POLITICA
La reedición del triángulo de hierro: la sugestiva foto con la que Milei volvió a fortalecer su núcleo de poder

La imagen fue demasiado precisa para ser casual, involuntaria. Javier Milei salió al balcón de la Casa Rosada junto a Karina Milei y Santiago Caputo en el cierre de una jornada cargada de simbolismo político y religioso por el 25 de Mayo, pero la escena tuvo una dimensión más profunda que una postal institucional: funcionó como una demostración pública de poder y, sobre todo, como un mensaje interno después de semanas de tensión expuesta dentro del oficialismo.
La foto reeditó de manera explícita el “triángulo de hierro” sobre el que Milei construyó su llegada y su ejercicio del poder: él, su hermana y el asesor presidencial que se consolidó como uno de los principales arquitectos políticos y comunicacionales del Gobierno. Esa estructura, en los últimos meses, mostró fisuras por la consolidación del armado territorial de Karina Milei, el crecimiento partidario de La Libertad Avanza y la confrontación, primero soterrada y después pública, con el dispositivo político de Santiago Caputo.
En el 25 de Mayo, Javier Milei exhibió una señal de orden interno: incorporó a Santiago Caputo a la caminata oficial hacia la Catedral Metropolitana para el Tedeum y luego apareció con él y con Karina Milei en el balcón de la Casa Rosada. En paralelo, la vicepresidenta Victoria Villarruel quedó afuera del esquema protocolar y político de la jornada.
Pero la señal no empezó en el balcón.

Comenzó varias horas antes, cuando Milei tomó una decisión política cargada de intención: incorporar a Santiago Caputo a la caminata oficial desde la Casa Rosada hasta la Catedral Metropolitana para participar del Tedeum.
El dato no fue menor. En los dos 25 de Mayo anteriores encabezados por Milei como presidente, Caputo no integró esa recorrida ceremonial. Esta vez sí, y ocurrió en medio del momento más delicado de la interna libertaria.
La decisión tuvo todavía más peso político porque el sistema de invitaciones y la organización protocolar de la Presidencia dependen directamente de Karina Milei, la otra terminal de poder involucrada de manera indirecta en las tensiones de las últimas semanas.
Por eso, dentro del oficialismo, la presencia de Caputo en la caminata se interpretó como una validación presidencial explícita. Milei no solo defendió públicamente a su asesor: también decidió exhibirlo dentro del núcleo ceremonial del poder presidencial en la fecha patria más relevante del calendario político.
Y hubo otro dato igual de elocuente: en paralelo a la incorporación de Caputo, la Secretaría General de la Presidencia dejó afuera del dispositivo protocolar a la vicepresidenta Victoria Villarruel, que no participó de la caminata oficial ni del esquema político organizado alrededor del Presidente durante la jornada patria.
La exclusión de Villarruel volvió a mostrar que la relación entre ambos continúa fracturada y reforzó el valor político de la presencia de Caputo. Mientras la vicepresidenta permanecía marginada del círculo presidencial, el asesor al que sectores del karinismo venían cuestionando reapareció integrado en el corazón de la escena institucional.
Fue un acto político calculado y a la vista de todos. Y la foto del balcón funcionó como el cierre visual de esa secuencia.
El episodio que dejó la interna expuesta
La crisis interna terminó de explotar con el episodio de la cuenta “PeriodistaRufus”, desde donde se difundieron mensajes que agitaron la interna libertaria y golpearon, en particular, al universo político ligado a Santiago Caputo. El episodio generó una situación incómoda para el oficialismo porque el propio Martín Menem —uno de los principales alfiles políticos de Karina Milei— reconoció en un grupo interno que una persona de su equipo había compartido contenido vinculado a esa cuenta.
El episodio dejó al descubierto algo que en la Casa Rosada venían intentando mantener encapsulado: la existencia de dos sistemas de poder dentro del oficialismo.
Por un lado, el esquema político y territorial articulado por Karina Milei junto a Menem y los armadores provinciales de La Libertad Avanza: un dispositivo concentrado en el partido, la expansión nacional del oficialismo y la construcción electoral del mileísmo.
Por el otro, el universo de Santiago Caputo: estrategia presidencial, narrativa política, control comunicacional, arquitectura de poder e influencia sobre el ecosistema digital libertario.
Las tensiones entre ambos sectores no eran nuevas. Pero hasta entonces habían logrado mantenerse lejos de la superficie pública. La crisis “Rufus” modificó ese equilibrio: por primera vez, la interna salió del subsuelo y empezó a discutirse abiertamente dentro y fuera del Gobierno.
En ese contexto, Milei decidió intervenir personalmente.
“Santiago es como un hermano para mí. Y Martín Menem lleva adelante una tarea como presidente de la Cámara de Diputados enorme, fenomenal, extraordinaria”, dijo el Presidente días atrás, cuando habló públicamente por primera vez sobre la crisis interna.
Después agregó una frase que funcionó casi como una definición sobre el funcionamiento interno del oficialismo: “Lo que yo entiendo es que el periodismo llama internas a discrepancias en la forma que puede pensar una persona y otra. Si todos pensáramos igual, significa que no está pensando nadie”.
La intervención presidencial tuvo una lógica clara: evitar una ruptura.
Milei no negó por completo las tensiones, pero rechazó la idea de una fractura definitiva. Validó de forma simultánea a Caputo y a Menem, y dejó en claro que no estaba dispuesto a desprenderse de ninguno de los dos polos de poder que sostienen hoy el funcionamiento político de su administración.

Gestos de contención y reordenamiento del oficialismo
En paralelo, el Presidente desplegó otros movimientos para descomprimir el escenario interno. Uno de ellos fue la reunión que mantuvo en la Quinta de Olivos con Agustín Romo, uno de los dirigentes más representativos del ecosistema digital libertario y una figura con llegada directa al universo político ligado a Santiago Caputo.
El encuentro fue leído dentro del oficialismo como otro gesto de contención presidencial. Milei buscó ordenar un esquema que en las últimas semanas había mostrado señales de descoordinación y agresividad interna, en particular en redes sociales, donde la disputa entre distintos sectores libertarios dejó de ser subterránea y se transformó en una pelea visible.
La preocupación en la Casa Rosada no pasa solo por la existencia de diferencias políticas: todos los gobiernos las tienen. El problema aparece cuando esas diferencias empiezan a erosionar el principal activo simbólico del mileísmo: la idea de cohesión absoluta alrededor del Presidente.
Milei construyó buena parte de su liderazgo sobre una lógica de verticalidad, centralización y lealtad total. La irrupción pública de la pelea perforó parcialmente ese esquema y mostró algo inusual en el universo libertario: dirigentes y sectores oficialistas que disputan poder de manera pública.
La escena del balcón terminó por cristalizar esa necesidad de recomposición.
En la lógica del mileísmo, las imágenes no son solo imágenes. Funcionan como mensajes de autoridad, señales internas y demostraciones de alineamiento político. Mucho más en un gobierno hiperpersonalista, donde la cercanía física con el Presidente se transformó en un indicador concreto de influencia.
Por eso la reconstrucción visual del “triángulo de hierro” tuvo tanta repercusión dentro del oficialismo.
No fue una foto espontánea. Fue una demostración de equilibrio.
La exhibición del “triángulo de hierro”
Milei decidió volver a exhibirse de manera simultánea con Karina Milei y Santiago Caputo después de semanas de desgaste interno, operaciones cruzadas y versiones sobre desplazamientos o reconfiguraciones dentro del poder libertario.
La secuencia completa adquirió un valor político evidente: primero, el Presidente intervino públicamente para bajar la tensión; después, definió a Caputo como “un hermano”; más tarde, lo incorporó a una ceremonia de la que no había participado en años anteriores; y finalmente apareció junto a él y Karina Milei en el balcón de la Casa Rosada.
Todo eso ocurrió en menos de dos semanas.
La pregunta que empezó a circular en la Casa Rosada durante los últimos días fue hasta dónde estaba dispuesto a llegar Milei para contener una interna que empezaba a generar preocupación incluso dentro del propio oficialismo.
Detrás de la pelea visible aparece una discusión más profunda: cómo se organiza el poder libertario en una etapa distinta de la gestión.
El gobierno de Milei nació como una estructura reducida, centralizada y personalista. Pero la consolidación de La Libertad Avanza como fuerza nacional empezó a producir algo inevitable en cualquier proceso de acumulación política: competencia interna por influencia, territorialidad y cercanía presidencial.
Karina Milei administra el armado político, la expansión territorial y la verticalidad partidaria. Es la jefa política del oficialismo y la principal administradora de los accesos al Presidente.
Caputo ocupa otro lugar: es el estratega presidencial, el diseñador narrativo del Gobierno y el principal intérprete político de Milei. No tiene estructura partidaria propia ni volumen territorial, pero concentra influencia sobre la comunicación, el discurso presidencial y buena parte de la toma de decisiones más sensible de la Casa Rosada.
Ambos cumplen funciones distintas, pero complementarias.
Y Milei parece haber llegado a una conclusión: necesita a los dos.
Por eso evitó elegir entre uno u otro. Hizo lo contrario: los volvió a mostrar juntos.

Mientras tanto, Villarruel volvió a quedar afuera de la escena principal del poder libertario, en una postal que también funcionó como mensaje político hacia el interior del oficialismo: el núcleo de confianza presidencial sigue siendo reducido y el acceso a ese círculo depende exclusivamente de Javier Milei.
La foto del balcón terminó por ser mucho más que una escena protocolar del 25 de Mayo. Fue la representación visual de una decisión política: preservar el delicado equilibrio interno del poder libertario y reconstruir públicamente el núcleo original de conducción del Gobierno después de la mayor crisis interna que atravesó hasta ahora el “triángulo de hierro”.
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POLITICA
Cargar al paralítico

Cargar al paralítico. Hablando sin metáforas y citando La Biblia, como libro que lo ordena todo, el arzobispo Jorge García Cuerva se dirigió al presidente, a sus ministros y a sus asesores, en un lenguaje llano y despojado. “Acompañar al que sufre, ayudarlo a levantarse, cargarlo”. Esto no pone en juego el paradigma de la libertad individual, sino que edifica el otro pilar de una república sana: el de la armonía colectiva.
Cuerva encarnó en palabras a los que sufren por esta Argentina. Los que tienen voto pero no consiguen ser escuchados. Los que acompañaron los nuevos vientos y fueron desatendidos. Es inédito: por primera vez en la historia de nuestra democracia, vemos que aquellos que la pasan mal (los que no llegan a fin de mes, los uberizados a duras penas, los jubilados ajustados, los que se quedan sin remedios, nuestro vecino, nuestros amigos), están callados. El griterío y la furia son patrimonio de los que tienen, de los que se pelean por las miserias del dinero y del poder, mientras que los hundidos bajan la cabeza y van como pueden a donde pueden.
Son los paralizados, según Cuerva, “en su esperanza, en sus oportunidades y en su dignidad”. No salen a la calle a protestar. Implosionan en silencio, en el interior de sus casas, se lamentan una noche y al otro día vuelven a empezar. Es el drama de puertas adentro que sucede, a pesar de las encuestas, de las estadísticas, del boom de la energía y de las discusiones mediatizadas. Una penuria que respira a la sombra de los insultos que proliferan en X.
La voz de todos los postergados se replicó en cada frase del prelado. El presidente, sus ministros y sus asesores lo miraban en silencio. ¿Tomaban nota o pensaban en el próximo posteo? ¿Habrán hecho mella esas definiciones o los asistentes estaban diseñando en 140 caracteres el próximo agravio para el rival de turno de esta semana?

Entonces Cuerva, con respeto y sin alardes, pero también con un timbre de dolor, invitó a ser cuidadosos con las palabras. A desarmar el lenguaje y despojarlo de todo lo que lastima. Palabras hirientes, usadas como si no significaran nada, para castigar al enemigo. La piña verbal al oponente genera un daño colateral de indignación y pena que parece mentira que cierta clase política no pueda leer. Si lo hacen a sabiendas, entonces les cabe una sola definición: la de malas personas.
Pero el arzobispo fue más allá. Los identificó frente a sus teléfonos o delante de las pantallas de sus computadoras. No hicieron falta ni nombres ni apellidos, pero es fácil ver el camino que conduce hasta los rostros de quienes debían recibir ese mensaje. Les dijo: “Viven de privilegios; alejados del común de la gente, perdieron la sensibilidad con los que sufren, critican a los que intentan hacer el bien. (…) Haters de hoy, sentados frente a una computadora de su escritorio, o cómodamente instalados delante de una pantalla para hacer terrorismo de las redes, descalificando, difamando. Qué vigencia tienen las palabras del Papa León cuando decía en febrero de este año: los invito a abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz».
Las palabras de Cuerva en este 25 de mayo de internas políticas a flor de piel irrumpieron para recordarle al Gobierno que el sueño de la Patria fue sobre todo el deseo de un grupo de hombres que se pusieron de acuerdo en algo esencial: la conformidad recíproca, la empatía, la solidaridad, la amabilidad y el amor al prójimo sea del color que sea. Cuando Cuerva dice que los próceres de la historia dieron la vida por la libertad, está diciendo al mismo tiempo que esos mismos hombres ayudaron a los desahuciados a caminar. No hacia un lugar distinto o menor, sino hacia el mismo destino común que nos esperaba a todos: el de un país razonable, celebrado y compartido. Sin agravios ni aberraciones.
South America / Central America,Religion / Belief,BUENOS AIRES
POLITICA
El Gobierno avanza con el achique de organismos descentralizados y presiona con retiros voluntarios

El Gobierno nacional avanza con el plan de reducción del tamaño del Estado, a través del achique del número de empleados públicos en los denominados organismos descentralizados.
Así lo confirmaron a dos fuentes oficiales de la Casa Rosada. La apuesta para lograr la reducción de la planta de trabajadores está dada, fundamentalmente, en los retiros voluntarios. Algo a lo que ya suscribieron varios organismos y en el correr de las próximas semanas podrían hacerlo aún más. Hasta ahora se habrían registrado más de 2000 bajas por esta vía.
Tal como adelantó este medio en marzo pasado, la cifra de bajas que se fijó como meta en el corto plazo el Ejecutivo oscila alrededor de los 5000 cargos para el primer tramo del año. Y la mayoría se daría vía los acuerdos voluntarios, lo que acelera los tiempos y protege al Estado de posibles juicios, según apuntan en la administración mileísta.
El Gobierno apuntaría a un número aún mayor de desvinculaciones a lo largo del año. Los planes de retiros voluntarios ya se abrieron en varios organismos, según confirmaron distintas fuentes oficiales de la administración libertaria, y podrían abrirse en otros más.
Entre los que ya que acumulan desvinculaciones voluntarias están el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la Dirección Nacional de Vialidad y la Agencia Nacional de Seguridad Social (ANSES).
En ANSES, según confirmaron fuentes del Ejecutivo, más de 1200 empleados dejaron el organismo a través de retiros voluntarios. Mientras que en el INTA estaría cerca de los 500. Y una cifra superior en la Dirección Nacional de Vialidad. Una fuente al tanto de los pormenores ubicó en “unos 2000″, el número de empleados que aceptaron, solo entre ANSES y Vialidad.
En organismos como PAMI, según parte de las fuentes consultadas, la posible apertura de retiros voluntarios “es algo en lo que se está trabajando, pero aún no se anunció”. El organismo, encargado de la salud de las personas mayores, tiene más de 12 mil trabajadores bajo su orbita. Y viene de hacer drásticos ajustes en la provisión de servicios y medicamentos.
El sector que también lo tiene en vigencia es el de los medios públicos, con una planta inicial de más de 2200 empleados. La medida alcanza a Radio y Televisión Argentina (RTA) y Contenidos Públicos. Y podría estar, también, la Casa de la Moneda.
En el gobierno defienden la decisión de abrir retiros voluntarios, que contempla alrededor del 90% del sueldo bruto por cada año trabajado, como un gasto en lo inmediato, pero que “evita juicios millonarios” y que es, en muchos casos, por los tipos de contrato que imperan en los organismos descentralizados, “la única forma” de reducir el número de empleados.
”El gasto que genera hoy se recupera en cuestión de meses y se evitan juicios millonarios», resaltaron fuentes al tanto de los números en danza.
Entre las limitaciones para quienes se quieran adscribir está que no pueden volver a trabajar en el Estado por cinco años o bien, deben devolver el dinero cobrado si deciden volver. En tanto que quienes estén cerca de jubilarse no pueden sumarse a los retiros voluntarios.
El achique desde 2023
De acuerdo a datos del INDEC, a marzo de este año, el Sector Público Nacional Argentino, que incluye la Administración Pública Nacional, empresas y sociedades del Estado, contaba con 276.104 empleados.
A diferencia de lo que sucedió en los primeros dos años de gestión, donde los recortes de personal estuvieron dados en el área centralizada de la administración pública, a partir de 2026 el Gobierno se enfoca las reducciones en organismos descentralizados.
Entre las bajas, además de los retiros voluntarios, están los contratos que caen y que ya no serán renovados. Los contratos anuales son históricamente una de las principales formas de contratación del propio Estado.
Según datos oficiales, desde que empezó la administración mileísta, ya hay más de 61.00 puestos menos en la plantilla estatal nacional.
El diseño de los recortes en el área es llevado adelante por Federico Sturzenegger, titular de Desregulación y Transformación del Estado y uno de los ministros más valorados por Milei.
avanza con el plan de reducción del tamaño del Estado,medios públicos,Cecilia Devanna,Conforme a
POLITICA
Cuarentena eterna en Argentina: el día que Martín Guzmán confesó el «uso político» del encierro

La gestión de la pandemia por Covid-19 bajo el gobierno de Alberto Fernández quedó marcada como uno de los periodos más oscuros de la historia democrática reciente en Argentina. Lo que inicialmente se planteó como una medida sanitaria de emergencia se transformó en la cuarentena más larga del mundo. Con la perspectiva del tiempo y las propias confesiones del riñón oficialista, los datos confirman el devastador impacto económico, la quiebra masiva de empresas y el avance de graves denuncias penales en la Justicia Federal.
La confesión de Martín Guzmán: «Fue una bandera política»
El quiebre definitivo del relato sanitario ocurrió cuando el exministro de Economía, Martín Guzmán, reconoció públicamente en una entrevista que la cuarentena se estiró deliberadamente por pura conveniencia electoral. El exfuncionario admitió que las restricciones sanitarias se prolongaron mucho más de lo técnicamente aconsejable porque el gobierno de Alberto Fernández medía bien en las encuestas gracias al confinamiento.
«La extensión fue más larga de lo que debió haber sido. Desde el punto de vista técnico, dada la información que tenía, fue más larga de lo que tendría que haber sido… Pasó a ser un tema más político, una bandera política el hecho de que la administración de la pandemia era lo que hacía fuerte al Gobierno». — Martín Guzmán.
Según reveló Guzmán, la premisa dentro del Poder Ejecutivo ante cualquier intento de flexibilización económica era un rotundo «no, no se puede», priorizando sostener una épica de gestión política por encima del colapso del sector privado.
El impacto económico: la destrucción de pymes y empleo privado
Mientras el gobierno utilizaba el confinamiento estricto como estandarte electoral, la economía real sufría un golpe sin precedentes. Los datos oficiales y de consultoras privadas exponen la crudeza de las consecuencias:
- Cierre masivo de empresas: La prolongación desmedida de las restricciones severas provocó la quiebra y el cese definitivo de operaciones de más de 20.000 pymes y comercios en todo el país.
- Destrucción del tejido productivo: El sector informal, los cuentapropistas y los comercios de cercanía fueron los sectores más golpeados, registrando caídas históricas en sus ingresos reales. El propio Guzmán calificó la medida post-2020 como «profundamente desigualadora».
- Derrumbe del PBI y emisión descontrolada: En 2020, la actividad económica de Argentina sufrió un desplome del 9,9%. Para sostener el parate forzado, el Banco Central recurrió a una emisión monetaria récord para financiar planes de asistencia de emergencia (como el IFE), sentando las bases de la crisis inflacionaria posterior.
La respuesta judicial: imputaron a Alberto Fernández por abuso de autoridad
Las declaraciones del exministro dinamitaron el paraguas legal del «bien común» que argumentaba el Ejecutivo y reactivaron las causas en los tribunales de Comodoro Py. A raíz de estas confesiones, el fiscal federal Carlos Stornelli imputó formalmente a Alberto Fernández por los delitos de abuso de autoridad y violación de los deberes de funcionario público.
La investigación judicial, impulsada tras las denuncias penales de la oposición, busca determinar si el expresidente extendió las restricciones a la libertad de circulación de manera arbitraria e injustificada con el único fin de obtener un rédito político, a sabiendas del daño socioeconómico que causaba.
Esta causa se suma al histórico escándalo del «Olivos Gate», la fiesta de cumpleaños clandestina en la quinta presidencial que violaba los propios decretos del mandatario, consolidando en la opinión pública la percepción de un doble estándar moral y legal durante el confinamiento.
Para complementar la lectura sobre las derivaciones judiciales y mediáticas de esta confesión, podés ver el debate y la cobertura televisiva en este análisis sobre la denuncia a Martín Guzmán, donde se detalla el impacto que tuvieron sus palabras en los tribunales federales de Comodoro Py.
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