POLITICA
Qué es Daga Atlántica: cómo funciona el ejercicio militar conjunto entre Argentina y Estados Unidos

En una columna para Infobae al Regreso, el analista internacional Andrei Serbin Pont detalló el alcance de la Daga Atlántica, el ejercicio de cooperación militar entre Argentina y Estados Unidos que marca un punto de inflexión en la doctrina y capacitación de las fuerzas especiales nacionales.
Durante su intervención, Serbin Pont sostuvo: “Es un ejercicio que quizás ha pasado un poco desapercibido, porque al día de hoy estamos en el día 35 de 42. O sea, ya viene ocurriendo acá en territorio argentino”. Se trata del primer operativo de este tipo entre ambos países, planificado desde el año pasado y enfocado especialmente en la cooperación entre unidades de fuerzas especiales.
La Daga Atlántica y el salto doctrinal en defensa
Serbin Pont explicó: “Están participando las compañías de comando 601, 602 y 603 del Ejército, fuerzas especiales 601, agrupación de buzos tácticos, agrupación de comandos anfibios de la Armada y el grupo de operaciones especiales de la Fuerza Aérea. Desde Estados Unidos, tenés un contingente de cincuenta, setenta efectivos más o menos de los boinas verdes, de los Navy Seals, elementos de Marsoc”. Las maniobras se desarrollan en tres sedes principales: la base naval Puerto Belgrano en Punta Alta, la Séptima Brigada Aérea y la Guarnición Militar de Córdoba.
El ejercicio había sido concebido originalmente con mayor despliegue estadounidense, pero debió ajustarse por el conflicto en Medio Oriente: “Iba a venir un AC130 J Ghostrider, que es básicamente un Hércules cargado de muchas, muchas armas. Lamentablemente, no se puede hacer porque el contingente se tuvo que reducir drásticamente”, precisó el columnista.
El especialista remarcó el valor de la experiencia compartida: “Cuando vos cooperás con este tipo de fuerzas, vos tenés la posibilidad de aprender de los que lo vienen haciendo y saber, bueno, che, hace 20 años nosotros sabíamos esto, hace 10 sabíamos esto, qué podemos saber ahora, qué es lo que está ocurriendo, cómo ha cambiado”. Subrayó que la Argentina, al no desplegarse en zonas de combate activas, carece de ciertos aprendizajes que solo pueden adquirirse mediante ejercicios con aliados que sí tienen presencia constante en conflictos.
Inversión, doctrina y el desafío de la profesionalización militar
La columna abordó la baja inversión argentina en defensa: “En Argentina, estamos muy por debajo, no el promedio global de lo que se invierte en defensa. Estamos por debajo del promedio en América Latina”, afirmó Serbin Pont.
El analista advirtió: “Nos cuesta muy caro ya no haberlo hecho durante los últimos 40 años, porque todo lo que nosotros hacemos ahora tiene el costo mucho mayor. Se han perdido muchísimas capacidades en las cuales hay que ir y reinvertir”.
El problema de la retención y formación de personal es central. Serbin Pont utilizó el ejemplo de los pilotos de combate: “El piloto de F-16, vos vas a invertir millones de dólares en esa persona, en capacitarlo, en formarlo, en que esté a la altura de las funciones. Cada vez que se despegue en un F-16 va a salir 10 mil dólares la hora de vuelo. Ese piloto va a volar 100, 120 horas anuales, preferiblemente, o más. Y vos tenés 24 aeronaves que van a estar volando”.

Percepción social, decisión política y el rol estratégico
En el análisis de la relación entre la sociedad y las Fuerzas Armadas, Serbin Pont consideró que el país ha dejado atrás la asociación automática entre militares y dictadura: “Hoy en día los militares que tenemos son todos formados en democracia. Ha habido un acercamiento progresivo. Yo creo que cada vez hay más argentinos que tienen a las fuerzas armadas como sus fuerzas armadas, que es lo más importante que podemos hacer ahora”.
Respecto a la conducción político-militar, remarcó: “Una cosa son las decisiones a nivel operativo militar, a nivel táctico, que esas son decisiones de los militares, pero después lo que es la decisión política es una decisión civil. El jefe de las Fuerzas Armadas es el presidente. Y en un conflicto armado o de cara a un conflicto armado, la decisión estratégica es 100% política”.
Finalmente, Serbin Pont sintetizó el desafío: “Tenemos que tomar la decisión política de che, nos importan las fuerzas armadas, ¿cómo lo vamos a hacer? Tenemos que invertir en recursos, en material, tenemos que invertir en el personal, pagarle lo que se debe y tenemos que salir a obtener, a desarrollar doctrina con socios. En este caso, los socios son Estados Unidos y este tipo de ejercicios suman”.
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POLITICA
La Iglesia suma señales de descontento en contra del Gobierno y se tensiona el vínculo tras el Tedeum

El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, brindó un mensaje incisivo y crítico en el último Tedeum. Lo hizo frente a la mirada atenta de Javier Milei y gran parte de su Gabinete. Como lo hizo veinte años atrás Jorge Bergoglio al entonces presidente Néstor Kirchner. Con educación y con altura, con sagacidad y con los dientes apretados. La Iglesia católica no está a gusto con este Gobierno, pero mantiene las formas.
“Nadie es descartable, ni desechable. Todos somos importantes, comenzando por los abuelos, los niños, los enfermos, las personas con discapacidad, los adolescentes atravesados por la droga y los trabajadores precarizados”, sostuvo uno de los máximos exponentes de la Iglesia en la Argentina.
La elección de los damnificados no fue casual. En la comunidad religiosa hay una preocupación creciente por el ingreso de los adolescentes al narcomenudeo, como salida laboral exprés, por la incapacidad de los jubilados que cobran la mínima, o apenas por encima, para comprar sus remedios; y por la falta de trabajo, que empieza a verse con más frecuencia en los barrios más humildes de los grandes centros urbanos, donde el catolicismo tiene una fuerte presencia territorial.
El mensaje de García Cuerva tuvo una segunda parte dirigida al corazón de la Casa Rosada. “Lo que nos falta es una clase dirigente que se anime al diálogo, al encuentro y la reconciliación. Que lo hagan por los que no pueden más, por los que perdieron las ganas de seguir y sufren la parálisis de la falta de trabajo”, indicó. Y luego, en otro tramo, agrego: “Basta de arengar la división y la polarización porque nadie se salva solo”.
Un día antes, en la misa del domingo en la Catedral, García Cuerva había dado una señal del tono de la homilía que iba a tener el lunes. “Qué difícil es hablar y respetar la diversidad en tiempos de intolerancia. Qué difícil es poder respetar y hablar de diversidad en tiempos de rechazo de todo el que piensa distinto. Qué difícil es hablar de diversidad cuando nos sentimos un poco dueños de la verdad y descalificamos cualquier opinión o pensamiento contrario», sostuvo. Las formas y los modos. De eso se trata.

El Arzobispo de La Plata, Gustavo Carrara, habló en la capital provincial en una sintonía similar. Hizo más hincapié en la falta de trabajo. “Es urgente visibilizar que hoy existen muchos trabajadores despojados de sus derechos, que permanecen ocultos ante los ojos del sistema”, señaló. En ese sentido, remarcó que “resulta imperativo que los dirigentes políticos, sociales, empresariales y religiosos nos acerquemos a las periferias para comprender la realidad en profundidad”.
Carrara, que es también el titular de Cáritas, aseguró: “Debemos contemplar y escuchar a esos miles de mujeres y hombres que hacen fila para viajar y trabajar honradamente; aquellos que se esfuerzan por llevar el pan de cada día a la mesa, ahorrar para comprar ladrillos e ir mejorando, paso a paso, su hogar. Cuidar y generar puestos de trabajo es un clamor de nuestro pueblo, indispensable para el respeto de su dignidad”.
En la Iglesia hay mucha preocupación por la falta de trabajo. Porque entienden que es el principal ordenador de la vida familiar, el que sostiene el día a día, el que permite el progreso. “Cuando falta el trabajo, se rompe el seno familiar”, suelen decir en la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), entidad principal de la Iglesia católica en Argentina.
Su titular, Marcelo Colombo, dio una advertencia muy clara, dos semanas atrás, sobre la falta de trabajo y el crecimiento de la pobreza. “Hay gente de clase media baja que viene a pedir a Cáritas. Muchos que son pobres hoy, hace unos meses o años, nos ayudaban en Cáritas. Nos aflige mucho también que se incrementó la cantidad de gente de clase media y baja que viene a pedir”, afirmó.

En una entrevista con Futurock, dejó frases inquietante sobre la situación económica y su consecuencia en la realidad que percibe la Iglesia. “Los números de gente en situación de calle son muy alarmantes”, sostuvo. Y para dejar en claro el rol que ocupan dentro del ecosistema político y social, planteó: “Creo que a veces puede pasar que en algunos sectores de la dirigencia crean que la Iglesia es una oposición política y la verdad es que no lo somos. Tratamos de aportar una mirada ahí donde nuestra gente más pobre queda invisibilizada”.
Unos diez días atrás el arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi, también le envió un mensaje al gobierno nacional. “Estamos viviendo, a veces, favorecer a los opulentos y restringir ayuda a discapacitados, jubilados, enfermos y vulnerados, pero de modo particular a los discapacitados, y es signo de decadencia y sadismo personal e institucional”, indicó. En esa sintonía, dijo también: “Como hablamos de terrorismo de Estado, hay cierto sadismo de Estado e institucional”.
Unos días atrás, en diálogo con EcoMedios, el padre Nicolás “Tano” Angelotti, a cargo de la parroquia San José en La Matanza, aseguró que “en los barrios populares la vida está toda rota” y que “la gente está desesperada buscando trabajo”. Sostuvo también que “hay un crecimiento muy grande del narcotráfico” y que se ven “muchos chicos en consumiendo en la calle”. “Hay familias que la están pasando muy mal y muestra una generosidad muy grande en un contexto muy cruel, sádico y cínico”, sentenció.
Angelotti, que es uno de los referentes más reconocidos de los denominados “curas villeros” afirmó que “los barrios se están desangrandando” y que “todo ese corrimiento del Estado que le suelta la mano a la vida de los barrios termina siendo un caldo de cultivo para que el narcotrafico crezca”. “En los últimos dos meses la situación es muy difícil. Hacen lo posible para salir adelante pero los números no dan”, señaló.

La seguidilla de mensajes empezó a tensar la relación política e institucional entre la Iglesia y el Gobierno, que se lleva a cabo a través del canciller, Pablo Quirno, y la ministra de Capital Humano, Sandra Petovello, quienes la semana pasada se reunieron con García Cuerva y Marcelo Colombo, el titular de la CEA.
En la tarde de ayer, luego del mensaje del arzobispo de Buenos Aires, un exponente libertario como Bertie Benegas Lynch, diputado nacional de LLA, cargó con dureza contra el sacerdote. “El mensaje de García Cuerva fue lamentable e injusto con los logros del gobierno. Algunos militan con sotana el regreso del peronismo que nos dejó 57% de pobres. La permanente demonización del individuo, la riqueza y la romantización de la pobreza, los deja siempre en un mal lugar”, escribió en sus redes sociales.
También remarcó que “muchas autoridades clericales católicas son responsables de la huída de cientos de miles de creyentes” y que eso “no es por el mensaje de Cristo sino justamente por contradecirlo”. “Han sido influenciados por el socialismo y terminan en una horrible contradicción e hipocresía autodestructiva”, afirmó.
Fuentes de la Iglesia consultadas por Infobae, indicaron que el legislador “habla de cosas fuera de tiempo, además de la violencia con la que lo hace” y sostuvieron que por su rol instuticonal “podría haber aprovechado para reflexionar sobre algunas cosas que dijo García Cuerva, como el tema de los modos.

“Algunas personas del gobierno estan esperando que vos digas lo que ellos hacen bien, cuando nucna el Tedeum es para ese tema. No es para decir lo bueno que hace el gobierno, es una oración y una reflexión desde la palabra de Dios”, explicó un funcionario eclesiástico de trayectoria.
En el la Iglesia católica creen que a los sectores más duros del oficialismo no les gustó que el Arzobispo se referiera a los modos, en vez de la pobreza. Además, también reconocen el malestar que generó que Benegas Lynch suba fotos del García Cuerva con Sergio Massa, Malena Galmarini, Alicia Kirchner y Roxana Bertone.
“Jorge era sacerdote de Tigre y Sergio Massa era el intendente. Tiene fotos con él como las tiene con Guillermo Francos, Victoria Villarruel o Pablo Quirno”, indicaron en círculos trascendentes e influyentes del catolicismo. La relación empezó a tensarse en el medio de una serie de reclamos a los que la Iglesia le pone cara, nombre y apellido.
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POLITICA
La Iglesia Mormona aseguró que la construcción del megatemplo en el centro de la Ciudad no afectará al monasterio que está en la misma manzana

En medio la polémica que desató la noticia de la construcción de un megatemplo mormón, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días aseguró que la edificación no afectará al Monasterio de Santa Catalina ni a la Iglesia de Santa Catalina de Siena.
El predio donde se levantará el nuevo templo comparte manzana con el monasterio fundado en 1745, uno de los conjuntos religiosos más antiguos y emblemáticos de la Ciudad de Buenos Aires. La institución religiosa aseguró que “no existe evidencia concreta de afectación estructural, visual o de asoleamiento” sobre dichos edificios.
La parcela, delimitada por las calles San Martín, Viamonte, Reconquista y la avenida Córdoba, forma parte de la manzana original del primer convento de monjas de Buenos Aires, fundado en 1745. Durante siglos albergó no solo la congregación religiosa, sino también camposantos y cultivos que hoy forman parte del registro arqueológico e histórico de la etapa colonial porteña.
La institución mormona aseguró que el proyecto contempla “protocolos de preservación patrimonial especialmente exigentes” y utiliza tecnología constructiva de nivel internacional que permite obras complejas sin dañar construcciones vecinas.
Como medida concreta de resguardo, la Iglesia indicó que la edificación se realizará a más de 13 metros del eje divisorio del predio del monasterio, una distancia “significativamente mayor” que la existente entre el propio monasterio y otros edificios ya presentes en el entorno inmediato.
“Desde el primer momento la Iglesia ha actuado, y seguirá actuando, con prudencia, respeto y mesura, cumpliendo la normativa legal vigente, con transparencia y diálogo permanente con las autoridades y la comunidad respetando el carácter espiritual del proyecto, la convivencia pacífica y la construcción de espacios de encuentro”, sostiene el documento emitido por el organismo.
Finalmente, explicaron que “la construcción de nuevos templos responde al crecimiento de la cantidad de miembros y a la necesidad de acercar estos espacios a las comunidades donde viven los fieles”.
El dictamen en contra de la construcción
El comunicado llegó pocos días después de un dictamen en contra emitido por la Subcomisión de Patrimonio de la Comisión Nacional de Monumentos. Firmado por el arquitecto Fernando Gabriel Ferreyra, el documento consideró que la construcción es “incompatible con la preservación” del monasterio y su entorno.
Entre los riesgos señalados figuran posibles afectaciones estructurales graves, impacto sobre el microclima, daño visual, destrucción de patrimonio arqueológico y alteración de la “lectura histórica, simbólica, estética y estructural” del conjunto religioso.
La Subcomisión propuso, en cambio, promover la recuperación arqueológica del predio y avanzar en medidas de protección, como la creación de un área de amortiguación.
La construcción contempla un edificio de estilo art déco proyectado por el estudio Bodas Miani Anger (BMA). Además del templo y oficinas administrativas, tendrá una plaza pública que ocuparía el 60% del terreno, lo que, según sus impulsores, aportaría un espacio verde en el Área Central.
El conflicto se desató cuando, días atrás, la Sala IV de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo, Tributario y de Relaciones de Consumo de la Ciudad de Buenos Aires dejó sin efecto la restricción dictada en primera instancia, que había sido solicitada en diciembre pasado por la ONG Basta de Demoler.
Hasta el momento, la Iglesia no inició los trámites formales de permiso de obra.
Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, Templo, Santa Catalina
POLITICA
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