POLITICA
Procesaron y embargaron a Juan Grabois por la toma del Instituto Perón

El juez federal Sebastián Ramos procesó al dirigente social Juan Grabois por liderar la toma del Instituto Nacional Juan Domingo Perón, en junio del año pasado, y lo embargó por $5.000.000. Le atribuyó los delitos de violación de domicilio y resistencia a la autoridad.
El juez dio por acreditado que Grabois encabezó el ingreso al lugar —que estaba cerrado y custodiado— y luego alentó la permanencia pese a la orden de desalojo transmitida por la Policía, que llegó al lugar después.
El procesamiento, dictado el viernes, alcanza también al militante Valentín Peralta, que fue embargado por un millón de pesos.
El hecho ocurrió pasado el mediodía del sábado 7 de junio de 2025. Un grupo de exempleados, acompañados por distintos dirigentes políticos, como Grabois, tomó la sede, ubicada sobre la calle Austria, en el barrio de Recoleta, en protesta contra su cierre, el despido de sus empleados y una “posible” venta del edificio. Lo hicieron a través de Un Café con Perón, el bar lindero, que está conectado con el Instituto por una puerta.
De la toma -una “permanencia pacífica”, según los manifestantes- participaron también la legisladora Victoria Freire y la diputada nacional Natalia Zaracho.
Los manifestantes fueron desalojados un par de horas después por la Policía Federal y fuerzas de la Ciudad, que despejaron el edificio y la esquina y se llevaron detenido al dirigente, en medio de empujones y forcejeos.
Al ser indagado por el juez, a principios de mes, Grabois evitó declarar, pero se desligó del ingreso al lugar en un descargo que presentó su abogado, Nicolás Rechanik.
En el escrito, el dirigente sostuvo que llegó en calidad de abogado de una cooperativa y solo para mediar “institucionalmente”.
El juez no dio crédito a esa versión. Dijo en su resolución que los videos incorporados al caso muestran a Grabois en el patio interno del bar, luego avanzando por el pasillo que conectaba con el Instituto y, minutos después, ingresando al edificio encabezando al grupo de manifestantes, tras la caída de una placa de durlock y un ventilador.
“Dichas imágenes resultan elocuentes para desvirtuar los dichos de esa parte en tanto sostuvo que habría concurrido al establecimiento en su rol de abogado y con posterioridad al ingreso de los manifestantes”, dice Ramos en su resolución.
Valoró especialmente que el dirigente social hubiera posteado en sus redes sociales un mensaje convocando a “defender” el Instituto, que, según dijo, había sido “usurpado” por el “gobierno oligarca”.
En la causa intervinieron el fiscal Carlos Rívolo y el Ministerio de Capital Humano, en el rol de querellante.
Tras el procesamiento, el frente Patria Grande emitió un comunicado en el que calificó la medida como un “mamarracho jurídico”. “No nos vamos a dejar amedrentar por Milei y la mafia judicial de Lago Escondido”, sostuvieron.
La referencia alude al sobreseimiento que el juez Ramos ordenó sobre todas las personas que fueron investigadas por el viaje a Lago Escondido, incluido el ahora ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.
El descargo también asocia el procesamiento de Grabois con el llamado a indagatoria de José Luis Espert, una causa que tramita en San Isidro y se inició con una denuncia del dirigente.
“No hay dudas de que lo de Espert es solo la punta del iceberg de una red de lavado de dinero que, en caso de avanzar la investigación, se llevará puesto unos cuantos más”, dijeron.
Conforme a
POLITICA
Viaje al corazón de una fiesta inolvidable

La Argentina vive en un estado de festividad continuada desde que la selección nacional ganó el Mundial 2022 en Qatar, un clima que escaló el miércoles y que volverá a expresarse en las calles hoy y mañana, más allá del resultado de esta tarde en la final. Se trata del festejo popular más masivo y transversal que pueda experimentar el país, un ritual que representa la alegría desbordante por los logros deportivos, pero también una celebración que cataliza sufrimientos y frustraciones. Un regreso a una primitiva sensación de comunidad, donde todas las diferencias se diluyen por compartir una emoción desbordante. Demasiado simple; demasiado profundo.
En este escenario hay dos protagonistas: el equipo y la gente, enlazados por una conexión pasional que sólo fenómenos muy extraordinarios pueden lograr. No hay lugar en el medio para ningún tipo de intermediación institucional o política. Ni el Estado está invitado a esa fiesta interminable, a pesar de ser, supuestamente, el representante más legítimo de la voluntad popular.
Hay una secuencia que exhibe con nitidez cómo fue mutando ese juego de roles entre la selección, el Estado y la sociedad. Cuando la Argentina ganó el Mundial de 1986, Diego Maradona fue a ofrendarle la copa a Raúl Alfonsín a la Casa Rosada. Después el líder radical le cedió el balcón al equipo para que festejara con la gente y él se corrió. Hubo un reconocimiento a lo que representaba para la democracia la figura de Alfonsín. Todavía la institucionalidad tenía un valor.
En 2022 los papeles habían cambiado tan bruscamente que la masa de gente que salió a las calles desplazó por completo al Estado, con el guiño de un equipo que quería mantenerse al margen de la utilización política que le proponía el gobierno de Alberto Fernández. Fue el día del regreso de la delegación y de los tironeos para decidir si iban o no a la Casa Rosada. Finalmente no hubo foto política, sólo las imágenes inolvidables de la multitud y la selección.
Nunca antes se había producido una escena de desprecio popular tan manifiesto como elegante contra el poder institucional. No era una revolución, una protesta masiva ni un piquete; era una señal de deslegitimación, de vacío, de desdén. El sociólogo Pablo Seman escribió entonces, junto con Ulises Ferro: “La relación entre sociedad y estado cambió; no estamos en 1986. La política no pudo ofrecernos siquiera la fantasía de un lugar común”. Ese lugar fue ocupado una sociedad autónoma, que construye su propia narrativa, y a la que “las dirigencias invalidadas quieren ejercer un punguismo simbólico”.
Quizás por eso, intuitivo, esta vez Javier Milei directamente ofreció de antemano desalojar la Casa Rosada para que los jugadores puedan salir al balcón a celebrar su gesta. Simbólicamente es una imagen muy fuerte: el Estado se retira de su oficina central al asumir que en estas circunstancias puede enturbiar la fiesta. Es una señal de saludable pragmatismo; también una admisión implícita de que las nociones de felicidad popular y política ya son incompatibles.
Fútbol 1, Política 0
Cuando se iniciaba el Mundial Jorge Giacobbe hizo una encuesta reveladora sobre la selección y sus implicancias políticas. Los resultados fueron muy nítidos: el 85,5% dijo que no habría beneficios para Milei si la Argentina salía campeón y el 93,4% respondió que de “ninguna manera” un triunfo del equipo de Lionel Scaloni cambiaría su voto.
Incluso hubo una pregunta más honda que también generó rechazo: “¿Creés que los argentinos deberíamos aprovechar el Mundial para estar más unidos políticamente?”. El 71,5% dijo “no, el Mundial no tiene nada que ver con la política”. La sociedad distingue muy claramente las pasiones y las elecciones, para desterrar aquella vieja creencia de que un gobierno se favorece o se perjudica con un resultado deportivo. Alfonsín y Alberto Fernández pudieron verificarlo; ambos perdieron al año siguiente de la obtención de la copa.
En el trabajo hay una pregunta bisagra porque actúa como un indicador del ánimo social más profundo. Un 44,2% dijo que si pudiera elegir una opción para los próximos cuatro años prefería que la Argentina vuelva a ganar el Mundial a que la economía mejore, contra un 48,8% que dijo que prefería que la economía mejore, aunque a la selección le fuera mal. Es cierto, ganó la opción más racional, pero casi en situación de paridad con una expresión de nihilismo pasional de gente que expresa algo así como “dame un instante de felicidad total y después vemos”. Dice mucho de esa irracionalidad adictiva que se mueve alrededor de la pelota. De hecho, el 71,5% de los encuestados dijo antes de iniciarse el Mundial que la Argentina volvería a ser campeón. ¿Ilusión, cábala, fetichismo, convicción?
Los principales jugadores de la selección gozan de una popularidad que jamás un político, un empresario, un gremialista o un periodista podría igualar. Julián Álvarez araña el 93,2% de imagen positiva, Scaloni el 92,3%, Emiliano Martínez el 92,2% y Messi el 90,9%. Cualquiera de los dirigentes que hoy debe esforzarse por superar el 30% de aceptación debe mirar esos índices con envidia.
La selección también ha sido muy hábil para apartarse del universo político. Puede haber especulación, pero también mucho de intuición. Esos muchachos saben interpretar el sentir de una sociedad que conocen desde adentro. De hecho el episodio con la bandera de Malvinas después del partido con Inglaterra se transformó en la primera expresión pública desde que se inició la era Scaloni, a pesar de que durante años han recibido propuestas para distinto tipo de causas.
El sociólogo Pablo Alabarces, que hace años estudia el fútbol como fenómeno popular, subraya que la frase de Messi de esta semana sobre la gente que no llega a fin de mes, es la tercera vez en su historial en la que hizo referencia a una cuestión política. Las dos anteriores fueron en 2020, primero con un periodista catalán, cuando se limitó a decir que no entendía mucho de política, aunque intentaba leer sobre el tema; y otra a la revista Garganta Poderosa, en la que señaló que debería haber menos desigualdad social. Ninguna de las tres es una declaración de alguien que quiera sentar posición, más bien son señalamientos éticos.
Sin embargo, tanto la bandera de Malvinas como la frase de Messi sacudieron la prescindente comodidad del Gobierno. El conflicto por la soberanía de las islas es un tema espinoso para el discurso libertario, porque tuvo muchas ambigüedades sobre la relación con Gran Bretaña. Y la cuestión social marcada por Messi también forzó al Gobierno a mensajes contradictorios durante la semana, que terminaron con un comunicado oficial.
Fabian Marelli
Milei siente una genuina admiración por el ídolo, que expresó muchas veces en público. Nadie dio cuenta de que haya habido un diálogo personal entre ellos, pero en el Gobierno aseguran que en los últimos días fue el propio Presidente quien se puso en contacto “con el plantel, no con la AFA”, para coordinar la logística de los próximos días. ¿Habrá hablado directamente con Messi? Hasta ahora, el único nexo reconocido entre el Gobierno y la AFA había sido Martín Menem, especialmente por el operativo de repatriación del gendarme Nahuel Gallo. Ahora se sumó también Diego Santilli y en particular su viceministro Gustavo Coria, quien tiene una larga relación con Claudio Tapia a través de su rol en la Ceamse.
La indicación que les bajó Milei a sus funcionarios fue hacer todo lo necesario para cumplir con los deseos de la selección y evitar cualquier gesto de politización. Nadie entiende mejor que Milei lo que es correrse de las conductas de la casta.
Hubo una reunión el viernes y hoy habrá otra para terminar de ajustar detalles del operativo festejo entre los equipos de seguridad de y de la ciudad (con la provincia sólo hubo comunicaciones de la ministra Alejandra Monteoliva con su par bonaerense Javier Alonso). Los dos problemas más importantes hasta ahora fueron la tradición supersticiosa del plantel, que no quiere hablar del después hasta que termine el partido, y el enfrentamiento del Gobierno con la AFA, que impide un diálogo directo.
Quienes conversaron en estos días con Tapia lo notaron revitalizado y desafiante. Vive el Mundial como una suerte de revancha. “Está exultante porque siente que la sigue peleando a pesar de todo, con un plantel que no había llegado al 100% y que va a jugar el octavo partido, que era su objetivo; y arrastrando una presión judicial muy fuerte”, graficó uno de sus interlocutores. Por eso durante su estadía en Estados Unidos refrendó su alianza con el equipo. Está convencido de que el empresario Guillermo Toffoni, uno de los denunciantes de la AFA, conformó un triángulo con Milei y Santiago Caputo para desbancarlo y llevarlo a prisión. Para él, el éxito en el Mundial, sin importar el resultado de hoy, es la mejor protección que podría obtener.
Fútbol 1, Sociedad 2
Pero más allá de la despolitización del vínculo entre la selección y la gente, emerge una dimensión mucho más profunda de la fiesta del fútbol. Un reflejo de una nueva sociología, una noción renovada de nacionalismo; una nueva argentinidad, que se define a partir de la pasión como el principal rasgo identitario. Ser argentino hoy es ser intenso, desbordante, emocional, caótico, capaz de hacer cualquier cosa con tal de demostrar que puede sentir como nadie. Hace juego con la época, la era del caos que retrata Giuliano da Empoli.
También es el regocijo de la transgresión. Si hubo un vaso comunicante entre la gesta maradoniana de 1986 y la del último miércoles no sólo fue la victoria frente a los ingleses, sino también el orgullo de la infracción. Hace 40 años fue la mano del primer gol; ahora, la violación de la regla que impedía apelar a mensajes políticos en el campo de juego. Hay una satisfacción por demostrar superioridad futbolística, pero también la jactancia de la contravención.
En este sentido es muy interesante un apartado del trabajo de Giacobbe que primero pregunta por el mejor jugador de la historia. La respuesta favorece a Messi con el 73% contra el 22,8% de Diego Maradona. Pero después consulta: “En cuanto a nuestros valores y forma de ser, ¿a quién nos parecemos más los argentinos?”, y ahí el 57,4% eligió a Maradona y el 39,4% a Messi. Por eso la idolatría y la locura que genera Messi es respondida socialmente con un comportamiento maradoniano, cargado de transgresión, excesos y provocaciones.
Alabarces destaca algunas novedades en estas nuevas expresiones populares en torno del fútbol, en comparación con los festejos de los 80 o los 90. Una de ellas es que nadie parece querer quedarse afuera. Así como Jorge Luis Borges dio una conferencia en 1978 a la misma hora en que se inauguraba el Mundial, o Beatriz Sarlo militaba en contra del cierre de los museos durante los partidos, hoy no hay referentes sociales que se jacten de la prescindencia.
Pero hay otro fenómeno más reciente que es el protagonismo que adquirieron las mujeres y los jóvenes, las primeras porque estaban más alejadas del fútbol y las movilizaciones, y los segundos porque no tenían el papel preponderante que asumieron ahora. Hoy son parte vital de la escenografía popular.
Según un estudio del consultor Fernando Moiguer, el segmento joven es el que más encarna esa nueva argentinidad. El 80% dice estar “muy orgulloso del país que tenemos” (contra un 60% en la población total) y el 71% dice que prefiere vivir acá antes que en cualquier otro país del mundo (contra el 54% general).
“Hay un nuevo fervor por lo argentino. En los 90 la Argentina era todo lo malo; todo lo lindo estaba afuera. Ahora eso cambió, especialmente por los jóvenes, ya que el adulto se identifica más con la protesta, la lógica del tachero. Pero ese fervor joven no es un amor por el himno, por Aurora y la escarapela. Es un amor por el mate, el Fernet, la amistad, la juntada. Es la gente y esa capacidad hermosa de ritualizar cualquier cosa y de buscar exportarla con orgullo”. Y fundamentalmente la pasión, la desbordante pulsión por sentirse único en su fanatismo y reclamarle al mundo que los reconozcan por esa entrega inigualable.
Alabarces añade una dimensión más al análisis, que es trascendente. “Otro de los cambios más notorios es el que tiene que ver con la relación entre el fútbol y la patria, las narrativas de la nación. Tradicionalmente, el relato nacional era un relato del Estado, y el fútbol era un complemento. Eso se modificó con la aparición de Maradona, que alteró el eje y de una manera figurada pasó a decir ‘la patria soy yo’. Era una patria popular y plebeya. Y la selección actual vuelve a cambiar un poco, porque Messi es un muchacho de clase media, parte de un equipo en el que son amigos entre ellos, y que no tiene la carga de la posdictadura ni el estigma de Villa Fiorito que arrastraba Maradona”.
Pero lo que es fundamental en todo este recorrido es que esos virajes fueron validados por una sociedad que entendió que era parte fundamental de esa narrativa renovada, que retrata una patria gozosa, unida y compartida. Una utopía efímera como un Mundial, pero tan profunda como para transformarse en un rasgo de una nueva identidad en gestación.
La Argentina cambio mucho su composición social en las últimas décadas. Pero al mismo tiempo, también está mutando su esencia, lo que significa el ser argentino. Esa comunidad en transformación hoy volverá a lanzarse a las calles para repetir el ritual, más allá del resultado. Se merece lo mejor.
Jorge Liotti,Conforme a
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El gobierno de Kicillof se comunicó con la AFA y también puso todo a disposición para la selección

En la provincia de Buenos Aires son herméticos respecto de cómo imaginan el operativo para el retorno y la bienvenida de la selección argentina después del partido de la final contra España en Nueva Jersey.
Sin embargo, confirmó que existieron contactos entre la gestión de Axel Kicillof y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) para poner todo a disposición del plantel de Scaloni.
Dicen los que saben que el ida y vuelta es “permanente” y que el encargado de entablar el puente fue en este caso el ministro de Seguridad provincial, Javier Alonso.
El funcionario ya tiene en carpeta diferentes trazados en base a lo que puede competer a la jurisdicción bonaerense, pero todo está bajo siete llaves. Se comprometieron a mantener el silencio.
Claudio “Chiqui” Tapia le debe su puesto en el CEAMSE a Kicillof, que lo promovió como presidente de la entidad que gestiona los residuos después de que el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, lo corriera de la vicepresidencia de ese organismo.
En la provincia de Buenos Aires, de cara a la vuelta del plantel, se limitan a explicar que están “a disposición de la selección” para lo que elijan. “Se hará lo que ellos quieran y nada de eso se va a saber hasta después del partido”, repiten, entre cuestiones cabuleras de por medio.
No decir nada que pueda afectar el desarrollo del partido del domingo es parte del discurso de todos los funcionarios -tanto nacionales, como provinciales y de la Ciudad- que no obstante deben prever de qué manera actuar ante la masividad de la recepción que se espera de parte de la gente, más allá del resultado. Sobre todo motivada porque este es el último mundial de Leo Messi.
En todos los estados saben que la decisión la tendrá el plantel y la canalizará a través de la AFA, que de momento no da ninguna instrucción. Los que conocen el devenir de la asociación local y de la selección asumen que la réplica vendrá recién después de la final.
En la gestión de Milei, que no ostenta un buen vínculo con Chiqui Tapia y su gente, no confirman que hayan existido contactos con la AFA, pero sugieren que se entablaron puentes con la delegación en Estados Unidos.
En el gobierno nacional están convencidos de que el epicentro del festejo será la ciudad de Buenos Aires y, aunque hubo contactos con la Provincia, la mesa formal se montó entre la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y su par porteño, Horacio Giménez.
Aeropuertos, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) -que está bajo la conducción política de Santiago Caputo- y Aerolíneas Argentinas son parte de la coordinación.
contó que hay un plan que toma más fuerza para esas autoridades, a la espera de instrucciones de la AFA. La idea es que, una vez que llegue el chárter con la selección a Ezeiza (entre las 12 y las 14 del lunes), se dirija al Hangar 5 y de ahí trasladen a los jugadores en helicópteros al helipuerto de la Casa Rosada.
Los funcionarios están convencidos de que el saludo desde el balcón de la sede de Gobierno -que estaría vacía de personal político por orden del presidente Javier Milei y de su hermana, la secretaria general, Karina Milei– es la opción más segura, porque así evitarían tener que llevar por tierra al plantel hacia algún otro punto. En la Casa Rosada sí quedaría dispuesto personal de Casa Militar que día a día orbita en la sede del Ejecutivo como custodia.
Otra chance es que, desde ahí, se disponga un pasillo por Rivadavia y Diagonal Norte hacia el Obelisco, donde debería montarse un escenario. En ese caso, entran otros factores en juego, como lograr que la gente no tumbe las vallas e impida el avance del micro con los jugadores.
En las últimas horas, fuentes que manejan información de las conversaciones vigentes aseguran que no está descartado que la selección llegue el lunes, duerma en el predio de la AFA en Ezeiza (PBA) a la espera del arribo de sus familias y sus amistades desde Estados Unidos, y acepte la recepción de la gente el martes.
Ayer, la diputada nacional Marcela Pagano, que estuvo involucrada con la AFA en el retorno a la Argentina del gendarme Nahuel Gallo, envió una carta a la vicepresidenta Victoria Villarruel para pedirle que ponga el Congreso a disposición. Desde el entorno de la vice dejaron trascender que no va a responder ningún requerimiento de ese tipo porque la selección ya sabe que cuenta con el Congreso.
De todas formas, esa opción no forma parte de la planificación que toma más fuerza en la previa del partido.
Atento a su esquema, el Gobierno movió otra ficha este sábado: retiró de Plaza de Mayo de manera transitoria las piedras en recuerdo de las víctimas de la pandemia de Covid-19.
“La Plaza de Mayo será un punto de encuentro de los hinchas luego de la participación de la selección argentina en la Copa del Mundo. Por ese motivo, la Presidencia decidió resguardar en Casa Rosada de manera preventiva las piedras emplazadas en homenaje a las víctimas de la pandemia. El traslado se realizó conjuntamente con el personal del gobierno de la Ciudad y desde Presidencia se contactó a los familiares de las víctimas para informarles de esta situación”, refirieron desde Balcarce 50.
Y añadieron: “Atento a las sugerencias de las fuerzas de seguridad, la única finalidad de esta medida es preservar las piedras y evitar que puedan sufrir daños durante las celebraciones. Una vez finalizado el evento, se devolverán al mismo lugar donde se encuentran actualmente”.
Por su parte, Milei escribió en sus redes sociales un mensaje críptico: “El principio de revelación puede llegar a darnos otra linda ‘sorpresa’. Ya nos ha dado indicios, pero nada mejor que la confirmación”.
partido de la final,LA NACION contó,July 18, 2026,Paula Rossi,Provincia de Buenos Aires,Mundial 2026,Conforme a
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Después del Mundial, el Gobierno apurará sus reformas para evitar que se trabe su agenda en el Congreso

Mientras el Mundial entra en su recta final, el Gobierno diseña un segundo semestre alrededor de su cargada agenda reformista en el Congreso. Sin embargo, en el seno del oficialismo advierten que la cantidad de iniciativas y la demora en torno a la reforma electoral -un punto considerado prioritario por la Casa Rosada- podrían obstaculizar el tratamiento de las leyes en el recinto.
“El Gobierno tiene una mirada reformista de la política y las reformas se hacen en el Congreso a fuerza de leyes. Probablemente haya temas que tienen que ver con otros aspectos de la gestión, pero la principal gestión son las reformas que impulsa en el Congreso”, sintetizaron a TN en Balcarce 50.
Esa mirada que defiende el oficialismo se ve reflejada en la cantidad de proyectos que ha enviado -o se prepara para enviar- en el último año. La lista va desde iniciativas con media sanción como el super-RIGI, la Ley Hojarasca, los cambios al régimen de Zona Fría, hasta proyectos que todavía están bajo revisión (algunos más listos que otros), como la reforma del Banco Central, los cambios a la Ley de Inocencia Fiscal, el “shutdown” del Estado, la reforma del Código Penal o el paquete de desregulación en el que trabaja el Ministerio de Federico Sturzenegger, que alcanza al mercado inmobiliario, a la ley de cabotaje y al mercado de capitales.
En el medio, hay otra larga lista de proyectos que ya fueron presentados, pero que aún no llegaron a discutirse en el recinto. Ahí entra la derogación de la Ley de Etiquetado Frontal, la reforma a la Ley de Salud Mental, la Ley de Sociedades, la Ley de Lobby, el proyecto para prevenir la ludopatía, y la Adhesión al Tratado de Patentes (PCT), entre otros.
“Es un Gobierno con tantos proyectos y reformas que a veces las cosas se demoran un poco”, admitió un funcionario a cargo de la redacción de una de las iniciativas retrasadas. Y agregó: “Ya se va a agilizar (el Congreso). No hay que preocuparse”.
Aun así, en el Ejecutivo también hay quienes miran con inquietud los tiempos del Parlamento y las restricciones políticas del calendario. “Aún no se sabe el timing. Va a depender de qué pasa con la reforma política en el Senado para ver el tráfico”, aseguró a TN una fuente al tanto de las tratativas legislativas. Y advirtió: “Si no se destraba, capaz se ralentice el resto, pero todo cuesta”.
Según planteó la propia Karina Milei a sus legisladores en Casa Rosada la semana pasada, la reforma electoral, junto con Zona Fría y las modificaciones a la Ley de Inocencia Fiscal, son las tres prioridades del oficialismo en el Congreso. Los últimos dos proyectos tienen que ver con aliviar las arcas del Estado y reactivar la actividad económica, pero la reforma política —y su eje central, la eliminación de las PASO— es considerada fundamental por su rol en el proyecto de reelección de Javier Milei.
Además de sus argumentos de eliminar costos para la ciudadanía e instancias extra de votación, la estrategia de la Casa Rosada es eliminar una herramienta que permitiría a la oposición agruparse contra Milei bajo el paraguas de una primaria. Sin embargo, la resistencia de los aliados a desprenderse de las PASO ha impedido que el proyecto avance.
Para destrabar la iniciativa, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, redobló sus contactos con los gobernadores mientras Patricia Bullrich encabeza las conversaciones con los bloques aliados en el Senado. Ahora, la jefa de la bancada oficialista planteó un interín para que los bloques discutan internamente la posibilidad de incorporar listas colectoras. Sin embargo, en bloques como el PRO sostienen no estar abordando aún el tema. “Zona fría por ahora es el apuro (del Gobierno)”, afirmaron.
En ese contexto, mientras el freno en la reforma electoral podría complejizar el avance de otras leyes, en el Gobierno observan otro obstáculo político en el calendario: la discusión por el Presupuesto nacional.
Leé también: El Gobierno volvió a reunir a la mesa política y definió enviar la reforma del Banco Central al Congreso en agosto
La Casa Rosada prevé el envío de la Ley de leyes antes del 15 de septiembre, una virtual fecha límite para tratar otras iniciativas antes de que la discusión parlamentaria se vea envuelta en tironeos por fondos entre el Gobierno, las provincias y los diferentes sectores del Estado.
Ese debate dará lugar a otro cuello de botella para el Gobierno: la proximidad con el año electoral. Se trata de un escenario que tensa las alianzas construidas en el Congreso, sin las cuales el oficialismo no tiene las mayorías necesarias para avanzar. En ese sentido, el Ejecutivo es consciente de que deberá avanzar cuanto antes con sus reformas antes de que los tiempos de la política impongan un bloqueo.
Congreso, reforma electoral, Gobierno
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