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Simon Mozgovyi, cineasta ucraniano: “Rusia quiere capturar mentes antes de capturar territorios”

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Simon Mozgovyi nació en Kharkiv en 1992 y codirige Militantropos junto a Yelizaveta Smith y Alina Gorlova. Integra el colectivo ucraniano Tabor. (Jaime Olivos/Infobae)

La casa sigue en pie, en la zona sur de Kharkiv, a cuarenta kilómetros de la frontera rusa. Pero está vacía. La familia se fue a Estados Unidos como refugiada, y Simon Mozgovyi, que tiene más de treinta años, viaja de tanto en tanto solo para apagar la calefacción, cortar el agua y ver cómo el polvo se acumula un poco más. “Es como si me hubiera saltado décadas”, dice a Infobae el cineasta ucraniano, sentado en el bar de un hotel porteño. Nació en esa ciudad en 1992, estudió dirección de cine en la Academia Estatal de Cultura local y entre 2013 y 2018 actuó en el Teatro DAKH de Kiev. Su ópera prima documental, The Winter Garden’s Tale (2018), ganó el premio a Mejor Película Ucraniana en Docudays UA. Hoy integra el colectivo Tabor y es becario del Sundance Documentary Program.

Cuando Rusia lanzó la invasión a gran escala, en febrero de 2022, Mozgovyi estaba en Kramatorsk trabajando como productor de campo para un medio árabe. Volvió a Kiev, se sumó al ejército ucraniano durante un mes de manera no oficial y, apenas pudo, volvió a levantar la cámara. Parte de ese material terminó en Militantropos (2025), codirigida con Yelizaveta Smith y Alina Gorlova, primera entrega de la trilogía The Days I Would Like to Forget (Los días que quisiera olvidar). El título del filme es un neologismo grecolatino que nombra a la persona en la que se transforma el ser humano en tiempos de guerra. La película elude los recursos del cine bélico clásico: no hay primeros planos del dolor, ni cámara lenta, ni imágenes explícitas. Son lentes largos, distancia, composición cuidada. Una manera de filmar que, dice el director, surgió de manera orgánica entre los cineastas que trabajaron en el proyecto.

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El tráiler de la película «Militantropos» del colectivo TABOR, compuesto por Yelizaveta Smith, Alina Gorlova y Simon Mozgovyi.

Más de cuatro años después del inicio de la invasión, Mozgovyi llegó a Buenos Aires para presentar el documental en el BAFICI. En la conversación habla del colectivo Tabor, de cómo la guerra reescribe el tiempo —“es como si te hubieran cortado del futuro”— y de esa transformación interior que, dice, ya no tiene vuelta atrás. También, de algo más íntimo. Anoche cenó cerca del hotel y se cruzó con un bingo musical en un café. La gente bailaba, cantaba, se reía. “Fue muy inspirador ver esa alegría pura”, dice. “Eso es lo que más extraño”.

—Kharkiv, su ciudad natal, queda a cuarenta kilómetros de la frontera rusa y fue una de las más castigadas por los bombardeos. ¿Qué siente cuando vuelve?

—La ciudad cambió muchísimo. Antes de la invasión tenía alrededor de dos millones setecientos mil habitantes. En 2022 quedaron unos cuatrocientos mil. Ahora, con la llegada de refugiados del este, la población ronda el millón trescientos mil. Es, en cierto modo, el escudo más grande del país. La invasión produce una sensación muy particular: es como si te hubieran cortado del futuro. Tus planes —formar una familia, comprar una casa— dejan de ser una opción. Y también nos quitaron el pasado: los recuerdos de tu ciudad ya no son los mismos. Estás atrapado en un presente permanente que dura años. Mi casa sigue en pie, pero mi familia está refugiada en Estados Unidos. Es una casa vacía. Tengo más de treinta años y no tengo la posibilidad de volver a ver a mi mamá, de descansar como uno lo haría a esta edad. Es como si me hubiera saltado décadas. Vuelvo y veo cómo se va cubriendo de polvo, congelada en el tiempo. Es solo un recuerdo.

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Simon Mozgovyi
Mozgovyi durante la entrevista con Infobae. Cuando empezó la invasión rusa en febrero de 2022, se sumó al ejército ucraniano durante un mes de manera no oficial. (Jaime Olivos/Infobae)

—¿Cuál fue la primera imagen que filmó tras el inicio de la invasión?

—Fue dentro del ejército. Era un entrenamiento sobre cómo usar armas antitanque NLAW británicas y misiles Stinger. Unas semanas más tarde, los del colectivo hablamos y nos dimos cuenta de que cada uno estaba filmando por su cuenta, porque era lo único que sabíamos hacer. La cámara era también una forma de lidiar con la realidad. Durante casi medio año no pude pensar como cineasta ni como director. Filmaba solo como camarógrafo, poniendo imágenes en el cuadro, sin poder reflexionar sobre ellas. Eso volvió después. La cámara también era una manera de sostener tu identidad en medio de todo eso.

—El título de la película, Militantropos, es un neologismo que une el miles latino —soldado— con el anthropos griego —ser humano. Nombra al humano que la guerra convierte en combatiente. ¿Siente que usted se convirtió en uno? ¿Se puede volver atrás?

—Es algo que te cambia tan profundamente por dentro que se queda con vos. No hay nada bueno ni malo: es un proceso que no podés controlar. Nuestra vida anterior, el mundo anterior, ya no existe. En Ucrania, al menos, tenemos la posibilidad —a un precio altísimo— de estar preparados para lo que viene. Es esa cercanía con la muerte la que te transforma en Militantropos. No vas a poder olvidarlo, ni detrás de eso vas a poder retomar una vida ordinaria.

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Una escena de evacuación en Militantropos: las despedidas entre quienes se van y quienes se quedan. Mozgovyi y su equipo filmaron estas escenas en Vovchansk, tras la segunda ocupación rusa. (Captura de pantalla)
Una escena de evacuación en Militantropos: las despedidas entre quienes se van y quienes se quedan. Mozgovyi y su equipo filmaron estas escenas en Vovchansk, tras la segunda ocupación rusa. (Captura de pantalla)

—La película rehúye los recursos habituales del cine bélico: no hay primeros planos del dolor, ni sangre, ni cámara lenta. Y sin embargo vivimos bombardeados por imágenes explícitas de guerra en las redes sociales, que terminan anestesiándonos. ¿Cómo llegaron a esa decisión estética?

—No fue una decisión, surgió de manera orgánica. Los seis —los tres directores y los tres cinematógrafos— llevamos más de una década abordando temas bélicos desde distintas perspectivas. Ninguno quería hacer más películas sobre la guerra; queríamos avanzar, hacer otras cosas, pero nos vimos obligados. Con esa trayectoria, decidimos ir más profundo, al origen de la guerra. Esta película no pretende ser la primera sobre el tema, ni la mejor en términos de dirección. No se trata del ego del cineasta. Es una experiencia inmersiva que permite al público explorarlo desde otras perspectivas. Y sí, creo que también hay algo de esto: la gente está anestesiada con tantas imágenes. Es un mundo extraño cuando uno puede ver, mientras desayuna, imágenes de niños muertos. El cine no es prensa ni periodismo. El cine puede ir más adentro.

— Codirige con Smith y Gorlova. ¿Cómo funciona esa dirección a seis manos?

—No discrepamos tanto. Tenemos una visión muy compartida de cómo debe hacerse el cine documental creativo. En una película de esta escala, sobre un evento tan enorme y con tantos temas, tener múltiples perspectivas de cineastas en lugar de una sola le da mucha más fuerza al resultado. Y más allá del trabajo, estar juntos en medio de eventos tan horribles durante tanto tiempo fue fundamental. Cuando te sentís devastado, tenés un colega que puede quedarse en la sala de edición y seguir trabajando cuando vos ya no podés.

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Simon Mozgovyi
El cineasta ucraniano en la avenida Callao. Llegó a Buenos Aires para presentar en el BAFICI «Militantropos», primera entrega de la trilogía «Los días que quisiera olvidar». (Jaime Olivos/Infobae)

—Usted se formó en el teatro experimental. Al filmar escenas como un aula en el subte o una boda en un búnker, ¿las ve como pequeñas puestas en escena que la gente monta para sostener una identidad frente al absurdo de la guerra? ¿Funciona el ritual como un escudo?

—Lo que el enemigo quiere que el mundo piense sobre la guerra es que solo hay cadáveres de niños en casas destruidas. Pero la guerra no es solo eso. Te despertás después de algo horrible y vas a buscar tu café, a la peluquería, al trabajo. Ucrania no es un país pequeño masivamente atacado. Es un país enorme, con cultura, con ópera, con música contemporánea, con teatro. Uno sigue viviendo a pesar de todo. Esas escenas no estaban armadas. Hay algo muy emocionante en ver cómo textos antiquísimos, canciones de trescientos años, son relevantes hoy. Solemos decir que nuestra guerra con Rusia tiene once años, pero en realidad son al menos trescientos. Siglos de intentar borrar nuestra identidad. Por eso esas cosas arcaicas se vuelven tan relevantes ahora.

—¿Qué le sorprendió de los ucranianos en estos años?

—La guerra te muestra cómo es una persona. Si sos mala, potencia lo peor; si sos buena, potencia lo mejor. Lo que más me inspiró fue la cantidad de gente extraordinaria que conocí. La solidaridad fue fundamental: el cuidado entre la gente y también hacia los animales. Durante las evacuaciones, había personas que decían que no podían irse hasta encontrar la manera de evacuar a su vaca, o que no iban a abandonar a sus perros. La parte oscura es que la gente no estaba preparada. Nunca creemos que lo peor nos puede pasar a nosotros hasta que ocurre. La mente te juega esa trampa de “todo va a estar bien”. Y no está bien. Pagamos un precio enorme por eso.

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Soldados ucranianos en una escena de Militantropos. El documental rehúye los recursos clásicos del cine bélico: no hay primeros planos del dolor, ni sangre, ni cámara lenta. (Captura de pantalla)
Soldados ucranianos en una escena de Militantropos. El documental rehúye los recursos clásicos del cine bélico: no hay primeros planos del dolor, ni sangre, ni cámara lenta. (Captura de pantalla)

—Alina Gorlova dijo que ustedes están cansados de la palabra “cansancio”. ¿Hay una fatiga real del mundo frente a Ucrania?

—Estamos cansados dentro de la guerra. Y estamos cansados de la gente que está cansada de nuestra situación. Estamos cansados de ser percibidos como víctimas, cuando la gente dice “qué pena” y vuelve a su vida normal. Esa empatía falsa irrita. Queremos que llame al mal por su nombre y al bien por el suyo. Estamos pagando un precio enorme para que Europa esté preparada. Si Ucrania cae, serán los próximos. Dentro del país estamos agotados, casi vacíos por dentro. La gente está llegando al límite. Y el final de esta maratón todavía no se ve. Pueden ser cinco años, diez, un mes. Nadie lo sabe.

Dos niñas sentadas en hierba alta. La mayor, con pelo rojizo, sostiene una fresa mirando a la menor, quien usa camiseta a rayas. Un oso de peluche rosa entre ellas. Fondo con árboles y casas
Dos niñas juegan en un prado en una escena de Militantropos. «Ucrania no es un país pequeño masivamente atacado. Es un país enorme, con cultura», dice Mozgovyi. (Captura de pantalla)

—En América Latina la guerra se ve con distancia. ¿Le incomoda esa mirada?

—Me preocupa cómo funciona la propaganda rusa y autoritaria en general en los países del sur global, incluida la influencia china. Se construye una narrativa de que Ucrania es un apéndice de Estados Unidos y que, por lo tanto, hay que estar del lado de Rusia. Pero los regímenes autoritarios afectan a todo el planeta. El Imperio Ruso es el último que queda, y hace lo que hacen los imperios hasta que caen. Hay cosas que nos unen. Hay más de dos mil cien casos oficialmente investigados de niños ucranianos deportados a Rusia, algunos incluso a Corea del Norte, donde son obligados a abandonar su identidad. Sé que en Argentina, durante la dictadura, hubo situaciones similares. Eso puede ser un punto de conexión. Nosotros no invadimos Rusia. Nos invadieron porque queremos vivir en un país de dignidad y libertad. Una película puede dar una experiencia que las estadísticas no dan.

—¿Qué puede hacer el documental ucraniano frente al aparato masivo de propaganda rusa? ¿Contrarrelato, testimonio, archivo?

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—Hacemos lo que podemos. Al principio de la invasión, cuando planteamos cancelar la cultura rusa —porque es parte de su poder blando, su manera de capturar mentes antes de capturar territorios—, no era una idea popular en Occidente. Pero cuando el noventa y ocho por ciento de los rusos apoya la invasión, según sus propias estadísticas opositoras, hay que hablar de responsabilidad colectiva. Nuestra única opción es seguir filmando e intentar que el mundo lo escuche y lo vea. Si no, serán los rusos quienes lleguen y difundan sus narrativas, sus posverdades. Y quizás no solo para ahora: creemos que Militantropos es algo que va a perdurar, que dentro de décadas le permitirá a la gente entender antropológicamente lo que pasó y construir un futuro mejor.

Simon Mozgovyi
Mozgovyi en Buenos Aires. «Es la primera vez que estoy en América Latina. Leí libros sobre esta ciudad y ahora estoy acá», dice el cineasta ucraniano. (Jaime Olivos/Infobae)

—Después de cuatro años de guerra, ¿qué extraña más?

—[suspira] La alegría. La alegría pura. El estrés postraumático funciona de una manera particular: no solo te adormece las emociones malas, también las buenas. Tu mente intenta estabilizarse. Y extrañás, simplemente, poder ser feliz. Anoche fui a cenar en Buenos Aires y había un bingo musical en un café. Estaba abarrotado, la gente bailaba y cantaba. Fue muy inspirador ver esa alegría pura. Es la primera vez que estoy en América Latina, la primera vez en Buenos Aires. Leí libros sobre esta ciudad y ahora estoy acá. Pero es como llevarse un caracol al oído: escuchás algo, sí, pero no es el mar, no es la ciudad. Es solo un caracol. Eso es lo más difícil. La alegría pura: eso es lo que más extraño.



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A 40 años de Chernobyl, los errores humanos y las fallas de la URSS que desembocaron en la peor catástrofe nuclear de la historia

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Hace 40 años, una prueba de seguridad mal hecha en el reactor número 4 de la central nuclear de Chernobyl provocó la peor catástrofe nuclear de la historia. Durante un ensayo inapropiado a baja potencia se produjo una pérdida de control que derivó en una explosión y un incendio que destruyeron por completo el edificio del reactor y liberaron grandes cantidades de radiación a la atmósfera.

Al ignorar medidas básicas de seguridad, el combustible de uranio se sobrecalentó, se fundió y atravesó las barreras de protección. Lo que parecía una prueba técnica terminó en un desastre que afectó a millones de personas y convirtió a Pripyat en una ciudad fantasma. Pero Chernobyl no fue un accidente aislado: fue el resultado de una cadena de fallas que expuso errores humanos, problemas de diseño y un sistema sin control real.

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Leé también: Ucrania denunció que un ataque ruso dañó el escudo protector que cubre el reactor nuclear de Chernobyl

Desde aquel 26 de abril de 1986, Chernobyl es una advertencia global. No solo por la magnitud de la tragedia, sino porque obligó a cambiar para siempre la forma en la que el mundo controla la energía nuclear. Hoy, los especialistas coinciden en que un episodio idéntico sería mucho más difícil, aunque el riesgo nunca desaparece por completo.

Un contexto político y técnico que marcó el desastre

Hubo una combinación letal entre fallas técnicas y humanas en Chernobyl, pero lo más importante fue el contexto”, explicó a TN Julián Gadano, sociólogo y director del Programa de Estudios de Energía Nuclear e Innovación de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF).

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Todo ocurrió dentro de una Unión Soviética en crisis, con un régimen autoritario, en descomposición política y con graves problemas económicos. “En ese contexto fue posible tomar decisiones totalmente enfrentadas a la seguridad. Nadie podía decir que no”, señaló.

Pripyat quedó vacía después de la explosión en la central nuclear de Chernobyl y se convirtió en una ciudad fantasma. (Foto: Freepik)

En la misma línea, Darío Jinchuk, consultor senior en energía nuclear y no proliferación, explicó que esa noche los operadores realizaron una prueba sin respetar los protocolos establecidos y desactivaron sistemas automáticos clave, entre ellos el de refrigeración de emergencia y otros mecanismos de protección, para evitar que el experimento se detuviera. El objetivo era comprobar cuánto tiempo podían funcionar las bombas ante una parada de emergencia sin energía externa.

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Un reactor que tenía fallas desde su origen

Según Jinchuk, el RBMK-1000 tenía varias características que lo hacían especialmente vulnerable. Una de las más graves era el llamado coeficiente de vacío positivo, que hacía que cuando aumentaba la temperatura y se formaba vapor, también aumentara la reacción nuclear.

En lugar de estabilizarse, el reactor se volvía más inestable. Esa retroalimentación positiva podía descontrolar todo en segundos.

Leé también: Misterio en Chernobyl: aparecieron perros con pelaje “completamente azul” en la zona de exclusión

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A eso se sumaba un defecto crítico en las barras de control, que debían frenar la reacción pero primero aumentaban la potencia. “Era como si al apretar el freno de un auto, primero acelerara”, explicó Jinchuk.

Gadano agregó que el diseño del RBMK respondía a una lógica militar adaptada luego a la generación eléctrica, en línea con la política soviética de maximizar la inversión. Además, las barras tenían grafito en la punta, lo que en ciertas condiciones provocaba un efecto contrario al esperado: al ser insertadas, generaban primero un aumento brusco de potencia. “Ahí se produjo el descontrol total”, remarcó.

Interior de la central nuclear de Chernóbil tras la explosión del reactor número 4. (Foto: Freepik)

Interior de la central nuclear de Chernóbil tras la explosión del reactor número 4. (Foto: Freepik)

Otro problema era la velocidad: las barras tardaban unos 20 segundos en entrar completamente al núcleo, mientras que en los reactores occidentales lo hacían en dos segundos o menos.

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La combinación de estos factores provocó una subida de potencia incontrolable que terminó en dos explosiones y la destrucción total del reactor.

La ausencia de una barrera que agravó todo

Otro punto crítico fue la falta de un edificio de contención. A diferencia de los reactores occidentales, Chernobyl no tenía una estructura de hormigón armado y acero diseñada para contener explosiones internas o fugas radiactivas.

“Esto permitió la liberación masiva de radionúclidos como el yodo-131 y el cesio-137, que se dispersaron a gran distancia”, detalló Jinchuk. En la misma línea, Gadano fue más gráfico al describir la estructura del reactor: “Era algo parecido a un galpón”, lo que ayudó a que la explosión tuviera ese nivel de impacto y liberación radiactiva.

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La explosión del reactor 4 en Chernobyl desató el peor desastre nuclear de la historia. (Foto: Freepik)

La explosión del reactor 4 en Chernobyl desató el peor desastre nuclear de la historia. (Foto: Freepik)

Sin esa barrera física, el accidente pasó de ser un problema industrial a una crisis ambiental y sanitaria internacional.

El secreto soviético también fue parte del desastre

Chernobyl expuso también las fallas del sistema de control soviético. “No existía un organismo regulador independiente. El mismo sistema operaba y se controlaba a sí mismo”, explicó Jinchuk a TN.

La opacidad, el autoritarismo y la imposibilidad de cuestionar órdenes agravaron la situación. “Hoy eso es imposible en cualquier sistema nuclear del mundo”, señaló Gadano.

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Los operadores tampoco contaban con información completa sobre los riesgos del reactor. Durante horas, además, las autoridades minimizaron lo ocurrido, lo que retrasó la respuesta.

Cómo cambió el control nuclear después de 1986

Tras el desastre, la industria nuclear mundial cambió por completo. Se fortaleció el rol del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y se creó la Asociación Mundial de Operadores Nucleares (WANO) para mejorar la cooperación y el intercambio de información.

El cambio fue profundo. “Hoy es inconcebible un accidente como el de Chernobyl”, afirmó Gadano. Se consolidó la lógica de defensa en profundidad, con múltiples barreras físicas, sistemas redundantes y protocolos para evitar que una sola falla derive en una tragedia.

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También se incorporaron sistemas de seguridad pasiva, que funcionan sin intervención humana ni electricidad.

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Los reactores de generación III y III+ incorporan mejoras clave: coeficiente de reactividad negativo, edificios de contención robustos, sistemas de enfriamiento pasivo e instrumentación digital avanzada.

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Además, ya existen diseños de cuarta generación y reactores modulares pequeños con estándares aún más altos de seguridad. “Un evento idéntico al de Chernobyl es altamente improbable”, aseguró Jinchuk.

Vista general de la central nuclear de Chernóbil, en medio de la invasión de Rusia a Ucrania, en Pripyat. (Foto: Reuters)

Vista general de la central nuclear de Chernóbil, en medio de la invasión de Rusia a Ucrania, en Pripyat. (Foto: Reuters)

Eso igualmente no significa que el riesgo desapareció. Hoy las principales amenazas están vinculadas a eventos externos extremos como terremotos, tsunamis o conflictos armados, como Fukushima en 2011 o Zaporiyia en la guerra de Ucrania.

También continúan siendo desafíos la gestión de residuos, la ciberseguridad y la proliferación nuclear.

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“La seguridad es mucho mayor, pero requiere vigilancia constante”, concluyó Jinchuk.

Redacción: Lola Blasco

Sumario, energia nuclear, Chernobyl

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California DOGE leader slams Newsom, Bonta over state’s massive fraud issues: “Every day is opposite day»

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

Republican congressional candidate and CAL DOGE Director Jenny Rae Le Roux is slamming Gov. Gavin Newsom and Attorney General Rob Bonta for failing to crack down on widespread fraud after her watchdog group uncovered multiple cases she says state leaders ignored.

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«Every day is opposite day when it comes to Gavin Newsom and Rob Bonta,» Le Roux told Fox News Digital. «Whatever they say, I generally believe the exact opposite is true and so when Gavin Newsom says that fraud is under control, what that means is that either he’s in on it or unwilling to do anything about it.»

«They are either unwilling to do anything or they are not wanting to do it and they’re just trying to spin what they are already doing in that way,» she added.

CALIFORNIA REPUBLICAN SLAMS STATE’S HANDLING OF HOSPICE FRAUD AS SHE LOOKS TO FLIP BLUE SEAT

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California Gov. Gavin Newsom takes questions from the media after announcing the state is suing the White House to restore SNAP funding before the cutoff during a news conference in Sacramento, Calif. (REUTERS/Fred Greaves)

California has been at the center of the national fraud spotlight in recent months as the Trump administration has sent resources to the state to look into various accusations of fraud ranging from healthcare to homelessness to nonprofit organizations.

The CEO of a California hospice advocacy group told congressional lawmakers Tuesday that fraud in the industry is flourishing across the state, questioning how numerous fraudulent providers can continue to operate under the nose of regulators.

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«You’d be amazed at how many hospices… the door you can walk up to in California and there is nobody there. Five months’ worth of mail that you can see stacked… nobody’s there,» Sheila Clark, the president and CEO of the California Hospice and Palliative Care Association (CHAPCA), said. «And that passed a survey. How did that happen?»

Le Roux said her group uncovered what she described as «intentional fraud» in Sacramento, alleging funds are being redirected toward «Democrat base-building.» Cal DOGE is a group that works to root out waste, fraud, and abuse in California that was launched in early 2026 by Republican gubernatorial candidate Steve Hilton.

The group says it has uncovered almost $700 million in waste, fraud, and abuse since its founding.

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«We have been more effective with a group of volunteers in the last 10 weeks than Gavin Newsom and Rob Bonta have since they’ve been in office,» Le Roux said.

She added Bonta’s office wasted resources on legal battles against the Trump administration instead of focusing on fraud patterns that her group identified using artificial intelligence and financial data.

«Rob Bonta’s office billed over 150,000 hours a year going after President Trump and the Trump administration’s policies that equates to almost 200 lawyers times when you extrapolate it out over an entire year, which is one-sixth of his entire office, and larger than the DOJ office that’s actually doing something in California,» she said.

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Le Roux, a cousin of Democratic Virginia Gov. Abigail Spanberger, launched her campaign in March and is running in the GOP primary for California’s 47th Congressional District with a focus on combating fraud.

«It doesn’t just happen, it’s the normal way of operating, which is why, again, the people who’ve been perpetrating the fraud and leading the charge on it, Newsom and Bonta, can’t be the ones that are actually going to investigate it,» she said.

GOP SHERIFF LEADING CALIFORNIA POLL RIPS NEWSOM’S ‘LOVE AFFAIR’ WITH CRIMINALS

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In one example, she said her group uncovered a case where $370 million in cannabis tax revenue was routed through an intermediary and split into smaller grants that went to unrelated programs. She pointed to systemic flaws, including limited federal prosecution for funds «mostly under $1 million.»

«There is no oversight, not one report that is required to explain where the money is spent,» she said.

As a result, she said that a lack of oversight has contributed to an estimated $80 billion annually in «fraud, waste, or gross overpayments,» arguing the problem is systematic.

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Amid recent hospice fraud allegations, Le Roux said stronger oversight could have prevented the issue and curbed the fraud. Newsom’s office pushed back, saying enforcement falls to the federal government.

«These hospice agencies that we are now in the process of shutting down were licensed by the state of California,» she said. «They should have never been opened. Every piece of oversight that the state of California should have been administrating had not been happening and so this is a California issue.»

She said her group is pressuring officials to prosecute fraud.

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«Newsom is trying to take credit for doing nothing instead of actually becoming a part of reform in our state, which is by the way, what not just Republicans, but independents and Democrats want desperately,» she said.

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California Attorney General Rob Bonta speaking at a news conference in front of an American flag

California Attorney General Rob Bonta announced the state is suing the White House to restore SNAP funding before the cutoff during a news conference in Sacramento. (Fred Greaves/Reuters)

However, she emphasized fraud extends beyond California.

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«When money flows into California and nothing is checked, that is an American problem, not a California problem,» she said.

Fox News Digital reached out to the offices of Newsom and Bonta for comment.

Newsom’s office has responded to critics in general in recent weeks by saying the state is «leading the nation in preventing fraud.»

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«Since @CAGovernor Gavin Newsom took office: — $125 billion+ in fraud STOPPED — 1,200+ criminals ARRESTED — 83% reduction in EBT fraud in one year — New hospice licenses BANNED beginning in 2022,» Newsom’s press office posted on X last month.

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De termómetros trucados a información militar sensible: así es Polymarket, la plataforma de predicciones que volvió a estar en el centro de la polémica en EE.UU.

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Gannon Ken Van Dyke hizo una compleja apuesta combinada y sacó un pleno imposible: en tan solo una semana, gracias a pegarle a 13 combinaciones distintas, ganó cerca de 400 mil dólares. ¿Tuvo una suerte bendecida? No, le apostó a una ruleta en la que sabía qué números iban a salir.

Esa es la acusación que hizo esta semana el Gobierno de Estados Unidos contra Van Dyke, un sargento de las fuerzas especiales del Ejército. Su apuesta ganadora no se hizo en un casino de Las Vegas, sino en Polymarket, una plataforma cripto en la que se timbeaba sobre la suerte del régimen de Nicolás Maduro y si habría una posible intervención militar norteamericana en Venezuela.

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Para la fiscalía, el soldado utilizó información sensible y privilegiada de su puesto para anticiparse a los hechos y ganar una pequeña fortuna. Por esas acusaciones, hoy enfrenta una posible pena de hasta 60 años de prisión.

El hecho es uno más en la larga lista de polémicas que envuelven a los llamados ‘Mercados de predicción’, plataformas que son una cruza entre trading y casino virtual, donde se apuesta sobre eventos que suceden en tiempo real. Desde el precio del Bitcoin para los próximos cinco minutos a los ganadores del Oscar pasando por los acontecimientos en las guerras de Medio Oriente o incluso el pronóstico del clima. Casi todo es materia de apuesta.

La más populares son Polymarket y Kalshi, ambas norteamericanas, pero empiezan a aparecer nuevas ramificaciones a medida que el fenómeno explota y se institucionaliza. Y es que lejos de plantear reparos sobre si es ético o no jugarse unos dólares a cuándo bombardearía Israel a Irán, en Estados Unidos ya están ampliamente aceptadas.

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Kalshi, por ejemplo, hace pocos meses firmó un convenio con la cadena de noticias CNN para convertirse en proveedor de datos para el sitio. Las tendencias alrededor de sus apuestas se volvieron un material de interés periodístico, especialmente después de haber anticipado el triunfo de Donald Trump cuando todas las encuestadoras lo daban por debajo de Kamala Harris. Son una nueva herramienta en el análisis de la Opinión Pública.

Cómo funcionan los mercados de predicción

Polymarket fue creada en 2020 por Shayne Coplan, un emprendedor que tenía 22 años en aquel momento y buscaba una manera de tener información algo más precisa sobre cómo evolucionaría la pandemia del Covid-19 que lo tenía encerrado en su departamento en Nueva York. Buscaba incentivos para que aquellos con información precisa la compartan.

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La plataforma funciona como un mercado en el que se compran y se venden papeles de predicciones por sí o por no de acontecimientos públicos como si fueran acciones de la bolsa. Al momento de escribir esta nota uno de los markets con mayor volumen de operaciones se enfoca en si habrá un acuerdo de paz permanente entre Estados Unidos e Irán y para qué fecha.

En ese caso, el usuario puede comprar acciones del Sí o del No. Por ejemplo, un acuerdo de paz antes del 30 de abril tiene apenas un 5 por ciento de chances de ocurrir y paga $16 U$S por cada dólar apostado. El No, por su parte, está en un 95% de chances y paga apenas $1,05.

Es por ese motivo que los analistas de la plataforma ven su potencial como una manera de analizar la opinión mayoritaria: hoy el consenso dice que es casi imposible un acuerdo de paz en los próximos cuatro días. Que se logre para finales de mayo se ubica en un 35% de chances y para finales de junio está en un 50%.

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Pero la guerra en Irán tiene y tuvo decenas de mercados paralelos, incluyendo apuestas sobre en qué fecha habrá encuentros diplomáticos, si se reabrirá la embajada norteamericana de Teherán en Estados Unidos o si caería el régimen de Alí Khamenei y cuándo.

Las apuestas sobre la caída del régimen de Irán

En el caso de Polymarket, las operaciones se hacen a través de dólar cripto (USDC) y con billeteras que pueden garantizar el anonimato de sus participantes, lo que vuelve aún más vidrioso el modo en que se entremezclan entre sus usuarios aficionados y posibles funcionarios con información sensible.

El Gobierno de Estados Unidos le prohibió a sus funcionarios que operen en dichos mercados luego de una serie de polémicas ocurridas en los últimos meses. Si bien la regulación de estos nuevos espacios está llegando recién ahora, la analogía es similar a los traders que operan en la bolsa con información privilegiada pero con un agravante: Se trata de movimientos geopolíticos que funcionan en base a información extremadamente sensible. Una apuesta sospechosamente alta en una de estas plataformas podría revelar al enemigo un movimiento próximo.

Según una investigación reciente de CNN, se encontraron indicios de un usuario anónimo que tuvo un éxito del 93 por ciento en predicciones realizadas alrededor de las acciones militares contra Irán, con una ganancia cercana al millón de dólares.

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“Todo esto constituye un fuerte indicio de actividad con información privilegiada, a juzgar por la cantidad de dinero obtenida, los mercados en los que apostaron, el momento exacto de sus operaciones, las tasas de éxito de dichas operaciones y el hecho de que están conectados dentro de la cadena de bloques”, declaró a CNN Nick Vaiman, director ejecutivo de Bubblemaps, una firma especializada en análisis de billeteras cripto. “Desde mi punto de vista, esto resulta bastante sospechoso”, añadió.

Pero también se registraron movimientos sospechosos en apuestas vinculadas a decisiones de Donald Trump en sus guerras comerciales, o incluso en el caso del Premio Nobel de la Paz, cuando en Polymarket comenzaron a apostar de manera masiva por María Corina Machado unas horas antes de su anuncio.

La caída de Ali Khamenei como líder de Irán fue uno de los mercados que tuvo mayores operaciones en lo que va de la guerra (Foto ATTA KENARE / AFP)

Esta semana fue noticia en Francia, cuando un usuario logró ganancias de hasta 36 mil dólares al predecir que haría una temperatura inusualmente alta en la zona de París para una fecha determinada. Meteo France, la agencia encargada de tomar las mediciones, detectó que una persona ingresó al área donde se encuentra el sensor que registra los valores oficiales y le puso al lado un secador de pelo para lograr que se acerque a los registros por los cuales había apostado.

La plataforma se defiende de las críticas alegando que brindan una utilidad pública en zonas de conflicto, al «aprovechar la sabiduría colectiva para generar pronósticos precisos e imparciales», según rezan en un mensaje fijado en algunos mercados polémicos vinculados a Medio Oriente. «Esa capacidad resulta especialmente valiosa en momentos tan angustiosos como los que vivimos hoy», dicen.

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Sin embargo, hace un mes cruzaron una línea roja al abrió un mercado de predicciones sobre si existiría un ataque nuclear antes de finales de 2026. Recibieron durísimas críticas de usuarios y miembros de la política, que los apuntaban por generar ganancias con el temor de la gente. Finalmente debieron cerrarlo, mientras se pronosticaban un 27% de chances de otra bomba atómica antes de 2027.

Mientras las oficinas del Gobierno norteamericano ordenan que sus empleados no apuesten, la relación de Donald Trump con las plataformas es más ambigua. Este jueves, ante consultas de la prensa sobre posibles apostadores oficiales, el presidente dijo que «no le gusta pero es lo que es».

«Sabes, el mundo entero, desafortunadamente, se ha convertido en algo así como un casino, y miras lo que está pasando en todo el mundo, en Europa y en todos lados, están haciendo estas cosas de apuestas. Nunca estuve muy a favor de eso», sostuvo, en declaraciones citadas por el portal Decrypt.

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Cuando le preguntaron puntualmente por el caso de Van Dyke, fue un poco más benevolente: lo comparó con Pete Rose, un entrenador de la liga de Beisbol expulsado del deporte profesional tras registrarse que había colocado apuestas en partidos que dirigía, siempre a ganador. «Si hubiera apostado en contra de su equipo, eso no sería válido. Pero apostó por su propio equipo”, lo justificó.

Donald Trump Jr., uno de sus hijos, tiene estrechos vínculos con las plataformas de mercados de predicción. Es asesor tanto de Kalshi como de Polymarket, donde también es inversionista. Después del triunfo de su padre en las elecciones, Washington pasó de perseguirlas a buscar darle un marco regulatorio.

Donald Trump Jr, hijo del presidente norteamericano y asesor de las plataformas de predicción (AP Photo/Richard Drew)

Los contratos de mercados de predicción no están supervisados por la Comisión de Bolsa y Valores (SEC), sino por la Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos (CFTC), un organismo con menos recursos y capacidades de control.

Otro fuerte respaldo lo tiene en Peter Thiel, el tecnoempresario que se reunió esta semana en Buenos Aires con Javier Milei. En 2024 desembolsó casi 45 millones de dólares en Polymarket a través de Founders Fund, su empresa de capital de riesgo.

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Poco entusiasmo a nivel global y el bloqueo en Argentina

Sin embargo, alrededor del mundo no hay tanto entusiasmo sobre sus operaciones. En Suiza, la Autoridad de Supervisión del Juego (GESPA) la prohibió en noviembre de 2024 al considerar que promovía «apuestas ilegales». Los organismos regulatorios de Francia, Bélgica, Polonia, Bulgaria y Portugal también avanzaron en esas direcciones. En España, La Liga profesional de fútbol lo sumó como socio estratégico, mientras que la Lazio de Italia anunció que será su nuevo sponsor.

Este viernes, el Gobierno de Brasil anunció el bloqueo de las plataformas del mercado de predicciones con apuestas sobre política, cultura o clima, como Polymarket, a las que pasa a considerar «ilegales» por no ajustarse a la legislación vigente.

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«El mercado de predicciones viola la ley aprobada por el Congreso Nacional. Por tanto, el producto ofrecido por esas plataformas no se puede regularizar» y se bloqueará por «disconformidad general» con la legislación, explicó el ministerio de Hacienda, Dario Duriganen una rueda de prensa en Brasilia.

Por el momento, Polymarket en Argentina está prohibida pero no por decisión del Gobierno, sino por una denuncia presentada por Lotería de la Ciudad de Buenos Aires (LOTBA), que tuvo acompañamiento de la justicia porteña y logró el bloqueo de la plataforma a nivel nacional. Kalshi, su competidor, todavía está disponible.

El mercado de Polymarket que predice el próximo dato de inflación del INDEC en Argentina

La medida había sido tomada a mediados de marzo tras una controversia por la aparición de un mercado de predicción sobre el dato de inflación de febrero que arrojaría el INDEC. Unas horas antes de anunciarse se registraron varias apuestas a que daría 3%, el dato que finalmente confirmó el organismo. Allí se detectó a un usuario que venía pegando en tres meses consecutivos el dato, pero con ganancias algo más modestas: poco más de 800 dólares.

A pesar del bloqueo, el mercado que apuesta por la inflación de abril está disponible, aunque casi no tiene movimiento. Pica en punta que el número se ubicará entre 2.4 y 2.7 por ciento.

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Por el momento los mercados de predicciones vinculados con la Argentina tienen tan poco volumen que son casi marginales. Antes del bloqueo existió uno sobre el DT de River que reemplazaría a Marcelo Gallardo, y no juntó más de 30 mil dólares entre todas las apuestas.

El mercado de predicciones más grande que tuvo a Argentina como protagonista al momento ocurrió el 14 de febrero del año pasado, cuando se abrió una apuesta sobre si Javier Milei había sido hackeado o no al difundir la criptomoneda $LIBRA. Se movieron casi 8,5 millones de dólares y un trader ganó 235 mil a apostar a que no.

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