ECONOMIA
Milei celebró el último dato de actividad económica: por qué el próximo dato podría aguar la fiesta

La alegría que el último dato del EMAE provocó en el gobierno podría ser de corta duración: los analistas están viendo señales de que la actividad podría tener un freno en abril, lo que dejaría sin sustento el discurso oficial sobre la tendencia a la recuperación de la economía.
La primera advertencia consiste en no dejarse engañar por el volumen de la mejora intermensual, dado que hay factores que distorsionan el análisis -como la mayor cantidad de días hábiles. En ese sentido, un informe de la gestora de inversiones Mega QM señala que si se compara el dato de marzo con diciembre en vez de febrero, entonces la tasa de crecimiento da un 0,2% mensual promedio.
«En términos anualizados es un crecimiento del 2%. Es una cifra más consistente y posiblemente más alineada con la realidad de los últimos meses», indica el reporte.
También la consultora Outlier destaca que el alza interanual de 5,5% en marzo se explica en gran parte por la baja base de comparación con marzo 2025 (el punto menos exigente del año) y el efecto calendario favorable, dado que este año hubo más días hábiles por la ubicación de feriados.
«Será clave la reversión del deterioro sostenido de los salarios del sector privado formal y una reactivación efectiva del crédito al sector privado, cuyo stock real aún no muestra signos de reacción», plantea el informe de Gabriel Caamaño.
Desde ese punto de vista, el gobierno se enfrentará a una disyuntiva respecto de qué privilegiar, si la acumulación de reservas en el Banco Central o acelerar la baja de la inflación.
En la misma línea, Juan Manuel Franco, economista jefe del grupo SBS, advirtió que, pese al rebote de marzo, «los datos preliminares para abril muestran una dinámica algo magra, por lo que habrá que seguir la evolución a lo largo de los meses, sobre la que influirán no sólo cuestiones fiscales y monetarias, sino también del sector externo y las expectativas».
En tanto, el reporte de la consultora LCG plantea que el dato de marzo no debe generar la sensación de que ya se está en una recuperación consolidada. Y, de hecho, mantuvo su proyección de que el PBI del año se mantendrá por debajo del 3%, traccionado por los sectores líderes, entre los que destaca petróleo, minería, agro e intermediación financiera).
«Para el resto no hay drivers claros que impulsen el crecimiento. La demanda interna no logra consolidar una recuperación, afectada por el bajo poder adquisitivo y la retracción del crédito. A su vez, parte del consumo se desplaza hacia bienes importados, en un entorno de mayor competencia asociada a la apertura comercial y a un tipo de cambio real relativamente apreciado», agrega.
Y advierte que el «efecto derrame» de los sectores más dinámicos hacia los demás será acotado. De hecho apunta que uno de los logros que más festeja el gobierno, la estabilidad cambiaria, podría agravar la situación de los sectores con más desventaja competitiva.
¿Exceso de euforia?
El estimador mensual de actividad que mide mensualmente el Indec es considerado un predictor de la variación del PBI. Y, por fin, después de meses de resultados negativos, la estadística mostró un crecimiento de la economía. El gobierno sigue manteniendo una expectativa de un crecimiento en torno de 4%, mientras los economistas no dejan de revisar a la baja sus proyecciones.
En marzo hubo una recuperación de 3,5% respecto del mes previo, y de 5,5% en comparación con un año atrás. Como siempre, los sectores de agricultura y minería fueron los que lideraron el crecimiento. Pero el dato destacado es que la industria, que venía registrando cifras muy recesivas, y con pérdida de puestos de empleo, también mostró una recuperación.
El dato fue motivo de amplio festejo por parte del presidente Milei y los funcionarios del gobierno en los medios y en las redes sociales. No faltaron las ironías y chicanas dirigidas a los críticos, que venían advirtiendo sobre las dificultades competitiva de la industria local ante la irrupción de los productos importados.
En realidad, ya había un clima de euforia desde la jornada anterior, cuando se conocieron los datos de la balanza comercial, y volvió a registrarse un récord histórico de exportaciones, con más de u$s8.900 millones en un solo mes.
Sin embargo, hay datos que llevan a los economistas a realizar advertencias sobre no festejar por anticipado. Por caso, la Fundación FIEL difundió su indicador de producción industrial, que si bien tuvo una leve mejora interanual de 0,8%, registró una caída de 3,1% respecto del volumen de marzo.
La industria no despega
Entre los sectores con contracción de la producción en abril, las principales caídas corresponden a los minerales no metálicos y el rubro automotor. En el primer caso se registró una caída generalizada en los despachos y producción de insumos, lo que estaría explicado en parte por condiciones climáticas adversas para la actividad de la construcción.
En el caso de la industria automotriz – que en el primer cuatrimestre contabiliza una caída interanual de 8,7%- se anticipaban bajas en los registros de actividad a causa de la realización de paradas en las terminales âreducción de producción por caída de exportaciones, problemas de abastecimiento de autopartes, adecuación de líneas de producción para el lanzamiento de nuevos modelosâ, que afectaron la producción.
«En términos de ventas, los despachos de las terminales volvieron a caer en abril sumando tres meses de retroceso, mientras que los patentamientos luego del impasse observado en marzo registraron una nueva caída. Por su parte, las exportaciones repitieron la mejora de marzo por el aporte de los envíos de utilitarios», explica el reporte.
Otro relevamiento sobre datos de abril, como el que hace la consultora Outlier, muestra caídas generalizadas de la actividad, con la excepción del sector importador y en la demanda eléctrica no residencial. Sobre la base de esos indicadores, la consultora pronostica que el EMAE de abril volverá a marcar una variación negativa.
Igualmente aclara que, dado el impulso del sector agropecuario por la producción estacional, la caída de abril no sería tan grave como la que se registró en febrero -2,6% desestacionalizado y 2,1% en comparación interanual-.
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ECONOMIA
Aumentan los colectivos en el AMBA: cuánto valdrá el boleto mínimo a partir de hoy

A pesar del feriado, el boleto de colectivo de las líneas que circulan en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) aumenta a partir de hoy un 2%, en función del ajuste que se definió a mediados de mayo del 6% en tres meses.
Con esta nueva suba, el boleto mínimo de colectivos para recorridos de hasta tres kilómetros en las líneas que circulan en el AMBA pasará de $714 a $728,28, para aquellos usuarios que cuenten con la tarjeta SUBE registrada, de $321,30 a $327,72 para quienes pagan tarifa social y de $1.428 a $1.456,56 para aquellos que paguen con tarjeta SUBE no registrada.
Teniendo en cuenta el pago con tarjeta SUBE registrada en el AMBA, la escala tarifaria es la siguiente: para tramos de 3 a 6 kilómetros, $823,21; de 6 a 12 kilómetros, $912,05; de 12 a 27 kilómetros, $1.003,45; y de más de 27 kilómetros, $1.107,19. Para los usuarios de tarjeta SUBE sin nominalizar el costo va desde el mínimo de $1.456,56 al máximo de $2.214,39 para recorridos de más de 27 kilómetros.
En los trenes, la tarifa mínima, se actualizó el 1° de junio, para trayectos de una sola sección, es de $350 ($349,99) pagando con SUBE registrada, $157,50 en caso de aplicar la tarifa social, $700 con SUBE no registrada y $1.100 si se paga en efectivo. Si el recorrido abarca dos secciones el costo aumenta a $470 y si abarca tres secciones a $590. Hacia adelante, están previstas nuevas subas mensuales, que en los trenes llegan hasta septiembre.

Los aumentos en los trenes continuarán por tres meses más, según definió la Secretaría de Transporte. En julio tendrán un ajuste de 8,6% a $380,1; en agosto, 10,5% a $420,01; y en septiembre de, $7,1% hasta llegar a 449,83 pesos.
El hecho de que tanto el boleto de colectivo de las líneas del AMBA como el del tren aumenten a mediados de mes forma parte de la estrategia del ministro de Economía, Luis Caputo, para generar una menor presión sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que en mayo se ubicó en 2,1% y ya acumuló dos meses consecutivos de desaceleración tras el pico de 3,4% en marzo.
Pero el aumento del 6% entre mayo-julio que definió la Secretaría de Transporte no conformó a las empresas de colectivos del AMBA quienes aseguran que el ajuste está por debajo de las proyecciones de inflación y que cada vez se agrandan más las diferencias con el boleto de colectivo en la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad.
En el caso de los colectivos en la provincia de Buenos Aires, hubo un aumento del 4,6% a principios de junio, dada la fórmula que añade al Índice de Precios al Consumidor (IPC), que en abril fue de 2,6%, otros 2 puntos porcentuales. Con esto, el boleto mínimo de hasta tres kilómetros pasó a costar más de $1.000 ($1.015,61). El mismo ajuste tuvo el de la Ciudad de Buenos Aires, aunque el boleto quedó en 788,28 pesos.
Sin embargo, hay conflictos salariales en puerta que podrían llevar a que el precio del boleto de colectivo aumente más en los próximos meses. La semana pasada, la Unión Tranviarios Automotor (UTA) le envió una carta al ministro de Economía Caputo en donde le solicitaba que resolviera el problema de fondo y que el superávit fiscal no se podía mantener a costa de los salarios de los choferes de colectivos.
Fuentes de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) en conversación con Infobae estimaron un atraso salarial del 15% para los choferes. “Calculamos un 15% de atraso en los sueldos de los choferes. Lo que pasa es que con el aumento del precio del combustible por el conflicto en Oriente Medio no aumentaron los subsidios; el Gobierno y las empresas no quieren aumentar los sueldos. Es todo un círculo, los empresarios no quieren aumentar los sueldos porque no pueden, no porque no quieren. Un chofer que recién ingresa tiene un sueldo de bolsillo de $ 1,8 millón, a lo que se le deben sumar viáticos”, expresaron.
En ese contexto, el jueves pasado, se llevó a cabo una reunión entre las autoridades de Transporte y los empresarios de colectivos en donde le solicitaron que logren acuerdos salariales con los sindicatos y que, una vez que los homologue la Secretaría de Trabajo, a cargo de Julio Cordero, se iban a encargar de trasladarlo a la estructura de costos del boleto.

Y si bien es correcta la postura, entre los empresarios hay sospecha de que, una vez de que lleven a cabo el acuerdo salarial, el Gobierno lo traslade en tiempo y forma a la composición del costo del boleto de colectivo. Porque de hacerlo, eso implicaría permitir aumentar la tarifa u otorgar más subsidios. Y nuevamente Caputo se antepone a un dilema: presionar sobre la inflación o sobre el gasto público.
Cabe recordar que el gasto de transporte en el AMBA aumentó 75% durante el último año y desde diciembre de 2023 dio un salto de 1.276%, según el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA y el Conicet. El gasto en transporte explica el 48% del total de la canasta de servicios públicos y se consolida como el componente de mayor peso sobre los ingresos del hogar.
ECONOMIA
Dólar y actividad: la debilidad importadora ayudó a las compras del Banco Central

El Banco Central alcanzó una cifra histórica en la compra de divisas en el mercado de cambios durante los primeros meses de 2026, con la acumulación de un saldo de más de USD 10.500 millones, solo superado por el desempeño de 2024.
Este resultado se asocia a movimientos clave en los sectores agropecuario, energético e industrial, así como a la flexibilización parcial de los controles cambiarios para personas humanas.
Según datos publicados por el ente monetario, las liquidaciones del sector agropecuario se ubicaron en torno a su media habitual, para sumar más de USD 10.000 millones entre enero y abril. La novedad principal provino del sector energético, que incrementó su aporte de divisas a USD 8.000 millones, un salto sustancial respecto al promedio de poco más de USD 1.000 millones registrado entre 2012 y 2023. Este avance en energía y minería fue decisivo para el balance cambiario.
Menos visible en el debate público, es que el sector industrial modificó su perfil respecto al uso tradicional de dólares. La producción manufacturera redujo su demanda de divisas desde USD 4.000 millones en promedio mensual (2012-2023) a una posición compradora de USD 2.000 millones en 2026. Este cambio responde, en parte, a la caída del Índice de Producción Industrial (IPI) del Indec, que se redujo 5% frente al promedio de 2020-2023 y declinó 11,5% frente al primer semestre de 2023.
La actividad manufacturera pasó de un déficit cambiario de USD 1.000 millones en el primer cuatrimestre de 2025 a un superávit de USD 4.000 millones en igual período un año después
Esta menor actividad manufacturera generó baja en la demanda de divisas, lo que incidió en el resultado positivo del saldo cambiario para el primer cuatrimestre, que pasó de un saldo negativo de USD 1.000 millones el año anterior a un superávit de USD 4.000 millones en el corriente año.
A la vez, este flujo de divisas, que estuvo complementado desde el canal financiero por las colocaciones de Obligaciones Negociables a manos de empresas y también emisiones de deuda provinciales, le permitió al Banco Central aspirar divisas en la plaza cambiaria a un intenso ritmo sin presionar a una suba del dólar. En este sentido, el tipo de cambio oficial mayorista, en $1.428, mantiene una caída de $27 o 1,9% en lo que va del año.
Un informe de la gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia precisó que la flexibilización de los controles de cambio permitió a las personas físicas acceder a un mayor volumen de dólares para ahorro, lo que restó USD 10.000 millones al balance general (negativo en USD 2.000 millones en 2026 frente a un déficit de USD 12.000 millones en períodos previos).
Por otro lado, el saldo del rubro “resto”, integrado principalmente por los sectores informático y de entretenimiento, aportó una mejora de USD 2.000 millones, fortaleciendo la posición del Banco Central.
Con los cambios estructurales que impulsa el gobierno de Javier Milei, en el rubro industrial se viene observando una persistente heterogeneidad. El IPI del primer cuatrimestre de 2026 exhibió una caída de 11,5% en comparación al mismo lapso de 2023, a la par de una mayor dispersión entre ramas, con una diferencia de 45 puntos índice entre el sector más y el menos productivo, frente a 20 puntos de 2023.
“Los sectores más afectados no tienen un patrón claro: la industria textil lidera la caída con 22%, seguida de maquinaria y equipo, industria automotriz y caucho y plástico: rubros livianos y con alta demanda de empleo por unidad de capital conviven con sectores pesados y más intensivos en maquinaria. En las actividades que producen bienes de consumo final coexisten con otros del segmento intermedio. Entre otras cosas, esto sugiere que la ausencia de política productiva explica una parte de la crisis del sector: caso contrario, debería poder encontrarse ciertos rasgos comunes entre los más afectados», destacó el informe del Banco Provincia.

El economista Gustavo Ber destacó que “el amigable panorama financiero continúa encontrando correlato en un dólar más estable en torno a $1.430, mientras el BCRA continúa regulando el ritmo de compras según las condiciones de oferta y demanda de la plaza. Bajo dicha dinámica cambiaria, las miradas se trasladan al segundo semestre, donde se anticipa que la oferta del campo estacionalmente afloja, y se evalúa cuál sería el abastecimiento de divisas desde la energía y minería para compensar, ello junto a la evolución de la demanda de dinero y la cobertura al ritmo de la confianza”.
El amigable panorama financiero continúa encontrando correlato en un dólar más estable en torno a $1.430, mientras el BCRA continúa regulando el ritmo de compras (Ber)
Marcos Montero, Sales Trader en Balanz, dijo que una reciente mejora en las calificaciones crediticias de la Argentina que “se sustenta en tres pilares que venimos monitoreando de cerca: el equilibrio fiscal sostenido, la mayor capacidad del Gobierno para refinanciar vencimientos, y el alto nivel de acumulación de reservas internacionales desde principios de año”.
“El BCRA viene siendo un oferente activo en la curva dólar linked, ofreciendo por secundario bonos de cobertura cambiaria con el objetivo de absorber pesos del mercado y evitar que ese flujo se vuelque directamente a la compra de dólar MEP o CCL. Esta participación sostenida del Central como vendedor de cobertura genera una distorsión puntual de precios que abre una ventana de arbitraje», agregó Montero.
La participación sostenida del Banco Central como vendedor de cobertura genera una distorsión puntual de precios que abre una ventana de arbitraje (Montero)
Otro instrumento central que aplica el Gobierno para garantizarse un dólar estable en su estrategia de compra de divisas es el de la tasa de interés en pesos, que retira liquidez a la demanda dolarizadora.
“La estabilidad cambiaria refuerza el atractivo del posicionamiento en pesos, ya que reduce el costo de oportunidad frente al dólar y sostiene el incentivo a permanecer en instrumentos de tasa real. De todos modos, creemos que el carry debe administrarse con prudencia: el principal riesgo hacia adelante pasa por un eventual salto del tipo de cambio o un cambio en las expectativas de devaluación. Mientras el dólar siga contenido y la inflación mantenga una dinámica descendente o controlada, la parte media CER ofrece una combinación atractiva entre rendimiento, cobertura y duration moderada», detalló Auxtin Maquieyra, gerente comercial de Sailing Inversiones.
Los analistas prevén dos años consecutivos de expansión del PBI, pero una mejora que no alcanza a todos los sectores.
Milagros Gismondi, economista Jefe de Invecq, enfatizó que “la actividad no está en recesión, pero está como arrastrando los pies, no está tan dinámica, sobre todo en los conurbanos. ¿Y por qué es esto? Porque ahí hay una economía a dos grandes velocidades: los ganadores que están arriba 15% versus 2023 -agro, minería, intermediación financiera- y sectores perdedores, que están 8% debajo respecto a 2023 -que es industria, construcción, todos los sectores que demandan empleo- que están en los conurbanos. Entonces toda esta sensación es una actividad lenta, pero no es recesión. El año pasado terminó con un crecimiento del PBI de 4,4% ¿Lo vieron todos? No, no lo vieron todos”.
La actividad no está en recesión, pero está como arrastrando los pies, no está tan dinámica, sobre todo en los conurbanos (Gismondi)
“Somos un poco más pesimistas respecto de la actividad tenemos (proyectado) un aumento de 2,5% para este año. Serían dos años consecutivos de crecimiento económico, que es algo bueno, pero es un poco más lento que lo que ve el mercado”, añadió Gismondi.

Los analistas de Max Capital coincidieron en que “la economía continúa mostrando una creciente divergencia entre energía, minería y agro por un lado, y los sectores más intensivos en trabajo, por el otro, impulsada en parte por la liberalización comercial y un peso más fuerte, factores que deberían seguir favoreciendo a algunos sectores sobre otros y profundizando esta divergencia. Esperamos que minería y energía, impulsadas por el marco del RIGI, continúen siendo los principales motores del crecimiento, junto con la reducción de los derechos de exportación para el agro, mientras que el resto de la economía se recupera de manera más gradual”.
La economía continúa mostrando una creciente divergencia entre energía, minería y agro por un lado, y los sectores más intensivos en trabajo por el otro (Max Capital)
La consultora Qualy describió que “el comportamiento de los indicadores adelantados consolida un escenario de persistente debilidad en el nivel de actividad general, caracterizado por una marcada heterogeneidad sectorial y la ausencia de motores firmes de recuperación estructural. Por un lado, la industria manufacturera refleja un sesgo marcadamente contractivo, donde el hundimiento del consumo interno y la pérdida de tracción de la agenda exportadora en sectores como el automotriz deprimen los planes de fabricación, obligando a las plantas a acumular stocks y revisar sus esquemas operativos”.
“La construcción y el comercio minorista muestran ligeros repuntes en las mediciones mensuales de mayo, pero sin lograr revertir las severas caídas en la comparación interanual. En definitiva, la economía procesa una etapa de transición donde los únicos focos de dinamismo genuino quedan restringidos a bloques muy específicos y disociados vinculados a la actividad extractiva, mientras el grueso del entramado productivo y comercial permanece condicionado por la fragilidad de la demanda doméstica y elevados costos fijos de estructura”, definió Qualy.
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ECONOMIA
Inflación de junio: se aceleró un rubro clave, pero ya hay consultoras que creen que perforará el piso de los 2 puntos

Luego del buen dato que recibió la semana pasada el Gobierno en materia de inflación con la desaceleración a 2,1% en mayo según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), los relevamientos de consultoras marcaron un salto de precios en el rubro de alimentos y bebidas en los últimos días. Pero a pesar de ello, hay quienes ya proyectan que la variación del índice general será inferior al 2%; esto es, empezará “con un 1 adelante”, como en su momento pronosticara el presidente Javier Milei.
Durante la segunda semana de junio, la inflación de alimentos y bebidas marcó una aceleración respecto a semanas previas, según datos de la consultora LCG. El informe semanal, elaborado a partir de un relevamiento de precios en cinco supermercados y más de ocho mil productos, indicó que los alimentos y bebidas subieron 0,6% en esa semana en comparación con la anterior (0,1%). Esta dinámica reflejó una aceleración, luego de dos semanas con variaciones marginales en el índice.
El promedio mensual móvil de las últimas cuatro semanas para el rubro de alimentos y bebidas alcanzó 2,5%, con un incremento de 0,3 puntos porcentuales (p.p.) frente a la medición previa. Según el documento de LCG, el 60% de la suba mensual observada en el sector se explicó por el comportamiento de las carnes, cuyos precios aumentaron 4,9% en el período. Junto con las carnes, los productos de panificación, cereales y pastas, comidas listas para llevar, aceites y bebidas para consumir en el hogar también registraron subas relevantes dentro del mes.

Dentro del análisis semanal, carnes y bebidas lideraron los aumentos. Los datos muestran que las carnes subieron 2,1% en la segunda semana de junio, mientras que las bebidas e infusiones para consumir en el hogar aumentaron 1,1%. Otros rubros, como productos lácteos y huevos, panificación, cereales y pastas, y comidas listas para llevar, presentaron subas inferiores a un punto porcentual, aunque contribuyeron al promedio general. Aceites, verduras y frutas se mantuvieron con movimientos más leves, y en algunos casos incluso mostraron caídas de precios en algunas semanas recientes.
En la consultora Analytica, el relevamiento de la última semana mostró una variación de 0,3% en los precios de alimentos y bebidas frente al 0,1% de la anterior. Así, el promedio de cuatro semanas se ubicó en 2,2%. Entre los principales rubros que impulsaron el índice, destacaron las verduras, con un alza de 9,9% en el promedio de cuatro semanas, y aceites, grasas y mantecas, con una suba de 2,6%. Las categorías con menores aumentos fueron azúcar, dulces y chocolates (1,2%) y otros alimentos (1,1%). Analytica también registró una baja en pescados y mariscos (-0,1%) y frutas (-3,7%).
A pesar de ello, en la consultora Analytica proyectan que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de junio comenzará con el número uno. “Para el nivel general de precios proyectamos una suba mensual del 1,9% durante junio“, comentaron en último informe en donde registraron la aceleración en el rubro de alimentos y bebidas en la segunda semana del mes.
Pero no es la única, también en la consultora FMyA consideran que el IPC será de 1,9 por ciento . “En Argentina, esta semana siguió el mismo escenario: el clima financiero muy bien y la economía real débil. Los datos de actividad de mayo dan un leve rebote, después de un abril malo. La inflación en mayo bajó a 2,1% y para junio proyectamos 1,9%”, afirmaron.

El objetivo del equipo económico es que la desaceleración continúe. Lograr que la inflación se ubique en 1,9% junio significaría volver a niveles de aumento de precios de julio/agosto de 2025.
Hay que destacar que debido a la continuidad del conflicto en Oriente Medio, el Gobierno ha otorgado mayores subsidios en la boleta del gas y de la luz danto un empujoncito para así sea, incurriendo en cierto costo fiscal.
Para eso, la Secretaría de Energía comunicó una extensión en la bonificación extraordinaria del 25% en la boleta de gas de junio para los usuarios residenciales de menores ingresos inscriptos y validados en el Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF). Esa decisión mantendrá el subsidio total en un 75%: el 50%de la bonificación general establecida por el Decreto 943/25, más otro 25% adicional extraordinario prorrogado por esta resolución. La medida incluye a todos los hogares con ingresos de hasta 3 canastas básicas totales, así como a entidades de bien público, clubes barriales y otras organizaciones sin fines de lucro, sobre la totalidad de su consumo que se encuentren inscriptos en el SEF.
A su vez, en cuanto a la factura de energía eléctrica, Energía fijó para junio una bonificación extraordinaria del 11,97%, elevando el subsidio al 62% del consumo base. “La bonificación extraordinaria es un instrumento de política pública que permite a la Secretaría de Energía proteger a los sectores más vulnerables ante cambios bruscos de precios”, destacaron en el comunicado.
Tanto los datos de LCG como los de Analytica y FMyA muestran que, tras la desaceleración de mayo, la inflación de alimentos y bebidas en junio exhibió una dinámica mixta, con subas en rubros clave y una dispersión menor en los aumentos de precios. Las proyecciones para el nivel general de precios en el mes se ubican en torno al 1,9%, aunque la evolución de cada rubro muestra matices y contrastes según el enfoque de cada consultora.
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