, a la espera de las definiciones que pueda contener el proyecto de Presupuesto 2027. Su mirada combinó una previsión de menor inflación con advertencias por la evolución de la actividad, el desempleo y la distancia entre los sectores exportadores y aquellos que dependen del mercado interno.

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El analista cuestionó la descripción de una economía “a dos velocidades”, una fórmula que suele usarse para explicar la diferencia entre los rubros que crecen y los que permanecen estancados o retroceden. Según planteó, la separación es más profunda y responde a la coexistencia de dos dinámicas económicas distintas.

“Nosotros creemos que no. Nosotros creemos que hay dos economías, no dos velocidades”, afirmó Anzalone.

Qué pasará con la inflación

Con respecto a la inflación, el economista señaló que, si no surge un shock externo de magnitud, puede continuar con una tendencia descendente durante 2027. No anticipó una desaceleración hasta niveles mínimos, pero sí una baja respecto de los registros actuales.

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“Vemos una inflación que va a seguir un sendero de descenso”, sostuvo. Luego precisó su estimación: “Entre el 15% y el 20%”, en referencia a una proyección anual.

Anzalone explicó que los datos mensuales pueden mostrar variaciones, con períodos de subas y otros de bajas, pero consideró que la tendencia general se mantendrá hacia la desaceleración.

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La evolución de los precios, de todos modos, no fue el principal factor de preocupación que mencionó durante la entrevista. Anzalone puso el foco en la actividad económica y en el margen que el Gobierno esté dispuesto a otorgar para impulsar el mercado interno, aun si esa decisión implica resignar parte de la baja inflacionaria. “No vemos tan convencido al Gobierno de querer sacrificar algunos puntitos de inflación en cambio de que mejore la actividad”, dijo.

La referencia adquiere relevancia ante un año electoral. Anzalone señaló que los gobiernos suelen dar mayor impulso a la actividad durante esos períodos, aunque no observó esa disposición de manera clara en el escenario que analizó para 2027.

La actividad económica, el punto débil

Para el economista del Cepec, el nivel de actividad representa “el punto débil del modelo”. Su diagnóstico se concentró en la diferencia entre los rubros que reciben impulso de las exportaciones y aquellos que dependen en mayor medida del consumo, la producción y el comercio interno.

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Anzalone agrupó en un primer bloque al agro, la minería y el petróleo. Según señaló, esas actividades traccionan con fuerza. En un segundo grupo ubicó a la industria y el comercio, sectores que, en su análisis, siguen una dirección opuesta y concentran una parte relevante de la generación de puestos de trabajo.

“Una economía que tracciona muy fuerte, minería, petróleo, el agro, y otra economía que va diametralmente opuesta a esa, que es la que genera empleo: la industria, el comercio”, afirmó.

La distinción entre ambas realidades ocupa el centro de su advertencia para el próximo año. Mientras los sectores vinculados con la producción de energía, minerales y productos agrícolas pueden recibir ingresos adicionales por las exportaciones, la industria y el comercio atraviesan un escenario diferente.

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El economista consideró que esa distancia debe reducirse. “Eso necesitamos que de alguna manera empiece a emparejarse, porque si no vas a seguir teniendo problemas de desempleo”, sostuvo.

Anzalone diferenció el desempeño del agro, la minería y el petróleo del escenario que atraviesan la industria y el comercio

Anzalone vinculó el desempeño de esos sectores con la capacidad de sostener los programas de estabilización. “Cuando a vos te aumenta el desempleo, y vamos a conocer los datos de pobreza, ayer se estuvo diciendo algo, con aumento, bueno, eso es lo que nos preocupa”, expresó.

Más dólares por la soja y el petróleo

Durante la entrevista, Anzalone también se refirió al efecto de los precios internacionales sobre la economía argentina. Indicó que la suba del petróleo y de la soja puede elevar el ingreso de dólares, un factor que consideró necesario para las cuentas externas y fiscales.

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Como ejemplo, señaló que antes del conflicto en Medio Oriente el barril de petróleo cotizaba en torno a 60 o 62 dólares, mientras que hoy alcanza los 107 dólares. También comparó una soja cercana a 500 dólares con otra en torno a 400 dólares. “Eso representa un ingreso de dólares super importante”, afirmó sobre el precio del petróleo.

Según Anzalone, esos valores pueden beneficiar las cuentas fiscales y a las provincias que perciben recursos por regalías petroleras. En el caso de los productos agrícolas, el incremento de los precios internacionales también puede mejorar el flujo de divisas que recibe la Argentina.

El economista planteó, sin embargo, que el movimiento de las materias primas presenta efectos contrapuestos. El ingreso adicional de dólares puede favorecer a los sectores exportadores, pero el aumento de los precios internacionales también puede trasladarse a la inflación.

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El impacto del contexto financiero externo

Anzalone mencionó además el contexto internacional y el posible impacto de una suba de la tasa de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos. Según explicó, un aumento de ese costo financiero puede afectar el acceso al crédito de la Argentina y de los proyectos que requieren inversión externa.

El economista afirmó que una eventual suba de tasas tendría consecuencias en todo el mundo. Para la Argentina, el problema se amplía por el nivel de riesgo país. Si los responsables de la política económica buscaran financiamiento en el exterior para afrontar vencimientos, ese dinero sería más caro. “Argentina todavía tiene un riesgo país muy alto”, señaló.

Respecto de las inversiones en sectores como Vaca Muerta, la minería y otros proyectos vinculados con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), Anzalone sostuvo que la evaluación debe hacerse caso por caso. Reconoció que el costo financiero puede representar una dificultad, aunque indicó que las compañías petroleras y mineras cuentan, en general, con capacidad para sostener inversiones.

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El analista también relativizó el volumen de capitales que llegó al país. “Tampoco es que llegaron muchas inversiones. La formación bruta de capital, como decimos los economistas, en Argentina es la menor de Latinoamérica”, afirmó.

Mirá la entrevista completa a Leonardo Anzalone

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